Archivo de la etiqueta: DC

Suicide Squad/Disaster Squad

por E. J. Valdés

Este comentario contiene spoilers, ¿pero a quién le importa?

Cuando fui a ver Batman V Superman salí encabronado del cine. De Suicide Squad salí disgustado solamente; eso ya es ganancia.

Suicide Squad es escrita y dirigida por David Ayer y cuenta con un reparto de ensamble en el cual destacan Margot Robbie, Will Smith, Jared Leto Joel Kinnaman y Viola Davis. La crítica ya lo ha dicho hasta el cansancio: la tercera entrega del universo cinematográfico de DC no es precisamente la peor, aunque padece de los mismos males que su antecesora: un exceso de personajes sin desarrollo, argumentos secundarios que no van a ninguna parte, mala narrativa y ejecución sub par. El público ha sido mucho más benevolente, y antes de que comenzara la proyección pensé que saldría convencido, como muchos de ellos, de que la prensa fue demasiado dura; que todo mundo amó odiar Batman v Superman y que, como consecuencia, deseaba odiar esta película también. Pero no fue el caso: si el anticlimático duelo entre el último hijo de Krypton y el murciélago de Gotham merecía un 3/10, esta nueva aventura amerita, cuando mucho, un 5/10.

Suicide Squad - Imagen pública
Suicide Squad – Imagen pública

La premisa ya nos la sabemos: tras la “muerte” de Superman, el gobierno de los Estados Unidos está preocupado por la existencia de otras amenazas sobrehumanas y decide conformar un equipo que sirva como plan de contingencia y chivo expiatorio; un equipo de talentosos villanos que pueda meter las manos donde las autoridades no y asumir la responsabilidad si algo sale mal. Así, Amanda Waller (Davis) propone la creación de la Fuerza de Tarea X y recluta a algunos de los criminales más peligrosos que tiene a la mano, como Harley Quinn (Robbie), Deadshot (Smith), Killer Croc (Adewale Akinnuoye-Agbaje), El Diablo (Jay Hernandez), Captain Boomerang (Jai Courtney) y Enchantress (Cara Delevingne), quienes quedan a las órdenes de Rick Flag (Kinnaman), un militar top-notch especializado en… seguir las instrucciones de Waller, supongo. Este peculiar escuadrón deberá enfrentar una amenaza que el propio gobierno ha traído, sin querer, sobre sí mismo, mientras el Joker (Leto) persigue su propia agenda de manera simultánea.

Como toda película, Suicide Squad tiene sus pros y sus contras. Comenzaré con los pros. Primero que nada, el personaje más valioso de este título (no por nada casi toda la publicidad giró en torno suyo) es Harley Quinn; Margot Robbie hace un estupendo papel dando vida a la psiquiatra convertida en secuaz del Joker y nos brinda una interpretación que a todos nos recordará a esa atractiva, ingenua y peligrosa chica de la serie animada de los 90 y de la saga de videojuegos Arkham (aunque se extraña la vocecilla chillona de Tara Strong). Will Smith también hace un buen trabajo como Deadshot, y no pudieron elegir una mejor actriz para hacer a Amanda Waller que Viola Davis. Estos tres personajes son, por mucho, los mejor escritos de toda la película. El guión es bastante más humoroso que el de Batman v Superman, y eso se agradece después de una película que fracasó en su intento de ser más oscura que Watchmen y la trilogía de The Dark Knight juntas. Hay también algunos guiños hacia la siguiente entrega de este universo (Justice League), mucho mejor ejecutados que las grabaciones que tenía Lex Luthor en su computadora; esta película sí se siente como parte de algo más grande.

Y eso es todo lo bueno que puedo decir al respecto.

Suicide Squad - Imagen pública
Suicide Squad – Imagen pública

Ahora lo malo. Primero que nada: Batfleck. El mismo Batman burdo y torpe está de regreso, y aunque su participación es muy breve, el guión no le ayuda para nada: dos segundos después de que aparece, Deadshot ya le pegó un tiro y lo tiene en el suelo, a su merced. ¡Una niñita tiene que pararse frente a él para salvarlo de otro disparo! Así que va la misma queja que en BvS: Batman no atacaría a un hombre armado de frente, y mucho menos cuando hay un menor a menos de un metro de distancia. ¿De verdad no se le ocurrió otra cosa que llegar y decir: “Eh, Deadshot, estás bajo arresto”? ¡Qué patético! Y luego esa escena en donde persigue a Harley y Joker por las calles de Gotham; en la película anterior no tuvo ningún reparo en utilizar el arsenal del batimóvil para hacer estallar los vehículos de Lexcorp (con lo cual seguro mató a los tripulantes), ¿pero aquí le faltaron los baticojones para hacer lo mismo contra su archienemigo? ¿Ese hombre que estuvo a un instante de aniquilar a Superman quiso asegurarse de a atrapar con vida al asesino de JasonTodd? ¡No se los compro ni aunque lo metan a una caja de FrootLoops!

