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Sueños y trazos: sobre Matices, de Alejandro Komori

por José Luis Dávila

De alguna manera, las obras de Alejandro Komori me hacen sentir como si despertara a un sueño de trazos. Como si las formas de la realidad no importasen, porque más allá de ellas se encuentran los entrecruzamientos del espacio y la pintura, y en éstos reside lo íntimo de uno mismo: Komori plantea el juego del significado propio que se esconde en el rumor que le llega al espectador desde el lienzo, un rumor personal, subjetivo, privado.

Todos esos rumores que resultan de la visión de cada uno de los que se acercan a las piezas, son matices de las mismas. Precisamente así se ha nombrado a su nueva exposición, la cual es albergada por La Josefina (2 sur, 1103), un nuevo espacio propicio para que se establezca diálogo entre las singularidades de las pinturas y el edificio en que son expuestas, el cual pertenece al siglo XVII y fue rescatado recientemente. Dichas singularidades se encuentran en la idea del tiempo y la memoria: la recuperación de un estilo y su conjugación con la actualidad. En todo caso, en el neobarroco de Alejandro y la atemporalidad resultante de donde están sus piezas.

Matices es una muestra de diversas etapas que se combinan, de diferentes intereses, todos en una imbricación bellamente narrada sobre las paredes del sitio bajo el cuidado del mismo artista. La exposición va de la reinterpretación de lo religioso a lo antropogénico y antropocéntrico de nuestra actualidad, de la formación de lo mítico-religioso poblano a lo mítico-social del mundo; de vírgenes del Tepeyac sobre cartón a dioses griegos usando Mac, todo entramado como techo antiguo, con las vigas del estilo característico que posee Komori a modo de sostén, un estilo formado por la preocupación hacia el cuerpo y sus realizaciones como parte de algo más, de la música, del entorno, de la moda, del arte mismo.

Se debe resaltar que, pese a que habría quien pueda marcar a la sucesión de salas de esta exposición como evoluciones de la curaduría o pasos hacia otras formas de abordar el estilo mismo del pintor, es evidente que más allá de evolución, denota una seria construcción del espacio como una más de sus ´piezas, con esa sensibilidad que tiene Alejandro para no obstaculizar al aire que rodea a cada figura que plasma, aire mismo que en las salas funciona como un descanso del mar de significado que es cada cuadro.

De tal modo, Matices es una exposición imperdible que se tiene que explorar por cuenta propia para poder entender cómo es que Alejandro Komori ejerce el poder del trazo para transportarnos a ese sueño que re-crea a lo que ya somos por dentro cada uno de nosotros.

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Formas y personajes: las figuras barrocas de Alejandro Komori

Cada trazo es una nueva forma de entender los cuerpos que se van formando en el blanco del lienzo, entenderlos en su naturaleza misma de cuerpos, arrojados al mundo para reconocerse unos en otros, sin limitaciones, fuera de las fronteras que establecen las razones sociales. Cuerpos en estado puro que se desentienden de las necesidades de grupo para ser ellos mismos y hacer contacto entre ellos bajo sus propias condiciones. Este es un primer planteamiento que viene a la mente cuando se piensa en la obra de Alejandro Komori presentada en La Galería Lazcarro con el título de Formas y Personajes.

Komori tiene una relación experiencial con su obra; como él dice, ser artista “no es una profesión que te quites y te pongas el uniforme, todo lo que haces, todo lo que percibes, lo que vives se refleja en tus cuadros”, y así se encarga de filtrar por su mirada cada uno de sus cuadros, convirtiéndolos en un discurso al que podríamos llamar posmoderno. Al respecto, asegura que la lectura principal de su obra “es la persona mundial, quitando nacionalidades; es la figura, emociones, sentimientos; es un tema universal y yo pienso que tratado bien cobra esa lectura que se puede apreciar aquí, en china, donde sea.”

