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Los Cinco Centros

Escritura - Imagen Pública
Escritura – Imagen Pública

por Marcos Solache

Primer Centro: El Laboratorio

En definición, Cinco Centros es un espacio abierto para todo aquel que desee aportar algo sobre la expresión literaria, pictórica, arquitectónica, fotográfica, plástica, e incluso televisiva.1

Un amplio campo que únicamente está ceñido por el deseo de querer hacerlo. Sobre esto, cada uno en su conciencia social y personal, dictará las razones positivas o justificativas. Sin embargo, el sitio es muy claro en esto:

Lo hacemos porque podemos.

Frase que por cierto, cae perfectamente en ambigüedad; sobretodo porque el poder hacer algo siempre es relativo. Se apega a cuestiones tan elementales como la salud, el tiempo, la disposición, o incluso mucho más simples como el entusiasmo.

En definitiva una serie de cosas, mayormente ideales, determinan las posibilidades para poder hacer algo; pero nada de estas coincidencias valdría la realización, si lo que se hace, no se hace bien.

A todo esto, no basta decir que por poder hacerlo, estará bien hecho; así como tampoco, por querer hacerlo bien, resultará así. Existe un código de trabajo, muy personal en cada individuo para poder hacer bien las cosas. Ni hablar de los límites que tenemos cada uno, que podrían ser los mismos escenarios ya mencionados; salud, tiempo, disposición, entusiasmo; y valdría agregar uno fundamental: el cognitivo. Cada uno tiene un límite cognitivo, que por cierto no se reduce al normalizado coeficiente intelectual, sino más bien, y entrando en terreno metafórico, a la pared que nos veda la luz eterna. Sobre esta pared y nuestros intentos de derribarla, están por cierto, los mismos intentos por escribir.

El escribir es un laboratorio, es experimentar, descubrir, volver a experimentar, volver a escribir, leer, corregir, y hacer todo otra vez; una cadena que puede llevar a muchos a la ilusoria perfección. Perfección que por cierto no se alcanzará, pero sí quedará bien justificada en los intentos y empeños de cada uno.

Seguramente los primeros escritos de cualquier persona, son para otros irrisorios, carentes, o poco dignos. Para mí, cuando vuelvo unos años y leo lo que escribí, solamente noto intentos, como los que hago hoy, y todos los días que trato de escribir.

Concluyo a todo este armazón, medio trabado de terquedad: que nada viene por sí solo, ni mucho menos alcanzamos algo con el sólo deseo de tenerlo. Debemos escribir, y hacerlo decenas de veces; aunque cada vez se vuelve infructífera, si la posterior no refleja las reflexiones de mejora de la anterior.

Es más o menos así, como el propósito de Cinco Centros es la experimentación, más que la creación definitiva. Más que un espacio de expresión, lo repito, es un laboratorio de experimentación expresionista.

Cada comentario de María Mañogil, E.J. Valdés, José Luis Dávila, Alejandro Vázquez, Jessica Tirado, Carolina Vargas, Emanuel Bravo, Chuchette Cidutier; y de todos los que involuntariamente omito, abonan al sitio su compromiso y fundamentación ante el mundo, de ser mejores experimentadores.

Todos observadores del mundo, desde su peculiar punto de vista; todos críticos de lo que sucede alrededor; algunos pesimistas, otros sentimentalistas, otros muy críticos, otros graciosos; pero todos comprometidos a llevar a mechero y matraz, sus opiniones. Así debe de ser: no escribir por necesidad, ni mucho menos por el deseo de que alguien nos lea; escribir con un compromiso personal de ser más auténticos, por lo tanto, mejores seres en el Universo.

 De lo anterior no tengo duda, ni tampoco de lo que siguiente: Cinco Centros es una familia que no se conoce, unidos por distintas pasiones, gustos, diversas formas de ver la vida, y las creaciones en ella.

Pero lo que nos une inexorablemente, es el deseo de aportar algo bueno y sincero, y por lo tanto, mejor al mundo. Todo, siempre, a través del experimento que es la escritura.

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Segundo Centro: La casa de la moneda

Carlos Fuentes, seguramente de alguna otra manera, decía que el escritor, dentro de la pirámide artística, es el más bajo. Irónico, porque quizá el músico sea quien está más a la mano en el género social. Aunque no lo decía por disponibilidad, sino por el medio de profusión.

La palabra, esto también lo pudo haber dicho de alguna otra manera, es como una moneda de cobre que todo el mundo tiene, usa, gasta y desperdicia, como quiere.

Es entonces que se vuelve, lo que sería para el escultor, un mármol manoseado, vulgar y corrupto desde muchos aspectos; y por lo tanto, tarea extremadamente difícil y compleja de erigirse con laureles realmente artísticos. Tal vez esto le valga a la poesía ser la madre de todas las artes, y no por otra razón, sino porque recoge y recrea, desde lo más básico, cotidiano y hasta vulgar, nuestro auténtico momento eterno. Sin duda, la palabra es todo.

Bastaría recordar dos pasajes bíblicos sobre esto: “Dijo, pues, Dios: Sea hecha la luz. Y la luz quedó hechos.” Génesis I, 3.

 La traducción De la Vulgata Latina al Español, admite otras dos traducciones en este bello pasaje: Sea la luz . Y la luz fue. “Haya luz. Y hubo luz.

Quizá estas últimas dos más sintéticas, tal vez la primera más poética, aunque ambas con el mismo fondo omnipotente de Dios. Aunque lo que atañe a esto, es el enunciado previo: “Dijo, pues, Dios”. Ya que leemos claramente, cómo, según la tradición judía, Dios creó al mundo por medio de la palabra.

Como es someramente comentado por algunos avezados y ortodoxos críticos del Nuevo Testamento; éste, para cumplir con su primer labor, que es autentificar por todos los medios previos al Cristo, sean los abiertos en el Antiguo Testamento, debe afirmar, muchas veces en espejo, lo previamente dicho. Así tenemos, en lo personal del más bello de los Evangelios, el inicio que parece inspirado en el principio del Génesis, por lo tanto del mundo: En el principio era ya el Verbo…” San Juan I, 1.

Se puede seguir discutiendo sobre este pasaje, quizá el más controversial de la historia de la iglesia cristiana, situación que no expondré por ahora, sino me remitiré a mencionar, de nueva cuenta, que la palabra, logos, es el fundamento del mundo. Ejemplos como estos, preponderando la palabra sobre cualquier otra cosa, habrá muchos, y seguramente también se encontrarán en algunos otros libros considerados sagrados.

 Mas no perdamos el fundamento de que son simples pasajes retóricos, que faltan a la importancia real nunca dicha: el mundo humano es una abstracción literaria, pero no el mundo real; la piedra es piedra sin que se le llame piedra.

La mayoría rechaza esta postura, porque desde que el primer homo dimensionó la orfandad y soledad ante la que se enfrentaba, quiso someter y hacer al mundo a su modo.

Inventamos historias de amor, discursos de abstracta perfección en los que siempre se ve beneficiado, incluso después de la muerte, el propio hombre. Así nacieron las religiones más antiguas, y los sistemas de gobierno, un poco más maleables que las primeras, como los factores cambiantes, aunque siempre mantenedores, del pensamiento humano.

Pero no olvidemos que todo esto es palabra, y con esto justifico un poco al Génesis: en el principio, en el medio y en el final, el hombre dijo, y así se hizo. Si están de acuerdo en lo anterior, también lo estarán en que Cinco Centros es, aparte de laboratorio, una casa de la moneda.

Donde todos los que escriben ahí, cada uno a su tiempo, va y empeña sus monedas, esperando que la próxima entrega no sea de cobre.  Lamento decir que si todo va lo mejor que se puede, algunos lograrán una aleación con otro mineral. Mas todos, impotentemente hundidos en el fundamento común de la palabra que es cobre.

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Tercer Centro: Nave Espacial

La explosión electrónica se dio en la década de los noventas. El mundo se acercaba al final del siglo XX, lastimado por las grandes guerras, y la imperante rivalidad entre las potencias; pero con un nuevo panorama: la conexión de todo el mundo por medio de la red llamada Internet.

Mi generación, precisamente la de los finales de los ochentas y principios de los noventas, somos quienes tenemos la seña del radical cambio que experimentó y continúa experimentando el mundo, gracias a los avances tecnológicos de todos los días. Reunimos características que ninguna otra época ni generación en el mundo ha tenido. Somos la síntesis y el nuevo intento por mejorar el planeta.

Aunque ante esto solamente estamos frente a una oportunidad; ya que resta en la mente y decisión de cada uno, tomarla, o continuar con la tradición. Algo que distingue a este tiempo, es la disponibilidad de información, quizá no especializada, pero sí en muchos casos, suficientemente importante como para introducir a cualquiera en cualquier tema. Wikipedia puede ser el emblema de lo anterior. No solamente la información, llámese enciclopédica, sino la también, y no menos importante, la de índole social. En los últimos años, hemos visto como Twitter y Facebook se han adicionado a las armas que tiene un pueblo para contrarrestar los regimenes políticos totalitarios; baste recordarse Egipto y Libia. La comunicación entre jóvenes y el mundo, cada vez es más latente, pujante y poderosa. Un nuevo talismán, que renueva el arcaico ambiente político del mundo.

