Archivo de la etiqueta: María de Jesús Cid Gutiérrez

Oración política

por María de Jesús Cid Gutiérrez (Chuchette Cidutier)

Pueblo nuestro que estas por los suelos
Los opresores hacen injusticia en tu nombre
Mándalos muy lejos de este reino
Crímenes hacen diciendo “que es tu voluntad”
¡Así en la tierra como en los entierros!
Nos desahogamos en los memes de cada día
No perdonan nuestras “ofensas”
Como nosotros no perdonamos a ellos que nos ofenden
Pueblo no te dejes caer
En la corrupción
Líbrate pronto de este mal
Amen Zapata

Anuncios

Colibrí

María de Jesús Cid Gutierréz (Chuchette Cidutier)

Colibrí

He abierto mis piernas

¡Ten el Edén¡

Acerca tu lengua lasciva

Y tatúa a mi vagina con ella

Bébeme

Labios de fuego

Excava hasta las arterias

Déjame vacua

¡Excita mi alma cariño¡

Que mi último suspiro

Se consuma en el orgasmo

El universo que eres explota

Y grita

¡Mi amor¡

Y tus ecos quedan extintos

Dentro de mi cuerpo

Que te devora

Te rompe

Y te extermina

Una flor letal soy.

Inesperado

Por María de Jesús Cid Gutiérrez

Ella permanecía desnuda e inmóvil. La llama marrón de sus ojos se escondía detrás de sus  párpados. Su cabello negro, cual alas de cuervo, reposaba de manera desordenada sobre la cama. Sus labios se insinuaban con un tono rosa virgen. Los senos y los muslos eran volcanes esperando estallar. El efecto aún no pasaba; el cantinero que hace un momento le había llenado su copa de vino la observaba mientras fumaba nervioso e inquieto. Su amigo le daba los últimos toques a un cuadro.

-¿Cuándo empezó a frecuentar el bar?-Le preguntó el pintor a su amigo.

-No tiene mucho, cada viernes acude al bar con sus amigas; pero esta noche fue sola… y vi la oportunidad.

-Con ella cerraré mi primera exposición.

-¿Cuánto te falta para terminar?

Ambos permanecieron en silencio.

-¡Ya termine! Vístela, su ropa está encima de aquel lienzo.

El cantinero tomó la ropa y se acercó a ella. Tocó su mano, que estaba dura y fría. Se le secó la garganta y el frío cubrió todo su cuerpo en cuestión de segundos. Acercó su mano a las fosas nasales; no respiraba…

-¿Cuánta droga tenía el sobre?-preguntó al pintor.

-Cuatro gramos ¿Por qué?

 El pintor vio la cara del cantinero, que palidecía más.

-No me digas… ¿está?

-¡Muerta!-Afirmó el cantinero.

Histérico, el hombre empezó hablar más fuerte.

-¿Ahora qué vamos hacer? Si la policía la busca…¡¿Y el cuerpo en dónde lo esconderemos!? Por tu culpa me van a llevar a la cárcel y…

-¡Cállate!-gritó el pintor.- Llena la cubeta de agua y pásame el yeso que está sobre la mesa.

Temblando, el cantinero tomó las cosas y se las dio al artista. Hizo la mezcla y con temple empezó a cubrir el cuerpo.

Durante de la exposición, había una pieza que acaparaba la atención: La mujer dormida.

Sueño sin retorno

Los durmientes - Sophie Calle
Los durmientes – Sophie Calle

por María de Jesús Cid Gutiérrez

(Chuchette Cidutier)

Se emborrachó como de costumbre, caminaba sin rumbo hasta que se encontró con la cerca del cerro de Loreto, la brincó y se acostó en el pasto a dormir.

Se soñó en una batalla; el ambiente estaba habitado de balas, hombres y bestias se partían el alma luchando, cayendo sin vida, ensangrentados. Desesperado, intentó despertar pero una bala de fusil le atravesó el vientre.

Al amanecer encontraron su cuerpo. Nunca regresó del coma.

Ancestral espectro

Playa - Imagen Pública
Playa – Imagen Pública

por Marcos Solache

El Recuerdo

Sobre la poesía diaria, aquella que se crea sin otro afán que el de exponer sentimientos, y con ellos generar sensaciones; una autora que nos ha permitido conocer seres íntimos, caminar por la noche urbana,y junto con el lector, afianzar sus propios recuerdos.

