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Lectura sobre Lecturas: Arte contemporáneo mexicano en el Museo Amparo

Lecturas de un territorio fracturado - Fotografía por Job Melamed
Lecturas de un territorio fracturado – Fotografía por Job Melamed

por José Luis Dávila

De a poco, desde hace años, me fui inmiscuyendo en el arte contemporáneo a modo de espectador y, más tarde, cuando consideré haber adquirido el conocimiento mínimo necesario para pasar a la acción de expresar las razones de mi gusto, empecé a escribir sobre los museos que visitaba, los artistas, las experiencias con la pieza y las personalísimas reflexiones que, aunque redunde, me provocaban las reflexiones de los otros. Y mientras más veía, más quería pensarlo, comentarlo, apropiarlo. Porque, en gran medida, para eso es el arte: entender en uno algo que se genera desde la obra con el fin de cuestionar lo que nos rodea y establecernos desde un punto crítico.

Quizá esa sea la razón que más me atrajo. Mucho más cuando hay arte mexicano que se ocupa de desarrollar ese tipo de cuestionamientos sobre la identidad, la violencia, las convenciones sociales y morales, las creencias religiosas, o incluso del mismo acto creativo. El arte contemporáneo mexicano es una geografía híbrida que debe ser explorada a fondo, meticulosamente, con el interés que merece. Por ello, creo que es un gran logro la nueva muestra Lecturas de un territorio fracturado, la cual expone parte de la colección del Museo Amparo en un esfuerzo por dilucidar los cómos y qués que provienen desde la década de los 90’s y se topan con la actualidad.

Lecturas, curada por Amanda de la Garza y Cecilia Delgado, encuentra su hilo conductor en la concatenación de estilos y crea pasajes que se cuentan a sí mismos dentro de las salas, puentes que se establecen no para conectar tiempos ni lugares, sino ideas que se concretan en la experiencia de aquél que los recorre.

Es, pues, un ensayo hecho exposición, una argumentación sobre las preguntas que el arte arroja en México y posibilita conclusiones latentes, aunque no unívocas, que buscan ser desentrañadas. Una exposición para debatir y comentar, para acercarse al arte contemporáneo mexicano con la curiosidad justa que me recordó los motivos por los cuales me he quedado en esta línea de gusto estético y que, estoy seguro, despertará el gusto de todos los que se acerquen a ella.

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Mujeres, literatura y fútbol

Por E. J. Valdés

Nunca he sido fan del futbol. No sigo ninguna liga, no puedo decir que apoyo a un equipo y asistir al estadio se me antoja como una de las actividades menos placenteras de la vida. Soy bastante crítico de este deporte por los estereotipos que genera y los antivalores que promueve (especialmente en la juventud), así como por la obvia corrupción al interior de la FIFA; no se salvan algunos jugadores y personajes asociados con la “cultura” del deporte más visto y redituable del planeta.

Si mis amigos me invitan a ver un partido, acaso con botana y cervezas como es la costumbre, puedo hacerlo, y a lo mejor hasta me divierto, y aunque he visto las finales de los últimos cuatro mundiales, para mí el fútbol se termina al momento de apagar el televisor, cambiar el canal o ponerme a hacer otra cosa.

Francamente no entiendo a aquellas personas que se apasionan al borde de la euforia o el llanto por un equipo, ni a aquellas que sienten aversión por una persona que viste la camiseta del rival y que incluso llegan a agredirlas por este simple hecho (uno de los motivos por los cuales Borges detestaba este deporte). Y en definitiva jamás armaría un alboroto porque no salió victoriosa la escuadra a la que apoyaba ni celebraría en el Ángel de la Independencia una victoria de la selección (mucho menos en eliminatorias, como les encanta hacer). Muy a pesar de todo esto, hoy les escribo para contarles de un libro que recientemente llegó a mis manos, que disfruté y con el que reflexioné buen rato: Las que aman el futbol y otras que no tanto, colección de textos recopilados por Elvira Hernández Carballido y publicada por Editorial Elementum en su colección Creativa Independiente.