Ahora bien, por estar a la mano y albedrío de cualquiera, esta enorme red de intercambio, en muchas ocasiones, y volviendo a lo de la moneda de cobre, se vuelve un espacio vano, irritante, y en consecuencia, carente de cualquier buen propósito. Lo abordaré en el próximo Centro”, pero la mayoría de quien escribe o simplemente se expresa en estos medios, es por dos razones:

La primera es porque busca la imperiosa y fatídica necesidad de que el mundo vea, admire y adore lo que hace. La segunda es porque no tiene otro medio donde exponerse. Algunos caeremos en la contradicción con lo que acabo de escribir, pero trataré de sortear la propia trampa, afirmando que si lo que se hace es importantemente propio, será auténtico, y si lo es, valdrá dónde y de la manera que sea.

De nueva cuenta viene la pregunta; si están en acuerdo con lo anterior, estarán con lo siguiente: Cinco Centros, aparte de ser laboratorio y casa de moneda, es también una nave espacial, porque lleva con actualidad y responsabilidad el vertiginoso movimiento del mundo.

Actualiza su presencia en el medio electrónico, con interesantes y atractivas propuestas visuales. Importantes coberturas teatrales, plásticas, reseñas fílmicas, opiniones políticas, algo de creación, mucho de música, y todo ligado al sitio moderno y cambiante del mundo.

No sabemos hacia dónde vamos, porque no sabemos de dónde venimos. Cláusula socrática tal vez, que aplica ahora, si creemos que los medios electrónicos y la inmensa información que hay en ellos, nos darán la pista definitiva, a la cual, muy a su manera, se suma Cinco Centros.

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Cuarto Centro: Arde en Puebla

La historia de Eróstrato siempre me ha parecido fascinante por ser una fiel copia del mayor deseo humano. El recuerdo a través de los tiempos. Cuando el sacerdote de Éfeso se decidió a incendiar el templo de Artemisa, principal diosa de la ciudad, no lo hizo con otra intención que con la de ser recordado por todos los tiempos.

Al inicio fue un mandato, tan soberbio como humano, y como vemos ahora tonto; el vedar por años el recuerdo de Eróstrato. Pasaron los siglos y Éfeso dejó de ser importante en el mapa mundial, quizá la mayor parte de la ciudad original desapareció, y con ella, sin que Eróstrato lo profiriera, el templo reconstruido de Artemisa.

 Pero quedó aquí, y en la memoria de muchos, como la de Sartre, la interesante historia del templo eterno incandescente en Éfeso. Cada vez que se recuerda esto, es como si se pusiera más paja, no sólo al nombre de Eróstrato, sino a la vanidad humana por ser recordados, por todos y por siempre. Esto pudiera tener un simbolismo filosófico, digamos catártico, si lo enfocamos hacia la futilidad del hecho vanidoso propio.

Aunque nadie aceptaría enteramente la catarsis, sabiendo que la paradoja de nuestra existencia, consiste en ser seres individuales, necesitados imperiosamente de compañía. Y no de cualquier compañía, sino de aquella, que muchas veces agrada más, si alimenta el ego y la potencia de la fama. Todos tenemos algo, o mucho, de Eróstrato por tres cosas: La primera es Puebla, en vez de Éfeso. La segunda es Cinco Centros, en vez del templo de Artemisa. La tercera la incluyo en plural, repitiendo lo que escribí arriba: todos somos Eróstrato.

Esto es un comentario no solamente hacia todos los que escribimos y publicamos en Cinco Centros, sino también para todo aquel que tenga deseos de escribir, que lo esté haciendo, y realmente en general hacia cualquier persona que quiera exponer algo a los demás.

Es realmente complejo, como lo escribí líneas arriba, la paradoja de querer compartir nuestra vida o pensamientos, sin caer en el fatídico deseo orgulloso de ceñir al mundo a cada manera. Cualquier persona quiere ser auténtica, cuando realmente, aunque en grados, todos somos seguidores de alguien o algo más. No dudo que un primer propósito de Cinco Centros, sea que lo que se expone en su sitio, llegue y lo haga de la manera más adecuada, a muchos más lectores.

Como lo expondré en el último “Centro, eso es bueno e importante, pero definitivamente no es lo primordial. Lo primordial es que quien escribe, no solamente en Cinco Centros, sino en cualquier sitio, digamos en sus proporciones públicas, debe de eliminar al Eróstrato interno. No utilicemos la publicación, o el sitio, sea el caso de Cinco Centros, como pira de fama, ni viñeta curricular.

Seamos auténticos, y con ello verdaderos, y únicamente así, dignos expositores de quienes somos y lo que pensamos.

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Quinto Centro: The Mexican Moment

La crítica es buena, pero nunca determinante. Lo que una persona dice y piensa, no debe, bajo ningún aspecto, considerarse como definitivo ni irrefutable. La buena y sana crítica, siempre propone, abre aspectos que para otros estaban tajantemente cerrados.

Alguien que quiere sumar, nunca se presenta como un impositor de ideas ni de modos. Así considérese este texto, como una opinión crítica desde la perspectiva de alguien que regularmente escribe, y que lo hace con la única y no otra intención de mejorarse personalmente.

Que lo anterior no se sesgue al área egoísta, sino que se vea en el intento de publicar en Cinco Centros, o en cualquier otro sitio, una oportunidad, quizá infructuosa, de restituir mi lado ególatra. Ya sondé el área de la fama en la escritura, y lo truculentos que pueden ser los caminos que nos lleven a escribir.

Confieso que de las pocas personas que conozco que escriben, no encuentro alguna que lo haga por el simple y sencillo placer de hacerlo. Todas me dicen que quieren publicar y publicar, ser el próximo Paulo Coelho o E.L. James. Si no es así, tienen a sus intelectuales, cerrados herméticamente al juicio canónico de que lo que hacen o leen, es lo único que vale el desgaste; lo demás es basura. Sí, el mundo literario está igual de podrido que el mundo político.

No sorprende, ni debería de hacerlo, es un fiel reflejo del mundo contemporáneo. Habrá uno cada cien o trescientos años, que venga y cambie nuestra percepción de lo que es la literatura, sea poesía, novela, o real y simplemente, que cambie de cualquier forma el giro del mundo.

Habrá muy pocos seres humanos comprometidos con el Universo, y quizá de manera indirecta con la sociedad, de forma real y auténtica. Para todos aquellos, que espero sean más de diez en Cinco Centros, un impulso para seguir siendo lo que la escritura otorga: Un sinuoso pero siempre victorioso camino de encuentro con uno mismo.

Y permítaseme ensalzar que no es poca cosa, porque no habrá mayor satisfacción humana que aceptarse tal cual se es, que sería lo mismo que saber quién se es. Resuelto en una vida un enigma filosófico fundamental de existencia, seguro tendría como recompensa máxima, la máxima recompensa: Estar en paz con uno mismo.

Espero que esto se replique y sirva para todos aquellos que escriben y publican, no solamente en Cinco Centros, sino en cualquier otro espacio o formato. Que cada uno medite sobre la veracidad y fundamentación de sus escritos. Pero si no se hace, que no se espere entonces, ni revolución ni pensamiento.

Sin meditar, escribiendo sin criticarse, y peor aún, sin recrearse, no espero ni que Cinco Centros cambie, ni que lo haga Puebla, ni México, y mucho más triste, que no lo haga el mundo entero.

Creyendo en lo anterior, confirmo mi crítica por dos razones: La primera es porque escribo, y aunque los pasos vayan sobre el Camino Caracol”, he de continuar haciéndolo, y mejorándome, desde mi personal, y en ocasiones necia, manera de escribir.

La segunda es porque no quiero volver a escuchar lo que el día 27 de Noviembre dijo el Presidente de México: “Falta mucho por hacer”.

No falta nada, este es el coloquialmente llamado “Mexican moment”, el que se escribe cada tres o cinco días en Cinco Centros, el que varía cada treinta minutos en trending topics en Twitter. Este es nuestro momento, el de la generación que por historia o coincidencia tecnológica, puede dar otra veleta al mundo. Un nuevo mundo que sin duda empezará, como empieza el Génesis, con la palabra.

Recurso en línea:

1.- Cinco Centros. ¿Quiénes somos?. Disponible en https://cincocentros.com/quienes-somos/ . 28 de Noviembre 2014.

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10% de propina obligatoria por favor

Soda italiana - Imagen Pública
Soda italiana – Imagen Pública

por Carolina Vargas

Soda italiana de frambuesa por favor…

Mientras esperaba mi refrescante bebida en uno de mis sitios favoritos en esta ciudad, observé detenidamente las otras mesas llenas de parroquianos que al igual que yo, se guarecían de la lluvia y la monotonía.

