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Yo no soy un premio que hay que ganar

Princesas - Imagen pública
Princesas – Imagen pública

por Andrea Rivas

Cuando era niña construyeron el segundo piso de la casa donde vivía. Al subir a conocer mi nueva recámara, me encontré con que era la más cercana a la puerta que daba a un balcón. Salí a asomarme y mi mamá, emocionada por las mejoras a nuestra casa, me dijo algo como: imagínate, cuando seas grande, algún galán va a traerte serenata para que te asomes desde tu balcón de princesa. Y yo lo imaginé todo.

Luego de ver Aladdin cinco billones de veces y escuchar a la princesa Jasmine decir, indignada “yo no soy un premio que hay que ganar!” y recordar los constantes “esta niña está bien bonita, va a tener un chorro de galanes” me vienen algunas ideas a la cabeza.
La primera: la idea de que tantas niñas crezcan pensando en tener “un chorro” de galanes no me parece la más sana del mundo. Y es que, por un lado, ¿qué somos? ¿la carnada, el hueso que hay que perseguir? y como Jasmine, ¿el premio que hay que ganar? El supuesto ideal de tener a toda una manada de chicos mu-rién-do-se por ti, deseando besar el suelo que pisas y dispuestos a matar dragones y atravesar la galaxia para encontrarse con tu maravillosa presencia, implican que: necesitas tener una presencia maravillosa. Verte como princesa de Disney, comportarte como dama, tener la mente de un genio, además humor, seguramente habilidades gastronómicas; o más cercanos a estas épocas: habilidades con el control del Xbox, conocimientos en campos de zombies y “cosas de chico”, capacidad de parecer sexy en cualquier tipo de ropa, no hablar demasiado de “cosas de mujeres” pero ser suficientemente femenina, blah, blah. Porque ser una misma, no es suficiente. Nunca. No podemos ser carnada eficiente si no cumplimos los requisitos del depredador.

Jasmine - Imagen pública
Jasmine – Imagen pública

La segunda: Ojalá cuando se le dice a una niña que va a tener una lluvia de pretendientes alguien le avisara que más que un presagio alegre sobre un futuro posible, es una advertencia. Y de esta idea surgen dos ideas más: por un lado, mi dramatismo me permite afirmar que es sinceramente terrible la idea siquiera, de tener “un chorro de galanes” a los cuales decir: “perdón, pero es que ahorita estoy concentrada en mi carrera”, “te quiero, pero como amigos”, “es que acabo de salir de una relación muy larga y quiero tiempo para mí…” y demás maravillosas palabras que, en el 90% de los casos, significan simplemente: NO. Y lo terrible no es decirle que no a lo que no se quiere, sino que “eso” a lo que decimos “no” son personas, humanos. Algunos de ellos quizá sufran una verdadera desilusión. Algunos, quizá, en verdad lo sientan en el alma… Pensarlo es suficiente para querer salir a las calles vestida como pordiosera para no ser la causa del corazón roto de nadie… (aunque pensándolo así, ¿qué sería de la poesía sin el “no” y la friendzone y…? En fin).

Vaya, es que la situación se plantea como:

-Eres tan maravillosa que voy a ponerte todos los tipos de dulces en una vitrina. Todos mueren porque te los comas y todos son gratis. Puedes elegir uno y solo uno. Ahí están, mijita, felicidades.

-Oye, tía, elegí estos Totis, pero la Tutsi Pop está llorando, no quiero que llore, ¿por qué está triste?

-Déjala, hija, que llore. Que sufra, tú estás guapísima y estás para que te rueguen, no para preocuparte por la Tutsi Pop. Que se comporte como caramelo macizo, parece chicloso…

Y por otro lado -y hablo sólo de los extremos- hay mujeres cuyo ego es alimentado fastuosamente y que reciben, encantadísimas, las miradas y corazones de cualquiera que las contemple, así, sin dar nada, sin preguntarse nada. Qué bonita soy, sufre. El problema habla solito.

