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Butch Vig, Nevermind y la infinita mediocridad contemporánea

traducción por E. J. Valdés

Si hay un productor legendario en la escena del rock, ése es sin duda alguna Butch Vig. El también baterista de Garbage saltó a la fama en 1991 tras trabajar en la grabación del legendario Nevermind, de Nirvana, y puesto que este año el álbum cumple un cuarto de siglo en el mercado —un cuarto de siglo de haber reinventado el rock—, Marlow Stern de The Daily Beast se lanzó a la más reciente edición de SXSW para entrevistarlo. A continuación va mi traducción de esta prolongada, pero muy interesante, conversación.

Butch Vig - Imagen pública
Butch Vig – Imagen pública

Marlow Stern: Hay una escena en The Smart Studios Story en donde, luego de que Nirvana aparece en la portada de una importante revista, pareces particularmente orgulloso de la decadencia del hair metal. ¿Fue aquello un punto a favor tuyo y de todos los involucrados en la escena grunge?

Butch Vig: Antes de que hiciera Twenty Point Buck [con Killdozer], estuve en una banda llamada Fire Town. Fuimos a Nueva York y pasamos alrededor de cuatro meses en Atlantic haciendo un disco bastante costoso para aquel tiempo. Éramos una suerte de banda pop desafinada del medio oeste, como Tom Petty o los Byrds, pero Atlantic estaba teniendo mucho éxito con actos como Quiet Riot, Twisted Sister y Skid Row. Nos ignoraron por completo cuando aparecimos. Salimos de gira y descartaron el disco seis semanas después. Odiaba el hair metal. Así que cuando Nirvana surgió y puso el clavo final en el ataúd del hair metal, hubo allí algo de satisfacción y revancha.

MS: ¿Te sientes así respecto al EDM ahora? Yo pensé que a estas alturas ya se habría extinto, pero tal parece que no se va a ningún lado.

BV: Es popular en este momento, pero pienso que se extinguirá. La música club siempre ha existido. El EDM sencillamente convirtió a muchos DJ’s en superestrellas que pueden llegar con su laptop y cobrar medio millón de dólares por presionar play durante noventa minutos. Hey, hay que darles más poder. ¡Yo quisiera poder hacer eso!

MS: Pareciera tener un impacto en la música, sin embargo. Ahora, parece menos probable que los jóvenes formen bandas de rock cuando pueden hacer música en su habitación con una laptop y presionar botones para crear hi-hats, tambores y guitarras sintéticas.

BV: Creo que hay mucha música mediocre allá afuera —no solamente EDM, pero música folk y hip-hop— porque hay demasiada música allá afuera. Antes era difícil difundir la música, así que, ultimadamente, tenías que lanzar algo que fuera bueno. Ya sea EDM o música folk, si va y resuena, encontrarás un público de alguna manera. ¿Cuántas bandas hay en YouTube en este momento? ¿Diez millones? Date una vuelta por SoundCloud y escucha todas las pistas de EDM que hay allí y de tanto en tanto alguna sonará interesante, pero la gran mayoría carecen de alma. No hay pasión humana en ellas; es sólo una mezcla de sonidos interesantes. Pienso que la gente se aburrirá de eso. Nirvana ocurrió a finales de los 80 porque mucha de la música que dominaba las listas de popularidad era muy compleja, y cuando Nirvana llegó tenía un sonido tan visceral y primitivo que impresionó a la gente, ¿sabes? Pensaban: “eh, esto es la onda”. El motivo por el que aquel disco fue tan grande fue la sincronización. Si Nirvana surgiera con Nevermind ahora, ni remotamente tendría el mismo impacto.

MS: La sincronización pareció perfecta. Nevermind salió en el 91 y pareció marcar el final de los 80, un periodo de excesos culturales y financieros personificados en Wall Street, y el inicio de los 90.

