Archivo de la etiqueta: Exposiciones

Estructuras de identidad, miradas que construyen

por José Luis Dávila

De pequeño tenía esta costumbre, quizá entonces poco orientada pero sí bastante necia, de juntar imágenes; ponerlas todas en una caja de zapatos para verlas de cuando en cuando, imaginar cosas sobre ellas, de la polaroid en la boda de mi tío al accidente recortado del periódico, momentos propios y ajenos que me resultaban de particular interés, pues a partir de éstos lograba pasar horas determinando cómo estaban hechos, qué tenían dentro, cómo habían sido tomados. Mi breve colección se perdió en los años de la adolescencia por cuestión de una inadvertida limpieza materna que los pensó más bien como papeles inservibles, rescatando sólo las fotos que le parecieron importantes. Su mirada, pues, argumentó contra la mía; ella buscaba pragmatismo mnemotécnico mientras que yo estaba asentándome desde una orilla mucho más estética, buscando una identidad propia en los rostros de los desconocidos que guardaba.

Estructuras de identidad, colección Walter - Fotografía por Job Melamed
Estructuras de identidad, colección Walter – Fotografía por Job Melamed

Pensé en todo esto al verme frente a Estructuras de identidad, en el Museo Amparo, una exposición que surge de revisar profundamente la colección Walter para presentarnos salas armadas en torno a la idea de quién se es, de cómo se es, de qué lugares habitamos y qué tipo de espacio construimos en ellos. Su valor se encuentra, creo, en la manera de concatenar diversas miradas sobre un mismo tema, miradas que cuentan a los demás desde sus cuerpos y poses pero, sobre todo, cuentan un dentro-fuera de la imagen que hace cuestionar la apropiación de la identidad en el contexto de cada una, de la toma natural en el metro a la impostura de una sesión específica.

Quizá sea esta una de las exposiciones más interesantes que pueda haber antes de terminar el año, ya que apela al descubrimiento de uno mismo en el otro que se encuentra retratado, impulsa a preguntarse de sí las técnicas que se tienen para ser y no ser, para construirse en medio del ruido que aterra a cualquiera cuando se está buscando en imágenes ajenas, que se está coleccionando de a poco y entendiéndose cada que abre la caja de zapatos que es la memoria.

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Always somewhere: la música en la imagen.

por José Luis Dávila

Son los gritos, la expectación, los empujones, todo al mismo tiempo. Las primeras notas entonces, y sale la banda hacia los reflectores. Los amplificadores esparcen el sonido por todo el lugar, se mete por los oídos, sale en los movimientos, en las cabezas que van de atrás hacia adelante, de adelante a atrás. Los ojos de cientos, muchas veces de miles, sobre los escenarios, los ojos que esperan capturar instantes para guardarlos, para apalabrarlos, para compartirlos, para tenerlos presentes cada que el recuerdo ataque, cada que se escuche de nuevo esa canción dondequiera que se esté, que se escuchen los gritos, vuelva la expectación, se sientan los empujones, todo al mismo tiempo desde las primeras notas a las últimas, mientras, con los ojos cerrados, se ve a la banda bajo los reflectores.

Rebeca Martell tiene la capacidad de concentrar toda esa experiencia en sus fotografías. Cada una de las piezas que componen la exposición Always somewhere, presentada en la Fototeca Juan Crisóstomo Méndez, evoca la idea del momento transcurrido dentro del click, la idea de la atemporalidad de los ídolos ajenos y propios, una atemporalidad tanto social como personal, representativa de la música que a ella le atrae como canto de sirenas: el rock en la amplitud de sus variaciones.

Always somewhere tiene el discreto encanto de la sensibilidad musical en la imagen, y es por ese valor que debe ser visitada. Cada una de las piezas que muestra es también contenedora –quizá fuera de intención– de la fuerza que existió dentro del margen experiencial de la fotografía; en todo caso, Martell logra transmitir la emotividad del momento casi efímero que sucede dentro del concierto y, por medio de su cámara, deja que ese momento suceda en la sala de exposición para el espectador.

Para todo amante de la música esta es una exposición imperdible.

La oralidad implícita: entrevista a Ilán Lieberman

Ilán Lieberman presentó recientemente su proyecto y exposición Soy de San Miguel del Progreso en el Museo Amparo, el cual se centra en la construcción del espacio social por medio de la recuperación del relato oral, creando un retrato de comunidad que, aunque inacabado debido a los mismos límites necesarios del proyecto, se encuentra en constante configuración desde la misma comunidad, lo cual se puede ver desde la página oficial del mismo proyecto: soysmp.mx

Respecto a Soy de San Miguel del Progreso pudimos entrevistar al mismo artista y esto fue lo que conversamos.

José Luis Dávila: Empezaría preguntándote algo que, me parece, es fundamental: después de todo este trabajo, ¿crees que hay una diferencia entre la metodología artística y la de investigación social?

