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Un Chile personal, propio: Enrique Ramírez sobre El tiempo, el animo, el mundo

El tiempo, el animo, el mundo, de Enrique Ramírez - Fotografía por Gerson Tovar
El tiempo, el animo, el mundo, de Enrique Ramírez – Fotografía por Gerson Tovar

El lugar al que pertenecemos nos define en todo aspecto, es nuestro primer filtro para conocer todo lo otro que nos rodeará durante la vida, incluyendo su historia y sus implicaciones sociales, mismas que tenemos interiorizadas debido a que es la misma idea de pertenencia aquella que nos dará el contexto dentro del que sabremos quienes somos. Es una premisa como esta la que nos  ofrece El tiempo, el animo, el mundo, de Enrique Ramírez.

El tiempo, el animo, el mundo, de Enrique Ramírez - Fotografía por Gerson Tovar
El tiempo, el animo, el mundo, de Enrique Ramírez – Fotografía por Gerson Tovar

En esta nueva exposición del Museo Amparo, bajo el ciclo nombrado Encuentros Latinoamericanos, el artista chileno nos deja ver un acercamiento a cómo él sostiene un diálogo con todo eso que se considera su territorio, no el país llamado Chile que todos ven y conocen, sino uno que es propio y personal, un Chile que sólo él vive y construye, y que termina por armarse como un rompecabezas en conjunto con los Chile de todos los demás que habitan esa misma porción geográfica.

Al respecto de la exposición, Ramírez nos concedió una breve entrevista y esto fue lo que nos dijo:

José Luis Dávila: Toda la exposición nos damos cuenta que está enclavada en lo íntimo del territorio que vienes,  pero desde como lo piensas, ¿cuál es la relación que tienes con Chile?

Enrique Ramírez: Es una relación afectiva, completamente. Soy chileno y no me puedo separar de ello; como dice la frase, las personas son de un lugar y llevan su tierra junto de ellos: vengo de Chile y soy Chileno, viva o no viva ahí, lo seguiré siendo.

El tiempo, el animo, el mundo, de Enrique Ramírez - Fotografía por Gerson Tovar
El tiempo, el animo, el mundo, de Enrique Ramírez – Fotografía por Gerson Tovar

JLD: ¿Qué tantas dificultades has encontrado para crear, para producción artística que salga de Chile y que venga a otros museos?

ER: Es difícil porque, por darte un ejemplo, en Chile hay muchas escuelas de arte, entonces imagina la cantidad de artistas que hay, es enorme, y la subvención pública y privada para los artistas es muy poca, entonces es difícil. En general, sucede mucho que un artista antes de poder tener una producción en Chile, se va de Chile y luego vuelven, o luego no vuelven. Casi todos los artistas intentan salir un poco para poder moverse porque en Chile es muy difícil.

JLD: Hablando ya de tu exposición, de todo el contexto social en que se inscribe, ¿tú crees que estos resabios de la dictadura que aún se hablan en Chile, tienen importancia para la juventud, para tu generación o para generaciones que vayan a venir?

ER: Yo creo que tienen mucha importancia porque saber reconocer la historia es como intentar no repetir los hechos y para adelante, yo creo que es peligroso olvidarse de la historia, es súper importante tenerla presente para mirar al futuro en todos lados, no sólo en Chile sino en cualquier lugar del mundo es vital, vital para avanzar.

JLD: Tu trabajo es muy intimista, es proyectar tu relación con las cosas y con las situaciones, pero ¿crees que este tipo de relaciones se están perdiendo con la globalización, con cómo el arte se está creando ahora?

ER: Yo creo que se pierde en el sentido de que vivimos en un mundo en que las cosas empiezan a funcionar muy rápido, estamos muy acostumbrados a ver imágenes, a entrar a youtube, por ejemplo, donde si vemos un video de más de tres minutos lo cortamos porque ya es muy largo y toda esta vorágine, los mails que nos llegan 50 veces al día, toda esta vorágine hace que todo se vuelva menos intimista, tenemos muy poco tiempo para nosotros y yo intento luchar contra eso, intento que mi trabajo siga siendo intimista aunque sea a gran escala.

