Archivo de la etiqueta: ¿y la nariz de la esfinge?

10% de propina obligatoria por favor

Soda italiana - Imagen Pública
Soda italiana – Imagen Pública

por Carolina Vargas

Soda italiana de frambuesa por favor…

Mientras esperaba mi refrescante bebida en uno de mis sitios favoritos en esta ciudad, observé detenidamente las otras mesas llenas de parroquianos que al igual que yo, se guarecían de la lluvia y la monotonía.

Esperaba pacientemente mi orden mientras revisaba mi correo y el libro de rostros la tarde transcurría sin mayor inconveniente a excepción de la lluvia que ya era un escenario habitual a esas alturas del año. Cuando por fin llego el mesero con mi elixir de sabor, paladeaba las burbujas y admiraba la sensualidad de ese concentrado color rojo, mientras escudriñaba más detenidamente el lugar; no era la primera tarde que pasaba en ese sitio, ya son varias las anécdotas que le puedo atribuir a ese hueco, pero lo que realmente me intereso era toda la vibra que se tejía a mi alrededor. Todas las mesas estaban ocupadas, el rumor de los presentes apagaba la música ambiental y la lluvia que azotaba la calle, me perdí en medio de ese tumulto de voces, y solo observaba.

La razón por la que me guarecí en ese lugar francamente no la recuerdo, pero a esas alturas de la tarde ya era irrelevante, todo era mejor que estar en casa encerrada. Cuelga decir que de todos los ahí presentes yo era la única que estaba sola, así que me  intrigaban los motivos por los que el resto de los parroquianos se habían concentrado precisamente ahí, el sitio en el que una forever alone como yo, se sentía tan a gusto.

No es un sitio precisamente romántico, más bien es como para beber y comer algo distinto a un costo no tan alto. La ausencia de acompañante facilitaba mi observación y la verdad es que resulto un ejercicio antropológico bastante entretenido. En la mesa de enfrente una pareja de adolescentes discutiendo, probablemente terminando su relación pubescente en la que se notaba un claro desinterés por parte del chico. En el rincón un trio de amigas, entradas casi en los cuarentas por la cantidad de selfies que se tomaron asumo que eran divorciadas o solteras, quizá casadas e inmersas en matrimonios sin amor y reunirse a beber era su forma de lidiar con su insostenible soledad. A mi izquierda un grupo de Godínez treintañeros y cuarentones reunidos comiendo y alardeando sobre sus increíbles y prometedores empleos. A mi derecha un grupo de hipsters desdeñando a todos los no-hipsters-veganos-ambientalistas-vintage. Detrás de mi mesa universitarios debatiendo sobre lo mal que esta el mundo y claro solo ellos están facultados para realizar un cambio verdadero. Un freak show sin juegos de azar ni mujerzuelas.

Es curioso como la casualidad delimita nuestras vidas, nos lleva por largos periplos en los que nos sitúa con personas que nos acompañarán por un tiempo, o simplemente queden en el plano de lo anecdótico, pero lo cierto es que todos nos construyen. Desconozco los motivos que llevaron a un grupo de desconocidos a coincidir conmigo en ese lugar, compartimos el mismo techo, más no así el mismo momento porque en eso influyen muchas otras cosas, para mí fue una tarde cualquiera, para una chica fue la tarde en la que le rompieron el corazón, para un grupo de amigas el día en el que por fin pudieron hacer a un lado sus obligaciones y se dieron el tiempo para poder estar juntas y huir de la sofocante rutina que las esclaviza, para unos muchachos la fecha en la que descubrieron su labor en la vida y el camino para conseguirlo.

Dicen que la vida se cuenta por algunas fechas importantes y que el tiempo entre ellas es irrelevante, yo no estoy de acuerdo. Aunque muchos de los días no los recordemos, son los que nos van forjando justamente para esos momentos memorables. De aquella tarde solo recuerdo la sensación refrescante de aquella soda italiana que me cayó como un remanso de paz en aquella lluviosa tarde. Bebía a sorbitos pequeños y bien pensados, examinaba los rostros de todos y el murmullo del lugar, aunque agitado el rumor era melodioso, bebí muy lentamente, esa soda era mi única compañía de modo que al escuchar la nota del sorbo final admito que me entristecí un poco…ya no tenía ningún motivo para permanecer ahí, solo observar y pedir la cuenta, el importe de mi bebida más una injustificada propina del 10% por un servicio mediocre e indiferente.

