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Octavo día del FIT Héctor Azar

En la recta final del Festival Internacional de Teatro Héctor Azar se siguen dando grandes sorpresas. Este viernes se presentaron muchas obras y aquí les tenemos las imágenes de cada una de ellas.

A las cinco de la tarde en el patio de Casa de cultura, desde Chile, se presentó la compañía Teatro de ocasión con la puesta para niños Una mañanita partí, en la cual la imaginación se hace fundamental para narrar una historia de sueños y deseos fantásticos como los anhelos de los pequeños.

Al mismo tiempo pero en el zócalo de la ciudad, bajo el Domo instalado por Rodará, las familias pudieron presenciar el show de malabarismo denominado Circo Patafísco (haciendo alusión al movimiento de parodia fundado entorno a la obra de Alfred Jarry) que no dejó de sorprender a los asistentes.

También en el zócalo, a las seis de la tarde, Rodará presentó el espectáculo Ángeles de talavera, que por medio de cuadros alegóricos a la ciudad combinados con actos circenses (terrestres y aéreos) detuvo a los paseantes para que fueran parte de esta celebración a Puebla.

Una hora más tarde, teniendo como recinto el Teatro de la ciudad se montó Adiós Carlota, una obra de marionetas que relata el amor de Carlota por Maximiliano, esas figuras imperiales que en México encontraron la fatalidad en el siglo XIX, dejando, para bien o para mal, una gran marca en la historia nacional.

Simultáneamente, en la sala Juan Tinoco de Casa de cultura, Este recuerdo ya nadie te lo puede quitar reunió a un centenar de personas. Ésta es una obra intimista, ligada a la experiencia de sentir que se está dentro de la escena donde un grupo de actores comparan sus interpretaciones y se juzgan unos a otros.

Finalmente, a las ocho de la noche en la sala Luis Cabrera de la misma Casa de cultura, el grupo teatral TETIEM presentó su Ya no quiero jugar contigo hijo de puta, puesta en escena que denuncia excesos y pecados de la vida diaria en México, lanzando una crítica fuerte al gobierno y sus políticas para controlar la violencia de la que todos sufrimos directa o tangencialmente.

 

 

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Quinto día del FIT Puebla Héctor Azar

Para seguir con nuestra cobertura del Festival Internacional de Teatro Héctor Azar, este miércoles pudimos estar en las funciones de tres obras que cuando vean en temporada deberían estar en primera fila.

Para empezar, en Casa de cultura se presentó Solos, obra que narra las ficciones y sueños que  una pareja genera entorno a su hijo. Esta es una historia real sobre la violencia que se vive en el país y cómo es que afecta a inocentes.

Asimismo, de forma simultánea a las 8 de la noche, el público pudo elegir asistir a El delirio de Luca o Amsterdam Boulevard.

La primera es una adaptación de Luigi Pirandello que narra la enfermedad de un hombre y su decisión por demostrar a un viejo amigo que quien se quita la vida no lo hace por imbecilidad.

La segunda, Amsterdam Boulevard, es una puesta en escena que toca temas sensibles para muchos, como la homosexualidad vista desde un entorno en que las preferencias y diversidad aún son motivo de prejuicios y desprecios. Una obra que es maravillosa de principio a fin.

Cuarto día del FIT Héctor Azar

En el cuarto día del Festival Internacional de Teatro hemos podido apreciar las obras Medea y Juventud, ¿un navío a la deriva?.

La primera, de parte de Raquia Teatral en la sala Luis Cabrera de Casa de la cultura, es la clásica obra griega interpretada de manera poco clásica, tomando dos actores para interpretar a todos los personajes, algo que logran de forma exitosa.  Un clásico que nunca se debe dejar pasar.

Por su parte, Juventud, ¿un navío a la deriva?, es una obra repleta de decisiones en forma de viaje por esa transición que es el paso de la juventud a la madurez; una retrospectiva de enseñanza para comprendernos mejor y saber cómo seguir adelante en la vida, buscando una felicidad menos efímera que la que muchos idealizan.

Tercer día del FIT Héctor Azar

Como parte de nuestra cobertura del Festival Internacional de Teatro Héctor Azar, les tenemos un tercer resumen de las obras que se han presentado este domingo.

A las 12 del día, simultáneamente en diferentes recintos, se presentaron Dramafest con sus Burbujas urbanas, en las que el espacio público se convierte en el protagonista de estampas que dan cuenta de la clase media mexicana; asimismo, en el patio de Casa de Cultura la compañía Desempleados en escena realizó la puesta !Ay nanita! Leyendas de Puebla, en la que niños y adultos pudieron disfrutar de ver vivas esas historias que se cuentan entre la gente desde hace siglos.

