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Che Guevara es una figura vigente y cíclica: entrevista a José Hernández

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Por Carlos Morales Galicia

  1. Se te conoce más por tu trabajo como caricaturista, ¿cómo surge esta novela gráfica?

Desde el comienzo,  Jon Lee Anderson y yo pensamos la historia del personaje desde el punto de vista dramático, más que histórico. Él estaba preocupado porque existiera fidelidad con su investigación, pero entendía que al novelizar debía tener ciertas licencias: inventar diálogos y soluciones narrativas que no son propias de un texto histórico. Afortunadamente, me dio mucha libertad para trabajar. Este es el segundo libro que se publica. Primero fue el libro dos: la historia del Che en Cuba desde que llega a la isla hasta que se va al Congo. Ahora es el libro uno. Cuando Ernesto Guevara, muy joven, sale de Argentina y viaja por Sudamérica. Llega a Guatemala y vive la experiencia con un gobierno que se enfrenta a los Estados Unidos; después sucede el golpe de Estado, se va a México y conoce a Fidel. Entonces fui trabajando esto. Enviaba las páginas a Jon y me hacía una serie de sugerencias y observaciones que yo incorporaba o, bien, lo discutíamos para llegar a un punto de acuerdo.

  1. ¿Cómo es para José Hernández la relación entre texto e imagen?

La primera vez que me enfrenté a hacer una historieta de largo aliento fue en el 2003, con un libro sobre la historia del terremoto del 85, que hice con Fabrizio Mejía. Me costaba trabajo porque estaba mal acostumbrado a la caricatura. Un tipo de dibujo totalmente distinto. Soluciones distintas. La caricatura es un golpe de vista, tiene que ser  muy sintético. Como lector de cómic nunca me ha gustado que me describan lo que estoy viendo ni ver lo que me están describiendo. Eso es lo que tenía claro cuando comenzaba a trabajar la novela gráfica. Esa fue la premisa para decidir qué contar con letras y qué contar  con imágenes. Al ser un género gráfico, le di prioridad a la imagen para que fuera contando cosas. Aprovechando que estudié en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, aunque nunca hice cine propiamente, usé las herramientas que aprendí en la escuela (guión, fotografía, realización) para ir armando historias de la manera más visual posible, pero usando los textos.

  1. Tomando en cuenta que has dedicado gran parte de tu obra al ámbito político, ¿por qué es necesario no olvidar a Ernesto Guevara?

El Che Guevara es una figura vigente y cíclica, en ciertas coyunturas se vuelve a revisar. Se hacen documentales y películas. Pienso en Diarios de motocicleta o las dos cintas con Benicio del Toro. A raíz de su muerte, se convirtió en el símbolo de la rebeldía a nivel mundial. Fue un personaje que participó en una revolución triunfante, en las barbas de los Estados Unidos. Formó parte de un gobierno revolucionario. Teniendo la vida resuelta, decidió renunciar a todo para seguir peleando por las cosas que creía. Una figura consciente de la misión revolucionaria, desde su punto de vista. Esto crea un personaje con los elementos suficientes para convertirse en un símbolo de la rebeldía. Curiosamente se ha tratado, y se ha logrado a veces, darle la vuelta y comercializarlo. Su idealismo, llevado al extremo de morir por él. Su congruencia absoluta, pues era incapaz de exigir a sus hombres algo que no fuera a hacer. Es un personaje difícil de encontrar en estos tiempos, sobre todo con gente de poder. Lo vimos con Fidel Castro al no renunciar a sus privilegios. Se sienten a gusto en el poder y llegan a olvidar por lo que pelearon. En cambio, Che Guevara siempre se sintió a disgusto en el poder. Siguió combatiendo por lo que pensaba, estuviera equivocado o no. Hay muchas cosas que le admiro y otras que no comparto.

  1. Con frecuencia escuchamos que a Che Guevara “hay que superarlo”. ¿Hay un tipo de lector que te gustaría se acercara al libro y al personaje?

