Archivo de la etiqueta: Poesía

Carcoma, poesía de aquello que vemos y nos mira

Carcoma - Portada
Carcoma – Portada

por José Luis Dávila

De a poco todos quedamos un día rendidos ante esa incertidumbre que provoca ver a nuestros pies polvo de lo que somos –¿o fuimos?–, remanentes de las acciones y pensamientos que los años han acumulado, y nos espanta, por supuesto, porque a veces son reflejo que nos obliga a conocer aquello que no queremos conocer y, otras, son fantasma que acosa el hogar en el cual nos creíamos a salvo del acecho de la memoria.

Sin embargo, siempre queda un breve lugar para recomponerse de hacer consciente estos resquicios; ese lugar es el lenguaje. Lenguaje que toma forma de texto, texto que toma forma de escotilla para el escape a discreción. Aunque dicho escape es sólo una ilusión porque esos restos las vamos dejando a cada paso, pese a que no los volteemos a ver.

Casquillos
Casquillos

Carcoma (La Chifurnia, 2017), de Josúe Andrés Moz, es una representación de todo lo anterior, funciona como una imagen de aquello que se transita en dualidad, como un adentro y un afuera, como el sentido completo frente a la seguridad de que sólo es gracias a las partes que lo construyen.

El libro es poesía que explora los resabios que se van dejando de lado en la vía que se elige, lo que le da un valor agregado de movimiento y búsqueda de sentido a través de preguntas simples que surgen en la experiencia misma.

Carcoma es un trabajo que muestra una voz salvadoreña nueva que, si bien, no aborda grandes cuestiones, hace que los pequeños temas íntimos se conviertan en puntos de reflexión para todo aquél que llega a leerlo.

Anuncios

Breviario de lo Incierto: Poesía de los nuevos límites

por José Luis Granados Téllez

El paquete llegó a mi departamento una tarde de lluvia. No tuve ocasión de abrirlo sino hasta la mañana del día siguiente, cuando me senté a la mesa, bebiendo una taza de café, trayéndolo hacia mí, rasgué con los dedos el envoltorio de bonito papel con el que mi hermana había forrado el libro días antes. Yo se lo había encargado con alegría, pues siento un extraño anhelo embargarme cada vez que llega algo de fuera, especialmente un libro, acompañado por la letra diminuta y graciosa de Eva, manteniéndose viva a través de cada misiva que acompaña estos regalos que con regularidad me hace.

El papel quedó pronto en el suelo y pude apreciar el bonito diseño de la tapa: unos manuscritos antiguos sobre unas maderas húmedas y viejas y, por sobre todo esto, un título atractivo, místico y elegante para un libro de poesía. Breviario de lo Incierto. Tomé un sorbo de café y comencé a leer en desorden algunos poemas. Los había sobre el amor, sobre la vida y la alegría pero, esencialmente, era poesía profunda que embellecía la idea de la muerte y que lograba hacerme imaginar el monólogo de un viejo erudito que se explica a sí mismo, lo que entendemos por existencia, tiempo, pasado y por silencio.

Tuve que detenerme por un instante, completamente seguro de que el café de la mañana no había sido suficiente para alertarme de la larga lucha que seguiría a continuación. Este libro es poesía, filosofía, pero también y más precisamente, es un breviario de pensamientos profundos y sensiblemente humanos que se agitan sobre el gran enigma de lo incierto.

Al autor lo conocí hace algunos años cuando vivía en Colombia. Yo asistía a sus conferencias con agrado pues siempre he tenido la impresión de que todo en él revela una sabiduría silenciosa y, durante aquel tiempo, aprendí con él a escuchar la voz independiente que cada autor desarrolla después de ensayar su escritura durante años. Al leer estos poemas, reconozco la genialidad del trabajo inmenso que supone escribir con tanta pasión y dolor, siendo capaz de permanecer ajeno a la frivolidad y a los fáciles accesos de verbalismo y descuido prosaico que son comunes a la poesía de este siglo.

Arturo Hernández es, sin lugar a dudas, el poeta más impresionante entre sus contemporáneos. Su poesía es lucidez pura que rompe los límites de lo común y lo clásico para convocar un lirismo vanguardista que difícilmente encontrará un igual. Este poeta colombiano es el primero, desde Mutis y Charry Lara, que está destinado a convertirse en un clásico absoluto en la historia de las letras de su país. Pocos autores se arriesgan a la total desnudez que Hernández practica en sus poemas y menos aun se atreven a dejarlo todo en cada letra como este genio bogotano.

