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Rondalles Mallorquines no. 6: La hija y la hijastra del molinero

por Antoni Maria Alcover i Sureda.

Traducción de María Mañogil

Prosigo mi viaje a través de la literatura de Mallorca -la bella isla mediterránea donde nací-, acompañada y guiada por la mano de Jordi d’es Racó. Esta vez con una historia que le contó doña Catalina, de Campanet, y que él decidió inmortalizar en uno de los veinticuatro tomos de los que está compuesta su obra, Aplec de Rondalles Mallorquines. Espero que os guste o que os disguste, especialmente a las Catalinas, a quienes mando un afectuoso saludo.

Es fangar, Campanet - Imagen pública
Es fangar, Campanet – Imagen pública

LA HIJA Y LA HIJASTRA DEL MOLINERO

Esto era y no era un molinero de Sa Pobla que tenía una hija, a la que habían llamado Catalineta, bien graciosa, bonita e ingeniosa. El molinero cayó viudo y se volvió a casar con una viuda que tenía una hija que se llamaba Catalinota, grosera, arisca y cascaciruelas. El molinero le dijo un día a Catalineta:

-¡Catalineta, devuelve la harina a los gigantes de la cueva de Es Fangar!

Es Fangar es una posesión de Sa Pobla hacia Campanet, a pie de montaña. En aquel tiempo, en una cueva de esa posesión habitaba un pelotón de gigantes que vivía de lo que cazaba. Eran unos gigantes muy buena gente que no se metían con nadie mientras no se metiesen con ellos. Ya lo sabían pobleros, campaneteros y bellacos, por eso nadie los incordiaba y los dejaban tranquilos. Llevaban el trigo a aquel molinero, que lo molía y les devolvía la harina, eso sí, después de bien y bien molido. El molinero tenía un recadero y éste solía llevarles la harina a los gigantes de la cueva de Es Fangar, pero justamente ese día el recadero estaba enfermo y enviaron a Catalineta: cargaron el saco sobre el caballo y amarraron a la muchachita encima, le dieron el ronzal, dijeron ¡arre!, y aquel caballo hacia la cueva de Es Fangar. Cuando estuvo frente a la cueva, el corcel se detiene, Catalineta desmonta y entra en la cueva, grita que grita:

-¿Quién hay en la casa de Dios?, ¿quién hay aquí? ¡Salid, que os traigo la harina!

Bien que voceó la chica, pero nadie le respondió. ¿Y qué hace ella? Así como puede descarga el saco, lo mete en la cueva, se percata de que todo está un poco sucio y desordenado; y barre y sacude y avía, y al momento lo deja todo limpio y engalanado. De pronto ¡tac!, llegan los gigantes, reparan en todo cuanto acababa de hacer Catalineta por ahí adentro y quedan tan agradecidos y satisfechos que se reúnen y dice el cabecilla del grupo:

-Se merece esta muchacha que le demos un don; bastante que se lo ha ganado.
-¡Bien pensado! ¡Bien pensado! -dicen todos-. El jefe que diga cuál ha de ser ese don.
-¡Ya lo diré, ya! -dice aquél-. El don ha de ser que, al abrir la boca Catalineta, por cada palabra que salga de ella, le brote una peseta.-¡Aprobado! ¡Aprobado! -aplaudieron todos los gigantes.
-¡Muchas gracias! -dice Catalineta, y ¡zas!, le cayeron de la boca dos pesetas por las dos palabras que acababa de pronunciar.

Catalineta recoge aquellas dos pesetas, se las embolsa, se sube al caballo y ¡hacia el molino! Cuando su padre, su madrastra y su hermanastra se dieron cuenta de que, al decir Catalineta cualquier palabra, de pronto le caía una peseta de la boca, imaginaos cómo se quedaron de pasmados. Su padre estaba contentísimo; en cambio, la madrastra y la hermanastra no lo podían soportar, la envidia les corroía. Catalineta, como era tan buena chica, todas las pesetas que le brotaban de la boca, tantas como palabras decía, se las entregaba a su padre, y su padre que daba saltos de alegría, y la madrastra y la hermanastra que se encrespaban y se las llevaban los demonios., hasta que un día la madrastra le dice al molinero:

-¿Y qué no volvemos a tener grano para moler, de los gigantes de la cueva de Es Fangar?
-Sí que tenemos- contesta el hombre.
-¡Pues ve a molerlo! -suelta la madrastra-, y mi Catalina les llevará la harina.
-¿Y por qué? -dice el molinero- ¿Para ver si regresa de la cueva así como regresó mi Catalineta, que al decir cualquier palabra, le cae de la boca una peseta?
-¡Veo que me entiendes! -asiente la molinera-. ¿Y qué no te gustaría?
-¡De acuerdo, de acuerdo! -responde él- ¡Hala, pues! Hagamos la harina de los gigantes de la cueva de Es Fangar.

Vierten el grano en el molino y al poco tiempo estuvo molido. El molinero maquila, llena el saco, lo asienta sobre el caballo, llama a la hijastra y le dice:

-¡Hala, Catalina, arreando! ¡Veamos si vuelves como la otra Catalina!
-¡Haré todo lo posible! -dice la groserota.

Se sienta a horcajadas sobre el animal y ¡hacia la cueva de Es Fangar! Pronto llega allí, desmonta pegando un bote, se mete dentro de la cueva, grita que grita:

-¡Hala,vosotros de aquí adentro! ¡Salid deprisa que os traigo la harina! ¡Venga, zánganos, salid ya! ¿O queréis que os lo entre yo, el saco? ¡Si no salís lo tiro al suelo y me voy!

En esto, los gigantes vuelven de cazar; y ella, toda inquieta, se pone a sermonearlos sin ningún miramiento ni respeto. Los gigantes descargan el saco y se lo llevan dentro de la tahona, desoyendo a Catalinota, viendo que era tan insolente, desabrida y descarada. ¿Y qué me diréis? Cuando ella vio que los gigantes se largaban sin intención de concederle el don con que habían agraciado a Catalineta, les suelta:

-¡Ueep, so tacaños! ¿Y así me despacháis? ¿Qué me tengo que ir, así como vine?

Los gigantes, al escucharla, se miran entre ellos y dicen:

-¡Oh, qué chica tan estúpida, pedante y maleducada! Ahora querría que le otorgásemos el mismo don que a Catalineta. ¡El premio es para quien se lo gana! ¡Catalineta se lo mereció; ésta no! Para que no regrese así como ha venido, plantémosle una trompa detrás, y que cada vez que abra la boca le haga: ¡brraah! ¡brraah!

-Nada, pues -dice el cabecilla-. Que le salga esa trompa y que al decir cada palabra, le suene ipso facto: ¡brraah! ¡brraah!

A Catalinota, viendo que los gigantes no asomaban, se le acabó la paciencia, se sube de un salto al caballo y ¡hacia el molino!, toda ofendida y enfurruñada. Y lo gracioso fue cuando llegó a su casa, que a la primera palabra que dice la trompa le hace de pronto: ¡brraah! ¡brraah! Y tantas palabras como pronunciaba, venga a hacerle la trompa: ¡brraah! ¡brraah! Imaginaos la rabia que les debió entrar a ella y a su madre, y la risa que debía entrarles a los otros cuando escuchaban aquel barritar de la trompa que llevaba enganchada detrás. Incluso el molinero se reía, y Catalineta se encerraba en su habitación porque no podía aguantar las carcajadas ante tal extraño espectáculo, y no quería que la madrastra la sorprendiera con la risotada en la boca. La molinera estaba hecha una furia al ver a su hija de aquella manera, y lo que la angustiaba más era que, como Catalinota cortejaba, cuando viniera su pretendiente y escuchase el brraah, brraah, que nunca paraba al pronunciar la chica cualquier palabra, él se lo tomaría mal y no volvería a aparecer por la casa. ¿Y qué hace ella? Se va al pretendiente de la niña y le suelta:

-Mira, tú. Mi Catalina ha ido a confesarse y el cura le ha puesto por penitencia que no ha de decir palabra hasta que se case.

