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RONDALLES MALLORQUINES Nº 8: UN CONQUISTADOR.

Me complace traducir de nuevo, para los lectores de Cinco Centros, otra de las rondallas de Jordi des Racó. Espero que os guste.

                                                               por Josep Maria Alcover i Sureda

                                                                                       traducción de María Mañogil

 

Esto era una madre que tenía un hijo, lelo del todo, que se llamaba Pere.

Ya había rebasado los treinta y no había sido capaz nunca de hablarle a ninguna muchacha.

Su madre le llegó a decir:

-¡Tendrías que mirar de ir a cortejar un poco!

-¡Si yo no sé qué tengo que decir!- respondió él.

-¡Mira, -dice la madre al cabo de un par de días- se acabaron las excusas! ¡A cortejar vas a ir sea como sea

-¿Y dónde queréis que vaya?- dice él.

-¡Dios bendito! ¡Ve a María Aina del hilo!

María Aina del hilo era hija de una que, en otro tiempo, fue vecina suya.

-¡Qué le he de decir? -pregunta Pere.

-¡Cómo qué le has de decir! -responde la madre- Le dices: ¿Cómo va?, ¿quieres sentarte?

Pere se va a casa de María Aina un domingo por la tarde y la encuentra en el portal con su madre, que se iban a la iglesia.

-¿Cómo va?- dice el mequetrefe- ¿quieres sentarte?

-¿No lo ves si quiero sentarme o estar de pie?- dice María Aina. Y le dio la espalda, y partieron las dos y se fueron hacia la iglesia. Pere se quedó en medio de la calle como el gato d”en Pelacanyes1 ,

hasta que al fin regresó a su casa.

 -¿Cómo ha ido? -le pregunta la madre.

-Mal -responde él. Y le cuenta el episodio.

-Pues cuando vuelvas,- dice ella- has de decir: ¡Cortejemos, cortejemos!

-Así lo diré, pues.- exclama Pere.

Al cabo de un par de días se va, y justamente a María Aina se le había muerto su padre y se encuentra la casa llena de gente, llorando y haciendo unas caras bien tristes.

Atisba a María Aina sentada en una silla, que tenía los ojos como tomates de tanto llorar.

Se le acerca y le dice:

-¡Cortejemos, cortejemos!

-¡Ah, pedazo de bestía! -exclamó todo el mundo- ¡Y con el muerto de cuerpo presente, y con la pena y trastorno de esta casa, ¿vienes a buscar flirteos? ¡Sacadlo fuera, sacadlo fuera!

Y lo sacaron con cajas destempladas.

El hombre vuelve a su casa y su madre le pregunta:

-¿Cómo te ha ido?

-Mal.- dice él. Y le cuenta el episodio.

La madre, al escucharlo, le dice:

-Pues tendrías que haber dicho: En el cielo lo veremos.

-Ya lo sabré para otra ocasión- respondió.

Al cabo de un mes, vuelve y los encuentra haciendo matanzas y empezaban a descuartizar al cerdo..

-¡Ave María purísima!- grita Pere desde el portal.

-¡Sin mácula concebida!- le contestaron.

El hombre se mira un rato al cerdo y dice:

-En el cielo lo veremos.

-¿Al puerco quieres ver en el cielo, pedazo de asno?- exclama toda exaltada la madre de Maria Aina- Si no tienes más burradas que decir te puedes ir por dónde has venido.

Pere no tuvo más remedio que hacerlo así.

-¿Cómo te ha ido?- le pregunta su madre.

-Mal- respondió él. Y cuenta el episodio.

La madre le reprende: -Tendrías que haber dicho: ¡Muchos y bien grandes!

-Ya lo sabré para otra ocasión- responde él.

Al cabo de otro mes, vuelve.

Encuentra a María Aina que le curaban un bollo que le había salido en el cogote.

-¡Ave María purísima!- dijo, y entró.

-¡Sin mácula concebida!- le respondieron.

-¡Muchos y bien grandes!- anunció mirando el chichón de María Aina.

-¡Uno solo casi me mata!- exclamó ella- ¿y tú pedirás que me vengan muchos y grandes? ¿Bestia, más que bestia! ¿Sal de aquí antes de que te echen!

Pere se tuvo que ir como perro apaleado, con el rabo entre las piernas.

-¿Cómo ha ido?- le pregunta su madre.

-¿Cómo va a ir? Mal. -Y contó el episodio.

La madre, cuando lo escucha, le suelta ésta:

-Pues habrías de haber dicho: Que se seque y no rebrote.

-Lo sabré para otra ocasión.- respondió.

Al cabo de otro mes, vuelve, y encuentra a María Aina sembrando un clavel.

-¡Que se seque y no rebrote!- exclama Pere en cuanto la ve.

-¿Que ya lo volvemos a tener aquí, al alcornoque, soltando memeces y estorbando?- grita ella exasperada- ¡Ale! ¡Fuera, cabezón!

Y Pere no tuvo más remedio que irse.

-¿Cómo ha ido?- preguntó su madre cuando lo vio.

-Muy mal- respondió él. Y le cuenta el episodio.

La madre le suelta:

-Habrías de decir: Tierno por fuera, arraigado por dentro.

-Lo sabré para otra ocasión- murmuró él.

Al cabo de un mes más, vuelve.

Encuentra a María Aina que le sacaban una espina de endrino que se le había clavado, bien clavada, en un pie, y tenía un dolor insufrible.

-¡Tierno por fuera, arraigado por dentro!- gritó Pere en cuanto entró y vio la escena.

Cuando lo escucharon, enfilaron hacia él y le dijeron las mil pestes, le pusieron los carrillos colorados a bofetones y lo acompañaron hasta cerca de su casa con un par de fustas, y con cada golpe le hacían dar una vuelta entera.

Del vapuleo, tuvo que guardar cama ocho días, y se le quitaron del todo las ganas de volver a flirtear, y al pasar al lado de la casa de alguna chica, volteaba y corriendo para su casa.

Gato escaldado, de agua fría teme.

 

Manacor, diciembre de 1889.

