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Un nacionalismo rockero: El Tri

Reseñar un concierto de El Tri es reseñar una parte fundamental de la historia nacional, esa historia nacional que se escribe en minúsculas porque la Historia Nacional le repugna tanto como a cualquiera que tenga un ápice de criticidad dentro de un territorio afectado tanto que no le queda más salida que gritarlo en el tumulto.

El Tri, liderado por Alex Lora, es ese generador de tumultos, de desmadres que se arman para provocar la catarsis necesaria en quien se encuentra con su música, catarsis que lleva a aceptar la realidad social pero que al tiempo inspira para cambiar aunque sea un poco la misma.

La noche del 22 de mayo, en el marco del Festival Internacional 5 de mayo, El Tri, acompañado por la Filarmónica 5 de Mayo, hizo precisamente eso: despertó a gritos a gritos, llamó a las voces para corear un “Chingueeen a suu maadree” para todos los que producen ese malestar, entre las letras de sus canciones, los aplausos y chiflidos.

El Tri, con su casi medio siglo de vida, logró que el zócalo de Puebla retumbara con hórrido estruendo con las voces de quienes disfrutaron de su presentación  y que son movidas por ese ideal de cambio que viene implícito en las canciones de la banda, canciones que son casi himnos.

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Álex Lora: Nada ha cambiado desde el 68

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Por Staff Cinco Centros

Esta mañana, Álex Lora ofreció una rueda de prensa con motivo del concierto que ofrecerá esta noche en el zócalo de la ciudad de Puebla.

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Acompañado de Chela Lora, el músico afirmó que es un honor tocar en la plaza principal del lugar donde nació, ésta le recuerda gratos momentos de su infancia, cuando acompañaba a su padre, quien trabajaba cerca de ahí. Asimismo, explicó que durante cuarenta y seis años de carrera, ha tenido muchas satisfacciones como músico. El concierto de esta noche es una de ellas.

El líder del Tri explicó que el público poblano escuchará canciones que no habían sido versionadas con música académica, como “Nunca es tarde”, “Tierra en llamas”; sin olvidar los grandes clásicos como “Triste canción” o “Cuando tú no estás”. También, dijo que tendrían mucho respeto hacia la Orquesta Sinfónica 5 de mayo, pues respetan mucho el trabajo de los músicos y quieren que la experiencia sonora sea un éxito para todos.

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Además de presentar el disco que celebra los cuarenta y cinco años de la agrupación, Lora habló del libro que registra varios momentos de su larga trayectoria. El músico detalló que fue su esposa quien armó y diseñó este libro, el cual considera un regalo para el grupo.

Por último, hubo un espacio para hablar de las dificultades que se viven en México. Álex Lora considera sano que los niños conozcan la música y aprendan a tocar un instrumento, de esta manera, las posibilidades de desahogo negativo disminuyen. El rockero pidió paz para México, sobre todo para las generaciones jóvenes. Al ser cuestionado sobre la masacre de Ayotzinapa y su relación con la del sesenta y ocho, Lora dijo que el comenzó a tocar diez días después de ésta y que, desde entonces, la represión nunca ha cesado.

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“La diferencia entre el sesenta y ocho y Ayotzinapa es que en esos momentos no existían redes sociales y mucha gente no se enteraba de lo que pasaba. La tragedia de Ayotzinapa fue algo de lo que todo el mundo se enteró”, finalizó.

Las peores 20 bandas mexicanas de la historia (Parte II)

por Carlos Morales Galicia y José Luis Dávila

10. Coda

En su fugaz momento de gloria fueron comparados con Bon Jovi, como si ser comparados con esos perdedores fuera motivo de orgullo; esta bandita tuvo un one hit wonder: Aún, una rola que ha pasado de generación en generación y que sigue siendo la predilecta de karaokes y borrachos, en ese orden. Le hicieron un bien a la humanidad al separarse, aunque alguna vez leímos Coda: el regreso. Esperamos haya sido una broma de mal gusto, pues se encontraba junto a un anuncio de un cine porno, y el porno y nuestros oídos merecen ser respetados.

