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¡Pedazo de Zombie!

traducción de E. J. Valdés

En 2016, John Carpenter sostuvo una charla con estudiantes de la New York Film Academy y una chica no pudo evitar preguntarle su opinión sobre los remakes de cintas de horror, entre ellos el que Rob Zombie hizo de su aclamada Halloween en 2007. La respuesta del director fue breve (y un poco dispersa) pero también interesante. Sobre todo hacia el final…

Les comparto mi traducción de este momento.

Mi pregunta es: ¿cómo se siente respecto a la tendencia en Hollywood de rehacer películas de horror y sobre la adaptación que Rob Zombie hizo de su película, Halloween? ¿Le gustó?

¡Oh, Dios mío! Esas son buenas preguntas. En primer lugar, los remakes en general son populares dada la cantidad de dinero que los estudios necesitan gastar para que la gente vaya al cine. Una manera de sortear la maraña de publicidad allá afuera es tomar un título que persista en la memoria reciente. Por ejemplo, todos los remakes de horror. La lógica es: “quizá la viste con tu hermano cuando eras joven, en video o en televisión; bueno, vamos a actualizarla”. Así que de antemano hay un conocimiento, y eso es justo lo que se pretende: que la gente sepa que tu película está allá afuera, en los cines. Y por eso están rehaciendo cine de horror. El horror es… Permítanme decirles algo sobre el horror: el horror ha acompañado a la cinematografía desde el comienzo. Creció a la par con el cine y siempre estará con nosotros; es uno de los géneros más populares de todos los tiempos, y también es un género multipropósito, pues cambia de manera constante. Con cada cultura, con cada periodo de tiempo se transforma, se convierte en algo más, absorbe las sensibilidades de la época en la que se lo crea. Eso es fabuloso. Frankenstein, Dracula. Bride of Frankenstein o las películas de Karloff fueron hechas por [Universal] en los años 30, en la Depresión. Son películas de la Depresión; le hablan a aquellos públicos. Ahora, si miramos películas de arte moderno, bueno, les hablan a ustedes, los jóvenes, y traen consigo sensibilidades con las que ustedes están familiarizados y que ustedes quieren ver en un filme…
Y —¡Dios, el Alzheimer me ha cogido!—, ¿qué más me preguntaste…? ¡Oh, la película de Rob Zombie! Bien, diría cosas buenas sobre él pero sucede que hicimos esta cosa… Algo que, creí, sería interesante para el History Channel, o el Biography Channel, qué se yo, sobre Halloween. Yo pensé “cielos, será genial”, hasta que me percaté de que habían hecho un programa similar sobre Caddyshack. Entonces pensé: “Dios, ¿qué es esto?”.

John Carpenter - Imagen pública
John Carpenter – Imagen pública

En fin, lo entrevistaron en aquello del Biography Channel y mintió sobre mí: dijo que fui frío cuando me informó que haría la película. Eso no podría ser más falso. Le dije: “Haz tu propia película, hombre. Esto ahora es tuyo. No te preocupes por mí”. Lo apoyé. ¿Por qué ese pedazo de mierda mintió? No lo sé. No tenía motivo. ¿Por qué lo hizo?

Así que, para ser franco, eso matizará mi respuesta a la película: creo que arrebató a la historia su misticismo al explicar demasiado sobre el tipo [Michael Myers]. Eso no me interesa. Se supone que él sea una fuerza de la naturaleza, algo casi sobrenatural. El saber sobre ello… ¡Y además era demasiado grande! Eso no era normal.
En fin…

Adicional al remake de Halloween, Rob Zombie escribió y dirigió una secuela muy mal recibida por el público y la crítica (en realidad su carrera como cineasta nunca ha despegado del todo). Sin embargo, sus reinterpretaciones de la historia no son las únicas que han sufrido la cólera de Carpenter: él tampoco es un gran admirador del montón de secuelas que su magnum opus generó y actualmente trabaja como productor de una cinta que romperá con todas ellas, pues retomará la historia de Michael Myers justo después de la original. Su estreno está previsto para 2018 y se sabe que Jamie Lee Curtis hará de nuevo a Laurie Strode…
Suena bien, ¿no?