El novio, que era un poco memo y no había encontrado a ninguna otra muchacha que lo quisiera, con la esperanza de que Catalinota tendría alguna cosa porque los de aquel molino parecían gente pudiente, se resignó a casarse con aquella arpía. Disponen la cosa y a los ocho días se casan, sin que Catalinota abriese boca hasta que al fin estuvo casada. Pero lo bueno fue al salir de la iglesia, cuando todos les daban la enhorabuena, y ella ¡boca lacrada!, sin hablar ni chistar, por miedo a lo que pasara. El marido, ya un poco molesto, le dice:

-¡Vaya, mujer, a ver si hablas! ¡Que Cristo hablaba y estaba en la cruz! Si el cura te puso por penitencia que no podías abrir boca hasta estar casada, ahora ya lo estás. ¡Así que habla!

La esposa se vio tan presionada que no tuvo más remedio que responder agradeciendo las felicitaciones, ¡pero buena la hizo! La trompa que los gigantes de la cueva de Es Fangar le plantaron detrás, empieza a sonar: ¡brraah! ¡brraah!, por cada palabra que decía la taruga. Aquello fue un escándalo: todo el mundo se echó a reír, y ríe que ríe, y el novio y toda su familia más avergonzados que no sé qué deciros. Y la molinera hecha un demonio, al igual que la novia. Y el molinero todo abochornado y con un miedo horrible a echarse a reír también.

Y la cosa acabó tan mal que la novia se desmayó y se la tuvieron que llevar en una parihuela hasta su casa y encamarla; y el novio dijo que allí había habido un medio engaño y que daba por nulo el casamiento. Devolvió al molino el ajuar de ella y todos los demás bártulos y no quiso saber nunca más nada de Catalinota, quien no supo desprenderse nunca de aquel demonio de trompa que los gigantes de la cueva de Es Fangar le habían plantado detrás, y que no dejaba nunca de hacer ¡brraah! ¡brraah!, al pronunciar la majadera cualquier palabra.

Y pues, ¡no hubiese sido tan grosera, colérica y pedante! ¡Más se merecía! Tomad ejemplo, muchachitas que esto leéis sobre Catalineta y Catalinota, si no queréis salir escaldadas.

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Después del intermedio

por Alejandro Vázquez

Hice cuentas. Hace poco más de medio año que no escribo una columna, y podría decir que el resto de la producción escrita ha sido bastante pitera en todo este tiempo. Pero mæh: heme aquí otra vez –incluso si lo que debiese estar haciendo fuese el trabajo final sobre la estructura y la organización social. Pero quizás un poco de ello se verá aquí, quién sabe aún.

Las columnas que solía escribir por alguna razón llegaron a los navegadores de más de 10 personas, y de éstas obtuve algunas opiniones, de las cuales tomaré tres para basar la piltrafa que escribo ahora… y bueno, será parafraseando porque el tiempo pasa, las cosas cambian, el alcohol corre y la mierda se seca.

Escritura - Imagen pública
Escritura – Imagen pública

1.- “¿Quién te crees para escribir así?”
O sea: impláying que no tengo la autoridad para hacerlo. Uno se puede ver azotado momentáneamente por un pensamiento tipo “¡OH MIERDA, ES VERDAD! ¡NO SOY NADIE!”. Y si lo vemos desde el punto de vista hacia el que tienden las gentes, es verdad: no soy nadiens. Pero al final recuerdo que una de las razonas por las que escribo (así sea sin esperanza de ser leído) es precisamente porque estoy hasta la madre de que los discursos de los alguienses sea impuesto tanto por aquellos a quienes les conviene que las cosas sean así, como por una bola de nadiens –empero: igual que yo– que prefieren tragarse ese producto y defenderlo/reproducirlo por el simple hecho de que viene de un lugar que suponemos se encuentra por encima de nosotros.

2.- “Me gusta porque no te crees la panacea, por eso evitas las propuestas.”
Bueno… creo que gracias. Pero no puse este parafraseo para demostrar que hay alguien a quien puede llegar a agradarle, sino para contrastarlo con el siguiente.

Escritura - Imagen pública
Escritura – Imagen pública

3.- “Sí: haces una crítica. ¿Pero de qué sirve? No propones y no parece estar llegando a nadie.”
Este último fue el que, hasta cierto punto, me dio un poco en la madre. La verdad es que todo es cierto –y creo que es por eso que dejé de escribir columnas durante un buen rato. Sin embargo, después de considerarlo en sus partes llegué a la conclusión de que, si bien no estoy llegando a nadie, esa no parece ser una razón válida para dejar de escribir. O sea: si escribiendo no llego a muchos, dejando de hacerlo menos. Vaya pendejada mía.

El hecho de escribir lo que salga va precisamente con el espíritu de la columna: “Desde la Lubyanka”. No es porque no quiera proponer/no proponer, sino porque para empezar, la columna es un alarido de la chingada perdido en medio de toda la información que corre por internet: desde porno cristiano hasta reposteos de los complejos y nutritivos artículos de Bósfid o de Upsocl.

Siendo la Lubyanka una analogía para las realidades en las que estamos inmersos, no hablamos de un alarido que vaya a cambiar el mundo, ni mucho menos de uno que sea agradable. Seamos realistas: un alarido nunca va a ser agradable, puesto que su origen se encuentra en el encierro, la rabia, la impunidad, la injusticia o la impotencia, independientemente de su carácter personal, contextual o sociopolítico.

Escritura - Imagen pública
Escritura – Imagen pública

Quizás la propuesta base es precisamente hacer las cosas tan visibles de una manera tan recalcitrante que no quede otro remedio más que mirarlas y enfrentarlas. Cada columna es un microcosmos, y en él puede haber o no propuestas para el problema/coso planteado. Pero al final de todo son los lectores quienes decidirán de manera personal si el problema es tal (ctm Arjona) y qué es lo que les gustaría hacer al respecto.

Sin embargo el punto de hablar sobre columnas de las cuales el presente lector de seguro no tenía idea, parece más bien tangencial:
A la gente puede gustarle o no lo que hagas, lo que digas o lo que

Escritura - Imagen pública
Escritura – Imagen pública

escribas. Habrá a quienes no les parezca, y eso está bien. Habrá quienes quizás lleguen a tomarle hasta afecto, y eso también está chido. Pero nada de lo anterior justifica el hecho de que dejes de hacer lo que te gusta porque a alguien se le ocurrió decir que “no está tan bien”. Más vale un alarido perdido afuera que uno contenido en una jaula de carne. Quiero recalcar en algo: no digo que el que la crítica de los demás sea buena o mala -puesto que en realidad las intenciones que subyacen a ésta son en realidad muy variables: desde mejorarte hasta quebrarte– sino que lo jodido es que las maquinaciones y debrayes negativos propios hechos a raíz de un comentario sean suficientes para hacernos dejar de hacer.

Y volver a hacer, es lo que espero se hará.

Dicho esto, casi después de siete meses de inactividad total, volvemos a gritar.

HerzlichWillkommen, hijos de la chingada.

Poesía transgresora

Homero - Imagen Pública
Homero – Imagen Pública

por Marcos Solache

Transgresión

El cambio es el elemento primario y vital de la creación.

A base de cambios se crea el mundo, nos creamos nosotros, y por lo tanto el Universo entero.

Este mundo y nosotros mismos, no seríamos nada sin esos intentos, que hoy podemos llamar evolutivos, de cambios y modificaciones.

Mas los cambios, como todo el mundo, presenta una dicotomía; entre buenos y malos.

Juzgamiento muy complejo, en el cual no deseo ahondar, mas sí aplicar el uso popular; por lo tanto decir que si el cambio es malo, se le llama transgresión, de lo contrario progresión.

Sobre estas palabras, muy acomodadas a lo social e interés político, deben decirse al menos dos cosas:

La primera es que por definición el progreso es avance, mas este avance precisa su origen en una transgresión.

La segunda es el estigma que se le ha colocado a la palabra transgredir, que precisamente viene de su definición:

            “Quebrantar, violar un precepto, ley o estatuto.”1

Queda muy claro que el discurso actual, no espera transgresiones, porque directamente falsearían, tal como lo indica la definición: preceptos, leyes o estatutos.