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Todo sucede en el camino: entrevista a Christiane Burkhard

Christiane Burkhard
Christiane Burkhard

Hace unas semanas se presentó en Cine Tonalá En Camino, un proyecto de la cineasta editado por Sur+ Ediciones. En el evento pudimos entrevistar a la autora.

Juan Daniel Ortiz: ¿Quién es Christiane Burkhard?

Christiane Burkhard: Soy alemana de origen pero tengo más de 20 años viviendo en México. Soy cineasta, documentalista y hoy estoy debutando, digamos, como autora, como escritora en el sentido de que “En camino” es el primer libro publicado, pero la escritura siempre ha formado parte también de mi trayectoria y de mi obra. 

JDO: Su video-diario “En camino”, ¿es su primera obra?

CB: No es mi primera obra, yo tengo varias otras películas hechas, una trayectoria ya consolidada digamos, 4 o 5 películas, documentales todos. Pero en este caso es un proyecto híbrido, que es lo interesante, porque tiene una parte que es audiovisual, que son los videos, video-diario, pero también hay un diario escrito. Surplus, que es la editorial, descubre el valor también de los textos en un videoblog que yo tuve y entonces se fue armando de una manera super bonita un proyecto expandido, un proyecto que se expande hacia lo audiovisual pero también hacia la escritura y a la palabra.

JDO: Sobre este trabajo, ¿qué la motivó, qué la llevó a hacer un video-diario? ¿Por qué un video-diario?

CB: Quizás es importante saber que mi obra, mis documentales, todos tienen una noción de la primera voz, una parte fuerte de subjetividad, una voz íntima. Mi primer trabajo, que ahora está circulando en el Canal 22, también es autobiográfico, entonces es algo que forma parte de mi creación, el diario. Yo escribo diario desde siempre, tal como es un diario, sin pretensiones de que se pudiera publicar en algún momento. Éste se hizo un poco como dice el título -en camino-; es un diario escrito y un diario audiovisual que iba a llevar después a una película, es como parte de una investigación el diario escrito y el diario audiovisual. En algún momento me di cuenta de que esto ya era la obra, ¿sabes? Es muy bonito darme cuenta de que en los procesos hay un encanto también, de que en la búsqueda, en el camino, en la propia investigación, en los alrededores de una película hay mucha riqueza, hay una cantidad de historias ya sucediendo que normalmente uno las tendría que sacrificar porque el proceso de hacer una película finalmente es ya un destilado, es la punta del iceberg, lo que queda al final, es una mínima parte y todo lo demás queda invisible, todo el proceso, todo el camino, toda la búsqueda. Entonces aquí es una película o un proyecto que opera al revés; decidí más bien mantener visible el proceso de la investigación, la caminata, el diario, y lo que queda invisible hasta cierto punto es la película. La película se evoca todo el tiempo y el espectador se la puede imaginar, o se puede maginar varias películas probablemente, pero no está del todo visible. Juego con la idea de que es una película que se imaginan, una película que se anhela y el libro da cuenta de esto, el libro de alguna manera es el testimonio de este anhelo, de este impulso y documenta la búsqueda, documenta el camino. El libro, si lo ves, y también los videos, son como pequeñas tomas instantáneas, pequeños momentos que suceden alrededor de dos años de investigación.

En camino - Portada
En camino – Portada

JDO: ¿Por qué cree usted que los documentales toman más fuerza hoy en día, incluso empiezan a tomar lugar en salas comerciales?

