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Jazz y libertad: entrevista a Edward Simon

El viernes pasado se presentó el pianista Edward Simon con su trío, en el Auditorio de la Reforma, bajo el ciclo New York Jazz All Stars, organizado por el CECAP y DeQuinta Producciones. Tras el concierto, pudimos entrevistarlo; esto nos dijo:

José Luis Dávila: ¿Por qué escoger el jazz como tu música, como tu medio de expresión?

Edward Simon: Bueno, el jazz es uno de los géneros que desde el primer momento en que lo escuché me di cuenta que te transmite una libertad sumamente grande, realmente no conozco ningún otro género musical que te permita el mismo tipo de libertad de cambiar la música, de expresar cómo te sientes en el momento. Cuando estás tocando música clásica, por ejemplo, tienes todo muy premeditado, muy especificado y el jazz es muy generoso en ese aspecto, te da mucha libertad de interpretar la pieza, a dar tu voz, y no solamente tu voz sino que tu voz en cada momento, en cada noche es diferente. El reto es hacerlo diferente cada noche, no debe sonar igual.

Edward Simon Trio - Fotografía por Jessica Tirado Camcho
Edward Simon Trio – Fotografía por Jessica Tirado Camcho

JLD: Y tú nos has demostrado eso, en la noche de hoy fue maravilloso como tocaste, eres un gran pianista, pero ¿cómo has logrado destacar en el mundo del jazz, siendo que a veces es tan peleado y tan menospreciado por muchas personas?

ES: Bueno, me he lanzado de cabeza, por decir; me he decidido dedicar a ello. Me mudé a Estados Unidos a estudiar música cuando tenía 15 años de edad y ya sabía en aquel entonces que lo que quería era hacer música de jazz aunque estudiara música clásica en la escuela, porque reconozco que eso es una formación muy importante también, pero siempre desde una temprana edad sabía que lo que quería hacer profesionalmente era ser jazzista. Luego me mudé a Nueva York y todos los jazzistas que fui conociendo en Filadelfia, que fue en un lugar público donde llegué cuando me mudé allá a los quince años, me decían que si quería realmente formar una carrera como jazzista debería mudarme a Nueva York y fue lo que hice, seguí el consejo de ellos, en el 88 me mudé a esa ciudad y tuve una gran suerte de conocer a grandes músicos que me dieron oportunidades muy buenas que me permitieron desarrollarme como pianista, como jazzista. Te hablo de artistas como el maestro Paquito de Rivera, Kevin Eubanks, un guitarrista con el que toqué, uno de los primeros con quien comencé a grabar discos, Greg Osby, un saxofonista muy importante, grabé varios discos con ellos y poco tiempo después ya mudándome a Nueva York ya comencé a trabajar como músico de jazz, esas oportunidades me permitieron crecer como jazzista.

JLD: ¿Cómo es que integras tus raíces latinas a este jazz que es como más cosmopolita, como más neoyorkino?

ES: Mira, es un proceso bastante natural porque esas raíces están dentro de mí, las llevo en la sangre y fue mi primera formación musical, yo comencé tocando música latinoamericana, al comienzo cuando comencé lo que tocaba era música popular latinoamericana de todo el Caribe, de las Américas. Luego, cuando sabía que lo que quería era ser jazzista, me centré mucho en eso y me adentré en ese tema y me sumergí muy profundamente; me tomó varios años poder comenzar a consolidar esas dos corrientes: mis raíces latinas con el lenguaje del jazz, porque al comienzo estaban como fragmentadas; hacía una cosa o la otra, me tomó un tiempo consolidar esas dos raíces, esos dos lenguajes porque son dos lenguajes musicales diferentes, de una forma más holística que se oiga balanceado.

Edward Simon Trio - Fotografía por Jessica Tirado Camcho
Edward Simon Trio – Fotografía por Jessica Tirado Camcho

JLD: Para seguir con eso, esas raíces de encontrar tu estilo te han llevado a grandes cosas, por ejemplo estás en un ciclo que se llama Ney York Jazz AllStars, ¿tú te consideras una estrella?

ES: No realmente. El jazz es un círculo muy pequeño, dentro de ese círculo la gente me conoce. Tengo respeto de mis colegas y me siento muy dichoso de estar participando en proyectos muy importantes de hoy, como es el Jazz Colective, pero tanto como una estrella del jazz no, yo no me considero ninguna estrella del jazz (Ríe).