De ChuchetteCidutier; nombre entre hipocorístico y acrónimo de, María de Jesús Cid Gutiérrez;se sabe poco, pero a decir verdad, ya sabemos mucho, por ese valor de exposición sin empacho ni remordimiento, con el que firmemente crea poesía.

Comenzaré mi comentario con “El Recuerdo”.

Un poema de una sola tira, de metro variable, y rima asonante.

Un detalle sobre la métrica, serían esos dos tercetos inmersos casi simétricos, el primero de diez y el segundo de doce; más variable el último, aunque debido a que utiliza sílabas más largas, poco notable la diferencia.

Aun estos pasajes, el esqueleto del poema es muy variable y agradable.

Sobre la rima, como ya escribí, asonante fuerte, fincada en su mayoría en las vocales a y o.

Tiene algunas paridades internas como los de los versos 17 y 18.

                        (…)

                        Una noche desperté

                        y ya no estabas,

                        (…)

O esta más larga que extiende una caída interna que remata doblemente en el final.

                        (…)

                        cincuenta palabras…

                        trescientas veces…

                        entre las olas…

                        …         llevaba la cuenta.

                        (…)

Esta sucesión no es muy lucida porque se rompe por la intrusión de un verso corto,(cuatro años juntos),aunque aun por esto, deja un buen sabor de boca.

Quizá también, esta sonoridad no reluce porque los versos se extienden tan largo, que se pierde el recuerdo audible de las palabras pares.

Lo que me queda claro es que Chuchette no es, ni mucho menos pretende ser una poeta de formas, cánones, ni estructuras.

Me parecería más acertado escribir que es una poeta de sentimientos traslúcidos.

El poema está dividido en tres partes asimétricas, ya que las dos primeras cuentan con respectivos encauces internos, que no precisamente responde a simetría, ni a extensión.

La primera parte abre el tiempo en el que se suscita el recuerdo: un momento post relación amorosa.

Interesante el primer verso que evoca, a lo griego, la falsedad de la vida común, contra la vida auténtica.

            Tumbo la máscara,

            (…)

Los siguientes dos versos describen un estado depresivo, que se abunda con el primer encauce interno, que precisamente contrastan el estado depresivo presente, con el colorido pasado.

            (…)

            Pensar que antes eran de colores;

            …

            con alegría.

            (…)

Interesante que el verso que termina con este espacio interno, venga de un punto, ya que parece, debido a la marcación de pausa, una frase que por sí sola sobresale, y hasta podría decir que opaca a su similar en puesto de tres versos anteriores.

La segunda parte comienza con la serie numérica de recuerdos:

            (…)

            Seiscientos noventa y cinco abrazos,

            casi dos mil besos,

            (…)

Quizá la descripción de escenas amorosas, en todo parezca una ley común, hasta que la misma autora se detiene, sea la única cuenta que incluye en dos versos, en aquella apacible y muy propia, imagen de los dedos surcando la cabeza.

La serie se extiende hasta el verso trece, el cual abre el segundo encauce, muy corto, pero sustantivo debido al énfasis en él subrayado.

Sobre este, importante por la exclamación y justificación de lo que podría ser la parte central del poema; una cuenta de recuerdos.

            (…)

            ¡¡SÍ!!… llevaba la cuenta.

            Éramos una máquina de amor.  

            (…)

Los dos pares de signos de exclamación, y las mayúsculas en la afirmación, elevan este verso, que como cuerda de horca, baja notablemente el sonido del venidero.

Una buena trasposición de ritmo, que cierra el ciclo maquinal, de esa cuenta llevada en ocasiones a lujo de engrane.

La tercera parte, notable porque abre con un verso cortado por el recuerdo de la partida;el cual redondea perfectamente el clima depresivo del principio, y sublima el instante del comienzo y final de la relación.

            (…)

            Te fuiste como te conocí:

            en un momento.

Playa - Imagen Pública
Playa – Imagen Pública

Espectro Audible

Remarco e impulso, la importancia de que se haga poesía, y sobretodo si viene de mujeres.

Sin duda, por sí misma, la poesía va a continuar por estrechos y de inimaginables modos; siempre encontrará expositores y buena voluntad.