CB: Creo que ya hay un público que necesita también reconectar con la realidad y quizás, también, entendiendo el documental ya no nada más como típico documental sino la producción contemporánea de documentales, tiene mucho atractivo cinematográfico; películas documentales que tienen también drama, tienen suspenso, tienen emociones y nos dan como espectadores un espejo de lo que es nuestra realidad, complicada además. Lo que percibo es que el público está un poco cansado de tanta ficción, de tanto simulacro, de tanta mentira, entonces el documental tiene algo que tiene que ver con su registro de la realidad, con las historias que nos conciernen y en las que nos podemos reconocer que somos nosotros de alguna manera, aunque igual es una historia que yo no la estoy viviendo pero como sé que esos son personajes reales, entonces hay una identificación y una resonancia más fuerte. También ha mejorado muchísimo la calidad de los documentales, hoy en día compiten en todos los festivales del mundo al mismo nivel que las películas de ficción. Hay varios festivales que ya no distinguen entre películas de ficción y documentales y eso también es debido a que hay una mejor manufactura, hay una preocupación por contar las historias reales de la mejor manera. También hay más canales, por ejemplo, desde hace 10 años existe la gira ambulante en México que ha sido fundamental para promover el cine documental, y a lo largo de los 10 años el público ha ido en aumento, el público se ha ido formando también y eso es algo padrísimo para nosotros.

JDO: Hablando de “En camino”, ¿la excavación como metáfora del video-diario es parte de una autoexploración, por esta autoexploración es capaz de hacer pensar al espectador en sí mismo, de reflexionar en su propia persona?

CB: Claro, por supuesto, porque apuesto a que las historias que nos suceden resuenan también en la vida de otros. Entonces, por supuesto, me preocupé de contar las cosas que a mí me estaban pasando pero no nada más a mí, no es un trabajo totalmente autoreferencial, es también una investigación, hay muchos personajes que aparecen en este diario. Al final trato de conectar con el público porque creo que hay algo de la vida que nos conecta, ¿sabes? De hecho si tú lees el libro, si tú ves los videos hay una búsqueda de esas conexiones, de estas pautas que nos definen. Creo que es un estigma de los trabajos en primera persona: el diario, la autobiografía, de que es como si fuera hermético, como si nadie más pudiera entrar ahí, sino al contrario: mi experiencia, mientras más particular, más conecta.

JDO: ¿Cómo fue este proceso de los dos años que duró hacer el video?

CB: Fue un proceso de muchos viajes; es un diario de viaje donde juego mucho con la metáfora de la arqueología y las excavaciones, donde juego mucho con la idea de la memoria como un espacio, un territorio donde hay que excavar y desenterrar historias y patrimonio. Hablo de las diferentes capas de la historia, eso me lleva a reflexionar sobre mi propio lenguaje cinematográfico. Voy a sitios arqueológicos en el sureste de México, Yucatán y Campeche, para observar la labor de los arqueólogos. Fue un proceso de dos años de estar mucho en el campo, es un diario de campo también. Luego, en algún momento, pues ya editar los videos y los textos, así fue como ahora está saliendo el libro. Estuve trabajando con Mónica Nepote que es una gran editora, estuvimos dándole forma al libro, a los textos, y en un proceso paralelo estuve dándole también forma a los videos.

JDO:¿Qué futuros proyectos ve a partir de este trabajo?

CB: Para mí si fue un punto y a parte porque es la primera vez que no termino una película convencional, un dvd. Es un proyecto abierto que resulta en varias plataformas. Una es el videoblog, otro el libro, y la tercera serían las presentaciones en vivo, que tiene un aspecto performático donde estoy combinando la lectura con la proyección de videos. Para mí esto es algo nuevo, estoy experimentando, me encanta. Siento que estoy abriendo brecha aquí, como lo hacen los arqueólogos, que abren brecha, estoy haciendo una topografía, estoy abriendo unas retículas y estoy con muchas ganas de seguir explorando y por lo pronto a disfrutar el logro de este libro. Eso para mí también eventualmente abre un nuevo camino, hacia la escritura o hacia la combinación de la escritura con la cinematografía.

Cuestión de tiempo: el hubiera y otros viajes en el tiempo

Cuestión de tiempo - Fotograma
Cuestión de tiempo – Fotograma

por Jessica Tirado

Es de esperar que una historia sobre el tiempo empiece con la vida cotidiana de una familia inglesa aparentemente común: una madre, un tipo, una hermana, un padre y el narrador, el cual se entera de un secreto familiar que será el detonante de toda la película; los hombres de su familia pueden viajar en el tiempo aunque de forma bastante limitada, sólo a momentos que hayan tenido en su vida, y sólo al pasado. Tim tiene un único motivo para viajar en el tiempo: amor; al principio saltará en el tiempo para arreglar las cosas con las mujeres de su vida, pero conforme pasa la película irá encontrando otras razones: los amigos, sus padres, su hermana, alguien a quien admira, pero también descubrirá que no siempre es buena idea echar mano de su peculiar poder, pues lo verdaderamente importante simplemente sucede.