Princesas - Imagen pública
Princesas – Imagen pública

Pero es que ¿de dónde salió semejante idea? Me parece un problema real. Vivimos en una sociedad complicada y es posible que ninguno de los adultos que miran a una pequeña coqueta, inteligente, de cabello bonito o carácter risueño y le afirman: “cuando crezcas se van a pelear por ti”, esté consciente de todo el peso que está depositando sobre los hombros de esta pre-mujer. Es posible que no se percate de que la está cosificando, al igual que al otro y a todos los que, aparentemente, están destinados a pelearse el corazón -o nalgas, o atención, o favor- de la niña que, en vez de imaginarse siendo el centro de la mirada de los futuros galanes, debería saltar en el lodo y no sé, ser una niña y preocuparse por elegir entre un Carlos V y un Lucas, lejos de las luchas de ego, los ideales de princesas y la búsqueda de toda esa innecesaria atención.

Podría escribir cosas así hasta el infinito, sin embargo la idea es esta: las mujeres no somos un premio que hay que ganar; los pretendientes no son elementos estáticos en una vitrina. Y a las niñas, ¿qué..? Dejemos ser. Esas ideas para las novelas, esto aquí, somos personas, esto que se mueve, es un corazón…

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Inventario

INVENTARIO-IMAGEN PÚBLICA
INVENTARIO-IMAGEN PÚBLICA

por Carolina Vargas

Me gusta mucho el divague, creo que tengo una imaginación activa por lo que se me da inventarme cosas, historias y de vez en cuando algunas mentiras. Reconozco que estoy muy verde en esto de la escritura, me hace falta oficio y disciplina, pero por alguna razón, siempre que algo me toca o conmueve un impulso desbordado me lleva a teclear hasta no detenerme. En esta ocasión el motivo que me lleva a ese extremo es muy simple…

Para cuando esto salga publicado, habré cumplido 29 años. No es que me aterre la edad o la idea de envejecer; creo yo que pese a todo he sabido sobrellevar mis años de una manera decorosa. Quizá lo que en verdad me asusta es no saber a cabalidad lo que me espera, verán de unos años para acá mi vida ha dado muchísimos vuelcos y no todos han sido favorables.

Como ya dije me falta oficio para escribir, de hecho soy muy osada al abusar de este espacio que semana tras semana me siguen concediendo tan generosamente, pero haciendo un breve recorrido por mis archivos me he dado cuenta que así dure meses sin escribir nada, mi cumpleaños siempre es motivo de reflexión y desde hace mucho tiempo, escribo alguna reflexión al respecto.

INVENTARIO-IMAGEN PÚBLICA
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Casi siempre antes de mi cumple, me deprimo, sin importar lo entusiasmada que esté respecto al festejo o al desmadre inherente a ello, la depresión es algo que llega con una puntualidad pasmosa, una gran amiga mía me dice que eso es normal ya que un ciclo se cierra y otro inicia, recordemos que cada año es una vuelta alrededor del sol  y yo ya voy a dar 29…

Si me pongo estricta, para nada me imaginé ni en mis sueños más guajiros, llegar a esta edad de la manera en la que lo estoy haciendo. Quizá como a muchos a mí de niña me programaron para seguir un patrón de comportamiento y a cierta edad haber logrado varias cosas, y creo que hasta ahora no he logrado ninguna de las metas establecidas, será porque yo nunca seguí patrones y he sido muy testaruda, he rodado mucho y he vivido cosas que jamás me imaginé, elegí el camino más difícil quizá para hacer el viaje más interesante y en el trayecto conocer a muchísimas personas maravillosas.

Tengo 29 años y más preguntas que certezas, no tengo un camino trazado porque en las veredas siempre habrá bifurcaciones y no se puede conocer un terreno a cabalidad sino se le ha explorado por completo, tengo una vida distinta y privilegiada porque ante todo soy libre, algo que agradeceré infinitamente.

Pese a que este año ha sido el más duro y doloroso de mí vida, sé que esta difícil prueba me dejará una valiosa lección, con la consecuente dosis de sabiduría correspondiente a un largo y sinuoso camino. Me gusta pensar que después de todo esto, seré una mejor persona, ha sido una lección de vida muy dura y a pesar de todo me he mantenido siempre en pie, lo que ya habla bien de moi.

SOLEDAD-IMAGEN PÚBLICA
SOLEDAD-IMAGEN PÚBLICA

En cuanto a la celebración aun no sé cómo será, sin duda algo entrañable, porque aunque lejos de mi familia de sangre, estaré rodeada de muchísimo afecto por parte de mis amigos la familia del corazón que uno tiene la bendición de elegir. Y ya si se pudieran las complacencias, pues un pastelito estaría de huevos.