Es de este modo que Formas y Personajes da cuenta de tal tema pero sin encerrarse en ello. Tanto así que para su autor va mucho más allá de tal y se le presenta barroco. Komori comenta sobre eso “yo soy un enamorado del barroco, donde encontramos el dramatismo del cuerpo, la fuerza del movimiento. Eso me rige un poco. Pero hoy en día, no sé, hay un manto de simplicidad: en vez de potenciar algún gesto, intentamos apagarlo. Un poco triste, ¿no? Entonces yo intento recobrar esa imagen por medio de figuras actuales.”

En sus obras, mezcla de dibujo y pintura, Komori contiene las formas de modo magistral dentro de los márgenes del lienzo, pero al final las formas mismas cobran vida para darse a conocer ante el espectador como personajes que podrían estar presentes justo a su lado.

Esperamos que esta sea la primera de muchas más exposiciones de Alejandro Komori, quien busca regresar a México con otros proyectos pese a estar asentado en Francia: “Voy a continuar este año con la figura humana pero ahora descomponerla un poco más. Mis últimos trabajos se caracterizan un poco por el collage, para descomponer, y quiero continuar esa línea. Y la misión principal ahora es encontrar proyectos en México que me permitan volver; tener mi base en Francia, trabajar allá pero venir lo suficiente a México.”

Formas y Personajes abre una nueva forma de pensar el dibujo del cuerpo, una forma que debe ser apreciada por todas las personas posibles, por eso los invitamos a ir y maravillarse con la muestra.

por José Luis Dávila 

Filosofía y pintura: entrevista a Baruch Vergara

Baruch Vergara - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Baruch Vergara – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

En La Galería Lazcarro, ubicada en La Noria, se encuentra Como un todo, muestra de la obra de Baruch Vergara, quien explora en su pintura diversos temas concernientes a la reflexión estética y el lugar del hombre como creador dentro del mundo que se vive actualmente. Como un todo es una exposición que transita, pues, del ser hacia la idea, de la construcción del conocimiento hasta su concreción en actos cotidianos, y viceversa. Pudimos platicar un  poco con el artista y esto fue lo que nos dijo:

José Luis Dávila: ¿Cómo surgen tus temas?

Baruch Vergara: Son a base de reflexiones, reflexiones de la vida, la postura que tenemos los humanos en la tierra; tienen mucho que ver con la filosofía, cuestionando la filosofía occidental y a los pensadores clásicos.

JLD: En este sentido, ¿cómo es la relación de tu arte con la filosofía? ¿De qué tipo de lecturas surgen estos temas?

BV: Son estéticas; sabemos que la estética la escriben filósofos, y siempre está ligada al porqué del percibir o cómo se vinculan los sentidos al pensamiento y la vida. Pero me gusta, sobre todo, jugar con las ironías de la vida, de la filosofía. Generalmente hago, podría decirse una crítica pero más bien una ambivalencia que tiene que ver con el cuestionamiento de las grandes verdades que se postulan en el arte.

Como un todo, exposición de Baruch Vergara - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Como un todo, exposición de Baruch Vergara – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: Tienes muchos cuadros con referencias sexuales, ¿cómo se integra la sexualidad como tema en tu obra?

BV: Yo siempre he pensado que la magia que existe en el erotismo o la sexualidad, siempre es un tabú, sobre todo en la filosofía occidental –quizá por el cristianismo que Nietzsche atacaba–, y esa gran magia o ese despertar, que puede ser instintivo, es lo que hace la creación. Lo que uno hace cuando hace una obra de arte es crear. Entonces, ¿por qué uno desea crear? Porque hay necesidad, como cuando hay un deseo sexual. Creo que hay una magia incontenible e impulsiva siempre presente.

JLD: En esta muestra, ¿cómo se relacionan tus obras, digamos, curatorialmente?