Con respecto al director, Richard Curtis, es verdad que ha dirigido y escrito varias de las comedias románticas inglesas más famosas de la actualidad, pero si le rascamos un poquito a sus datos, podemos ver que no es la primera vez que escribe sobre viajes en el tiempo; sin embargo, esta vez, aunque con cierto grado de carisma, lo hace de una manera sobria, elegante, que nos deja ver que es un hombre que ha sabido madurar como cineasta y como persona; todo un logro en la difícil profesión de vivir.

Cuestión de tiempo - Fotograma
Cuestión de tiempo – Fotograma

Sobre el reparto, Domhnall Gleeson no se me hace el mejor actor del mundo, es conocido por ser uno de los Weasley (Harry Potter y las reliquias de la muerte, 2011), además, en su país seguro lo recuerdan más por su participación en uno de los capítulos de la controvertida serie Black Mirror (2013). No hay nada más que agregar del reparto, salvo que la gloriosa Rachel McAdams luce como toda una chica de los sueños de cualquiera, como siempre.

¿Qué es lo que nos hace desear tanto viajar en el tiempo? ¿Será que vivimos en un constante estado de arrepentimiento? Pensamos mucho en el hubiera, de hecho, tal vez sea el tiempo verbal que mejor sabemos conjugar y el que más usamos; en ese aspecto esta película es un tanto pretenciosa, ya que intenta decir de una manera muy sutil que vivamos nuestra vida al máximo, como si 123 minutos fueran a hacer un cambio verdadero y profundo en la vida de un ser humano, sin embargo no es del todo malo, pues muestra que hay varios hoyos negros que están frente a nosotros y que no estamos dispuestos a admitir que nuestras decisiones no siempre son el camino que queremos, pero sí la meta que buscamos. ¿Cuál es la razón que nos motivaría a viajar en el tiempo? Considero que el motivo que usan en Cuestión de tiempo es la universalmente correcta: a lo largo de nuestra vida nos movemos por diferentes cosas, pero al final el sentimiento constante es el amor, independientemente que algunos (la mayoría) sólo puedan pensar en el amor de pareja, pese a que existen muchísimas facetas y niveles de él; esta película trata sobre la vida y su sentido unilateral.

Cuestión de tiempo - Fotograma
Cuestión de tiempo – Fotograma

Es una lástima que en Puebla no podamos verla en todos los cines en varios horarios, pero si tienen oportunidad de mirarla no perderán su tiempo con ella, aparenta ser una comedia romántica típica pero a veces las apariencias engañan.

Austerlitz o El arte de la memoria

Austerlitz (Portada) - Ed. Anagrama
Austerlitz (Portada) – Ed. Anagrama

por Emanuel Bravo Gutiérrez

El arte de recordar se ha ligado inevitablemente al de invocar, no hay mejor manera de resucitar a los muertos si no es a través de la mente; es una forma sutil y cotidiana de navegar en el pasado y darle voz a las voces del Tártaro que esperan su turno de beber la sangre de nuestro ser. Escribir nuestros recuerdos nos proporciona una manera de darles forma, de delinear los vestigios de épocas pasadas, de volver a poner en orden un universo ya inexistente. Sebald nos proporciona en su novela Austerlitz una muestra de maestría en el arte de la invocación del pasado.

