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El lugar menos libre en Estados Unidos

por Greg Lukianoff

Traducción de E. J. Valdés

El siguiente apunte sirve como complemento a la opinión de Greg Lukianoff que traduje antes para este espacio: ¿La libre expresión te ofende? Al igual que aquel comentario, el presente se grabó como un vídeo para el canal de YouTube de Prager University y aborda la complicada situación que vive la libertad de expresión en las instituciones de educación superior de los Estados Unidos; un fenómeno que se nos puede antojar ajeno, insignificante, quizá hasta bobo, pero que tiene una enorme posibilidad de atravesar la frontera e impregnar nuestras universidades. La desmedida corrección política que impera sobre todo entre los jóvenes es alarmante, pues si hemos de creer y aceptar que la pluralidad es el camino a la grandeza (E PLURIBUS MAXIMUS), el obligar a las masas a adoptar pensamientos y actitudes basadas en no herir la susceptibilidad de los otros es la ruta equivocada.

El enlace al vídeo original en inglés está al final del texto.

¿Cuán importante es la libre expresión en un campus universitario? Esto es lo que la Suprema Corte dijo en 1957 en el notorio caso de Sweezy contra New Hampshire: “Docentes y alumnos siempre deben tener la libertad de indagar… de lo contrario, nuestra civilización se estancará y morirá”. Palabras emotivas y acertadas. Es por esto que lo que sucede en colegios y universidades estadounidenses resulta tan perturbador. Un estudio llevado a cabo por la Asociación de Colegios y Universidades Americanos[1] en 2010 reveló que solamente 30 % de los graduados concordaban con la pregunta “¿es seguro tener opiniones impopulares en este campus?”. Peor aún: el estudio halló que la confianza que los alumnos sienten al tener opiniones impopulares disminuye del primer al último año. ¿Cómo es posible que en una universidad, un lugar en donde la expresión debería ser libre, los jóvenes tengan miedo de albergar —ya no se diga expresar— opiniones impopulares? El motivo es que durante décadas las universidades han transmitido un mensaje claro a sus estudiantes: expresen opiniones disidentes, violen la corrección política o incluso critiquen a la administración bajo su propio riesgo. Después de trabajar durante doce años en la Fundación para los Derechos Individuales en la Educación[2], he visto cientos de ejemplos de alumnos en riesgo. He aquí sólo algunos.

Students in front of the mail library on the campus of Northwester University in Chicago, Ill., Aug 1,1947. (AP Photo/Edward Kitch)

En la Universidad de Purdue, un campus de la Universidad de Indiana, en Indianápolis, un alumno y empleado fue hallado culpable de “acoso racial” por leer en público un libro que a algunos de sus compañeros les pareció ofensivo. El libro era Notre Dame vs. The Klan[3] y estaba disponible en la biblioteca de la escuela. Éste relata y celebra la derrota del Ku Klux Klan cuando sus miembros marcharon dentro de la Universidad de Notre Dame en 1924. ¿Qué le pareció ofensivo a la universidad? La imagen en la cubierta.

En la Universidad de Delaware, los alumnos fueron sometidos a “reeducación ideológica” como parte del programa de orientación de la escuela. El programa era descrito como “tratamiento” para estudiantes con actitudes y creencias incorrectas. Se les enseñó a adoptar puntos de vista aprobados por la universidad en cuanto a política, raza, sexualidad, sociología, filosofía moral y medio ambiente. También se les requería asistir a entrevistas con sus asistentes residentes en las que los obligaban a responder preguntas personales, intrusivas, minuciosas e irrelevantes como: “¿cuándo descubriste tu identidad sexual?”

Y cada vez un mayor número de escuelas intentan alejar a los alumnos religiosos de sus campus. La Universidad de Vanderbilt, por ejemplo, ha promulgado una política que prohíbe a los grupos estudiantiles religiosos elegir miembros y líderes basándose en su fe. Como resultado, catorce grupos cristianos fueron desconocidos por la universidad.