Olvidé la fecha de cuando ocurrió todo esto, estoy segura que fue el mes pasado, jure que nunca más tendría tardes vacías, pero puedo decir que aunque este sola en casa y aparentemente sin nada que hacer, mis ideas me acompañan, lo que soy está ahí aunque se encuentre dormido, es cuestión de despabilarlo un poco.

Ahora estoy de reposo absoluto, aunque quiera no puedo moverme ni dejarme envolver por la casualidad que nos brinda la calle, pero eso me mantiene optimista porque estoy segura que la próxima vez que me encuentre de frente con la casualidad, por primera vez en mi vida sabré que decirle y quizá tan solo quizá le invite una soda italiana.

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Periplo vacacional

VIAJEROS-IMAGEN PÚBLICA
VIAJEROS-IMAGEN PÚBLICA

por Carolina Vargas

La semana pasada les compartí un episodio depresivo que me motivó a intentar cosas nuevas, así que en un giro de tuerca inesperado del destino, hice mis maletas y salí de viaje. Reconozco que no sólo fue gracias a un impulso, obedece a la buena voluntad  de mi madre y a una lana extra que me permitió regresar al amado terruño en el que crecí.

Me emocionó la idea de pasar unos días fuera de mi rutina y de mi casa, ver a mi familia y recibir ese apapacho que solo las mamás pueden –y saben- dar.

Así que ya con dinero en mano, y toda la ilusión del mundo me dirigí a la central de autobuses a comprar mi boleto y fue justo ahí cuando el periplo vacacional comenzó. Sin entrar en muchos detalles, ofrezco a continuación una breve y muy útil guía de supervivencia para esta temporada vacacional.

VIAJEROS-IMAGEN PÚBLICA
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  1. Si ya tiene definido el lugar al que va a ir a vacacionar ¡Felicidades! Es usted una persona afortunada y lo más seguro es que ya tenga un itinerario para aprovechar mejor su tiempo y pueda disfrutar al máximo sus días de recreo. De lo contrario, no joda más y salga de la fila porque al resto de nosotros nos urge encontrar un buen lugar en el autobús.
  2. Esto debería hacerse antes de ir a comprar el boleto -admito que yo debí hacerlo- ya sea que viaje en avión o autobús, cerciórese de las escalas y del tiempo total que dura el viaje, así como de las unidades disponibles, los servicios que ofrece, el peso y altura máximos para el equipaje. Por si la compañía no respeta nada de lo que dice el folleto, siéntase en total libertad de quejarse o mentarle la madre al embuste publicitario.
  3. Si va a viajar por carretera en su automóvil, asegúrese de llevarlo al mecánico para que revise los frenos, transmisión, filtros, niveles de aceite, etc. Ok mamé con este punto pero en todas partes lo recomiendan y es algo que nadie hace…pero deberían.
  4. Si ya se encuentra en la sala de abordar, recuerde que debe llevar a la mano identificaciones, boletos, monedas para los maleteros, teléfono celular, llaves y sobre todo un brazo libre para que,  en caso de tropezarse por culpa de toda la gente que está corriendo de un lado a otro intentando llegar a su destino, pueda sostenerse del señor que está leyendo el periódico delante de usted.
  5. Si hizo el esfuerzo para viajar y estuvo ahorrando durante mucho tiempo para sus vacaciones, no pierda la dignidad y destine un poco de ese dinero para comprarse una buena maleta, las cajas de huevo además de ser muy frágiles son estorbosas a la hora de que los maleteros intentan acomodar el equipaje; sin contar lo difíciles que son de maniobrar.
  6. Y hablando de maletas, se han dado cuenta que la invención de la rueda ocurrió hace miles de años antes de Cristo, las maletas existen –con sus respectivas modificaciones- desde la edad media, que alguien me explique ¿Por qué carajos tardaron tanto en inventar las maletas con rueditas? ¿Qué era mucho pedir un medio de transporte de equipaje que no nos madreara la espalda?
  7. Si usted es lo suficientemente pudiente, le aconsejo que compre dos o más asientos contiguos para ir verdaderamente a sus anchas, es muy molesto llevar de vecino al tipo que ronca, la señora que va hablando por celular con todos sus hijos, el rojillo que va disertando sobre sus mamertadas, el naco galán de balneario que intenta ligarte, la lady Godínezver entrada anterior– maquillándose para llegar despampanante al destino final. Así que para viajar a gusto y en paz, viaje solo o aislado.
  8. Lleve un buen libro, reproductor de música, laptop, Tablet o celular estos últimos con batería suficiente, porque si su viaje es largo, créame, no quiere ver las películas que la empresa piensa transmitir. Cuide su viaje y sobre todo no queme sus neuronas con basura hollywoodense.
  9. Para estas alturas si su viaje y recorrido van bien, entonces pasemos a la tercera fase y final, el arribo. No olvide tener a la mano los comprobantes de su equipaje para poder reclamarlo a los maleteros y si llegó junto con usted al destino deseado, siéntase feliz y afortunado de no tener que pasar más de dos horas en la oficina de la línea reclamando su equipaje.
  10. Si ya llegó sano y salvo a su destino de viaje, no se arriesgue y pida un taxi oficial o si tiene parientes, pida que pasen por usted. Sería lastimoso terminar su periplo con un incidente tan penoso como un asalto o intento de secuestro.