BV: Yo trabajo por series, generalmente trabajo para exposición bajo una temática. En este caso, como tengo casi nueve años de haber partido de Puebla, quise traer cosas que había hecho justo antes de irme y obras muy recientes, para ver la evolución que ha existido. Partiendo de las obras del 2005-2006, son obras que tienen algo de eróticas, algo de abstractas, y tienen una relación de sus personajes principales: la presencia del hombre o de obras de los hombres y por otro lado el paisaje abstracto que abarca todo el lienzo tiene que ver con la figura femenina, como si fuera la madre tierra. En trabajos actuales juego con la filosofía, ya no con esa abstracción tan plena, pero sí con la reflexión del hombre y su presencia en el sistema que hemos creado y también con la naturaleza.

Como un todo, exposición de Baruch Vergara - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Como un todo, exposición de Baruch Vergara – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: ¿Por qué pintar sobre Ecce Homo?

BV: Nietzsche dijéramos que apuesta al súper hombre, a este hombre –influenciado por Schopenhauer– de voluntad de creadora, pero en la reflexión que veo en estos tiempos es este ser encapsulado, o este niño educado para ser un súper hombre, que se sostiene como un anticristo que se eleva en su propio mundo elitista, y por eso esa visión de ese cuadro.

JLD: ¿Cuál es el pensador o filosofo que más te ha influido?

BV: Creo que Kant y Nietzsche, los dos. Kant, evidentemente, por su postura y por haber hecho esa gran división: haber entendido lo que es el arte muy aparte de la moral que pudiera existir. Y Nietzsche por su aquí y su ahora, por apostar a esa ontología estética.

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Arte entre los pasillos: entrevista a Adriana Chávez

Exposición de Adriana Chávez - Foto para Cinco Centros
Exposición de Adriana Chávez – Foto para Cinco Centros

Ubicada en la plaza comercial Outlet Puebla, una muestra del trabajo pictórico de Adriana Chávez inunda los pasillos, llamando la atención de todos aquellos que se dejan atrapar por sus formas y se encuentran a sí mismos entre el reflejo de los aparadores y el de la obra. 

Tuvimos oportunidad de platicar con Adriana Chávez, y esto fue lo que nos dijo. 

José Luis Dávila: ¿Cómo es exponer en una plaza comercial?

Adriana Chávez: Es una experiencia nueva porque es diferente a estar en una galería; aquí estás abierto a la gente. La gente ya no tiene que entrar a una galería o a un museo para ver tu obra, sino que simplemente cuando vienen en un pasillo y se encuentran con arte, está muy padre. Nuestra función, como pintores, es llevar a la gente a estar más expuestos a la obra. Siempre piensan que “uy, no, la galería, ahí no entro”, como que les da miedo. Bueno, entonces es llevar el arte a todos lados, no importa donde sea. En Holanda, por ejemplo, hay un movimiento que hace exposiciones en los supermercados. En la ciudad de Breda es donde se hace esto, y el resultado ha sido fantástico. Imagínate las oportunidades para nosotros los artistas que todos nos vean, donde sea no importa.

Exposición de Adriana Chávez - Foto para Cinco Centros
Exposición de Adriana Chávez – Foto para Cinco Centros

JLD: Entonces, en ese sentido, ¿el espacio museográfico en que se convierte la plaza comercial cambia cómo se ve tu obra?

AC: Posiblemente sí, porque finalmente en una galería tienes la oportunidad de explicarle al espectador un poco más de tu obra, incluso la persona que esté ahí puede hacerlo. Aquí no, aquí cada quien lo interpreta. Para mí es mejor, y puede ser que alguien me llame y tenga el interés de saber por qué pinté eso y yo encantada de la vida les puedo explicar cada uno de los cuadros, pero es muy difícil que la gente se acerque al artista. No le vamos a cobrar por darle una explicación de un cuadro. Cosas como “¿por qué pintaste esto?, ¿qué significa esto?, ¿cómo te sentías en ese momento?, qué sé yo. La gente, en este tipo de espacios, interpreta lo que quiere y ve lo que quiere; puede ser muy diferente a lo que el artista trató de plasmar o puede ser idéntico.