No me queda más que esperar con ansia mi vigésima novena vuelta al sol, la recibiré contenta y tranquila, ansiosa de nuevos retos y muchísimas experiencias…porque ya lo decía la señora Gump… “Life was like a box of chocolates. You never know what you’re gonna get.”

Es espera de la muerte roja

MÁSCARA ROJA-IMAGEN PÚBLICA
MÁSCARA ROJA-IMAGEN PÚBLICA

Por Andrea Garza Carbajal

La peste hace varios años dejó de ser amenaza para las personas. Las epidemias continúan, aunque son lejanas las épocas en que consumían la mitad de Europa o exterminaban a nuestras poblaciones nativas, incapaces de generar defensas contra los virus de sus colonizadores. Los estragos han disminuido, al menos, en el mundo globalizado. Pero a veces, cuando los gobiernos dan voz de alerta porque algunos pollos están contaminados con una gripe mortal, o comer ciertas vacas puede ser letal, o un aparente resfriado es capaz de provocar rápidamente la muerte, esa vieja memoria inherente a nosotros pero que no es nuestra, como si una vieja cicatriz fuera heredada, nos susurra una advertencia desagradable; que eso que amenaza ya pasó muchos años atrás, y podría repetirse. Entonces quizá pensemos en muros sinuosos y extraños salones de colorido extravagante, en bizarras fiestas. Una fortaleza de diversiones extrañas. Una fortaleza de salud y dicha donde no tendríamos lugar, pues sería reducto de poderosos y ricos. La contemplaríamos desde afuera, sufriendo con el resto, los estragos de la muerte roja.

La muerte roja presenta los siguientes síntomas:

–          Dolores intensos

–          Mareos

–          Sangre emanando de los poros

–          Manchas púrpuras en rostro y cuerpo

–          La disolución del Ser

Para cualquiera que presente estos síntomas no habrá salvación, en media hora estará muerto, pero sabrá, entre los estertores, cuál fue la causa. Si esta idea no es capaz de sobrecoger a quien la lea, tal vez la imagen de una siniestra figura, en la fiesta de disfraces más bizarra, atravesando cada salón ante los ojos de atemorizados asistentes, lo sea. O probablemente no. En realidad, para que algo así pueda llegar a generar terror se necesitaría transitar por los salones de anormal iluminación, escuchar el delirante tañido del reloj de ébano, asistir a una fiesta de disfraces demenciales, para que la última aparición adquiriese el cariz más perturbador. Eso es algo que Edgar Allan Poe entendía bien y dominaba

Durante algún tiempo, la visión de sufrimiento y miseria, acompañó el gusto por la obra de Poe. Delirante por el alcohol, con ataques nerviosos, añorando a su fallecida esposa y muriendo en circunstancias poco claras, parece un personaje romántico, cuya vida y obra marchan en perfecta concordancia. Sin embargo, el conocer su vida no parece necesario para apreciar su obra. Después de todo, lo hechos más conocidos de cualquier personaje, a veces son complementados por suposiciones o difuminados por la idealización. En ocasiones, tergiversados deliberadamente. Poco después de su muerte, Poe fue bastante desacreditado por Griswold, el editor encargado de difundir su obra, en la especie de biografía que prologaba la misma. Se dice que en ella presentó una versión exagerada en partes y totalmente falsa en otras de disipación y mezquindad en la vida de Poe, por la animadversión que sentía hacia el escritor, originada muchos años atrás por una crítica hecha a su trabajo de editor y compilador. Se ignora por qué alguien que sentía tal enemistad hacia Poe sería elegido como su albacea literario.

MÁSCARA ROJA-IMAGEN PÚBLICA
MÁSCARA ROJA-IMAGEN PÚBLICA

Baudelaire lo defenderá de forma exaltada, tratando de mostrar su calidad humana y disipar la versión de Griswold por la que sus compatriotas norteamericanos parecían juzgarlo más que por la calidad de su obra