Mas los discursos cambian, lo que ahora se acepta como una reforma, o concordancia al margen, primero y sobretodo, fue una transgresión.

Ordenaría entonces lo previamente dicho, afirmando y arriesgando mi credibilidad con lo siguiente:

El origen de todo cambio, por lo tanto de la vida, es una trasgresión a la existencia misma.

Trasladando un poco la teoría astrofísica del “Big Bang”, debería decir que por sí misma es una enorme transgresión al orden que imperaba en el Universo previo; por lo tanto y concluyente a todo esto, nuestro primer segundo de existencia universal, aquella explosión, fue sin duda, una transgresión.

La divina comedia - Imagen Pública
La divina comedia – Imagen Pública

Poesía

De la poesía, quizá lo más certero que se sabe, es que es un intento.

Un tratado entre este mundo y el otro, el yo y el otro, un camino hacia el portal sin marco de la otredad.

Hay que decir también que su propósito más ambicioso es ser el puente deformado que conduce a la verdad auténtica y desconocida, que por supuesto, está inmersa en la paradoja de la inefabilidad.

Aunque quizá el poder creativo y recreativo de la poesía, reside en que precisamente no se puede capturar su total autenticidad.

Es una persecución, correr tras la palabra, aquella que contunde, que abarca y dice todas las palabras; esa lapidante respuesta que le dio la zarza ardiendo a Moisés:

            YO SOY EL QUE SOY.

                        Fragmento del Éxodo III, 14.

Por lo tanto, también se podría decir que la poesía es huir de la palabra.

Ignorar para ignorarse, y así encontrarse ante la nada, reflejo traslúcido del ser mismo y completo; aquella entera anulación que se logra, justamente entre la palabra uno y la dos, el hasta finales del siglo XIX, pequeño espacio en blanco.

Ahora la poesía intenta ser más espacio, palabra más significada, ser dupla de las palabras de Yahvé:

SER lo que ES, un encuentro con la nada.

Individuo

Aunque lo siguiente se lea como una oración egoísta, poco fraterna, y en contra de lo que parece el único propósito leal humano, que es el dar; debo escribirla porque creo en ella.

El ser humano es individual.

Ser individuo en medio de una sociedad, valdría toda la extensión y profundidad de la palabra; que me parece, sin temor apostarlo todo, sería realmente y en síntesis, el superhombre de Nietzsche.

Y si un individuo lo es todo, todas las etiquetas de filosofía, ciencia, arte o poesía, quedan muy superfluas, y casi inservibles.

Porque ese individuo auténtico, estaría, aunque inmerso en el mundo social, al mismo tiempo en una vacuidad, lo suficientemente abierta a tendencias actuales y pasadas, como también estoica en lo auténtico original.

Ante esto, y bajo estrictos conceptos formativos de la palabra, este ser presenta una dualidad de enfoques indivisibles:

El primero es estar en constante y permanente recreación hacia sí mismo.

Lo segundo es lo contrario, estar en constante y perpetua transgresión, valga la paradójica y dual indivisión, social.

Un ser humano de estas características, no se apegaría a corrientes artísticas ni partidos políticos, parecería un completo desentendido de toda obligación civil.

Sin embargo, me parece que su mayor aportación comunitaria, sería propiamente la nula intromisión directa social.

Que no debe confundirse con la ignorancia, ni con la oposición; ya que de la primera nunca estará en parte, como de la segunda será factor preponderantemente activo .

Encontramos entonces, bajo características pilares, al individuo, aquel conocido, pero con fundamentos subversivos suficientes como para ser ignorado.

Ser indivisible, y aunque invisible, inconfundible y siempre resonante.

Nietzsche - Imagen Pública
Nietzsche – Imagen Pública

ÉL / LA —-Individuo—- Poeta—-Transgresor/A

Si no se escribiese lo que se dice que es poesía; la poesía, por sí misma, existiría.

Definitivamente no nos necesita, y aunque parezca obvio que nosotros sí la necesitamos, tampoco es cierto.

La razón, muy sencilla, no sabemos lo qué es poesía, no sabemos, ni estamos, ni estaremos seguros, si lo que hacemos, es realmente o no, simple y compleja poesía.

Si no la intentamos, andaremos con un hueco, un sabor que nos conduzca a intentarla una y otra vez; pero sí la hacemos concientes o creyentes, seguramente también percibiremos el mismo hueco que nos deje completamente insatisfechos.

Porque la poesía no es una finalidad, es como nosotros ante ella, un medio, un paso para otro estado, que no se me ocurre nada más, residente de la absoluta y completa luz y paz.

El mundo de los hombres, ha intentado ceñirla, acotarla a una hoja, una cuenta de sílabas, y una paridad de consonantes o vocales.

Mas la poesía no es sonetos ni romances; ni tampoco me acomodaría para decir que es una expresión profunda del sentimiento humano, ya que sería igual de inútil.

Qué en el humano es profundo, y qué vano.

Ya mencioné que para mí la poesía es un intento, pero no un intento sobre ella, sino sobre uno mismo.

El intento, y retomando otro punto del texto, es individual, por ende imposible de exponer, ya que la fuerza y existencia del arte poético es únicamente momentánea e intransferible.

El empezar, corregir y rehacer un poema, esos momentos efímeros de lectura pausada que duran menos de un minuto, eso es lo que hace y nos da la poesía, como un momento humano eterno.

No las palabras de Homero o Virgilio a través de los siglos, sino ese síncope ínfimo de tranquilidad, en el cual sabemos que lo que hemos escrito puede y debe estar mejor, pero de una manera que desconocemos.

Nos sucede una revelación, al estilo de las religiosas, porque valga la comparación; la poesía también es religión, aunque diría más bien que es espiritualidad religiosa.

Solamente por un momento, nos muestra un jirón de velo; y con ese pedacito de tela quedamos maravillados y conectados a su encanto y belleza insostenibles.

¿Cuál es el camino entonces?

Sin duda la ruta es la transgresión.

Esa vitalidad que se gana con el cambio, no con la destrucción, sino con la reconstrucción.

Esa pujanza que no se dará en la palabra moteada como poética, sino sobre el individuo apalabrado poéticamente.

Esa poesía transgresora se está haciendo, y si se publica o no, es secundario, porque antes ha cumplido con lo que etimológicamente es el arte:

Se ha hecho y creado.

En el momento ha transgredido los fundamentos que se creían más esenciales para considerar algo como tal o cual.

A partir de todo, ha creado algo, no diferente, pero sí auténtico.

Valga la palabra, el individuo se ha poetizado un instante no repetido, más por otros igualmente hecho, por lo tanto sí recreado, pero no abolido, sino colocados, los verdaderos, en la misma estela traslúcida del Universo.

Recurso en línea:

1.- Diccionario en línea de la Real Academia Española. Definición de “transgredir”. Disponible en http://lema.rae.es/drae/?val=transgredir . Diciembre 2014.

Ancestral espectro

Playa - Imagen Pública
Playa – Imagen Pública

por Marcos Solache

El Recuerdo

Sobre la poesía diaria, aquella que se crea sin otro afán que el de exponer sentimientos, y con ellos generar sensaciones; una autora que nos ha permitido conocer seres íntimos, caminar por la noche urbana,y junto con el lector, afianzar sus propios recuerdos.

De ChuchetteCidutier; nombre entre hipocorístico y acrónimo de, María de Jesús Cid Gutiérrez;se sabe poco, pero a decir verdad, ya sabemos mucho, por ese valor de exposición sin empacho ni remordimiento, con el que firmemente crea poesía.

Comenzaré mi comentario con “El Recuerdo”.

Un poema de una sola tira, de metro variable, y rima asonante.

Un detalle sobre la métrica, serían esos dos tercetos inmersos casi simétricos, el primero de diez y el segundo de doce; más variable el último, aunque debido a que utiliza sílabas más largas, poco notable la diferencia.

Aun estos pasajes, el esqueleto del poema es muy variable y agradable.

Sobre la rima, como ya escribí, asonante fuerte, fincada en su mayoría en las vocales a y o.

Tiene algunas paridades internas como los de los versos 17 y 18.

                        (…)

                        Una noche desperté

                        y ya no estabas,

                        (…)

O esta más larga que extiende una caída interna que remata doblemente en el final.