La última novela publicada por el alemán Winfried Georg Maximilian Sebald, en el 2001, puede definirse como un arduo ejercicio de coleccionista. Austerlitz es una novela sobre el pasado y su repercusión en el presente, pero no sólo del pasado inmediato, del pasado de la última generación, sino un pasado aún más lejano y que en ocasiones sobrepasa los límites de los siglos. El protagonista de la novela se ha encontrado con un personaje bastante peculiar en una estación de Amberes: Jacques Austerlitz, un hombre que vivió en la Inglaterra de la posguerra, pero cuyo origen se encuentra nublado por constantes interrogantes que le dan un propósito a su existencia y un argumento a nuestra novela. Conforme avancemos la lectura, daremos cuenta de tal pasado, el de un niño judío que vive sus primeros años en la República Checa que está a punto de ser invadida por Hitler y que posteriormente huye a Gales. El relato ahonda sobre la vida de este niño cuya primera identidad ha sido robada, pero que trata de buscar incansablemente. En ocasiones la comprensión de nuestro pasado nos proporciona un valor más grande que cualquier revelación sobre nuestro futuro. Tal empresa lo lleva a un viaje por una Europa lacerada, pero tan fascinante como cualquier país exótico, llena de murmullos y voces atrapadas.

W. G. Sebald - Imagen pública
W. G. Sebald – Imagen pública

La novela de Sebald está construida por oraciones largas, llenas de adjetivos, adverbios, de una monumentalidad cercana al barroco y que exhala ese misterio propio del gótico de las catedrales; se nos proporciona una idea de laberinto, de eterna reminiscencia, los párrafos abarcan decenas y casi centenas de hojas, cada recuerdo se engarza con otro, cada pista nos lleva a una nueva en un viaje delirante y fantasmagórico. The Times ha calificado a Sebald como el Joyce del siglo XXI; no es para menos, su literatura alcanza la complejidad y vastedad del irlandés. No sólo cada recuerdo nos lleva a otro, sino también cada voz, en un mecanismo propio de Las mil y una noches. Un elemento que también debo comentar es el uso de fotografías y que Sebald ha utilizado en otras obras, fotografías en blanco y negro que ha realizado Jacques Austerlitz durante sus andanzas, estas imágenes irrumpen en el texto y que no sólo ilustran la narración, sino que también exhalan una poderosa fuerza expresiva, en ocasiones dolorosa y en otras fascinante, fotografías que nos pueden recordar a los paisajes románticos de Caspar David Friedrich, a las enigmáticas pinturas de Moreau, la sordidez de Munch y la soledad de las ciudades de Chirico. Estas fotografías tienen una importancia fundamental dentro de la trama, en ocasiones llegan a ocupar ambas páginas. Podemos hablar de un texto ecléctico, lleno de elementos que a primera vista nos podrían resultar distantes y cuyos mecanismos se asemejan más a un caleidoscopio.

Detalle del libro - Imagen pública
Detalle del libro – Imagen pública

El tiempo y su determinación es fundamental en la obra, Austerlitz parece ser un personaje fuera del tiempo y de la sociedad, lo cual nos puede recordar a Monsieur Meursault, protagonista de El extranjero de Albert Camus. Jacques no pertenece a su tiempo, se ha consagrado al culto del pasado, se ha convertido en un sacerdote de la diosa Mnemósine, el tiempo no puede afectarle:

“Un reloj me ha parecido siempre algo ridículo, algo esencialmente falaz, quizá porque, por un impulso interior que nunca he comprendido, me he opuesto siempre al poder del tiempo, excluyéndome de la llamada actualidad, con la esperanza, como hoy pienso, dijo Austerlitz, de que el tiempo no pasara, no haya pasado, de forma que podría correr tras él, de que todo fuera como antes o, mejor dicho, de que todos los momentos de tiempo coexistieran simultáneamente, o más bien de que nada de lo que la historia cuenta fuera cierto, lo sucedido no hubiera sucedido aún, sino que sucederá sólo en el momento en que pensemos en ello, lo que, naturalmente, abre por otra parte la desoladora perspectiva de una miseria continua y un dolor que nunca cese…” (Sebald, 2002: 104)

Sebald ha dado la voz a los muertos de Europa, ha modelado de una forma genial el destino de un hombre y de un continente en busca de su origen por medio del arte de la memoria, alejándolo de las siempre amenazantes sombras del olvido. 

Detalle de portada - Ed. Anagrama
Detalle de portada – Ed. Anagrama

*W.G. Sebald. (2002). Austerlitz. Barcelona. Anagrama