Esperaba pacientemente mi orden mientras revisaba mi correo y el libro de rostros la tarde transcurría sin mayor inconveniente a excepción de la lluvia que ya era un escenario habitual a esas alturas del año. Cuando por fin llego el mesero con mi elixir de sabor, paladeaba las burbujas y admiraba la sensualidad de ese concentrado color rojo, mientras escudriñaba más detenidamente el lugar; no era la primera tarde que pasaba en ese sitio, ya son varias las anécdotas que le puedo atribuir a ese hueco, pero lo que realmente me intereso era toda la vibra que se tejía a mi alrededor. Todas las mesas estaban ocupadas, el rumor de los presentes apagaba la música ambiental y la lluvia que azotaba la calle, me perdí en medio de ese tumulto de voces, y solo observaba.

La razón por la que me guarecí en ese lugar francamente no la recuerdo, pero a esas alturas de la tarde ya era irrelevante, todo era mejor que estar en casa encerrada. Cuelga decir que de todos los ahí presentes yo era la única que estaba sola, así que me  intrigaban los motivos por los que el resto de los parroquianos se habían concentrado precisamente ahí, el sitio en el que una forever alone como yo, se sentía tan a gusto.

No es un sitio precisamente romántico, más bien es como para beber y comer algo distinto a un costo no tan alto. La ausencia de acompañante facilitaba mi observación y la verdad es que resulto un ejercicio antropológico bastante entretenido. En la mesa de enfrente una pareja de adolescentes discutiendo, probablemente terminando su relación pubescente en la que se notaba un claro desinterés por parte del chico. En el rincón un trio de amigas, entradas casi en los cuarentas por la cantidad de selfies que se tomaron asumo que eran divorciadas o solteras, quizá casadas e inmersas en matrimonios sin amor y reunirse a beber era su forma de lidiar con su insostenible soledad. A mi izquierda un grupo de Godínez treintañeros y cuarentones reunidos comiendo y alardeando sobre sus increíbles y prometedores empleos. A mi derecha un grupo de hipsters desdeñando a todos los no-hipsters-veganos-ambientalistas-vintage. Detrás de mi mesa universitarios debatiendo sobre lo mal que esta el mundo y claro solo ellos están facultados para realizar un cambio verdadero. Un freak show sin juegos de azar ni mujerzuelas.

Es curioso como la casualidad delimita nuestras vidas, nos lleva por largos periplos en los que nos sitúa con personas que nos acompañarán por un tiempo, o simplemente queden en el plano de lo anecdótico, pero lo cierto es que todos nos construyen. Desconozco los motivos que llevaron a un grupo de desconocidos a coincidir conmigo en ese lugar, compartimos el mismo techo, más no así el mismo momento porque en eso influyen muchas otras cosas, para mí fue una tarde cualquiera, para una chica fue la tarde en la que le rompieron el corazón, para un grupo de amigas el día en el que por fin pudieron hacer a un lado sus obligaciones y se dieron el tiempo para poder estar juntas y huir de la sofocante rutina que las esclaviza, para unos muchachos la fecha en la que descubrieron su labor en la vida y el camino para conseguirlo.

Dicen que la vida se cuenta por algunas fechas importantes y que el tiempo entre ellas es irrelevante, yo no estoy de acuerdo. Aunque muchos de los días no los recordemos, son los que nos van forjando justamente para esos momentos memorables. De aquella tarde solo recuerdo la sensación refrescante de aquella soda italiana que me cayó como un remanso de paz en aquella lluviosa tarde. Bebía a sorbitos pequeños y bien pensados, examinaba los rostros de todos y el murmullo del lugar, aunque agitado el rumor era melodioso, bebí muy lentamente, esa soda era mi única compañía de modo que al escuchar la nota del sorbo final admito que me entristecí un poco…ya no tenía ningún motivo para permanecer ahí, solo observar y pedir la cuenta, el importe de mi bebida más una injustificada propina del 10% por un servicio mediocre e indiferente.

Olvidé la fecha de cuando ocurrió todo esto, estoy segura que fue el mes pasado, jure que nunca más tendría tardes vacías, pero puedo decir que aunque este sola en casa y aparentemente sin nada que hacer, mis ideas me acompañan, lo que soy está ahí aunque se encuentre dormido, es cuestión de despabilarlo un poco.

Ahora estoy de reposo absoluto, aunque quiera no puedo moverme ni dejarme envolver por la casualidad que nos brinda la calle, pero eso me mantiene optimista porque estoy segura que la próxima vez que me encuentre de frente con la casualidad, por primera vez en mi vida sabré que decirle y quizá tan solo quizá le invite una soda italiana.

¿Gorda? ¿Rolliza? o solo pasada de buena

Gordita-Imagen Pública
Gordita-Imagen Pública

por Carolina Vargas

Soy una mujer gorda, no lo digo con vergüenza ni con el afán de tirarme al piso para que me levanten, lo digo como un hecho palpable.

No es que sufra de un caso de obesidad mórbida, pero me sobran como 15 kilos de peso aproximadamente. Tener tanta carne de sobra en el caso de las mujeres suele ser un problema, porque –ver Periquita Style– al menos yo, libro batallas encarnizadas para encontrar ropa que me quede bien. Y es que si yo fuera obesa podría ir al departamento de tallas extras y comprarme un amplio guardarropa, pero la realidad es que esa ropa –pese a todo- no me luce, me queda grande y parece de señora que ya perdió cualquier ilusión por la vida, ese no es mi caso soy una gorda con ilusiones.

No me lamento de mi cuerpo, obvio que como nos pasa a muchas mujeres todas deseamos vernos mejor pero desde hace años dejé de atormentarme por cumplir ideales estéticos prácticamente imposibles, prefabricados y plásticos. Admito que me gustaría ser más delgada para lucir ciertas cosas, pero he aquí otro problema, sin importar si estás gorda o flaca, necesitas tener herramientas y pues mi cuerpo no es precisamente el mejor proporcionado, me sobra carrocería y me falta mucha delantera. No quiero que esto suene como muro de las lamentaciones, es más bien un ejercicio de autocrítica a mis cada vez peores hábitos alimenticios.

Tengo un metabolismo raro y caprichoso, pero no lo culpo, tampoco puedo culpar a mi condición de madre el estar gorda, pues después de haber tenido a mi hijo quedé sumamente delgada. La razón de mi gordura es muy sencilla, como como cerdo y duermo como lirón. Soy sumamente antojadiza, me encanta comer, es de los pocos placeres que puedo darme sin tanta culpa. Disfruto enormemente hacerlo, desde niña me inculcaron que la comida no es otra cosa que una manifestación de amor por parte de nuestras madres, por eso cuando alguien me invita a comer lo tomo como una muestra de incomparable afecto, del mismo modo en el que yo cuando cocino para alguien más, es una de tantas formas de decirle “te quiero”. Sonará absurdo pero es algo real, hasta la fecha mi madre a diario me pregunta “¿Qué comiste?” sin importar el día, la hora, o mi estado de ánimo, a mi madre una de las cosas que más le preocupan es que no ande sin comer.

Gordita-Imagen Pública
Gordita-Imagen Pública

Pero más allá de si me gusta comer o no, de unos meses para acá, como mal, terriblemente mal, no me fijo horas para hacerlo, como una vez al día o dos, como muchísimo, no puedo quejarme de aumento de peso, en ese sentido mi peso se ha mantenido mucho tiempo igual, pero siento que me falta energía, por tanta mugre que como he castigado mucho a mi estómago y cada día se queja más. Me gustaría llevar una vida más saludable y eso incluye mi alimentación, pero es un maldito espiral hacia el infierno  porque sin energía no tengo ánimo de nada, por lo que duermo muchísimo, como cualquier cosa y sigo como tapón.

Mientras tanto trato de hacer las cosas lo mejor posible al respecto, comenzare a comer más fibra, tomar más agua y no usar NUNCA bajo ninguna circunstancia LEGGINS. Aunque no me gusta mi exceso de carnes, trato de no acomplejarme por ello, nunca seré una flaca huesuda mi constitución no es así, he estado delgada pero no paso de ahí, mis bordes corporales son demasiados redondeados por lo que no tengo pómulos ni costillas salientes no podría con un cuerpo lleno de ángulos por más “lindo” o cercano esté al canon actual.

Quiero cuidarme más, verme un poco mejor y sentirme con más ánimos porque con mi cuerpo me siento enorme, soy una obesa mental porque mi torpeza no corresponde tanto a las dimensiones de mi cuerpo, vaya que sí soy gorda, pero no tanto por más que los fabricantes de ropa de Zara se empeñen en hacerme creer lo contrario. Tengo que romper ese complejo de obesa mental y el yugo de la ropa enorme y fea, como si ser obeso fuera únicamente por comer demasiado y automáticamente fuera sinónimo de haber perdido el interés por la salud. Creo que desde ahí empieza el verdadero problema, que a las personas con sobrepeso u obesidad se nos asocia con esos estigmas tan negativos y no siempre es así, mientras no se cambie esa percepción tan cerrada, el mundo seguirá azotándonos con modelos a seguir cada vez más inalcanzables en busca de perfección y felicidad plásticas basadas en la envoltura, lo más efímero y desechable que tenemos que es el cuerpo, lo que ya de por sí está cobrando millones de autoestimas en el mundo luchando contra un vacío emocional que se refleja en la inconformidad por como luces.

