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Las ciudades invisibles, de Italo Calvino

Por Emanuel Bravo Gutiérrez

Hace unos meses me di la tarea de comenzar a aprender italiano, en parte por la relativa facilidad que presenta el aprendizaje de este idioma y en parte para poder leer a uno de mis autores favoritos en su idioma original: Italo Calvino.

Me di así a la tarea de volver una de sus obras más célebres Le città invisibili o Las ciudades invisibles. Calvino toma como base para su argumento la vida del célebre viajero Marco Polo. En la obra, el mercader veneciano se encuentra en las cortes de Kublai Khan para realizar una crónica de las ciudades que ha visto, pero que el soberano sólo cree intuir puesto que nunca ha abandonado los límites de su palacio.

Las ciudades relatadas por Marco Polo son compendios de otras ciudades, ciudades hechas de otras ciudades, pasadas y futuras, ciudades posibles, soñadas o sólo imaginarias. El libro las agrupa en distintas clases de acuerdo a los principios bajo las cuales fueron concebidas: la memoria, los signos, el deseo, la muerte, el cielo, los nombres o el intercambio.

Calvino se preocupa por cada una de las palabras que usa en su prosa, ello confiere una gran capacidad de síntesis en un texto que a pesar de su brevedad logra encerrar universos enteros. Las descripciones del autor no muestran, evocan y trazan significados como calles que pueden recorrerse una y otra vez hasta multiplicarse en nuestra memoria.

El lector se pone en el papel del Khan para escuchar el relato de Marco Polo sin lograr adivinar el mecanismo de sus palabras:

El Gran Khan descifraba los signos, pero el nexo entre éstos y los lugares visitados seguía siendo incierto: no sabía nunca si Marco quería representar una aventura que le había sucedido durante el viaje, una hazaña del fundador de la ciudad, la profecía de un astrólogo, un acertijo o una charada para indicar un nombre. Pero por manifiesto u oscuro que fuese, todo lo que Marco mostraba tenía el poder de los emblemas, que una vez vistos no se pueden olvidar ni confundir. (p.37)

El Khan de la misma manera que el lector se da cuenta que es imposible conocer del todo las ciudades, incluso toda una vida no basta para conocer una, sólo a través de los emblemas, de signos ambiguos, de libros como este nos hacen acercarnos a un misterio que existió antes que nosotros y continuará su existencia ya sea más allá de la muerte o de nuestros sueños.

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Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino

Por Emanuel Bravo Gutiérrez

Permiso para una advertencia: Estás a punto de leer una reseña de un libro de Italo Calvino, seguramente vas a preguntarte si valdrá la pena leerlo, si este texto será suficiente para ir sacarlo de una biblioteca; el estilo de Calvino reta al lector a concebir nuevas realidades. Si una noche de invierno un viajero es una de esas novelas que nunca se sabe qué rumbo ha de tomar; ejemplo perfecto de experimentación entre los límites de la ficción y la forma de narrar.

Antes que nada, es una novela para buenos lectores, una novela de aventuras en todos los estilos, personajes, ambientes, narradores y tiempos. El argumento es un complejo laberinto de tergiversaciones, una novela inconclusa llena de historias interconectadas; una novela sobre novelas. Que el lector no se angustie, todo es menos complejo de lo que parece; es necesario abrirse a todos los caminos y tener afinado el sentido del humor porque Calvino se reirá de uno.

Saltamos desde una librería repleta de manuscritos y novelas inacabadas hasta una estación nebulosa de trenes. Visitamos una modesta aldea del Este de Europa. Acompañamos a un grupo de revolucionarios. Recorremos callejones oscuros en compañía de un par de asesinos con mucho estilo. Nos trasladamos a la apacible campiña a las orillas del mar o a un misterioso pueblo latinoamericano lleno de fantasmas y secretos.

Italo Calvino es el tipo de escritor que nos deslumbra con sus arcos argumentativos; una prosa que logra, en muchos momentos, parecerse a la poesía. Afortunados quienes hallamos este libro en el camino y podemos compartir nuestra lectura.

10 CUENTOS PARA RECOMENDAR

Por Emanuel Bravo Gutiérrez

Somos adictos a las listas, a los catálogos, a los tops y a las enumeraciones, se conjuga con nuestra  afición a las colecciones y la acumulación. Muchos de mis amigos me han comentado que han querido una lista de cuentos o novelas que recomendaría; pues bien, estos son los diez cuentos que recomiendo en mis andanzas como lector, la lista no tiene un orden particular, son cuentos conocidos y que se encuentran disponibles en la red.

  • La dama del perrito. Antón Chejov.