                        (…)

                        cincuenta palabras…

                        trescientas veces…

                        entre las olas…

                        …         llevaba la cuenta.

                        (…)

Esta sucesión no es muy lucida porque se rompe por la intrusión de un verso corto,(cuatro años juntos),aunque aun por esto, deja un buen sabor de boca.

Quizá también, esta sonoridad no reluce porque los versos se extienden tan largo, que se pierde el recuerdo audible de las palabras pares.

Lo que me queda claro es que Chuchette no es, ni mucho menos pretende ser una poeta de formas, cánones, ni estructuras.

Me parecería más acertado escribir que es una poeta de sentimientos traslúcidos.

El poema está dividido en tres partes asimétricas, ya que las dos primeras cuentan con respectivos encauces internos, que no precisamente responde a simetría, ni a extensión.

La primera parte abre el tiempo en el que se suscita el recuerdo: un momento post relación amorosa.

Interesante el primer verso que evoca, a lo griego, la falsedad de la vida común, contra la vida auténtica.

            Tumbo la máscara,

            (…)

Los siguientes dos versos describen un estado depresivo, que se abunda con el primer encauce interno, que precisamente contrastan el estado depresivo presente, con el colorido pasado.

            (…)

            Pensar que antes eran de colores;

            …

            con alegría.

            (…)

Interesante que el verso que termina con este espacio interno, venga de un punto, ya que parece, debido a la marcación de pausa, una frase que por sí sola sobresale, y hasta podría decir que opaca a su similar en puesto de tres versos anteriores.

La segunda parte comienza con la serie numérica de recuerdos:

            (…)

            Seiscientos noventa y cinco abrazos,

            casi dos mil besos,

            (…)

Quizá la descripción de escenas amorosas, en todo parezca una ley común, hasta que la misma autora se detiene, sea la única cuenta que incluye en dos versos, en aquella apacible y muy propia, imagen de los dedos surcando la cabeza.

La serie se extiende hasta el verso trece, el cual abre el segundo encauce, muy corto, pero sustantivo debido al énfasis en él subrayado.

Sobre este, importante por la exclamación y justificación de lo que podría ser la parte central del poema; una cuenta de recuerdos.

            (…)

            ¡¡SÍ!!… llevaba la cuenta.

            Éramos una máquina de amor.  

            (…)

Los dos pares de signos de exclamación, y las mayúsculas en la afirmación, elevan este verso, que como cuerda de horca, baja notablemente el sonido del venidero.

Una buena trasposición de ritmo, que cierra el ciclo maquinal, de esa cuenta llevada en ocasiones a lujo de engrane.

La tercera parte, notable porque abre con un verso cortado por el recuerdo de la partida;el cual redondea perfectamente el clima depresivo del principio, y sublima el instante del comienzo y final de la relación.

            (…)

            Te fuiste como te conocí:

            en un momento.

Playa - Imagen Pública
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Espectro Audible

Remarco e impulso, la importancia de que se haga poesía, y sobretodo si viene de mujeres.

Sin duda, por sí misma, la poesía va a continuar por estrechos y de inimaginables modos; siempre encontrará expositores y buena voluntad.

Pero aunque esto, seguramente pase de manera natural, es bueno recordar y laurear a todos aquellos que lo intentan, y lo repito: quéagradable que en esta ocasión toque la oportunidad de comentar a una mujer comprometida con su poesía, y los pacientes tiempos con que transcurre.

Este segundo poema, “Espectro Audible”, es de una hechura en principio muy diferente al anterior; aunque si leemos ambos a detalle, encontraremos en los dos, un estilo casi prosaico.

Quizá lo del verso en prosa, se distingue sobretodo en esta composición que cae muy bien en la narración, valga el título, espectral.

Constituido por dos estrofas mayores y una menor, este poema vuelve a ser muestra de libertad.

De nuevo métrica variable, y rima mayormente inexistente.

Hay algunos versos que suenan en asonante fuerte, pero repito, la mayor parte del texto no posee esa sonoridad que da la repetición de vocales en este caso.

Diría que “Espectro Audible” es una narración fragmentada en verso, vertiginosa y llevada al límite, incluso parecería bajo el influjo sensorial de un alucinógeno.

Es una caída paranoica que huye del sonido, y como narra el final, la vibración se convierte en espectro que penetra cualquier estadio y llena cualquier silencio.

Aunque el poema está dividido en tres estrofas, no presenta ninguna división interna, o giro temático, que se pueda considerar como tal para dividir el poema.

Es una composición monolítica, muy bien encausada al vértigo que es su propósito.

Composición de veinticinco versos, que en realidad transcurren como tal rapidez, que pescan y someten al lector para no percibir pausa alguna.

Quizá la más notoria sea la del verso diez en que utiliza tres puntos; símbolo del veloz y huidizo movimiento en el que va la protagonista.

Lingüísticamente llama la atención la palabra locochón.

Esta palabra parece un modismo viejo, aunque esta afirmación podría contrastarse con el origen: sea mexicano o español; sobre lo segundo retomaré el tema en el último poema.

También sobresale en este tema el siguiente verso, inicio de la tercera estrofa:

            (…)

            un dedo x enciende la radio

            (…)

Esa “x”, puede rompe la norma de lectura, y más bien podría colocarse simplemente “equis”; aunque también puede justificarse desdela modernidad y uso juvenil común de estas tretas.

En conclusión,“Especto Audible” es un poema citadino, de contaminación sonora, rápido, descriptivo, envolvente, y sobretodo, meditante en aspectos fundamentales para el desarrollo intelectual humano: silencio y soledad.

Hoy, difíciles de encontrar.

Playa - Imagen Pública
Playa – Imagen Pública

Color Ancestral

El último poema que comentaré es “Color Ancestral”.

Chuchette nos deja ávidos de su poesía y de esa peculiar forma de acomodar en obra, temas tan diversos, como lo veremos a continuación.

A propósito de lo anterior, valdría también conocer más del medio y génesis, dónde y cómo se desarrolla la obra, ya que esto es tan importante para el lector deseoso, como la obra misma.

Finalmente, la obra por sí misma, cambiará con las épocas y las muy diversas y personales interpretaciones; mas todo aquello que la rodea, será un marco congelado que vale la pena, en cualquier caso, también mirar.

“Color Ancestral” es muy distinto a todo lo anterior, aunque creo que mantiene ese deseo descriptivo y cautivo de momentos que, efectivamente, atisban los modos fijos de aquel fantasma llamado estilo.

Acepto, bajo cualquier cantidad de dudas, que los tres poemas comentados, son de tiempos muy separados de creación; en el primero vemosuna forma compacta, que se extiende en versos a los que les falta poco para ser párrafos, mientras que en el segundo una cambio en estrofas variables, que se notan por su separación, así como la disminución de extensión en versos.

En este tercero, una columna vertebral mucho más corta que los anteriores, que no pasa de las siete sílabas en la mayor parte del poema; separación más notada entre estrofas, al punto de hacer solamente seis con apenas dieciocho líneas.

Por lo tanto, si algo ha cambiado en Chuchette, es el espacio, y por lo tanto la pausa en sus poemas.

Muy agradable notar evolución en cualquier creacionista.

Aprovecho lo anterior para dejar muy claro que con esto no juzgo calidad poética, tema en el que por cierto me siento imposibilitado, y a decir verdad, también absurdo e innecesario; poco propósito tendría este escrito si fuera así.

Al contrario, encamino a la autora, para que quizá encuentre un par de cosas no vistas, o ligeramente ignoradas en su poesía, y así, solamente ella, vuelva a la propia meditación, para seguir haciendo, desde su gusto y visión, mejor poesía.

El poema comienza con una dedicatoria, que quizá sería obvio decir que Eliza Arana Cid es su hija; aunque no por el tono del poema, o la coincidencia de apellido, se pueda determinar totalmente lo anterior.

Como sea es un poema con vista, sino maternal, muy querida hacia la tierna presencia de una niña durmiendo.

Sobre la rima, destacan dos aliteraciones completas: “piel y tierra”.

En esta composición sí podría decirse que existe rima asonante fuerte, de nuevo en las vocales acostumbradas, a y o.