No podemos dejar de lado los retenes, los niños llorones, los baños malolientes, los snacks que son una vergüenza y no alimentarían ni a una anoréxica irredenta, las almohaditas aplastadas, los asientos incómodos, el pasajero de al lado que pregunta cada tres minutos a qué hora vamos a llegar.

En fin…viajar es maravilloso, ya sea regresar a un lugar en el que se lo ha pasado bien anteriormente o ir a conocer un sitio, la experiencia es enriquecedora.

VIAJEROS-IMAGEN PÚBLICA
VIAJEROS-IMAGEN PÚBLICA

Si usted salió de vacaciones, espero que las disfrute al máximo, si permanece en su ciudad, visite lugares que no conozca, desde una taquería, un museo, o simplemente vaya a una colonia distinta, siempre y cuando su vida e integridad no corra peligro. Lo importante es relajarse y regalarse unos días a usted mismo para hacer lo que le plazca.

Nota final: si es posible haga sus maletas con mucha, pero mucha anticipación, aunque esto no es garantía de nada, el remordimiento será menor cuando se dé cuenta que sin importar cuanto planee las cosas, siempre olvidará empacar algo, yo por ejemplo al salir de la ciudad recordé que había dejado mi toalla en el tendedero…shit happens.

Cero que me influye

SOUTH PARK-IMAGEN PÚBLICA
SOUTH PARK-IMAGEN PÚBLICA

por Carolina Vargas

Soy una persona simple ¿ya se los había dicho? No me tiro para que me levanten, es la realidad. Me cuesta trabajo todo lo que tenga la leyenda “abre fácil” en su etiqueta, mi computadora tiene al menos 6 programas de reproducción de audio y video que nunca he utilizado, de vez en cuando envío cartas personales por correo regular para asombro e incredulidad de los empleados de la oficina postal, camino para no tomar el autobús, un cono de Mc Donald’s me levanta el ánimo sin importar lo mal que me sienta y creo que en términos generales conservo una sana capacidad de asombro. Sin embargo esta simplicidad me ha traído un par de inconvenientes.

Hace un par de días descargue una película en mi computadora, descargar música o videos no es algo que acostumbre, prefiero hacerlo todo en línea; sin embargo me vi en la necesidad de romper ese esquema y fue justo ahí donde comenzaron mis problemas.

Nunca he sido una fanática de la tecnología, como lo dije al principio tengo programas instalados en mi computadora que no sé para qué sirven, lo mismo sucede con mi teléfono. Hace años aprendí un poco de programación pero ya era obsoleta incluso para esa época, la tecnología no es lo mío. Tenía muchas ganas de compartir esa película con alguien a quien quiero mucho, pero la opción de verla en línea es complicada, así que decidí bajarla, es una película francesa por lo cual los subtítulos también eran descarga obligada; cuando por fin se completó la descarga de la peli y según yo le añadí los subtítulos, corrí la cinta y me di cuenta que estos últimos no estaban, lo intenté varias veces y no pasaba nada; vi algunos tutoriales por internet para agregarlos, descargue programas para edición y nada, algo tan sencillo y aún no puedo conseguirlo.

Me decepcioné un poco de mi falta de pericia y me avergüenza reconocerme incapaz de hacer una cosa tan sencilla. Le conté a un amigo mi triste experiencia y de manera muy amable quedó de ayudarme con eso un día de estos, así que sigo sin poder ver la cinta en compañía de mi otro amigo el cual cree que lo estoy cuenteando y que se me olvidó descargar la película que le prometí.

