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Sobre la nación en tiempo Heterogéneo y la política de los gobernados

Por Gerson Tovar Carreón

Reflexionar sobre del concepto de nación en el mundo contemporáneo es una tarea compleja. Presentar las formas en las que los sujetos construyen su idea de nación y, al mismo tiempo, mostrar su relación con las estructuras dominantes bajo el contexto de las crisis actuales de los sistemas democráticos y políticos, significa mirar críticamente los parámetros y desarrollo de la democracia liberal actual.

Partha Chatterjee aborda la complejidad de esto en La nación en tiempo heterogéneo y otros estudios subalternos. El autor realiza un análisis de la modernidad en sociedades no occidentales como la India y sus experiencias, confrontando el sistema democrático y político. Para reflexionar sobre el tema, abordaré dos textos del autor. El primero es el epígrafe segundo del capítulo dos, titulado “La nación en tiempo heterogéneo. El segundo escrito será “La política de los gobernados, quinto epígrafe que conforma el tercer capítulo de la obra de Chatterjee.

La nación en tiempo heterogéneo

En este segundo epígrafe, Chatterjee se enfoca en el concepto: “política popular”. Para el autor, lo popular se encuentra en las funciones y actividades de los sistemas gubernamentales modernos. Además argumenta que su perspectiva implica, para su visión de lo “popular”, un tipo concreto de relaciones sociales entre gobierno y pueblo. Así, la política popular “crece a partir de las relaciones y es conformada por ellas” (p. 56). Asimismo, recurre a la experiencia de sociedades que no participaron en la evolución institucional de la democracia capitalista moderna para hacer una crítica al sistema y, en este apartado,  da una definición de política popular; revisa conceptos familiares de la teoría social como: sociedad civil y Estado, ciudadanía, afiliaciones universales e identidades particulares con el objetivo de elaborar una crítica.

Posteriormente, el autor discute la idea lineal de “vida moderna” en una  dimensión espacio-temporal homogéneo vacío y flexiona el concepto de nación y comunidad de Benedict Anderson  mediante el ideal universal del nacionalismo cívico. La nación moderna existe “en un tiempo homogéneo vacío y que el espacio social se distribuye en ese tiempo”. Esta tesis de Anderson resulta brillante para de demostrar “las posibilidades materiales de formas anónimas de sociabilidad de gran alcance, conformadas por la experiencia simultánea de la lectura de periódicos y diarios o por la experiencia de acompañar las vidas privadas de los personajes populares de ficción….” (p.59)

La “nación”, para Chatterjee, nunca moró en ese tiempo vacío y homogéneo que él define como “tiempo utópico del capitalismo“, comparándolo con la dimensión del “espacio real de la vida moderna en un tiempo denso y heterogéneo”, haciendo referencia al concepto de heterotopía de Foucault.

“El espacio-tiempo homogéneo y vacío es el tiempo utópico del capitalismo. Linealmente conecta el pasado, el presente y el futuro, y se convierte en condición de posibilidad para las imaginaciones historicistas de la identidad, la nacionalidad, el progreso, etc., con las que Anderson y otros autores nos han familiarizado. Pero el tiempo homogéneo y vacío no existe como tal en ninguna parte del mundo real. Es utópico. El espacio real de la vida moderna es una heterotopía […] El tiempo es heterogéneo, disparmente denso. No todos los trabajadores industriales interiorizan la disciplina de trabajo del capitalismo, e incluso cuando lo hacen, esto no ocurre de la misma manera. “(p.62)

Chatterjee hace referencia a Homi Habha para señalar esto dentro del marco de una temporalidad, asentando una ambivalencia con los dos planos temporales bajo los marcos pedagógico-nacional y la identificación permanente con la nación. Asimismo, el autor argumenta que no hay coexistencia entre  un tiempo moderno y un tiempo premoderno sino realidades muy heterogéneas y fragmentadas que “son los nuevos productos del encuentro con la propia modernidad” (p. 63).