No quiero pensar en un perfil específico. Me gustaría que lo leyeran personas de cualquier edad. Ya sea que estén interesados en conocer una parte del siglo XX o, bien, una historia. Si alguien se acerca al libro pensando que va a tener una clase historiográfica, puede decepcionarse. Aquí hay una historia personal de un joven argentino con un deseo de encontrar una razón para dedicar su vida y que no la encuentra. Cómo poco a poco la va descubriendo. Un destino incluso fatal. Es la historia de un personaje que pudo ser cierta o tal vez no. No es un libro de Historia o periodismo. Hay un prejuicio hacia la novela gráfica porque “sólo es para jóvenes”. Creo que es una puerta de entrada para que los lectores conozcan al personaje y quizás, después vayan al libro de Jon Lee Anderson y lo lean. Se dice “hay que superarlo”, pero conocer una historia y personajes como este nunca es algo que se deba superar. Sobre todo en estos momentos donde hay una promoción del individualismo, donde el capitalismo salvaje campea en todo el mundo. En Estados Unidos tenemos a un personaje que representa todo lo contrario al Che. Revisar la historia de un personaje con el idealismo que tenía es importante. Me parece deseable que, tanto idealismo como congruencia, pudiéramos verlos con personajes públicos. Al único que encuentro cercano a la congruencia y la austeridad -que sí tenía el Che– es al ex presidente de Uruguay, José Mujica. Realmente no veo personajes de poder, en todo el mundo, que se le acerquen.

  1. ¿Hay una intención de mostrar un lado que no se conocía de Che Guevara, con todo lo que se ha escrito en torno a él?

Es difícil lograr presentar un Che que no se hubiera conocido antes. El libro de Jon Lee Anderson es el más documentado. Es tan importante que gracias a su investigación se logró encontrar el cuerpo de Guevara en Bolivia. Mi intención fue encontrar el lado literario de la vida de este personaje, no su importancia histórica. Es decir: buscar en las motivaciones más personales. Creo que las razones por las que el Che pasa a la Historia -por como se ve a cincuenta años de su muerte- son independientes a él y de lo que quería.

Cuando Jon escribió el libro, en el noventa y siete, dijo que quería entender por qué un joven de la burguesía argentina, teniendo todo resuelto, decide dejarlo y buscar una razón de vida. Yo también quise irme en esa búsqueda. No sólo aquel joven médico argentino, sino por qué un funcionario que participó en una revolución triunfante, decide renunciar a esposa, hijos, cargos en el gobierno y hasta la nacionalidad cubana adquirida, para seguir peleando por lo que quería. Esto es lo que más llamó mi atención. Si en algún momento rescato algo que se conoce poco, entonces es un logro afortunado. En el libro uno viene la parte de México que nos puede interesar. Saber qué pasó con él cuando estuvo en este país. Creo que es algo que se ha contado poco. No hay una película del Che en México. Es la primera novela que versa sobre esta parte. Revisé novelas gráficas sobre él y generalmente lo platican en dos páginas. Lo considero importante porque aquí fue cuando se decepciona del gobierno guatemalteco, pues esperaba que diera armas al pueblo para enfrentar a los Estados Unidos. Se decepciona tanto de Jacobo Árbenz que cuando llega a México y conoce a Fidel, se da cuenta que no son iguales. Por eso decide irse con él. Es un punto de inflexión para su aventura cubana.

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La canción de la bolsa para el mareo, de Nick Cave

Nick Cave - Imagen pública
Nick Cave – Imagen pública

por Lo Hiancia Pez

Las leyendas tradicionales australianas (donde no faltan dragones, ciénegas tenebrosas, ambientes enrarecidos), la fe católica anglicana familiar (redención y condena, carnalidad y espiritualidad, etc.) y la cultura libresca de sus padres (él, profesor de literatura; ella, bibliotecaria), fueron el fertilizante para la imaginación poderosa, deshinibida, arriesgada, inclemente, lúcida, de un joven rockero amante de las historias, de un adulto escritor de relatos colmados de imaginería (Y el asno vio al ángel, La muerte de Bunny Munro, novelas), acostumbrado por carácter a beber con intensidad los detalles de la vida de veras (paisaje, música, figuraciones, gente, aburrimiento, emociones, drogas, amistad, sacralidad, pérdida, amores, charlas, hijos, trabajo, comida).