9.  Anabantha

En 1997, los conocidos como Duan Marie y Vlad Landeros decidieron formar su banda de metal gótico defeña, emulando a Lacrimosa, y pretendiendo lograr estar al nivel de los mismos Tilo Wolff y Anne Nurmi. Sin embargo, esto no sucedió. Con tendencia los temas melosos en las letras y la música que más bien parece un mero acompañamiento improvisado a una voz totalmente desfasada y plana, con agudos que nada aportan. Quizá sin esos elementos tan feos que son la voz de Duan Marie y sus versos de amor escritos para nenas malas que se quieren sentir bien darks, hubieran sido una buena idea. Como diría la ahora famosa Karen sobre el pendejo de Bieber: Recapaciten, Anabantha, recapaciten.

8. Sombrero Verde

Sabemos que no deberíamos dedicarles tantas líneas a esta atrocidad de “nuestro rock”, pero es inevitable hacer mención porque como muchos de ustedes saben, de esta banda echaría raíces una aún peor. Se supone que cuando inicias una banda de música te sobrepones a muchas circunstancias, entre ellas, a ser un inexperto y al pasar del tiempo vas en búsqueda de un estilo. Algo que en estos tapatíos no sucedió jamás. No hace falta ahondar más. Pasaron de ser una asquerosa banda de garaje, a ser una asquerosa banda masiva muchos años más tarde.

7. Kenny y los Eléctricos

Los ochentas son esa década que nunca vamos a olvidar, más que nada por todas las cosas horribles que aparecieron. Una de esas cosas es esta banda que tiene como frontwoman a Kenny Avilés, quien es la única que cree que vale la pena escucharla y ha reformado la banda varias veces en estos treinta años. Para que entiendan bien: ella es como la tía borracha que cuando agarra el micrófono del karaoke, no hay quien se lo pueda quitar. En sus mejores tiempos, el sonido de la banda era igual que el de Timbiriche pero con el volumen un poco más alto. Ahora, pues es igual, lo cual nos hace dudar si en verdad tuvo “mejores tiempos”. Ay, Kenny, huimos, huimos de ti.

6. Rostros Ocultos

Aunque ustedes no lo crean, esta banda continúa en activo. Seguramente el nombre no les dice nada, pero han escuchado en algún bar, una boda, o publicidad de tienda de autoservicio, esto: “Llegando a la fiesta, te veo besándote con otro, yo no lo quiero, hoy te tengo que olvidar”. Así es, Rostros ocultos son los culpables de esa rolita ardilla y harto ochentera que, como No rompas más y el Payaso del rodeo, siempre serán el encore de chicos y grandes. Algo que ignorábamos era su vasta discografía y los músicos que han pasado por sus filas y que han colaborado con ellos, incluido el mismísimo Andrés Calamaro. Sin embargo, esa canción los encasilló y pasarán a la eternidad por aquél buen y lamentable episodio de nuestra música llamada: Rock en tu idioma.

5. PXNDX (Panda)

La “avanzada regia” no podía quedar fuera de los primeros diez lugares de esta lista. A ver, cómo decir que estos tipitos de Monterrey, que aseguran que no les gusta encasillarse en un estilo pero siempre suenan igual, y cuando no suenan igual es porque lo que están tocando es parte de esas 35 canciones que se les han demostrado que plagiaron de bandas mundialmente reconocidas, como My Chemical Romance, Green Day, Fall Out Boy, Sum 41 y Blink 182. O sea, goei, ¿quién carajo es tan pendejo como para robarse canciones de los putos de My Chemical Romance, que apestan infinitamente? Lo más gracioso es que cuando se les pregunta al respecto, se ofenden, e incluso se atreven a declarar cosas como las que dice su baterista: «Pero no robamos, es coincidencia, no sé… Es que adrede no se hizo, no se hizo con ninguna mala intención, igual y no sé, el subconsciente te traiciona…».  Además, ¿cuál es el problema con poner x en lugar de a? ¿Acaso tomaron clases de español online a través de metroflog?  Lo peor es que hay muchas personas que los escuchan y consideran que son una de las mejores bandas que existen, porque, dicen, se identifican con lo que expresan. Obviamente, para tener el valor de decir eso hay que ser o muy imbécil musicalmente hablando, o…no, pues esa es la única razón. Pxnda (obviamente lo podemos escribir como queramos, porque de todos modos les vale madres como se escriba), ustedes son una enfermedad en casa, esto es con desprecio para ustedes.