La política de los gobernados

En la tercera parte del libro, Chatterjee  define el concepto de la sociedad política a partir de su crítica al concepto de la sociedad civil, el cual fracasó como modelo estándar de la población  al fundamentarse la igualdad (legal) para todos. Un ejemplo que desborda la categoría de sociedad civil fue La Asociación para el Bienestar del Pueblo, una organización que violaba las leyes de propiedad y de las normas cívicas de conducta, el estado no podía reconocerla bajo el marco de la legalidad debido a la ocupación ilegal de terreno público; sin embargo, articularon su reivindicación de vivienda en términos de derechos, utilizando a la asociación “como instrumento colectivo para obtener sus reivindicaciones”. (p.133)

Chatterjee afirma que en los países poscoloniales no se ha podido realizar el ideal moderno de la relación entre el Estado y la sociedad civil. Además, la sociedad política según el autor está constituida por grupos poblacionales organizados en asociaciones locales, también representa a pobladores cuyas estrategias de sobrevivencia muchas veces transgreden la legalidad. Teniendo en cuenta que estos pobladores no son reconocidos por las instituciones públicas como parte de la sociedad civil pero, estando incluidos dentro de la jurisdicción del Estado.

En este punto, me gustaría introducir una categoría que ilumina muy bien la problemática sociedad política-civil. La gubernamentabilidad, explica Chatterjee, funciona como operante sobre el cuerpo social heterogéneo “actuando sobre múltiples grupos de población y desarrollando diversas estrategias. No hay espacio aquí para el ejercicio igualitario y uniforme de los derechos derivados de la noción ciudadana”. (p. 134) También, esta concepción pone en entredicho la noción de comunidad como elemento de la sociedad civil y de los grupos subalternos. Debido a la pluralidad étnica y política de estos grupos, la identidad comunitaria no existe. Sin embargo, crean relaciones de parentesco al defender sus intereses frente a la retórica política.

La gubernamentalidad es un elemento crucial para la política de los gobernados, debido a su carácter “empírica funcional” para definir y aplicar políticas públicas reinventado su identidad colectiva, dándole un carácter de moral comunitaria. Si bien, tanto sociedad civil como grupos subalternos luchan por la reivindicación de sus derechos, su mayor logro no es la lucha por sí misma o la resistencia, sino el resultado de las negociaciones políticas con el Estado.

Conclusión

Chatterjee critica y explica conceptos que conforman la democracia y la política liberal a partir de experiencias de movilizaciones exitosas, y algunas no tan exitosas, de pobres, marginados y excluidos para asegurar y conservar los beneficios de los programas gubernamentales dirigidos a la sociedad civil a través de las ONGs. Estas posibilidades de negociación, como ya he mencionado, llevan a la construcción de identidades políticas de los sectores subalternos dentro las sociedades contemporáneas. Éstas no necesariamente están involucradas en el desarrollo de la democracia liberal actual e implican una mayor participación de ellos en la definición de la forma en que son y serán gobernados. Chatterjee reemplaza la idea de la totalidad política de los derechos por la de variedad de los derechos sociales, mediante demandas concretas y particulares de colectivos cada vez más centrados política, social y moralmente.

Bibliografía

Chatterjee, P. (2008), “2. La nación en tiempo heterogéneo” y “5. La política de los gobernados” en  La nación en tiempo heterogéneo y otros estudios subalternos, Argentina, Siglo XXI.

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Oración política

por María de Jesús Cid Gutiérrez (Chuchette Cidutier)

Pueblo nuestro que estas por los suelos
Los opresores hacen injusticia en tu nombre
Mándalos muy lejos de este reino
Crímenes hacen diciendo “que es tu voluntad”
¡Así en la tierra como en los entierros!
Nos desahogamos en los memes de cada día
No perdonan nuestras “ofensas”
Como nosotros no perdonamos a ellos que nos ofenden
Pueblo no te dejes caer
En la corrupción
Líbrate pronto de este mal
Amen Zapata

Cómo votaría en el referéndum griego

Manifestación por referéndum - Imagen pública
Manifestación por referéndum – Imagen pública

por Joseph Stiglitz

(publicado en The Guardian el 29 de junio de 2015)*

El creciente aumento de disputas y acritudes dentro de Europa pueden parecerle a los extraños el inevitable resultado del amargo juego final entre Grecia y sus acreedores. De hecho, los líderes europeos finalmente están comenzando a revelar la verdadera naturaleza de la disputa actual de la deuda, y la respuesta no es nada agradable: tiene mucho más que ver con poder y democracia que con dinero y economía.