“¡El verdadero artista es el sueño comunicartivo!
¡El artista carroñero es la pesadilla que te contacta!
¡El verdadero artista está en el presente y es del presente!
¡El artista carroñero vive en la memoria y en la historia!”

A los 58 años Nick Cave exhibe una energía exhuberante, un ego sosegado, una sensibilidad que le ayuda a empatar con el público. Es adorado como dios del rock, conoce las posibilidades de su genio a más de 40 años de carrera en la música y la literatura, se sabe un sobreviviente de los excesos. De gira, de una ciudad a otra, está acostumbrado a las asociaciones mentales entre conciertos, con apenas oportunidad para pequeños paseos por calles y alrededores en los que reelabora el pasado, ensaya temores, recrea extrañamientos (“soy una casa encantada que aúlla y jadea llena de recuerdos”). Se permite correr para llegar a tiempo al camerino donde lo entrañable (su cotidiano) se solidifica y transparenta al shokear con la evanescencia del ensueño realista (las divagaciones) en que se transportaba hacía unos minutos; de recoger una pequeña dragoncita moribunda bajo un puente; de enviar pensamientos apasionados y crueles a su esposa al otro lado del mundo; de idear una nueva canción de la que enorgullecido sabe criticar los dislates —las obsesiones que los críticos y fans exaltados magnifican; divertimentos, oficio y modo de vida; su vida de veras está en otra parte, podemos verla y oírla en pantalla, leerla en el libro…

La canción de la bolsa para el mareo, de Nick Cave - Portada
La canción de la bolsa para el mareo, de Nick Cave – Portada

La canción de la bolsa para el mareo (Sexto Piso, 2015) fue lanzado paralelamente al documental 20,000 days on Earth, ambos compuestos de biografía y ficción; es una especie de diario, cuentario y crónica de gira donde le habla también a su público con la sencillez de quien ha sabido perseverar en la parábola de su niñez: “No se avergüencen de su necesidad de crear, es la parte más bonita de sus corazones. El mito es la verdadera historia. No dejen que les digan que no hay monstruos. No dejen que los hagan sentir idiotas porque son felices jugando con su linterna en la oscuridad.”

Capítulos unitarios componen el libro de pastas duras, hojas gruesas y coloridas con el facsímil de las bolsas para el mareo donde Cave escribió los borradores. Los textos, breves, son mezlca de motivos o impulsos inmediatos (la habitación, un malestar físico, el día de descanso) con asociaciones más o menos afortunadas (“me chernobileó el traje hasta el punto de provocarme náuseas”), siempre enriquecidos por el temple equilibrado con rudeza punk y refinamiento de artista culto; el autor aparece mediante vivencias reales o creadas y la reminiscencia de alguien cercano a él (padres, esposa, compañeros de su legendaria banda); surge la emoción, la inercia es imparable, un clímax inesperado y preciso antes del final.

Nick Cave - Imagen pública
Nick Cave – Imagen pública

Pocas semanas después de la presentación del libro y el documental en la Ciudad de México, a mediados de julio de 2015, un hijo gemelo de Cave murió al caer por un acantilado en Brighton, Inglaterra. Inexperto, traía dentro una dosis de LSD. Su padre es un veterano retirado del consumo de heroína. Un recuerdo en el documental y en el libro atribuido a sus padres (la memoria comunitaria, el tono de leyenda o de presagio) resulta tremendo: “sobre el niño que había muerto saltando desde el puente del tren. […] Sobre todo me acuerdo de eso.”