Recuerdo que leí este cuento en una computadora de un cyber café a unos treinta minutos de que cerraran. Sí, lo sé, no es el ambiente más adecuado para leer el amor imposible de Dimitri Gurov y Ana Sergueyevna. Chejov, como un buen cuentista, no necesita cientos de páginas para transmitir la fuerza de una pasión, un mundo construido a partir de pequeños detalles y con uno de los finales más poderosos de la literatura contemporánea.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/rus/chejov/la_senora_del_perrito.htm

  • La última pregunta. Isaac Asimov.

El encanto primigenio del cuento radicó en su oralidad, esa virtud que tiene la pieza  al ser relatada en voz alta. Muchos de los cuentos los conocemos no por haberlos leído, sino por haberlos escuchado. Curiosamente, el cuento más importante de uno de los más grandes escritores de ciencia ficción, lo escuché antes de leerlo. Asimov nos plantea un dilema irresoluble, una última pregunta que abarca millones y miles de millones de años a través de distintos avatares que en vano gastan sus existencias para encontrar una respuesta. Yo recomiendo escuchar este relato en el siguiente audio de Ivoox.

http://www.ivoox.com/la-ultima-pregunta-isaac-asimov-audios-mp3_rf_3828356_1.html

  • Vendrán lluvias suaves. Ray Bradbury.

Una casa inteligente repite una y otra vez una rutina. Programada para dar un gran confort a sus habitantes ha desarrollado un programa exacto a cada hora del día, desde el desayuno, la limpieza, los platos de la comida y el cuidado del jardín… pero no sabemos nada de sus habitantes. Pocos cuentos han retratado de manera tan fría y matemática la soledad y el abandono.

http://narrativabreve.com/2013/10/cuento-breve-bradbury-lluvias-suaves.html

  • Conejos blancos. Leonora Carrington.

Junto con Remedios Varo, Leonora Carrington fue una de las más grandes artistas plásticas del surrealismo, pero además de sus pinturas y esculturas, Carrington expresó sus delirios a través de la narrativa. El cuento posee una atmósfera mórbida donde los conejos blancos son los guardianes de una terrorífica mansión donde el tiempo parece haberse detenido.

https://docs.google.com/document/d/1DuFWPLfsGa6Qk-7xITS3eIVvGi_n1ZcnKPdeIZDr2DU/edit?hl=es

  • Las ruinas circulares. Jorge Luis Borges.

Borges es uno de mis escritores favoritos, fue muy difícil decantarme por uno de sus cuentos, elijo este por el contenido mágico de su historia, un antiguo sacerdote consagrado a conocimientos secretos llega a las ruinas de un templo para soñar un hombre. El desarrollo general del cuento nos sumerge en un mundo lleno de alusiones arcanas, ritos ignotos, con uno de los finales más bellos en la literatura universal.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/borges/las_ruinas_circulares.htm

  • El viaje a la semilla. Alejo Carpentier.

La vida de un hombre, desde su nacimiento hasta su muerte… o desde su muerte hasta su nacimiento. Carpentier invierte el orden total de la manera en que concebimos las historias, más prodigiosa que todas las historias que comienzan in extremis. Su lenguaje resucita la realidad que en el principio creíamos moribunda, la vejez rejuvenece y como el mayor sortilegio concebido el tiempo corre sobre sus pasos.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/carpen/viaje_a_la_semilla.htm

  • Sueño de un hombre ridículo. Feodor Dostoievski.

Siento una gran inclinación por los cuentos que parecen sintetizar un universo, que a pesar de su corta extensión, entre sus líneas podemos vislumbrar la infinitud del tiempo, del espacio o la plenitud de toda una existencia, muchos de los cuentos de esta lista generan este efecto, en sus líneas podemos asomarnos a un mundo complejo. Dostoievski nos relata la manera en que un sueño asalta a un suicida la noche en la que había decidido abandonar el mundo. El sueño parece prolongarse durante siglos y dentro de él está contenida toda la historia del hombre.

https://bibioteca-jaranda.wikispaces.com/file/view/El+sue%C3%B1o+de+un+hombre+rid%C3%ADculo+(F.Dostievski).pdf

El cuento fue adaptado por el animador Alexander Petrov en un cortometraje visualmente alucinante. https://www.youtube.com/watch?v=k8eimDwXAik

  • La luz es como el agua. Gabriel García Márquez.

Supe de este cuento a partir de una ingeniosa campaña televisiva llamada “Imaginantes”, igualmente recomendable. Dos niños rompen un foco, la luz mana clara y fresca por el departamento ¿qué es lo peor que podría pasar?

http://arquitectura.unam.mx/uploads/8/1/1/0/8110907/luz_agua_marquez.pdf

  • La dama de picas. Alexander Pushkin.

