Archivo de la etiqueta: polvo

Viajera

Autobuses - Imagen Pública
Autobuses – Imagen Pública

por Andrea Rivas

No representa una gran noticia la crisis que el fin de una serie televisiva provoca en los espectadores. Uno se encuentra preguntándose qué rayos hacer, cómo seguir con la vida. Ni se diga terminar un libro o alguna de aquellas enajenantes sagas que nos hacen ir persiguiendo tomo tras tomo deseando que la magia sea eterna.

Pasamos de despedida en despedida. Del kínder a la primaria a la secundaria a la preparatoria, a la universidad, al posgrado, a los trabajos y de trabajo en trabajo, de vida en vida. Estas transiciones tienen mariachi y despedida, aplausos lágrimas y bienvenidas. Hay, sin embargo, circunstancias no esperadas, ciclos no escritos por la Secretaría de Educación Pública y que terminan, un día, sin más.

El fin de cada historia representa una espeluznante visión: el fin de la historia, de nuestra historia como seres vivientes, el fin del ciclo que conocemos y que llamamos vida.

Autobuses - Imagen Pública
Autobuses – Imagen Pública

El problema de andar caminos nuevos es que nuestros pies están grabados con los recorridos anteriores, casi tatuados de calles y rutas y respiros. Leer un nuevo libro cuando la historia del anterior está aún fresca en nuestra memoria a veces sabe a insulto, a traición. Y cuando finalmente abrimos el siguiente, resulta imposible no desear que sea maravilloso, que nos llene como el anterior lo ha hecho, que el asombro penetre cada poro de nuestro de cuerpo y lo haga empaparse de ¡ah..!

Así cuando dejamos un sitio, cuando nos vamos de casa… ¿Habrá un rincón tan acogedor como aquel que nos resguardaba del mundo? ¿Los fantasmas serán amigables, las sombras protectoras y el polvo terso y volátil? ¿Qué será del viento que entra por la ventana, y de la visión nocturna y de los grillos y los sonidos que dejamos abandonados? ¿Qué será de nuestro hogar y sus manías cuando, porque la vida, cambiamos nuestra dirección? Vamos y venimos. Somos sedentarios bajo tierra: el alma viaja siempre y sin embargo…

Viajeros - Imagen Pública
Viajeros – Imagen Pública

Me exaspera sobremanera todo aquél que afirma que “todo cambio es para bien”. Palabras sin sentido para mantener en paz la angustia a lo nuevo, a lo inesperado. No importa si es para bien; a veces es simplemente necesario, o en dado caso, inevitable mudarse de casa, de país, de costumbres, de ropa o de dolor. A veces es inevitable dejarse arrastrar por la vida y fluir con ella de modos inesperados. A veces hay que empacar las manías y las costumbres y subirse al camión de mudanzas esperando que la magia iguale, supere a la historia anterior; cambiar de libro dejando que los escenarios lluevan con la magnificencia que amamos, poner atención a los nuevos sonidos y procurar llevar un diario, una libretita donde escribir cada detalle para no olvidarlo cuando, de nuevo, el fin del capítulo sea inevitable; guardar con cuidado una placa aprendida de Holly Gollightly que diga “viajera” y cargando en hombros nuestra vida, viajar…

Anuncios

XV años

RELOJ DE ARENA-IMAGEN PÚBLICA
RELOJ DE ARENA-IMAGEN PÚBLICA

por Deysi Sánchez

Para Anel

Cumplir XV años siempre será un acontecimiento esperado por toda mujer y no precisamente porque todas quieran tener una fiesta para celebrarlo, sino que cumplir XV años significa romper con la inocencia infantil para volverse una mujer. No importa que la regla haya llegado desde tres o cuatro años antes; cumplir los XV años representa dejar florecer la sensualidad. 

Muchas niñas tienen la ilusión de tener un vals y jugar al primer amor con el chambelán principal. Otras simplemente prefieren tener dinero o viajes, pero no perdonan que esa fecha pase desapercibida. Todas las niñas quieren que el día que cumplan quince años sea especial. He visto cumplir quince años a muchas niñas, la mayoría llenas de sueños, de ilusiones y de pasiones. Pero también he visto convertirse esos sueños en polvo. 

Anel tiene quince años, es realmente linda, heredó los rasgos de su padre, los ojos de su abuela, las caderas prominentes de sus tías y las ojeras de su madre. Cumplió sus quince años sin festejos, sin dinero y sin viajes, en cambio ella trabaja para conseguir lo que desea, estudia y trabaja al mismo tiempo, así ha sido desde algunos años atrás. 

RELOJ DE ARENA-IMAGEN PÚBLICA
RELOJ DE ARENA-IMAGEN PÚBLICA

¿Por qué hablo de Anel? Porque ella es diferente a todas las quinceañeras que he conocido, porque su regalo fue adquirir fortaleza, esa fortaleza que brindan las perdidas, le ha tocado perder y quedar pendida de un hilo que ella misma habrá de trabajar para nunca romper porque es el único sostén que le ha quedado. 

Yo escuché cuando le anunciaron la perdida de uno de sus pilares más grandes que puede tener cualquier ser humano, escuché su voz quebrada por el llanto cuando la enteraron de la muerte de su padre, la vi doblada de dolor, y pude adivinar en sus ojos lo que estaba pensando, lo que estaba sintiendo. Yo fui espectadora de su dolor, quise reconfortarla pero con su perdida también perdí yo.  

A pesar de todo la vi soportar de manera elegante ese dolor, sin dramas, sin escenas, con prudencia y valentía siguió con su vida. La vi sonreír y me sentí feliz porque si ella está tranquila yo puedo estarlo también. 

Quinceañera como lo es, tenía una ilusión, ese amor de niños que todos tuvimos en la adolescencia. Tuvo un novio, tal vez su primer amor, tal vez sólo su primera ilusión, no lo sé. Y me tocó enterarme otra vez de una perdida. Aquella ilusión se consumió, se apagó como las velas que por el viento se apagan, velas que tienen mucha cera que arder pero que ya no hay lumbre que logre prenderlas otra vez. 

RELOJ DE ARENA-IMAGEN PÚBLICA
RELOJ DE ARENA-IMAGEN PÚBLICA

Por rumores me enteré que aquél otro pilar se derrumbó, dejándola una vez más a la deriva. Dejándola otra vez con las ilusiones rotas. No sé si ella lea esto, quisiera que lo hiciera, porque de esa forma sabrá que aunque no soy un gran apoyo la ayudaré a sostenerse aunque yo tenga pocas o nada de fuerzas. 

Todas hemos pasado por esos quince años que de alguna forma nos han marcado. Y a Anel la marcarán también para toda la vida y llevará las marcas que ahora duelen, pero que la convertirán en lo que cualquier quinceañera quiere llegar a ser: una mujer fuerte, una gran mujer. 

Blue by you…