BV: Sí, fue el final de Ronald Reagan. Tuvimos mucha suerte en el aspecto de haber aterrizado en una escena que parecía estallar en Madison a nivel local, y que después se hizo algo regional. Fue muy buena sincronización. La sincronización en el arte es importante porque es un reflejo de la cultura, y no puedes pronosticar eso.

MS: Sabes, hay bares en algunos sitios, incluso en París, en los que llega un punto de la noche en el que pondrán Nevermind y todo mundo perderá la cabeza. Los discos van y vienen, sobre todo hoy. ¿Por qué crees que Nevermind se ha sostenido tan bien después de veinticinco años?

BV: Parte de ello tiene que ver con las interpretaciones, que se escuchan increíble, son realmente intensas y muy enfocadas. Pero las canciones también son súper atrapantes. Son canciones pop gloriosamente atrapantes revestidas de actitud punk, de modo que puedes cantar junto con cada una de ellas a todo pulmón. Coros geniales. Una producción realmente sencilla. Yo sé que la gente se quejó en su momento de que eran canciones demasiado pulcras, pero no lo son. Son solamente batería, guitarra y bajo en una habitación. En ocasiones duplicábamos la pista de la guitarra, y a veces añadíamos algunas cuantas harmonías y Kurt duplicaría la pista de su voz, pero fue una producción endiabladamente sencilla.

Butch Vig - Imagen pública
Butch Vig – Imagen pública

MS: Leí que convenciste a Kurt de que duplicara la pista de su voz, como en “In Bloom”, diciéndole que “John Lennon lo hacía”.

BV: Tuve que convencerlo de que lo hiciera, sí. Pero regresando a lo que venía diciendo, cuando grabas algo tan sencillo como aquello, dudo mucho que caduque. Creo que el EDM va a escucharse sumamente fechado en cinco años porque hay ciertos sonidos que utilizan que pasarán de moda. Pensarás: “Oh, esto es tan 2015 o 2016”. Pero si grabas con instrumentación real —bajo, batería, guitarra, como se ha hecho tantas veces— y lo haces sonar bien, no se escuchará como algo caduco.

MS: Hubo sesiones en Smart Studios para Nevermind en 1990 y se realizaron de nueva cuenta el año siguiente para grabar el álbum luego de probar mucho del material.

BV: Creo que grabamos unas ocho pistas durante las sesiones de Smart Studios, y “Polly” fue la única que llegó al álbum. También hicimos un par de covers, incluyendo “Here She Comes Now”, de The Velvet Underground.

MS: ¿Cuál fue tu primera impresión de Kurt y los muchachos cuando entraron al estudio?

BV: ¡Lucían bastante desaliñados y sucios cuando llegaron! Habían viajado en la van de Sub-Pop —Sub-Pop siempre tuvo una van que las bandas utilizaban, pues muchas bandas no tenían una propia, y estaba bastante jodida— y habían dado algunas presentaciones, y cuando arribaron al estudio les hacía falta un baño y una comida caliente. Pero estaban en forma, hombre. Era increíble trabajar con Kurt, pero tenía muy mal genio. Ése era el detalle: saber en qué momento estaría concentrado o cuándo desaparecería en sí mismo.

MS: Así es. Escuché que Kurt tenía estos periodos de inspiración, en los que estaría sumamente concentrado durante una hora o más, y luego otros en los que se recluiría en la esquina de la habitación y no hablaría con nadie.

BV: Exacto. Tuve que aprender a elegir esos momentos y determinar cuál era el adecuado para grabar. Cuando hice Nevermind, me forjé una idea de cómo sería. Sabía que debía estar listo y que cuando Kurt estuviera al 100 % había que presionar record.

MS: ¿Y trabajaban duro en el estudio, cierto? Contrario al “ethos” del grunge, estos chicos trabajaban de ocho a diez horas al día perfeccionando lo suyo.