Alexander Pushkin, el gran poeta ruso también fue un magnifico cuentista, en sus historias logramos leer la excelente síntesis del mundo aristocrático de San Petersburgo con la magia del mundo eslavo. Herman, un ambicioso general y ávido jugador está enamorado de Lisa, sin embargo, necesita de una gran fortuna para poder casarse con ella, puesto que está prometida al príncipe Yeletski, su ambición y deseos de ascensión social lo llevarán hasta las más extrañas consecuencias.

http://www.biblioteca.org.ar/libros/398.pdf

  • La muerte del estratega. Álvaro Mutis.

Este es uno de los cuentos que me gustaría haber escrito. Álvaro Mutis comienza su relato con un debate teológico sobre la canonización de Alar el Ilirio, Estratega de la Emperatriz Irene, muerto a manos de los infieles en una emboscada en las arenas sirias. A partir de esta referencia Mutis relata la vida de un hombre consagrado a la defensa de la fe y que se ve perturbado por la belleza de Ana la Cretense que lo lleva a reconsiderar toda su existencia.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/mutis/la_muerte_del_estratega.htm

Vida y destino, de Vasili Grossman

Por Emanuel Bravo Gutiérrez

Durante la época de la Unión Soviética muchos libros fueron censurados. Cientos de ellos se perdieron para siempre, no sabemos qué líneas desaparecieron en medio de la vista inquisidora de sus férreos lectores, cientos de novelas, cientos de poemas nunca vieron la luz; sin embargo existe una curiosa excepción. Para nuestra gran fortuna, una de las más grandes novelas del siglo XX escapó de un terrible destino, me refiero a la novela del escritor Vasili Grossman, Vida y destino.

Nos situamos en la época de la Segunda Guerra Mundial, los nazis avanzan sobre la Unión Soviética. Hitler alienta a sus ejércitos a conquistar Europa. Los campos de concentración se vuelven gradualmente campos de exterminio. La población soviética sufre el terror desenfrenado de Stalin. Los gulags se llenan de prisioneros y mientras tanto las tropas continúan su avance hasta llegar a una ciudad situada a las orillas del Volga y cuyo nombre resonaría con la fuerza de un huracán en la historia del siglo XX: Stalingrado. Sobre esta ciudad se decidirá el rumbo de la Segunda Guerra Mundial, sobre esta ciudad se librará la batalla más grande de la Historia de la humanidad.

En este gran escenario, Vasili Grossman desarrolla la épica de un pueblo construido a partir de decenas de historias. Me es difícil resumir un solo argumento, ya que en esta novela existen demasiados; son cientos los héroes que circulan por estas páginas. Soldados, generales, amas de casa, viudas hacinadas en diminutos departamentos, ancianas campesinas que viven en condiciones miserables en medio de la estepa calmuca, escritores confinados en campos de trabajo forzados, locos, científicos empeñados en encontrar respuestas atemporales, jóvenes enamorados con ese amor fatal y trágico que sólo existe en la guerra, padres preocupados por sus hijas, niños y ancianos. La novela de Vasili Grossman parece querer plasmar entre sus páginas a todos los personajes implicados en este gran drama.

El tema de la novela es la vida, la vida en sus condiciones más extremas, la vida como manifestación de la libertad frente a los totalitarismos, sea el fascismo o el régimen estalinista que en aquel momento sufría la Unión Soviética. Leemos entre sus páginas fragmentos como el siguiente:

“Cada día, cada hora, año tras año, es necesario librar una lucha por el derecho de ser un hombre, ser bueno y puro. Y en esa lucha no debe haber lugar para el orgullo ni la soberbia, sólo para la humildad. Y si en un momento terrible llega la hora desesperada, no se debe temer a la muerte, no se debe temer si se quiere ser un hombre”.

Ante todo, la novela de Grossman es un sorprendente canto a la vida, al destino, a la libertad de ser un hombre en medio de las condiciones más despiadadas, más inhumanas, más crueles. Esta idea moldea la novela en cada uno de sus numerosos capítulos, episodios donde se constata esa vida poderosa incapaz de ser aniquilada.

Vasili Grossman une la fuerza de una crónica con la belleza del relato. No sólo es la novela épica de una época, no sólo es la epopeya de un pueblo en lucha por su libertad, también es un relato íntimo del alma humana. No sólo se nos relatan la gloria de las batallas, el pensamiento de los estrategas o el valor de los soldados, Grossman, al igual que Chejov o Dostoievski, nos hace sumergirnos en la mente y vida de sus creaciones. Desde la madre que ve impotente la tumba anónima de su hijo. El niño que nos lleva de la mano hasta el final de una cámara de gas. El honesto amor de un general nazi por una anónima mujer rusa. La anciana que ve pasar las generaciones entre sus manos o el dolor impotente de un hombre que no puede estar con la mujer que ama.

Al igual que Tolstoi, Grossman hace latir la vida misma entre las páginas de su obra, pues los grandes dramas se hilvanan de cientos de historias, de pequeños momentos. No es extraño que esta novela se le considere La Guerra y Paz del siglo XX.