Ilán Lieberman: Sí; bueno, no te puedo hablar de la investigación social porque no sé mucho de eso, pero supongo que sí hay una gran diferencia, ¿no? Porque siendo un investigador que te tienes que insertar, digamos, de una historia y de un contexto que ya tiene todo un bagaje y una forma de hacerse. Y en el arte, digamos, uno como artista puede meterse -sobre todo en las artes visuales-  a hacer cosas que podrían lindar o estar en el intersticio de otras disciplinas, pero sin serlas. Entonces puedes entrar realmente desde cualquier lugar, y en mi caso desde el lugar de la sensibilidad subjetiva.

Ilán Lieberman - Fotografía por Gerson Tovar
Ilán Lieberman – Fotografía por Gerson Tovar

JLD: Me imagino que fue un gran reto para ti tomar este ejercicio, ¿qué complicaciones tuviste desde la idea…?

IL: Sí, sí, es un proyecto que empezó hace seis años realmente, porque yo no lo divido; es un proyecto que empezó por el 2013, bueno, quizás antes, pero concretamente como hace 6 años cuando me topé con los volantes e hice una primera aproximación. La primera aproximación que hice tenía más el sentido desde acá, tú tienes los volantes, los ves, ¿esto qué es? Pues vamos a tratar de ver qué significa desde el lugar donde yo lo veo, que es limitado pero circunscrito al ambiente urbano, no a la realidad de allá. Hice un proyecto ahí pero me quedé como con el gusanito de que hay mucho más allá, sentí que esto debe ir mucho más allá, y dije “bueno, si me voy a la comunidad, ¿qué puede pasar? A ver qué me encuentro” Y esa fue la primera idea. Mi idea era trabajar en la comunidad y con la comunidad, eso a grandes rasgos pero no sabía cómo hacerlo ni cómo se iba a materializar, y qué iba a suceder. Me fui guiando en la misma narrativa que yo encontré en los volantes, entre las líneas de los volantes -y se pueden leer porque hay tres de ellos en la exposición-, como que sentí que había un querer expresar algo.

JLD: Como un pretexto también para ti, supongo, para llegar a esta idea de relatar algo oral, porque, por lo que veo en la exposición no se centra ya en la idea de los volantes, como algunos periodistas quieren ver que es algo social y completamente político, sino sacarlo de ahí

IL: Sí, así es. Yo en todo momento lamento, por un lado, que lo hayan utilizado para ello, pero digamos que la ventaja es que genera por lo menos discusión, posiciones, ponerlo sobre la mesa y poderlo hablar; eso es lo que falta, creo, en este país.

JLD: Y bueno, sobre la obra misma, ¿cómo fue la decisión de poner esta sala en la que se va narrando solamente a través de ciertos brillos o destellos de la imagen y cómo lo conjugaste con lo que ya encontraste en las grabaciones?

IL: A lo largo del proyecto, como estuve escuchando las entrevistas, y cuando transcribes una entrevista te metes hasta el tuétano porque escuchas muchas cosas que cuando la hiciste no entendías, entonces de ahí estuve sacando cosas que me llamaron la atención. Eso me sirvió para editar todas esas entrevistas muy largas en algo cortito y a la vez me sirvió para estos fragmentos, tratar de armar algo como un conjunto. Y, como lo dije ahí, la colección prehispánica del museo, que es mucho más grande de lo que se muestra aquí, pues tiene unas piezas fantásticas que además tienen una oralidad implícita en la pieza. Y, pues no sé, es de esas ocurrencias, dije “y si juntamos estas dos cosas”, y me lo imaginé como una puesta en escena, como un espectáculo de luz y sonido. Entonces, es como un juego, como un espectáculo de sonido pero reloaded, no con el discurso añejo de “los indígenas son esto y aquello”, esas cosas que ya no podemos creer sino tratar de ponerlo en el contexto actual y remitirlo, al mismo tiempo, a resonancias antiguas también.

Ilán Lieberman y José Luis Dávila - Fotografía por Gerson Tovar
Ilán Lieberman y José Luis Dávila – Fotografía por Gerson Tovar

JLD: Y ya que hablamos sobre esto de la actualidad y los indígenas, ¿cómo fue, qué tan difícil fue hacer las entrevistas? Me imagino que ya entrar a la comunidad fue difícil…

IL: Pues te voy a decir, de lo que me dicen algunos antropólogos, y creo que tienen razón, que si no fuera porque esta comunidad está desarticulada y empleitada no podría haber entrado nunca o me hubiera tardado diez años en que me den una entrevista. Eso por un lado, y por otro lado tuvimos mucha suerte porque encontramos gente que nos abrió las puertas y nos dijo “bienvenidos, adelante”, y en particular mencioné a doña Consuelo, que a través de su auspicio pudimos llegar a mucha gente.

JLD: Finalmente quiero preguntarte, este proyecto ya está en la red y es muy socializable, ¿crees que sería necesario hacer como de diferentes comunidades este tipo de proyectos? No generalizando como el tuyo como un modelo, sino que los artistas podrían acercarse para darnos un nuevo vistazo a esas comunidades o a esas culturas.

IL: Yo no puedo decir lo que se deba o se tenga que hacer pero es una propuesta, ahí está, si alguien quiere hacerlo, pues adelante. Si a alguien se le antoja hacer lo mismo u otra cosa en su comunidad o en esta misma, pues ojalá que sí sirva para ello.