4. El Tri

Ser de Puebla nunca ha sido un orgullo para nosotros, pese a que haya individuos que traten de ensalzar lo pipope. No conformes con darle al país gente tan despreciable como Díaz Ordaz, Capulina, los Mascabrothers y el Gober Precioso, más los que se acumulen en los próximos años, también teníamos que destacar (sic) en el rock and roll, ni más ni menos que con Alex Lora. Que tienen muchos años tocando, sí. Que sobrevivieron al veto impuesto por el PRI hacia el rock, más o menitos, como diría Gris Toledo. Ya que Alejandro Lora ha hecho toda su carrera gracias a tirarle mierda a ese partido y creerse un cronista de todo lo que acontece en el país. No conforme con ello, tomó, cual Miguel Hidalgo, a la Virgen de Guadalupe y la hizo su estandarte: la poblanidad nunca se puede esconder. El único Tri que tuvo calidad fue el de Mariano Soto y el Cóndor. Hasta que llegó la Chela, y no fueron las adicciones las que fracturaron el grupo, sino ese amargado y terrible ser. Actualmente siguen ostentando el título de la banda “más grande del país”, si es que eso representa algo dentro del rock mexicano. El chavo de onda pasó a ser el ruquito grosero y se ha perdido en sus obsesiones. A veces, se agradece que a las bandas les llegue su tiempo y desaparezcan cuando no dan para más.

3. Jaguares

En 1995 se disolvió una de las mejoras bandas que ha dado este país: Caifanes. Pero el ego de su frontman no se iba a conformar con algo así, entonces organizó lo que ahora y por quince años duró conociéndose como Jaguares. Saúl Hernández, quien hubiera ido ahuyentando a todos sus compañeros de Caifanes por diversos motivos en los que la constante era su ego, reunió a algunos buenos músicos e hizo lo que mejor saber hacer: echarlos a perder. Pero esto no bastó, y para no perder la costumbre, en cada disco se pueden ver varios cambios en los integrantes, algo así como si Hernández fuera el Dave Mustaine de su propio Megadeth. Aunque la comparación no es nada justa, porque los de Megadeth son unos excelentes músicos, letristas y showmans, mientras que Hernández para lo único que es bueno es para pelearse con sus compañeros. Como sea, al menos tienen una buena canción, se llama Fin. Lástima que Saúl no entendió esa parte donde dice que “todo tiene un fin” hasta el 2010. (Sin embargo, hasta eso es dudoso, porque luego orquestó el regreso de Caifanes, y luego el regreso del regreso, y el regreso del regreso del regreso…y así).

2. Maná

Esta es la parte aburrida de la lista porque todos lo saben, hasta ellos: apestan. Tras la desastrosa etapa como Sombrero Verde, uno pensaría que caerían en la cuenta de que no tenían un futuro en la música, sin embargo, la necedad en muchos casos rinde frutos y tras muchos años de sinsabores, de andar por todo el país en una Van, con los instrumentos amontonados, sin que nadie se interesara pos su música, el éxito les llegó. La carrera de Maná está basada en tocar una canción toda su vida, llena de lugares comunes. Fernando Olvera es un cáncer de la música mexicana y por sus composiciones pseudopoéticas arjonescas, merece ser buleado dos veces en nuestra lista.

1. Moderatto

Era una buena parodia. Luego, las personas los empezaron a tomar en serio. Luego ellos mismos se empezaron a tomar en serio. Entonces fue cuando todo valió madres. Formada por ex integrantes de Fobia y Molotov, se dedicaban a hacer versiones de canciones ochenteras, exacerbando los elementos glam de la época. Poco a poco, como pasa con muchos, la “fama”, los acaparó y comenzaron a escribir sus propias canciones. (Aunque sabemos que “escribir” es una palabra muy compleja para ellos). Estas canciones “originales” pretenden en verdad ser rock pero quedan más bien como una versión pesada de las cumbias que se tocan en algún show de travestismo en cualquier pulquería con caché. Son como el SIDA del rock mexicano. ¿Se puede decir algo más?