Leer este libro con fondo de las canciones de Nick Cave and The Bad Seeds (de preferencia I the best… My favorite songs) en espera de que ocurra la coincidencia, el milagro…

Hunter S. Thompson y sus días en Hawaii

La maldición de Lono - Imagen pública
La maldición de Lono – Imagen pública

por José Luis Dávila

Lo leí en un día, y no creo que haya mejor manera de leerlo. Corrijo. No creo que haya ninguna otra manera de leerlo. Absolutamente ninguna. La prosa de Thompson es una línea de cocaína, pura en su artificialidad, y debe aspirarse como tal. Cada página está llena de desencanto por la conciencia, como si la aversión a ésta fuera necesaria para vivir plenamente. Cada paso que da en su relato de los días en Hawaii tiene en sí la necesidad de demostrar que no hay nada para demostrar, que la vida es un lugar tan común que sólo los dispuestos a animarla por cualquier medio merecen estar en ella.

La maldición de Lono, como libro de viaje, explora y desentraña las valoraciones de lo paradisiaco en un retrato pintado por las palabras de un periodista descarnado como lo fue Hunter S. Thompson, mientras que como reportaje, demuestra la necesidad de los individuos por probarse ante los demás a través de competencias que resultan incomprensibles cuando se les piensa detenidamente, haciendo de ello una crítica ácida y hasta grosera de ese onanismo que llenaba los vacíos morales con los cuales dieron inicio los 80’s.

Hunter S. Thompson - Imagen pública
Hunter S. Thompson – Imagen pública

En todo el texto, bajo la forma de comentarios mordaces y decisiones ridículamente funcionales y prácticas, el autor nos conduce por las islas de Hawaii y sus mitos inherentes, evadiendo las consecuencias de los problemas que él mismo produce y responsabilizándose por las vidas de otros, encontrando personajes que le hacen confirmar sus suposiciones sobre cómo es que se interactuaba en esa modernidad podrida.

A años de su fallecimiento, la voz de Thompson tiene actualidad. Su desenfado en la escritura, su soltura para contar, es algo de lo que muchos carecen. En La maldición de Lono no hay más poética que la verdad. Es, pues, un libro que no busca nada sino ser en sí mismo, igual que su autor lo fue; un libro que todos deberíamos leer así, sin motivo ulterior, sólo para ver cómo es que alguien se deja ser, para dejarse ser con él.

La maldición de Lono (2016), en Editorial Sexto Piso 

Mi amistad con la muerte

Por Raúl Picazo

La muerte me acompaña. Se impregnó a mi piel el día que nací. También percibí su presencia el día en que mi hija gritó que había arribado a la esquina de este mundo. Es común sentirla, evadirla es tarea diaria por aquellos que se piensan inmortales y, sobre todo, por quienes no quieren hablar de un final establecido. Pero la muerte no existe, es solo una palabra, en todo caso sería, un estado de no vida.

La muerte protege, por eso le rinden pleitesía. El tributo no es otra cosa que respeto, pero también es lógica que recae en el final personal y colectivo. Es justo que se erija más alto que una virgen inexistente. Aunque el extremo no es más que fanatismo. Cuando sabemos que la muerte está ahí, a nuestro lado, ponemos toda la vida para alejarla.

Esto viene porque la enfermedad te pone a pensar en la totalidad orgánica que se pudre. Nos vamos muriendo poco a poco, sin darnos cuenta, o nos damos cuenta pero lo evadimos, porque no queremos vernos ya con la incertidumbre de sabernos parte de la degradación.

La enfermedad puede relegarnos a la soledad, o nos puede abrir muchas puertas, nos introduce a un sistema de símbolos, porque ya no sabemos cuál es la realidad que vivimos, si es necesario estar aquí o partir dignamente.

Pero esto no es reflexión personal, no llegué solo, sino de la mano de un libro, de un autor (que también es un doctor) que realiza un análisis de las enfermedades y de sus pacientes, un hombre que se toma la molestia de prepáranos para lo que viene. Recordar los difuntos, de Arnoldo Kraus, es un texto que pretende abrir un sendero por los que muchos no queremos transitar.

Ya en su libro Cuando la muerte se aproxima, encontré algunas citas que me pusieron a meditar sobre tema y sus aristas:

“Algunos pacientes lo saben: la soledad habla como la muerte”.