La charla con John Carpenter de donde tomé este fragmento puede verse completa aquí: https://www.youtube.com/watch?v=E4twMPO7FzA

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Ni princesa ni esclava, simplemente mujer

Maléfica - Fotograma
Maléfica – Fotograma

por Carolina Vargas

Cuando era niña pasaba horas viendo televisión, tenía una amplia colección de películas y de dibujos animados, las cuales veía infinidad de veces en un día, hasta memorizarlas; al día de hoy puedo repetir todos y cada uno de los diálogos.

Muchas de las películas que tenía en aquel entonces eran de Disney mis favoritas eran Dumbo y Pinocho, las historias de princesas nunca fueron de mi agrado pero debo confesar que La Bella Durmiente despertaba una intensa fascinación en mí, pero no por su protagonista, quien desde entonces me ha parecido un personaje anecdótico que solo aporta el título a la obra, si bien es cierto que todas las acciones se desarrollan en torno a ella es un personaje que no aporta absolutamente nada, ni siquiera su belleza, esta le fue concedida como un don, así que sin la intervención de sus hadas madrinas habría sido solamente una princesa dormilona y ordinaria.

La bella durmiente es considerada por muchos, una de las obras más oscuras de Disney, el diseño de arte y de los personajes nos remite a un mundo oscurantista y supersticioso, los trazos angulosos en la animación la dota de cierta perversidad contrastada con la viveza de los colores y el carisma de sus héroes. Y es la primera vez que vemos en una cinta de princesas al héroe de la historia hacer algo realmente asombroso, porque a diferencia de la Cenicienta en la que al rey lo único que quiere es tener nietos sin importar con quien case su hijo, en La bella durmiente el príncipe está dispuesto a renunciar a su corona por amor, desafía las normas de su época, a su padre y lo más fascinante, el clímax de la historia, lucha y mata a un dragón que es la representación misma del mal en el mundo.

Y bueno que sería de una historia épica sin su digna contraparte, el siempre necesario antagónico, cierto que en la historia original de Basile –de la cual luego se desprenderían las versiones de Perrault y los hermanos Grimm– nunca se menciona a una bruja malvada, lógicamente el imperio Disney en aras  de producir un éxito comercial y mercadológico, adopto la clásica formula del melodrama héroe + dama en apuros + bruja hija de perra = éxito. En la bella durmiente el ratón Miguelito nos regaló a una de las villanas más entrañables en el cine, no sabemos a ciencia cierta cuál es el móvil de su maldad y francamente no importa, sus razones salen sobrando, ella es malvada, su naturaleza es perversa y en el nombre lleva la penitencia: Maléfica. De niña veía como esta bruja le jodía la vida a todos, su humor negro, sarcasmo, maldecía, era ingeniosa y carismática, algo nunca visto en un villano, es una pena que en el DVD actual se haya perdido el doblaje original de la cinta, porque mucha de la esencia de ese personaje residía en la genial interpretación de Rosario Muñoz Ledo, su voz cálida y malvada hacían que la amaras de forma inmediata. Sin duda era mi personaje favorito, sin ella nada tenía sentido, pues todos los personajes eran fichas en su tablero, era la única con intenciones e ideas propias e imprescindible en la historia.

La bella durmiente- Fotograma
La bella durmiente- Fotograma

Tal vez por eso me he identificado más con las villanas que con las princesas, porque se ajustaban más a lo que me enseñaron en la vida real, los problemas los tengo que resolver por mis propios méritos, no van a venir mis hadas madrinas ni un príncipe azul a resolverme la vida. Además que tampoco cumplía con el perfil de la dama en apuros, no era hija de reyes o potentados, ni rubia, delgada, ni de pies pequeños. Soy hija de una enfermera, morena, gorda, de pies enormes, no hablo con animales, ni canto cuando tiendo la cama, así que mi naturaleza es mucho más compleja, tengo problemas mucho más serios que verme bonita y amar a todos. Creo que reducir a una persona solo al bien y al mal es algo absurdo todos tenemos una gama mucho más rica en emociones y sentimientos, eso es lo que nos hace sentir vivos. Por eso los antihéroes siempre han sido mis favoritos, por eso una bruja verde de ojos amarillos y con la capacidad de convertirse en dragón me parecía algo asombroso, sentir y vivir al límite, desear algo con toda el alma y hacer hasta lo imposible por conseguirlo aunque eso implique sembrar un bosque de espinas y cardos para fastidiarlos a todos.