JLD: Finalmente, ¿cuáles son tus proyectos a futuro, cómo te ves dentro de unos cincuenta años, por ejemplo, cómo ves a tu música, tus composiciones?

ES: Me da satisfacción, por ejemplo, hoy en día saber que hay músicos en diferentes partes del mundo que están tocando algunas piezas mías, que les gustan, eso me da mucha satisfacción. A mí me gusta componer, entonces pienso que eso definitivamente va a ser una forma de dejar la legacía atrás. Está por verse qué tanto, como pianista, qué tanto llegaría a influenciar a otros pianistas, eso habría que preguntárselo a la nueva generación. definitivamente los otros pianistas que han venido de Venezuela, por ejemplo, sí puedo escuchar que han aprendido, quizás me ven a mí como una persona que abarcó tanto. Ven la posibilidad de que ser músico de jazz es posible y sé que muchos han escuchado mis discos y eso es natural, yo también lo hice. Es la forma en cómo aprendemos, primero imitando, es importante que tengamos ídolos o mentores. Ahora, con respecto a mis próximos proyectos, este disco que he grabado a trio que se llama Latinamerican songbook o Cancionero latinoamericano en el que participa Adam y otro bajista que se llama Joe Martin, saldrá en Sunny Side Records en agosto. Luego, estoy componiendo una pieza nueva que me encargó una organización de música de cámara en Estados Unidos que se llama Chamber Music America, es una pieza que es para un cuarteto de jazz que co-lidero con David Binney, un saxofonista con el que llevo muchos años colaborando, músico compositor y saxofonista muy bueno que ha participado mucho en mis discos y ahí tocan también Brian Blade en la batería, Scott Colley en el bajo, somos un cuarteto y la pieza está escrita para ese cuarteto más un quinteto de vientos, vamos a colaborar con el quinteto más importante de hoy en Estados Unidos que se llama Imani Winds, es un quinteto de vientos bastante nombrado en Estados Unidos. Vamos a dar en septiembre dos conciertos, uno en Caifornia y otro en Michigan, en Western Michigan University y luego en marzo del 2017 tocaremos en el Walton Art Center en Fayetteville en Arkansas. Entonces esos son mis proyectos principales aparte del SF Jazz Collective que nos reunimos nuevamente para formar un nuevo repertorio e irnos de gira en octubre.

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El jazz, Monk y ser uno mismo: entrevista a Clarence Penn

El pasado viernes 13 de mayo se presentó Clarence Penn, como parte del ciclo New York Jazz All Stars, organizado por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla y De Quinta Producciones. El afamado baterista presentó con su banda, Penn Station, el disco tributo a Thelonious Monk que elaboraron recientemente.

Tras el concierto pudimos conversar el Penn, esto fue lo que nos comentó.

José Luis Dávila: ¿Cómo te sientes respecto al show de esta noche, respecto a la audiencia mexicana?

Clarence Penn: La audiencia mexicana ha sido muy simpática, han sido muy entusiastas, cálidos, acogedores; parece que en verdad disfrutan la música y eso me hace muy feliz.

JLD: Sobre lo que nos presentaste esta noche, tengo esta pregunta, ¿por qué hacer un disco sobre Thelonious Monk?

CP: Porque Thelonious Monk no tenía miedo de ser distinto, así que eso es una forma muy global de ver las cosas. Yo creo que si más de nosotros no tuviéramos miedo de ser nosotros mismos entonces podríamos tener música más emocionante, probablemente más inventos. Yo creo que el mundo podría ser un lugar mejor si todos no trataran de encajar todo el tiempo en una categoría. Así que cuando yo miro a Thelonious Monk y pienso en él, cuando pienso en su música, él nunca tuvo miedo a ser distinto. Eso me dio el valor de tocar la batería como yo toco, yo toco un poco distinto que otros bateristas; me ha dado confianza.

Clarence Penn y José Luis Dávila - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Clarence Penn y José Luis Dávila – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: ¿Cómo crees que el jazz encaja en ese mundo que mencionas?

