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Alicia en escena: Entrevista a Marco Polo Rodríguez

El sábado pasado se estrenó Alicia en el País de las Maravillas, en el foro Interiores de Espacio 1900, una puesta en escena que devuelve al clásico de Carroll interpretado por talleristas que están en la línea teatral bajo el cargo del reconocido actor y director Marco Polo Rodríguez, a quien pudimos entrevistar.

José Luis Dávila: ¿Por qué regresar a Alicia en el país de las maravillas, en específico para un grupo de taller de teatro?

Marco Polo Rodríguez: Me parece que es un texto provocador, y además de que es un clásico, porque a todo mundo nos gusta y es uno de los textos consentidos, resulta un reto para cualquier actor o actriz que intente acercarse al escenario, o a una puesta en escena semiprofesional. Ciertamente hay un trabajo constante, en el escenario hay que estar entrenando todos los días. Las tablas también se logran representando, y creo que en ese sentido es afortunado el montaje. Por otro lado, independientemente de los detalles que todavía trabajaremos, también es estimulante para los actores ir hacia un texto que resulta un desafío, porque, bueno, cero escenografía, nos vamos con vestuario, música, y así; creo que cada uno de ellos está haciendo su mejor esfuerzo.

Marco Polo Rodríguez y José Luis Dávila - Fotografía por Job Melamed
Marco Polo Rodríguez y José Luis Dávila – Fotografía por Job Melamed

JLD: ¿Qué dificultades encontraste para la preparación de la obra?

MPR: En realidad, la mayoría no tiene mucha experiencia o ha sido nula. De la mayoría de los actores y actrices que vimos, hoy es su primera experiencia teatral, y creo que eso es muy importante porque te marca para toda la vida. Aquí el desafío es trabajar con disciplina, con compromiso, como siempre nos lo han enseñado nuestros grandes maestros, con disposición, porque sabemos que teniendo este elemento podemos hacer todo. Están en una búsqueda constante de trabajar, no solamente para el escenario sino para la vida, que es algo que siempre les he tratado de inculcar y mantener a flote.

JLD: Precisamente, en esa cuestión, ¿qué valor tiene para ellos, para su formación, ser parte de este taller?

MPR: Principalmente, romper con nuestros paradigmas, las estructuras que traemos, los vicios que como personas venimos arrastrando desde la familia, desde que nacemos. Y entonces encontrar otra posibilidad de expresión, una manera distinta de pensar, de ver el mundo, y también de cambiar tu propia vida, porque el teatro te transforma, te trastoca desde el interior, y creo que ese trabajo, al final, se ve en la puesta en escena. El desafío es constante, es cotidiano. No se termina nunca. Incluso los actores que tenemos varios años trabajando seguimos sin quitar el dedo del renglón y pensando que la creación es el acto más importante del artista.

JLD: ¿Cuál es el futuro que te gustaría para este taller?

MPR: Llegar un montaje profesional en un tiempo en que resulta crucial, sobre todo en Puebla, mostrar diversidad de propuestas. El reto es llegar con un texto más arriesgado y que implique verdaderamente un trabajo actoral.

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Todas tenemos la misma historia, y debe ser contada

Como para no dejar que olvidemos los problemas estereotípicos que nos aquejan, como para no dejar que los neguemos con lo correctamente político, como para no dejar de reflexionar sobre aquello que damos por desaparecido pero que sabemos que seguimos reproduciendo, así se nos presenta Todas tenemos la misma historia, un monólogo de Darío Fo y Franca Rame que es interpretado, en esta ocasión, por Eliza Carrazco y dirigido por Marco Polo Rodríguez.

La puesta en escena nos muestra la historia de tres momentos donde una mujer cruza por los estados amoroso, sexual y parental para poder descubrir que en el fondo existen constantes inevitablemente sociales que marcan a todas sus congéneres, constantes que sabe debe vencer pero que no puede dejar de lado tan fácil, ya sea por decisión propia, ya sea por la presión que ejerce el exterior en ella.

Esta obra en tono de burla parece buscar exponer la lucha por eliminar las generalizaciones por condición de género a través de una voz en cambio constante, una voz que denota el crecimiento en cada etapa que enfrenta, algo que Carrazco logra, captando la total atención del público.

Con todo esto, Todas tenemos la misma historia es necesaria de ver durante la temporada que tendrá, presentándose cada sábado de febrero en La Mezcalería Coyoacán a las 6 de la tarde.

Festival de teatro independiente: Un homenaje a Marko Castillo

La muerte parece siempre definitiva, pero no lo es del todo. La memoria permanece entre quienes se dejan llevar por ella, entre quienes se comparten las herencias de esa persona que ya no está del modo en que se quisiera, y sin embargo se encuentra ahí, esperando por ser vista del modo en que merece, como un destello de esencia perpetua que se hace presente de diversas maneras.

Uno de esos destellos es Marko Castillo, una figura excepcional en la actuación poblana, a quien se dedicó el 3er Festival de teatro independiente de la ciudad que duró del 1 al 8 de diciembre. En el marco de este festival se recordó al hombre que junto con Víctor Puebla, y muchos otros más, desarrolló espacios y compañías que ahora le rinden tribute uniéndose a una sola voz para celebrar los recuerdos que de él tienen.