Gordita-Imagen Pública
Gordita-Imagen Pública

Por mi parte comenzare por eliminar mis malos hábitos o por lo menos irlos disminuyendo, Roma no se hizo en un día, seguiré fiel a mi Periquita style del verano y de mi cuerpo….aceptaré el hecho de no tener quizá el mejor, tengo un trasero enorme y las bubis pequeñas pero ya me lo dijo mi madre desde mi más tierna adolescencia respecto a ello: “si algo te debo, con esto te pago”. 

Inventario

INVENTARIO-IMAGEN PÚBLICA
INVENTARIO-IMAGEN PÚBLICA

por Carolina Vargas

Me gusta mucho el divague, creo que tengo una imaginación activa por lo que se me da inventarme cosas, historias y de vez en cuando algunas mentiras. Reconozco que estoy muy verde en esto de la escritura, me hace falta oficio y disciplina, pero por alguna razón, siempre que algo me toca o conmueve un impulso desbordado me lleva a teclear hasta no detenerme. En esta ocasión el motivo que me lleva a ese extremo es muy simple…

Para cuando esto salga publicado, habré cumplido 29 años. No es que me aterre la edad o la idea de envejecer; creo yo que pese a todo he sabido sobrellevar mis años de una manera decorosa. Quizá lo que en verdad me asusta es no saber a cabalidad lo que me espera, verán de unos años para acá mi vida ha dado muchísimos vuelcos y no todos han sido favorables.

Como ya dije me falta oficio para escribir, de hecho soy muy osada al abusar de este espacio que semana tras semana me siguen concediendo tan generosamente, pero haciendo un breve recorrido por mis archivos me he dado cuenta que así dure meses sin escribir nada, mi cumpleaños siempre es motivo de reflexión y desde hace mucho tiempo, escribo alguna reflexión al respecto.

INVENTARIO-IMAGEN PÚBLICA
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Casi siempre antes de mi cumple, me deprimo, sin importar lo entusiasmada que esté respecto al festejo o al desmadre inherente a ello, la depresión es algo que llega con una puntualidad pasmosa, una gran amiga mía me dice que eso es normal ya que un ciclo se cierra y otro inicia, recordemos que cada año es una vuelta alrededor del sol  y yo ya voy a dar 29…

Si me pongo estricta, para nada me imaginé ni en mis sueños más guajiros, llegar a esta edad de la manera en la que lo estoy haciendo. Quizá como a muchos a mí de niña me programaron para seguir un patrón de comportamiento y a cierta edad haber logrado varias cosas, y creo que hasta ahora no he logrado ninguna de las metas establecidas, será porque yo nunca seguí patrones y he sido muy testaruda, he rodado mucho y he vivido cosas que jamás me imaginé, elegí el camino más difícil quizá para hacer el viaje más interesante y en el trayecto conocer a muchísimas personas maravillosas.

Tengo 29 años y más preguntas que certezas, no tengo un camino trazado porque en las veredas siempre habrá bifurcaciones y no se puede conocer un terreno a cabalidad sino se le ha explorado por completo, tengo una vida distinta y privilegiada porque ante todo soy libre, algo que agradeceré infinitamente.

Pese a que este año ha sido el más duro y doloroso de mí vida, sé que esta difícil prueba me dejará una valiosa lección, con la consecuente dosis de sabiduría correspondiente a un largo y sinuoso camino. Me gusta pensar que después de todo esto, seré una mejor persona, ha sido una lección de vida muy dura y a pesar de todo me he mantenido siempre en pie, lo que ya habla bien de moi.

SOLEDAD-IMAGEN PÚBLICA
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En cuanto a la celebración aun no sé cómo será, sin duda algo entrañable, porque aunque lejos de mi familia de sangre, estaré rodeada de muchísimo afecto por parte de mis amigos la familia del corazón que uno tiene la bendición de elegir. Y ya si se pudieran las complacencias, pues un pastelito estaría de huevos.

No me queda más que esperar con ansia mi vigésima novena vuelta al sol, la recibiré contenta y tranquila, ansiosa de nuevos retos y muchísimas experiencias…porque ya lo decía la señora Gump… “Life was like a box of chocolates. You never know what you’re gonna get.”

Periplo vacacional

VIAJEROS-IMAGEN PÚBLICA
VIAJEROS-IMAGEN PÚBLICA

por Carolina Vargas

La semana pasada les compartí un episodio depresivo que me motivó a intentar cosas nuevas, así que en un giro de tuerca inesperado del destino, hice mis maletas y salí de viaje. Reconozco que no sólo fue gracias a un impulso, obedece a la buena voluntad  de mi madre y a una lana extra que me permitió regresar al amado terruño en el que crecí.

Me emocionó la idea de pasar unos días fuera de mi rutina y de mi casa, ver a mi familia y recibir ese apapacho que solo las mamás pueden –y saben- dar.

Así que ya con dinero en mano, y toda la ilusión del mundo me dirigí a la central de autobuses a comprar mi boleto y fue justo ahí cuando el periplo vacacional comenzó. Sin entrar en muchos detalles, ofrezco a continuación una breve y muy útil guía de supervivencia para esta temporada vacacional.

VIAJEROS-IMAGEN PÚBLICA
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  1. Si ya tiene definido el lugar al que va a ir a vacacionar ¡Felicidades! Es usted una persona afortunada y lo más seguro es que ya tenga un itinerario para aprovechar mejor su tiempo y pueda disfrutar al máximo sus días de recreo. De lo contrario, no joda más y salga de la fila porque al resto de nosotros nos urge encontrar un buen lugar en el autobús.
  2. Esto debería hacerse antes de ir a comprar el boleto -admito que yo debí hacerlo- ya sea que viaje en avión o autobús, cerciórese de las escalas y del tiempo total que dura el viaje, así como de las unidades disponibles, los servicios que ofrece, el peso y altura máximos para el equipaje. Por si la compañía no respeta nada de lo que dice el folleto, siéntase en total libertad de quejarse o mentarle la madre al embuste publicitario.
  3. Si va a viajar por carretera en su automóvil, asegúrese de llevarlo al mecánico para que revise los frenos, transmisión, filtros, niveles de aceite, etc. Ok mamé con este punto pero en todas partes lo recomiendan y es algo que nadie hace…pero deberían.
  4. Si ya se encuentra en la sala de abordar, recuerde que debe llevar a la mano identificaciones, boletos, monedas para los maleteros, teléfono celular, llaves y sobre todo un brazo libre para que,  en caso de tropezarse por culpa de toda la gente que está corriendo de un lado a otro intentando llegar a su destino, pueda sostenerse del señor que está leyendo el periódico delante de usted.
  5. Si hizo el esfuerzo para viajar y estuvo ahorrando durante mucho tiempo para sus vacaciones, no pierda la dignidad y destine un poco de ese dinero para comprarse una buena maleta, las cajas de huevo además de ser muy frágiles son estorbosas a la hora de que los maleteros intentan acomodar el equipaje; sin contar lo difíciles que son de maniobrar.
  6. Y hablando de maletas, se han dado cuenta que la invención de la rueda ocurrió hace miles de años antes de Cristo, las maletas existen –con sus respectivas modificaciones- desde la edad media, que alguien me explique ¿Por qué carajos tardaron tanto en inventar las maletas con rueditas? ¿Qué era mucho pedir un medio de transporte de equipaje que no nos madreara la espalda?
  7. Si usted es lo suficientemente pudiente, le aconsejo que compre dos o más asientos contiguos para ir verdaderamente a sus anchas, es muy molesto llevar de vecino al tipo que ronca, la señora que va hablando por celular con todos sus hijos, el rojillo que va disertando sobre sus mamertadas, el naco galán de balneario que intenta ligarte, la lady Godínezver entrada anterior– maquillándose para llegar despampanante al destino final. Así que para viajar a gusto y en paz, viaje solo o aislado.
  8. Lleve un buen libro, reproductor de música, laptop, Tablet o celular estos últimos con batería suficiente, porque si su viaje es largo, créame, no quiere ver las películas que la empresa piensa transmitir. Cuide su viaje y sobre todo no queme sus neuronas con basura hollywoodense.
  9. Para estas alturas si su viaje y recorrido van bien, entonces pasemos a la tercera fase y final, el arribo. No olvide tener a la mano los comprobantes de su equipaje para poder reclamarlo a los maleteros y si llegó junto con usted al destino deseado, siéntase feliz y afortunado de no tener que pasar más de dos horas en la oficina de la línea reclamando su equipaje.
  10. Si ya llegó sano y salvo a su destino de viaje, no se arriesgue y pida un taxi oficial o si tiene parientes, pida que pasen por usted. Sería lastimoso terminar su periplo con un incidente tan penoso como un asalto o intento de secuestro.