CP: Yo creo que encaja acercando a la gente. La música de jazz es en realidad todos los estilos de música envueltos en uno solo; por ejemplo, el pop es muy aparte, el rock, el r&b, son muy distantes, pero el jazz tiene un poco de cada elemento. Entonces, en mi opinión, sería genial si todo el mundo se pudiera mezclar y compartir las cosas, así es como creo que el jazz encaja en el mundo.

JLD: Es difícil estar en el mundo de jazz ahora, ¿qué piensas respecto a eso, respecto al mercado?

CP: El mercado en Europa y Asia es mucho mejor y la mayor parte del año vamos de tour en Europa y Asia; me encantaría ver que tiene más reconocimiento en los Estados Unidos. De hecho, me sorprendió mucho ver que tienen algo así en México. Estuvimos tocando en seis ciudades diferentes y hay tanta gente asistiendo que me da esperanza para que más gente aprenda sobre el jazz. Sólo espero que la gente salga y soporte al jazz, porque también es una forma de arte vivo. ¿Sabes?, cuando ves a una banda de rock o de pop sólo ves al vocalista porque es la estrella pero en el jazz a todos les toca ser la estrella porque ves como todas las partes se unen.

JLD: Eres un gran músico, has hecho esa gran reinvención de la música de Thelonious Monk, pero, así como tú con Monk, ¿crees que en 50 años a partir de ahora haya una reinvención de la música de Clarence Penn?

CP: Eso espero, sí, eso espero. Este disco es Monk, el próximo va a ser completamente original, pero sí, espero dejar algún legado.

JLD: Ahora que lo dices, estando involucrado en un festival llamado New York Jazz All Stars, ¿piensas en ti mismo como una estrella?

CP: ¿Si pienso ser una estrella? No, pienso en mí mismo como un estudiante, aún tratando de aprender a tocar la batería, a componer música y a presentar música. Creo que para mí, y para muchos otros, si te puedes mantener humilde entonces siempre puedes aprender. Si yo me viera como una estrella entonces dejaría de aprender y simplemente pensaría que soy lo más importante, pero cada noche trato de tocar mejor. Tengo una hija de nueve años y un hijo de seis y cocino muy bien, tal vez mejor de lo que toco la batería; mi hija una vez me dijo, hay un show de TV que sale, me dijo “eres bueno, pero aún no estás listo para la tv”. Me hizo sentir, me hirió un poco pero aun así me sentí feliz de que ella tenga una idea de lo que es bueno. Así que no, no me creo una estrella, creo que he tenido mucha suerte de tocar con los grandes artistas del Jazz que ya no están con nosotros como Betty Carter, Joe Williams, muchos otros, tengo suerte por ello y espero poder tocar con más gente

Always somewhere: la música en la imagen.

por José Luis Dávila

Son los gritos, la expectación, los empujones, todo al mismo tiempo. Las primeras notas entonces, y sale la banda hacia los reflectores. Los amplificadores esparcen el sonido por todo el lugar, se mete por los oídos, sale en los movimientos, en las cabezas que van de atrás hacia adelante, de adelante a atrás. Los ojos de cientos, muchas veces de miles, sobre los escenarios, los ojos que esperan capturar instantes para guardarlos, para apalabrarlos, para compartirlos, para tenerlos presentes cada que el recuerdo ataque, cada que se escuche de nuevo esa canción dondequiera que se esté, que se escuchen los gritos, vuelva la expectación, se sientan los empujones, todo al mismo tiempo desde las primeras notas a las últimas, mientras, con los ojos cerrados, se ve a la banda bajo los reflectores.

Rebeca Martell tiene la capacidad de concentrar toda esa experiencia en sus fotografías. Cada una de las piezas que componen la exposición Always somewhere, presentada en la Fototeca Juan Crisóstomo Méndez, evoca la idea del momento transcurrido dentro del click, la idea de la atemporalidad de los ídolos ajenos y propios, una atemporalidad tanto social como personal, representativa de la música que a ella le atrae como canto de sirenas: el rock en la amplitud de sus variaciones.

Always somewhere tiene el discreto encanto de la sensibilidad musical en la imagen, y es por ese valor que debe ser visitada. Cada una de las piezas que muestra es también contenedora –quizá fuera de intención– de la fuerza que existió dentro del margen experiencial de la fotografía; en todo caso, Martell logra transmitir la emotividad del momento casi efímero que sucede dentro del concierto y, por medio de su cámara, deja que ese momento suceda en la sala de exposición para el espectador.