1 Modismo utilizado en algunos pueblos de Mallorca en la época, que significa quedarse perplejo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Algo sobre la comida [1]

Robert Walser

Traducción de Erasmo W. Neumann

 

No hay que pensarlo demasiado antes de comenzar a escribir un bosquejo. Toda suerte de afables ideas podrían desaparecer para nunca vérselas de nuevo. Por otra parte, aconsejo no acobardarse ante los meses, incluso años, de procrastinación, pues hay en la espera algo en sumo formativo y educativo.

Hoy disertaré sobre la comida, que es necesidad y a la vez puede ser placer.

De inicio, una manzana me parece comestible, si bien temo por un diente cuando la muerdo. Prefiero comerla cocida antes que en su estado natural.

Las peras son exquisitas y suculentas. Con las nueces soy cuidadoso, y por ello quiero decir que las pico bien para intensificar su sabor.

El pan es tan nutritivo como delicioso, si se lo modera. A mi parecer, un pedazo de chocolate puede reemplazar una taza de café.

Llega el turno de la carne que, como es natural, por supuesto, resulta maravillosa. El pescado horneado sí que va conmigo. La ternera y el cordero, cada uno por su cuenta, pueden ser bastante apetitosos.

Las remolachas son rojas, las espinacas y la lechuga verdes, al igual que los guisantes, que quizá prefiera por sobre todos los vegetales. Al pollo en salsa puedo recomendarlo como algo tierno.

Sin embargo, el rosbif asado con esmero me revitaliza en grado sumo. Tengo una especial predilección por la col agria con salchicha.

No dudo en declarar al arroz uno de los más agradables alimentos. De ninguna manera considero indispensables a los espárragos; como sea, los aprecio cual manjar y mucho estimo su digestibilidad.

Toda persona sensible elogia con sinceridad un plato de sopa. Con las cerezas y chabacanos hacemos pasteles.

Los alimentos los tomamos ya sea en casa o en un restaurante, y traemos a colación diferencias que no necesariamente son relevantes.

En donde sea que comamos, observamos ciertos preceptos útiles, aprendidos de la experiencia. Por ejemplo, la pizca de cortesía con que nos sentamos a la mesa y que se compone, entre otras cosas, de nuestra satisfacción con la cantidad y calidad de los platillos.

El tratar los alimentos con atención aumenta su valor.

 

[1] Título original: “Etwas übers Essen”. 1932-1933.

¡Pedazo de Zombie!

traducción de E. J. Valdés

En 2016, John Carpenter sostuvo una charla con estudiantes de la New York Film Academy y una chica no pudo evitar preguntarle su opinión sobre los remakes de cintas de horror, entre ellos el que Rob Zombie hizo de su aclamada Halloween en 2007. La respuesta del director fue breve (y un poco dispersa) pero también interesante. Sobre todo hacia el final…

Les comparto mi traducción de este momento.

Mi pregunta es: ¿cómo se siente respecto a la tendencia en Hollywood de rehacer películas de horror y sobre la adaptación que Rob Zombie hizo de su película, Halloween? ¿Le gustó?

¡Oh, Dios mío! Esas son buenas preguntas. En primer lugar, los remakes en general son populares dada la cantidad de dinero que los estudios necesitan gastar para que la gente vaya al cine. Una manera de sortear la maraña de publicidad allá afuera es tomar un título que persista en la memoria reciente. Por ejemplo, todos los remakes de horror. La lógica es: “quizá la viste con tu hermano cuando eras joven, en video o en televisión; bueno, vamos a actualizarla”. Así que de antemano hay un conocimiento, y eso es justo lo que se pretende: que la gente sepa que tu película está allá afuera, en los cines. Y por eso están rehaciendo cine de horror. El horror es… Permítanme decirles algo sobre el horror: el horror ha acompañado a la cinematografía desde el comienzo. Creció a la par con el cine y siempre estará con nosotros; es uno de los géneros más populares de todos los tiempos, y también es un género multipropósito, pues cambia de manera constante. Con cada cultura, con cada periodo de tiempo se transforma, se convierte en algo más, absorbe las sensibilidades de la época en la que se lo crea. Eso es fabuloso. Frankenstein, Dracula. Bride of Frankenstein o las películas de Karloff fueron hechas por [Universal] en los años 30, en la Depresión. Son películas de la Depresión; le hablan a aquellos públicos. Ahora, si miramos películas de arte moderno, bueno, les hablan a ustedes, los jóvenes, y traen consigo sensibilidades con las que ustedes están familiarizados y que ustedes quieren ver en un filme…
Y —¡Dios, el Alzheimer me ha cogido!—, ¿qué más me preguntaste…? ¡Oh, la película de Rob Zombie! Bien, diría cosas buenas sobre él pero sucede que hicimos esta cosa… Algo que, creí, sería interesante para el History Channel, o el Biography Channel, qué se yo, sobre Halloween. Yo pensé “cielos, será genial”, hasta que me percaté de que habían hecho un programa similar sobre Caddyshack. Entonces pensé: “Dios, ¿qué es esto?”.

John Carpenter - Imagen pública
John Carpenter – Imagen pública

En fin, lo entrevistaron en aquello del Biography Channel y mintió sobre mí: dijo que fui frío cuando me informó que haría la película. Eso no podría ser más falso. Le dije: “Haz tu propia película, hombre. Esto ahora es tuyo. No te preocupes por mí”. Lo apoyé. ¿Por qué ese pedazo de mierda mintió? No lo sé. No tenía motivo. ¿Por qué lo hizo?

Así que, para ser franco, eso matizará mi respuesta a la película: creo que arrebató a la historia su misticismo al explicar demasiado sobre el tipo [Michael Myers]. Eso no me interesa. Se supone que él sea una fuerza de la naturaleza, algo casi sobrenatural. El saber sobre ello… ¡Y además era demasiado grande! Eso no era normal.
En fin…

Adicional al remake de Halloween, Rob Zombie escribió y dirigió una secuela muy mal recibida por el público y la crítica (en realidad su carrera como cineasta nunca ha despegado del todo). Sin embargo, sus reinterpretaciones de la historia no son las únicas que han sufrido la cólera de Carpenter: él tampoco es un gran admirador del montón de secuelas que su magnum opus generó y actualmente trabaja como productor de una cinta que romperá con todas ellas, pues retomará la historia de Michael Myers justo después de la original. Su estreno está previsto para 2018 y se sabe que Jamie Lee Curtis hará de nuevo a Laurie Strode…
Suena bien, ¿no?