Desde esa mañana, desde esa taza de café, he vuelto a leer sin descanso cada poema, constatando que las palabras merecen todavía el amor infinito de quien las hace luz y esperanza. No quiero hablar aquí de influencias, pues el estilo de Hernández es tan sólido que se explica solo y permanece en pie junto a nosotros con espiritual solidaridad mientras nos desmoronamos en los raptos de su sabiduría y de su emoción desbordada.

Breviario de lo incierto - Imagen pública
Breviario de lo incierto – Imagen pública

No es posible desentrañar, aunque se quiera, todo el libro en una breve crítica porque ese es el trabajo que comparten el tiempo y los lectores, como ha señalado Hernández en sus ensayos. Pero sí puedo sugerir que poemas como Lengua Franca, Buenas Noches, El Escritorista o Breviario, establecen nuevos horizontes de la poesía en nuestro idioma. En ellos, el diálogo; el monologo que Hernández sostiene con el mundo y con sí mismo, se mezclan magistralmente con formas líricas que él ha cultivado y hecho profundas antes que nadie y a pesar de la ingente reproducción de modelos poéticos que devienen de influencias que a menudo son nocivas para los jóvenes escritores.

Breviario de lo Incierto, publicado por Editorial Nueva Luz 21, inicia con un Prólogo (que no es otra cosa que un poema lleno de erudición y humildad) y luego nos regala cantos lúgubres como Hoy duele reír y Descenso; himnos al amor como Pregunta al Viento, Poema de Amor y Fiebre que Somos, además de poemas filosóficos entre los que sobresalen Daños, Huésped, Morfina y Iktsuarpok.

No sorprende además que un poeta tan profundo como Hernández se planteé retos de forma y contenido que por la sutilidad de su visión estética pasen desapercibidos a una primera lectura. Tal es el caso de Justicia, poema crudo y desgarbado que se aleja de la línea general de imágenes para promover una crítica social y política respecto al contexto de guerra que en Colombia se extendió por más de cincuenta años. Asimismo, Hernández ha declarado a la prensa mexicana que está escribiendo un nuevo libro de poesía, en el que se recopilan poemas que atan cabos existenciales para dar lugar a un ser más dueño de sí mismo y de su lenguaje.

Los méritos del libro son innumerables y quizá el más significativo de todos sea el hecho de que el maestro Hernández es tan lucido como para llenar de belleza una disertación introspectiva en la que colisionan conceptos y figuras humanas. Sólo este poeta logra ensayar sobre Itten y Baudelaire en unos cuantos versos, y dibujar del mismo modo sus ideas con música abundante o hacer que Rimbaud camine por territorios imposibles mientras cuenta dos historias paralelas, la del propio poeta francés que ve venir la muerte en el África esclavista y la del desastre natural de Armero.

Hoy he leído por la última vez de mis primeras veces el libro completo de Hernández con un renovado sentimiento de felicidad. A pesar de que su poesía sea descarnada y lúgubre, lo que demuestra es que siempre es posible, con mucho esfuerzo y entrega, escribir una obra que perdure a la lectura y al tiempo. Breviario de lo Incierto, será sin lugar a dudas, la aurora de nuevos amaneceres para la poesía del mundo.

Cuestionamientos sobre la imagen

Por Jennifer Vivar Palmer

Dime
¿Has explorado algunos lugares del mundo?
¿Cómo lo sabes si no experimentaste un recorrido?

 
Dime
¿Has investigado sobre maravillas naturales?
¿Cómo lo sabes si no miraste atentamente?

 
Dime
¿Has visto el agua caer antes de llegar al suelo?
¿Cómo lo sabes si jamás viste su llanto?

 
Dime
¿Has visto una puesta de sol?

Dime
¿Sabes cómo es admirar una imagen?

¡Pues adelante y luego dime!
Quizás así cesen las preguntas.

Tres poemas

pipa2

Por Josué Andrés Moz

CARCOMA

Mi abuela no teje sino la culpa en los labios azules de su madre
Ella es un cementerio interminable de noches rencorosas
un paisaje de gaviotas que se desploman sobre la piel de los inviernos
una bahía de palabras cercenadas en la boca de sus nietos.