Luego están los “códigos de lenguaje” en la mayoría de los colegios y universidades de Estados Unidos. ¿Qué es un código de lenguaje? Es una regulación o política de la universidad que limita o prohíbe la expresión escrita o verbal que protege la primera enmienda. Estos códigos se aplican con una deslumbrante doble moral contra lenguaje religioso, conservador o políticamente incorrecto, o sencillamente contra el lenguaje que a la administración le resulte desagradable. En otras palabras, hay cosas que puedes decir o escribir con toda libertad fuera del campus pero que pueden traerte severos problemas si las dices o escribes en él. Estos códigos incluyen políticas que prohíben expresiones que los administradores encuentran injuriosas u ofensivas. Un código absurdo que apareció en múltiples universidades prohibía la “risa dirigida inadecuadamente”, y de un modo orwelliano algunas escuelas limitan la libre expresión a diminutas secciones denominadas “zonas de libre expresión”. Hace poco, en la Universidad de Arkansas Central, un alumno era sometido a acción disciplinaria si decía o hacía algo que le resultara molesto a otro alumno. En el estudio más amplio conducido hasta ahora respecto a los códigos de lenguaje en los campus, FIRE halló que el 62 % de los colegios más prestigiados del país tienen severas restricciones contra la expresión verbal o escrita, lo cual viola las garantías de la primera enmienda. ¿Cuáles son las consecuencias de toda esta censura? Las explico a detalle en mi libro Unlearning Liberty: Campus Censorship and the End of American Debate, pero para nuestros fines me enfocaré solamente en tres de ellas:

Greg Lukianoff - Imagen pública
Greg Lukianoff – Imagen pública

La primera es que la censura en los campus enseña a los alumnos que tienen derecho a no sentirse ofendidos. El momento en el que la sociedad declara que la gente tiene derecho a no sentirse ofendida es el momento en el que anuncia el fin de la libre expresión.

La segunda es que la censura en los campus inculca a los alumnos hábitos intelectuales pobres. Les enseña a no pensar críticamente so riesgo de llegar a una conclusión o a la expresión de un pensamiento que pueda ofender a alguien. Peor aún: a los alumnos se les enseña a ignorar el principio de que la gente educada debe buscar de manera activa a otros individuos inteligentes con cuyas ideas no concuerda para el debate y la discusión.

Y la tercera es que enseña a los alumnos que tienen menos derechos de los que poseen en realidad, que deben someterse a una autoridad arbitraria. Una generación de estudiantes que no conoce sus derechos y que cree que debe tener permiso para expresar lo que hay en su mente no piensa como parte de un pueblo libre, y eso es una amenaza a la sociedad libre.

Los derechos incluidos en la primera enmienda moldean a la sociedad estadounidense. Fomentan el pluralismo religioso y cultural, promueven la innovación escolar y científica y aseguran una notable prosperidad. Pero las universidades de hoy, con su censura, sus códigos de lenguaje y su corrección política, están poniendo en riesgo el futuro de este experimento único. Esto es justo lo contrario de lo que la educación superior estadounidense debería hacer.

Video original:

https://www.youtube.com/watch?v=dJaM8IOev7E&list=WL&index=15

[1] Association of American Colleges and Universities (N del T).

[2] Foundation for Individual Rights in Education (FIRE, por sus siglas) (N del T).

[3]Notre Dame vs. The Klan: How the fighting Irish defeated the Klu Klux Klan.De Todd Tucker. Este libro relata un conflicto violento entre miembros del KKK y alumnos de la Universidad de Notre Dame en mayo de 1924, y cómo este hecho fue crucial para la caída del grupo supremacista (N del T).