En el mismo patio, pero a las 5 de la tarde, desde Guanajuato se hizo presente la puesta Moliére por ella misma, donde una mujer prepara una conferencia sobre el dramaturgo francés mientras el espíritu de este se va haciendo escuchar a través de la voz femenina.

A las 6 de la tarde en el Museo San Pedro pudimos apreciar uno de los platos fuertes de este festival, la adaptación teatral de Maridos y mujeres, de Woody Allen, en la que se pone en juego la creencia de dos parejas de amigos sobre el amor, la compañía y el sexo. Cabe destacar que  el director de esta obra, Alex Rigola, fue galardonado con la medalla Héctor Azar, en reconocimiento de su trabajo en el medio.

Finalmente, cerrando el día, la adaptación de La vida es sueño por parte de la compañía Teatro de ciertos habitantes hizo que los asistentes al Teatro Principal aplaudieran a más no poder, más que nada por la fuerza y frescura que manejan para traer a la vida un clásico de Calderón de la Barca.

Recuerdos que pesan:El árbol en Rekámara Teatro íntimo

Los recuerdos nos persiguen toda la vida; estamos condenados a ser acorralados por las memorias de todo aquello que hemos vivido, bueno o malo. Las memorias son esa terrible sombra que se cierne sobre la vida de cada uno para dar cuenta de las acciones que nos pesan, que nos definen. Son un diccionario por el cual conocemos todas las palabras que hemos sido: verbos, sustantivos, adjetivos, se encuentran reunidos en esas paginas mohosas que cuando se abren echan el polvo a la cara. Así, atados a ese sino, es como se nos presenta El árbol, puesta en escena por el grupo Teatrilleros todos los jueves a las 8:30 de la noche en Rekámara. Teatro íntimo.

Escrita por Elena Garro, El árbol narra el encuentro entre dos mujeres, dos amigas de diferentes escalas sociales que una noche conversan sobre el pasado que esconde una de ellas, mismo que la hace inestable y dispuesta a todo para volver a ese lugar donde la memoria no la torture, ese árbol que la sane al contacto de un abrazo.

Cabe decir que esta obra estará ya poco tiempo en cartelera, por lo que les recomendamos ir pronto a verla y adentrarse en ese mundo que propone despertar la consciencia sobre aquello que no queremos ver en las escenas que nos evoca la mente sobre el pasado, donde quizá se esconden pecados que guardados están mejor.

De vampiros y antros: La Delgada Línea Rosa

La Delgada Línea Rosa - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
La Delgada Línea Rosa – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Al final, no sólo nos tenemos a nosotros mismos. La idea decimonónica de tener a alguien a nuestro lado por toda la vida no está extinta, y qué hay más decimonónico para demostrarlo que un par de vampiros saliendo para, por primera vez en veinte años, tomarse una noche libre, regresar al exterior y disfrutar aquellos placeres mortales que han ido olvidando.

De lo anterior trata La Delgada Línea Rosa, una comedia que se presenta en Fuentes Galería/Café, pero que pese a ser comedia no deja de mostrar la seriedad de dos temas que muchos consideran fundamentales para la vida: la amistad y la aceptación de sí.

Joshua Sánchez y Guillermo Linares - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Joshua Sánchez y Guillermo Linares – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Los protagonistas narran una historia en la que, sin quererlo, terminan buscando su verdadero yo en medio de un antro de moda, mientras esperan el show principal de la noche. En tal lapso de espera evocarán las memorias privadas y conjuntas que se han guardado después de siglos de coexistir, reproches saldrán a la luz, algunas heridas serán abiertas por necedad o falta de tacto y, por supuesto, los secretos harán que se ponga en juego la amistad de dos a quienes la eternidad ya se les ha hecho muy larga.

La Delgada Línea Rosa - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
La Delgada Línea Rosa – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Cabe resaltar el trabajo de Joshua Sánchez y Guillermo Linares, quienes interpretan a estos vampiros tan entrañables, su capacidad como actores es digna de admirarse, pues logran envolver al público en la historia, el cual quedará con ganas de saber más sobre estos dos seres de la noche.

La Delgada Línea Rosa estará presentándose aún los jueves de este mes a las 8:30 de la noche, para que puedan ir y comprobar que la vida eterna es mejor en compañía.