SOUTH PARK-IMAGEN PÚBLICA
SOUTH PARK-IMAGEN PÚBLICA

Quizá la respuesta sea mucho más sencilla de lo que parece y lo que realmente necesito es desconectarme de la tecnología un buen rato, meses, años o toda la vida. Vale ya sé que no es para tanto, pero muchísima gente vive perfectamente bien sin tener acceso a internet, tablets, celulares, etc. Yo no puedo ausentarme una semana de Facebook sin que me envíen un par de patrullas y a MP para saber si sigo viva –ver entrada anterior “Facepuke”- pero la verdad es que ahorita daría lo que fuera por deshacerme de la frustración de una película sin compartir, una computadora con un virus producto de mi descarga fallida que además de poner pendeja a mi compu no me permitía utilizar el navegador de internet, y la cerecita del ciberpastel es que el ventilador de la lap agoniza y hay que darle su terapia de choque…qué mamadas. Lo del virus ya pude resolverlo pero de nada sirvió porque no entendí la mitad del dictamen que me dio el técnico sobra decir la cara de pendeja que puse.

Una cosa como esa no debería tener mayores consecuencias en mi vida, hay talentos o habilidades que nos están negados, quizá mi frustración se debe a que, mientras veía un sinfín de tutoriales lo hacían ver tan sencillo que me creí capaz de hacerlo, pero no fue así. Tengo poca tolerancia hacia la frustración, sentirme torpe es algo que me desespera  y me deprime, creo que esto se lo debo a mis altas dosis de neurosis adquiridas desde la infancia.

Torpe, me siento torpe, más allá de no poder descargar unos subtítulos, me siento torpe cuando cualquier cosa por muy pequeña que sea se me sale de control y me vulnera, sentirme como perro lampareado en el periférico es algo que a nadie le gusta pero la diferencia es que muchas personas pueden manejar bien esa situación, a mí me cuesta más trabajo porque no soy un perro cualquiera, soy un perro de aguas que puede mearse con el sonido de un carrito de camotes.

Periquita style

Venta de ropa-Imagen Pública
Venta de ropa-Imagen Pública

por Carolina Vargas

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en su último informe “The State of Food and Agriculture 2013” basado en estadísticas del 2008, ubicó a México como el país con más obesidad en el mundo, con un porcentaje de 32.8% de adultos con este problema, arriba de Estados Unidos con un 31.8%.

El informe revela que por lo menos un 70% de los mexicanos adultos tienen sobrepeso, y el 32.8% padece obesidad. Lo anterior se origina entre otras cosas, pues a nivel nacional casi la mitad de la población es inactiva según Samantha Villaseñor, especialista en temas de nutrición.

*PIJAMASURF – 17/07/2013 A LAS 13:07:38

Para muchos, vestirse es solo cosa de pudor así como para otros comer es cuestión de combustible para el cuerpo, en mi caso considero a dichas actividades como un arte.

Quizá esto que voy a decir suene muy frívolo, pero la forma en la que nos vestimos dice mucho de nuestros procesos mentales, lo que has leído, vivido, tu identidad y eso que te hace ser tú se refleja al momento de vestir.

No me considero una autoridad en el tema y reconozco que en el momento tan crítico por el que atravesamos, hablar de ropa es una nimiedad pero en el fondo también tiene mucho que ver con las políticas de salud en nuestro país, explico el por qué. Soy una mexicana de 28 años, 1.70 de estatura y pertenezco a ese 70% de la población que tiene sobrepeso, estoy sobrada como de 8 kilos más o menos, no son muchos pero me encana el suadero.

Hace un par de días me vi en la penosa necesidad de ir a comprar ropa, concretamente una chamarra, porque el frío me había estado castigando un poco, así que con todo el dolor de mi corazón y de mi bolsillo fui a la tienda a aprovechar las liquidaciones por fin de temporada, cosa absurda tomando en cuenta que el invierno no va ni a la mitad. Al llegar a la tienda comprobé, como siempre, que todo lo que lleve la palabra “liquidación” es puro embuste, ya que dichos descuentos no existen o no lo valen.

Tienda de ropa-Imagen pública
Tienda de ropa-Imagen pública

Primer problema de la noche: encontrar la prenda. Tarea difícil si tomamos en cuenta que nunca he seguido las tendencias de la moda –concepto que me resulta un poco abstracto y difícil de definir- además soy alta y chubby lo que complica aún más la búsqueda, sobre todo si tomamos en cuenta que los fabricantes –ni siquiera diseñadores- todo lo hacen en una sola medida llamada “unitalla” aunque también tenemos a los hipócritas que con su CH, M, G engañan a los cándidos incautos que no se dan cuenta que las prendas miden exactamente lo mismo, aunque la diferencia en algunos casos entre la talla chica y la grande es de un centímetro y medio aproximadamente –les juro que no miento, yo misma tomé la medida-.