(De: CORRESPONDENCIAS)

 

CARTA PARA LEER A LA DIESTRA DE CUALQUIER SEBASTIAN MELMOTH

 

Se han tatuado ya

todos los pasos en la espalda del leproso

Hombres y mujeres
establecen su repudio
en el tintineo de las campanas
que apretadas yacen en cada garganta
de quienes quisieron pronunciar el amor

Crecen niños
como piezas de un rebaño bien educado para el desprecio
y son sus corazones alcantarillas nocturnas
labradas por la mano definitiva del silencio

Detrás de la puerta
las lenguas tejen eternas coronas de espinas
que posarán luego dulcemente sobre las cabezas
de los hombres que besan a otros hombres
desde los labios rojos de sus mujeres.

(De: EL EVANGELIO DE LOS TRISTES)

 

DEFINITIVA CARTA AL PADRE

Hemos aprendido a decir tu nombre con otras lenguas
a pronunciar la estatura que esperamos de tu misericordia
e instalar tu rostro en las grietas de nuestras rodillas

Aprendimos a esperar tu abrazo:
colgados de esta cruz podrida por la desesperanza
y acechada por los perros que custodian
los designios del hambre en esta ciudad

Padre devuélvenos las plegarias que depositamos en tu manto

Manda a que el olvido recoja cada uno de nuestros cuerpos
ahora derrotados en el limpio valle de tu ira

Nosotros que solo hemos nacido para la muerte
estamos inconformes con tu silencio
con tu mano oculta detrás de los escombros
con la paciencia que guardas ante tus hijos
que sólo pueden verte desde el ojo de una bala

Bajo estas aguas en que se clavan tus pasos
yacen insepultos los hombres y sus corazones
quebrantados por el ladrido de la pólvora
y abrasados hábilmente por el beso del exilio
pero no les desconozcas querido Padre
porque sus gargantas y sus gritos te pertenecen
porque sus estrellas masticadas y huérfanas de todo cariño
son tuyas

Desde este dolor plantamos un grano de mostaza en tu nombre
como quien planta su tristeza en el centro de una lágrima
cuya humedad no será jamás escuchada por tus oídos

Padre esta noche siento la furia de Caín en mis manos.

(De: EL EVANGELIO DE LOS TRISTES)

 

Josué Andrés Moz (1994). San Salvador, El Salvador. Poeta y gestor cultural. Actual estudiante de la Licenciatura en Letras en la Universidad de El Salvador. Ha publicado en diversas revistas virtuales y en antologías dentro y fuera de su país. Miembro y fundador del Colectivo Cultural Metafilia y del Colectivo de Difusión Cultural Mosaicos.

La ruta en la geografía propia: entrevista a Mauricio Riveros

Mauricio Riveros
Mauricio Riveros

Con motivo de su nuevo poemario, Geografía en Llamas (Eme Erre Música/Lodelavoz Ediciones), en Cinco Centros tuvimos la oportunidad de entrevistar al cantautor chileno Mauricio Riveros, quien cuenta con una larga trayectoria, siendo que también ha publicado los poemarios Canciones en Defensa Propia (2010) y Desde Arriba Nadie Te Ve (2014), este último también se estrenó en formato de cortometraje, en que las líneas de Riveros fueron leídas por poetas de Italia, España y México.

Aquí tenemos lo que nos dijo:

Cinco Centros: ¿Por qué Geografía en llamas?, ¿Qué encontraremos cuando nos adentremos en ese título?

Mauricio Riveros: Geografía en Llamas hace referencia a mi propio mapa de emociones, dibujado por pasiones marcadas en la piel. Lo escribí durante los últimos dos años en los que viajé por muchos pueblos y ciudades mexicanas, mirando con ojos de forastero, y haciendo parte de mí todo lo que viví en esa temporada; por eso la geografía. También hay un capítulo dedicado a una pasión fuerte, de esas del enamoramiento, con todo lo que provoca y lo que inspira un cuerpo ardiendo, ahí es cuando hablaron las llamas.

CC: ¿Qué te ha hecho generar la transición de la música a la poesía?

MR: Para mi han ido de la mano desde siempre, desde que comencé a escribir canciones en la adolescencia. Luego pasé diez años cantando y escribiendo con, Truman, mi ex grupo, en que las letras fueron bien clave y marcaron nuestra carrera. Después de eso, y al convertirme en solista, publicar un primer libro fue un paso casi lógico, porque ya había puesto los pies en el terreno. Llevo seis años así, y tres libros publicados.