Exposición de Adriana Chávez - Foto para Cinco Centros
Exposición de Adriana Chávez – Foto para Cinco Centros

JLD: Sobre las piezas que presentas en esta muestra, ¿porqué la falta de rostros?

AC: Yo prefiero que la actitud del personaje hablé; que los ojos, la boca y la nariz, la expresión, la ponga el espectador. Tú puedes llegar con una tristeza inmensa y ver un cuadro, y a lo mejor hasta te pones a llorar. O puedes llegar muy contento, ver el mismo cuadro y que te transmita una cosa muy diferente. Trato de transmitir a través de la actitud de la figura humana. Ahora, tocando a los personajes, éstos son unas frutas que se llaman rambután. Me encontré con esta fruta en Barcelona, en un mercado, me impactó y de ahí empezó a salir este personaje. Dije “tengo que hacer algo con esto, son espectaculares”. Entonces sale la serie que se ve aquí, que inicia con el cuadro de Los rambután. Ahora están mucho más estilizados por el trazo y el dibujo. Pero la intención de poner rostros es esa: que el espectador lo haga directamente.

Exposición de Adriana Chávez - Foto para Cinco Centros
Exposición de Adriana Chávez – Foto para Cinco Centros

JLD: ¿Cuáles dirías que son tus temas a tratar en esta exposición, aparte de los rambutanes?

AC: Aquí hay diferentes series y diferentes momentos de mi pintura; desde el hiperrealismo hasta realismo mágico. En el hiperrealismo, bueno, pues es una fotografía prácticamente, claro que le tengo que dar otra atmósfera al cuadro para que no parezca foto. Luego viene la evolución con los rambután, viene el cambio. Yo he estado yendo y viniendo de Europa a México; tres meses en México, tres meses en Europa, tres meses en México, tres meses en Europa; entonces, todos esos cambios hacen que también cambie tu pintura. Tomé unos cursos allá, incluso gané unos premios en Italia. Toda esa influencia te hace cambiar tu manera de percibir las cosas. Siento que es una evolución. Últimamente he estado pintando mucho a la mujer, no sé por qué, ¡me encanta! Se me hace tan tierna, y siendo yo mujer, me enternece la mujer, el tema me gusta mucho.

Exposición de Adriana Chávez - Foto para Cinco Centros
Exposición de Adriana Chávez – Foto para Cinco Centros

JLD: Una última pregunta, ¿por qué un tríptico de John Lennon?

AC: ¿Por qué no? Fíjate tengo a los cuatro Beatles trazados, bocetados y todo, y de repente “a ver, voy a hacer el primero”, y el primero que agarré fue Lennon. Es el más simbólico, es increíble. Aunque McCartney esté vivo, el más importante es John Lennon. Ha dejado más marca, ha sido el más contradictorio, todo el movimiento de los Beatles es él. Me van a matar por lo que estoy diciendo, pero para mí es el más pesado, el más fuerte; posiblemente ese mismo magnetismo –porque te digo, los tengo bocetados a los cuatro–, ese magnetismo me hizo escogerlo a él, punto. Lo agarré, lo pinté; y vienen los demás.

Exposición de Adriana Chávez - Foto para Cinco Centros
Exposición de Adriana Chávez – Foto para Cinco Centros

Intento de conservación: Carlos Bunga llega al Museo Amparo

por Victoria Sandoval

Como parte del programa Por amor a la disidencia 3/4, que realizan en conjunto el Museo Amparo y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM, en conferencia de prensa se presentó el pasado jueves al artista Carlos Bunga, quien inaugura su exposición Intento de conservación este sábado 14 de Junio en el Museo Amparo.

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Rueda de prensa

Alejandra Labastida, quien es curadora del proyecto junto con Cecilia Delgado, estuvo presente al lado del artista portugués y juntos nos hablaron de las características principales de la obra.