La charla con John Carpenter de donde tomé este fragmento puede verse completa aquí: https://www.youtube.com/watch?v=E4twMPO7FzA

Nulo y vacío

traducción de E. J. Valdés

Ha poco tuve la oportunidad de tener entre las manos una copia de Zero: The Biography of a Dangerous Idea, de Charles Seife. Si bien no sé gran cosa de matemáticas ni de ciencia, eché un vistazo a sus primeras páginas, a su introducción denominada “capítulo cero”, y me pareció en sumo interesante. De hecho, me gustó tanto que decidí copiarlo y traducirlo para que ustedes también puedan disfrutar de él. Aquí lo tienen.

Capítulo 0
Nulo y vacío

El cero golpeó al USS Yorktown cual si fuera un torpedo.

El 21 de septiembre de 1997, mientras navegaba cerca de la costa de Virginia, el crucero de misiles de un billón de dólares se detuvo. El Yorktown había muerto en las aguas.

Los buques de guerra están diseñados para soportar el impacto de un torpedo o la explosión de una mina, y pese a que estaba protegido contra tales armas, nadie pensó en proteger al Yorktown del cero. Un grave error.

Las computadoras del Yorktown recién habían recibido un nuevo software que controlaba los motores. Por desgracia, nadie se percató de la bomba de tiempo que acechaba en la programación: un cero que los ingenieros debían remover mientras instalaban el software. Por algún motivo, ese cero pasó desapercibido y permaneció oculto en el código. Oculto, sí, hasta que el software lo trajo a su memoria y se ahogó.

Cuando la computadora del Yorktown intentó dividir entre cero, los ochenta mil caballos de fuerza de inmediato se volvieron inservibles. Tomó casi tres horas conectar controles de emergencia a los motores, y después el Yorktown cojeó de regreso al puerto. Los ingenieros pasaron dos días deshaciéndose del cero, reparando los motores y poniendo al Yorktown en condiciones de combate.

USS Yorktown - Imagen pública
USS Yorktown – Imagen pública

Ningún otro número puede hacer tanto daño. Los errores de computadora como el que afectó al Yorktown son solamente una débil sombra del poder del cero. Culturas se han ceñido en su contra y filosofías se han derrumbado bajo su influencia, pues el cero es distinto de los otros números. Permite vislumbrar lo efable y lo infinito. Es por eso que ha sido temido, odiado y prohibido.

Ésta es la historia del cero. Desde su nacimiento en tiempos antiguos hasta su crecimiento y cultivo en el Este, su lucha por ser aceptado en Europa, su ascenso en el Oeste y su sempiterna amenaza a la física moderna. Ésta es la historia de la gente que luchó sobre el significado del misterioso número —los académicos, místicos, científicos y religiosos— y que trató de entenderlo. Ésta es la historia de los intentos del mundo occidental por escudarse sin éxito (y en ocasiones con violencia) de una idea oriental. Y ésta es la historia de las paradojas que posó un número en apariencia inocente, y que sacudieron incluso a las mentes más brillantes de este siglo y amenazaron con desenmarañar el marco entero del método científico.

El cero estuvo en el corazón de la batalla entre oriente y occidente. El cero estuvo en el centro de la lucha entre ciencia y religión. El cero se volvió el lenguaje de la naturaleza y la herramienta más importante de las matemáticas. Los más profundos problemas de la física —el obscuro centro de un agujero negro y el brillante flash del Big Bang— son esfuerzos por derrotar al cero.

Mas a través de su historia, y pese al rechazo y el exilio, el cero siempre ha derrotado a sus opositores. La humanidad jamás podrá obligarlo a encajar en sus filosofías. En su lugar, el cero dio forma a la visión que el hombre tiene del universo —y de Dios—.

Rondalles Mallorquines No. 7: Dos rondallitas cortitas

por Antoni Maria Acover i Sureda

Traducción de María Mañogil

He elegido, para esta quincena, dos breves cuentos. Como siempre sacados de la literatura popular balear, y que llevan cada uno de ellos una moraleja que Jordi d’es Racó supo una vez más escuchar, entender y plasmar finalmente en su obra. Deseo saber traslucirlos de la mejor manera posible, y que no se me escape nada entre el mallorquín y el castellano, ni al trasladar el lenguaje de aquel tiempo al de éste. Espero que disfrutéis de estas dos rondallitas.

EL REY Y UN CARBONERO*

Una vez el rey, cazando cazando por dentro de un bosque, encontró a un carbonerito que bregaba en una pequeña fosa, y le dice:

-¿Y con esta miseria de carbón que podéis conseguir os ganáis la vida?
-Sí, señor; y más le diré: pago deudas, presto dineros con interés y hasta los tiro por la ventana.
-¿Y cómo puede ser esto? -decía el rey sin poderse avenir-. Veamos, explicaros.
-Ya os explicaré, ya -dice el carbonerito-. Mirad, yo mantengo a mi padre y a mi madre, que ya no pueden trabajar de viejos que son, y con esto pago la deuda que tengo con ellos de cuando era pequeño y me sustentaron tantos años sin yo hacer nada. Además mantengo a dos niños pequeños que tenemos, con la confianza que ellos me mantendrán a mí cuando sea viejo; y a esto le digo prestar dineros con interés, con la idea de que algún día me los devolverán. También tengo una hija soltera, que mañana o pasado mañana se casará, y los dineros que me gasto en ella digo que los tiro por la ventana, porque al casarse se irá, y quien sacará provecho será su marido.

El rey se quedó sin palabras al percibir la agudeza de aquel carbonerito: le pone un puñado de doblers** de veinte en la mano y se va a seguir con su caza.