Las que aman el futbol y otras que no tanto reúne veintisiete reflexiones y relatos en torno a este deporte, escritos por mujeres desde perspectivas de lo más variadas; lo mismo se puede leer a aquellas que lo aborrecen por ser altamente sesgado a favor del hombre, con todas las connotaciones negativas que ello conlleva, como a aquellas que lo practican o practicaron y miran con entusiasmo la creciente participación de las mujeres en el futbol, que ha dado como resultado la creación de equipos y ligas profesionales y ha arrojado jugadoras reconocidas internacionalmente como Maribel Domínguez.

Sin embargo, hay un término que embruja las páginas del libro de principio a fin, el cual hace las veces de común denominador en estos textos: “el juego del hombre”. En la mayoría de los casos, éste nos recuerda que, desde su concepción en Inglaterra a mediados del siglo XIX, el futbol ha dejado poco espacio a la mujer, a quien incluso se llegó a prohibir practicarlo por motivos tan variados como absurdos. Las autoras señalan, entre otras cosas, que no tiene ni dos décadas que la FIFA instauró el mundial femenil y que éste, al igual que todos los encuentros protagonizados por mujeres, no recibe ni una centésima parte de la atención, presupuesto y cobertura mediática que el de los hombres (si evocan dónde o cuándo fueron los dos últimos califican como eruditos en el tema). Otros textos hablan de las dificultades que enfrenta la mujer al momento de comenzar a patear el balón, ya sea que lo hagan de niñas, adolescentes o adultas, comenzando con los prejuicios sociales (evoco el caso de una chica que dejó de practicarlo por presiones de su propia familia), reforzados por un machismo histórico y por el lugar que la misma industria ha asignado a la mujer en el futbol durante décadas, siendo los casos más citados/criticados en estas páginas los de las reporteras y comentaristas que son más adorno y atractivo visual que fuente de información y observaciones perspicaces (aunque por ahí leí un par de datos sobre Inés Sainz que ni me imaginaba).

La situación no es difícil para la mujer solamente como jugadora, sino también como aficionada o periodista; el futbol, se lo vea por donde se lo vea, le ha dado un lugar no de segunda, sino de tercera, y aunque no soy fan de este deporte, encuentro admirable que muchos de los espacios y logros que la mujer ha tenido en él los ha abierto por su cuenta, sobreponiéndose a adversidades como las descritas aquí y otras que las autoras nos comparten en sus textos.

Los trabajos que conforman Las que aman el futbol y otras que no tanto son breves y están redactados a modo de artículos de opinión, ensayo breve o anécdota, y aunque yo lo leí poco a poquito por aquello de que no es un tema que me quite el sueño (ni me lo provoca, que es lo peor) los encontré interesantes en su mayoría y como excelente material de reflexión. Lo recomiendo incluso si no gustan del futbol como yo, pues tiene un enorme valor de análisis y comentario social que nos hace ver que las mujeres viven el futbol de manera muy distinta, ya sea que lo amen o no tanto.

Nace la colección Poesía Sexto Piso y presentan Alfabeto, de Inger Christensen

Portada Alfabeto - Sexto Piso
Portada Alfabeto – Sexto Piso

En un mundo en el que la literatura y el arte se han vuelto un simple divertimento, y han perdido su antiguo peligro y su capacidad de subversión; en un mundo en el que gobierna la usura y la avidez por el dinero, y que se empeña cada día, con ceguera, en la destrucción moral y física del hombre; en un mundo en el que la palabra bondad sufre el escarnio de todos, donde aún en los ámbitos más cultos y responsables, como el editorial, se han impuesto como única meta el pragmatismo y la utilidad, ¿por qué insistir en la poesía?, ¿por qué publicarla?, ¿por qué defenderla? O, como se preguntó Hölderlin: ¿Por qué poetas en tiempos de miseria?