CC: Como cantautor y poeta, ¿consideras que hay una sobre-explotación de temas clichés en las letras actuales? ¿Cómo haces tú para evitar caer en ello?

MR: Pienso que es difícil encontrar buenos textos en la música en castellano que suena hoy en la radio. He oído algunas cosas livianas e incoherentes con mucha tribuna, entonces prefiero no estar atento a lo que está en boga. Tenemos una lengua tan exquisita y no sacarle provecho es un desperdicio. Sé que hay clichés en la cotidianeidad, en hacer letras de cosas simples, o en el amor a través del desamor. Por mi parte no es que evite caer en ellos, sólo es que no pienso en quien va a leerme cuando estoy escribiendo ni poesía o ni la letra de una canción. Creo que esa falta de propósito en el momento de la creación me da más libertad, porque no apunto en la misma dirección que un artista pop. Mi ruta está trazada por líneas más profundas, y afortunadamente se me relaciona con una escena iberoamericana que es mas de culto que popular.

Mauricio Riveros
Mauricio Riveros

CC: ¿Quiénes influencian en tu obra tanto literaria como musical?

MR: Soy de la generación que hoy está en sus treinta, la que creció entre libros, porque no teníamos esta tecnología de dos clicks, entonces las influencias nos calaban más hondo entonces. No leíamos ni mirábamos nada a la ligera, todo nos marcaba a fuego, porque entendimos que al tomar un libro viajábamos con la mente. Me he construido con influencias de mucho en la música y en las letras, y sigo llevando a mi biblioteca libros de poesía, Ciencia Ficción, y me encantan las biografías bien documentadas. Por todo eso, y por los años, fui dando con mi propia voz de escritor. Se me ha anunciado en varios encuentros literarios como alguien que viene de una tierra de poetas, pero yo creo que la poesía no es exclusiva de ninguna latitud.

CC: ¿Qué sigue para ti después del libro y el nuevo disco?

MR: Ahora me toca salir a mostrar estos dos trabajos, y por la proximidad con que fueron publicados, creo que tendrá que ser un show de manera conjunta, aunque ya me ha tocado presentar libros y discos de forma simultánea en el pasado. También estoy trabajando en otro proyecto, que es un volumen de cuentos, que me tiene bien entusiasmado, pues acabo de terminar una trilogía de poemarios y esto abre la puerta a otra manera de entregar un trabajo, algo que mezcle ficción y realidad, pero eso aún deberá esperar un poco más. De todos, lo más próximo es hacer lecturas de Geografía en Llamas y a tocar las canciones de “Los Tiempos de Ahora”, estoy muy ansioso de salir a hacerlo. Primero toca en México, después en Santiago de Chile, y ojalá también varias veces cerca del mar.

La agitación es el estado natural de la materia: Arturo Hernández

Por Frida Calvo Ollola y Marcos Calderón Azalea

Tras realizar una lectura meticulosa de la obra disponible de Arturo Hernández, solicitamos una entrevista para conocer e indagar en torno a sus ideas sobre la escritura. Nos reunimos en un café en el centro histórico de Bogotá y hablamos alrededor de treinta minutos. Pese a ser reacio con las entrevistas, nos sorprendió conocer a un pensador astuto, que nos brindó una charla muy inteligente sobre literatura y la situación social de su país.

M.C: Maestro, estamos muy felices de poder entrevistarlo.

A.H: Dime Arturo, por favor.

M.C: Bien.  Arturo, le han preguntado antes en la radio argentina si se define como un escritor o un poeta o un docente. Sabemos que tiene estudiantes en muchos países y que ha llevado a cabo diversas labores de promoción cultural. Dirige la revista Noche Laberinto y, por supuesto, escribe. ¿Cómo se define Arturo Hernández?

A.H: Yo creo que el escritor debe ser un filósofo al que le resulte indispensable comunicar sus preocupaciones a través de ejemplos, de ficciones.

M.C: Entonces, ¿se considera usted de esta manera?

A.H: Creo que me es necesario escribir. Todo pensamiento o conceptualización precede al acto mismo de la escritura, aunque a veces ocurre que escribiendo –felizmente acaso- se encuentra uno mismo frente a la necesidad de plantear sus preocupaciones humanas a través de sus personajes y en el caso de la poesía, a través del lenguaje. La docencia, en este caso, es el arte de permitirle al otro descubrir su mundo y su lenguaje.