*Me la contó mi madre. (Nota del autor).
** El dobler es una moneda de cobre equivalente a dos dineros, que se utilizaba en las Baleares creo que allá por el siglo XVI. (Nota de la traductora).

Imagen pública
Imagen pública

LA PENITENCIA DE LA BEATA*

Esto era una beata que se fue a confesar. Debía haber hecho alguna de bien gorda porque el confesor le dice:

-Como penitencia ayunarás mañana.
-Que me lo dé por escrito, pues -dice ella-, porque soy corta de memoria y entonces no lo recordaré.

El confesor le escribe en un papel: “Ayunarás mañana”, y se lo da.
Ella se lo pone dentro del bolsillo y se va a su casa. Al día siguiente, al salir de misa, aborda a un hombre y lo embiste con el papel.

-¿Sabes leer, hermanito?
-Sí sé.
-Hazme el favor de mirar qué dice esto.

Aquel hombre agarra el papel y lee: “Ayunarás mañana”.

-¿Mañana? -dice la beata-. Mañana no es hoy. Hoy puedo comer.
Y se mete un almuerzo con todas las de la ley.

Al siguiente día, cuando salía de la misa, vuelve a dar el papelito a leer, y ya lo creo que también se lo leyeron: “Ayunarás mañana”.

-¡Y pues! Ya veremos mañana -dice ella.
Y se vuelve a pegar un atracón hasta atiborrarse.

Cada día hacía lo mismo de dar a leer el papelito a alguien, y al escucharlo siempre decía:

-Hoy no es mañana.
¡Y venga una buena comilona!

Así se libró de hacer la penitencia que le habían impuesto.

* Me la contó mi padre. (Nota del autor).

Rondalles Mallorquines No. 4: De cuando los andragenses acudieron a un mentor de la ciudad en busca de consejo

por Antoni Maria Alcover i Sureda

traducción de María Mañogil

 

Si bien esta rondalla muestra un contenido claramente burlesco -y vivimos en esta época donde incluso parte de la literatura, y en consecuencia de la historia, se considera una grave ofensa por quien la reproduce o divulga, por el mero hecho de reproducirla o divulgarla- no deja de ser literatura y no deja de ser historia. Nuestra literatura y nuestra historia.

He elegido traducir ésta que refleja la típica mofa de la que era objeto la gente humilde rural, por parte de los habitantes de Ciutat de Mallorca: Palma.

Hoy, aún usamos la expresión “de pueblo” como sinónimo de cateto o palurdo; ofensivo o no, son vestigios de nuestra cultura, nos guste o nos disguste.

Me ha parecido divertida esta rondalla y por eso la traduzco, siendo de hecho consciente de que tengo familiares nacidos en Andratx y que me juego la vida con esto.

Dios me coja confesada en la próxima reunión familiar, si llegan a leerla.

Espero que os guste y los pueblerinos no se lo tomen a mal. Si es así, pedidle cuentas a Jordi des Racó o a quienes se la contaron, si como decía él, siguen vivos.

Puesta de sol
Puesta de sol

DE CUANDO LOS ANDRAGENSES ACUDIERON A UN MENTOR DE LA CIUDAD EN BUSCA DE UN CONSEJO.

Los andragenses, en un tiempo, para venir a la ciudad partían por la mañana y regresaban al atardecer, al haber acabado sus quehaceres; y les sucedía, es fácil de ver, que por la mañana tenían el sol delante porque iban hacia levante y en la tarde lo volvían a tener enfrente porque iban hacia poniente. Tan exorbitante llegaron a sentir el resistero del sol que dijeron:

-Sería cuestión de reunirnos todos y ver si encontramos un camino para no tener que ir siempre de cara al sol, que así mismo es bastante pesado.

Se reunieron y convinieron que lo mejor era acudir a un mentor de la ciudad para que les diese un consejo sobre esto. Van al mentor y éste les dice:

-Lo tenéis muy bueno de arreglar. En lugar de salir de Andratx por la mañana, salid por la tarde; y en lugar de regresar de Palma hacia Andratx por la tarde, regresad por la mañana.

-¿Quiere decir que así nos irá bien?- preguntaron los andragenses.

-Me parece que sí- responde el mentor.

-Pues ya puede decirnos qué le hemos de dar por el consejo- dicen ellos.

-Haced las pruebas primero y después ya lo aclararemos- dijo el mentor, costándole bastante no soltar una carcajada.

Así que los andragenses, al día siguiente, al despuntar el alba, ya estaban de camino hacia Andratx. Llegaron sobre las diez, y ya lo creo que el sol no probó de pegarles en la cara, a no ser que se girasen hacia atrás. ¡Ya llegaron bien contentos y animados! Llaman a la gente, cuentan con todo detalle lo que les había pasado con el mentor y lo bien que les había ido al seguir aquel consejo.

-¡En fin- decían ellos-, todo el camino todo el camino, lo hemos tenido a la espalda, al sol, y bien a la espalda! ¡No ha probado nada, de pegarnos en la cara! Vaya, este mentor nos ha dado un consejo de primera. Hay que pagarle bien.

Todo el mundo estuvo conforme y enviaron a los dos mismos que habían ido al mentor a preguntarle qué gratificación quería. Fueron, y el mentor dijo que no quería nada.

-¡Poco a poco!- dijeron los andragenses al saberlo-. Esto no puede quedar así; si este señor no quiere retribución, hay que arreglarlo de una forma u otra.

Pensando, pensando, qué debían llevarle, salieron muchas ideas: unos hablaban de llevarle piñas, y otros, higos. Después de mucho discutir, resolvieron llevarle higos flor.

-¡Llevarle una canasta- dijeron- es una miseria! ¡Lo mejor será llevarle un saco y así habrá para todos los habitantes de la casa!