Tal vez podamos entenderlo, en esta época, en ciertos estratos donde la frivolidad rezuma por los poros (como una peste), se trata de tener trascendencia más por el estilo de vida que por las obras generadas. Tal vez conozcamos muchos ejemplos al respecto. Todos ellos, a la larga, olvidables. Se quiso desacreditar la obra de Poe a través de su vida. El efecto fue contrario, y la atención llegó con la morbosidad. Después, cuando esas ediciones fueron sustituidas por otras, y la vida de Poe fue contada sin la intención de desprestigio, una visión romántica y misteriosa incrementó el atractivo de su obra. Hay vicios que no se quitan, no importa los años que pasen. Desde luego, la vida de los escritores puede ser apasionante, sus traspiés y debilidades, algo capaz de conmovernos, sus aciertos y talento, un ejemplo. Encontrar en sus obras huellas de esa vida, no cambiaría su valor, aunque tal vez modificaría nuestra apreciación. La admiración o el gusto, por no decir enamoramiento, es lo que a veces genera la mitificada figura de Poe. Entonces, nos parecemos a lo que tanto criticó Baudelaire, a los contemporáneos que juzgaban su obra a través de su vida. Ello se repetirá, de manera contagiosa, con otros escritores y artistas. 

EDGAR ALLAN POE-IMAGEN PÚBLICA
EDGAR ALLAN POE-IMAGEN PÚBLICA

Es innecesario hablar de la vida de Poe, para apreciar su manejo del relato corto. En “La máscara de la muerte roja”, a través de breves descripciones va creando la atmósfera (clave del relato) que culminará con la aparición final. Las descripciones son imágenes poderosas, que además de crear atmósfera y generar tensión en el lector, cumplen una función más. Es por ellas que conocemos la personalidad del príncipe Próspero. La decoración elegida por él, refleja una mente poblada por los mismos pasillos torcidos e iluminación siniestra. La atmósfera se vuelve una extensión de la mente del príncipe. Sin necesidad de descripciones profusas o detalladas. No son necesarias para incidir en el miedo de las personas. A la mención inicial del príncipe como “feliz, intrépido y sagaz”  sigue su decisión de abandonar a un pueblo agonizante para encerrarse en una fortaleza donde la peste no lo alcance a él ni a sus amigos y puedan entregarse a licenciosas diversiones. El tono irónico, que hace hincapié en la  naturaleza del príncipe, se vuelve fundamental para el resto de los sucesos.

Entonces regresamos a ser meros espectadores de la fortaleza del príncipe Próspero, esperando la llegada de la muerte roja. Y la ficción, pareciera un presagio de inverosímiles futuros. Pero no hay de qué preocuparse, nosotros no conocemos la muerte roja. Podemos olvidarnos de cuestiones tan desagradables como la sangre y el fin inesperado, substraernos del sufrimiento, del miedo que significa la continua amenaza, las reacciones violentas, el peligro inminente. La desesperación y  el exterminio. Así es, ese tipo de terror no es el que nos corresponde, permanece muy lejano, como una pintoresca pesadilla y un buen relato.

So Kitsch me (segunda parte)

KITSCH-IMAGEN PÚBLICA
KITSCH-IMAGEN PÚBLICA

Por Carolina Vargas

“El kitsch se muestra vigoroso durante la promoción de la cultura burguesa, en el momento en que esta cultura asume el carácter de opulenta, es decir de exceso de los medios respecto de las necesidades, por lo tanto de una gratuidad limitada, y en cierto momento de ésta, cuando la burguesía impone sus normas a la producción artística. El kitsch por eso nace con cachetes de amorcillo, de bebedor tirolés, de Monalisa impresa en un plato.”  – Abraham Moles

Abarrotamiento, acumulación, sinestesia, mediocridad, confort, denominadores comunes de la vulgaridad y la cartonería poética, el adorno fácil y barato para evocar distinción y aristocracia, un espejismo barato, como una bandeja de plata repleta de galletas de animalitos, nada valioso pero altamente disfrutable. Esto queridos lectores son solo algunas de las características de la actitud kitsch.

A finales del siglo XIX el auge en la industria, la colonización y el pujante nuevo siglo llenó a Europa de muchísimos “nuevos ricos” quienes buscaron a toda costa un lugar dentro de la decadente burguesía, estas personas elevaron notablemente su calidad de vida, gracias a su cambio de “estatus social” y para poder ser aceptados de manera oficial dentro del armatoste burgués, los nuevos ricos dieron rienda suelta a su nueva capacidad de consumo “adoptando” el estilo de la gente rica, para demostrarle a los odiosos riquillos que ellos ahora eran tanto o más pudientes. El resultado, como era de esperarse fue desastroso, llevaron la opulencia a términos excesivos abusando de espacios, texturas e intención, el consumo prevaleció por encima del valor estético producto de la idealización del lujo, la comodidad y sobre todo el poder. Fue así como surgió el término kitsch, que es una derivación del verbo alemán kitschen que básicamente se refiere a la mugre callejera, lo vulgar o que te den gato por liebre, en pocas palabras: aparentar. Quizá lo que rescata un poco a esta forma de consumo en el arte, es su dignidad, el eterno sentimentalismo y la ternura que provoca ver el reloj cucú colgado de la pared. Admitámoslo todos tenemos un lado cursi y añejo que se niega a morir.