Tal vez la defensa de la poesía hoy puede resultar inocente, gratuita, infantil, irresponsable. Pero nos parece aún más inocente, gratuito e irresponsable no defenderla. Porque creemos que los poetas son los únicos que hoy, en estas circunstancias, pueden prestarnos ayuda. Porque traer a la memoria la gracia y la bondad, olvidadas desde hace mucho tiempo, implica riesgos, los más altos, y alguien tiene que asumirlos. Porque los actos gratuitos e irresponsables son los más hermosos. Porque es necesario defender, reconocer, y creer en la belleza. Porque para terminar con la miseria material hay que vencer antes la miseria del alma. Porque un poema es una de las pocas formas que le quedan al hombre de combatir la servidumbre, y a los poderes que exigen la dominación de su cuerpo y su conciencia. Porque hay quienes nunca renunciarán a su batalla por otra forma de vida, más hermosa, más intensa, más justa. Porque la poesía es un salto mortal o no es nada. Porque es un refugio contra el dolor. Porque un poema es una de las pocas cosas en el mundo por la que vale la pena arriesgarlo todo. Porque es una de las formas más altas del amor.

Esta es nuestra carta de creencia, y pensamos que muchos de vosotros la comparten y se reconocen en ella, que no estamos solos, que hallaremos manos dispuestas a construir, con nosotros, ese momento privilegiado, ardiente, luminoso, en el que la muerte y el tiempo se suspenden, y que sólo ocurre cuando un ser humano se encuentra y se reconoce en un poema.

Gracias por ayudarnos a defender ese instante, y a hacerlo perdurable.

Inger Christensen - Imagen pública
Inger Christensen – Imagen pública

Alfabeto es uno de los libros esenciales de la poesía europea del siglo xx. Hasta hoy era, de forma incomprensible, inédito en nuestra lengua. Es un largo poema cuya forma sigue dos principios de composición. El primero es la secuencia de Fibonacci. Es decir, cada verso es la suma de los dos precedentes: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13… El segundo es el alfabeto. Cada poema, y las palabras que utiliza, sigue el orden de las letras: a, b, c, d, e. Sin embargo, bajo esta forma aparentemente estricta, hay lugar para el azar.

Como en una de las más antiguas tradiciones hebreas, Christensen juega con la materia misma con la que está construido el mundo: las letras, y su misterioso orden. Con ese magma informe y primigenio, recrea el mundo y su destrucción. Verso a verso, letra a letra, va moldeando cada una de las cosas que lo pueblan –el amor, la infancia, la vejez, el olvido, el odio, la muerte, la memoria– hasta que el árbol de las palabras, el árbol de la vida, surge, hermoso e indemne, ante nosotros. Al final, como los vocablos mismos, todo desaparece en un soplo. En los labios no nos queda más que la fragilidad de la vida y de las palabras, y la certeza de que una magia, oculta y aún nombrable, habita en ellas.

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Sobre…

Inger Christensen nació en 1935 en Vejle, y murió en 2009 en Copenhague. Fue poeta, novelista, dramaturga y ensayista. Su obra, considerada la cumbre de la poesía danesa del siglo xx, marcó profundamente toda la literatura escandinava. Fue mencionada, durante años, como una firme candidata para el premio Nobel. Realizó obras en colaboración con diversos músicos y artistas visuales. Recibió numerosos premios, entre ellos el Premio Nórdico de la Academia Sueca, el Premio Siegfried Unseld, el Gran Premio de la Bienal Internacional de Poesía, el Premio Austríaco de Literatura Europea, el Premio Americano y el Premio Europeo de Poesía. Fue miembro de la Real Academia Danesa, de la Academia Europea de Poesía y de la Academia de las Artes de Berlín. Su obra ha sido traducida a más de treinta lenguas.