Dicho y hecho, llenan un saco de higos hasta el borde, lo atan bien atado, lo cargan en un mulo y aquellos dos mismos que fueron a buscar el consejo partieron una tarde hacia la ciudad con la bestia y el saco delante delante. A la mañana siguiente, antes de salir el sol, se presentan en casa del mentor; descargan, tocan y vuelven a tocar, porque no salía nadie a abrir. Por fin sale un criado y dice:

-¿Y ahora qué queréis?
-Traemos este presente para el señor- dicen ellos.
-¿Presente? -dice el criado- ¿Y dónde está?
-Qué pregunta -dicen los andragenses-. ¿Para qué tienes ojos? ¿Qué no lo ves a este saco? ¡Está lleno de higos, recolectados de ayer mismo y escogidos de uno en uno! ¡Vaya, que tendréis higos por más que comáis!

Cuando el criado los escuchó y reparó en que el saco chorreaba jugo que le salía por todas partes, mira a aquellos dos de arriba a abajo y les dice:

-Hermanitos, ¿de dónde sois?
-De Andratx -responden . Nada, ¿dónde va este saco? Dilo y te lo llevamos.
-Poco a poco -dice el criado-. Yo primero he de ver si el señor lo quiere.
-¿Y es que no está despierto aún?
-¡Ni de aquí a dos horas!
-Pues nada -dicen ellos-, ¿sabes qué haremos? Nosotros nos vamos a acabar cuatro tareas que tenemos y tú vacías los higos, y le dices al señor que son los andragenses que se lo envían por aquel consejo que les dio, de agradecidos que le están. Y nosotros ya pasaremos sobre las diez o las once y nos devuelves el saco.

Así lo hicieron; y al saberlo el mentor, le dice al criado:

-Mira, avisa al cocinero y al cochero, y cuando vengan los andragenses a buscar el saco, atadlos dentro del establo al comedero, bajadles los pantalones y alzadles la parte de atrás del faldar, y les tenéis que lanzar a las nalgas todos estos higos que han traído, porque ya no nos pueden servir para nada, tan aplastados como están, y ellos no se merecen nada más por mentecatos y paletos que son.

No os digo nada de cómo se las ingeniaron el criado, el cocinero y el cochero cuando vinieron los dos andragenses a buscar el saco, para meterlos en el establo y acercarlos al comedero. Cuando aquellos dos quisieron darse cuenta, ya estaban atados al comedero y con los pantalones para abajo y el faldar de atrás levantado. Y el criado, el cocinero y el cochero, ¡buenos puñados de higos para aquellas nalgas! Y no escuchaban más que clec clec clec, clec clec clec. Y los que lanzaban, ya se guardaban bien de ponerse a reír; y los que recibían, que no sabían qué tenían que hacer, de avergonzados que estaban de encontrarse en esa situación y del escándalo que se armaría si entraba más gente allá adentro y aquello se divulgaba por la ciudad. Y los criados, ¡buenos montones de higos hacia aquellas nalgas! Y los pobres andragenses que de cuando en cuando decían:

-¡Mira que si en vez de traer higos hubiésemos traído piñas! ¡Pobres nalgas nuestras!… ¡Nos las dejábamos en este establo!

Cuando ya no hubo más higos que tirarles, los desataron y les abrieron las puertas, y aquellos andragenses cogen el portal y de allí hacia Andratx. Para que los de allí no se riesen, dijeron que el mentor había quedado muy contento con el regalo, y que les había dicho que siempre que tuvieran que menester algún consejo, volviesen. Pero ellos se guardaron como de caer, de regresar.

Jimi Hendrix estrechó mi mano

por Robert Fripp

traducción E. J. Valdés

Desde su debut en 1969, King Crimson se convirtió en un referente de genio musical, y con el paso de los años la banda ha adquirido un estatus que muy pocas agrupaciones igualan en la historia del rock. Este verano el legendario conjunto británico visitará México como parte de su más reciente gira, de modo que es un excelente momento para compartir la siguiente transcripción y traducción que hice de una anécdota que relató Robert Fripp en alguna de sus presentaciones (encontré el audio mas no información sobre dónde y cuándo se grabó). En un punto de este concierto un hombre en el público alzó la voz para decirle“¡Jimi Hendrix estrechó tu mano izquierda!”, tras lo cual Fripp se tomó un par de minutos para ahondar en este hecho:

Robert Fripp - Imagen pública
Robert Fripp – Imagen pública

Sí, así fue: Jimi Hendrix estrechó mi mano izquierda. El caballero acaba de mencionar la ocasión en que conocí a Jimi Hendrix y, si me lo permiten, les contaré la historia dado que, ocasionalmente, cuando se celebran los aniversarios de Hendrix, diversas revistas de guitarra o MTV me piden hablar sobre él. La única vez que lo vi fue en el Revolution Club, en Mayfair, cuando Crimson tocó allí en 1969. Fue la primera vez que me senté. Siempre he tocado la guitarra sentado, pero al trabajar en un conjunto de rock no puedes sentarte… ¡Nadie toca la guitarra sentado! Pero luego de unos doce conciertos con Crimson en el 69 ya me era imposible tocar de pie, así que dije: “Miren, tengo que sentarme”. Y Greg Lake dijo: “¡No puedes sentarte, parecerás un hongo!”. Mi respetuosa opinión era que, para muchas culturas, el hongo era un símbolo de despreocupación, e incluso si tocaba sentado aún podía sacudir la bandera. Así que nuestro representante —EG-Management— compró un banco: un banco que pintaron de negro y colocaron en el escenario del Revolution Club, en Mayfair. Luego, al concluir el primer set, nos encontrábamos en el camerino y se me acercó un hombre que vestía un traje blanco y llevaba el brazo derecho en un cabestrillo. Una de las personas más luminosas que he conocido. Se acercó a mí y dijo: “Estrecha mi mano izquierda, hombre: está más cerca de mi corazón”. Bien, en 1981, doce años después, King Crimson grababa Discipline en Basing Street Studios, que se ubica en el distrito Portobello de Londres, y nos alojábamos en el Hotel Portobello, famoso por sus habitaciones minúsculas y sus paredes delgadas como el papel; si el teléfono sonaba al lado, como le sucedió a Jerry Marotta, Tony Levin decía desde el cuarto contiguo: “¡No tenemos que contestar eso, Jerry!”. Caminaba hacia el estudio —Basing Street Studio— por Portobello Road y vi una librería, y como soy una especie de bibliófilo y estaba ansioso por retomar mi lectura, entré y allí me encontré a Loretta Land. Ahora, Loretta Land era la cuñada de Michael Giles, el primer baterista de King Crimson. Puesto que no nos habíamos visto en doce años dijimos: “Vayamos por un trago esta noche al Portobello”. Y allí ella me dijo: “¿Recuerdas aquella vez que Hendrix fue a ver a King Crimson?”. Y yo respondí: “¡Pero por supuesto! Es mi historia de Hendrix”. Ella preguntó: “¿Sabías que estaba sentada junto a la mesa de Jimi Hendrix?”. Y yo le dije que no, a lo que ella agregó: “Saltaba de arriba para abajo mientras decía ‘ésta es la mejor banda del mundo’”. Con toda modestia, ésa es una de las mejores tarjetas de presentación que un músico en activo podría mostrar.