No podemos dejar de lado los retenes, los niños llorones, los baños malolientes, los snacks que son una vergüenza y no alimentarían ni a una anoréxica irredenta, las almohaditas aplastadas, los asientos incómodos, el pasajero de al lado que pregunta cada tres minutos a qué hora vamos a llegar.

En fin…viajar es maravilloso, ya sea regresar a un lugar en el que se lo ha pasado bien anteriormente o ir a conocer un sitio, la experiencia es enriquecedora.

VIAJEROS-IMAGEN PÚBLICA
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Si usted salió de vacaciones, espero que las disfrute al máximo, si permanece en su ciudad, visite lugares que no conozca, desde una taquería, un museo, o simplemente vaya a una colonia distinta, siempre y cuando su vida e integridad no corra peligro. Lo importante es relajarse y regalarse unos días a usted mismo para hacer lo que le plazca.

Nota final: si es posible haga sus maletas con mucha, pero mucha anticipación, aunque esto no es garantía de nada, el remordimiento será menor cuando se dé cuenta que sin importar cuanto planee las cosas, siempre olvidará empacar algo, yo por ejemplo al salir de la ciudad recordé que había dejado mi toalla en el tendedero…shit happens.

Personal Yisus

MONJAS-IMAGEN PÚBLICA
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por Carolina Vargas

A Mont y su magnífica amistad e incomparable complicidad.

A los placeres carnales, sin ustedes seríamos nadie.

No soy una persona religiosa. Durante años me formaron dentro de la fe católica, cursé ocho años de instrucción escolar en un colegio de monjas, estuve en el coro de la iglesia, he ido a retiros espirituales y de acuerdo con la fe que me inculcaron tengo casi todos los sacramentos –me faltan el matrimonio y la extremaunción- por lo que según mi abuela soy una apóstata irredenta.

Pese a que no abrazo ninguna institución religiosa, ni soy una persona de fe, tengo mi lado espiritual, de vez en cuando medito y trato de conectarme conmigo misma, y no…no soy budista de clóset. Vamos que en términos más sencillos no creo en Dios.

Sin embargo, soy tolerante con las creencias de otros. Yo me crié en una familia católica, mi madre es cristiana, tengo amigos protestantes, mormones, testigos de Jehová, conozco judíos, musulmanes y por ahí uno que otro agnóstico. No tengo problema con la fe de otros, creo que lo más importante y lo que debe estar por encima  de cualquier etiqueta, es el respeto hacia el otro y más importante aún, hacia uno mismo. Pasando por la congruencia, la tolerancia, si pudiera nombrar una fe en la que sí  creo, sin duda esa sería la amistad.

¿Y a qué se debe todo este cursi preámbulo? Muy sencillo, como ya dije en la columna anterior, las mejores cosas salen sin planearlas. Así que mi aventura semanal surgió de esa forma.

Estaba nuevamente arranada en mi escritorio cuando mi querida amiga –la misma del relato anterior- me llamó para que la acompañara esa tarde a hacer varias cosas. Como siempre no tenía nada mejor que hacer el resto de la tarde, así que después de terminar lo que sea que estuviera haciendo en ese momento, me dirigí al sitio habitual de los encuentros fortuitos.

Después del saludo habitual, comenzó nuestro parloteo, pasaron unos cuantos minutos y yo todavía no sabía concretamente que era lo que íbamos a hacer. Así que caminamos, caminamos y parloteábamos alegremente hasta que llegamos a un edificio grande, de muros infranqueables y una puerta en la que se concentraba toda la energía del mundo exterior –sin duda una carga pesada-. Llamamos por el aparato intercomunicador y una molesta chicharra nos dio la bienvenida al convento de las Carmelitas Descalzas de San José y Santa Teresa. Efectivamente, estábamos en un monasterio de clausura.

MONJAS-IMAGEN PÚBLICA
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Nuestra visita no obedecía a un propósito espiritual, vaya que estábamos ahí por otra razón. Iban a presentar un libro sobre la vida de Santa Teresa, o algo así. Mi amiga es historiadora y durante muchos años ha trabajado sobre el arte sacro. Así que nuestra visita era de fines académicos exclusivamente.

Por lo que me explicaron las órdenes religiosas que habitan los conventos de clausura se dedican fundamentalmente a tres cosas: rezar, sacrificarse y amar. En teoría se supone que esas son sus principales labores, desde luego que realizan otras actividades, trabajan, leen y como en este caso, abren las puertas de su convento a los fieles.

 “Arrancan de Dios a base de mucha oración, de mucho contacto con él, de sacrificios, enormes sacrificios, esas gracias que necesitamos todos. 

En medio de una vida de oración, de silencio, de recogimiento, de trabajo manual y físico, de penitencias corporales,… estas almas van adentrándose en el corazón de Dios y gracias a ese intimidad con Él, van haciendo de este mundo un mundo más humano y más de Dios.”

Catholic.net  -sobre los conventos de clausura

Sinceramente esperábamos otra cosa muy distinta a la que ocurrió en el evento. Para resumir, no hubo tal presentación de libro, una mujer de la que no sabíamos nada, se la pasó cantando por más de media hora, sus aires de protagonismo eran chocantes y bastante molestos, por lo que abandonamos el lugar apresuradamente y fieles a nuestra costumbre cada vez que nos vemos, terminamos echando chínguere en el lugar de siempre.

Todo esto me llevó a reflexionar varias cosas. La primera y creo yo más importante de todas ¿Qué es lo que motiva a las personas a recluirse en esa vida de contemplación y recogimiento absoluto? Francamente yo no podría hacerlo y quizá por eso me cuesta tanto trabajo entender esa vocación. Creo que el mundo y yo nos llevamos bien a pesar de todo, no podría vivir completamente sustraída de él.

Quizá es una cuestión de búsqueda y cada quien tenemos procesos y preguntas distintas. Hay quienes nunca encuentran la respuesta pero eligen algún camino que las acerca más a ella. Otros andan dando tumbos porque saben escogieron no el mejor sendero, pero sí el que de inicio creyeron sería el más fácil. El resto nunca se ha cuestionado absolutamente nada y transitan por el mundo felices en su ignorancia, a este grupo creo pertenece la mayoría.

MONJAS-IMAGEN PÚBLICA
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No soy buena para este tipo de reflexiones, creo que de todas maneras la única que cuenta es la personal, la que se motiva desde adentro. Sea cual sea la fe que se abrace lo importante es que esta nos lleve al enriquecimiento espiritual, a ser mejores personas y sobre todo mucho más tolerantes.

Resumiendo, no cambiaría mi forma de vida, ni mi relación con otras personas sencillamente porque el encierro no es lo mío, y no, tampoco vivo encerrada en mí misma, soy una simple mortal a la que le toco vivir en el mundo y disfruta hacerlo. Es admirable conocer a personas con pasión y vocaciones bien definidas, su determinación es digna de aplauso, pero sin duda alguna, aunque yo deambule confundida y sin rumbo, no cambiaría por nada el enorme placer que siento cuando alguien ya sea accidental o intencionalmente me pellizca una nalga.

Flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones

HOMBRE SOLITARIO-IMAGEN PÚBLICA
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por Carolina Vargas

Voy a dejar este cuentito por aquí, a ver qué les parece…y recuerden que los personajes y situaciones que a continuación se presentan son enteramente producto de la ficción, el ocio, una laptop y mucha pero mucha nicotina. Acompáñenlo con frutas y verduras…

No sé ni cómo empezar, han pasado meses y sigo creyendo que todo aquello fue ilusión, producto del hartazgo en el que he estado inmerso toda mi vida.

Vaya quizá no fue la gran cosa, pero nunca me ha ocurrido nada relevante y tal vez por esa razón cualquier anécdota que se salga de mi rutina es digna de ser contada. Admito que el recuerdo lo he ido nutriendo de anhelos personales para hacer más memorable aquel momento, repito, no estoy muy seguro si lo soñé o si en verdad ocurrió, lo cierto es que desde entonces no he vuelto a ser el mismo.

Aquel día me desperté temprano, un crimen contra la humanidad madrugar en domingo, pero así eran las cosas. Veinte años resumidos en una cadena de fracasos, un matrimonio al vapor sumido en la rutina y el hastío, una ex esposa histérica e histórica, dos hijos cuya manutención cada vez era más sofocante, una mujer con la que me acostaba de vez en cuando y para quien el sexo ya era insuficiente.

Repartidor de pizzas, a mis 38 años, un empleo que siendo adolescente rechace infinidad de veces por considerarlo para pobres diablos; y no me equivoqué, ahora que lo pienso, la dignidad y la lozanía se fugaron de mi vida hace mucho tiempo. Como todos, tuve ilusiones, sueños, juventud e irresponsabilidad, carne y pubertad son una pésima combinación, embaracé a mi novia en turno, el precio de su virginidad fue el matrimonio y me obligaron a pagarlo. “Que no se diga que mi hijo es un poco hombre” fueron las palabras de mi viejo cuando me llevo casi a rastras a la boda civil. Era mi deber, siempre he tenido que cumplir con algo o con alguien, menos conmigo mismo.