Parafraseando a Antonio Muñoz Molina, existen obras que “nos devuelve la conciencia del poderío de la novela como forma suprema de narración del mundo”. Éstas parecen contarnos todo, de tal manera que no dejan en paz al lector hasta que su lectura está concluida, que a pesar de estar poblado de cientos de personajes, cada una de sus historias nos deja huella. Un profesor me habló de ella como una obra “excesiva”, y en efecto lo es, porque parece desbordarse dentro de sus líneas y atisbar a través de ellas como se entretejen la vida y el destino de todos los hombres.

Pieza única, de Milorad Pavic

Por Emanuel Bravo Gutiérrez

En este momento me pregunto la razón por la cual no había reseñado esta novela. Ahora que la releo, me doy cuenta de muchísimas cosas que pasé por alto en la primera y en la segunda lectura. Pieza única es el tipo de novelas que no pierde en cada lectura, sino que gana muchísimo. También debo decir que es uno de mis libros favoritos, obra de uno de los autores más extraños y fascinantes que nos han dado las letras europeas del final del siglo XX y comienzos del XXI.

El argumento es el siguiente: La Symptom House A. & S. K  lucra con la venta de sueños, pero no sueños pasados, sueños ya soñados que tanto hicieron por el psicoanálisis, no. Se ponen en venta sueños futuros, los sueños que tendremos dentro de semanas, meses o años. Estos sueños son vendidos por un curioso personaje, Aleksandar Klozevits o Aleksa Klozevits, da lo mismo, porque él gusta de cambiar de sexo con la naturalidad con la cual uno cambia de sombrero.

Su trabajo es una ardua tarea que se nos describe de la siguiente manera:

Su sueño es una pieza única. No existe ningún sueño ajeno que sea idéntico al suyo. Para reconocer un sueño de usted, sólo debo tomar algo suyo, como cuando a un sabueso se le da una prenda del perseguido para olfatear. Es una parte muy difícil de nuestro trabajo. Es como si usted fuera a la casa de tigres para atrapar un solo tigre en particular, que vive en una zona delimitada, en donde tiene un nombre conocido por todos los aborígenes y en donde se recuerda en qué lugar despedazó a qué persona.

Con los sueños futuros hay que tener cuidado porque los clientes que han requerido sus servicios repentinamente se ven envueltos en una serie de complicados asesinatos. Desde el tenor Distelli en cuyos sueños se ve envuelta la figura del gran poeta Aleksander Pushkin, la despampanante Marquesina Lempitksa cuyos sueños son femeninos y masculinos a la vez, o su rival en amores Lady Heth… todos estos enredos los tendrá que resolver el inspector superior Eugen Stross, cuyas notas las escribe en un cuaderno de notas llamado El cuaderno azul.  Tendremos acceso a las notas del detective, ya que su cuaderno viene junto con la novela; un librito azul plomo con letras doradas en la portada.

No sólo es un thriller policiaco donde tenemos que resolver quién es el asesino, quizá haya más de un asesino, quizá no lo es tal, cada lectura le dará su propia interpretación, cada una seguirá sus propias pistas, cada lectura de este libro es una pieza única.

La obra de Pavic es multifacética, por momentos puede ser también un manual de interpretación de sueños, un breve y delicioso libro de relatos, una curiosa reinterpretación de la historia eslava, una colección extraña de versos salpicada de magia, en fin, la narración al igual que los sueños, se ramifica, se repliega y se despliega, se inunda y se contrae, poblada de símbolos nos topamos con un universo completamente distinto, con reglas propias donde la magia establece una estrecha comunicación con sus personajes. Desde un andrógino de doce dedos, poetas endemoniados, príncipes y princesas hechizadas, pequeños monstruos capturados por gatos que hablan y por supuesto el Diablo, uno de los personajes más recurrentes en la obra de este escritor.

Con una impecable traducción directa del serbio, que corre a cargo de Dubravka Sužnjević, se logra transmitir una prosa cuidada, rica en metáforas, en imágenes inusuales:

Piense en una mujer bella

Duplique su belleza,

Triplíquela.

Elévela al cuadrado.

Y olvídela.

Ésa es Lempitska.

Una obra que no da descanso al lector, un combate digno de ser presenciado, porque Pavic es el tipo de escritor que construye sus historias para continuar aún después de haber cerrado las tapas del libro, recorren los extensos pasillos de nuestra imaginación y nos toman por sorpresa cuando creíamos ya haberlas olvidado.