BV: ¿Sabes? Algunas canciones fueron de último minuto. “Come as You Are” y “Teen Spirit” fueron escritas muy poco antes de que las grabáramos. No las escribieron en el estudio —las habían ensayado bastante durante pre-producción— y la banda se escuchaba muy unida. Habían ensayado a diario. No eran flojos y realmente invertían tiempo en ello. Cuando hicimos pre-producción, no quería que ensayaran a diario durante dos semanas. Era una pérdida de tiempo. Hicimos tres días de ensayos, y solamente ensayaríamos un par de horas. Preparábamos las cosas y ellos las ejecutaban. Hice algunos cambios menores en los arreglos que trabajarían, pero bastante simples, ajustando las cosas aquí y allá. Y la mayoría de las canciones del álbum las logramos en dos o tres tomas.

MS: Hay reportes contradictorios sobre la relación entre Kurt y Dave. Algunos la equiparan con la relación entre Michael Jordan y Bill Cartwright, con Kurt siempre criticando su calidad interpretativa, mientras que otros afirman que estaban en mejores términos. ¿Cómo interactuaban en el estudio durante la grabación de Nevermind?

BV: Dave era un respiro de aire fresco porque tenía este bobo sentido del humor. Era muy joven. Trajo una gran energía, cantó muchos de los acompañamientos y tenía una gran voz. No había tensión alguna entre Dave y Kurt. Todo lo que teníamos que hacer era capturar los momentos en que Kurt estaba al 100 %.

MS: ¿Y, en apariencia, Kurt no estaba feliz con la manera en que Nevermind resultó? Famosamente dijo una vez: “Al mirar atrás a la producción de Nevermind, me avergüenza. Se parece más a un disco de Mötley Crue que a una grabación de punk rock”.

BV: Cuando terminamos el disco lo amó. Lo amó absolutamente. Lo reprodujimos algunas veces y dijo: “Oh, Dios mío, esto es jodidamente increíble”. Adelántate a un año después, cuando había vendido diez millones de copias, y debes renegar de él. No puedes tener una ética punk y decir: “¡Hombre, adoro cómo se escucha tu nuevo disco y estoy tan feliz de que haya vendido diez millones de copias!”. Dave, Krist y yo hablamos sobre la edición del XX aniversario y estuvimos de acuerdo: “Hombre, eso se escucha jodidamente sorprendente”. Y es verdad. La gente argumentó que la mezcla de Andy Wallace era demasiado pulcra, pero no lo es. Si la comparas con cualquier cosa en la radio, todavía suena muy cruda.

MS: ¿Es verdad que las últimas canciones de Nevermind eran sobre la ex novia de Kurt, TobiVail? Eso es lo que sus biógrafos afirman en Heavier Than Heaven.

BV: Oh, no. Eso solamente fue un rumor. Cada canción tenía lo suyo. Kurt tomaba referencias de todas partes. Obtuvo el título de “Teen Spirit” de la marca de un desodorante que vio pintada en una pared. No significaba nada: ¡él solamente creyó que era algo estúpido!

MS: “Smells Like Teen Spirit” cambió el juego. Con el video musical y todo, parecía simbolizar un cambio de guardia, y fue también, de cierta manera, un llamado a las armas para una generación de adolescentes desilusionados.

BV: Fue un momento muy zetigeist, ¿sabes? Hizo voltear muchas cabezas. Esos discos no aparecen con mucha frecuencia. Siento que el mundo está listo para uno de ellos justo ahora, ¿sabes? Y no sé qué vaya a ser. Podría ser un artista hip-hop que cante como Bob Dylan, o algo así. No lo sé. He estado leyendo mucho sobre The 1975, y a mí solamente me suenan como INXS y todos esos discos grabados en los 80. Pero muchos jóvenes fans jamás los han escuchado, así que para ellos parece algo muy fresco. Pero en realidad es como si reciclaran las cosas que sus padres escuchaban hace veinte años.

Butch Vig y Nirvana - Imagen pública
Butch Vig y Nirvana – Imagen pública

MS: La banda también te apoyó en lo de Nevermind. En un punto la compañía intervino y quería que fueran en otra dirección, pero se quedaron contigo.