Joshua Sánchez y Guillermo Linares - Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Joshua Sánchez y Guillermo Linares – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Con la muerte en las manos (y sobre el escenario)

Con la muerte en las manos - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Con la muerte en las manos – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Cada año lo recordamos: estamos ligados a esa consecuencia inevitable que es la muerte. Y cada año, sin falta, la sabemos aceptar, porque qué nos queda, ahí está y no se irá a menos que nosotros nos vayamos con ella. Por eso lo recordamos con fe en que haya algo más después de ese telón, lo recordamos con luto colorido, con vivaces cantos fúnebres, con bromas de carcajada macabra. Lo recordamos, pues, en todo su esplendor, desde todos los ángulos posibles.

Una de esas maneras para recordarlo es Con la muerte en las manos, una puesta en escena que mañana viernes tiene su última función en Rekámara Teatro, donde podrán ser testigos de cómo la patrona de todos nosotros, la gran señora de luto galante, tiene su expresión de diversas maneras, de lo trágico a lo cómico, de lo colorado a lo solemne, igualito a como es la vida.

No se pierdan la oportunidad de verla, es una gran manera de cerrar esta temporada de muertos y empezar a esperar la siguiente.

En la cama con Elissa, teatro sobre los recuerdos

En la cama con Elissa - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
En la cama con Elissa – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Inevitablemente estamos hechos de recuerdos. Desde la primera infancia hasta el lecho de muerte, somos una concatenación de acontecimientos narrados desde la primera persona, somos un discurso que fluye hacia los otros, esos otros que muchas veces ríen y lloran con nosotros, y que otras tantas ni caso nos hacen porque están muy ocupados en sus propias narraciones.

Es el caso que tal afirmación la hace evidente En la cama con Elissa, de Israel Macuitl, un monólogo que se presenta todos los miércoles a las nueve de la noche en El breve espacio, donde por medio de la risa nos hacemos conscientes de lo necesario que son los recuentos de los años pasados y saberlos afrontar, saber que –como dice la obra–, si se les mira llorando, el presente estará mojado y el futuro húmedo.

¿Habría algo más que decir? La puesta en escena hablará por sí misma siempre, mucho mejor de lo que cualquiera lo haría. Quizá sólo una cosa más: es conmovedoramente irónica. No hay que perdérsela por nada.

En la cama con Elissa - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
En la cama con Elissa – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Putita Caperucita y el Stripper Precoz: Lenguas Prietas Teatro regresa al cabaret

Putita Caperucita y el Stripper Precoz - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Putita Caperucita y el Stripper Precoz – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

por José Luis Dávila

Las calles vacías afuera y dentro las luces de neón sobre el escenario. Y sobre el escenario tres personajes que no dejan respirar, y dentro de ellos, metidos en su piel, encarnados, tres actores que nada deben a los más famosos del mundo, tres actores que se merecen el aplauso de cada uno de aquellos que se toman libre la noche de un martes para ser cómplices de su aventura. Putita Caperucita y el Stripper Precoz es el regreso de la compañía Lenguas Prietas al teatro cabaret, esta vez dentro del Club 41, ubicado en la 7 oriente número 213.

Putita Caperucita y el Stripper Precoz - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Putita Caperucita y el Stripper Precoz – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Debe ser dicho, es un regreso a lo grande, un regreso que cumple con las expectativas que el nombre de Marco Polo Rodríguez hace tener, quien acompañado por Jorge Ocaña y Armando Cantorán, juntos logran un espectáculo que mantiene al espectador atento, a risas y aplausos, esperando ver más de esta historia que desde el título se muestra como es: irreverente, franca, desbordante de ironía, honesta consigo y con quien se atiene a verla.

Hay que festejarla, hay que apreciarla, pero ante todo, hay que verla y simplemente divertirse.

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Crear desde la experiencia: entrevista a Joshua Sánchez

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Joshua Sánchez, actor y dramaturgo, protagoniza Navegando en el Honey Bunny, una pieza teatral que se presenta todos los sábados en Espacio 1900, a las 19:30 horas. Tuvimos la oportunidad de entrevistarlo y esto nos dijo. 

José Luis Dávila: La primera pregunta que cualquiera podría tener es ¿de dónde sale el Honey Bunny?

Joshua Sánchez: Es un poco explorar mi locura; casi todo lo que hablo en la obra es real, con algunos tintes fantásticos, pero sí, darme cuenta que de pronto empecé a llegar al límite de todo, o sea de tanto que me hizo daño físicamente, emocionalmente, entonces quiero transmitirle a la gente que incluso en lo más hondo y lo más oscuro que podamos estar siempre hay que valorar lo que tenemos porque después puede ser muy tarde. Sí es como querer darle algo a la gente a través de mi experiencia.

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: ¿Cómo es escribirla y aparte actuarla?