La pieza de Carlos Bunga, a diferencia de las de sus tres compañeros, fue creada específicamente como respuesta al espacio que se le asignó en el museo, es un proyecto nuevo y un ejercicio de conservación. Nació con la inspiración que tuvo Carlos bunga durante un viaje a Puebla y al Museo Amparo un año atrás, cuando este estaba en remodelación. La dualidad del museo, situado en una casa antigua pero conservada con toques contemporáneos, esta dualidad dio paso a otras dualidades que Intento de conservación presenta: la construcción y la destrucción, lo efímero y lo perdurable, la entropía y el orden.

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Carlos Bunga hablando sobre su obra

La exposición se presenta en una sala con cuatro paredes, cada una con su propio elemento hecho con cartón y pintura, materiales efímeros. Crea un juego de implicaciones ideológicas, a primera vista posee todas las características de lo minimalista, luego nos mete a la obsesión con la conservación. Alejandra Labastida lo describe como que la idea de civilización tiene que ver con poder conservar las cosas. Conviven la transformación, la temporalidad, la memoria, se pone en alto valor a lo antiguo. Es también un ejercicio de resistencia a no caer en la obsesión por la preservación del objeto del arte.

 

 

Juego de Identidades: Entrevista a Arturo Elizondo sobre Anónimo

Arturo Elizondo - Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri
Arturo Elizondo – Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri

por José Luis Dávila

Fotos de Lizbeth Cervantes Neri

La semana pasada tuvimos la oportunidad de entrevistar de nuevo a Arturo Elizondo, quien tiene una nueva exposición en La Galería Lazcarro

José Luis Dávila: Antes que nada le agradecemos la oportunidad de volverlo a entrevistas; creo que ahora la primera pregunta sería ¿cómo fue el proceso que lo llevó a crear Anónimo, siendo tan reciente su exposición Estrictamente Público?

Arturo Elzondo: Bueno, de hecho es el resultado –el proceso mismo– en cuanto a trabajar con el público a través de los cuentos de Rulfo, el taller que se hizo en la galería, y después la recopilación de los dibujos que hicieron los participantes. El resultado de eso es la creación de un grupo de obras basado entre los dibujos anónimos, digamos, que hicieron los participantes, los tomo y a partir de ellos hago una reconfiguración de ellos. El resultado es que ya no es Rulfo, ya no soy yo como artista, y tampoco es el público en exclusiva; o sea, no estoy repitiendo los dibujos que hicieron, sino reinterpretándolos, y ese es el sentido por el cual estoy tratando de lograr un aspecto anónimo del trabajo.

JLD: En esta nueva exposición, se resalta un poco más la figura femenina, como en algunos dibujos o collages; ¿por qué es eso?

AE: Lo que pasa es que los collages que hay son otro proyecto que se genera a partir de una pieza principal que es el collage que está en cruz y que se llama New Religion, Nueva Religión, y es un poco la destructuración de lo que es el concepto de la moda, cómo la moda está condicionándonos, forjando nuestras identidades, es decir, la moda tiene patrones de belleza, de comportamiento, de look, que estamos aceptando sin ningún filtro, entonces pasan a ser un patrón a seguir en la sociedad sin que realmente haya un vinculo directo con estos, porque se generan desde los centros económicos más poderos, es decir, desde París, de Nueva York, de Berlín, de Milán; pero esa moda que va enfocada a las clases más pudientes, resulta que determina toda la estructura social. Así, los collages son una destructuración de este sentido de belleza hacia lo bizarro y hacia la hibridez, que también es parte de nuestra identidad. Son dos juegos de identidades: uno que viene de los valores establecidos por la moda y otro que viene de los valores establecidos por la nuestra sociedad a través de su propia idiosincrasia.

Arturo Elizondo - Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri
Arturo Elizondo – Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri

JLD: Ya que estamos hablando de la moda, ¿qué opina de cuando el arte se convierte en moda, de la tendencia a usar el arte como un prendedor más en la ropa, como un accesorio, y ya no como objeto de contemplación?