Para todo amante de la música esta es una exposición imperdible.

Mantener fresca la música: entrevista a Ulysses Owens Jr.

Como se está volviendo tradición, el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla trae la temporada de conciertos New York Jazz All Stars, la cual abrió con el concierto de Ulysses Owens Jr. en un Auditorio de la Reforma lleno y desbordante de energía. Tras el concierto pudimos conversar con él y aquí lo que nos dijo:

José Luis Dávila: Tengo muchas preguntas para ti, pero primero, ¿cómo te sientes hoy? Quiero decir, la casa llena sólo para ti…

Ulysses Owens Jr.: Fue probablemente una de las primeras veces en mi carrera que pude obtener algo así de especial, con tanta gente. Hemos tenido shows llenos en Nueva York, de ahí somos, pero tener  un show lleno en otro país y ni siquiera en una ciudad tan grande como la Ciudad de México, sino venir a Puebla. Fue simplemente increíble. Y tener militares acá, el general, todo fue muy salvaje.

JLD: En tu experiencia, ¿haber tocado en este lugar te gustó?

UO: Sí, me encanta, nos encantaría volver, si se acabaron los boletos para un día espero entonces que podamos hacerlo por un par de días, sería un placer regresar y tocar más música.

JLD: ¿Te sentiste como una estrella del rock?

UO: Sí, creo que en México ha sido genial, es casi como en Japón para nosotros que vamos y la gente de verdad nos ama, de verdad nos busca; en México ha sido sorprendentemente increíble. Yo sabía que iba a haber gente excelente, pero no tenía idea de que iban a amar la música en la forma en que lo hacen.

JLD: Eso es peculiar porque como sabes el jazz no es tan popular, pero ¿tú qué piensas del jazz en el mercado?

UO: Así es, en términos del mercado es muy difícil, algunas veces como músicos estadounidenses tenemos que ir a otros lugares para tener la apreciación que deseamos, así que esto prueba de nuevo que si queremos encontrar nuevos admiradores tenemos que venir a otros lugares.

Ulysses Owens Jr. y José Luis Dávila
Ulysses Owens Jr. y José Luis Dávila

JLD: Hay personas que piensan que el jazz está muerto o que es sólo para ciertos tipos de personas, ¿qué piensas de eso?

UO: Eso no es verdad, no creo que sea verdad para nada porque si dices que el jazz está muerto y que la música clásica está muerta, dices que el rock and roll, que en realidad empezó a finales de los 50’s, está muerto, dices que el hip-hop que empezó a finales de los 80’s está muerto, entonces para mí nada está muriendo, lo que pasa es que a veces la aproximación que le da la gente hace más difícil que las personas se enamoren de ello. Lo que tenemos que hacer, y es lo que hacen estos tipos increíbles, lo que tenemos que hacer es mantener fresca a la música para que haga que la gente la quiera escuchar y experimentar. El jazz es el tipo de música que tienes que experimentar, no puedes sólo ponerla en un disco, tienes que verla en vivo para sentirla, eso es lo que vas a recordar después.

JLD: ¿Tú piensas que el jazz sale del alma?

UO: ¡Claro! yo creo que cualquier música tiene la habilidad de tocar el alma, es simplemente parte de la vida. Así que si la música es lo suficientemente poderosa puede penetrar en el alma

JLD: Tú eres un gran baterista, a mi parecer, pero tú ¿qué piensas sobre el futuro de Owens?

UO: ¡Oh! Pues con lo que he visto hoy, espero que mi futuro me permita llevar a esta banda a muchos más lugares así, esperamos volver a México, ir a Brasil, a África, a Guatemala, por todo el mundo y yo creo que conciertos y experiencias como esta harán que los promotores lo consideren, porque eso es lo que tiene el jazz: un lado de negocios y necesitamos que los promotores sepan lo que hicimos hoy por todo el mundo para poder llevar nuestro espíritu y nuestra música por todo el mundo.