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Wert pone en la mira a la universidad pública como su objetivo a destruir

José Ignacio Wert - Imagen pública
José Ignacio Wert – Imagen pública

por Justo Bueno Ingelmo

Tras implantarse la LOMCE contra la voluntad de la práctica totalidad de la comunidad educativa, José Ignacio Wert ha anunciado una próxima reforma universitaria, y aunque aún no está definida ni su forma ni su alcance parece claro que irá en dirección opuesta a la ahora seguida. El ministro pretende dar un golpe de estado dentro de las universidades públicas, vulnerando sus principios fundamentales de funcionamiento democrático y su finalidad como vía para la consecución de la justicia social, y creación y difusión del pensamiento y la ciencia.

José Ignacio Wert tiene un plan para los universitarios españoles: que se endeuden para hacer frente al pago de sus estudios. La última ocurrencia del ministro de Educación es una copia del modelo estadounidense que ha llevado a la ruina a miles de familias al ser incapaces de asumir el pago de la deuda contraída con los bancos. Los últimos datos revelan que el 27% de los universitarios de E.U. que pidieron un préstamo no podrán pagarlo.

José Ignacio Wert - Imagen pública
José Ignacio Wert – Imagen pública

Los dirigentes universitarios, que están dispuestos a aceptar «una racionalización de las estructuras de gobierno y una adecuación de las titulaciones universitarias a las demandas de la sociedad», rechazan de pleno el “modelo ejecutivo e intervencionista”. El conjunto de la comunidad universitaria, personal en general y estudiantes, viven un momento de urgencia similar al que se está desarrollando en Grecia, Italia o Portugal, donde las universidades públicas están siendo objeto de reformas que persiguen objetivos comunes: la conversión de las universidades públicas en centros de formación profesional de mano de obra flexible y adaptable a la voluntad de maximizar el beneficio empresarial, subordinando la producción científica a un idéntico fin. Todo ello se conseguiría eliminando las formas de decisión y gobierno democrático existentes en las universidades públicas, precarizando la mano de obra y reduciendo las plantillas universitarias y sometiendo a las y los estudiantes al endeudamiento permanente (la ya conocida burbuja de préstamos de estudio) para poder sufragarse la educación superior.

Son estos los fines que se contienen en el informe de la “Comisión de expertos”, constituida por el Ministerio, cuyas propuestas de reforma parten de un diagnóstico erróneo y poco fundamentado de la realidad de las universidades públicas, para plasmar unas ideas marcadas por una profunda ideología autoritaria, neoliberal y mercantilista, que colocará a nuestras universidades, nuestra investigación y nuestro estudiantado en la senda del subdesarrollo educativo y científico. Las propuestas son una vuelta de tuerca más sobre el ahogamiento financiero al que se está sometiendo a las universidades públicas desde el Gobierno, así como al acoso económico que se mantiene sobre los estudiantes, con la subida de las tasas y la reducción del número y de la cuantía de las becas.

Universidad pública - Imagen pública
Universidad pública – Imagen pública

→Modelo de Universidad Pública

Un modelo de universidad pública basado en una formación básica, polivalente y crítica como forma de acceso al saber complejo y siempre abierto; un sistema universitario de sólidas bases democráticas que garanticen la autonomía y la independencia de las universidades públicas y las relaciones de cooperación y colaboración entre ellas; una universidad orientada al servicio de la sociedad, la formación de científicas y científicos capacitados para investigar e innovar en el proceso de construcción del modelo socio-económico equitativo; un modelo educativo centrado en la enseñanza gratuita, con becas para que la situación económica nunca sea un impedimento para el libre desarrollo del derecho a la educación superior; un modelo transversal de servicio público basado en las relaciones de trabajo estable y de calidad para los trabajadores y trabajadoras de las universidades públicas; unas universidades con un gobierno propio efectivo, estructurado de procesos democráticos basado en la participación y la transparencia , que permita el permanente contacto de la comunidad universitaria junto con el con el conjunto de la sociedad, desde los colectivos socio-económicos, para que la función social de la institución sea una realidad.