AE: Es inevitable este fenómeno. No es de ahorita, sino desde hace ya varias décadas que el arte se convirtió en una moda, una moda vinculada con la cinematografía, con el mundo del fashion y con el mundo de la música: los artistas ahora más bien parecen como rockstars, como estrellas de cine o algo así. El sentido del arte se perdió, yo pienso, desde los 60’s, y se empezó a hacer arte a través de producciones. Cuando tienes una producción masiva de algo, se genera la mediocridad. El arte hoy por hoy está más relacionado con la repetición de valores, de lo que estábamos hablando anteriormente, y de lucro. Se volvió un valor de comodidad, de especulación comercial. Es muy difícil poner un límite o marcar una frontera entre una cosa y otra. Yo mismo estoy involucrado en el sistema de las galerías, porque dependo de eso. La única alternativa que he encontrado, irónicamente, para salirme un poco de eso, son las becas y los premios que las instituciones gubernamentales están apostando a los artistas.

JLD: Hablando de las galerías, ¿cuál es la diferencia entre exponer a principios de año Estrictamente Público en La Galería del Palacio, que es pública, y ahora, a finales, en La Galería Lazcarro, que es privada?

AE: Son dos principales. Básicamente que la afluencia de gente en una galería institucional es enorme, yo tuve 23 mil visitantes. Aquí, en esta galería creo si llegan a venir doscientos va a ser un éxito; esa es la diferencia en cuando a exposure, en cuanto a exponerte al público. Pero, la parte interesante de un espacio privado es que es como ir en tu casa: estás con todo el tiempo disponible, estás en silencio contemplando las cosas, puedes regresar las veces que quieras, entonces la relación con la obra se convierte en algo más personal. Puedes escucharte más a ti dando la opinión de lo que estás viendo, o analizando las reacciones que estás teniendo, a diferencia de un espacio público dónde estás rodeado de una masa que gente que te implica cierto comportamiento.

Arturo Elizondo - Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri
Arturo Elizondo – Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri

JLD: Para terminar, creo que debe ser preguntado: entre lo público y lo privado del arte, ¿cómo se puede conjuntar estos dos polos en el artista? En que el artista pueda exponer en ambas, sea invitado a eventos cerrados y al tiempo pueda ser cercano al público en general.

AE: Eso no determina el arte. Eso pertenece más al espectáculo: quién te ve, quién no te ve, en qué revista apareces, etc., es más como el fenómeno en que se ha convertido. En esencia, el arte, hablando en términos puristas, tiene la responsabilidad de ser algo revolucionario, algo que trascienda tu momento o cuando menos refleje que estás al tanto de lo que está pasando. No estoy hablando de política, ni de economía, ni de problemas sociales, todo eso ya está vinculado en tu posición como artista. Las propuestas que tú hagas van a tener un mayor o menor acceso al público en la medida en que tú llegues a tener coeficiente artístico. Es la intención que tienes de expresar algo pero no lo logras, como algunos que creen que están haciendo algo revolucionario y realmente están repitiendo cosas de hace cincuenta años. Cualquiera que en este momento esté haciendo ready-made, está haciendo algo que Duchamp hizo en 1917. Hay que estar con la atención en 360 grados de lo que se está haciendo. Y ese coeficiente artístico lo va a determinar el público que se acerque a tu obra, porque ese público es el que en la posteridad va a valorar o revalorar tu trabajo. Un ejemplo: El Grego. El Greco estuvo durante, si no me equivoco, 250 años olvidado porque se consideró un mal pintor; después fue rescatado y es uno de los artistas universales. A este grado es la importancia del público para la posteridad. Los proyectos actuales son proyectos que tienen una caducidad inmediata; cada vez es más inmediato hacer una instalación que al cabo de un mes ya no tiene ningún mérito, ni ninguna repercusión. En este sentido, yo le apuesto más a un arte individual, producido por una persona, pero filtrado a través de lo social, un trabajo que involucre a un hombre social.