Ulysses Owens Jr. en concierto
Ulysses Owens Jr. en concierto

Creación y diálogo: propuestas jóvenes en San Pedro Museo de Arte

por José Luis Dávila

Es necesario siempre estar en la exploración del arte, esa exploración que surge de las formas inacabadas que anteceden a cualquier creación, formas que expanden esa precisa exploración. Ésta es una imbricación que resulta inevitable en la juventud. Los jóvenes creadores del ahora son los que serán recuperados discursivamente por los jóvenes creadores del futuro. Así pues, es vital brindarles un espacio para hacerse públicos, para ser mirados por el presente, valorados y, entonces, decididamente trascendentes los que deban serlo.

De tal modo que la nueva exposición de San Pedro Museo de Arte, acertadamente llamada Creación en movimiento, es una ventana de oportunidad para todos aquellos que la integran. La muestra entraña justo la idea de la movilización discursiva de la creación dentro de un campo tan árido o tan fértil –depende de cómo se quiera mirar– como lo es el del arte contemporáneo, lo cual se deja al espectador decidir, pues cada una de las piezas entabla una conversación diferente con el que las observa, brindando la posibilidad de un concierto de imágenes, una polifonía visual (e interdisciplinar, sobra decirlo) que recupera a lo “contemporáneo” como una categoría artística y no sólo como una catalogación sobre aquello que busca lo reaccionario por sobre lo artístico, el cual es el mal que en la actualidad sufren muchos de los artistas.

Creación en movimiento, integrada por los becarios del FONCA, demuestra que la selección de los aspirantes y el seguimiento que se les da en el programa no tiene fallas: cada obra, dentro de sí misma, es una pieza que genera reflexiones y congenia lo material con lo estético. Sumado a ello, la curaduría consigue de que de un extremo a otro de las salas exista diálogo, exista un circuito comunicativo al que se aspira siempre en las exposiciones colectivas pero que rara vez se consigue. 

Con todo lo anterior, en esta exposición cada uno de los que entran a verla encuentra algo que le llame, algo que le mueva, algo que le haga comprender un poco más de sí, y eso es invaluable en estos tiempos en que el arte se reduce por muchos al gusto y no a la experiencia vital de la creación misma, la pasión creadora de la creación sobre el otro.

Seguir siendo un estudiante: entrevista a Kendrick Scott

El pasado 27 de noviembre, a través de De Quinta Producciones y el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECAP), se presentó en la ciudad la banda Kendrick Scott Oracle, una de las bandas que agrupan a varios de os grandes jazzistas de New York como Taylor Eigsti, Joe Sanders, John Ellis y Mike Moreno; al final de su presentación tuvimos la oportunidad de conversar con el líder de la banda, Kendrick Scott, y esto fue lo que nos dijo.

José Luis Dávila: ¿Cómo te sentiste respecto al show de esta noche?

Kendrick Scott: El show de hoy fue muy emocional, es bueno estar de vuelta en Puebla y vivir el gran sentimiento que da esta ciudad

JLD: ¿Cómo te sientes respecto a los músicos que tocan contigo?

KS: Para mi es afortunado que hayamos estado aquí juntos en Día de acción de gracias porque, como dije, en verdad agradezco estar con esos chicos, cada uno de ellos tiene un lugar muy especial en mi vida, hemos tocado juntos muchas veces y el hecho de que estén acá conmigo compartiendo este momento es muy precioso, muy afortunado.

Kendrick Scott y José Luis Dávila - Fotografía por Isaías Tovar
Kendrick Scott y José Luis Dávila – Fotografía por Isaías Tovar

JLD: Respecto a tu nuevo álbum, We are the drum, me puedes hablar del proceso de grabarlo.

KS: El proceso de grabado es el mismo que el de los instrumentos mismos: tiene muchos puntos de partida que vienen de cada miembro de la banda contribuyendo a la música y también escribimos toda la música en el estudio, juntos. Así que fue un gran festival de amor (ríe); todos los chicos contribuyendo con su música y no sólo con sus ideas en general, sino con sus ideas en la composición también.

JLD: Por último, tú eres parte del ciclo de conciertos New York All Stars, pero, ¿te sientes como una estrella?

KS: (Ríe) Bueno, yo diría que con el amor que recibo de Puebla sí me siento como una estrella, pero he sido un estudiante durante toda mi vida y mi meta es seguirlo siendo, así que me siento halagado de estar aquí con músicos tan grandes.