JS: Fueron varios procesos; primero escribirla fue un poco catártico porque la leía y pensaba  “¿apoco en serio me paso esto?” Como que es como muy exagerado llegar a un centro de salud mental por un desamor, me sonaba ridículo, incluso cuando lo leía; luego dije “bueno seguramente si a mí me pasó le pasa a todo el mundo”. Bueno, eso fue al escribirla, y al montarla cada función es como un poco de terapia para mí también, ¿sabes?, decir: “sí lo viví, lo estoy diciendo y haciéndome consciente de las cosas, que ahora lo que puedo hacer ya no azotarme tanto”. Por así decirlo, cada función es sacarlo, sacarlo, un poco terapéutico y si le puedes llegar a alguien, pues mejor.

JLD: En ese llegarle a alguien, ¿cómo has visto la aceptación del público con la obra?

JS: Fíjate que a mí me causó un poco de temor al principio porque decía “bueno, son problemas como muy específicos”, digo, a lo mejor sí muchos sufrimos por amor o sufre todo mundo por amor pero no todos llegan a un punto de un centro de salud; o en la cuestión del trabajo, creo que mucha gente no ama lo que está haciendo, es nada más perseguir el dinero –que es muy valido–; pero sí tenía miedo de pensar “a lo mejor todos van a decir que ‘¡ah!, es la vida de él y ya’”, pero curiosamente en los comentarios ponen “me vi reflejado” o “te pareces tanto a mí”, cosas así. Entonces, sí es bonito que parte de mi experiencia lo tome la gente para sus propios problemas, que sabrá Dios cuáles sean, pero salen a veces conmovidos. Mucha gente se acerca y me da las gracias; un comentario de una señora fue “de pronto no me doy cuenta de las cosas que tengo, y gracias por recordarme…bla bla bla”. Me ha gustado mucho la reacción, que a pesar de ser problemas específicos míos se pueda trasmitir hacia los problemas o situaciones de los demás.

Joshua Sánchez - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Joshua Sánchez – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: En tu carrera como actor ¿crees que haber actuado algo escrito por ti sea diferente a actuar la obra de alguien más?

JS: Sí es muy diferente. Ahorita como Pasajeros de Caronte la idea es crear nuestros propios textos, pero sí, es muy diferente porque cuando es algo que ya está escrito pues tienes que meterte, ¿no?, saber los antecedentes, además, el director también tiene algo muy específico de “es así, la psicología del personaje es así,  y es analizarlo y llegarle”. En este caso, a pesar de que es como mi vida, también el director dice “sí es tu vida pero también hay que crear cierto personaje para tener la empatía con el público, si no los vas a aburrir; nada más van a decir, pues mejor voy a un café y que un cuate me cuente su vida”. Pero, bueno, no fue tan difícil crear el personaje porque finalmente parte de mí.

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: De ustedes, como compañía, ¿cómo ha sido su evolución?

JS: Pues esta es la primera obra que tenemos como Pasajeros de Caronte; ya tenemos varios trabajos atrás pero era en un grupo que se llamaba Kiosco Teatro, en el cual también eran textos nuestros, pero bueno por cuestiones políticas, de amistad, de intereses, decidimos separarnos pero creo que todo lo que vivimos como Kiosco nos ha ayudado para que ahora salga este tipo de resultado que queremos que sea  como este tipo de teatro que se llama documental –no es tan documental pero se le llama así porque parte de la historia del dramaturgo–, y queremos estar innovando, aunque esto no es el hilo negro tampoco, pero sí acercar al público a teatro contemporáneo, a teatro íntimo, y buscando también la comercialización. Entonces ha sido un proceso muy difícil porque traer a la gente al teatro es difícil pero ha sido muy enriquecedor todo, desde llegar a poner el escenario, buscar publicistas, buscar entrevistas; esto es muy laborioso pero es muy satisfactorio al final el aplauso del público, digo parece un cliché que todo mundo lo dice pero de verdad es bien bonito cuando ves la gente que te sonríe, que te aplaude, porque estando aquí al frente sí sientes los aplausos cuando lo hacen sinceramente o cuando lo hacen de  “ah, bueno pues ya acabó, ya vámonos”. ¡Que también hemos tenido funciones!, digo, en teatro siempre hay funciones buenas, funciones mejores, funciones no tan afortunadas y también nos ha pasado ya, de hecho la semana pasada nos pasó: estaba lloviendo a la hora de la función, bueno antes, y llegaron así tres personas empapadas y dimos a la función con las personas que estaban así como de “¿qué está pasando, me río, no me río, no sé qué?”, y al final fue “ay, estuvo bonito pero ya vámonos”. Los comentarios fueron bonitos pero sí como que “¡uy!”. Es parte del teatro también esto.

