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Un triste cuento de navidad

Navidad - Imagen pública
Navidad – Imagen pública

por Gerson Tovar Carreón

Actualmente la “navidad” es una de las fiestas más celebradas en todo el mundo. Gracias a Coca-Cola y el capitalismo, esta festividad se ha incluido en los imaginarios de la gente con mal gusto. Además, es la época del año que acumula más capital: la gente se vuelve loca por comprar regalos de último hora, hay más trabajo para los desempleados frecuentes -como los filósofos-, y, lo más importante, se vende mucho alcohol. Esta época te incita a mirar a tus semejantes y no querer matarlos; también, representa el inicio del fin del año fiscal, lo que quiere decir que el próximo año habrá recortes a los presupuestos y aumento de impuestos.

Entonces, ¿cuál es el significado de la navidá? A mi juicio, e imagino que es un juicio genérico, el significado es que el hiperconsumismo le ha ganado terreno al comportamiento humano de reunirse en familia y celebrar un año más de vida y miseria. Esto último me recuerda que hace mucho tiempo no festejo estas fechas con mi familia; eso se debe a la muerte de mi abuela, la cual nunca me agradó. Después de este acontecimiento, toda mi familia se dio cuenta de su propia hipocresía y su falta de compatibilidad, o por lo menos eso pienso que sucedió. Agradezco no volver a ver personajes patéticos como el tío que se hace el chistoso y tiene la gracia de una papa o la tía impertinente y su clásica pregunta: “¿Cuándo te casas?”. Sucede hasta en las mejores familias.

Sin embargo, y dejando de lado los absurdos lazos de sangre, recuerdo dos experiencias decembrinas que me conmovieron y recuerdo con nostalgia. Primero les hablaré brevemente de la navidad con G, una mujer increíble, carismática y llena de vida. En una ocasión me invitó a pasar la fiesta con ella y su familia. Recuerdo la comida y el alcohol, pero, sobre todo, bailar con sus sobrinas. G tenía la fiesta en las venas, bailó con todos, hasta con mi hermano, un apático del baile. Pasé dos navidades con ella y han pasado dos desde que G no está, y la extraño.

Por otro lado, tengo el recuerdo de L, uno de los recuerdos que más me gustan por el hecho de sentirme incluido en una familia o algo parecido a una. Recuerdo el frío en mi cara, las risas de los niños, el aroma de la carne, el sabor del tequila en mis labios y la sonrisa de L. Sin embargo, no recuerdo más, sólo ese sentimiento de calidez, lo que podríamos llamar hogar. Mi memoria nunca ha sido buena, divago y mezclo recuerdos. Pero esa noche con L y su familia es de eso recuerdos que aprecias, pero sabes que son únicos y no volverán jamás.

Navidad - Imagen pública
Navidad – Imagen pública

Me desvié un poco sobre el significado de la navidad. Pienso que el mexicano ha sido acondicionado y guiado para que acepte esta festividad, pero la niega y le da otro significado sin que él mismo se dé cuenta. No es una contradicción, tampoco es que confunda el significado de esta “mágica” fecha, sino que encuentran en el engaño un valor. El deseo de reunir a la familia feliz, que imagino es el verdadero significado, es un engaño: no conozco familias felices, incluso no pienso que no existen. Sólo es un pastiche, una burla de lo que los medios a construido. Y eso me da esperanzas de entender porque la gente se forma para comprar regalos a gente que no quiere, con dinero que no quiere gastar, dinero que ganó en un lugar en el que no le gusta trabajar.

Y mientras eso pasa, les comento que escribí este texto mientras escuchaba via spotify a los Beatles; sé que es de mal gusto, pero finalmente podrán escuchar al cuarteto de Liverpool vía streamain’. Una señal más de que con dinero hasta baila el perro. Feliz navidad, beban, coman y olviden.

 

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Dulce navidad

Consumismo - Imagen pública
Consumismo – Imagen pública

por Mai Hernández

Navidad, dulce y esperada navidad; una época en donde la felicidad está a flor de piel en caso de que no seas un grinch; todo es amor y frescura, fraternidad y paz.

Navidad, un tiempo donde todos los parientes te dan un abrazo, un tiempo donde todos los errores del pasado se han olvidado (por un rato), un tiempo para hacer nuevas metas, nuevos proyectos y una mejor vida. Navidad, un tiempo de renovarte y prepararte para el siguiente año.

¡Sí, seguro! Aunque la navidad es una época de paz y felicidad no se compara con lo espantosa que es a diferencia de otras épocas, y no lo digo por los excesivos colores rojos y verdes o los enormes árboles de navidad, lo digo por el consumismo que se hace en esta época, que va de compra en compra, tienda a tienda. Llámalo tradición, pero el gasto que se hace puede ser innecesario, claro, dependiendo de cómo lo veas: ¿le has echado lápiz a todo lo que consumes en navidad?

Consumismo - Imagen pública
Consumismo – Imagen pública

Empiezas a ver qué es lo que hace falta en casa para navidad: nuevas series para el árbol, nuevas esferas porque las otras ya se rompieron, los arreglos navideños, regalos, la comida para la cena, bebidas, colación para las posadas, las piñatas, etc., etc., y esto en navidad, falta la celebración de año nuevo, falta día de reyes.

Y esto conlleva a más basura, más desperdicios, más sobrepeso, más estrés, más de todo. Y decimos que es paz.

Navidad debería ser una conversión desde adentro, una renovación más espiritual que material, reconciliación. Si tenemos esto en cuenta, el consumismo no resulta trascendente. Antes de que compres cosas, piensa si lo necesitas; no nos sorprendamos gastando lo que no tenemos en lo que no necesitamos y que a la larga no nos servirá.

Que tengan una feliz navidad.