Eso me lleva a mi segunda queja: Joker. Jared Leto no me parece un mal actor, pero desde que vi su caracterización (para la cual seguro le dieron libertad absoluta) presentí que no me iba a gustar. Mi pronóstico se cumplió. Chris Stuckmann dice que hasta ahora no existe un Joker deficiente en el cine, pero considero que éste es el que más se ha acercado a ese adjetivo; al verlo no encuentro al payaso rey del crimen por ninguna parte, sino a un gánster con una pose de estrella de hip-hop y más joyería encima que Mr. T; un espantoso híbrido entre el Joker de Heath Ledger y el de Mark Hamill; un Joker que no me transmite absolutamente nada con sus escuetas carcajadas.

Suicide Squad - Imagen pública
Suicide Squad – Imagen pública

¿Se dan cuenta de lo terrible que se lee eso? En una película en donde aparecen Joker y Batman, ellos están entre los elementos más flojos.

Y si hemos de continuar con los personajes, el resto del escuadrón suicida se antoja gratuito: quita a Killer Croc y Captain Boomerang de la película y no pasa nada. ¿Katana? Lo mismo. ¿Slipknot? ¡Con razón ni se molestaron en incluirlo en la publicidad! En una película cuyo objetivo es hacer que el público sienta empatía por un grupo de villanos, la mayoría de ellos son irrelevantes. Es increíble que entre este elenco menor sólo El Diablo tenga una historia que nos diga quién es, de dónde viene y por qué busca redimirse. En el caso de Enchantress, da la impresión que se pasa media proyección haciendo hula-hula, a su hermano también pudimos ahorrárnoslo, y Rick Flag es opacado por Deadshot como una linterna de mano pierde su haz bajo los rayos del sol.

Eso me lleva a hablar del conjunto de todos estos personajes: el Escuadrón Suicida es como la Liga de la Justicia de los villanos, pero en ningún momento se siente como un equipo; no hay cohesión, no hay vínculos, no se forman lazos de ninguna índole. Incluso, cuando llega la hora del combate final, da la impresión de que son un puñado de personas que no se conocen, no se agradan entre sí y que preferirían estar en cualquier otro lugar y no volver a verse nunca. Sí, ya sé que son los tipos malos, pero no consiguen que se me antoje verlos juntos en otra aventura; denme una película en solitario de Harley Quinn, una de Katana si quieren, e incluso una secuela más de Ocean’s Eleven, pero no me traigan Suicide Squad 2.

La narrativa es un desastre como lo fue en el caso de Batman v Superman: se siente apresurada y muy mal presentada; un segundo tienes a Enchantress y Rick Flag en un apartamento y al siguiente están en las vías del subterráneo sin que te sugieran, cuando menos, que la explicación vendrá después; el escuadrón es recibido por una horda de violentas criaturas tan pronto asoma a Midway City, y poco más tarde entra a tomar un trago a un bar que se encuentra a sólo unas cuadras de una amenaza sobrenatural…

Suicide Squad - Imagen pública
Suicide Squad – Imagen pública

Por último, me parece inverosímil que únicamente la troupe de Amanda Waller haya atendido la emergencia en Midway City; cuando Zod decidió convertir a la Tierra en el nuevo Krypton, Bruce Wayne viajó a Metropolis tan aprisa que olvidó el batitraje en casa; cuando LexLuthor hizo su propia abominación kryptoniana (a Doomsday, pues), Diana Prince dejó el retiro voluntario para esgrimir espada y escudo junto a Batman y Superman; pero cuando una antigua hechicera convierte a civiles inocentes en su ejército de zombis y amenaza con subyugar a todo el planeta, sólo la Fuerza de Tarea X se presenta. Me pregunto qué estarían haciendo Batman, Wonder Woman y Flash en ese momento… En definitiva, no estaban tratando de convencer a Aquaman de que se uniera a su club…

Juro que no entré al cine con la intención de odiar Suicide Squad, pero no puedo pasar por alto el hecho de que es una película un poquito menos mediocre que Batman v Superman. DC tiene planes para su universo cinematográfico los siguientes cuatro años; si Wonder Woman y Justice League resultan igual de malas, quizá esos planes no lleguen tan lejos. ¿Y saben? Lo curioso es que en el terreno de animación sucede justo lo contrario: sus producciones son muy bien recibidas, mientras que las de Marvel son espantosas (basta ver ese horrendo anime de los Avengers). Batman: Assault on Arkham fue todo lo que Suicide Squad debió ser; ¿por qué cintas como ésa, como Justice League vs. Teen Titans, e incluso The Killing Joke —cintas que sí dan resultados— no han de llegar más allá del formato casero? ¿Por qué la necedad de imitar lo que Marvel hace cuando le llevan una increíble ventaja en otro terreno, cuando podrían hacer algo diferente?

No lo entiendo.