Ella se aburrió pronto, perdió la figura y las ganas de vivir, y de haber sido el culo más deseado del barrio, se convirtió en una vieja prematura, llena de estrías y reproches, primero contra ella, por habérselas aflojado al primer pendejo –en este caso yo- que le lavó el cerebro y le ensalivo la oreja; y después contra mí por no haber tenido huevos para convertirme en hombre. Lo admito era un pendejo, adolescente, caliente e irresponsable. Quiso reformarme pero nunca pudo, ni los dos hijos que tuvimos, ni el intento de changarro que montamos lo lograron. Así que me dejo, la relación terminó de la misma manera en que comenzó, en un arrebato en el que las palabras sobraron y así sin más me quedé sin mujer. Estúpidamente creí que viviría más tranquilo, pero no fue así, el divorcio me volvió proveedor, ni los ruegos de mi madre, ni el hambre de mis hijos o las múltiples mentadas de mi ex mujer lograron que me pusiera las pilas y fuera “el hombre de la casa”. O me mochaba o iba a dar al bote…vale madre.

Huevón y sin estudios, lógicamente nunca pude conseguir un buen empleo, siempre conté con la buena voluntad de amigos y parientes que siempre vieron en mí un caso perdido.

Irresponsable y loco me volví a amarrar otra vieja más histérica que la anterior, con mejores nalgas y muchas más ganas de coger. A esta la tenía más conforme, hasta que empezó con sus mamadas de querer tener hijos, la ilusión se convirtió en reproche, la relación se volvió un infierno; pero esta salió más cabrona que mi ex y supo que la mejor forma de darme en la madre era quedarse conmigo, con su “amor” y “devoción” bajo la máscara del chantaje y la sumisión me tenía –me tiene- amarrado de los huevos.

Así que entre mi ex mujer, mi mujer y una operadora de radiotaxis que me ando picando tres veces por semana, se me han ido 20 años de vida. He sido taxista, talachero, tendero, cobrador de Elektra, padrote, herrero, mecánico y de cada empleo salía peor que del anterior, que trabajen los jodidos…al menos eso era lo que yo pensaba, hasta que mi hijo el mayor cometió la misma mamada que yo y ni hablar tuve que chingarle para ayudarlo, el cabrón salió más pendejo que su padre.

HOMBRE SOLITARIO-IMAGEN PÚBLICA
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Así que el cansancio por mi vida, librarme de mis viejas y las idioteces de mi vástago me llevaron a tomar un empleo como repartidor de pizzas…debería existir un círculo en el infierno para los reclutadores de la agencia de colocación.

Pero ya divague mucho, aquel domingo me desperté temprano, la pizzería abría hasta mediodía pero yo tenía que ganarme una lana extra y por esa razón llegue a un acuerdo con el dueño, así que además de repartir pizzas y flyers publicitarios, mi chamba consistía en hacer la limpieza del comedor, la cocina y la bodega del restaurante, apersonarme desde las ocho de la mañana para que ese pinche hueco mantecoso, de quinta categoría, ubicado en una colonia refundida en el culo del diablo luciera medianamente decente.

Para el mediodía, mi jornada laboral era amenizada con la misma sinfonía que escucho a diario, los insultos del jefe de producción, el repicar de la caja registradora y mi favorito, la chicharra que suena cuando alguien ordena una pizza a domicilio, así deben zumbarle los oídos a esos pobres cabrones que condenan a la silla eléctrica, ese sonido solo se puede interpretar de una sola manera: ya valiste madre.

La tarde pintaba para ser simplemente eso, una como tantas que he tenido.  El sopor hacía que el tiempo se desplazara montado en un caracol reumático. Esto está de la chingada, llevaba más de ocho horas rompiéndome la madre en ese pinche local, 20 pesos de propina en todo el puto día, ni para una caguama, un buen caguamón helado como las nalgas de un muerto, el único placer que podía darme, hasta que el pendejo de mi hijo salió con sus mamadas de querer casarse y sentar cabeza. Ahí valió madre mis pocas satisfacciones, sin alcohol, sin coger bien, intentando mantener a mis dos viejas, mis hijos, mi futuro nieto…

Rrrrrriiiiinnnggg,  sonó la jodida chicharra, el pendejo operador nuevamente no es capaz de tomar un pedido sin cagarla tres veces, por culpa de ese ogete hijo de la chingada hemos tenido que pagar todas las pizzas gratis que resultan de su incompetencia por no escribir bien las direcciones.

Paquete uno, la pizza de la casa, una guarnición y refresco grande, San Marino #17 entre Ángel y Arcángel, pagarán la cantidad justa, casa de una planta de color verde con vivos en blanco. Me subí a la motocicleta, me coloque el casco, le di nuevamente una leída a las indicaciones del pedido, no conocía la calle ni las señas, pero como los frenos no servían era preferible tomarse las cosas con calma, no sería la primera vez que alguien se quejara de mi impuntualidad y francamente en ese momento no era algo que me importara, excepto por el hecho irrefutable de tener que pagar el puto pedido si el pendejo del mostrador una vez más la cagara con la dirección incorrecta. 5:40 p.m. a más tardar debo llegar a las 6:10 p.m. con la puta pizza.

Salí por la avenida principal rumbo a la calle del Ángel, una calzada bastante amplia y conocida, pero ni idea en donde estaba la San Marino y tampoco me importaba, yo iba pensando en el chantaje que me esperaba al llegar a casa ante la falta de propinas, ilusiones y sobre todo de huevos.

Mientras me decía a mí mismo “Que chingue a su madre mi vieja, mis hijos y la pendeja que me ando picando, estoy hasta la madre de todos ustedes” ahí justo en ese momento de revelación como señalando el camino que debía seguir de ahora en adelante, apareció el letrero que anunciaba mi destino “San Marino”. Di vuelta a la derecha y disminuí –aún más- la velocidad de la moto buscando la casa verde de una planta marcada cabalísticamente con el número #17. Vi mi reloj 6:00 p.m. un tiempo record, en tres años jamás había tenido diez minutos de sobra.

Me baje de la moto, tome todas las chingaderas que venían con la pizza y me encamine hacia la puerta principal. Al principio creí que me habían visto la cara de pendejo, algún cabrón escuincle sin nada mejor que hacer. La casa no se veía habitable por ningún lado, no había cortinas en ninguna de las ventanas, estaban cubiertas de periódicos, el césped del jardín estaba quemado y crecido, las paredes trasminadas de humedad, grietas, olvido y telarañas por todos lados, ninguna señal de cotidianidad invitaba a llamar a la puerta, aun así quise salir de dudas, timbré dos veces…y nada, a la tercera va la vencida, insistí y al fondo de lo que supongo era un pasillo largo escuché un débil rumor, que poco a poco fue aumentando de volumen. Ya voy…pude escuchar claramente la voz afilada de una mujer.

Yo seguía de pie frente a la puerta, empezaba a oscurecer y la temperatura iba bajando, ahí estaba yo hecho un pendejo esperando a que la Llorona me abriera y poder irme a chingar a mi madre. Solo un campanero jorobado o un científico loco podían vivir en aquel lugar, cuando escuché una voz de mujer, confieso que se alimentó mi curiosidad, una vieja loca rodeada de gatos que me animara un poco la tarde, me entusiasmó la idea de conocer a alguien mucho más solo e infeliz que yo.

HOMBRE SOLITARIO-IMAGEN PÚBLICA
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Ya voy. Repetía la voz desde adentro era una voz demasiado armónica para pertenecer a una vieja. Se abrió la puerta y hasta ese instante supe que había llegado al paraíso. Lo que vi no tuvo madre, a menos de medio metro de distancia, estaba frente a mí una diosa encarnada vistiendo únicamente ropa interior. Era muy joven, pero ya toda una mujer, altiva, su cabello en mechones rebeldes le enmarcaban el  rostro, el cuello era una torre de plata flanqueada por dos serpenteantes clavículas, de los hombros redondeados y audaces se desprendían los brazos largos, tersos coronados por manos pequeñas, ágiles. Su cuerpo era un banquete, la lencería era el mantel perfecto, ese juego de encajes y listones que le cubrían lo necesario para beberla y comerla siempre, su cuerpo estaba delineado de una manera exquisita. Los senos pequeños y firmes, formaban un discreto corazón por encima del sostén, ese par de almohadillas sobre las que yo pediría a gritos que me dieran en la madre siempre y cuando pudiera morir abrazado a ellas, al hueco de sus axilas bajo las que seguramente se escondían sus hermosas alas, el borde de sus costillas era la escalera al tobogán de su silueta su apretada cintura, sus caderas firmes y generosas, el ombligo tímido, el sexo estrecho, escondiéndose por debajo de los encajes color piel…del color de su piel, no podía dejar de imaginarme de rodillas besando su vientre hecho de arcilla aferrándome a la plenitud de sus nalgas, acariciando sus piernas, esas columnas firmes, trémulas e inquebrantables, sus pies largos y huesudos, pies para andar y dejar huella. Admito que la impresión de verla casi desnuda me dejó sin palabras pero verla directo a la cara me dejo bien pendejo, quedé fulminado ante sus ojos, tenía una mirada profunda, inocente, sonreía cada vez que pestañeaba con esos hilos larguísimos y negros que le enmarcaban los parpados. Sus labios carnosos y sus dientes de azúcar balbucearon alguna especie de excusa a su tardanza, a mí me valía madre, no podía dejar de imaginarme el sabor de esa boca, el olor fresco de su piel, la suavidad de su coño. No era solo lujuria, me he cogido a muchas viejas en la vida y basta con quitarles los calzones para picarlas; ella era algo mucho más hermoso era una mujer para admirarse, no bastaba con bombearla a mamarle las tetas, había que embriagarse de ella y disfrutarla toda porque jamás en mi pinche vida podré aspirar a una mujer como esa, a una mujer de verdad.