M.C: Algunos críticos han señalado que en sus cuentos (especialmente) el lenguaje es un protagonista. ¿Cree que el lenguaje sea no solo la materia prima de su escritura poética, como ya lo ha dicho, sino también en otros géneros?

A.H: Habría que ver primero el contexto desde el que escribe ese crítico. En la poesía, el lenguaje es el universo. Cada palabra define al mundo y lo crea, con la ayuda del lector, claro. No podría negar que en alguna lectura de mis cuentos, se pueda concluir que el lenguaje sea un personaje o que le sea tácito cierto protagonismo, pero no es mi primera intención consciente.

M.C: En sus textos políticos no esta tan marcada esta preocupación filosófica o lingüística ¿A qué cree que se deba esto?

A.H: Pues tú estás haciendo una afirmación, un juicio de valor axiológico, válgase el pleonasmo. Lo que significa que en tu lectura, esa “preocupación” no se hace manifiesta. Sin embargo, creo que al hablar de problemáticas políticas o sociales, el lenguaje es el vehículo del pensamiento porque se trata de la deconstrucción de conceptos individuales y su posterior diálogo con diversas fuentes de información. El fin último de todo esto es una comunicación efectiva de esas ideas. En la poesía por ejemplo, el lenguaje. La palabra es la imagen y viceversa. Pero en una columna o un ensayo debe primar el debate de ideas y la claridad en el desarrollo de los puntos planteados.

M.C: Hablando de política y de lenguaje, ¿qué opina de los diálogos de paz aquí en Colombia?

A.H: Ya lo he mencionado antes, la paz, como concepto, es irreal y subjetivo. Existen definiciones generales pero no un significado universal. Por ejemplo, no creo que la paz halle el mismo significado para una persona que lleva años internado en la selva y que ha asesinado y que ha violado y que ha robado, que para la sociedad civil de la capital, por ejemplo. Todavía más si estos ciudadanos pertenecen a una generación joven que no presenció la época de la violencia y que no estuvo ahí cuando lo del club El Nogal o las “pescas milagrosas” o los secuestros y las desapariciones forzadas. Colombia es un país sin memoria histórica. Marchamos hacía un horizonte individualista, sin una consciencia de nuestra identidad. Es decir, no sabemos lo que queremos pero deseamos tener la razón a toda costa. El país es, a un mismo tiempo, una realidad y muchas realidades. No es lo mismo vivir en Bogotá que en zonas más azotadas por la violencia, la inseguridad, el hambre y la falta de educación.

M.C: ¿Qué es para usted la paz?

A.H: Es una pregunta complicada. No creo que la paz sea real. La agitación es el estado natural de la materia, nada permanece inerte, ni las partículas subatómicas que vibran, ni los procesos naturales de la materia que siempre cambia y se transforma.

M.C: Entonces, ¿lo que prefiere es la calma?

A.H: ¡Peor! Hay un poema de Mario Ochoa titulado así (lo recomiendo). La calma no es natural, es meramente literaria. ¿La mar está en calma? Jamás, es una falacia. La mar no está agitada, se mueve lentamente, sus convulsiones nos son tan violentas. Eso es diferente. La mar política de este país no estará en paz. Con un poco de suerte y mucho trabajo, se moverá con más justicia, con más honestidad y con más equidad.

M.C: ¿Esa agitación es su estado natural también? Me refiero a que se dice que usted trabaja mucho y da la impresión de estar siempre ocupado. Al respecto, algunos críticos han señalado que uno de sus ensayos sobre Alejo Carpentier, publicado en la revista Noche Laberinto, tenía muchos problemas de desarrollo y que el estilo es descuidado. ¿Qué tan cierto es que esto se debió a que estaba enfermo y cansado?

A.H: Comencé a escribirlo cuando estaba terminando de releer El Siglo de las Luces. Había leído durante los primeros días del mes Los Pasos Perdidos, Los Fugitivos, El Viaje a la Semilla, El Acoso y El Reino de este Mundo. Luego estuve enfermo y posteriormente hospitalizado. Seguí escribiendo poco y mal durante todo el mes y el día que me dieron de alta caminé hasta la biblioteca Julio Mario Santo Domingo, que está relativamente cerca de ahí, para escuchar los textos de Carpentier leídos por otros escritores en la fonoteca. Fue un pésimo texto, es verdad. Quizá todo tenga que ver con mi escritura y no con la enfermedad. Nadie debería leer eso. Pero leer a Carpentier, eso es un placer.