Pero aunque esto, seguramente pase de manera natural, es bueno recordar y laurear a todos aquellos que lo intentan, y lo repito: quéagradable que en esta ocasión toque la oportunidad de comentar a una mujer comprometida con su poesía, y los pacientes tiempos con que transcurre.

Este segundo poema, “Espectro Audible”, es de una hechura en principio muy diferente al anterior; aunque si leemos ambos a detalle, encontraremos en los dos, un estilo casi prosaico.

Quizá lo del verso en prosa, se distingue sobretodo en esta composición que cae muy bien en la narración, valga el título, espectral.

Constituido por dos estrofas mayores y una menor, este poema vuelve a ser muestra de libertad.

De nuevo métrica variable, y rima mayormente inexistente.

Hay algunos versos que suenan en asonante fuerte, pero repito, la mayor parte del texto no posee esa sonoridad que da la repetición de vocales en este caso.

Diría que “Espectro Audible” es una narración fragmentada en verso, vertiginosa y llevada al límite, incluso parecería bajo el influjo sensorial de un alucinógeno.

Es una caída paranoica que huye del sonido, y como narra el final, la vibración se convierte en espectro que penetra cualquier estadio y llena cualquier silencio.

Aunque el poema está dividido en tres estrofas, no presenta ninguna división interna, o giro temático, que se pueda considerar como tal para dividir el poema.

Es una composición monolítica, muy bien encausada al vértigo que es su propósito.

Composición de veinticinco versos, que en realidad transcurren como tal rapidez, que pescan y someten al lector para no percibir pausa alguna.

Quizá la más notoria sea la del verso diez en que utiliza tres puntos; símbolo del veloz y huidizo movimiento en el que va la protagonista.

Lingüísticamente llama la atención la palabra locochón.

Esta palabra parece un modismo viejo, aunque esta afirmación podría contrastarse con el origen: sea mexicano o español; sobre lo segundo retomaré el tema en el último poema.

También sobresale en este tema el siguiente verso, inicio de la tercera estrofa:

            (…)

            un dedo x enciende la radio

            (…)

Esa “x”, puede rompe la norma de lectura, y más bien podría colocarse simplemente “equis”; aunque también puede justificarse desdela modernidad y uso juvenil común de estas tretas.

En conclusión,“Especto Audible” es un poema citadino, de contaminación sonora, rápido, descriptivo, envolvente, y sobretodo, meditante en aspectos fundamentales para el desarrollo intelectual humano: silencio y soledad.

Hoy, difíciles de encontrar.

Playa - Imagen Pública
Playa – Imagen Pública

Color Ancestral

El último poema que comentaré es “Color Ancestral”.

Chuchette nos deja ávidos de su poesía y de esa peculiar forma de acomodar en obra, temas tan diversos, como lo veremos a continuación.

A propósito de lo anterior, valdría también conocer más del medio y génesis, dónde y cómo se desarrolla la obra, ya que esto es tan importante para el lector deseoso, como la obra misma.

Finalmente, la obra por sí misma, cambiará con las épocas y las muy diversas y personales interpretaciones; mas todo aquello que la rodea, será un marco congelado que vale la pena, en cualquier caso, también mirar.

“Color Ancestral” es muy distinto a todo lo anterior, aunque creo que mantiene ese deseo descriptivo y cautivo de momentos que, efectivamente, atisban los modos fijos de aquel fantasma llamado estilo.

Acepto, bajo cualquier cantidad de dudas, que los tres poemas comentados, son de tiempos muy separados de creación; en el primero vemosuna forma compacta, que se extiende en versos a los que les falta poco para ser párrafos, mientras que en el segundo una cambio en estrofas variables, que se notan por su separación, así como la disminución de extensión en versos.

En este tercero, una columna vertebral mucho más corta que los anteriores, que no pasa de las siete sílabas en la mayor parte del poema; separación más notada entre estrofas, al punto de hacer solamente seis con apenas dieciocho líneas.

Por lo tanto, si algo ha cambiado en Chuchette, es el espacio, y por lo tanto la pausa en sus poemas.

Muy agradable notar evolución en cualquier creacionista.

Aprovecho lo anterior para dejar muy claro que con esto no juzgo calidad poética, tema en el que por cierto me siento imposibilitado, y a decir verdad, también absurdo e innecesario; poco propósito tendría este escrito si fuera así.