La muerte viva: sobre 13 calacas y dos muertos

13 Calacas y dos muertos - Fotografía por Jessica Tirado
13 Calacas y dos muertos – Fotografía por Jessica Tirado

por Emanuel Bravo Gutiérrez

No existe mayor certeza en la vida que la de la muerte. Al final de nuestros caminos, al final de nuestros días encontramos ese callado reposo, ese sueño prolongado que languidece nuestra carne, silencia nuestra alegría y nuestro sufrimiento, nos devuelve al polvo de donde una vez salimos. Blancos huesos que parecen columnas de ceniza, barrotes pálidos de un alma que ha huido a una eternidad ignota.

Pero mientras respiremos, mientras nuestros corazones aún palpiten sólo nos queda imaginar las moradas de la muerte. Este es el caso de Malasmuerte, alias El Paquito, alias Francisco Javier Galván Olivares, y Muerto, alias Zaratustra, alias Juan José Lueza Ruiz. De este modo, su exposición, 13 Calacas y dos muertos, nos presenta una nueva lectura a este tema tan recurrente en el arte.

Malasmuerte, Zaratustra y Carlos Landini - Fotografía por Jessica Tirado
Malasmuerte, Zaratustra y Carlos Landini – Fotografía por Jessica Tirado

Entramos a la sala y el ambiente nos traslada a las profundidades de un universo lúgubre, de un mundo vedado para los vivos; atravesamos sus puertas de mármol funerario. El blanco y el negro, protagonistas indiscutibles, guían nuestra vista por obras gráficas y arte-objetos; la dualidad vida-muerte llega de forma inevitable a nuestra mente.

Cada obra es una experimentación, cada obra es una invocación, un acto adivinatorio, una ritual secreto, un conjuro, una burla, una oda, un homenaje, un hallazgo accidental y una búsqueda continua por representar la muerte en todas sus facetas, desde el punto de vista biológico, hasta como un placer exclusivo de los mortales, un placer vedado a los dioses, a los ángeles y quizá también a los vampiros.

13 Calacas y dos muertos - Fotografía por Jessica Tirado
13 Calacas y dos muertos – Fotografía por Jessica Tirado

Nos topamos con obras que nos hacen recordar las vastas soledades y los macabros personajes de Zdzislaw Beksinski, contemplamos una maravillosa reinterpretación de la Mona Lisa, de Da Vinci, e Hijo del Hombre, de Magritte. La escultura El señor de las moscas se encuentra a la mitad de la sala: un armatoste de madera e hilo, habitado por cráneos, huesos, hechizos grabados en distintas lenguas, símbolos mágicos y complicados patrones ancestrales. Un torso negro habitado por una mariposa nocturna, cubierto por poemas en tinta escarlata, la muerte en las profundidades del mar, esqueletos de peces, un cráneo con largos tentáculos trata de capturarnos…

Pero no todo es amenaza continua ni miedo reverente; si algo caracteriza a la concepción de la muerte desde el punto de vista mexicano, es la vitalidad. En pocos países la muerte está tan llena de vida. La obra de estos artistas hace palpitar los huesos, incluso en los rostros monocromos reconocemos los colores que habitaron sus días, reconocemos las emociones congeladas y los gestos petrificados de la existencia, porque, al final, no hay certeza más firme en la muerte que la de la vida.

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La exposición se encuentra en la calle 17 sur 3105 colonia Volcanes y permanecerá hasta el 31 de julio.

Virginia Woolf: Las olas

por Emanuel Bravo Gutiérrez

Un amigo me comentó una vez que Virginia Woolf era como el mar, era hermoso pero profundo y era fácil perderse en él. Era un comentario bastante atinado, leer a Woolf es parecido a surcar un mar, te puedes sumergir de forma plácida en su superficie y aguardar a que te lleve la deriva hacia ningún destino sin esperar nada más. Pero como todo mar, Woolf tiene sus tormentas llenas de furia incontenible, el fragor de su tempestad es inabarcable y en el palpitar de sus olas se esconde la melodía monocorde del infinito.

Virginia Woolf - imagen pública
Virginia Woolf – Imagen pública

Las olas (publicada en Tusquets Editores) es el título de la séptima novela de la escritora inglesa Virginia Woolf. Desde la fecha de su publicación en 1931 sorprendió a la crítica por el nivel de experimentación al cual llega. La técnica del flujo de conciencia que la autora ya  había utilizado en su novela Mrs. Dalloway, en esta obra es llevada a un siguiente camino. Los hechos narrados y la narración como tal queda en un segundo término, se prioriza la prosa, la formación de una conciencia antes que contar una historia.

Seis personajes, seis héroes, seis voces, seis narradores, seis almas, seis formas de entender la realidad, seis formas de vivir la vida. Esto es lo que nos entrega Virginia. La novela se construye a partir de la conciencia de los monólogos de los  protagonistas: Louis, Bernard, Neville, Susan, Jinny y Rhoda. Existe un séptimo narrador que nos presenta la obra y  que relata con gran detalle el curso de un día.