M.C:¿En qué está trabajando en este momento?

A.H: Pues tengo en mente algunos textos. Estoy escribiendo un libro de poesía que ya he desarrollado bastante, se llamará La Carta Robada. Mi relación con la escritura es complicada. No tengo tiempos, escribo cuando necesito hacerlo, no puedo forzarme a escribir. Viven en mi mente las ideas de mis textos, que ya he venido trabajando previamente a través de la imaginación, luego cuando algo me resulta inevitablemente mágico, como un pasaje de Onetti o un poema de Vallejo, me pongo a escribir. Tengo fundamentalmente dos grandes periodos de angustia mental: cuando estoy escribiendo y cuando no.

M.C: ¿Qué puede recomendarnos a los lectores jóvenes que queremos comenzar a escribir?

A.H: En el acto de escribir, al igual que en el acto de vivir, coincide un elemento fundamental: se es terriblemente frágil. Debe buscarse la voz propia y como lo dijo alguna vez Onetti, decirse únicamente lo que es más valioso que el silencio. Lo que es íntimamente verdadero para un hombre. Puede ser el eco vital en el alma humana y mancomún. Lo íntimo y lo universal deben fundirse para alcanzar la más alta poesía.

Brujería

por Enid Carrillo

Despierta, es importante que estés vivo. Camina, corre o arrástrate hasta la cocina, lleva contigo todo el peso del mundo y los vestigios de lo que soñaste ayer. Abre las hornillas de la estufa y mira a ese fuego coquetearle a tus ojos. Con las pupilas incendiadas toma la greca.

En su caldera pon un poco de agua, sí, esto es brujería; no tapes la válvula y dale su tiempo. Pon en la coladera tres cucharadas de polvo. No lo aprietes, que se amarga. Deja que el calor haga lo suyo. Quédate cerca.

Deja que el olor te intoxique los pulmones. Toma una taza y sirve la mitad, acerca tu nariz; huele.

Bebe como si estuvieras a punto de encontrar las respuestas de la vida. Disfruta mientras alguna canción te inunda los oídos. Vive ese ritual  y siente el paso de la ansiedad hacia la calma; bebe y prepárate para este día, tómalo con todo su caos y su desastre.

Poeta que camina (Canto III)

por Banju Petrikov

René desplaza una imagen tras otra,
mujeres con chichotas,
hombres con vergotas,
todos delgados,
hermosos,
copulando.

Puso una mano en su muslo,
estiró su pierna, la sintió firme,
una porción de su cuerpo
que igualaba la pantalla

Alejó la silla,
caminó a la cocina con pies de tamal,

Mañana salgo a correr,
No, hoy los cambios empiezan hoy,
en esta cena retomo la dieta.

Sacó un atún, le puso mayonesa
lo colocó sobre una cama de lechuga,
cortó pimiento, unos chipotles
unas galletas salidas le sonreían al fondo,
junto con un refresco

Feliz ahora pones tu cabeza de res sobre el respaldo ¿no?
bola de cebo.
Te tragas medio kilo de galletas, un litro de refresco
¿cuándo cambiarás?

 Ya estoy cambiando.

Ve a vomitar y observa tu papada,
llena de grasa,
embarrada de mayonesa
tus asquerosos dientes de rata que roen todo
trágate el plato,
trágate la mesa
¡Ve a vomitar!

No

                                      ¡Ve a vomitar!

Las lágrimas de su rostro eran causadas por la tristeza y las arcadas que daba.

¡Límpiate la cara!

Está bien.

René volvió a la cocina
preparó un par de emparedados
queso derretido, jamón de pavo.
Partiolos a la mitad,
hilos de queso cayeron en el plato.

Obedecí las palabras,
Se quitó la pijama,
contempló su torso tan diferente al de todos los demás
sus piernas con las estrías reventadas
sus genitales ocultos, percudidos, marchitos.

Colocó el espejo a su lado derecho.

Toma con tus pesuñas ese sándwich de queso
siente como la grasa que engulles con tu hocico
va llenando cada pequeña parte de cuerpo.