Aunque existe rima, no es del todo clara y guía, ya que lo repito, no me parece que Chuchette sea una poeta de formas ni estructuras.

El poema muestra una visión interesante ante el parado de la voz del observador, por eso es difícil decir que tiene divisiones internas, mas me atrevo a incluirlas como mosaicos separados pero incluidos en el vitral total.

Siendo así tendríamos cinco partes que por una ligera excepción, corresponderían a las pausas de estrofa.

Interesante notar, quizá por detalle de publicación, o error de interpretación, que la primera estrofa, tiene un punto y aparte en el segundo verso, que no continúa con la mayúscula en el respectivo tercero.

Lo anterior es nimio, pero no lo es el encuadre de pausa de la estrofa, ya que esa sección:

            (…)

            observo su piel…

            piel milenaria y buena;

            (…)

Suena a una primera división que debería desfasarse en estrofa de los dos primeros versos; tal como se hace en la sucesión del poema.

La segunda división cae en la tercera estrofa, cuando se detalla la fragilidad de la niña, por eso el deber de cuidarla tanto, cuidado al que se le agrega un detalle claramente influenciado por la Biblia.

            (…), hasta que vuelvas a confundirte con la tierra de que fuiste formado; puesto que polvo eres, y a ser polvo tornarás.     Génesis III, 19.

Frase lapidaria en la expulsión del Paraíso, que retoma Chuchetteen la frágil niña, muñeca de barro.

La tercera división que correspondería a la cuarta sección, de nueva cuenta abre el caleidoscopio y aunque parece que la resolución viene de la duda, por esos tres puntos suspensivos, contunde con que el color de la niña es:

            (…)

            Linaje y nobleza.

            (…)

A continuación de esta corta estrofa, el tercer encauce interno, que marca la sangre identidad de la infanta:

            (…)

            Sangre prehispánica

            (…)

Aquí retomo lo predicho, sobre si Chuchette es española, o mexicana, o criolla, o qué es.

Sería muy fácil preguntarle, y que ella misma lo explique; pero por ahora y por lo que ha mostrado en su obra, me atrevo a decir que es una mujer con ambas banderas en el corazón.

La obra remata en esta ocasión con una faceta que hasta el momento no habíase notado en la poeta: el orden metafísico universal.

            (…)

            meterme en tus ojos

            que encierran

            el universo.

Definitivamente el tema de lo macro en lo micro, es tan relativo, diverso y fascinante, como el Universo mismo.

En esta ocasión, nos regala unos lindos versos que evocan la inmensidad humana, en un espacio tan pequeño y asequible como una mirada, que quizá sorprende más, porque es una mirada cerrada, en la cual la voz descriptiva, intenta adentrarse.

Debo terminar este comentario, con dos peticiones:

La primera es que se lea poesía.

La segunda es que se lea a ChuchetteCidutier, exponente digna de un estilo poético, que vemos se va amoldando a la que seguramente será una digna representante de la madre de todas las artes.

Buena Obra.

Recursos en línea:

1.- Tres Poemas. María de Jesús Cid Gutiérrez, (ChuchetteCidutier). Cinco Centros. Disponible en  https://cincocentros.com/2014/08/20/tres-poemas/ .  4 de Diciembre 2014.

2.- Espectro Audible. María de Jesús Cid Gutiérrez, (ChuchetteCidutier). Cinco Centros. Disponible en https://cincocentros.com/2014/09/10/espectro-audible/ .  4 de Diciembre 2014.

3.- Color Ancestral. María de Jesús Cid Gutiérrez, (ChuchetteCidutier). Cinco Centros. Disponible en https://cincocentros.com/2014/11/05/color-ancestral/ .  4 de Diciembre 2014.

Baymax es amor

Big Hero 6 - Imagen pública
Big Hero 6 – Imagen pública

por E. J. Valdés

En el año 2009 The Walt Disney Company compró Marvel Comics y este año la adquisición arrojó como producto Big Hero 6, el más reciente largometraje de Walt Disney Pictures, mismo que viene ligeramente inspirado en el cómic del mismo título publicado por Marvel, el cual, la verdad, no es famoso en México pero forma parte de esta nueva generación de cómics estadounidenses que le tiran más al manga y los motivos orientales que a la clásica historieta de súper héroes norteamericanos.

Big Hero 6 está dirigida por Chris Williams y Don Hall, y es producida por John Lasseter, quien estuvo detrás de clásicos de Pixar como la trilogía de Toy Story y Cars, con todo y sus horripilantes spin-offs. La película nos cuenta la historia de Hiro Hamada, un chico de la ciudad de San Fransokyo (que es como San Francisco pero con Tokyo), quien a sus catorce años es un genio de la robótica que, por consejo de su hermano mayor, Tadashi, deja de dedicar sus talentos a las clandestinas —más lucrativas— peleas de robots y se enrola a la universidad para que su genio contribuya a la sociedad, tal como hizo Tadashi con Baymax, un rechoncho y simpático robot que sirve como asistente médico personal. Poco después, un incendio en el campus cobra la vida de Tadashi y da pie a la desaparición de uno de los inventos de Hiro, quien sospecha que el incidente fue provocado y, junto a un tuneado —aunque muy inocente— Baymax y los compañeros universitarios de su hermano, hace equipo para descubrir quién está detrás de ello.

Big Hero 6 - Imagen pública
Big Hero 6 – Imagen pública

Big Hero 6 es un cañón apuntando directo a los niños con secuencias de acción coloridas y bastante divertidas, elementos y ambientaciones muy manga/anime/video juego y un robot tan cool como adorable que se venderá como sushi en las tiendas esta Navidad. Y les apuesto una Sapporo a que la gente de Walt Disney Pictures ya tiene en mente una o dos secuelas que todo mundo querrá ver, así como toda la parafernalia que acompaña a los lanzamientos de este calibre. Pero eso no quiere decir que sólo los niños la van a disfrutar; los ya-no-tan-jóvenes le encontraremos su peculiar encanto, tanto más si en alguna época de nuestras vidas hemos sido fans de series de robots/mechas como Mazinger Z, Transformers, Macross (Robotech), Gundam, y hasta los Power Rangers (cuando la vean sabrán por qué).

Big Hero 6 - Imagen pública
Big Hero 6 – Imagen pública

Sin embargo, pese a que la experimentada huella de Pixar es muy perceptible, pienso que la cinta tiene sus detallitos, como el hecho de que la trama, aunque bien contada, se antoja predecible, la relación entre Hiro y Baymax no es tan estrecha como la de otras duplas que hemos visto en el universo Disney/Marvel (pienso en Groot y Rocket Raccon, quién sabe por qué), y lo que se supone es un equipo de seis héroes es más semejante a dos estrellas y cuatro incidentales que están allí porque la película se titula Big Hero 6 y no Big Hero 2. Aunque eso sí: amé el personaje de Fred con toda mi alma y yo también quiero ser un dinosaurio-invencible-escupe-fuego-experto-en-artes-marciales cuando sea grande y no un Guardián de la Galaxia. Pero, eh, si dejamos las peccatas minutas a un lado me parece el título animado más disfrutable del año y el principal contendiente al Academy Award en esta categoría (en un año que no ha dado gran cosa en animación, por cierto). A quienes no les gustó Frozen por ser demasiado musical o “para niñas” seguramente les va a encantar, así como a quienes (como yo) amaron Wreck-it Ralph.

Jacobo Reloaded, una lectura para transmutar(se)

Jacobo Reloaded - Portada
Jacobo Reloaded – Portada

por José Luis Dávila

La historia de una historia de una historia. Mario Belllatín presenta en Jacobo Reloaded un muy particular juego de matrioskas, narrando cómo un sobrio Joseph Roth escribe La Frontera, un libro perdido e incompleto del cual sólo dos editoriales alemanas poseen algunos fragmentos por medio de los cuales Bellatín ha podido reconstruir la historia de Jacobo Pliniak, misma que el narrador encuentra muy parecida a la vida de su abuelo.