Enlace al audio original: https://www.youtube.com/watch?v=woRhyl4k6sc

Rondalles Mallorquines no. 3: 4 breves rondalles

por Antoni Maria Alcover i Sureda
traducción de María Mañogil

Continuando mi paseo por l’Aplec de Rondalles Mallorquines de Jordi des Racó y haciendo escala en el fascinante mundo de las leyendas y las supersticiones, he encontrado cuatro pequeños cuentos que deseo compartir con los lectores de Cinco Centros, pues son parte de la cultura de mis ancestros, y que aún en algunos pueblos de Mallorca se escuchan rumiar.  Como decimos por aquí: coses que conta sa gent, cosas que cuenta la gente.
Espero que disfrutéis de la lectura.

EL AGUA, EL VIENTO Y LA VERGÜENZA

Un día, estos tres se toparon y tuvieron una larga charla.
Cuando hubieron de separarse, dijeron:
-Tendríamos que volver a vernos alguna vez.

-Pues mirad -dice el agua-: a mí siempre me encontraréis en los lugares más bajos.

-Y a mí -dice el viento-, siempre es seguro encontrarme en las hojas de algún ciprés o de un olmo.

-Y a mí -dice la vergüenza-, no sé si me encontraréis si nos separamos, porque quien me pierde una vez ya no me vuelve a encontrar.

El caballo de Mahoma - Imagen pública
El caballo de Mahoma – Imagen pública

EL CABALLO DE MAHOMA

Mahoma tenía un caballo que, siempre que salía el sol, relinchaba.

-Es que saluda al sol -decía Mahoma a los suyos, que se lo creían de veras.

Y es que el bribón escondía una yegua un poco más lejos, y el caballo sentía el olor, y ya lo creo que soltaba unos buenos relinchos. Y los tontos de los moros nunca se percataron, porque ellos, al salir el sol, se ponen a orar con la cabeza gacha y la cara pegada al suelo, y así no podían ver la artimaña de Mahoma.

CÓMO ES QUE EN CUARESMA SE TOCAN LAS VÍSPERAS ANTES DEL MEDIODÍA

Dicen que el demonio le pidió una vez a Dios que le dejase llevarse a todas las almas de quienes muriesen en Cuaresma entre el mediodía y el atardecer.

-Bien -dijo el buen Jesús*- , te las puedes llevar.

Y enseguida decretó que durante toda la Cuaresma tocasen las Vísperas justo al lanzar a Dios al oficio, mucho antes del mediodía. Y el demonio no se pudo llevar a ninguna de aquellas almitas.

¡Vaya qué desengaño que se llevó! Podéis imaginar la rabia que le entró. Los pobres condenados lo debieron pagar.

Sa Sopegada des gegant - Imagen pública
Sa Sopegada des gegant – Imagen pública

EL TRASPIÉ DEL GIGANTE

Entre Llucmajor y Algaida hay una serranía que baja hacia la ciudad, y dentro de la posesión de Galdent forma una cresta que configura una especie de cavidad, algo así como una ranura de una veintena de palmos. Desde Llucmajor se puede ver perfectamente.

¿Sabéis cómo se hizo esa grieta?

Cuentan que fue que un gigante, que habitaba por allí, le tenía mucha tirria a otro gigante de la isla de Cabrera. Un día se apedreaban y se tiraban unas rocas como un par de carrozas engalanadas. Una de ellas cayó en el interior de Son Julià** y aún sigue ahí, que da hasta miedo de lo grande que es.

El hombre hizo tal esfuerzo al lanzarla, que resbaló, trastabilló, y con el dedo pequeño del pie formó aquella cresta: al expandirse el pedazo de tierra se quedó aquella sima, que por eso se llama Sa Sopegada des gegant, El traspié del gigante.

*Aunque parezca un anacronismo, referirse a Jesucristo como Dios, algo muy común en Mallorca, es correcto según la teología sistemática, ya que se contempla el nacimiento de Jesús sólo como humano en la Tierra, pero se le considera creador de ésta. (Nota de la traductora).

**Son Julià es una mansión construida en el siglo XV y que fue restaurada; hoy es un hotel rural. (Nota de la traductora).

El lugar menos libre en Estados Unidos

por Greg Lukianoff

Traducción de E. J. Valdés

El siguiente apunte sirve como complemento a la opinión de Greg Lukianoff que traduje antes para este espacio: ¿La libre expresión te ofende? Al igual que aquel comentario, el presente se grabó como un vídeo para el canal de YouTube de Prager University y aborda la complicada situación que vive la libertad de expresión en las instituciones de educación superior de los Estados Unidos; un fenómeno que se nos puede antojar ajeno, insignificante, quizá hasta bobo, pero que tiene una enorme posibilidad de atravesar la frontera e impregnar nuestras universidades. La desmedida corrección política que impera sobre todo entre los jóvenes es alarmante, pues si hemos de creer y aceptar que la pluralidad es el camino a la grandeza (E PLURIBUS MAXIMUS), el obligar a las masas a adoptar pensamientos y actitudes basadas en no herir la susceptibilidad de los otros es la ruta equivocada.