La realidad es que todos vivimos de apariencia y de nostalgia, lo queramos o no, hasta los más duros tiene su lado flaco y arrabalero, nunca he conocido a nadie que no disfrute de un café de cadena –que en sí mismo ya es una grosería- mientras va rumbo a la escuela u oficina en una camión destartalado y sin suspensión trasera, quejándose del costo del pasaje cuando el espresso que se viene tomando cuesta de 4 a 5 veces más. El deslumbramiento por el lujo, el estatus y la sensación de poder que brinda esa agenda con una ilustración de Van Gogh en la portada, el espejo con el gatito guiñando un ojo, el llaverito de la Torre Eiffel, todos son absurdos, no tienen ningún sentido, en realidad su adorno no sirve para nada, un cuaderno mientras funcione para lo que inicialmente fue diseñado no necesita de mayores adornos, pero claro ¿Por qué conformarse? ¿Por qué tomar lo simple, si se puede tener una planilla de calcomanías que jamás usaremos y que automáticamente aumenta el precio de la libreta, agenda o directorio en cuestión?

ESTILO KITSCH-IMAGEN PÚBLICA
ESTILO KITSCH-IMAGEN PÚBLICA

Cada día nos vemos invadidos por más y más artículos de consumo innecesario, de apariencia vistosa, “retro”, rellenos de nostalgia y pastelosidad que nos remiten a esa rancia idea de “todo tiempo pasado fue mejor” y solo por eso hay que tenerlo. El principal problema al que nos enfrentamos es esa delgada línea entre el precio y el valor, las chácharas son baratas, pero el problema es que en casa de todos –y ahí si no nos hagamos pendejos- hay por lo menos un vitrina rellena de chingaderitas sin valor pero de harto contenido sentimental, desde los recuerditos de la boda, bautizo, XV años, los payasitos de lladro, el retablo de la última cena en repujado que hizo la tía Teresita en sus clases del DIF…y así podemos enumerar montones de mugreros arrecholados en la vitrina imitación Luis XV comprada en las rebajas de El Palacio de Hierro y se pagó en 18 cómodas mensualidades sin intereses que llevaron a la señora de la casa directo al buró de crédito, pero ¿qué importa? Es la envidia de todas sus amigas, cuñadas y comadres cuando al llegar a su comedor ven la flamante vitrina repleta de invaluables joyas de colección.

El consumo, la nostalgia, la apariencia y la pretensión todos pecamos de eso, no únicamente con lo que adornamos nuestra casa, también en lo que vestimos, comemos y escuchamos. El arte kitsch tiene múltiples manifestaciones y no somos inmunes a ellas.

El arte kitsch y sus manifestaciones son extensas, pero me gustaría cerrar estas líneas con uno de los teóricos más importantes sobre el tema: Milan Kundera.

 “Kitsch. Cuando escribía La insoportable levedad del ser, estaba un poco inquieto por haber hecho de la palabra kitsch una de las palabras pilares de la novela. Efectivamente, hasta hace poco esta palabra era casi desconocida en Francia o conocida en un sentido muy empobrecido. En la versión francesa del célebre ensayo de HermannBroch, se tradujo la palabra kitsch por ‘arte de pacotilla’. Un contrasentido, porque Broch demuestra que el kitsch es algo más que una simple obra de mal gusto. Está la actitud kitsch. El comportamiento kitsch. La necesidad kitsch del “hombre kitsch” (Kitschmensch): es la necesidad de mirarse en el espejo del engaño embellecedor y reconocerse en él con emocionada satisfacción. Para Broch, el kitsch está ligado históricamente al romanticismo sentimental del siglo XIX. Y como en Alemania y en Europa central el siglo XIX era mucho más romántico (y mucho menos realista) que en otras partes, fue allá donde el kitsch se extendió en mayor medida, allá donde nació la palabra kitsch, donde se sigue utilizando corrientemente. En Praga vimos en el kitsch al enemigo principal del arte. No en Francia. Aquí al arte se le contrapone el divertimento. Al arte de gran calidad, el arte ligero, menor. Pero en lo que a mí respecta, ¡nunca me han molestado las novelas policíacas de Agatha Christie! Por el contrario, Tchaikovski, Rachmaninov, Horowitz al piano, las grandes películas de Hollywood, Kramer contra KramerDoctor Zivago (¡oh, pobre Pasternak!), eso sí lo detesto profundamente, sinceramente. Y cada vez me siento más irritado por el espíritu del kitsch presente en obras cuya forma pretende ser modernista. (Añado: la aversión que Nietzsche sintió por las ‘bellas palabras’ y por los ‘abrigos ostentosos’ de Víctor Hugo fue un rechazo anticipado del kitsch)”