¿Enredado? Tal vez. Esta novela podría ser para muchos una obra de difícil comprensión, pero la verdad es que no tiene mucho de complicado. La prosa de Bellatín es clara como el agua en la cual su protagonista lava sus pecados cada mañana, haciendo que todos los lectores puedan disfrutar de las transmutaciones que sufren tanto personajes como el texto mismo, sin perder el hilo de los sucesos.

Asimismo, parecería que al tiempo de tal claridad deja espacio para la reflexión profunda sobre temas como los límites de la literatura y las nuevas propuestas para hacerla y leerla, aunque los momentos en que se notan estas implicaciones resultan más una sátira para aquellos que buscan en las novelas un más allá intelectual que desemboque en palabras rimbombantes, ilusiones teóricas que sus mismos artífices, descaradamente, admiten, como cuando dentro de esta novela se menciona que Mario Bellatín (el Mario Bellatín de la narración) genera una teoría que él sabe fundada en algo inexistente.

Jacobo Reloaed , ilustración de Zsu Szkurka
Jacobo Reloaed , ilustración de Zsu Szkurka

Por otro lado, es más que necesario mencionar a las ilustraciones que acompañan al texto, hechas por la dibujante húngara Zsu Szkurka, quien plasma en impactante blanco y negro los momentos y escenarios donde se desarrolla la novela, complementando el texto de Bellatín a la perfección, usando trazos cambiantes siempre, mutantes como la novela a la que se integra.

Jacobo Reloaded es, pues, una novela de la transfiguración y transmigración a través de los tiempos. El tiempo de lo contado y el tiempo de lo leído se funden para una experiencia en la que son las mutaciones del texto lo que genera la novela en sí. Una historia que es una historia de otra historia. Mario Bellatín se posiciona a la vanguardia de las formas con su nueva novela, porque si acaso ya no hay nada nuevo por narrar, hay muchas mutaciones de la palabra por explorar, y ésta es una de ellas.

Estado de negación

Metro - Imagen pública
Metro – Imagen pública

por Alejandro Vázquez

La vida corre normal. Levantarse, desayunar, metro, escuela, alcohol, casa, tarea. Así, durante días, semanas y meses. Hay algo que está jodidísimo, y tú lo sabes. Pero después de movimientos infestados, marchas estériles que terminan oliendo a mota y élites revolucionarias, uno termina ciñéndose a una omertà que va más allá del Estado, dejando intactas solamente las estructuras más básicas: amigos, familia y taqueros de confianza.

Pero la peste sigue.

Y sigue a tal grado que grita por todos los medios posibles. Las imágenes estúpidas de féis bajan por la pantalla, intercalándose con las fotografías del nuevo avión presidencial, de chicas desaparecidas, niños extraviados y de fosas comunes. Recuerdas que hace algunos años el solo término te escandalizaba, pero ahora ha pasado a ser algo normal. Y tu pensamiento se detiene ahí.

¿Qué pasa si tu pensamiento se lanza al abismo?

El avión presidencial podría pagar un quinto del presupuesto de la UNAM y más de 100 hospitales.

Marcha - Imagen pública
Marcha – Imagen pública

Las chicas desaparecidas no son solamente sus fotografías: son mujeres como tu madre, tu hermana o tus amigas: sienten. Y sí: sabes cuál es su posible destino y la desesperación e impotencia que éste representa para ellas y para sus familias. Es un cúmulo de desesperación, la peor de las incertidumbres, torturas y vejaciones que no te atreves ni a imaginar ejercidas en alguien cercano a ti.

Los carteles con imágenes de niños ausentes no son sólo su impresión: son una familia quebrada. Y sabes que pudiste haber sido tú, o cualquiera de tus sobrinos o hermanos. Son niños arrancados de un desarrollo feliz, de los padres que los concibieron y de personas que alguna vez celebraron, mal o bien, su llegada. Son niños buscados, amados, llorados. Y posiblemente, niños convertidos en simple mercancía para cualquier hijo de puta que pueda pagar por ellos.

Las fosas comunes no están llenas de materia orgánica cualquiera: son cadáveres que fueron personas capaces de hacer, pensar, reír, amar. La materia orgánica en estado de descomposición es una analogía de lo que le sucede a México. Y también lo sabes.

¿Lo peor de todo? Que después de aventarte al abismo sigues clavado frente al monitor, sin idea de qué putas puedes hacer.

Fosa - Imagen pública
Fosa – Imagen pública

Compartir links difunde la información… siempre y cuando tus contactos se tomen la molestia de siquiera darle una leída. Ir a marchas es hacer visible el descontento (lo cual está bastante bien) siempre y cuando –otra vez– no sea la misma “élite revolucionaria” doblemoralista la que tome “el mando”; la élite que es más que tú porque ya se chingó un libro de Martha Harnecker y todos los prólogos de El Capital, o la que crea su círculo de bí-ai-pís con base en simples relaciones de interés con partidos “de izquierda”. Ser parte de un colectivo puede redundar en esfuerzos que devienen en una acción que sirve para pinches nada. Los que desaparecen a nuestras hermanas, hermanos, madres, padres e hijas son los mismos que detentan el poder.

Para salir del abismo tienes dos opciones: o procuras mantener tu zona de confort a costa de cualquier cosa, o haces cualquiera de las opciones antes mencionadas y aún más. Ninguna parece factible. Pero algo tiene que hacerse, y esto ya es decisión de cada quién.

Y aunque no lo parezca, ahora ya no busco juzgar a nadie.

Sólo siento vergüenza por haber cerrado tan fuerte mis ojos durante todo este tiempo.

Interstellar; al infinito y mucho más allá

Interstellar - Imagen pública
Interstellar – Imagen pública

por E. J. Valdés

Acabo de ver Interstellar en el cine y lo primero que hice llegando a casa fue sacar bolígrafo y cuaderno y ponerme a escribir al respecto. Y comenzaré diciéndoles dos cosas: Christopher Nolan acaba de dejar a Alfonso Cuarón como un novato y el cine de ciencia ficción espacial tardará un rato en arrojar un título tan deslumbrante como éste. No se malentienda lo de Cuarón; me siento sumamente orgulloso de que dos mexicanos hayan sido reconocidos por la Academia el año pasado —cosa sin precedente— y no solamente disfruté Gravity tanto que la vi tres veces y tengo el blu-ray en algún lugar de la casa, sino que ansío ver qué nos mostrarán a continuación. Pero, francamente, Interstellar se lleva de calle la aventura espacial de Sandra Bullock, tanto visual como narrativamente. Christopher Nolan es, a mi parecer, uno de los directores más ambiciosos en Hollywood hoy por hoy; uno que no escatima en detalles por costosos que puedan ser (vean los “detrás de cámaras” de Inception y The Dark Knight Rises y sabrán a lo que me refiero), y cuyo nombre pareciera dar un toque de Midas al producto que lo ostente; ¡nadie daba un quinto por Man of Steel hasta que pusieron su nombre en el trailer! Este año, él y su hermano Jonathan han escrito y realizado una de las cintas más anticipadas —y en este momento más comentadas— por cinéfilos y críticos, además de una de las más intelectualmente estimulantes, si me lo preguntan.

Interstellar - Imagen pública
Interstellar – Imagen pública

Matthew McConaughey, AnneHathaway (mmmm…), Jessica Chastain, Michael Caine y… otro actor… estelarizan esta aventura cuántica de tres horas que, de entrada, nos presenta un panorama que se antoja ajeno: el planeta está enfermo; una plaga ha devastado la flora y la fauna del orbe y dificultado considerablemente la agricultura, siendo posibles cada vez menos cultivos y diezmando la población, y pese a que vemos cosas que deberían resultarnos familiares, como automóviles y máquinas, resulta evidente que todo es distinto; la tragedia no es muy distante en el pasado ni en el futuro y la atmósfera en general hiede a incertidumbre. Cooper (McConaughey) es un piloto retirado que, junto con sus dos hijos y su suegro, se dedica al campo en algún lugar de los Estados Unidos. Tras una serie de acontecimientos que se antojan sobrenaturales, él y su hija, Murphy (¡como Robocop!), descubren por accidente las instalaciones de la aún vigente NASA, la cual ha estado muy activa desde el colapso del mundo planeando un éxodo a planetas que podrían ser el nuevo hogar de la humanidad. Casualmente, tal cosa es posible gracias a un agujero de gusano descubierto en las inmediaciones de Saturno, el cual permite asomar y viajar a un sistema “human-friendly” ubicado en otra galaxia. ¿Y quién se lanzará a explorar estos candidatos? Pues nada menos que Cooper, quien es el elegido para pilotar la misión que llevará a la doctora Amelia Brandt (Hathaway) y otro par de científicos al infinito y más allá. La bronca es que el viaje los alejará de sus seres queridos durante años, si no es que para siempre, y en buena medida ello, así como la supervivencia de la humanidad, dependerá de que aprendan a trabajar juntos.