El enlace al vídeo original en inglés está al final del texto.

¿Cuán importante es la libre expresión en un campus universitario? Esto es lo que la Suprema Corte dijo en 1957 en el notorio caso de Sweezy contra New Hampshire: “Docentes y alumnos siempre deben tener la libertad de indagar… de lo contrario, nuestra civilización se estancará y morirá”. Palabras emotivas y acertadas. Es por esto que lo que sucede en colegios y universidades estadounidenses resulta tan perturbador. Un estudio llevado a cabo por la Asociación de Colegios y Universidades Americanos[1] en 2010 reveló que solamente 30 % de los graduados concordaban con la pregunta “¿es seguro tener opiniones impopulares en este campus?”. Peor aún: el estudio halló que la confianza que los alumnos sienten al tener opiniones impopulares disminuye del primer al último año. ¿Cómo es posible que en una universidad, un lugar en donde la expresión debería ser libre, los jóvenes tengan miedo de albergar —ya no se diga expresar— opiniones impopulares? El motivo es que durante décadas las universidades han transmitido un mensaje claro a sus estudiantes: expresen opiniones disidentes, violen la corrección política o incluso critiquen a la administración bajo su propio riesgo. Después de trabajar durante doce años en la Fundación para los Derechos Individuales en la Educación[2], he visto cientos de ejemplos de alumnos en riesgo. He aquí sólo algunos.

Students in front of the mail library on the campus of Northwester University in Chicago, Ill., Aug 1,1947. (AP Photo/Edward Kitch)

En la Universidad de Purdue, un campus de la Universidad de Indiana, en Indianápolis, un alumno y empleado fue hallado culpable de “acoso racial” por leer en público un libro que a algunos de sus compañeros les pareció ofensivo. El libro era Notre Dame vs. The Klan[3] y estaba disponible en la biblioteca de la escuela. Éste relata y celebra la derrota del Ku Klux Klan cuando sus miembros marcharon dentro de la Universidad de Notre Dame en 1924. ¿Qué le pareció ofensivo a la universidad? La imagen en la cubierta.

En la Universidad de Delaware, los alumnos fueron sometidos a “reeducación ideológica” como parte del programa de orientación de la escuela. El programa era descrito como “tratamiento” para estudiantes con actitudes y creencias incorrectas. Se les enseñó a adoptar puntos de vista aprobados por la universidad en cuanto a política, raza, sexualidad, sociología, filosofía moral y medio ambiente. También se les requería asistir a entrevistas con sus asistentes residentes en las que los obligaban a responder preguntas personales, intrusivas, minuciosas e irrelevantes como: “¿cuándo descubriste tu identidad sexual?”

Y cada vez un mayor número de escuelas intentan alejar a los alumnos religiosos de sus campus. La Universidad de Vanderbilt, por ejemplo, ha promulgado una política que prohíbe a los grupos estudiantiles religiosos elegir miembros y líderes basándose en su fe. Como resultado, catorce grupos cristianos fueron desconocidos por la universidad.

Luego están los “códigos de lenguaje” en la mayoría de los colegios y universidades de Estados Unidos. ¿Qué es un código de lenguaje? Es una regulación o política de la universidad que limita o prohíbe la expresión escrita o verbal que protege la primera enmienda. Estos códigos se aplican con una deslumbrante doble moral contra lenguaje religioso, conservador o políticamente incorrecto, o sencillamente contra el lenguaje que a la administración le resulte desagradable. En otras palabras, hay cosas que puedes decir o escribir con toda libertad fuera del campus pero que pueden traerte severos problemas si las dices o escribes en él. Estos códigos incluyen políticas que prohíben expresiones que los administradores encuentran injuriosas u ofensivas. Un código absurdo que apareció en múltiples universidades prohibía la “risa dirigida inadecuadamente”, y de un modo orwelliano algunas escuelas limitan la libre expresión a diminutas secciones denominadas “zonas de libre expresión”. Hace poco, en la Universidad de Arkansas Central, un alumno era sometido a acción disciplinaria si decía o hacía algo que le resultara molesto a otro alumno. En el estudio más amplio conducido hasta ahora respecto a los códigos de lenguaje en los campus, FIRE halló que el 62 % de los colegios más prestigiados del país tienen severas restricciones contra la expresión verbal o escrita, lo cual viola las garantías de la primera enmienda. ¿Cuáles son las consecuencias de toda esta censura? Las explico a detalle en mi libro Unlearning Liberty: Campus Censorship and the End of American Debate, pero para nuestros fines me enfocaré solamente en tres de ellas:

Greg Lukianoff - Imagen pública
Greg Lukianoff – Imagen pública

La primera es que la censura en los campus enseña a los alumnos que tienen derecho a no sentirse ofendidos. El momento en el que la sociedad declara que la gente tiene derecho a no sentirse ofendida es el momento en el que anuncia el fin de la libre expresión.

La segunda es que la censura en los campus inculca a los alumnos hábitos intelectuales pobres. Les enseña a no pensar críticamente so riesgo de llegar a una conclusión o a la expresión de un pensamiento que pueda ofender a alguien. Peor aún: a los alumnos se les enseña a ignorar el principio de que la gente educada debe buscar de manera activa a otros individuos inteligentes con cuyas ideas no concuerda para el debate y la discusión.

Y la tercera es que enseña a los alumnos que tienen menos derechos de los que poseen en realidad, que deben someterse a una autoridad arbitraria. Una generación de estudiantes que no conoce sus derechos y que cree que debe tener permiso para expresar lo que hay en su mente no piensa como parte de un pueblo libre, y eso es una amenaza a la sociedad libre.

Los derechos incluidos en la primera enmienda moldean a la sociedad estadounidense. Fomentan el pluralismo religioso y cultural, promueven la innovación escolar y científica y aseguran una notable prosperidad. Pero las universidades de hoy, con su censura, sus códigos de lenguaje y su corrección política, están poniendo en riesgo el futuro de este experimento único. Esto es justo lo contrario de lo que la educación superior estadounidense debería hacer.