Anuncios

Muhammad V Superman

Superman vs. Muhammad Ali - Imagen pública
Superman vs. Muhammad Ali – Imagen pública

por E. J. Valdés

Hace unos días nos enteramos de la muerte de Muhammad Ali, una de las figuras más emblemáticas y polémicas del boxeo del siglo XX, y puesto que somos más afectos a hablar de personajes como él cuando ya no los tenemos entre nosotros, aprovecharé para escribir un poco sobre “el más grande”: Ali nació en 1942 en Louisville, Kentucky, como Cassius Marcellus Clay, Jr. y comenzó a boxear cuando niño; a los 22 años arrebató el campeonato de peso completo a Sonny Liston tras un combate que se ha comentado tanto como la mano de Diego Armando Maradona en el Mundial del 86, embarcándose en una carrera legendaria dentro del pugilismo. Cambió su nombre a Muhammad Ali en 1964, luego de unirse a la Nación del Islam, una controversial organización afroamericana, y durante años se mantuvo cercano a su líder, Elijah Muhammad (el mismo al que se acusó de orquestar la muerte de Malcolm X). Fue uno de los boxeadores cuyo nombre estuvo fuertemente asociado, para bien y para mal, al promotor Don King, y estelarizó algunos de los encuentros más legendarios en la historia del deporte, como sus tres combates con Joe Frazier y el muy sonado Rumble in the Jungle contra George Foreman. Contrario a lo que se acostumbraba en la época, era afecto a provocar y denostar a sus rivales antes y durante las peleas, lo cual, curiosamente, le daba buenos resultados y lo convirtió en un boxeador que siempre estaba en los reflectores y al que el público amaba odiar.

Superman vs. Muhammad Ali - Imagen pública
Superman vs. Muhammad Ali – Imagen pública

Pero Ali no solamente fue legendario sobre el ring, pues en el mundo de los cómics también tiene una estrella: en 1978, DC lo inmortalizó en una edición especial titulada Superman vs. Muhammad Ali que formó parte de una colección en la cual el Hombre de Acero también conoció a John F. Kennedy y a Jerry Lewis, entre otros. El proyecto se concibió en 1977, cuando Ali era campeón de peso completo, y fue escrito por Dennis O’Neil y Neal Adams, pero la producción fue complicada y su publicación demoró hasta febrero de 1978, cuando Ali había perdido el título ante Leon Spinks. No obstante, la historia lo presentó como el campeón indiscutible y partía del siguiente argumento: Lois Lane, Jimmy Olsen y Clark Kent, reporteros del Daily Planet, buscan al boxeador para solicitarle una exclusiva y justo en ese momento tiene lugar una invasión extraterrestre; Rat’Lar, el emperador de los Scrubb, desea destruir la Tierra,pero ésta podrá salvarse si el más poderoso guerrero humano, Muhammad Ali, vence al campeón de los Scrubb, Hun’Ya, en un encuentro de box. Para el pugilista, siempre confiado y seguro de sí, el reto suena a pan comido, pero no tarda en aparecerse por allí Superman, quien argumenta que es él y no Ali quien debe pelear. Para Rat’Lar, aquello es el pretexto de montar el más grande espectáculo del universo y queda decidido que Ali enfrentará a Superman y el vencedor hará frente a Hun’Ya. Así, los combatientes viajan al planeta Bodace para salvaguardar el destino de la Tierra, acompañados por Lois Lane, Jimmy Olsen y hasta Perry White en la esquina del último hijo de Krypton.

(Increíble que Superman haya tenido un mejor motivo para pelear con Muhammad Ali que con Batman en la reciente película de Zack Snyder, ¿no?)

Superman vs. Muhammad Ali - Imagen pública
Superman vs. Muhammad Ali – Imagen pública

Superman vs. Muhammad Ali fue un título bastante colorido, más orientado al público infantil, que no solamente nos demostró que la fama de Ali trascendía la galaxia en los años 70, sino que hizo algunas revelaciones divertidas como que Superman no sabe boxear (Ali debe enseñarle), que en la Fortaleza de la Soledad hay un pasaje al fin del universo, en donde el tiempo transcurre más lento como en la Habitación del Tiempo de Dragon Ball Z, que Superman cuenta con un sol rojo portátil en caso que tenga que equiparar su fuerza a la de un humano ordinario, que la diosa Atenea hace de referee en los encuentros de box intergalácticos, y que el comentario que hace Jimmy Olsen de la pelea puede llegar hasta los más distantes rincones del universo y ser comprendido en inglés. Sin duda es una de las más curiosas aventuras del Hombre de Acero y también una de las portadas más legendarias: en la ilustración de Joe Kubert y Neal Adams se puede apreciar a una plétora de celebridades tanto ficticias como reales.

Muhammad Ali se retiró en 1981, tres años después de pelear con Superman en el espacio, con un récord de 56 victorias y 5 derrotas. Murió a la edad de 74 años.