Al contrario, encamino a la autora, para que quizá encuentre un par de cosas no vistas, o ligeramente ignoradas en su poesía, y así, solamente ella, vuelva a la propia meditación, para seguir haciendo, desde su gusto y visión, mejor poesía.

El poema comienza con una dedicatoria, que quizá sería obvio decir que Eliza Arana Cid es su hija; aunque no por el tono del poema, o la coincidencia de apellido, se pueda determinar totalmente lo anterior.

Como sea es un poema con vista, sino maternal, muy querida hacia la tierna presencia de una niña durmiendo.

Sobre la rima, destacan dos aliteraciones completas: “piel y tierra”.

En esta composición sí podría decirse que existe rima asonante fuerte, de nuevo en las vocales acostumbradas, a y o.

Aunque existe rima, no es del todo clara y guía, ya que lo repito, no me parece que Chuchette sea una poeta de formas ni estructuras.

El poema muestra una visión interesante ante el parado de la voz del observador, por eso es difícil decir que tiene divisiones internas, mas me atrevo a incluirlas como mosaicos separados pero incluidos en el vitral total.

Siendo así tendríamos cinco partes que por una ligera excepción, corresponderían a las pausas de estrofa.

Interesante notar, quizá por detalle de publicación, o error de interpretación, que la primera estrofa, tiene un punto y aparte en el segundo verso, que no continúa con la mayúscula en el respectivo tercero.

Lo anterior es nimio, pero no lo es el encuadre de pausa de la estrofa, ya que esa sección:

            (…)

            observo su piel…

            piel milenaria y buena;

            (…)

Suena a una primera división que debería desfasarse en estrofa de los dos primeros versos; tal como se hace en la sucesión del poema.

La segunda división cae en la tercera estrofa, cuando se detalla la fragilidad de la niña, por eso el deber de cuidarla tanto, cuidado al que se le agrega un detalle claramente influenciado por la Biblia.

            (…), hasta que vuelvas a confundirte con la tierra de que fuiste formado; puesto que polvo eres, y a ser polvo tornarás.     Génesis III, 19.

Frase lapidaria en la expulsión del Paraíso, que retoma Chuchetteen la frágil niña, muñeca de barro.

La tercera división que correspondería a la cuarta sección, de nueva cuenta abre el caleidoscopio y aunque parece que la resolución viene de la duda, por esos tres puntos suspensivos, contunde con que el color de la niña es:

            (…)

            Linaje y nobleza.

            (…)

A continuación de esta corta estrofa, el tercer encauce interno, que marca la sangre identidad de la infanta:

            (…)

            Sangre prehispánica

            (…)

Aquí retomo lo predicho, sobre si Chuchette es española, o mexicana, o criolla, o qué es.

Sería muy fácil preguntarle, y que ella misma lo explique; pero por ahora y por lo que ha mostrado en su obra, me atrevo a decir que es una mujer con ambas banderas en el corazón.

La obra remata en esta ocasión con una faceta que hasta el momento no habíase notado en la poeta: el orden metafísico universal.

            (…)

            meterme en tus ojos

            que encierran

            el universo.

Definitivamente el tema de lo macro en lo micro, es tan relativo, diverso y fascinante, como el Universo mismo.

En esta ocasión, nos regala unos lindos versos que evocan la inmensidad humana, en un espacio tan pequeño y asequible como una mirada, que quizá sorprende más, porque es una mirada cerrada, en la cual la voz descriptiva, intenta adentrarse.

Debo terminar este comentario, con dos peticiones:

La primera es que se lea poesía.

La segunda es que se lea a ChuchetteCidutier, exponente digna de un estilo poético, que vemos se va amoldando a la que seguramente será una digna representante de la madre de todas las artes.

Buena Obra.

Recursos en línea:

1.- Tres Poemas. María de Jesús Cid Gutiérrez, (ChuchetteCidutier). Cinco Centros. Disponible en  https://cincocentros.com/2014/08/20/tres-poemas/ .  4 de Diciembre 2014.

2.- Espectro Audible. María de Jesús Cid Gutiérrez, (ChuchetteCidutier). Cinco Centros. Disponible en https://cincocentros.com/2014/09/10/espectro-audible/ .  4 de Diciembre 2014.

3.- Color Ancestral. María de Jesús Cid Gutiérrez, (ChuchetteCidutier). Cinco Centros. Disponible en https://cincocentros.com/2014/11/05/color-ancestral/ .  4 de Diciembre 2014.