“Cuando se padece, el silencio y el abandono hieren profundamente. La salud quebrada requiere cariño, las pérdidas requieren voces, el miedo compañía”.

“Si uno sobrepasa la enfermedad, irremediablemente viene la vejez. Es como si no existiera escapatoria y la única salida es cuidar el cuerpo para tener una vida digna. Si me dices cómo vives te diré cómo morirás, parece que reza por ahí un proverbio callejero, y es verdad, no existe otra salida viable a todo este asunto”.

Estas citas me formaron conceptos sobre la enfermedad, pero también abonaron sobre el recuerdo de una vida junto a mi madre enferma. Y hablar de este tema es sentir también nuestro propio cuerpo, es un acercamiento al tema que se desarrolla en torno a todos aquellos que tienen poco tiempo de vida y que desean irse pronto de este mundo, o para decir algo más certero: la Bioética.

Si pensar en la muerte es complejo, los temas donde confluye la vida y la muerte son en todo caso impenetrables; la razón no la podría tener nadie, si no se genera una discusión inteligente sobre el tema.

Recordar a los difuntos es la narración de un encuentro, es la crónica de una caída, es la madre-luz que se apaga, que se encuentra en los últimos días, es la vida luchando, no dejándose llevar por el cansancio.

Este libro destaca por su capacidad para despertar el asombro y la fortaleza de una mujer, pero también te enseña a esperar pacientemente ese estado físico, donde el cuerpo ya no responderá. Donde seremos un organismo inane.

En busca de Kayla, de Lydia Cacho y Patricio Betteo

Por Staff Cinco Centros

Myriam es una chica a la que le encanta leer, jugar béisbol para las Panteras de Mixcoac y comer los waffles caseros que prepara su papá. Sin embargo, un día su mundo se voltea de cabeza cuando se entera de que Kayla, una compañera del colegio, ha desaparecido. Poco a poco, Myriam y sus amigos descubrirán que Kayla fue engañada a través de las redes sociales por una banda criminal, y emprenderán una gran investigación utilizando toda su voluntad e inteligencia para intentar rescatarla. En el camino descubrirán los peligros implicados en exponer la vida privada en el ciberespacio, aprenderán que aunque las niñas a veces desaparecen, es siempre mejor decir la verdad que ocultarla. Al final de su aventura, Myriam, Bruno y su pandilla descubrirán los verdaderos secretos de la amistad, la valentía, la compasión y la solidaridad en un mundo en el que no todo es lo que parece.

Lydia Cacho Ribeiro (México, 1963). Escritora y periodista especializada en Derechos Humanos. Ganadora de más de 50 premios internacionales, entre ellos el UNESCO Guillermo Cano a la valentía en el periodismo. Es Embajadora Corazón Azul para la ONU por su trabajo contra la trata de personas. Ha publicado doce libros traducidos a 20 idiomas, la mayoría de ellos best-sellers.

Patricio Betteo (Ciudad de México, 1978). Aunque se aventura a menudo en la historieta experimental y ensaya la pintura de caballete como hobby tardío, la ilustración comercial ha sido su principal ocupación desde el año 2000. Ha ilustrado cerca de treinta libros para niños con las más grandes editoriales del país, y sus dibujos e historietas han sido publicados en incontables medios impresos dentro y fuera de México. También ha hecho concept art para videojuegos y animación en el extranjero. Su trabajo pictórico ha sido expuesto en Bucarest, Atenas y Ciudad de México. Fue becario de Jóvenes Creadores (Fonca, 2014) y también creó la Imagen de FILIJ 34, con Conaculta. Mirador, Never Ever After y la novela gráfica Mundo Invisible forman parte de sus libros autorales. Con Sexto Piso ilustró Los ojos de Lía, de Yuri Herrera (2013).