La oferta en prendas no era muy buena, telas corrientes, diseños vulgares, precios excesivos, copias del mismo modelo n cantidad de veces, la maldición unitalla queriendo uniformarnos a todos, enfundándonos en diseños que nada tienen que ver con la gente real, que hay un montón de dimensiones de estilos, estaturas y pesos, que la situación actual de muchos de nosotros no nos permite comprarnos una blusa de $600 o jeans de más de mil y aclaro, no fui a una tienda “elegante”, acudí, digamos, a algo de clasemedieros tirándole a jodidos.

Pensé que era la tienda la que tenía una oferta pobre, pero no, me di a la tarea de darme una vuelta por varios establecimientos de ropa, lugares de todo tipo, tianguis, tiendas departamentales, almacenes de cadena, supermercados,  lo lamentable es que en todos esos lugares la oferta es la misma, ropa vulgar, excesiva, telas corrientes o sintéticas y lo más preocupante es el costo excesivo para las prendas; así sea ropa de tianguis, creo que los precios son una grosería para el producto que ofrecen, pero en este país ya todo está carísimo y vestir es algo de primera necesidad, desgraciadamente a los ciudadanos de a pie no nos dejan muchas opciones, entre elegir la ropa de brillitos, los leggins, los jeans de dudosa procedencia que  pierden el color a la primera lavada, todo nos empuja hacia lo vulgar y lo corriente, la ropa hecha en serie y carente de concepto.

Por otro lado, tenemos las prendas de diseñador, que si bien es cierto hay una ligera mejoría en la calidad de las telas, los diseños son una cochinada, es ropa que nadie se pondría ni para una fiesta de Halloween de yonquis. La verdad es que no me imagino el clóset de alguien realmente capaz de usar esos disfraces, en el caso de las mujeres las blusas de gasa con pedrería, los pantalones de látex, animal print y vestidos hechos con tela y brocados del año uno antes de Cristo. Y para los varones: pantalones tan ajustados que hay que ponérselos con calzador y quitarlos con pelapapas, no me detendré a hablar de los sombreros y las corbatas de pajarita que son una cosa espeluznante. Hombres de México, solo Indiana Jones se ve sexy con sombrero…de nada.

No sigo la moda, no me llevo bien con ella, para empezar ni siquiera se diseña para mujeres de mi talla, me cuesta trabajo encontrar ropa linda, sobria y accesible. Por eso desde hace un tiempo opté por un estilo mucho más clásico y atemporal, algo que realmente diga “esta soy yo, una mujer grandota, que no usa ropa entallada, ni extravagante y aun así es cool” algo que sabiamente pude nombrar en colaboración con mi mejor amiga como el “Periquita Style” quizá es algo ñoño, pero las blusas con voladitos, botones y mangas coquetas son lo que mejor nos va, todo antes de embutirnos en una vestido brilloso que ni la más slutty de las coristas en Las Vegas se pondría, porque una cosa es usar vestidos llamativos y otra muy distinta es parecer espectacular del Time Square.

Pasarela de moda-Imagen Pública
Pasarela de moda-Imagen Pública

Vivir es muy caro y yo todavía tengo la enorme fortuna de poder comprar ropa nueva aunque encontrarla de mi talla es difícil, bajar de peso es más que cosa de voluntad, aquí lo preocupante es que con el paso del tiempo la sociedad se vuelve cada vez más excluyente. Te empujan hacia lo común, homogeinizan a las personas bajo conceptos tan burdos como la perversa unitalla y la vulgaridad de un estilo muy bajo que aplica para todo, ropa, música, contenido televisivo, te lo revientas porque en muchas ocasiones no tienes otra opción.

Al final del día pude comprar mi chamarra, buscaba algo sencillo que me sirviera para soportar el frío, sin muchas pretensiones porque insisto…soy una persona simple, que vive sorprendida que en el país con más obesos en el mundo se venda ropa para flacos, que el cuerpo sea considerado prácticamente un gancho en donde lo que importa es el lucimiento de la prenda y no la comodidad de quien la usa, lo que me parece un terrible error, porque al sentirte cómodo proyectas seguridad y eso mejora muchísimo tu actitud y la forma en que te percibes a ti mismo y es quizá esa dosis de confianza la que nos hace falta como sociedad, tal vez para muchos esto sea una banalidad pero no suena del todo descabellado si se analiza detenidamente, porque la cara que damos al mundo es solo una pequeña parte de nuestra realidad interior.