“De eso se desprende que el ideal estético del acuerdo categórico con el ser es un mundo en el que la mierda es negada y todos se comportan como si no existiese. Este ideal estético se llama kitsch. Es una palabra alemana que se extendió después da todos los idiomas. Pero la frecuencia del uso dejó borroso su original sentido metafísico, es decir: el kitsch es la negación absoluta de la mierda; en sentido literal y figurado: el kitsch elimina de su punto de vista todo lo que en la existencia humana es esencialmente inaceptable”*

ESTILO KITSCH-IMAGEN PÚBLICA
ESTILO KITSCH-IMAGEN PÚBLICA

Estoy en casa, escuchando un mix en YouTube de éxitos ochenteros, cada uno más chafa que el anterior, sin embargo tecleo estas notas con una sonrisa en el rostro, mientras mis dedos bailan al ritmo de la música, como mi rebanada de pizza congelada y me doy cuenta de la larga lista de cosas que me hacen ser una recoge basura consumada…pero eso la semana que viene.

Continuará…

*Las definiciones de Kundera aquí citadas han sido extraídas de La insoportable levedad del ser (traducción del checo de Fernando de Valenzuela) y de El arte de la novela (traducción del francés de Fernando de Valenzuela y María Victoria Villaverde)

Doce razones para fumar

American Hustle - Fotograma
American Hustle – Fotograma

por José Luis Dávila

1. Porque el humo que sale de la boca es el mismo humo del que nacen las ilusiones, esas perras malditas que nos hacen creer en que la vida puede ser mejor de lo que aparenta. Y es que sí puede ser mejor, pero no si nada más nos quedamos con la idea de que el humo será eterno, porque no, lo que pasa es que se disipa para dejarnos caer contra la imagen del muro sin que nos dé tiempo detenernos antes de chocar. Lo bueno del humo que exhalamos es que podemos contemplar inmóviles su ruta, sus danzas, sus juegos en el aire, sus ilusiones, pero sin el riesgo del golpe.

2. Fumar es malo para la salud, lo sabemos todos. Pero cada quien tiene su motivo para fumar: ansiedad, estrés, gusto, etc. Yo no recomiendo fumar a menos que se sepa por qué se está fumando; al saber eso, el tabaco se disfruta mejor. Sea cual sea el motivo, saberlo da una actitud a cada calada que cambia la forma en que se ven las cosas.

3. Es mejor fumar sin filtro, sobre todo si son Faros, porque sin filtro es como se aprecian mejor las buenas cosas de la vida. Sin filtro, la verdad es verdad donde quiera que se encuentre uno, sin esas nenadas de los chismorreos venenosos, porque cuando se habla sinceramente no se necesita convencer al otro, el otro se convence por sí mismo de lo que sea que uno le diga.

Tomy fumando - Fotograma
Tomy fumando – Fotograma

4. No creo que haya muchos placeres parecidos a sentir cómo nos llena los sentidos la nicotina; paradójico, porque es la nicotina, y demás compuestos del cigarro, la que a la larga nos merma el gusto y el olfato.

5. Fumar es un mal hábito, pero de todos los malos hábitos que hay, es el menos dañino. Véanlo como yo lo veo: para mí, fumar no es tan malo si lo comparo con mi gusto por las mujeres histéricas. En todo caso, es más barato.

6. No dejo de fumar porque no quiero hacerlo. No soy un adicto, solamente me gusta. El día que me aburra de fumar, porque llegará ese día, lo dejaré. La cosa con dejar de fumar es que muchos lo hacen porque alguien más se los pide, a menos que sea un médico que diga que podríamos tener cáncer o que ya lo tenemos, sólo en ese caso pensaría en abandonar. Pero no fumar no te hace inmortal, ni superior de ninguna manera. Puedes ser un hijo de puta aún si no has probado el tabaco en tu vida.