Por supuesto, las políticas financieras que yacen tras el programa que “la troika” (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) endilgó a Grecia hace cinco años han sido espantosas, resultando en un declive del 25% del PIB. No puedo pensar en ninguna crisis que haya sido tan deliberada y tenido consecuencias tan catastróficas; por ejemplo, la tasa de desempleo juvenil en Grecia es ahora de más del 60%.

Es alarmante que la troika haya rechazado aceptar responsabilidad por nada de esto o admitir qué tan malos han sido sus pronósticos y modelos. Pero lo que es aún más sorprendente, es que los líderes de Europa ni siquiera han aprendido. La troika aún demanda que Grecia alcance un superávit primario de su presupuesto (excluyendo el pago de intereses) de 3.5% de su PIB para 2018.

Economistas de todo el mundo han declarado ese objetivo como punitivo, porque aspirar a ello resultará de manera inevitable en una recesión aún más profunda. Por supuesto, incluso si la deuda griega se reestructura más allá de lo imaginable, el país permanecerá en crisis si los votantes se encomiendan al objetivo de la troika en el referéndum a llevarse a cabo este fin de semana.

En términos de transformar un gran déficit primario en un superávit, pocos países han logrado algo como lo que los griegos han conseguido en los últimos cinco años. Y, aunque el costo en términos de sufrimiento humano ha sido extremadamente alto, las recientes propuestas del gobierno heleno recorrieron un largo camino para satisfacer las demandas de sus acreedores.

Debemos ser claros: En realidad, casi nada de la gran cantidad de dinero prestada a Grecia ha parado ahí. Ha servido para pagarle a acreedores del sector privado, incluyendo bancos alemanes y franceses. Grecia no ha obtenido más que una miseria, pero ha pagado un precio alto para preservar los sistemas bancarios de estos países. El FMI y los otros acreedores “oficiales” no necesitan el dinero que demandan. Bajo un esquema usual de negocio, lo más probable es que el dinero recibido sólo serviría para prestárselo otra vez a Grecia.

Pero, otra vez, no es acerca del dinero. Es acerca de utilizar “vencimientos” para forzar a Grecia a doblegarse, y a aceptar lo inaceptable –no solamente medidas de austeridad, sino otras políticas punitivas y regresivas.

Alexis Tsipras - Imagen pública
Alexis Tsipras – Imagen pública

Pero, ¿por qué Europa haría esto? ¿Por qué los líderes de la Unión Europea están en contra del referéndum e incluso se niegan a extender por sólo unos días el vencimiento del 30 de junio para el siguiente pago de Grecia al FMI? ¿No se supone que todo en Europa es acerca de la democracia?

En enero, los ciudadanos griegos votaron por un gobierno comprometido con poner fin a la austeridad. Si el gobierno estuviese limitándose simplemente a cumplir con sus promesas de campaña, ya habría rechazado la propuesta. Pero quiso darle a los griegos la oportunidad de involucrarse en esta cuestión, tan crítica para el bienestar futuro de su país.

Esa preocupación por la legitimidad popular es incompatible con la política de la eurozona, la cual nunca fue un proyecto muy democrático. La mayoría de los gobiernos de sus miembros no buscaron el beneplácito de su pueblo para abdicar su soberanía monetaria en favor del BCE. Cuando el de Suecia lo hizo, los suecos dijeron no. Comprendieron que el desempleo se elevaría si la política monetaria del país fuese establecida por un banco central que se enfocase únicamente en la inflación (y que tampoco habría atención suficiente a la estabilidad financiera). La economía sufriría, porque el modelo económico que subyace a la eurozona está basado en relaciones de poder y trabajadores en desventaja.

Y de manera bastante certera, lo que estamos viendo ahora, 16 años después de que la eurozona institucionalizó esas relaciones, es la antítesis de la democracia: muchos líderes europeos quieren ver el fin del gobierno de izquierda del primer ministro Alexis Tsipras. Después de todo, es extremadamente inconveniente tener en Grecia a un gobierno que está tan opuesto al tipo de políticas que han hecho tanto por el incremento de la desigualdad en muchos países avanzados, y que está tan comprometido con obstruir el desenfrenado poder de la riqueza. Parecen creer que pueden, eventualmente, derrocar al gobierno griego amedrentándolo para que acepte un acuerdo que contraviene su mandato.