Nunca seré talla cero, eso es definitivo, ni mi complexión ni mi estatura me lo permiten, en este momento me cuido de  no subir ni bajar mucho de peso, más allá de la cuestión estética o de salud lo hago por economizar, porque tendría que comprarme ropa nueva y es imposible, pero me llama mucho la atención que un problema de salud pública tan grave como lo es la obesidad sea tratado con tanto prejuicio por la Secretaría de Salud y la sociedad en general, que se nos vea como ciudadanos de segunda y que estar pasadito de peso muchas veces sea sinónimo de descuido y holgazanería y se vea como una simple compulsión por comer, cuando es algo mucho más complejo que eso.

Me quedo con aquello de “Todos somos iguales a pesar de ser tan diferentes” cada persona es a su manera y tratar de homologarlas es terrible, por eso renuncio a seguir las tendencias y que se me siga discriminando por mi peso, al carajo sus cánones, mientras haya gordos, flacos, altos, chaparros, términos medios, existirán posibilidades infinitas en la creación de estilos, eso es lo que me parece maravilloso, aceptarte como un todo y que el cuerpo sea un instrumento no un aparador. Encuentra tu estilo y grítales a todos quien eres.

Guatsap

Adicción - Imagen pública
Adicción – Imagen pública

por Carolina Vargas

“¿Me estás poniendo atención?”

Nunca me había sentido tan culpable ante esta pregunta. Confieso que me sentí muy avergonzada pero fue algo que no pude evitar. Los contextualizo un poco: en días pasados me vi en la necesidad de cambiar mi teléfono celular por uno nuevo, ya que mi equipo anterior sólo me servía de pisa papeles, no me llegaban los mensajes y las llamadas se escuchaban horrible. Por consejo de muchísimas personas, opté por solicitar un plan tarifario ya que gasto muchísimo en recargas y el plan es mucho más accesible, así que después de tres días, una visita a domicilio y una consulta a mi historial crediticio -el cual no tengo- la empresa RadiomovilDipsa consideró adecuado otorgarme el beneficio de la duda y me soltó mi nuevo teléfono nuevecito y de paquete.

Entre las virtudes de mi equipo, según la vendedora, tiene un montón de tecnología que incluye letras y numeritos, pero no tan divertidos como el álgebra -soy ñoña y disfruto mucho este tipo de problemas-, tiene botón de prender y apagar, camarita con flash, cargador y audífonos. Para redondear un poco la idea, un teléfono común y corriente disfrazado de navaja suiza.

Honestamente la tecnología no es lo mío; soy una persona muy elemental, me duele reconocerlo pero así es. En un principio pensé que dada mi falta de créditos bancarios me iban a autorizar un pisapapeles igual al que acabo de botar, pero no, la verdad es que tengo un equipo bastante decente, que si bien no es lujoso ni está en el Top ten de la tecnología hipster, es un modelo bastante funcional y accesible, pero con todo y eso me tardé casi dos días en configurarlo completamente. Cuando al fin supe moverle al aparato, comencé a depurar mi agenda, pasar los contactos al nuevo teléfono, lo cual fue rápido porque no tengo muchos amigos y los teléfonos de la familia pues sólo tengo unos cuantos, y como en la más enferma de las distopías Orwellianas, todas mis cuentas tanto de redes sociales y de correo se enlazaron de manera siniestra en mi teléfono. Hasta el día de hoy sigo leyendo el manual de usuario y no he encontrado el apartado en el que expliquen por qué pasa esto, así que cada 15 minutos recibo alarmas de mi correo electrónico, que a su vez me da notificaciones de Facebook, Twitter, Google+ y por supuesto de mi blog y el más reciente y siniestro de todos, el WhatsApp.

Whatsapp - Imagen pública
Whatsapp – Imagen pública

Es la primera vez que tengo un teléfono con Android -la versión no importa, por regla general la versión más reciente es peor que la anterior- por petición de mi madre, y con el fin de “estar más cerca”, descargué dicha aplicación firmando con sangre el pacto que llevaría mi último dejo de cordura al más negro e insondable abismo virtual.

Mensajes ilimitados, sin costo el primer año, con sonido, imagen, smileys, me recuerda tanto a las aplicaciones que poco a poco iba teniendo Messenger, pero ahora desde la comodidad de mi teléfono, no lo pude evitar fue un reencuentro con el pasado, además que fue mi regalo de cumpleañosdiadelasmadresnavidadyreyes atrasado, perdón si me emociono con mi nuevo juguetito, pero hubiera sido lo mismo si alguien me hubiera regalado un Playmobil o una consola de Atari, fue algo que se me quedó de la prepa y de otros tiempos mucho más simples. Todavía le sigo encontrando cualidades a los mensajitos instantáneos aunque tengo muy poquitos contactos y uno de ellos de plano ya me dijo que no lo estuviera chingando.