Interstellar - Imagen pública
Interstellar – Imagen pública

Interstellar es una cinta intensa, visualmente muy ambiciosa y bien lograda que da mucho para pensar y discutir (se podría decir que, en parte, debido a ciertos cabos sueltos que se me antojan más como “omisiones deliberadas”) y la cual, estoy seguro, a algunos les recordará mucho 2001: A Space Odyssey y a otros el relato The Last Question, de Asimov. Asimismo, explota bastante este recurso narrativo, muy nolanesco, de mostrar diversas líneas temporales de manera simultanea (como en el clímax de Inception, aunque allí le salió mejor) y teje (o enreda) un buen número de misterios que poco a poco se van despejando… o nublando aún más. Las actuaciones son de primer nivel y, aunque poco o nada sé de física cuántica o viajes espaciales, los temas parecen bien abordados (el manejo del tiempo hasta parece rompecabezas), aunque eso sí, me encantaría conocer las opiniones de estudiosos como Neil deGrasse Tyson o Pablo Lonnie Pacheco.

Interstellar - Imagen pública
Interstellar – Imagen pública

La banda sonora de Hans Zimmer, a quien igual escuchamos en la trilogía The Dark Knight, está de poca madre (¡y no está en Spotify, maldita sea!). Les recomiendo muchísimo la película, pues a mí me fascinó. Nomás les aconsejo la vean en el cine, en inglés, en una pantalla grande y una butaca cómoda después de haber ido al baño, pues aunque las sorpresas son muchas tres horas son tres horas y no se van a querer levantar. Aunque eso igual es relativo. Al verla entenderán.

Niebla en Texcoco

Estatua de Nezahualcóyotl afuera del Museo del Ejército - Imagen pública
Estatua de Nezahualcóyotl afuera del Museo del Ejército – Imagen pública

por Marcos Solache

Una niebla de dardos se tiende

Complemento mis comentarios sobre la poesía de Nezahualcóyotl; en esta ocasión con algunos poemas incluidos en los “Romances de los Señores de la Nueva España”.

Apunto el reconocimiento que se le debe a Patrick Johansson por ser un fiel interesado en la poesía náhuatl, especialmente en la traducción al español del poemario mencionado, que por cierto, también debería reconocimiento a su primer compilador, Juan Bautista Pomar, bisnieto del poeta.

La traducción de los poemas incluidos en los “Romances”, tienen la peculiaridad de que incluyen en sus versos,algunas onomatopeyas de origen náhuatl.

Más adelante veremos como se conjugan estas expresiones, que en realidad chocan disonadamente con la traducción castellana.

Quizá lo que el traductor quiso recordar, es la tradición músico-teatral en la que están constituidos los poemas.

El primer poema, aunque incompleto, es muy importante por dos características: la primera es que es un canto sobre la guerra, actividad importantísima en la cultura mexica.

Baste recordar las famosas guerras floridas, en las cuales no se combatía para someter al contrario, sino simplemente para la captura de esclavos en honor al sacrificio humano.

Por lo tanto, la guerra, y específicamente el morir en ella, eran rituales comunes y sagrados, a los que cualquier guerrero debía todo respeto y anhelo.

La segunda es la fecundidad lírica en el poema.

            Jade                            ohuaya

            Oro                              oo

            tus flores, oh dios         ahuaya

            ohuaya ayya aya ahuaya

            (…)

Personalmente, de todos los poemas que se adjudican a Nezahualcóyotl, este me parece completamente diferente, será por la traducción, o realmente porque su composición estructural externa e interna, son diferentísimas a cualquier otro.

En su mayor parte compuesto por estrofas de dos o tres versos, prácticamente todas fragmentadas con onomatopeyas, de lo cual lo más interesante es que cada apunte estrófico no es seguido ni antecedido, sino más bien compuesto de manera independiente, una composición reflexiva.

Prácticamente se podrían acomodar las estrofas en el orden que se desee, sin cambiar el fin del poema.

Quizá sea aventurado decir que este es el poema más vanguardista de Nezahualcóyotl, sobretodo porque no se cuenta con el texto completo, que tal vez caiga en la razón usual de aplicar las repeticiones y divagaciones temáticas por las cuales se distinguen sus demás composiciones.

Aun la posibilidad anterior, no resuelta por el momento, realmente vale la pena detenerse un momento en el fragmento disponible.

            (…)

            Las flores de muerte al filo de obsidiana,

            la muerte en guerra                   aya yahuiya

            ohuaya ayya aya ohuaya

            (…)

He escrito que las flores y los cantos en la poesía de Nezahualcóyotl, son prácticamente sinónimos; elemento que en esta ocasión sorprende al usarse como símil humano bajo el sacrificio del filo de la obsidiana, transfigurando el cuerpo en flor.

 Mas sin embargo, la guerra no se establece como un mero concepto poético, sin promete un estado de reconocimiento eterno.

            (…)

            Con muerte en guerra                yehuaya

            se irán dando a conocer.

            (…)

Un tema pilar en la poesía de Nezahualcóyotl es la impermanencia en el mundo;que nuestros nombres sean borrados de la historia del planeta, es una preocupación fatal para el poeta.

Sobre este dilema, encuentra dos pasajes que lo superan: uno es el canto, las flores, en los cuales nuestras voces quedaran perpetuas, y otra, como lo leemos, es la muerte en la guerra, acto que brindará fama eterna.

Como lo he dicho, cada estrofa es independiente pero sin perder el fundamento temático que es la guerra.

            (…)

            Un polvo de escudos se tiende              yehuaya

            Una niebla de dardos se tiende              yehuaya

            (…)

Descripciones completamente del campo de guerra, muy solemnes y evocativas a la acción en la batalla.

El fragmento continúa con el mismo tono apartado en sus estrofas, y para finalizar lo disponible, evoca el más allá, premio interminable para todo aquel que dignamente muera en guerra o sacrificio.

            (…)

            Poco es lo que se lleva uno

            al lugar de los descarnados                   ohuaya ohuaya

 

            Sólo con flores vibrantes                       yahuaya

            Sale…

 Este lugar es el ya citado, “quenamican”, donde el poeta aduce será el lugar real de encuentro.

Comentario encausado a lo que hoy se llama filosofía metafísica, de lo cual el poeta, demuestra una vez más, que las etiquetas modernas, son solamente eso, etiquetas, ya que para las cuestiones fundamentales en nuestra existencia, sabemos no existe clasificación ni encauce, porque son presencias inmemoriales.

Texcoco - Imagen pública
Texcoco – Imagen pública

Nadie es amigo del Dador de la vida

Anteriormente comenté sobre la señalización a Nezahualcóyotl de ser el primer poeta que cante a un dios.

Característica en parte inverosímil, al saber que algunos poemas de la época, se hicieron expresamente como medios para evangelizar.

Dejando a un lado esto, y sobretodo en esta composición que sí parece de un corte reflexivo más que impositivo, encuentro a un Nezahualcóyotl, ambivalente entre la presencia del único dios, y la imposibilidad de conocerlo.

El poema abre con la evocación a la omnipresencia del Sumo Árbitro:

            (…)

            en todo lugar es invocado,

            en todo lugar es venerado:

            (…) su gloria

            en la tierra.

            (…)

Si analizamos esto sesgado hacia la religión católica, encontramos la contradicción de que en ella se infunde la presencia de dios en sus templos, aunque sin la negación de su presencia en todas partes.