Referéndum en Grecia - Imagen pública
Referéndum en Grecia – Imagen pública

Es difícil aconsejar a los griegos sobre cómo votar el 5 de julio. Ninguna alternativa –aceptación o rechazo de los términos de la troika– será fácil, y ambas conllevan grandes riesgos. Votar “sí” significaría prácticamente crisis sin fin. Quizás un país mermado –uno que ha vendido todos sus activos y cuya brillante población juvenil ha emigrado– podría finalmente obtener el perdón de su deuda; quizás, habiéndose encogido en una economía de ingreso medio, Grecia podría finalmente obtener ayuda del Banco Mundial. Todo esto podría pasar en la siguiente década, o quizás en la década después de ésta.

En contraste, votar “no” supondría al menos la posibilidad de que Grecia, con su sólida tradición democrática, podría aferrarse a su destino con sus propias manos. Los griegos podrían ganar la oportunidad de moldear un futuro que, aunque quizás no tan próspero como el pasado, sea mucho más esperanzador que la excesiva tortura del presente.

Yo sé cómo votaría.

Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel en economía, es profesor universitario en la Universidad de Columbia.

Link al artículo original en inglés.

*Traducción de Alejandro Vázquez

Estado de negación

Metro - Imagen pública
Metro – Imagen pública

por Alejandro Vázquez

La vida corre normal. Levantarse, desayunar, metro, escuela, alcohol, casa, tarea. Así, durante días, semanas y meses. Hay algo que está jodidísimo, y tú lo sabes. Pero después de movimientos infestados, marchas estériles que terminan oliendo a mota y élites revolucionarias, uno termina ciñéndose a una omertà que va más allá del Estado, dejando intactas solamente las estructuras más básicas: amigos, familia y taqueros de confianza.

Pero la peste sigue.

Y sigue a tal grado que grita por todos los medios posibles. Las imágenes estúpidas de féis bajan por la pantalla, intercalándose con las fotografías del nuevo avión presidencial, de chicas desaparecidas, niños extraviados y de fosas comunes. Recuerdas que hace algunos años el solo término te escandalizaba, pero ahora ha pasado a ser algo normal. Y tu pensamiento se detiene ahí.

¿Qué pasa si tu pensamiento se lanza al abismo?

El avión presidencial podría pagar un quinto del presupuesto de la UNAM y más de 100 hospitales.

Marcha - Imagen pública
Marcha – Imagen pública

Las chicas desaparecidas no son solamente sus fotografías: son mujeres como tu madre, tu hermana o tus amigas: sienten. Y sí: sabes cuál es su posible destino y la desesperación e impotencia que éste representa para ellas y para sus familias. Es un cúmulo de desesperación, la peor de las incertidumbres, torturas y vejaciones que no te atreves ni a imaginar ejercidas en alguien cercano a ti.

Los carteles con imágenes de niños ausentes no son sólo su impresión: son una familia quebrada. Y sabes que pudiste haber sido tú, o cualquiera de tus sobrinos o hermanos. Son niños arrancados de un desarrollo feliz, de los padres que los concibieron y de personas que alguna vez celebraron, mal o bien, su llegada. Son niños buscados, amados, llorados. Y posiblemente, niños convertidos en simple mercancía para cualquier hijo de puta que pueda pagar por ellos.

Las fosas comunes no están llenas de materia orgánica cualquiera: son cadáveres que fueron personas capaces de hacer, pensar, reír, amar. La materia orgánica en estado de descomposición es una analogía de lo que le sucede a México. Y también lo sabes.

¿Lo peor de todo? Que después de aventarte al abismo sigues clavado frente al monitor, sin idea de qué putas puedes hacer.