“¿Me estas poniendo atención?”, ahí fue cuando me di cuenta que empiezo por mal camino y que si bien es cierto me emociona saludar a mis amigos que están lejos, el mundo real seguirá ahí y no me puedo abstraer de él así que he decidido dejar mi whatsapeo en paz por un tiempo, creo que es lo mejor, antes de que me enganche peor. Para muchos de ustedes esto que les digo es tan del 2013 o antes, pero les repito, nunca había tenido un smartphone, sigo considerándolo innecesario, adictivo sin duda alguna, pero innecesario.

Smartphone - Imagen pública
Smartphone – Imagen pública

Iba pensando en todo esto mientras caminaba, había ido al centro de atención a clientes de Telcel a reclamar una falla en la recepción -tan pronto y luego luego sacando el cobre con el mal servicio- y en esta selva de asfalto, la fauna se comportaba de manera extraña, al parecer ya nadie se fija por dónde camina, todo mundo está al pendiente de su teléfono; no miento, caminé exactamente las tres calles que separan mi casa del módulo Telcel y conté por lo menos 15 personas atendiendo un mensaje instantáneo, el silbidito era inconfundible, confieso que me perturbó muchísimo. Yo pensé que el mío era un caso excepcional, porque -lo reitero- soy una persona simple, que durante mucho tiempo se negó a pertenecer a las redes sociales, tan es así que la primera en la que milité fue Facebook, resistí lo más que pude hasta que la corriente me arrastró, aún andan por ahí espíritus libres y soberanos, ajenos al chismógrafo de los rostros, no saben cómo los envidio. Bienaventurados los libres de smartphones y aplicaciones baratas, porque de ellos es el reino de los cuerdos.

Sigo leyendo el manual de usuario y el contrato de arrendamiento de la línea con todo y sus letras chiquitas, para ver si encuentro alguna clausula o vacío legal que me permita demandar protección ante tanto bombardeo comunicativo.

Avisos clasificados

Avisos Clasificados - Imagen pública
Avisos Clasificados – Imagen pública

por Carolina Vargas

Van pocos días del 2014 y mucha gente sigue anclada en el balance general del año anterior, como si eso sirviera realmente de algo. En una semana ya he leído al menos como 40 listas de lo mejor y lo peor del 2013 según, claro está, la opinión de quién escribe dichas listas. Y no es que tenga algo de malo hacer un recuento de los daños, de las experiencias se aprende –al menos eso sería lo natural– y es común que al inicio de año, muchos hagan su lista de propósitos, sus reflexiones o algo que desean; la verdad yo no lo hago, en primera porque me parece algo sumamente neurótico y en segunda porque prefiero vivir en el aquí y en el ahora. Sin embargo, ese ejercicio de reflexión y de análisis es digno de ser tomado en cuenta y en algunas ocasiones hasta vale la pena prestarle atención para enriquecer nuestra concepción y entendimiento sobre algunas cosas.

Pero creo que yo soy alguien muy elemental, no es que no me guste la reflexión, por el contrario, es con lo que me ejercito a diario, pero yo creo que todos los días es necesario analizar y aprender, por esa razón no sucumbo tan fácil a la neurosis de fin de año. Aún así, gracias a muchas horas de análisis concienzudo me he dado cuenta que aprovechar el espacio virtual para exponer reflexiones y necesidades no es tan mala idea. Y es precisamente por eso que me permito hacer mi enunciación de avisos clasificados, porque hay un par de cosas que necesito con urgencia –sigo con el aquí y el ahora– y agradecería mucho la colaboración de ustedes queridos lectores.

Van pues los avisos parroquiales:

1. Necesito con urgencia renovar mi teléfono celular y opté por un plan tarifario, si alguno de ustedes me pudiera explicar ¿qué coño es 3G, 4GLTE, GSM? Porque honestamente no lo sé y no le entiendo al folleto. Supongo que mi ignorancia se debe a que estoy peleada con la tecnología desde hace mucho tiempo, pero yo creo que la mayoría también lo ignora y nadie lo confiesa. No me interesan los jueguitos, ni las aplicaciones pendejas para convertir kilómetros en yardas, no necesito un termómetro, ni saber a cómo amaneció el tipo de cambio en Kuala Lumpur, no tengo cuenta en Instagram así que la resolución de la cámara tampoco importa mucho, para empezar ya me parece una idiotez que los teléfonos tengan cámara, la fotografía es un arte, no un pretexto para andar presumiendo pendejadas en las redes sociales. Sólo quiero un teléfono funcional, que pueda usarlo justamente como teléfono, no como navaja suiza. Si alguien me puede orientar para escoger la mejor opción, lo agradeceré; confío más en la experiencia de los usuarios que en las recomendaciones de los vendedores.