HIT EMOCIONAL, de Juanjo Sáez

Juanjo Sáez
Juanjo Sáez

De Sonic Youth a Los Planetas, de Radiohead a Animal Collective, de Lcd Soundsystem a Arcade Fire, de The Smiths a The StrokesJuanjo Sáez retrata sus pasiones musicales y su educación sentimental en este libro inconmensurable, destinado a perdurar. Como él mismo confiesa en estas páginas: «Yo, hace veinte años, ya era un nostálgico cuando todavía no había perdido casi nada».

Hit emocional no es solamente un manifiesto de amor absoluto al rock, sino, muy especialmente, una emotiva reflexión sobre las maneras que tiene la música de deslizarse en nuestras vivencias y redimensionarlas. Así, al hablar de los grupos que le gustan (o que le gustaron), Juanjo Sáez esboza una sentida autobiografía en la que la música se convierte en el hilo conductor que remite a lugares, momentos y personas. A lo largo de trescientas páginas memorables, esta novela gráfica, donde encontraremos el inconfundible estilo del autor (y su mezcla de humor y nostalgia), nos recordará por qué amamos tanto la música, y también a aquellos con quienes la descubrimos y la compartimos.

Hit emocional - Portada
Hit emocional – Portada

JUANJO SÁEZ nació en 1972 en La Sagrera, Barcelona. Estudió Arte, Diseño y Pintura en la escuela Massana. Durante los años noventa comenzó a colaborar en fanzines como dibujante y autor. De ahí empezó a trabajar con revistas de carácter cultural, como la revista musical Rockdelux, así como en otros medios editoriales como el suplemento La Luna de El Mundo, la revista Qué Leer, El Periódico de Catalunya o El País. Actualmente colabora en el Diari Ara.

La bestia de París y otros relatos, de Marie–Luise Scherer

por Lo Hiancia Pez

Una de las características de las historias contadas por el periodismo es la forma. De lo anterior depende el interés que provoquen las acciones realizadas por los individuos y las masas: los motivos, las consecuencias, etc. Es fundamental saber escribir todo eso, es decir, narrar la historia, aludir lo probable —no lo posible—, tomar una postura. En muchas ocasiones la ficción ayuda, pero en otras no.

Las historias periodísticas de Marie–Luise Scherer difícilmente inducen sensaciones o emociones sino hasta que están muy avanzadas. Al llegar a este punto, intrigan, estimulan, seducen, generan una opinión; confrontan. ¿Qué pensar de la vida frívola, increíble, sin duda casi perfecta para sí mismo, de Thierry Paulin, el mataviejitas francés que puso en evidencia las deficiencias de la policía parisina? ¿Qué del surrealismo de André Breton —cuya eficacia como déspota generó una idea snob adorada todavía— frente a la garra vanguardista de Philippe Soupault —genio desencantado y solitario fiel a una forma de arte—? ¿Cómo comprender que el gran proyecto de llevar al cine el primer tomo de En busca del tiempo perdido tenga detrás un andar soso acompasado por los descendientes de aquella aristocracia? ¿Quién puede despreciar o respetarla moda que “ofrece el pretexto para un nuevo tema de conversación?”

En La bestia de París y otros relatos, la documentación, la historia, la entrevista y la crónica apenas son visibles. Schereres es una maestra en el uso de la retrospectiva, el resumen y el testimonio. Casi nunca entrecomilla ni reproduce diálogos. Es capaz de la reflexión no pedante y la especulación inteligente, impropias para el periodista poco dotado a la hora de narrar: “Alice Benaïm es la que sufre la muerte más cruel.[…] parece que los asesinos, aparte de la fría determinación, hubieran tenido intenciones de vengarse. Tal vez […] se pusiera a murmurar algo, quejándose de la invasión de gente de color”.

La autora domina las herramientas como la mejor de las modistas: “El creador de moda tiene el mismo problema que el diseñador de una cuchara. Necesita siempre un mango y un cuenco”.

El libro fue editado por Sexto Piso, en su serie “Realidades”, y traducido por José Aníbal Campos.