Interiores que habitamos: Aurora Valade en la Fototeca

Interiores Mexicanos, de Aurora Valade -  Fotografía por Dalia Ruíz
Interiores Mexicanos, de Aurora Valade – Fotografía por Dalia Ruíz

Habitamos espacios atiborrados de nosotros mismos, enmarcados por obsesiones y recuerdos, líneas que delimitan aquello que somos. En México tendemos a intimar con lo que nos atañe, con lo que nos rodea, no sólo a interiorizarlo. Interiorizar es guardar, esconder hasta de los propios pensamientos, intimar es estar ligado a ello y aceptarlo como es. Somos un compendio de esas intimidades, las cuales nos parecen naturales pero para la mirada ajena, para ese otro que está observando desde una cultura distinta, éste es un fenómeno curioso, metáfora de las relaciones sociales que establecemos; esa intimidad es lo que llena, objetiva y simbólicamente, los espacios que vivimos.

Interiores Mexicanos, de Aurora Valade -  Fotografía por Dalia Ruíz
Interiores Mexicanos, de Aurora Valade – Fotografía por Dalia Ruíz

Así pues, la fotógrafa Aurora Valade se vale de esta forma de construcción del espacio propio para retratar a una serie de íconos mexicanos capturados en espacios donde se ven rodeados de lo que representan tanto para el imaginario colectivo. Este trabajo lleno de color y una especie de barroquismo contemporáneo se concentra bajo el muy preciso título de Interiores Mexicanos, formando parte del programa cultural Mano a mano, el cual toma como referencia el concepto de mirada para enlazar a Francia con nuestro país.

Interiores Mexicanos, de Aurora Valade -  Fotografía por Dalia Ruíz
Interiores Mexicanos, de Aurora Valade – Fotografía por Dalia Ruíz

Interiores Mexicanos llega a la Fototeca Juan Crisóstomo Méndez como una puesta en perspectiva de la forma en que interactuamos con el entorno cultural social y personal del que partimos como habitantes de un tan país rico y expresivo como el que tenemos; esto es algo que vale la pena ver sin falta, un motivo para entender, desde la visión de Valade, al presente que hemos conformado en los últimos años.

por José Luis Dávila

El arte más cerca: la nueva tienda en línea del Museo Amparo

Tienda del Museo Amparo
Tienda del Museo Amparo

Acercarse al arte para acercarlo a la gente, esa es la tarea primaria de los museos. Estar a la busca de nuevos talentos, abiertos a los artistas propositivos, generando un discurso cultural de actualidad dentro de sus salas para que los visitantes se lleven a casa la experiencia de haber entrado en contacto con, en el mejor de los casos, un reflejo de su vida.

Pero no solamente es eso, no solamente un museo se debe limitar a las salas de exposiciones. El arte se comercializa, lo queramos o no. Además, ¿quién no ha deseado robar una pintura del muro donde cuelga? En todo caso, las tiendas en los museos han ayudado a satisfacer ese deseo de forma legal (porque sí, aceptémoslo, quienes amamos el arte estaríamos encantados de poder robar las piezas originales de tener la posibilidad de hacerlo) poniendo a nuestro alcance pequeños recuerdos inspirados en las obras que se muestran, como los catálogos de las colecciones, reproducciones, agendas, lapiceros, en fin, todo lo que nos pueda evocar la visita que hicimos.

Llevar con nosotros esos objetos, tenerlos en casa, hacer funcionar la memoria al tacto o la vista de ellos para regresar un poco al momento vivido, eso debería ser considerado como una extensión del museo, una extensión necesaria.

Ante esta necesidad, y entendiéndola, el Museo Amparo ha inaugurado esta semana una nueva modalidad de la tienda que ya posee desde hace buen tiempo: ahora se podrán hacer compras en línea de todo el material que tienen a ofrecer; esto lo hacen como parte del proceso de actualización que el museo entero ha estado experimentando.

Libro de Obras Selectas
Libro de Obras Selectas

Lo interesante de esta tienda es que no se limita a difundir solamente los artículos que tienen relación con las exposiciones, sino que apoya a la difusión del diseño y artesanía local, dando espacio para diversos nombres como la Antigua Fábrica de Vidrio “La Luz”, que es tradicional en la entidad, o de Aida Walls, quien diseña diversas prendas confeccionadas por mujeres de Cholula. Además, también se pueden contar los nombres como Ariel Rojo, Daniela Rojas, Axel Rosales, Dalia Pascal, Martha Vargas, Iker Ortiz y Taller Serra, todos ellos presentando extraordinarias piezas de diseño en cuanto a juguetes, joyas u ornamentación.

Asimismo, el Museo Amparo no se cierra a nuevos talentos y está al pendiente de quienes busquen acercarse para contar con un espacio dentro de la tienda.

Con todo esto, el Museo Amparo logra acercar un poco más a la gente con las piezas, pero más que nada, a conservar una memoria material de lo que es caminar por las salas de exposiciones.

Libretita azul metálico con mono
Libretita azul metálico con mono