No se relatan vidas, se viven. La novela prioriza el ser, la conciencia más que los acontecimientos, leemos los pensamientos de los personajes, habitamos sus pechos y respiramos el aroma de sus almas. Estos singulares monólogos poseen una gran belleza, incluso en la traducción percibimos toda la delicadeza con la cual Woolf construyó sus frases, más que una novela tenemos en nuestras manos un largo poema a la vida, un largo poema en prosa que rebosa en cada línea del fluir incesante del tiempo. Esta concepción de la novela llevó años después a la autora a concebir la novela de la siguiente manera:

“La vida no es una serie de lámparas dispuestas sistemáticamente; la vida es un halo luminoso, una envoltura semitransparente que nos rodea desde el nacimiento de nuestra conciencia hasta el fin. ¿No es acaso la tarea del novelista coger este espíritu cambiante, desconocido, ilimitado, con todas sus aberraciones y complejidades y con la menor mezcla posible de los hechos exteriores y ajenos?”

Las Olas - Portada en Tusquets
Las Olas – Portada en Tusquets

Seis soliloquios de gran fuerza expresiva cuyo germen encontramos al principio en el “Ulises” de James Joyce, autor que influyó en la poética de Woolf de forma importante.

La vida palpita en cada línea, nos asomamos al abismo del tiempo, del discurrir de los días, irrefrenables sentimos su efecto en la conciencia de nuestros protagonistas que crecen, ven con miradas ingenuas la llegada de la vida que retoña en sus cuerpos y que avanza hacia nuevos caminos que los conducen a la alegría, al odio, al amor, al egoísmo, al orgullo, a la vanidad, a la angustia, a la embriaguez, al tedio, a la reflexión, a la ira, a los celos, a la valentía, a la locura, al suicidio, a la eternidad…

“Un millón de manos cosen, suben cuezos con ladrillos. La actividad es infinita. Y mañana vuelva a comenzar, mañana vuelve a comenzar, mañana damos importancia al sábado. Algunos tomarán el tren de Francia, otros embarcarán para la India. Algunos jamás volverán a entrar en esta sala. Uno morirá esta noche. Otro engendrará un hijo. De nosotros nacerán edificios de todo género, políticas, aventuras, cuadros, poemas, hijos, fábricas. La vida viene. La vida se va” (pág. 132)

Virginia Woolf fue llamada por la crítica francesa como: la fée des lettres anglaises, su prosa de gran belleza abunda en poderosas imágenes poéticas, metáforas con un profundo sentido metafísico, una magia particular, delicada y sutil. “Las olas” es una novela de madurez, sus voces resultan una invocación, un canto ritual moderno, un coro pagano que eleva su plegaria a la vida, esa vida inconmensurable que sobrevive al fin del tiempo, que se eleva grácil más allá de la muerte. 

Ver las estrellas: sobre Constelaciones, internacionalismo y la vanguardia latinoamericana

Constelaciones - Foto por Jessica Tirado Camacho
Constelaciones – Foto por Jessica Tirado Camacho

por Emanuel Bravo Gutiérrez

En una noche estrellada alza la vista al cielo, ¿qué ves? Las estrellas nos han visto a nosotros más tiempo que nosotros a ellas. Son hermosas ¿no lo crees?, son hermosas de una forma bastante abstracta, más bien etéreas y sin forma. Les dimos nombres e imaginamos en ellas geometrías perfectas, nuestra mente tiende a ser figurativa, le teme al caos, este grupo de estrellas parece esto y lo otro, pero nunca nos hemos conformado con la belleza de lo abstracto, de lo amorfo, veamos las estrellas de nuevo, son abstractas y hermosas como las nubes, lo ambiguo pertenece al Cielo y lo figurativo a la Tierra, al mundo de las formas definidas y claras.

Entramos a la primera sala de la exposición, titulada justamente Constelaciones, cuerpos sin forma, trazos sometidos a la perfecta armonía del color, luz insumisa que se basta a sí misma, 28 obras de 27 artistas latinoamericanos que nos presentan en cada una de ellas una lectura distinta de la abstracción. Esta heterogeneidad presenta una riqueza inusual de perspectivas y estilos, por ende, también una gran oportunidad para tener un contacto con esta corriente artística en Latinoamérica.

Constelaciones - Foto por Jessica Tirado Camacho
Constelaciones – Foto por Jessica Tirado Camacho

Más de un siglo ha pasado desde que Vladimir Kandinsky defendió con su pluma el arte abstracto, la pureza de las líneas y los colores, ese siglo ha sido fructífero en exploraciones en torno a las posibilidades de la abstracción. Nos encontramos con una culminación de esta tradición de manos de varios artistas como Joaquín Torres García, Manuel Felguérez, Enrique Careaga y Vicente Rojo, por mencionar a algunos.

