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Vamos por buen camino: entrevista a Abdiel Degollado

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Abdiel Degollado dirige Navegando en el Honey Bunny, una obra escrita por Joshua Sánchez (quien además la actúa) que hace un recorrido interior por la vida de su protagonista. Hemos tenido la oportunidad de entrevistarlo y esto fue lo que nos dijo.

José Luis Dávila: Cómo director, ¿qué fue lo que pensaste al leer la obra por primera vez

Abdiel Degollado: Me gustó mucho el texto. Llevo trabajando con Josh tres obras ya, pero esta es la primera que dirijo, y como a manera profesional. He dirigido algo a nivel escolar pero es la primera vez ya con un actor profesional y trayectoria. Él me lo propone y la verdad es que me gustó, la primera vez que lo leí, me estaba riendo del texto, de esta tragicomedia que le pasa al personaje y yo lo visualizaba a él. No lo pensé dos veces, dije sí me animo, con el miedito de ser la primera, siempre impone eso. Además de ser con un actor de trayectoria y que además me gusta como escribe. Fue amor a primera vista con el texto.

JLD: En este debut como director, ¿qué fue lo más difícil?

AD: Fue un proceso rico, fue fácil, al menos en el proceso. El proceso lo disfruté mucho, fue muy rico. Después, ya en la temporada, empiezan los problemas estos: cómo publicitarse, cómo  hacer que la gente sepa que estás aquí sin tener el recurso de pagar televisión, radio, periódico. Eso ha sido difícil. Afortunadamente siempre hemos tenido un  promedio de gente. Por ejemplo, en la función anterior llegaron siete personas, y no son pocas pero hemos tenido más. De repente esas cosas te hacen pensar “y si ya viene el declive, la temporada que tuvimos ya llegó a donde tenía que llegar”. Eso nos ha costado, creo que a todos como equipo. Eso siento que es lo más difícil, hacer que la gente llegue.

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: Sobre eso, ¿cuál ha sido su mejor función?

AD: En este teatro caben cuarenta personas, apretaditas. Yo soy de la idea de que máximo treinta y cinco. Alguna vez llegaron treinta personas. Eso en el sentido de gente. Pero yo diría que nuestras mejores funciones, en el sentido de mejor logradas, fueron las primeras. Ahora hay cosas que, yo qué sé, de repente pudiera haber algún problema con cabina o que se olvidó un texto. Pero en general, nos gusta la obra, la disfrutamos mucho, eso es algo bien importante. A veces alguien no llegó, dice que esperemos cinco minutos, y aunque nos gusta empezar puntuales por respeto, pero pasa. Pero la obra la disfrutamos mucho. A mí no me aburre. Josh me pregunta “¿no te aburres de verla veinte veces?”, pero no, me gusta mucho.

JLD: ¿Cómo has visto que es la recepción de la obra por la gente?

AD: La verdad es que nos ha ido bastante bien. Tenemos por ahí una persona que ha venido cinco veces. Hay gente que ha venido cuatro veces. Hay gente que ha venido tres veces. Hay gente que ha venido dos veces. Pasamos una encuesta a la cual le hacemos mucho caso; en algún momento llevábamos la estadística, y arriba del noventa por ciento nos pone excelente. Hay quien nos pone buena, y son las cosas que de repente nos preguntamos ¿por qué? Pero sabemos que no a todo mundo le va a gustar todo. Cuando nos ponen regular sí nos preocupa, decimos “por lo menos si no te gusta, que digas ‘¡bueeeno!’” Son pocas, pero nos ha pasado y estamos pendientes de eso. Hasta ahora nadie nos ha puesto mala; ahí vamos. Cuidamos mucho eso, leemos los comentarios que nos hacen y creemos que vamos por buen camino.

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: Como director, ¿cuáles fueron tus consejos para Joshua?

AD: Joshua es un actor ya hecho, logrado. De repente era más bien sugerirle, decirle “sabes, esta parte del texto a mí me parece que lo que quiere decir el personaje es esto”, independientemente de que fuera su texto. Y siempre tomó todas las percepciones y siempre las probó: “qué te parece que ahora probemos que aquí el personaje tiene este sentimiento”, que a lo mejor no era el primero, el que estaba en primera instancia. Él siempre las tomó y nos ha dado resultado. Además, ha sido como en un diálogo. Si eso se pudiera, sería una dirección entre los dos. Finalmente yo llevo el crédito, pero es su texto y nos ponemos de acuerdo generalmente. Terminamos las funciones y platicamos en qué podríamos crecer, cómo podríamos cambiar, dentro de la obra y como grupo.

JLD: Finalmente, una pregunta importante es ¿qué sigue para ti como director, cuáles son tus planes a futuro?

AD: Ha sido algo que me ha gustado y me gustaría seguirlo explorando. Obviamente, siempre está esta parte de seguirse preparando, uno nunca acaba. Conozco el oficio pero sí me gustaría tener una preparación un poco más formal, y seguir experimentando. Lo he disfrutado mucho. 

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado Camacho
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Navegando en el Honey Bunny: una obra sobre la experiencia de vivir

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado

por José Luis Dávila

A man told me to beware of 33
He said, “It was not an easy time for me”
but I’ll get through
even though
I’ve got no miracles to show you

Dishes, Jarvis Cocker

Nos recordamos de otras edades varias veces al día, aunque no lo notemos. Nos vemos de maneras diferentes en los distintos espejos que nos rodean a cada paso, y es en esas diferencias que podemos reconocer el tiempo que cargamos. Estamos atados, como una balsa, al muelle del confort, a omitir que constantemente nos recreamos y convertimos en algo más, algo que siempre ha estado ahí pero que es poco a poco que se va develando. Por eso los reflejos que nos devuelve el mundo forman las cartas de navegación necesarias para llegar al punto del océano en que entendamos la finalidad de las cosas, es decir, ahogarse, hundirse, dejar que sea el agua la que nos quite la macula que es vivir.

Esa finalidad está opacada por la idea general y común de que hay que ponernos como detrás de una vitrina, negándonos la satisfacción de arrojarnos al abismo para saber cómo es el fondo, cómo es darse el golpe seco contra la escarpada y ser sonido retumbando en el eco. Es decir, negarnos la capacidad de sabernos y aceptarnos, de ser honestos bajo nuestros propios márgenes, y no de ser víctimas de esa honestidad impuesta desde el exterior, recatada, cortada, absurda.

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado

Bajo esas premisas se sale de ver Navegando en el Honey Bunny, un monólogo que interpreta Joshua Sánchez, dirigido por Abdiel Degollado, y que se presenta en Espacio 1900. Es una obra que transita las aguas saladas de la vida de cualquiera, logrando hacer sentir, más allá de la empatía, identificación. Porque a todos nos ha pasado, ¿no?, un día despertamos y sentimos que el mundo está perdido, todo lo que conocíamos ya no es y no sabemos cómo pasó, solamente pasó. Tenemos otra edad y otro pasado, que es el mismo pasado pero nos lo contamos de manera diferente a la acostumbrada, con una mirada distinta, y no queda más que hacerse a la idea de seguir, de avanzar, ya que, al final, adelante es el único lugar al que se puede ir.

La actuación, la escenografía, el lugar entero se presta para contar esta historia, para contarle al público lo que la mayoría de las veces no quieren ver en sí mismos por medio de una comedia melancólica que nadie debería perderse.

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