Epifanía

Capilla del Rosario - Imagen pública
Capilla del Rosario – Imagen pública

por María de Jesús Cid Gutiérrez (Chuchette Cidutier)

Termino la misa en Santo Domingo; salimos. De pronto, el aire se llena de aleteos. Miro hacia arriba; eran ángeles de rostros perfectos y túnicas irisadas que descendían. Les digo a los feligreses que vean al cielo, pero nadie ve nada. Hombres con trajes coloniales los aprisionaban con cubiertas de oro. Un fraile exclamó:

¡¡Angelis suis deus mandant de ut custodiant!!

Grité con terror. Mamá me tranquilizo, dijo que era mi imaginación.

Ahora, cuando veo los ángeles de la capilla del Rosario me da tristeza, pues son cadáveres los que la adornan.

Color ancestral

Niña durmiendo - Imagen pública
Niña durmiendo – Imagen pública

por María de Jesús Cid Gutiérrez (Chuchette Cidutier)

para Eliza Arana Cid

Mi niña duerme
risueña y cansada.
observo su piel…
piel milenaria y buena;
como la tierra.

Tierra que me besa.
Y abrazo.

Muñeca de barro,
frágil;
por eso te cuido tanto.

Tu color es…
Linaje y nobleza.

Sangre prehispánica
tu identidad.

Ansió verte despierta,
meterme en tus ojos
que encierran
el universo.

Espectro audible

Espectro sonoro - Imagen pública
Espectro sonoro – Imagen pública

por María de Jesús Cid Gutiérrez (Chuchette Cidutier)

El ambiente se satura,

el sonido me llega hasta el cuello;

camino rápido.

 

Oigo;

pasos de hombres invisibles,

el grito de los autos que se desbordan,

camino más,

vidrios gimen al son más locochón,

bocas hierven en palabras.

-Sí güey, le gusta caminar y…

 De nada sirve taparme los oídos.

Risas revolotean en mi cara

Las motos rugen y logran espantarlas.

Busco azorada el camión,

Subo a él. Bajo;

veo mi casa, saco las llaves.

Entro.

 

Un dedo x enciende la radio

La televisión me desafía,

Camino en medio de este sonidero

los niños lloran, el perro aúlla

me encierro en el cuarto.

Silencio…

Rin, rin suena el teléfono.

El espectro logró entrar a mi cuarto.

Tres poemas

por  María de Jesús Cid Gutiérrez (Chuchette Cidutier)

Las Vegas - Imagen pública
Las Vegas – Imagen pública

LAS VEGAS

La prostituta fluorescente
baila en medio del desierto,
se contonea al ritmo de la noche.
Los animales nocturnos
rompen su piel,
se adentran hasta sus entrañas.
Baco y sus devotos se
Amamantan con fervor,
tiran los dados,
el viento se lleva la risa,
una santa pistola liquida
“alguien que no merecía vivir”
Se ahoga en el anonimato
El llanto de una derrota.
Jugar,matar, apostar…
Animales felices;
Buscando su extinción.

Salida - Imagen pública
Salida – Imagen pública

SALIDA

La noche se ha tragado la ciudad,
manejo al borde del insomnio,
al filo del estrés;
observo la diversidad de esta boca,
sus edificados colmillos
fauces de publicidad
autos excitados
todos queremos llegar.
CASETA:
¿Cuanto cuesta la libertad?
Unas monedas.
Se pagan.
La noche se desintegra,
la luz duele,
el aire es nuevo,
el piso no es de concreto.

Recuerdo - Imagen pública
Recuerdo – Imagen pública

EL RECUERDO

Tumbo la máscara,
entierro mi cuerpo en la cama,
pájaros de carbón me miran.
Pensar que antes eran de colores;
habitaban tu cuerpo
con alegría.
Cantaban nuestro amor.
Seiscientos noventa y cinco abrazos,
casi dos mil besos,
cincuenta palabras por minuto de cariño,
trecientas veces sumerge mis dedos
entre las olas negras de tu cabeza,
cuatro años juntos.
¡¡SI!!…llevaba la cuenta.
Éramos una máquina de amor.
Sólo que…
Una noche desperté
Y ya no estabas,
Te fuiste como te conocí:
en un momento.