BV: Sí, me apoyaron. Se encontraron con otros tantos productores de renombre y no les agradó ninguno de ellos. ¡Sé quiénes son pero no lo diré! A algunos de ellos los conocía, y en un punto me preguntaron si no me interesaba trabajar como ingeniero para uno de esos productores famosos y pensé: “Eh, eso podría ser interesante porque se trata de un gran productor y seguro aprendería mucho”, pero después pensé: “No, no quiero hacer eso”. Me llamaron una semana después y me dijeron que querían que lo hiciera. ¡Así que seguro fue inteligente negarme la primera vez!

MS: Si tú lo dices. Dijiste antes que si Nevermind saliera hoy no tendría el mismo impacto. ¿Por qué?

BV: Es un mundo totalmente distinto. Las bandas son tan astutas ahora que pueden grabar discos en su sótano y arreglar todo a través de la producción. Así que ahora no tienes que ser una banda con un buen sonido para hacer un disco que se escuche bien. En aquel entonces tenías que tocar. Grabábamos en cinta, así que no podías manipular gran cosa, de modo que tenías que hacerlo bien. Ese sentimiento de una banda tocando en el estudio es lo que hace a Nevermind tan poderoso. Muchos de los discos de rock actuales suenan bien, sí, pero a mí no me parecen tan interesantes como aquellos hechos antes de la era digital. La cinta no se trata tanto del sonido, sino del hecho de que debes comprometerte a dar una gran interpretación y capturarla en tiempo real. Una buena parte del sonido de Nevermind se debe a que no fue manipulado digitalmente.

MS: ¿La banda te pidió producir In Utero? Creo que pudieron utilizarte en aquel álbum. Es considerablemente más irregular que Nevermind.

BV: Tuve que rechazarlo porque estaba haciendo Siamese Dream [de los SmashingPumpkins] y ése fue un disco largo. Tomó cinco meses y yo me encontraba en Atlanta cuando fueron a Minneapolis para comenzar las grabaciones de In Utero. Kurt me llamaba y me decía: “¡Butch, tienes que hacer el disco de CourtneyLove [Live Through This]! ¡Tienes que hacerlo!”. Y yo decía: “Vaya, no terminaré con el disco de los Smashing Pumpkins hasta abril o mayo”, cuando quiera que fuera. Y Billy Corgan me preguntó: “¿De verdad quieres trabajar con Courtney en eso?”. Es decir, conozco a Courtney, y que Dios la bendiga pero yo estaba exhausto después de trabajar en Siamese Dream.

MS: Ahora debo preguntar: ¿Kurt escribió Live Through This? Siempre ha existido el rumor.

BV: Es un álbum sorprendente. Pero no sé… Pienso que Kurt pudo haberla ayudado con algo de la música, pero las palabras son totalmente de ella. Y, eh, si tu esposo es un gran compositor, ¿por qué no utilizar un poco de ayuda?

MS: ¿Qué bandas te gustan ahora?

BV: Hubo un par de pistas de Builtto Spill que salieron el año pasado que me gustaron, Best Coast, esta banda británica Wolf Alice, y me encantó el disco de Courtney Barnett. ¿Qué otra cosa tengo aquí? Me encanta Parquet Courts. Hay algunas buenas canciones en el nuevo disco de Silversun Pickups. Y hay una banda llamada Unloved de la que he escuchado algunas cosas. Tiene un sonido muy de los 60, pero está bien.

MS: Todos pasamos por fases musicales, ¿pero qué bandas fueron las más influyentes durante tus años formativos?