Sherlock fumando - Fotograma
Sherlock fumando – Fotograma

7. De cierta forma, fumar es cuestión de estilo. Hay quienes pasan desapercibidos para todos los ojos, pero cuando toman un cigarro entre los dedos, no se sabe bien a bien por qué, pero se convierten en los centros de su micro-universo.

8. Aquél que está detrás del humo de tabaco, siempre, siempre, será más interesante que el que no lo está. Aunque uno no sepa por qué.

9. Fumar pipa es sólo para conocedores que saben apreciar el sabor del tabaco sin reparos. No todos están capacitados para tener y usar una pipa, sólo aquellos que en verdad creen que fumar es un arte deberían tener permiso para comprarlas.

Mujer fumando - Imagen pública
Mujer fumando – Imagen pública

10. Los puros son sólo para ocasiones especiales, para ocasiones de triunfo; fumarlos es un poco como meter doce cigarros en la boca de una sola vez, algo que no todos aguantan. Fumar puros es algo que deberían enseñar en las universidades, para que se separe a los que están hechos para los trabajos duros y estresantes que dejen huella en cada una de sus áreas, de los que estudian solamente para obtener un modo de vida.

11. Varios de los grandes personajes de la literatura fuman. Sherlock Holmes es uno de los más representativos. Todas las razones anteriores de una u otra forma engloban su personalidad, la personalidad que da años de tabaquismo bien aprovechados.

12. Las mujeres que fuman son una de las mejores razones para fumar. Encenderles un cigarro, cuando se flirtea con ellas, es un acto que las conquista dependiendo de cómo se hace. Cuando solamente son amigas, cuando no se quiere nada más con ellas, encenderles el cigarro es un acto de caballerosidad que nunca debe olvidarse, porque siempre habrá otra fumadora cerca que sienta envidia y pueda querer que uno el encienda el cigarro. 

Productos orgánicos, una forma más saludable de vivir

Alimentos organicos - Imagen pública
Alimentos organicos – Imagen pública

por Mai Hernández

En la actualidad, los ambientalistas han luchado para que los productos orgánicos se vuelvan una forma de vida, pues su utilización es benéfica tanto para la salud como para el bolsillo; si bien lo orgánico ha existido desde años atrás, donde se propiciaba una mejor utilización de los recursos naturales, algunas formas orgánicas se han mantenido principalmente en el campo, en las zonas rurales donde lo orgánico juega un papel importante junto con las creencias, por ejemplo: algunos piensan que las semillas deben sembrarse de acuerdo a las fases de la luna para su mejor crecimiento, puesto que no utilizan químicos para adelantar su periodo de cosecha.

Sin embargo, mucha gente dejó estos hábitos a partir de que en los 50’s llegara la famosa “revolución verde” a México, siendo esta un modelo de tecnificación, creación de semillas híbridas y productos químicos, que fue creado en Estados Unidos para sustentar la producción en gran cantidad para tener seguridad alimentaria que fue promocionada principalmente por Monsanto y Dupont.

Alimentos organicos - Imagen pública
Alimentos organicos – Imagen pública

Tras este acontecimiento, el campo mexicano se ha visto envuelto en diversas cuestiones de perdida de lo natural en la complementación para los sembradíos, así como también un rompimiento de sistemas de producción que va desde aspectos sociales hasta económicos, lo que hace que “lo orgánico” esté perdiendo fuerza ante los productos químicos que son un gran problema ambiental en nuestros días, junto con la irresponsabilidad de su uso, lo que ha costado la vida de especies depredadoras para plagas que atacan los cultivos así como también la salud de quien los aplica.

Así pues, la lucha de los ambientalistas no ha sido en vano; la idea de que regresen estas prácticas orgánicas no ha sido por moda sino por una alternativa que trascienda en medio de todo un sistema tecnológico que mantiene la supuesta seguridad alimentaria, para esto, productos como la composta, biofertilizantes, nematicidas naturales, etc., son algunas de las cosas que puedes hacer en casa para tus cultivos de traspatio sin necesidad de comprar productos que dañen tu salud o si no sabes cómo hacer productos orgánicos, puesto que llevan un proceso un poco largo, pero no difícil, en internet puedes encontrar muchas formas de hacerlo.