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Pieza única, de Milorad Pavic

Por Emanuel Bravo Gutiérrez

En este momento me pregunto la razón por la cual no había reseñado esta novela. Ahora que la releo, me doy cuenta de muchísimas cosas que pasé por alto en la primera y en la segunda lectura. Pieza única es el tipo de novelas que no pierde en cada lectura, sino que gana muchísimo. También debo decir que es uno de mis libros favoritos, obra de uno de los autores más extraños y fascinantes que nos han dado las letras europeas del final del siglo XX y comienzos del XXI.

El argumento es el siguiente: La Symptom House A. & S. K  lucra con la venta de sueños, pero no sueños pasados, sueños ya soñados que tanto hicieron por el psicoanálisis, no. Se ponen en venta sueños futuros, los sueños que tendremos dentro de semanas, meses o años. Estos sueños son vendidos por un curioso personaje, Aleksandar Klozevits o Aleksa Klozevits, da lo mismo, porque él gusta de cambiar de sexo con la naturalidad con la cual uno cambia de sombrero.

Su trabajo es una ardua tarea que se nos describe de la siguiente manera:

Su sueño es una pieza única. No existe ningún sueño ajeno que sea idéntico al suyo. Para reconocer un sueño de usted, sólo debo tomar algo suyo, como cuando a un sabueso se le da una prenda del perseguido para olfatear. Es una parte muy difícil de nuestro trabajo. Es como si usted fuera a la casa de tigres para atrapar un solo tigre en particular, que vive en una zona delimitada, en donde tiene un nombre conocido por todos los aborígenes y en donde se recuerda en qué lugar despedazó a qué persona.

Con los sueños futuros hay que tener cuidado porque los clientes que han requerido sus servicios repentinamente se ven envueltos en una serie de complicados asesinatos. Desde el tenor Distelli en cuyos sueños se ve envuelta la figura del gran poeta Aleksander Pushkin, la despampanante Marquesina Lempitksa cuyos sueños son femeninos y masculinos a la vez, o su rival en amores Lady Heth… todos estos enredos los tendrá que resolver el inspector superior Eugen Stross, cuyas notas las escribe en un cuaderno de notas llamado El cuaderno azul.  Tendremos acceso a las notas del detective, ya que su cuaderno viene junto con la novela; un librito azul plomo con letras doradas en la portada.

No sólo es un thriller policiaco donde tenemos que resolver quién es el asesino, quizá haya más de un asesino, quizá no lo es tal, cada lectura le dará su propia interpretación, cada una seguirá sus propias pistas, cada lectura de este libro es una pieza única.

La obra de Pavic es multifacética, por momentos puede ser también un manual de interpretación de sueños, un breve y delicioso libro de relatos, una curiosa reinterpretación de la historia eslava, una colección extraña de versos salpicada de magia, en fin, la narración al igual que los sueños, se ramifica, se repliega y se despliega, se inunda y se contrae, poblada de símbolos nos topamos con un universo completamente distinto, con reglas propias donde la magia establece una estrecha comunicación con sus personajes. Desde un andrógino de doce dedos, poetas endemoniados, príncipes y princesas hechizadas, pequeños monstruos capturados por gatos que hablan y por supuesto el Diablo, uno de los personajes más recurrentes en la obra de este escritor.

Con una impecable traducción directa del serbio, que corre a cargo de Dubravka Sužnjević, se logra transmitir una prosa cuidada, rica en metáforas, en imágenes inusuales:

Piense en una mujer bella

Duplique su belleza,

Triplíquela.

Elévela al cuadrado.

Y olvídela.

Ésa es Lempitska.

Una obra que no da descanso al lector, un combate digno de ser presenciado, porque Pavic es el tipo de escritor que construye sus historias para continuar aún después de haber cerrado las tapas del libro, recorren los extensos pasillos de nuestra imaginación y nos toman por sorpresa cuando creíamos ya haberlas olvidado.

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Atlas descrito por el cielo, de Goran Petrovic

Atlas descrito por el cielo - Imagen Pública
Atlas descrito por el cielo – Imagen Pública

por Emanuel Bravo

Los serbios están escribiendo una de las literaturas más fascinantes de finales del siglo XX y principios del XXI. Podemos rastrear sus fuentes en el realismo mágico latinoamericano, desde Borges, pasando por Cortázar y Gabriel García Márquez, pero también de la antigua épica eslava, la tradición de los cuentos orientales y un rico folklor que en tiempos de la Unión Soviética siempre fue tan reprimido.

De esta manera obtenemos una literatura tan fascinante como la de  Goran Petrovic, del cual reseño en este momento Atlas descrito por el cielo.  Un día, que parece no diferenciarse mucho de otros, los habitantes de un pequeño departamento deciden quitarle el techo a su edificio. No conocemos muy bien el motivo, pero el resultado satisface a sus singulares habitantes. A partir de este hecho comienza la crónica de los fantásticos sucesos que les acontecen.

Claro, la diferencia sobre la normalidad será mal vista por sus vecinos, los cuales pedirán constantemente la devolución del techo. Nuestros héroes no están solos en su loca empresa, cuentan con la Enciclopedia Serpentiana, un libro infinito y que se abrirá siempre en la página de lo que necesitas saber, el espejo occidental que muestra la verdad y la mentira dentro de cada ser, el espejo septentrional que refleja de manera simultánea presente, pasado y futuro, amuletos contra los malos espíritus y árboles cuyos frutos son diamantes.

Siempre hay que tener los ojos de la imaginación bien abiertos, de manera constante observaremos alteraciones bellas o monstruosas de la realidad, desde un barco cuyo destino es la luna o lunares intercambiables en la piel de los amantes. Historias dentro de historias que construyen un mundo fascinante, imprevisto, mágico, alucinante, que se desborda sobre sí mismo y no da pausa al lector. Pero también es un libro en parte nostálgico, sobre los últimos instantes de la fantasía cuando la realidad se escribía siguiendo el dictado de los sueños.