BV: Escuchaba mucho rock clásico porque mi madre compraba muchos discos cuando yo era joven, pero siento que hallé lo mío durante la universidad con el New Wave y el punk porque eran mis compañeros. Tenía una banda y aspiraba a hacer discos como ellos. Así que el movimiento New Wave, así como el No Wave, con todas esas bandas de Nueva York como Talking Heads, los Ramones, Television y Patti Smith en verdad me inspiraron. Sentía afinidad por esas bandas. No tenías que ser una superestrella en un pedestal como Jimmy Page para hacer un disco. Podías juntar una banda en tu sótano y hacerlo. Me parecía más ordinario, menos elitista. Los Beatles y los Stones eran estrellas de rock —intocables— y nunca podría ser como ellos. Eran dioses entre los hombres. Pero luego ves a una banda como los Ramones y piensas: “¡Hombre, yo podría hacer eso!”. O algo así.

MS: Estos días se presta mucha atención a un puñado de artistas —Kanye, Beyoncé, Adele, Taylor Swift, etc.— que dominan buena parte de la conversación cultural, así que siento que ahora es más difícil que un acto joven se haga de una rebanada de esa conversación.

BV: Bueno, ¡eso y los 53 millones de dólares de Kanye en el agujero, hombre! No lo creo, pero quién sabe qué tan rápido gaste el dinero.

MS: Bueno, la producción de hip-hop es una bestia aparte. Tienen una docena de productores en diferentes cuartos haciendo lo suyo.

BV: Oh, sí. Tienen todos estos cuartos haciendo ritmos, y es muy costoso. Es lo mismo con un disco de Rihanna o Beyoncé: hay un ejército de personas haciéndolos. Pero es duro, ¿sabes? La gran mayoría ya no vende muchos discos. A menos que seas Beyoncé, Adele o Taylor Swift, muchos ya no pueden vivir de vender su música, así que debes ganar dinero haciendo giras, lo cual es difícil y caro, o puedes intentar licenciarla a la televisión o el cine, cosa que todo mundo intenta hacer hoy día, así que hay mucha competencia. Ser un joven artista, hombre, es duro. Y puesto que hay tantas bandas ahora, para situarte encima de todo el ruido debes ser muy especial y escribir una gran canción, de otra manera te perderás en el mar de la mediocridad.

MS: El productor Hudson Mohawke recientemente criticó a Kanye, Drake y la producción de hip-hop en general. Básicamente dijo que entras al estudio y trabajas mucho para que luego el artista añada algunos hi-hats y lo manipule ligeramente para eliminarte de los créditos de la producción. De allí que tengas a personas como Beyoncé recibiendo crédito de composición cuando en realidad no escriben, sino que recortan a los compositores.

BV: Eso viene de muy atrás, sin embargo. Mira a Elvis. Elvis no escribía ninguna de sus canciones pero era dueño de toda la publicación para que el coronel Parker pudiera decir: “Bueno, podemos decir que Elvis grabó tu canción y será un hit, o podrías decir que Elvis no la grabó y nadie la escuchará jamás”. Así que muchas personas regalaban su composición. Y muchas personas quieren la oportunidad de que Kanye, Taylor Swift o quien sea grabe su canción, pues les dará exposición, y si tienen suerte lograrán colarse en los créditos de la publicación. Es mejor tener una astilla de una canción de Taylor Swift que ninguna canción de Taylor Swift, ¿verdad?

MS: ¿Qué propósito sirven las grandes disqueras hoy día? Las bandas pueden grabar sus propios discos y lanzarlos en línea. Para un acto joven, ¿interfieren más de lo que ayudan?

BV: No sé si sea benéfico para la música, pero son los porteros del pop y la cultura popular. Siempre han existido estrellas pop, desde Elvis Presley y Frank Sinatra, y el público, hasta cierto punto, siempre las ha querido. Las grandes disqueras son excelentes para mercadear masivamente a alguien. Los pueden llevar a la televisión, portadas de revistas, etc. Si no hubiese necesidad de estrellas pop, serían ignoradas. Muchos artistas no necesitan una gran disquera porque ellas no pueden hacer nada que ellos no puedan hacer por su cuenta mediante Internet, marketing digital, redes sociales y plataformas de distribución en línea. Puedes hacer que tu música circule fácilmente, ¿pero cómo lograrás llamar la atención? Puedes escribir una gran canción, o puedes firmar con una gran disquera y que ella te promueva a morir. Y hay muchas canciones pop con gran distribución que son pura mierda, pero siempre será el caso.