Fosa - Imagen pública
Fosa – Imagen pública

Compartir links difunde la información… siempre y cuando tus contactos se tomen la molestia de siquiera darle una leída. Ir a marchas es hacer visible el descontento (lo cual está bastante bien) siempre y cuando –otra vez– no sea la misma “élite revolucionaria” doblemoralista la que tome “el mando”; la élite que es más que tú porque ya se chingó un libro de Martha Harnecker y todos los prólogos de El Capital, o la que crea su círculo de bí-ai-pís con base en simples relaciones de interés con partidos “de izquierda”. Ser parte de un colectivo puede redundar en esfuerzos que devienen en una acción que sirve para pinches nada. Los que desaparecen a nuestras hermanas, hermanos, madres, padres e hijas son los mismos que detentan el poder.

Para salir del abismo tienes dos opciones: o procuras mantener tu zona de confort a costa de cualquier cosa, o haces cualquiera de las opciones antes mencionadas y aún más. Ninguna parece factible. Pero algo tiene que hacerse, y esto ya es decisión de cada quién.

Y aunque no lo parezca, ahora ya no busco juzgar a nadie.

Sólo siento vergüenza por haber cerrado tan fuerte mis ojos durante todo este tiempo.

La apuesta del poder por la desigualdad social

Economía - Imagen pública
Economía – Imagen pública

por Justo Bueno

Es evidente el amplio rechazo ciudadano y masivas resistencias populares frente a la situación de desigualdad social, reforzada por la crisis económica y la política dominante de austeridad. Sus consecuencias más directas son el paro insostenible, la reducción del poder adquisitivo de los salarios medios y bajos, además de un acentuado recorte de los servicios públicos como sanidad, enseñanza, protección social y las prestaciones legítimas de pensiones y desempleo.

La deslegitimación de los poderes públicos, por su gestión anti-progresiva, culpando y exigiendo responsabilidades a los no causantes de la crisis económica, plantea un cambio de rumbo, más antisocial y menos democrático. Así, es crucial el desarrollo de la pugna cultural por la legitimidad de la actuación de los distintos agentes respecto de la desigualdad social.

La clase política, muy lejos de la social y académica, acentúa la desigualdad, sus consecuencias y sus causas, que están produciendo en la ciudadanía una desconfianza sobre algunos agentes sociales y políticos alejados de los interesados en su reducción; para ello es necesario aplicar medidas apropiadas para revertirla y construir un modelo económico, una sociedad social más igualitaria, con sistema político e institucional más democrático y menos corrupto. Que luche contra esta gestión antisocial, autoritaria, que reconoce parcialmente la realidad de la desigualdad social y el malestar ciudadano, intentando eludir sus responsabilidades y desviar el camino, socialmente más adecuado, para revertirla.

Dada la gran legitimidad ciudadana para tener un gobierno que se preocupe de la reducción del paro y la creación de empleo decente, así como el gran pacto de los derechos socio-laborales, la protección social y el Estado de bienestar, pero el Gobierno (y sectores afines) intenta anclar su política neoliberal haciéndola pasar como medio necesario e inevitable para esos objetivos. Sus medidas de destrucción de empleo, las reformas laborales inquisitorias o la reducción de la protección al desempleo sin motivos que lo justifiquen, dicen que son mecanismos para ‘crear empleo’, como único fin generar división entre la gente empleada y parada. Un gobierno ilegitimo de recortes sociales en protección social, pensiones, educación o sanidad y el proceso de deterioro de los servicios públicos no nos presenta como un medio para la ‘sostenibilidad’ del Estado de bienestar.

Desempleo - Imagen pública
Desempleo – Imagen pública

Un gobierno cuyas ideas de que el empleo (de mañana o de otra década ) se crea con el mayor desempleo de hoy, o que el Estado de bienestar se asegura desmantelándolo, no son aceptables para la mayoría ciudadana, a pesar de la gran ofensiva mediática que se hace desde los medios de comunicación. Esa disociación discursiva y ética de pretender justificar unas medidas regresivas como medios (negativos) para unos fines (positivos) de bienestar no termina de cuajar en la mayoría de la población, que manifiesta su desacuerdo con su carácter injusto y antisocial.