Durante toda esta semana se pudieron ver diferentes puestas en escena, únicas cada una en su estilo, a cargo de dramaturgos alumnos de Castillo que tienen presente la labor que les ha sido heredada: llevar a la gente propuestas escénicas de gran calidad que los acerquen al arte dramático, para apreciarlo y contribuir a que se siga generando.

El Festival abrió desde el primero de diciembre con la lectura dramatizada de algunas obras escritas por Castillo y en los siguientes días con una serie de obras para todos los públicos, destacando entre tantos la presencia de Ricardo Pérez Quitt, Amancio Orta y las producciones de Teatrofilia, último proyecto de Marko Castillo para promover al teatro.  Asimismo, el cierre, a cargo de Roberto del Castillo y Marco Polo Rodríguez, con Divertimento poblano (una obra que era presentada por la dupla Marko Castillo/Víctor Puebla), fue una excelente manera de concluir los festejos a este grande de la dramaturgia.

Este festival nos recuerda que la muerte no ha podido detener el legado de Marko Castillo, y esperamos que el siguiente año se continúe con el trabajo de difundir tanto la memoria de Castillo como las nuevas figuras que deben ser vistas en el teatro poblano.

Putita Caperucita y el Stripper Precoz: Lenguas Prietas Teatro regresa al cabaret

Putita Caperucita y el Stripper Precoz - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Putita Caperucita y el Stripper Precoz – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

por José Luis Dávila

Las calles vacías afuera y dentro las luces de neón sobre el escenario. Y sobre el escenario tres personajes que no dejan respirar, y dentro de ellos, metidos en su piel, encarnados, tres actores que nada deben a los más famosos del mundo, tres actores que se merecen el aplauso de cada uno de aquellos que se toman libre la noche de un martes para ser cómplices de su aventura. Putita Caperucita y el Stripper Precoz es el regreso de la compañía Lenguas Prietas al teatro cabaret, esta vez dentro del Club 41, ubicado en la 7 oriente número 213.

Putita Caperucita y el Stripper Precoz - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Putita Caperucita y el Stripper Precoz – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Debe ser dicho, es un regreso a lo grande, un regreso que cumple con las expectativas que el nombre de Marco Polo Rodríguez hace tener, quien acompañado por Jorge Ocaña y Armando Cantorán, juntos logran un espectáculo que mantiene al espectador atento, a risas y aplausos, esperando ver más de esta historia que desde el título se muestra como es: irreverente, franca, desbordante de ironía, honesta consigo y con quien se atiene a verla.

Hay que festejarla, hay que apreciarla, pero ante todo, hay que verla y simplemente divertirse.

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En las ataduras propias: sobre Ámsterdam Boulevard

Ámsterdam Boulevard (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado
Ámsterdam Boulevard (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado

por José Luis Dávila

Estamos atados a otros, siempre, inevitablemente; atados por las memorias en los espacios que habitamos, por ejemplo. Atados por las palabras dedicadas, dichas o no. Atados por las miradas escondidas tras las ruinas de una cama compartida a medias, cuando uno piensa en el otro y el otro en sí mismo. Atados por nuestros miedos, por nuestros errores. Atados por cuatro letras que las más de las veces no sabemos distinguir: ¿serán o, d, i, o?, ¿serán a, m, o, r? ¿Qué importa?

Lo que pasa es que olvidamos discernir entre todo aquello que nos ata. Saber sentir si es una soga al cuello o son unas manos recorriéndonos el torso; saber si las manos recorriendo el torso son una soga al cuello, si lo que parece querer ahorcarnos quiere arrastrarnos lejos del peligro. Dualidades, al fin; contradicciones que parecen sobrar, y sin embargo, evidenciarlas es necesario para aprender a sobrevivir en un mundo donde el peligro está en cada calle, acechando por entre las luces de los autos, incluso dentro nuestros hogares.

Ámsterdam Boulevard (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado
Ámsterdam Boulevard (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado

Todo esto está latente en Ámsterdam Boulevard, escrita por Jesús González Dávila hace poco menos de treinta años pero aún vigente, actual y perfectamente creíble en los tiempos que vivimos. Dirigidos por Vlad Villegas, los personajes encarnados por Marco Polo Rodríguez, Aldo César Hidalgo, Saúl Camarillo y el propio Villegas, se reúnen dentro de un departamento que constituye el mundo de dos de ellos, mientras que los otros son los extranjeros, los que llegan para forzar a las dualidades mencionadas.

Además, a las actuaciones, hay que sumar la música original y en vivo por parte de Sebastián Cabañas y Bruno Tapia, así como el esfuerzo y pulcritud de cada detalle en escenario y vestuario por parte de todo el equipo que hace posible esta pieza teatral.

Ámsterdam Boulevard (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado
Ámsterdam Boulevard (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado

Quizá lo anterior sea un comentario muy vago, pero esta obra merece ser vista más que contada. Lo que sí se puede decir de ella es que expone la realidad de las relaciones interpersonales, sobre todo las de pareja, en las que el enemigo no es el que se encuentra ante nosotros, sino el que somos y nos hace tomar decisiones con la lógica de las emociones desapasionadas, usando como metáfora una paranoia paradójica en la que el protagonista quiere dejar su departamento pero teme lo que se encuentra por fuera de esas paredes. Habría que ponerlo así: está atado a sí mismo y a lo que son los otros en él.

Ámsterdam Boulevard es más que una puesta en escena que no deben perderse; es una experiencia para saber en qué lado de la dualidad se está.

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