MS: ¿Qué sigue para ti? Escuché que viene un nuevo disco de Garbage para el verano.

BV: Viene un nuevo disco de Garbage el 10 de junio. Como en un mes comenzamos ensayos y comenzamos a dar conciertos en mayo. Probablemente hagamos una gira por los Estados Unidos en el otoño. Es un álbum interesante. Es una desviación para nosotros, creo. Es más cinemático y atmosférico. Es muy obscuro. Lo mezclamos de tal manera que sea confesional, casi como una confrontación. En muchas canciones la voz de Shirley se escucha realmente intensa, en tu cara y muy seca. No hay muchos efectos. Hay momentos en el disco que se tornan inmensos, pero la mayoría son íntimos. Creo que nuestros fans lo encontrarán interesante. ¡Podría ser polarizador! La gente probablemente dirá: “Oh, no se escucha como su primer disco”. Pero eso nos sucede en cada álbum.

MS: Los Foo Fighters anunciaron hace poco que se tomarán un tiempo. Tú produjiste un par de sus discos recientes. ¿Esto significa que Dave se va como solista?

BV: Hace poco me topé con Dave y está escribiendo algunas canciones, pero no hay planes para más Foos. Sé que habló sobre otro Sonic Highways, pero nada se ha concretado. ¿Pero viste el clip en línea? Debes echarle un ojo. Es el nuevo disco de Dave como solista. Lanzó un pequeño video y es… Es gracioso. Pero es probable que yo esté de vuelta en el estudio en el otoño. Si estaré de vuelta con los Foo Fighters otra vez… No lo sé.

MS: ¿Hay proyectos que te arrepientas de haber dejado pasar? Digamos, ¿como si David Bowie te hubiese pedido producir su álbum pero estabas muy ocupado como para hacerlo?

BV: He rechazado muchas cosas. Rechacé trabajar con los Rolling Stones y así. Proyectos que sencillamente no sentí que debiera hacer. El único proyecto que me pesa no haber concretado fue que, cuando estábamos grabando Sound City, Dave Grohl estaba invitando a personas a improvisar en el estudio y habíamos programado una sesión para que Krist y Dave de Nirvana tocaran con Neil Young. Eso habría sido jodidamente asombroso. Y sé que si Neil Young hubiera tocado con ellos habría dicho: “¡Oh, hagamos una gira y hagamos algunos shows juntos!”. Sería como Crazy Horse en esteroides. Pero no sucedió. Neil Young iba a publicar un libro, así que estaba de gira, promocionándolo, y Dave tuvo que ir a entrevistarlo a algún lugar. Es una pena, hombre.

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Kurt Cobain: un montaje basura

Por Gerson Tovar

Kurt Cobain, la voz de una generación, regresa de la manera más deshonrosa posible. En las siguientes líneas desearía expresar una breve opinión sobre el documental de HBO Kurt Cobain: Montage of Heck. Sé que nadie me la pidió, ¡pero qué diablos! La traducción del título sería algo así como Un montaje del diablo. Aún no me familiarizo bien con la expresión, pero si le diera un significado sería de lo más peyorativo. ¿A qué me refiero?

Hace unas semanas, un amigo me dio la noticiada de que se estrenaría un documental sobre Kurt y recordé el bien logrado 20,000 Days on the Earth en donde Nick Cave demuestra su grandeza musical y literaria. Un recorrido fílmico elegante que aborda fragmentos de su memoria y su vida. El documental es casi exclusivo para fans aguerridos del australiano. Hasta ese momento no era fanboy de Cave pero disfrute su documental además de permitirme ver a 20,000 días como un concepto ideal en el terreno de los documentales.