Los portavoces progubernamentales son capaces de imponer la idea de que son sacrificios parciales y provisionales, en aras de un futuro mejor o para el interés general. Es más realista la idea que sigue compartiendo la ciudadanía indignada de que esas políticas regresivas son más coherentes con sus auténticos fines: por un lado, la reapropiación de riquezas y poder por las oligarquías económicas y políticas, y, por otro lado, la ampliación la desigualdad de la mayoría de la población, con una posición más precaria, subordinada e injusta.

Igualmente, las principales instituciones internacionales, como la OCDE (Que vaya tela con el nombre), aun reconociendo elementos extremos de la desigualdad, pretenden neutralizar las opciones para su transformación, eludir las responsabilidades del mundo empresarial e institucional y situar su (pretendida) solución en los sobre esfuerzos individuales de la población: la ‘empleabilidad’, echando la responsabilidad del desempleo masivo en la inadaptación profesional de trabajadores y trabajadoras; o bien, a la opción de más esfuerzo educativo de los jóvenes, cuando existe una generación muy cualificada académicamente sin poder encontrar empleo decente y se redobla la desigualdad de oportunidades ante los auténticos problemas educativos.

Manifestacion Democracia Real Ya - Imagen pública
Manifestación Democracia Real Ya – Imagen pública

Grandes instituciones y Gobiernos Europeos insisten en la continuidad de la austeridad, con sus efectos desigualitarios y de empobrecimiento, particularmente en el Sur, a la vez que intentan sortear los procesos de deslegitimación popular. El mayor riesgo para los poderosos es la aparición de dinámicas de resistencia popular y democrática que cuestionen la estabilidad de su hegemonía política e institucional. Es cuando el poder establecido redobla su ofensiva política, autoritaria y mediática, frente a la reafirmación de la legitimidad ciudadana y la capacidad movilizadora y representativa de los movimientos sociales progresistas o agentes sociopolíticos que, al amparo de una amplia cultura cívica, cuestionan sus estrategias y su gestión liberal-conservadora.

Se establece una lucha cultural y sociopolítica, soterrada o abierta, con gran desigualdad de poder y de futuro incierto, entre la ciudadanía activa, con fuerte apoyo popular, la oligarquía de los poderosos, mientras permanecen confusos, pasivos o temerosos, sectores significativos de la sociedad. El proceso de deslegitimación de la desigualdad social, en España y a nivel europeo y mundial, ya ha comenzado. El pueblo informado y bien dirigido será capaz de restablecer la paz social y económica.

Fernández Noroña, o Las trampas de la fe

Gerardo Fernández Noroña - Imagen pública
Gerardo Fernández Noroña – Imagen pública

por José Luis Dávila

El jueves cinco de septiembre del año pasado, en el portal blogdeizquierda.com, se publicó un artículo llamado El Plan de Septiembre firmado por Mario Quijano Pavón, en el que se exponen veinticinco puntos mediante los que se llama a una pretendida revolución y se asientan bases para las acciones que deberían tomarse en tal caso. Esto, por supuesto, no prosperó. Incluso, entre los mismos seguidores de la izquierda en México se lo tomó como una broma involuntaria, debido a la cantidad de inconsistencias e ilusiones que se declaraban como el camino hacia el mejoramiento del país. Sin embargo, el autor aseguraba que era una propuesta seria.

Uno de los puntos más preocupantes que Quijano Pavón lanzó en su Plan de Septiembre fue este:

(6) Asume el poder como presidente interino el C. Gerardo Fernández Noroña el cual entregara el poder ejecutivo al gobierno que forme el constituyente.

Y en comentarios posteriores que cuestionaban por qué precisamente Fernández Noroña sería la opción para asumir un cargo de esta magnitud, Quijano Pavón se limitó a responder “Se necesita una persona de huevos”. Esa es la característica que resaltan muchos de los seguidores de Fernández Noroña y que lo ha hecho una figura en el ámbito nacional; pero habría que considerar si es dicha característica esencial para lo que vemos que es él o si solamente estamos ante una carrera de deslumbrante personalidad pero falta de coherencia y calidad política.