Video original:

https://www.youtube.com/watch?v=dJaM8IOev7E&list=WL&index=15

[1] Association of American Colleges and Universities (N del T).

[2] Foundation for Individual Rights in Education (FIRE, por sus siglas) (N del T).

[3]Notre Dame vs. The Klan: How the fighting Irish defeated the Klu Klux Klan.De Todd Tucker. Este libro relata un conflicto violento entre miembros del KKK y alumnos de la Universidad de Notre Dame en mayo de 1924, y cómo este hecho fue crucial para la caída del grupo supremacista (N del T).

Rondalles Mallorquines No. 2: De cuando Lutero y Séneca estudiaban en la cueva de Salamanca

 

por Antoni Maria Alcover i Sureda

Traducción de María Mañogil

De todas las leyendas que forman parte de la literatura española, quizás la de la Cripta de la Iglesia de San Cebrián, en la provincia de Salamanca -desaparecida hace ya cinco siglos-, sea de las más conocidas y también de las que disponen de más variantes dependiendo de la región en la que se divulgue la historia. Su origen también es confuso, si bien se atribuye a Hércules el haber fundado una escuela en el interior de una cueva, donde el Diablo impartía clases de magia y esoterismo a sus alumnos.

Autores como Manuel García Blanco o Miguel de Cervantes gustaron de plasmar entre sus obras esta fantástica y versátil leyenda, y en Mallorca se reprodujo desde la pluma de Jordi des Racó, incluyéndola en su recopilación de cuentos populares llamado Aplec de Rondalles Mallorquines.

Espero que os guste.

Cueva de Salamanca - Imagen pública
Cueva de Salamanca – Imagen pública

DE CUANDO LUTERO Y SÉNECA ESTUDIABAN EN LA CUEVA DE SALAMANCA

En otro tiempo, a todos los muchachos que demostraban tener buena cabeza para los estudios los enviaban a la cueva de Salamanca, que era la primera escuela del mundo, para que aprendiesen todo lo que se debe aprender.

Me la contaron Miquel Martí Racó, en el cielo esté, y otros que no recuerdo porque hace mucho tiempo.

La fama internacional de la Universidad salamantina y la confusión que el pueblo tenía en aquella época entre la verdadera ciencia y las artes mágicas, dieron origen a lo de la cueva de Salamanca como escuela famosa y de magia; creencia que llegó a Mallorca y se extendió firmemente., como lo prueba esta tradición y otras rondallas tan conocidas y contadas por la gente mayor. He dejado una muestra en mi Aplec de Rondalles Mallorquines, Tomo III, pág. 175-192.

Esto de mandar a Lutero y Séneca a estudiar a Salamanca y suponerlos contemporáneos, y otros anacronismos por el estilo, es muy propio de los pueblos de todos los siglos. El pueblo medieval, y hay que tener presente que éste duró en muchos lugares hasta la Revolución francesa, personificaba la sabiduría humana en Séneca. Por otro lado, entre los pueblos católicos, Lutero fue desde el siglo XVI la personificación de la herejía.

Teniendo esto en cuenta, se explica muy bien que se crease esta tradición y la otra que vendrá.

Debían ir con mil ojos estos estudiantes, porque cada año, cuando cerraban la escuela por culpa del calor, iba el demonio y se llevaba al último, al que se daba más a la vida alegre. Los más aplicados salían delante y los otros así como podían; el demonio estaba en el portal y arramblaba con quien iba detrás de todos y, ¡pataplum!, al infierno con él.

Cueva de Salamanca - Imagen pública
Cueva de Salamanca – Imagen pública

A Lutero y Séneca los pusieron en esta escuela para que saliesen letrados. Allí se conocieron, aun sin tenerse simpatía alguna. Séneca los superaba a todos con diferencia; y a Lutero, el primero, que se creía el mejor y el más avispado del mundo, y que por burlarse de los otros no se molestaba en abrir ni un libro. Y lo bueno es que todos le llevaban ventaja.

Ya fuese por sus aires de grandeza, ya por mal estudiante, lo cierto es que comenzó a quedarse atrás, atrás, y acabó por ser el último. Cuando el hombre vio que se acercaba el momento de cerrar las escuelas y él estaba a la cola de todos, se puso triste y abatido; perdió el ánimo, las ganas de reír, el apetito, bajó de peso y llegó a tener un aspecto escuálido.

Séneca se le acerca un día y le dice:

-¡Pero, hombre! ¿Y qué son este malhumor y esta desgana que tienes? Pareces un alma en pena. A ver, ¿qué te pasa?
-¿Y aún me lo preguntas? -dice Lutero-, ¿no ves que voy detrás de todos? ¿Qué será de mí cuando se presente el demonio al final de las clases, cuando todos salgamos de la cueva?
-¿Y eso es todo cuanto te preocupa? -le suelta Séneca.
-¿Te parece poco? -responde el bellaco.
-No vale la pena ni hablar de eso.
-Sí, tú te ríes porque saldrás el primero.
-Pues mira, para que veas que yo no soy tan fácil de amedrentar como tú, el día que tengamos que salir yo ocuparé tu lugar.
-¿Lo dices de verdad, que querrás salir el último?
-Vaya que sí. Ya no importa hablarlo más: así quedamos.

Llegó el día de cerrar la escuela y de la salida de los estudiantes. Era por la mañana; el sol pegaba en la boca de la cueva y el demonio estaba allí, esperando entusiasmado a que saliesen. El maestro dijo:

-¡Hala! Salid en orden. Los más aventajados primero.

Empezaron a enfilar hacia afuera, y os aseguro que bien ligeros iban. Séneca fue haciéndose el remolón a propósito y salió en último lugar. El demonio ya le iba a echar mano, pero él le reclama:

-¡Poco a poco, querido! No soy yo el último; es ésta.

Y apuntó a su sombra, que lo seguía detrás; y continuó diciendo

-Es a ésta a quien te tendrás que llevar.

El demonio tuvo que llevarse a aquella sombra, y Séneca se quedó sin ella.

Y así fue cómo Séneca no volvió a hacer sombra nunca más.