Las obras habitan un espacio particular, la estructura barroca del San Pedro Museo de Arte permite una lectura interesante de la convivencia del espacio con la obra en exhibición, el arte barroco enmarca las posibilidades del arte contemporáneo, la tradición nos sirve la vanguardia en un aura de resurrección de los valores estéticos, la posibilidad del futuro en las semillas del pasado.

Constelaciones - Foto por Jessica Tirado Camacho
Constelaciones – Foto por Jessica Tirado Camacho

Los nombres no deberían ser casuales y menos en el arte; dan la carga de la fatalidad necesaria para interesar al espectador. Constelaciones es una exposición que nos abre el pecho al cielo, los ojos pasean por las salas donde conviven la perfección geométrica, el caos del color, obras que cuestionan lo que debe ser la pintura, nos interrogan, nos asedian, nuestros ojos no pueden dejar de mirarlas, tratamos de desentrañar su misterio, encontrar su porqué, nos fascinan y nos obligan a verlas con más detenimiento, con el tiempo que sea necesario para apoderarnos de su mensaje, de su naturaleza amorfa, sutil y eterna como polvo de estrellas.

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Austerlitz o El arte de la memoria

Austerlitz (Portada) - Ed. Anagrama
Austerlitz (Portada) – Ed. Anagrama

por Emanuel Bravo Gutiérrez

El arte de recordar se ha ligado inevitablemente al de invocar, no hay mejor manera de resucitar a los muertos si no es a través de la mente; es una forma sutil y cotidiana de navegar en el pasado y darle voz a las voces del Tártaro que esperan su turno de beber la sangre de nuestro ser. Escribir nuestros recuerdos nos proporciona una manera de darles forma, de delinear los vestigios de épocas pasadas, de volver a poner en orden un universo ya inexistente. Sebald nos proporciona en su novela Austerlitz una muestra de maestría en el arte de la invocación del pasado.

La última novela publicada por el alemán Winfried Georg Maximilian Sebald, en el 2001, puede definirse como un arduo ejercicio de coleccionista. Austerlitz es una novela sobre el pasado y su repercusión en el presente, pero no sólo del pasado inmediato, del pasado de la última generación, sino un pasado aún más lejano y que en ocasiones sobrepasa los límites de los siglos. El protagonista de la novela se ha encontrado con un personaje bastante peculiar en una estación de Amberes: Jacques Austerlitz, un hombre que vivió en la Inglaterra de la posguerra, pero cuyo origen se encuentra nublado por constantes interrogantes que le dan un propósito a su existencia y un argumento a nuestra novela. Conforme avancemos la lectura, daremos cuenta de tal pasado, el de un niño judío que vive sus primeros años en la República Checa que está a punto de ser invadida por Hitler y que posteriormente huye a Gales. El relato ahonda sobre la vida de este niño cuya primera identidad ha sido robada, pero que trata de buscar incansablemente. En ocasiones la comprensión de nuestro pasado nos proporciona un valor más grande que cualquier revelación sobre nuestro futuro. Tal empresa lo lleva a un viaje por una Europa lacerada, pero tan fascinante como cualquier país exótico, llena de murmullos y voces atrapadas.

W. G. Sebald - Imagen pública
W. G. Sebald – Imagen pública

La novela de Sebald está construida por oraciones largas, llenas de adjetivos, adverbios, de una monumentalidad cercana al barroco y que exhala ese misterio propio del gótico de las catedrales; se nos proporciona una idea de laberinto, de eterna reminiscencia, los párrafos abarcan decenas y casi centenas de hojas, cada recuerdo se engarza con otro, cada pista nos lleva a una nueva en un viaje delirante y fantasmagórico. The Times ha calificado a Sebald como el Joyce del siglo XXI; no es para menos, su literatura alcanza la complejidad y vastedad del irlandés. No sólo cada recuerdo nos lleva a otro, sino también cada voz, en un mecanismo propio de Las mil y una noches. Un elemento que también debo comentar es el uso de fotografías y que Sebald ha utilizado en otras obras, fotografías en blanco y negro que ha realizado Jacques Austerlitz durante sus andanzas, estas imágenes irrumpen en el texto y que no sólo ilustran la narración, sino que también exhalan una poderosa fuerza expresiva, en ocasiones dolorosa y en otras fascinante, fotografías que nos pueden recordar a los paisajes románticos de Caspar David Friedrich, a las enigmáticas pinturas de Moreau, la sordidez de Munch y la soledad de las ciudades de Chirico. Estas fotografías tienen una importancia fundamental dentro de la trama, en ocasiones llegan a ocupar ambas páginas. Podemos hablar de un texto ecléctico, lleno de elementos que a primera vista nos podrían resultar distantes y cuyos mecanismos se asemejan más a un caleidoscopio.