Pieza única, de Milorad Pavic

Por Emanuel Bravo Gutiérrez

En este momento me pregunto la razón por la cual no había reseñado esta novela. Ahora que la releo, me doy cuenta de muchísimas cosas que pasé por alto en la primera y en la segunda lectura. Pieza única es el tipo de novelas que no pierde en cada lectura, sino que gana muchísimo. También debo decir que es uno de mis libros favoritos, obra de uno de los autores más extraños y fascinantes que nos han dado las letras europeas del final del siglo XX y comienzos del XXI.

El argumento es el siguiente: La Symptom House A. & S. K  lucra con la venta de sueños, pero no sueños pasados, sueños ya soñados que tanto hicieron por el psicoanálisis, no. Se ponen en venta sueños futuros, los sueños que tendremos dentro de semanas, meses o años. Estos sueños son vendidos por un curioso personaje, Aleksandar Klozevits o Aleksa Klozevits, da lo mismo, porque él gusta de cambiar de sexo con la naturalidad con la cual uno cambia de sombrero.

Su trabajo es una ardua tarea que se nos describe de la siguiente manera:

Su sueño es una pieza única. No existe ningún sueño ajeno que sea idéntico al suyo. Para reconocer un sueño de usted, sólo debo tomar algo suyo, como cuando a un sabueso se le da una prenda del perseguido para olfatear. Es una parte muy difícil de nuestro trabajo. Es como si usted fuera a la casa de tigres para atrapar un solo tigre en particular, que vive en una zona delimitada, en donde tiene un nombre conocido por todos los aborígenes y en donde se recuerda en qué lugar despedazó a qué persona.

Con los sueños futuros hay que tener cuidado porque los clientes que han requerido sus servicios repentinamente se ven envueltos en una serie de complicados asesinatos. Desde el tenor Distelli en cuyos sueños se ve envuelta la figura del gran poeta Aleksander Pushkin, la despampanante Marquesina Lempitksa cuyos sueños son femeninos y masculinos a la vez, o su rival en amores Lady Heth… todos estos enredos los tendrá que resolver el inspector superior Eugen Stross, cuyas notas las escribe en un cuaderno de notas llamado El cuaderno azul.  Tendremos acceso a las notas del detective, ya que su cuaderno viene junto con la novela; un librito azul plomo con letras doradas en la portada.

No sólo es un thriller policiaco donde tenemos que resolver quién es el asesino, quizá haya más de un asesino, quizá no lo es tal, cada lectura le dará su propia interpretación, cada una seguirá sus propias pistas, cada lectura de este libro es una pieza única.

La obra de Pavic es multifacética, por momentos puede ser también un manual de interpretación de sueños, un breve y delicioso libro de relatos, una curiosa reinterpretación de la historia eslava, una colección extraña de versos salpicada de magia, en fin, la narración al igual que los sueños, se ramifica, se repliega y se despliega, se inunda y se contrae, poblada de símbolos nos topamos con un universo completamente distinto, con reglas propias donde la magia establece una estrecha comunicación con sus personajes. Desde un andrógino de doce dedos, poetas endemoniados, príncipes y princesas hechizadas, pequeños monstruos capturados por gatos que hablan y por supuesto el Diablo, uno de los personajes más recurrentes en la obra de este escritor.

Con una impecable traducción directa del serbio, que corre a cargo de Dubravka Sužnjević, se logra transmitir una prosa cuidada, rica en metáforas, en imágenes inusuales:

Piense en una mujer bella

Duplique su belleza,

Triplíquela.

Elévela al cuadrado.

Y olvídela.

Ésa es Lempitska.

Una obra que no da descanso al lector, un combate digno de ser presenciado, porque Pavic es el tipo de escritor que construye sus historias para continuar aún después de haber cerrado las tapas del libro, recorren los extensos pasillos de nuestra imaginación y nos toman por sorpresa cuando creíamos ya haberlas olvidado.

Cómo funciona la música, de David Byrne

Cómo funciona la música  - Portada
Cómo funciona la música – Portada

por Gerson Tovar Carreón

Byrne es mejor conocido por ser el alma creativa de la banda post-punk Talkin heads, una de las agrupaciones icónicas de la escena musical en New York. Sin embargo, a manera de ensayo, él nos presenta un libro que describe las condiciones materiales y espirituales de cómo funciona la mente creativa musical, al menos desde su experiencia.