Su voz era metálica, cortante, aunque de tono amable. Su mirada indiferente me dejo tieso el corazón y el pito, porque para ella la pizza que ordenó era mucho más importante que yo, de buenas maneras me preguntó cuánto era lo que debía, me apresuré a decir que iba por cuenta de la casa, habían pasado los treinta minutos que era el tiempo límite de entrega –desde luego mentí-me dedicó una sonrisa tímida pero muy sincera. Gracias, y ese gracias quedó suspendido en el aire mientras su lengua paladeaba cada una de las letras y las iba hilvanando una por una, hasta formar una exquisita seda fonética. Dio media vuelta y pude ver los bordes de su espalda, los huecos de las piernas, su fragilidad y la redondez de sus nalgas que asomaban por sus bragas cacheteras, estaba yo como pendejo imaginando que lamía el hueco que le recorría la espalda hasta el culo, cuando de su cartera sacó unas monedas y me las ofrecía como propina, no pude aceptarlas…me disculpé por haber hecho la entrega a destiempo, giro sus ojos en señal de indiferencia, me cerró la puerta en la jeta y ahí me quedé parado hasta que perdí la noción del tiempo estaba embriagado con su cuerpo y su olor a vainilla.

El frío me empezó a taladrar en la nuca y me dí cuenta que ya habían pasado 15 minutos. Fue un desmadre subirse a la moto con el pito parado, pero me resistí a perder mi erección, era algo de ella y mío, no podía dejar que se me fuera así como así.

Llegue al hueco donde trabajo y para sorpresa de todos, yo estaba de buen humor y anuncie lleno de orgullo que debían descontarme mi última entrega. Nadie daba crédito a mi actitud. Nunca se lo dije a nadie, no quería compartirla con nadie, ella es mía y así permanecerá. Aunque nunca me lo coja, aunque nunca la vuelva a ver, aunque para ella no sea más que otro pendejo pizzero que se quedó pendejo frente a sus tetas, no sé cómo se llama ¿ por qué tendría que saberlo? Con más razón puedo adueñarme de ella, nombrarla, recordarla y cogérmela a través de otras,  pensar en la tersura de su cuerpo, el filo de su mirada, el olor de su piel; con mis viejas no he dejado de coger y es por ella que me las cojo con más ganas aunque me encuentre más insatisfecho que antes.

Jamás volví por aquella casa, para qué, probablemente sea casada o se la esté cogiendo algún cabrón excéntrico en ese cuchitril, y como dije, nunca he cumplido conmigo mismo, nunca he disfrutado de nada que sea únicamente para mí, solo a ella he podido disfrutarla en soledad, vive en mi memoria, junto con todas las puñetas que me he hecho en su honor y que se abra la tierra y me trague si miento cuando digo que nunca me había venido tan rico, solo cuando me la sobo pensando en ella.

Aquella noche llegue a mi casa más jodido de como salí, pero con una enorme sonrisa y un brillo en los ojos que no había tenido nunca. Mi esposa indiferente como siempre no me notó nada raro, me dio de cenar, me paso una enorme lista de cosas pendientes por comprar, deudas que pagar, cosas que reparar y la pregunta de todas las noches respecto al desayuno del día siguiente. Me hizo el reproche de siempre por la falta de dinero, por las deducciones que me iban a hacer, pero que esperaba, se casó con un huevón que vale madre, hasta una completa desconocida me miró con desdén, como si por esas ventanas que tiene por ojos pudiera ver la mamada que es mi vida. Espere a que mi mujer se durmiera, agarre mis tres trapos y me largué de la casa, no he regresado desde entonces, me di cuenta que aunque mediocre mi vida merece ser más llevadera y de vez en cuando el destino puede darme pequeños placeres, todavía sigo disfrutando del recuerdo de ella…pero más allá del placer que me provoca, es la sensación de estar vivo lo que disfruto tanto.

Mandé a mi familia a chingar a su madre, vivo solo en un cuarto de azotea, compré una hielera en la que a diario me espera una cerveza fría como recompensa a las chingas que me pongo en el trabajo. Contrario a lo que esperé, ni mi mujer ni mis hijos se tomaron tan mal el hecho de que ya no les doy un peso para absolutamente nada, creo que era tan poco lo que les daba que realmente no hay diferencia.

Cada quien se rasca con sus uñas y de padre pasé a ser abuelo irresponsable, chaquetero y solo, pero por primera vez en mi vida soy feliz y eso se lo debo a ella. Aunque realmente no sé si la conocí o la soñé…

Cero que me influye

SOUTH PARK-IMAGEN PÚBLICA
SOUTH PARK-IMAGEN PÚBLICA

por Carolina Vargas

Soy una persona simple ¿ya se los había dicho? No me tiro para que me levanten, es la realidad. Me cuesta trabajo todo lo que tenga la leyenda “abre fácil” en su etiqueta, mi computadora tiene al menos 6 programas de reproducción de audio y video que nunca he utilizado, de vez en cuando envío cartas personales por correo regular para asombro e incredulidad de los empleados de la oficina postal, camino para no tomar el autobús, un cono de Mc Donald’s me levanta el ánimo sin importar lo mal que me sienta y creo que en términos generales conservo una sana capacidad de asombro. Sin embargo esta simplicidad me ha traído un par de inconvenientes.

Hace un par de días descargue una película en mi computadora, descargar música o videos no es algo que acostumbre, prefiero hacerlo todo en línea; sin embargo me vi en la necesidad de romper ese esquema y fue justo ahí donde comenzaron mis problemas.

Nunca he sido una fanática de la tecnología, como lo dije al principio tengo programas instalados en mi computadora que no sé para qué sirven, lo mismo sucede con mi teléfono. Hace años aprendí un poco de programación pero ya era obsoleta incluso para esa época, la tecnología no es lo mío. Tenía muchas ganas de compartir esa película con alguien a quien quiero mucho, pero la opción de verla en línea es complicada, así que decidí bajarla, es una película francesa por lo cual los subtítulos también eran descarga obligada; cuando por fin se completó la descarga de la peli y según yo le añadí los subtítulos, corrí la cinta y me di cuenta que estos últimos no estaban, lo intenté varias veces y no pasaba nada; vi algunos tutoriales por internet para agregarlos, descargue programas para edición y nada, algo tan sencillo y aún no puedo conseguirlo.

Me decepcioné un poco de mi falta de pericia y me avergüenza reconocerme incapaz de hacer una cosa tan sencilla. Le conté a un amigo mi triste experiencia y de manera muy amable quedó de ayudarme con eso un día de estos, así que sigo sin poder ver la cinta en compañía de mi otro amigo el cual cree que lo estoy cuenteando y que se me olvidó descargar la película que le prometí.

SOUTH PARK-IMAGEN PÚBLICA
SOUTH PARK-IMAGEN PÚBLICA

Quizá la respuesta sea mucho más sencilla de lo que parece y lo que realmente necesito es desconectarme de la tecnología un buen rato, meses, años o toda la vida. Vale ya sé que no es para tanto, pero muchísima gente vive perfectamente bien sin tener acceso a internet, tablets, celulares, etc. Yo no puedo ausentarme una semana de Facebook sin que me envíen un par de patrullas y a MP para saber si sigo viva –ver entrada anterior “Facepuke”- pero la verdad es que ahorita daría lo que fuera por deshacerme de la frustración de una película sin compartir, una computadora con un virus producto de mi descarga fallida que además de poner pendeja a mi compu no me permitía utilizar el navegador de internet, y la cerecita del ciberpastel es que el ventilador de la lap agoniza y hay que darle su terapia de choque…qué mamadas. Lo del virus ya pude resolverlo pero de nada sirvió porque no entendí la mitad del dictamen que me dio el técnico sobra decir la cara de pendeja que puse.