Detalle del libro - Imagen pública
Detalle del libro – Imagen pública

El tiempo y su determinación es fundamental en la obra, Austerlitz parece ser un personaje fuera del tiempo y de la sociedad, lo cual nos puede recordar a Monsieur Meursault, protagonista de El extranjero de Albert Camus. Jacques no pertenece a su tiempo, se ha consagrado al culto del pasado, se ha convertido en un sacerdote de la diosa Mnemósine, el tiempo no puede afectarle:

“Un reloj me ha parecido siempre algo ridículo, algo esencialmente falaz, quizá porque, por un impulso interior que nunca he comprendido, me he opuesto siempre al poder del tiempo, excluyéndome de la llamada actualidad, con la esperanza, como hoy pienso, dijo Austerlitz, de que el tiempo no pasara, no haya pasado, de forma que podría correr tras él, de que todo fuera como antes o, mejor dicho, de que todos los momentos de tiempo coexistieran simultáneamente, o más bien de que nada de lo que la historia cuenta fuera cierto, lo sucedido no hubiera sucedido aún, sino que sucederá sólo en el momento en que pensemos en ello, lo que, naturalmente, abre por otra parte la desoladora perspectiva de una miseria continua y un dolor que nunca cese…” (Sebald, 2002: 104)

Sebald ha dado la voz a los muertos de Europa, ha modelado de una forma genial el destino de un hombre y de un continente en busca de su origen por medio del arte de la memoria, alejándolo de las siempre amenazantes sombras del olvido. 

Detalle de portada - Ed. Anagrama
Detalle de portada – Ed. Anagrama

*W.G. Sebald. (2002). Austerlitz. Barcelona. Anagrama

Mientras borro mi nombre: Missing (una investigación)

Por Emanuel Bravo Gutiérrez

Porque somos forasteros y peregrinos delante de ti,

como lo fueron todos nuestros padres;

como una sombra son nuestros

días sobre la tierra, y

no hay esperanza

1ª Crónicas 29:15

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Portada de Missing (una investigación) – imagen pública

Uno solamente puede perderse cuando anteriormente se había encontrado, cuando había estado en un lugar al cual pertenecía aunque este lugar sea sólo metafísico, incluso si lo hemos  olvidado. Esto nos plantea Alberto Fuguet en su novela titulada Missing (Una investigación).

    La novela se estructura en distintas partes que le otorgan un carácter polifónico al texto, pero no desigual, aunque sí asimétrico. Estamos ante una “novela” que inserta novela policiaca, saga familiar, epistolar, poesía,  un bildugnsroman y más, un texto total que se escribe desde la percepción del otro, desde el margen para poder construirse y comprender mejor la situación que nos narra.

    ¿Qué es lo que se nos narra? La búsqueda de un familiar desaparecido: Carlos Patricio Fuguet García, el cual un día desapareció sin más y lo más interesante es que lo haya hecho Aún más interesante es que su familia no lo haya buscado, ni el menor interés se le da a este hecho. Alberto Fuguet construye su novela a partir de esta búsqueda, de esta novela de carretera, para encontrar un sentido a la existencia de su tío y también a su propia existencia, para comprender motivos que quizá también Carlos eliminó tras su huida, ¿huida de qué?, ¿huida de quién?

    Podría parecernos más una novela de interrogantes que de respuestas, pero no es así. En cada capítulo el escritor nos ofrece una hipótesis, una teoría. Y la maestría del escritor está ahí, porque vemos cómo toda solución parece ser insatisfactoria y fallida, cada salida nos mete más aún en el laberinto y cada ventana abierta nos sume más en la oscuridad.

    Fuguet plantea esta fuga, esta búsqueda que nos aleja del centro necesariamente, pero que ofrece la satisfacción de la libertad y de la levedad que plantea Milan Kundera. Las palabras de Carlos nos dicen: “When you are on your own, when you can’t call anyone, when you can’t ask for help, you die or you live”. (cuando estás solo, cuando no puedes llamar a nadie, cuando no puedes pedir ayuda, o mueres o vives).

Freud en su ensayo “El malestar en la cultura” plantea que: “El yo se desliga del mundo exterior, aunque más correcto sería decir: originalmente el yo lo incluye todo; luego, desprende de sí un mundo exterior”. Y si renunciamos al mundo exterior sólo nos quedamos con nosotros mismos, en la soledad en la que intentamos comprender todo, en la que torpemente intentamos darle sentido a nuestra existencia.

BIBLIOGRAFÍA:

Freud, Sigmund. (1982). El malestar en la cultura y otros ensayos. Madrid. Editorial Alianza.

Fuguet, Alberto. (2011). Missing (Una investigación). México. Editorial Alfaguara.