Conversaciones en Twitter de Fernández Noroña - Imagen pública
Conversaciones en Twitter de Fernández Noroña – Imagen pública

Gerardo Fernández Noroña es bien conocido por los actos en los que participa, alentando a que se haga conciencia social, de sonrisa franca y barba desaliñada, discursivamente cercano a su audiencia. Yo tuve la oportunidad de escucharlo hablar (o más bien, casi gritar) hace tiempo, en el patio del Colegio de Historia de la BUAP, y lo único que pude pensar fue: “este es un tipo peligroso, pero no para los gobernantes ni para los corruptos, ni para todos aquellos a los que se da el gusto de criticar; es peligroso para quienes lo siguen”. Sea o no su intención, él está cargado con una estructura demagógica que no puede negar y, me atrevo a decir basado en los vídeos que de él se tienen en los debates de su época como diputado federal, que no sabe otra forma de argumentar más que a gritos en tono de condescendencia. Además, se reafirma que esa cercanía a la gente que tanto se da en profesar llega a ser un tanto plástica, esto con ver la forma en que interactúa en sus redes sociales, contestando nada más a quienes le apoyan, mandando a investigar palabras en vez de sostener sus argumentos ante los que le ponen de manifiesto desacuerdos. Hasta llega a cuestionar la izquierda de otros que no concuerdan con el ideal que él tiene de izquierda. Estas cosas se pueden comprobar con entrar a su cuenta de Twitter y recorrer un poco sus publicaciones; también es de mencionar que para alguien que trata de estar en trabajo constante con los ciudadanos, tiene 180, 216 seguidores (cifra que sube cada día), pero sigue a un mínimo de 1, 214, siendo la mayoría políticos, medios, académicos o artistas, personas que le puedan dar una base intelectual dejando de lado lo que la gente de a pie tiene por decir.

Este 2014, Fernández Noroña ha empezado llamando a lo que él considera como desobediencia civil, pidiendo que las personas se nieguen a pagar el aumento al IVA en alimentos cuando compren en supermercados. Para esto, de forma que califican muchos como valiente (pues, con huevos), el ex diputado acompañado de cámaras y micrófonos se presentó en la línea de caja de un Wal-Mart y pagó el importe de un jugo Boing menos los 50 centavos que son el excedente del IVA. El resultado fue obvio: con esa concurrencia la tienda se decidió por omitir más que respetar y reconocer dicho acto, algo que seguramente Fernández Noroña no podrá aceptar de otra manera que no sea declarando que la ciudadanía tiene el poder, o alguna frase parecida que es de uso común entre la izquierda mexicana. Afortunadamente, sabe que esto que promueve es un delito; desafortunadamente, que él tenga el acompañamiento de cámaras de medios que lo blindan contra agresiones por parte de los empleados de seguridad de las tiendas, no significa que todos estén en la misma ventaja, como ya se ha demostrado en vídeos de personas que  lo emularon.

 

http://www.youtube.com/watch?v=MyycuHgdbSw

 

La primera cuestión que uno debe reflexionar no es si este tipo de acciones llevarán a un cambio (el cambio que sostiene Fernández Noroña) o si serán otro fuego artificial que haga ruido y se desintegre ante las miradas esperanzadas de todos aquellos que las impulsaron, sino qué consecuencias trae hacer caso de una figura como este hombre que, cuando se piensa un poco, es tan susceptible de ser juzgado como lo es cualquier otro político. En lo personal, no creo que sea alguien en quien confiar un movimiento político o social, ya no digamos revolucionario (palabra que les encanta usar), pero tampoco esto es un gran pecado porque igual no creo que haya aún nacido en México el hombre o mujer que sea capaz de ello. Y justifico mi desconfianza con total apertura: después de investigar sobre él, de ver sus vídeos, de leer sus opiniones, de ser espectador de sus twitcam, no encuentro un rasgo de sinceridad en él, aunque sí mucho de honestidad. Entendiendo que éstas no son categorías sinonímicas: la sinceridad es ética e íntima, y la honestidad es una forma moral, por lo tanto pública; es decir, la honestidad es el respeto a la verdad, pero la sinceridad es el actuar sin fingimiento; esto último no siento que corresponda a la actitud de Fernández Noroña.

Quizá yo esté mal y él tenga la respuesta a la pregunta por el camino a tomar ante los nuevos acontecimientos nacionales. Pero, si estoy en lo correcto, se han preguntado ¿qué pasa entonces? ¿Están dispuestos a correr el riesgo?