Universo de la milpa: Tehuacán y la cultura ancestral

En una confluencia de esfuerzos por mantener viva la cultura ancestral mexicana, el gobierno del Estado de Puebla, junto con el gobierno del municipio de Tehuacán, más la iniciativa privada   presentan el Universo de la milpa: encuentro de experiencia comunitarias. Este encuentro gira en torno a la milpa, un proceso milenario para cultivar maíz, frijol y calabaza. La milpa no sólo es una forma de cultivo, más bien es una actividad que representa toda una forma de vida y culto. Hay que recordar para los grupos étnicos mesoamericanos la agricultura y la religión son consideraras parte de una misma esfera, es decir, el cultivo, así como otras actividades, estaban en función de las creencias míticas y religiosas de cada grupo.

Universo de la milpa
Universo de la milpa

Este encuentro se llevará a cabo del 25 al 30 de noviembre en el municipio de Tehuacán. Se realizarán diversas actividades como espaciosos de análisis en torno al tema del maíz transgénico, las tecnologías campesinas, los quelites etc. Además, habrá exposiciones de fotografía, conciertos de música tradicional y no tan tradicional. Todo esto con el objetivo de entablar una conversación un tanto perdida, entre los campesinos y el público en general, entre lo tradicional y lo contemporáneo, entre el paso y el presente.

Entorno e identidad: sobre La fuerza de los volcanes, de Lilliana Amezcua

La fuerza de los volcanes - Fotografía por Gerson Tovar
La fuerza de los volcanes – Fotografía por Gerson Tovar

por José Luis Dávila

Las mismas imágenes siempre, una tras otra, recordándonos su existencia cada mañana. Sus existencias cada mañana. Están ahí, a lo lejos o a lo cerca, dependiendo de cómo se les quiera ver, desde dónde. No un “dónde” geográfico, sino de la perspectiva que se tiene de ellos, de “dónde” se les piensa. Yo los pensaba poco, muy poco, y de lejos, hasta que un día entré al estudio de Lilliana, visitándola como es costumbre, y me encontré con ellos en su mesa de trabajo. Me mostró cada uno a detalle, con la emoción que siempre se le ve cuando está trabajando en lo suyo, en lo que todos los que la conocemos sabemos que disfruta trabajar, y los amé de inmediato.

Cada uno de los volcanes que Lilliana Amezcua se ha dedicado a esculpir con agujas y estambre este año, así como sus demás creaciones a partir de esta técnica, tal vez única, es una interpretación de cómo el entorno se interioriza, de cómo la naturaleza que tenemos al alcance es parte de nuestra identidad. Una cosmogonía olvidada, quizá, pero que Lilliana recupera para nosotros. Así pues, La fuerza de los volcanes, expuesta en la sala Juan Tinoco de la Casa de Cultura, es la manifestación de esos gigantes como parte de nuestra identidad tanto colectiva como individual.

Y más allá de ellos, la exposición se desenvuelve para focalizar la atención en uno de los fenómenos naturales que crean y destruyen a la vez. El volcán, como símbolo del fin de las eras, como la crisis de un sistema interno que se vuelca a sí mismo hacia el exterior para estabilizarse de nuevo, para reformarse y poder tener un nuevo inicio en aquello que le rodea.

Hablar del trabajo de Lilliana Amezcua siempre es difícil, puesto que cada una de sus obras contiene tanto de ella y de aquél que la ve, por lo cual escribir más es innecesario. Mejor baste con mostrar de lo que se habla, pero mucho mejor si se va a verlo de cerca.

El Norte y yo: sobre la exposición Norte infinito

Norte Infinito, en San Pedro Museo de Arte
Norte Infinito, en San Pedro Museo de Arte

por Gerson Tovar Carreón

Comenzaré diciendo que no acostumbro escribir sobre culturas indígenas. Es más, me sofoca el simple hecho de escuchar referencias a pueblos milenarios y escapo de conversaciones sobre la naturaleza o el sentido de comunidad para determinado pueblo “originario”. No se me mal entienda: respeto esas culturas y su visión de mundo, lo que no comparto es el romanticismo académico desmedido y arrogante por la cultura y tradición indígena (incluso siento que es políticamente incorrecto nombrarlos indígenas). Dicho esto, debo aceptar que no escapo de cierto fanatismo. Y digo fanatismo porque le tengo una admiración especial al arte huichol y me cautivan los viajes místico-alucinógenos en el desierto desde que leí las Enseñanzas de Don Juan; además, la cultura pop tiene bastantes ejemplos sobre la psicodelia enteógena de las culturas del Norte de México, como el viaje espiritual de Homero Simpson para encontrar a su alma gemela mientras entabla una discusión existencial con un coyote. Toda la sólida animación amarilla se desvanece en el aire del desierto gracias a un chile-psicodélico cultivado por una antigua cultura indígena.