Exageró la corva
su papada caía en su pecho,
subió las piernas,
sentía su abdomen desparramarse en sus muslos
comprobó que en realidad sí era una bola de cebo.

Soy poeta que camina. Canto I

por Banju Petrikov

Canto I

Soy poeta que camina
que pasa a través de los miles de rostros,
atemporal perverso polimorfo

Soy la sustancia espesa que te asfixia
para abrirte la garganta y se adueña de tu voz

“Para qué escribe uno si no es para juntar sus pedazos”
Para qué escribo yo si no es para coleccionar los fragmentos de mí,                                                                                                                   en todos ustedes.
Realidad; gran mural de pequeñas esquirlas,
esquirlas de estruendos, resonancias, ecos.

Vibramos al encontrar nuestra palabra en otro,
el otro quien simula una realidad completa
única
íntegra
total.

La niñabonita de ojos y cabello verde
falsea un ente completo, abarcador.
sólo existe su vestido rojo con blanco
su pierna cruzada
sus muslos frescos.

Meto mi mano en su falda,
la promesa de la lozanía es pila de ceniza
me acaricia mientras se desmorona y acaba por difuminarse en la                                                                                                                                               calle.
Su esquirla, sin embargo, queda,
se une al mosaico,
resuena con otra:

Me pediste esperar
querías hablar conmigo,
que ibas rápido al baño y regresabas.
Entraste al salón, te quitaste el suéter escolar,
fuiste la baño a dos cosas:
a humedecer tus labios y poner tu brasier dentro de la mochila.
Fue halagador, incontenible la sonrisa de emoción y nervios,
lo había estando buscando, lo habías notado

Un juego en solitario
una caricia suave al corregirte
una sonrisa sincera, una mirada un poco más larga;
todo esto material para escribirlo llegando a casa
o detonar sensaciones en pláticas sosas,
ruptura lasciva, nunca parte de la realidad.

El día que decidí seguirte el juego fue un lunes,
el fin de semana había salido con Roberto
estábamos en un día de campo y nos besamos hasta hincharnos los labios
Sentí el deseo, el miedo, la sangre
Sentí su verga embarrándose en mi muslo
y cómo todo lo destruían sus dientes,
sus torpes dientes chocando una y otra y otra vez contra los míos.

Cuando intentaba poner tu rostro al cuerpo que besaba
eran sus manos que bajaban inseguras hacia mis nalgas,
las que me interrumpían.
Su tacto cobarde que pensaba que al hacer eso se acabaría su faje.

Hubiera dejado que se llevara mi virginidad,
era guapo, mayor, de bachillerato,
pero sin los huevos para tomarme ahí cuando yo se lo permitía.

Era lunes, y llevabas falda,
subiste los pies al guarda libros del asiento,
separaste las rodillas
presumiste tus muslos lisos, tus interiores blancos,
tuve que enterrar las uñas en el escritorio para no zambullir mi cara ahí.

Nos la pasábamos cogiendo y viendo caricaturas
eran tantas nuestras ganas de coger que hasta la fecha no puedo ver
Cartoon Network sin apretar un poco las piernas y recordar aquella vez cuando
sentada sobre tu boca
sentía tu lengua y labios chupar mi clítoris
se me torcían los pies y los enterraba en tu torso.
Apretaba entre mis rodillas tu cráneo y me invadía
la urgencia de morder mi cara, mi labio, mi mano, mi lengua.

Tu mano que me tomaba lujuriosa
encajaba sus dedos en mi nalga
hasta que uno se deslizó dentro de mi ano.

Después; sólo el hormigueo en mi cara
la inevitable orina en la tuya.

Caí de espaldas,
y me fui quedando dormida mientras un sabor ferroso
me iba llenando la boca la
garganta, la
nariz.

Oración política

por María de Jesús Cid Gutiérrez (Chuchette Cidutier)

Pueblo nuestro que estas por los suelos
Los opresores hacen injusticia en tu nombre
Mándalos muy lejos de este reino
Crímenes hacen diciendo “que es tu voluntad”
¡Así en la tierra como en los entierros!
Nos desahogamos en los memes de cada día
No perdonan nuestras “ofensas”
Como nosotros no perdonamos a ellos que nos ofenden
Pueblo no te dejes caer
En la corrupción
Líbrate pronto de este mal
Amen Zapata