Me gustan las emociones complejas, las personas complicadas y todo aquello que le imprima sentido al correr de los días. Porque siempre será infinitamente más provechoso pensar, analizar, descubrir y sentir, a esperar para que las cosas sucedan, así se trate de un príncipe azul  o un hada madrina que me llenará el guardarropa.

Maléfica - Fotograma
Maléfica – Fotograma

Pero ya aterrizando en el mundo real quizá lo único que sí exista en él son las brujas –razón de más para adorarlas- esos entes capaces de darle en la madre a todos con tal de salirse con la suya, que tienen una gama emocional compleja e interesante, injurian, maldicen, disfrutan, viven y siempre se salen con la suya. Ser bonita no es ningún mérito es cosa de la genética, algunas mentes huecas y superficiales consideran que es quizá el único requisito para tener una vida plena y hacerlo todo más fácil, yo difiero de eso, la belleza no es una virtud, porque se marchita rápidamente y no se cultiva con nada, lo que verdaderamente vale la pena es todo aquello que sale del alma y puebla los actos, el sentido y el sentir…eso que, como muchas veces lo he dicho y lo sostendré, nos hace sentir vivos

Lego: humor ácido sobre la vida moderna

Lego - Póster
Lego – Póster

por Jessica Tirado

La pelicula comienza por el gran problema, el Sr. Negocios roba una poderosa arma llamada Resistol, pero el anciano sabio Vitruvius, revela una profecía: existe en el mundo Lego un elegido capaz de encontrar la Pieza de resistencia, lo que preocupa al villano pero no lo detiene.

Por otro lado nos muestran la vida de Emmet, que es más común de lo común que puede ser la vida de un obrero constructor. Pero una noche ve a un intruso en la construcción y lo sigue, resulta ser una guapa señorita llamada Estilo Libre que anda en busca de la pieza de resistencia, misma que termina encontrando Emmet; eso lo convierte automáticamente en el elegido, y por tanto es atrapado por los villanos. Estilo Libre logra rescatarlo y llevarlo con Vitruvius y Batman, pero ¿cómo puede ser posible que un personaje tan común tenga la capacidad de ser realmente el elegido? Emmet tendrá que demostrar que aun siendo un hombre común puede tener cualidades que lo hacen especial.

Batman - Póster
Batman – Póster

Tal vez muchos no lo sepan pero Christopher Miller y Phil Lord, quienes están a la cabeza de esta producción, fueron directores de Lluvia de hamburgesas y 21 Jump Street, ambos tienen 39 años, por lo que es casi obvio que su humor negro es fresco y por ello, tal vez sin querer, nos regalan graciosísimas críticas sociales modernas en esta cinta.

Emmet - Fotograma
Emmet – Fotograma

Aunque la mayoría de carteleras digan que es una película infantil, no lo crean, es más fácil que un adulto se divierta a un niño, y es que la vida cotidiana de Emmet se parece tanto al sueño de vida perfecta que nos venden todos los días en los medios de comunicación: Debes levantarte feliz, saludar al mundo con un gran “Buenos días”, los ejercicios matutinos para estar en línea, y que un dinosaurio te coma… no podemos negarlo todas estas actividades las tenemos como las grandes verdades de la persona perfecta, pero ¿qué tan real y feliz es una persona que para demostrar su felicidad tiene que pagar un café carísimo y de mala calidad?

No se pierdan Lego la película infantil para nuestro adulto interior.