Quitando aquel valor dubitativo, Nezahualcóyotl, muy determinista, asegura que no hay lugar donde no se encuentre; por lo tanto, y bajo un pensamiento abierto, pero sobretodo contradictorio a sus propias creencias, concluye que no hay lugar que pueda ser casa del Sumo Árbitro.

No solamente no hay templo que abarque la extensión del Dador de la vida, sino tampoco hay amigos de él, dígase entonces, sacerdotes guías.

            (…)

            nadie puede ser amigo

            del que hace vivir a todo:

            solamente es invocado,

            (…)

Ambas declaraciones por demás transgresoras al orden religioso de su propia cultura, hacen dudar de sus ataduras, y más bien, si esta es de la propia voz del príncipe, aclaran el sentido de que todo real poeta, no solamente es oposición, sino independencia, claridad, y propia posición.

Sin templos ni sacerdotes; ¿a dónde queda pues el refugio religioso humano?

             (…)

            solamente entre las flores

            conocemos a la gente en la tierra,

            en el sitio en que se está junto a ti.

            (…)

La respuesta vuelve a ser la poesía, la naturaleza, de la cual sabemos fue gran aficionado, inclusive referenciado a la construcción de un jardín botánico en Texcotzingo.

Las últimas dos estrofas, en éxtasis pleno de vida, gritan lo siguiente:

             (…)

            ¡sólo un brevísimo instante a tu lado y junto a ti!

            Nos enloquece el corazón,

            aquel que hace vivir a todo,

            nos embriaga aquí…

            (…)

Qué anhelo e insuficiencia de vida.

Aquí se plasma la brevedad existencial que tanto se ha comentado, pero no con un sentido melancólico, sino como un impulso para beber la vida hasta las heces.

Remata este canto con un estatuto, aunque pesimista en lo reservado, lleno del desatino entre lo humano y lo divino.

             (…)

            ¡Nadie quizá acertar pueda

            el que habla sobre la tierra!

Quizás el origen humano se remonte al origen religioso, disímiles siempre, acentuándose porque nunca ha habido, ni habrá, un entendimiento fiel entre ambas partes; característica que de nuevo remembra uno de los fundamentos existenciales de la especia humana.

Códice Xolotl - Imagen pública
Códice Xolotl – Imagen pública

Las flores y los cantos son tu atavío

El mensaje inmortal de la poesía de Nezahualcóyotl es su origen, el canto que es flor.

En este hermoso poema, el poeta concluye,dubitativo de nuevo,que nuestro único propósito real en la tierra es el cubrirnos de cantos y flores.

Este poema, como en ningún otro, el poeta se atreve a pasar del filo de la muerte, y exalta la finalidad de la poesía, su importancia, deber dispersivo y permanencia en este y el otro mundo.

             (…)

            ¿Es verdad que ha de desaparecer

            nuestra muerte en la tierra?                   ahuiya

           

            Yo soy cantor

            con ellos al lugar desolado.

            (…)

Lo anterior deja muy en claro que en esta ocasión el poeta no duda de la respuesta, y afirma que al lugar desolado, llevará los cantos y las flores; atavíos que previamente son magnánimamente descritos:

             (…)

            Ya sea jade,

            ya sea oro,

            ancho plumaje de quetzal,

            lo extiendo aquí en el lugar de los atabales.

            (…)

La siguiente estrofa, retoma el estado de ánimo de aflicción tan característico en el poeta, expresado generalmente, cuando recuerda que habremos de irnos de este mundo.

             (…)

            La verdad quizás la siente nuestro corazón.

            (…)

            por eso lloro, me aflijo.              aya

            (…)

Interesante el verso sobre que la verdad no se será afable a la razón, sino al corazón.

Abunda de nueva cuenta en la levedad humana, y en la siguiente estrofa asegura que el mundo no puede ser destruido por nuestros medios, ya que dios es generoso en su creación.

             (…) nadie

            ha de acabar con

            tu riqueza, tus flores,

            (…)

Versos que quinientos años después se tornan dudosos, a sabiendas del poder destructivo del ser humano.

La siguiente estrofa recuerda una fórmula juarista, pero sin estar fincada en el respeto, más bien en la poesía.

             (…)

            Con flores aquí

            se enreda la unión de naciones,

            la amistad.

            Alegrémonos con ellas.

            (…)

Tal vez la poesía también sea “respeto al derecho ajeno”, aunque lo que indudablemente es: una inclusión en el derecho universal, fraternalmente unida por la amistad.

Por supuesto que la poesía es amor.

Culmina pisando tierra de espectros, en la que afirma que si ambos, el “quenonamican” y la tierra, son lugares desolados; ¿qué nos une a la vida y nos aleja positivamente de la desolación?

             (…)

            Las flores, los cantos,

            perduran aquí                ohuaya ohuaya

            (…)

No hay más respuestas, siempre voltea a la poesía para salvar nuestra existencia e inmanencia terrestre.

Continúa este estrepitoso final, con cuestiones existenciales; preguntándose si en verdad se vivé allá; a lo que sin temor, y rotundamente afirma:

             (…)

            Es en verdad nuestra casa,

            también (allí) vamos a vivir        ohuaya ohuaya

Reafirmo y extiendo mi último mensaje, sin tocar nervios sensibles por la situación actual de México: el progreso de nuestro país está en su cultura y nuestro interés hacia ella.

El día que como una responsabilidad social la tengamos, tal vez una revolución tenga sentido, no antes, como lo dejó perfectamente demostrado la de hace cien años, ni la que se esboza en el presente; ya que sin esto, sin el fortalecimiento interior que engrosa la poesía en cada uno, personalmente encuentro en la manifestación, un sentimentalismo desencarnado sin dirección.

Que la voz remembrada de Nezahualcóyotl, sea apenas la punta, de aquella lanza que todos esperamos rompa con las malas tradiciones.

Michal Batory, alquimista de la imagen

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por José Luis Dávila

Estoy en un salón lleno de adolescentes a los que intento hacer creer un poco en el arte, que amen un poco, a su personal modo, las maravillas que se abren cuando se llenan los sentidos con la contemplación estética del mundo. En fin, que dejen de vivir en ese mundo, como diría Shakespeare, que es sólo el relato de un idiota lleno de sonido y furia. Sin embargo, sé que es ilusorio; muy pocos de ellos están habituados a ver más allá de sus narices; los más tienen por modelo una perspectiva lineal que no se da cuenta de aquello que sucede alrededor. Eso es lo extraordinario del trabajo del cartelista: tiene el reto atraer a las personas poco avispadas en notar los sucesos fuera de su campo de visión y, además, hacerlo de una forma creativa, que no solamente muestre sino que diga, que genere un canto de sirena que parta de su propia voz pero representando eso que anuncia.

Creo que hay cierto tipo de magia en ello, una magia que pocos tienen, como Michal Batory, uno de esos hombres que poseen el saber alquímico para transformar las imágenes. Este mes, Batory presenta en San Pedro Museo de Arte una retrospectiva de su trabajo, una colección que inunda los pasillos del lugar con misticismo estético, como un conjuro convocante de cada uno de los eventos para los que están hechos pero en términos de sus propios ojos, pues qué es un cartel si no la interpretación del cartelista sobre concepto central de lo que quiere comunicar.

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Pregunté a este grupo de adolescentes si un cartel podía ser considerado arte. Fue una pregunta engañosa, lo acepto. La cosa es que no todo cartel puede aspirar a ser considerado arte, pero algunos incluso están más allá de la duda, la cual resulta insultante. El arte es mimético y no hay nada más mimético que un concepto sobre un concepto, algo bien difícil pero no imposible de lograr. Por eso digo que Batory tiene esa chispa de mago que le permite escoger bien las palabras para el hechizo, todo para que se vea en el resultado la belleza de elementos disonantes en conjunto haciendo la armonía que él quiere.

Nadie debería perderse la oportunidad de estar frente a un cartel de Batory, es por eso que envié a todos esos chicos a que lo vieran. Seguro que casi todos van a evitarlo, pero los que vayan, los que realmente vayan, estoy seguro de que se sorprenderán admirando algo que no creyeron nunca admirar.

Y también estoy seguro de que fuera de esos chicos, cualquiera que vaya a verlo y haya leído esto, entenderá a lo que me refiero.

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