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: Como Pasajeros de Caronte, ¿cuáles son sus proyectos a futuro

JS: Ahorita tenemos unas reuniones con gente de teatro que estamos teniendo los jueves en el café Expresso, que está enfrente aquí de Espacio; es invitar a alguna personalidad del teatro poblano, un maestro, un actor, que nos guste su trabajo, invitarlo a platicar, que nos cuente su experiencia, si es un dramaturgo que nos lea un fragmento de alguna de sus obras y eso es gratuito; lo que queremos con esto es acercarnos a los demás grupos, que todos los grupos sepamos quienes somos, porque, yo creo que en todos los ambientes, pero en este en particular hay de pronto mucho ego o mucha envidia, se dice “yo no trabajo con tal director porque bla bla bla, y no vayas a la obra de tal porque no sé qué”. Lo que nosotros queremos es como tratar de unirlos, es algo muy guajiro decir “todos como hermanos”, pero sí al menos conocernos, saber qué están haciendo, ir a verlos, invitarlos a que vengan a ver nuestro trabajo. Eso por un lado, y estamos trabajando en otras obras, una que se llama La delgada línea rosa, que es otro rollo, una comedia más ligera y, bueno, lo que se acumule.

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: Al respecto, como actor, ¿cómo sientes el ámbito teatral en Puebla?

JS: Ha crecido mucho, hay mucho movimiento teatral; está la escuela de la BUAP, aquí Espacio, está la UDLA, ya hay varias opciones. Lo difícil es encontrar un espacio donde presentarte, porque hay muy pocos: está aquí, Espacio 1900, el Teatro Principal, el Teatro de la Ciudad, que es carísimo rentarlos, y había espacios alternativos que se han ido cerrando. Está, por ejemplo, El breve espacio, que es uno, pero funciona nada más para cierto tipo de teatro, por ejemplo el teatro cabaret, pero un teatro más íntimo es difícil presentarlo porque ya se escucha la licuadora de las margaritas o el mesero pasando. Teatros, teatros, foros como tal, hay muy pocos, entonces es muy, muy difícil, y de por sí la gente no los conoce, entre menos haya, peor. Y a veces la difusión es bien difícil, porque desgraciadamente es una verdad, no sabemos vender nuestro trabajo los actores, cada quien está enfocado en lo suyo y lo que más tenemos es lo más cercano, póster, tarjetas y ya; pero es difícil contactarnos con personas para, no sé, periódico, bla, bla, bla. Es difícil pero hay mucho talento. También mucho ego, en todos lados hay mucho ego, pero creo que últimamente como hay mucho movimiento y tan poco público que no nos ha quedado de otra que estarnos rolando público, y el mismo público lo hace.

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: Para finalizar, dos preguntas: ¿cómo fue diseñar el escenario, por ejemplo, las hojas que tienen de fondo?, y ¿porqué se llama Honey Bunny?

JS: La primera; originalmente, como decimos en la obra, sí estaba planeado con ventiladores y el mar y la pantalla, fue cierto; sí nos detuvimos por el dinero pero no fue lo que dio el pie para cambiar de escenografía. En la postal hay una frase que me gustó mucho, “para qué escribe uno si no es para juntar sus pedazo”; cuando estábamos montando la obra dijimos “para qué tanto espectáculo si lo que queremos es que te escuchen, que se identifiquen y que vivan contigo, que naveguen contigo”. Es muy fácil apoyarte en esos elementos como es el atardecer en una pantalla, pero era también un reto que me puso el director como actor: “tú los vas a llevar, tú vas a crear la ficción”, y, bueno, lo de las hojas se fue dando poco a poco, como “los pensamientos atrás, y si hay hojas, entonces también que el mar sea un mar de ideas”. Fue así que cambiamos. Y Honney Bunny, la verdad no sabía cómo ponerle a la obra, se me ocurrían títulos como Navegando en el destino y cosas que decía no, no, buscaba algo que fuera llamativo, que la gente se pregunte qué es eso, porque a la mejor con Navegando hacia tu destino es de “ay, es un dramón”, entonces dije “le voy a poner nombre a la embarcación”, y estaba escuchando una canción que se llama Honey Bunny, y así, nada más por eso, esa canción me gustó. Dije, pues Navegando en el Honey Bunny. Llegué y le pregunté a un amigo “oye, ¿te parece el título?”, “ay, no, está bien feo”, pero me gustó a mí. Porque me dijo eso, “nadie le va a entender” y yo “ah, bueno”. A la mejor nadie le entiende, a lo mejor alguien va a querer saber qué es. Así fue.

Navegando en el Honey Bunny (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Navegando en el Honey Bunny (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado Camacho