Yo soy cinéfilo, de tendencia Allen

Woody Allen - Imagen pública
Woody Allen – Imagen pública

por José Luis Dávila

La primera película de Woody Allen que vi no era precisamente de Woody Allen. Tenía alrededor de diez años, estaba sentado en la cocina a la hora de la comida, como eran todas mis tardes después de haber llegado de la escuela y antes de empezar a hacer la tarea, cuando empezó una película sobre dos viejitos que habían sido amigos pero una pelea años atrás los separó. No me despegué de la silla durante las siguientes dos horas. Lo que más me llamó la atención fue la forma en que se desenvolvía aquél con las gafas de montura pesada y la nariz tan enorme, tan natural, tan arrogante ante la vida; por supuesto que sabía que era sólo una película, por supuesto que sabía que esas no eran realmente las vidas que todas las personas en la pantalla llevaban, para ser conciso, sabía que no existían más allá de la cámara. Y sin embargo, sentí que ese hombrecillo delgaducho, torpe, vergonzoso –pero de carácter sumamente cínico como tratando de compensar todas sus debilidades con ello–, era al menos un poco más real que todos los que lo rodeaban.

Woody Allen - Fotograma de The sunshine boys
Woody Allen – Fotograma de The sunshine boys

Pasaron un par de años hasta que supiera que Woody Allen era Woody Allen. Desde entonces he tratado ver todas sus películas, de tener todas las posibles, de leer todas sus prosas. Definitivamente puede considerarse que soy un admirador de ese hombre. Acaso la película que me confirmó eso, de forma personal, fue Cassandra’s Dream, pero debo decir que cada uno de los films que he visto de él me han ayudado a entender el mundo de modo distinto. No es que sus películas me hayan formado como tal pero sí me han dejado vislumbrar la manera para generar un pensamiento propio, incluso a veces –muy a menudo– demasiado alejado de las mismas ideas por Allen plasmadas. Me explico mejor: todo aquello que incide en nosotros va generando divergencias en la forma que nos relacionamos con el mundo. La cultura que nos rodea es la que define la mitad de la cultura que generamos, la otra mitad debe (al menos, idealmente debería) surgir de nosotros, de los vacíos en aquello que miramos y cómo los llenamos, en caso de que decidamos llenarlos.

Woody Allen - Imagen pública
Woody Allen – Imagen pública

Hago una introducción como la anterior porque lamentablemente en estos días se ha hablado de Woody Allen en otro sentido que no es el sentido que me gustaría. Las acusaciones en contra del cineasta sobre si hace años abusó o no de la hija adoptiva que tuvo con Mia Farrow, revividas recientemente por la actriz y la misma afectada, no carecen de valor ni pueden ser tomadas a la ligera, pues cualquier tipo de investigación que sea necesaria para aclarar los hechos desestimados por los juzgados desde 1993 debería realizarse. Sin embargo, la forma en que se ha manejado durante la semana todo el caso, demuestra uno de los síndromes que más afectan a cualquier creador: la vida privada es la materia prima para darse a conocer más que el trabajo mismo. Podría apostar a que gran cantidad de gente ignoraba la existencia de Allen como realizador antes de que un escándalo regresara a tener su nombre como protagonista. Evidenciar las fallas morales y éticas (y criminales si así gustan llamarlas) de Allen como un tema de relevancia mediática dentro de la vida cultural, evidencia a su vez la necesidad de los espectadores por ser espectadores no de la obra sino de la figura, remarcando esa palabra “figura” y no la palabra “autor”, que es la que nos debería importar respecto a la participación de Allen en la vida pública de la cultura y no una mitificación de sus actos y problemas privados.

Woody Allen - Imagen pública
Woody Allen – Imagen pública

Sea como sea que se resuelva cualquier escándalo en que Allen se vea envuelto, culpable o no, eso no nos corresponde decidirlo, le corresponde a las autoridades encargadas de ello y, quizá, a las personas más cercanas a él. Juzgarlo como persona es algo que está fuera del alcance de quienes no lo conocemos más que por medio de las pantallas porque no ha incidido en nuestras vidas por ningún otro medio que no sea ese, pero juzgarlo en esas pantallas es algo que sí tenemos derecho de hacer, y en ese caso yo, ateniéndome a ese contexto, como espero que muchos otros hagan, siempre diré: Yo creo en Woody Allen.