Y bueno, en realidad toda esta disertación llega a un punto: la dificultad de entender al otro y la interpretación mediática de baja calidad que incitan más a un espectáculo que a un conocimiento sobre el otro. En realidad desconocemos procesos y tradiciones de antiguas culturas mexicanas, pero el caso del norte del país es más simbólico. Los yaqui, los taraumaras, los kiliwa y demás culturas no caben en una narrativa histórica de México y en algunos casos podemos hablar de una extinción de estas constelaciones.

Debido a esta preocupación, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) ha promovido el rescate de la cosmovisión, las tradiciones y la vida cotidiana de los pueblos originarios de México. Parte de este trabajo de rescate se presenta en el Museo de Arte de San Pedro, en la exposición Norte infinito, que permanecerá hasta mediados de noviembre. La exposición indaga el desarrollo de los pueblos al mismo tiempo que presenta la importancia histórica de los originarios del Norte del país, específicamente de los estados de Baja california, Sonora, Sinaloa, Chihuahua y Coahuila.

Norte infinito presenta en nueve módulos: esculturas de madera, piedra, barro, herramientas, utensilios de la vida cotidiana, trajes típicos, arte y elementos de uso ritual de trece pueblos originarios. “El propósito principal [de la exposición] es mostrar a estas comunidades como participantes de la historia nacional, justamente porque nuestro pasado, presente y futuro se sustenta en gran diversidad cultural”, señala el curador Octavio Murillo, subdirector de conservación y resguardo de la CDI.

Finalmente, el reto que tienen la CDI y el Museo de Arte de San Pedro es aproximar el conocimiento del pasado y su uso en el presente a un público poblano que desconoce el patrimonio cultural y carece muchas veces de una memoria histórica integral más allá de su entorno inmediato .

Dan Nimmer en el Teatro Principal

Dan Nimmer
Dan Nimmer

Estábamos sentados junto al escenario, esperando a que iniciara el concierto. Ya tiene una semana de esto. Una semana con algunos días, de hecho. Escribir una nota sobre conciertos siempre es difícil, porque se busca apreciar la esencia que transmiten los sonidos y no quedarse en el mero qué, cuándo, cómo, dónde. Lo mismo hacer una entrevista al intérprete, porque para que no sea una entrevista cualquiera hay que tomar en cuenta que las preguntas clásicas, las preguntas de siempre, las que van de cómo se sintió ante el público y qué ´piensa de la recepción que tiene su género musical, salen sobrando. Ante una perspectiva así, ¿qué queda por hacer que le haga justicia al concierto? La respuesta, por sencilla que parezca, contiene un gran valor: invitar a que se escuche.

Dan Nimmer
Dan Nimmer

Así pues, hay que escuchar a Dan Nimmer. Saber que su concierto en el Teatro Principal, dentro del ciclo New York Jazz All-Stars, fue una delicia auditiva debido a la gran calidad interpretativa y compositiva de las piezas. Nimmer, junto con David Wong en el bajo y Rodney Green en la batería, transmitieron al público una nueva forma de percibir al jazz, una forma joven que pone de manifiesto la versatilidad de este género para nunca pasar de moda y siempre ir sumando adeptos, pues el jazz, demostraron esa noche es para incrustarse en los corazones, es para compartir el lugar donde se está, sea un teatro, sea un club, sean los audífonos que nos acompañan por las calles cuando vamos solos.

Dan Nimmer Trio es una banda que debe ser seguida, quienes pudieron escucharlos en vivo en nuestra ciudad, gracias al Consejo Estatal para la Cultura y las Artes y a DeQuinta Producciones, lo saben y seguro que lo harán, y quienes no, aún así, hay muchos medios por los cuales pueden acercarse a su música que, se los aseguro, vale la pena seguir muy de cerca.