La tesis principal de Byrne explica que la música está condicionada al lugar y al tiempo en que se crean. Así, es importante mirar esta tesis como una de las bases más sólidas del libro. La música, sostiene Byrne, “se adapta a la perfección sónica y estructuralmente al lugar donde es escuchada. Se adapta absoluta e idealmente a esa situación: La música, una cosa viva, evolucionó para encajar en su nicho disponible.”

Entonces, la creación musical depende del lugar en donde se ejecutará. Para el autor, un claro ejemplo de esta condición se encuentra en las diferencias que hay en interpretar música para una sala de conciertos clásica o un estadio. Una caverna frente a una catedral Barroca o el mítico CBGB frente a la sala de ópera de Wagner.

David Byrne
David Byrne

El texto parecería transitar de un manual técnico para músicos a un anecdotario sobre la vida de un artista, pero en realidad Cómo funciona la música va más allá; rompe la barrera de ensayo para convertirse en una literatura periférica que explora la trasformación musical desde la época de la reproductividad técnica hasta la reproducción electrónica de las piezas.

Finalmente, algo que no es del todo de mi agrado (y esto es un comentario personal no me hagan tanto caso), es la mezcla de un lenguaje técnico con conceptos como reverberación, disonancia o acústica, con un lenguaje más coloquial. Si bien esto es parte de la esencia del libro, acercarnos sin muchos líos al mundo de la creatividad y la industria de la musical,  se siente un poco desfasada la lectura.

En fin, Sexto Piso, lo hiciste de nuevo: un gran autor, un gran libro y una increíble experiencia para los amantes de la música. Altamente recomendable para todo público, como regalo de cumpleaños, graduación, boda, XV años, etc.

Me despido no sin antes recordarles que tendremos una futura reseña sobre el nuevo libro de Nick Cave, publicado por Sexto Piso, esperen por ella. Hasta pronto.

El molino de Hamlet, de Giorgio de Santillana y Hertha von Dechend

El Molino de Hamlet - Portada
El Molino de Hamlet – Portada

Existen pocos libros capaces de sacudir nuestra existencia y nuestra visión del mundo hasta sus niveles más hondos, pues sus implicaciones son tales que, de ser aceptadas, transformarían nuestra concepción sobre el papel del hombre en la Tierra o, en el caso de El molino de Hamlet, sobre las historias que desde hace milenios se han contado los hombres para narrar e intentar comprender su paso por ella. La tesis de los autores es tan sencilla como inquietante: todas las tradiciones orales mitológicas, que con el tiempo serían recogidas y fijadas por la escritura para dar paso a las imponentes obras fundacionales que leemos hasta nuestros días, proceden de una rigurosa observación astronómica realizada por las culturas más diversas de la Tierra. Los hombres arcaicos, anteriores a la escritura y al pensamiento que actualmente conocemos como lógico, narraron los movimientos y las historias de los astros y del recorrido de nuestro planeta, fijando con ello el corpus esencial de historias que seguimos reciclando y recontando de maneras infinitas hasta nuestros días.

De ese modo, encontramos arquetipos recurrentes que aparecen una y otra vez en culturas tan alejadas en el tiempo y el espacio que sería del todo inverosímil conjeturar que hubieran sido transmitidos de unas a otras. Figuras como Hamlet, Sansón, el diluvio universal, las constelaciones con formas animales que configuran el zodíaco y, de manera crucial, la figura del molino que pone en marcha el tiempo, «eternidad en movimiento», son tan sólo algunos de los elementos comunes a una gran multiplicidad de narrativas mitológicas, unidas por ese anhelo tan humano que ni toda la ciencia ni la tecnología contemporáneas han logrado satisfacer: encontrar algunos elementos que sirvan de guía para comprender el fascinante enigma que constituye la existencia del cosmos como un todo, así como el misterio que sugiere esa ínfima fracción del todo que es el ser humano, y sus andanzas en el planeta Tierra.