2. Busco desesperadamente un lugar donde vendan buenas hamburguesas en esta ciudad –Búfalo, McCarthy’s, Musa, Yealo, ya han sido previamente evaluados obteniendo notas regulares– porque digan lo que digan, son una vergüenza y la carne muchas veces es de las congeladas que vienen en cajita. De tamaño decente –no bimbollo–, el pan que sea artesanal y otro punto importante, las hamburguesas no llevan quesillo, no es una cemita. (Para los que no sepan lo que es una cemita http://es.wikipedia.org/wiki/Cemita). El quesillo no es otra cosa que el queso Oaxaca, pero los poblanos a todo le quieren cambiar el nombre. Así que por favor, si alguien sabe en dónde se pueden comer buenas hamburguesas hágamelo saber, pueden dejar un comentario o un mensaje directo en la redacción de Cinco Centros.

Avisos Clasificados - Imagen pública
Avisos Clasificados – Imagen pública

3. Se venden tortillas de harina caseras. Sí, la crisis nos pega a todos y cada quien busca el modo de ganarse la vida. Como buena norteña, tragona y amante de los antojitos de mi tierra me veo en la necesidad no sólo de sacar una lana extra sino de promover al burrito y a la gordita de harina prácticamente desconocida por estas latitudes. Se venden por docenas, hagan sus pedidos, juro que no saben a oblea almidonada como las tortillinas.

4. Bares, restaurantes, cines o cualquier otro lugar para solteros, si alguien por ahí conoce a algún empresario inteligente y visionario dispuesto a invertir en la cada vez más pujante industria de los foreveralone, por favor, hágame saber inmediatamente. Cada día somos más. Friendzoneados absténganse.

5. Facebookeros, Twitteros, Instagrameros, Bloggeros –insertar cualquier red social– etc. Se les invita al grupo de rehabilitación Cibernautas anónimos, en el que por medio de 12 pasos encontramos la claridad y recuperamos nuestra vida de las garras de esta terrible adicción. Abierto las 24 horas los 365 días, informes por inbox o watsapp.

6. Se necesita roomie para compartir habitación en el centro de la ciudad, todos los servicios, excelente ubicación, sólo chicas de amplio criterio, mochas absténganse.

7. Chica muy agradable, 28 años, verborreica y un poco dipsómama busca a caballero elegante, cinéfilo y mayor de 25 años para intercambiar experiencias. No hipsters.

8. Un poco de tiempo perdido, no importa si son minutos o segundos, lo compro por pacas o lotes, preferentemente nuevo, si es usado único dueño. Si no, nos ponemos de acuerdo con el precio; podemos agregar un intercambio, a escoger entre: canas, arrugas o vivencias.

Avisos Clasificados - Imagen pública
Avisos Clasificados – Imagen pública

9. Se busca amigo imaginario. Requisitos: experiencia mínima 1 año, excelente presentación, liderazgo, capacidad para resolver problemas, disponibilidad de horario, edad y sexo indistinto. Ofrecemos sueldo más comisión, prestaciones superiores a las de la ley entre las que se incluyen –pero no exclusivamente– bonos por productividad y vales de despensa, oportunidad de ascenso a mediano plazo, buen ambiente de trabajo y sobre todo la seguridad de que nunca se aburrirá desempeñando tan noble labor. Interesados dejar currículum vitae en la psique de Kurá, importante que todos los aplicantes dejen fotografía tamaño postal, teléfono y medida de zapatos –por si les tengo que seguir los pasos.

10. Por último, y la más importante de todas: si alguno de ustedes ha vivido o viajado a otro país, me gustaría hacerles una entrevista para una columna de varias entregas que más adelante publicaré en este espacio.

Eso es todo, por hoy y si alguno de ustedes está interesado en ayudarme en cualquiera de los puntos arriba citados, lo agradeceré infinitamente, pueden dejar un mensaje al pie de este texto para ponernos en contacto su ayuda y cooperación serán bien recibidas.