Regresando a Cobain, la producción de HBO es única y exclusivamente para sacar dinero y está lejos de la elegancia que nos entregó Cave. No me malinterpreten. Nirvana marcó un antes y después en mi vida. El enojo en sus letras y el frenetismo de su música lo hace una fórmula ganadora, y si a eso le sumamos problemas familiares y esa época oscura llena de cambios conocida como pubertad, lo que tenemos ante notros no sólo es aire fresco sino unos nuevos pulmones. Y es decepcionante que la rebeldía que logró Cobain y Nirvana en su momento ahora se nos presente como una mercancía barata. Tampoco es que en su tiempo la industria musical no intentara hacer lo mismo, pero hay que tener un poco de respeto hacia los muertos.

Más que documental, lo podríamos definir como un Talk Show con interludios musicales y crestomatías animadas. Nos presentan a familiares y amigos con anécdotas muy personales que exhiben a un Kurt inmaduro, paranoico, necio y adicto, colmado de conflictos debido a una familia disfuncional que lo rechazó. El líder de la mítica banda Nirvana es despojado de todo misticismo y se despliega ante nosotros como un hombre frágil física y mentalmente. ¿Y si lo era, qué importa? El filme omite muchos pasajes de su vida, que bien se pudieron centrarse en su producción artística o resaltar su humanidad. Pero no, sólo se enfocan en intentar conmover a nueva generación de consumidores de la cultura alternativa y revivir el mito del músico de rock.

Tengo que resaltar que el director Brett Morgen no tiene claro qué hacer con este documental. La forma en que nos lo presenta va de la clásica entrevista al empleo de materiales audiovisuales pasando por diferentes tipos de animaciones. Y esto último es su mayor problema. En su afán de experimentar y verse novedoso, pagó un precio alto: dejó al film sin una identidad.  Lo más patético es la aparición de Courtney Love. En las partes finales, el filme se dedicada a consagrar su imagen como compañera y madre abnegada que a pesar de las adiciones y conflictos siguió con su vida. Parece que la honestidad no cabe en el vocabulario de esta mujer.

Pero basta de mierda. ¿Qué podemos rescatar de dos horas de documental? A mi parecer algo valioso que aporta la producción es la recopilación de diarios, periódicos y material audiovisual que aportó la familia. La primera parte del documental, que es la más consistente,  rescata muy bien estos materiales. Líneas arriba mencioné que la animación es uno de los puntos más flojos del documental; pero hay una escena que explica el proceso creativo de la primera etapa de Cobain. Ésta es la mejor en la película, mezcla una grabación de audio del mismo Kurt mientras la animación corre y va mostrando actividades que realizaba mientas estaba solo, como ver televisión todo el día,  practicar con su guitarra, grabar audios de su voz o escribir la letra de una canción. Actividades que parecerían inútiles pero que son interesantes para apreciar el vínculo existente entre creatividad, pereza y soledad. Y así podría seguir y seguir con ideas que tengo en la mente sobre este montaje basura.

En fin, estas son mis conclusiones: 1) Si eres fan casual, lo disfrutarás, pero si eres fan de verdad te sentirás ofendido; y si no eres fan, ni lo veas no hay nada nuevo bajo el sol. 2) Es un documental que busca generar un mercado en el público joven. 3) A los muertos se les puede seguir sacando lana. 4) Courtney Love por más que intente limpiar su nombre siempre será una perra que se aprovecha de la fama de alguien más.

Quizás exagere y el impacto no sea evidente en México ni el mundo, pero de que aumentará las ventas de su música, no me cabe la menor duda. Temporalmente, este público no sólo está lejos de la propuesta de rebeldía y libertad de Nirvana, sino también de R.E.M., Faith no more, Alice in Chains o Pearl Jam, y en general del grunge –la última gran ola del rock creativo y rebelde–  y que me disculpe mi estimado J. L. Dávila, pero Blur, Oasis, Radiohead y demás son putitos y sólo vinieron re-matar el ya de por sí podrido cadáver del rock.