Los Juegos del Destino: un nuevo tipo de comedia romántica

Los Juegos del Destino - Imagen pública
Los Juegos del Destino – Imagen pública

Por Jessica Tirado Camacho

Resulta interesante que en los últimos meses se han estado estrenando películas arriesgadas, con historias complejas y personajes entrañables que recuerdan la vieja escuela, cuando al cine le importaba el qué y no tanto el cómo contar algo; sumado a esto, en la mayoría de los casos puede verse en los créditos que son adaptaciones de obras literarias, tal vez esto se deba a que los productores buscan arriesgar lo menos posible, asegurando el éxito de la película presentando una formula que ya ha comprobado su eficacia, pero esto, mas allá de marcar una tendencia en el cine actual, está cambiando el tipo de espectadores porque las películas cada vez son más largas, tienen personajes demasiado complejos y esto hace que las historias (en la mayoría de los casos) sean muy densas.

Aunque al adaptar una novela el guionista esta modificando la historia a las construcciones del cine, que suelen simplificar y explicarlo todo, las películas comerciales están empezando a tener una característica básica del “cine de arte”: espera una reflexión mas allá de lo mostrado, lo cual puede llegar a dividir la opinión del público; mientras los iniciados en el cine no-comercial y la literatura consideran a estas películas como grandes logros cinematográficos, los espectadores menos reflexivos no entienden la historia presentada, se confunden y la califican como muy mala. Es muy temprano para decir si estos cambios son algo positivo o negativo, tal vez en el futuro se encuentre un punto medio, se presenten historias originales que contar o los espectadores aprenderán a distinguir las películas que deben evitar, pero por lo mientras sólo nos queda entrar a la sala de cine dejarnos sorprender por películas audaces como Los juegos del destino que, dicho sea, es adaptación de la novela Silver Linings Playbook de Matthew Quick.

Los Juegos del Destino - Imagen pública
Los Juegos del Destino – Imagen pública

En esta época de comedias románticas es muy común encontrarnos con películas que tienden a repetir lo ya visto antes y contar historias monótonas y predecibles, pero Los juegos del destino nos presenta personajes que sobrepasan la complejidad de su “romance”. Por un lado tenemos a Pat Solitano (Bradley Cooper) un hombre que al iniciar la película se prepara para salir de una institución mental, por el momento no sabemos cuáles fueron las causas que lo llevaron a estar 8 meses ahí, pero su salida es precaria y sospechosa, sabemos que “algo grave” hizo y poco a poco iremos conociendo mas de él y su disfuncional familia.

Los personajes secundarios que normalmente en las comedias románticas sólo son detonantes para la acción de los protagonistas (y aunque se les muestre con esa pinta) no tienen nada de común, su perspectiva profunda y sus diálogos hacen que Pat tenga un cambio interno como ser humano, que nada tiene que ver con convertirlo en el cliché romántico.

La antagonista de Pat es Tiffany (Jennifer Lawrence), una joven viuda con problemas de depresión que entabla una relación poco común con él; los motivos de ella son claramente opuestos a las metas de él, sin embargo, ella es la que más se le parece en complejidad y situación. Para que Pat logre visualizar su deseo, debe aprender a verse en el espejo que representa Tiffany, entenderla para encontrarse a sí mismo.

Los Juegos del Destino - Imagen pública
Los Juegos del Destino – Imagen pública

En Los juegos del destino nos encontramos a un protagonista que presenta un lado muy humano de lo masculino: Pat es un hombre fuerte, atlético, inteligente, pero que a su vez puede ser vulnerable, puede enojarse y sentirse perdido, esto hace que al final sea capaz de encontrar un camino sincero que seguir, al que cualquier ser humano aspira en la vida real.

Esta comedia romántica es recomendable para cualquier tipo de espectador, pero sin duda los iniciados podrán disfrutarla mas, tiene gags de literatura y cultura general que pueden resultarles muy divertidos.