Una cosa como esa no debería tener mayores consecuencias en mi vida, hay talentos o habilidades que nos están negados, quizá mi frustración se debe a que, mientras veía un sinfín de tutoriales lo hacían ver tan sencillo que me creí capaz de hacerlo, pero no fue así. Tengo poca tolerancia hacia la frustración, sentirme torpe es algo que me desespera  y me deprime, creo que esto se lo debo a mis altas dosis de neurosis adquiridas desde la infancia.

Torpe, me siento torpe, más allá de no poder descargar unos subtítulos, me siento torpe cuando cualquier cosa por muy pequeña que sea se me sale de control y me vulnera, sentirme como perro lampareado en el periférico es algo que a nadie le gusta pero la diferencia es que muchas personas pueden manejar bien esa situación, a mí me cuesta más trabajo porque no soy un perro cualquiera, soy un perro de aguas que puede mearse con el sonido de un carrito de camotes.

So Kitsch me (tercera parte)

TIENDA KITSCH-IMAGEN PÚBLICA
TIENDA KITSCH-IMAGEN PÚBLICA

Por Carolina Vargas

Para Jano, que después de leer esto creo que no volverá a hablarme en su vida.

Es preciso abrirme de capa y sincerarme, ante mi pequeño pero fiel grupo de lectores en este generoso espacio que Cinco Centros me concede semana tras semana…sin ustedes sería nadie, por eso me debo un voto de honestidad ante mi humilde persona y ante ustedes. Yo, la más ruin y canalla de las cínicas, principal detractora de los leggins, Rigo Tovar, el peluche en el tablero y el claxon con la melodía de la lambada.

Yo confieso ante Coco Chanel toda elegancia y sofisticación y ante ustedes queridos hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y creación. Por mi culpa, por mi culpa por mi gran culpa, por eso ruego a Cervantes, a Kubrick y las musas para que intercedan por mí ante Atenea, por los siglos de los siglos, santos amén. Y que Dior se apiade de mi alma… quien esté libre de nacadas, que arroje el primer Tv y Novelas…

La última y más indigna de las mujeres. Ante ustedes mi lista de pecados:

10. La sonora Dinamita: No hay nada más irresistible para mis caderas que la combinación de timbales, bajo y trompetas, para buscar la cadenita que Carmen tan generosamente me regaló, ser el errante trovador que anda de picaflor y la mejor declaración de amor en los bailes de quince años con todo y cilindros de gas a los costados esa bella sentencia de “Te deseo a morir”.

SONORA DINAMITA-IMAGEN PÚBLICA
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9. Bisutería de fantasía: Coco Chanel alguna vez dijo que no entendía la obsesión de algunas mujeres por lucir como cajas fuertes ambulantes, desdeñaba el uso de joyas excesivamente llamativas y costosas por considerarlas innecesarias y de mal gusto. Tiempo después, en la década de los veinte Coco incursionó en el diseño de joyas inspirada en las constelaciones y el esoterismo, por supuesto las piezas estaban hechas con diamantes, en palabras de Chanel era el material compacto, pequeño, discreto y elegante más valioso que existe. La realidad es que los diamantes son hermosos pero totalmente fuera de mis posibilidades, así que en mi alhajero cuento con una vasta colección de accesorios de plástico y metal, de todos los colores y tamaños porque no me gusta andar sin adornarme y creo que esos pequeños detalles realzan el look de cualquiera. Porque no hay nada más elegante que las plumas del pavorreal, ¡Claro que sí!

BISUTERÍA-IMAGEN PÚBLICA
BISUTERÍA-IMAGEN PÚBLICA

8. Doña Lucha: Porque una como quiera…pero las creaturas. Esta frase ha sido repetida generación tras generación por un ejército de madres sufridas y abnegadas, esas que usan el ojo Remi y el chantaje para salirse siempre con la suya, porque el amor de una madre no tiene límites y eso queda más que claro con las 14 horas de trabajo de parto sin anestesia que nuestras sacrosantas madrecitas tuvieron que soportar para parirnos. Una madre haría lo que fuera desde una  sopa de cominos hasta librarnos de cualquier chacal o de cualquier lagartona, porque nadie, absolutamente  nadie, es digno para sus retoños.

DOÑA LUCHA-IMAGEN PÚBLICA
DOÑA LUCHA-IMAGEN PÚBLICA

7. Las revistas de chismes: Aquí sí es algo en lo que todos hemos caído, y por una razón muy simple, todos hemos ido a cortarnos el pelo, al dentista, al médico o perder tiempo en alguna sala de espera, y lo reconozcan o no ese TvNotas del 2002 que está sobre la mesita de centro guiñándonos el ojo para ser abierto y quedar atrapado entre sus páginas rebosantes de inmensa sabiduría farandulera, porque en este país para salir en televisión no es necesario haber terminado la primaria, cualquier pelagatos sale por canal 2 en horario estelar, ya sea por interés, curiosidad o puro morbo, todos hemos caído en la tentación de enterarnos de la vida ajena, de burlarnos de la tragedia humana o simplemente meternos en donde no nos importa. El morbo creo yo es el principal detonante de la actitud kitsch.

TV NOTAS-IMAGEN PÚBLICA
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6. Los memes: Invadieron la red y se volvieron virales, dicen que una imagen vale más que mil palabras y yo estoy más que convencida de que así es. Tengo una importante colección de memes que encierran enormes lecciones de sabiduría popular, cada uno más cagado que el anterior, algunos los he sacado de internet y otros más han sido de mi creación porque hay cosas que necesitan ser dichas y para muchas de ellas no hay nada mejor que un meme.

MEME WILLY WONKA-IMAGEN PÚBLICA
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5. La lucha libre: Circo maroma y teatro, sentarme en la porra ruda, sacar mi repertorio de palabras soeces y corte de mangas, para amenizar el combate cuerpo a cuerpo de dos hombres en mallitas. Sentarme en medio de la porra ruda y mentarle la madre a los técnicos, gritar como energúmeno es una de las sensaciones más liberadoras que he experimentado en la vida. Nuevamente el morbo y el cavernícola que llevo dentro me hacen disfrutar de un espectáculo violento y mamador que al menos por un momento me remite al circo romano, ahora ya no se sacrifican vidas, se sacrifican la dignidad y la vergüenza, le guiñamos el ojo a la muerte mientras le damos un bello recordatorio familiar. Pinches técnicos la porra los saluda…

LUCHA LIBRE-IMAGEN PÚBLICA
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4. Culebrones: Mi infancia transcurrió frente a la televisión, el melodrama fue mi oso de peluche y la dramatización fue mi nana, eso me trajo muchísimas neurosis en mi vida de adulta. Para mi sorpresa descubrí que no soy la única dañada por eso. Las telenovelas son la culminación de lo kitsch, escenografías y actuaciones acartonadas, damas de sociedad ataviadas con estolas de plumas y maquillaje de tres pesos, mustias de wonderbra y galancetes de octava mentalmente castrados por síndromes infumables –Otelo y Edipo los más comunes-. Yo vibre con Catalina Creel y su muerte apoteósica en la que nos demostró que se puede ser cabrona hasta en el último momento, reí y llore con Bety la Fea  y un cachito de mi corazón se rompió junto con el suyo, no supe decidir entre Dos mujeres y un camino, detesté a la maldita lisiada y hasta la fecha mi corazón se acelera con el eterno soundtrack del suspenso cuando están a punto de revelar la más amarga de todas las verdades “Luke…yo soy tu padre”…

CATALINA CREEL-IMAGEN PÚBLICA
CATALINA CREEL-IMAGEN PÚBLICA

3. El cine de ficheras: Angélica Chaín, LynMay, Meche Carreño, Leticia Perdigón,  Marcia Bell y la reina de todas, la fichera de ficheras, mi consentida: Sasha Montenegro; todas ellas mariposillas de medianoche, todas ellas reinas del talón y de la noche, cabareteras de tanga fácil, se hacían acompañar de un séquito de irresistibles galanes: Alberto Rojas “el Caballo”, Rafael Inclán, Jorge “Ropero”, Andrés García, Choforo y el master supremo, únicamente superado por Mauricio Garcés, el garañón de garañones Alfonso Zayas. Que habría sido de la industria del cine en la década de los 70’s, sin este extraño fenómeno de sexicomedias de bajo presupuesto y hartas encueradas. El cine de ficheras marcó todo un hito en la cinematografía nacional, evidencio el gusto y el criterio de la sociedad de aquella época y su doble moral –porque una nunca es suficiente- ganancias millonarias, fama y excesos para los productores y los involucrados,  escándalos presidenciales, drogas y personajes que automáticamente se colaron en la cultura popular y se volvieron de culto. Hasta el día de hoy somos un nutrido grupo de seguidores que disfrutamos de estas historias, simples y de mucha pobreza narrativa, pero de una riqueza cultural impresionante en donde el albur, la música arrabalera, la moda, el cabaret y el humo del cigarro convergen para presentar un producto 100% mexicano inigualable, amado por muchos odiado por otros, pero de una valía innegable, nos guste o no, es parte de nuestro imaginario actual, porque en cada esquina del barrio existe el peladito que se siente galán, la jotita closetera y cala machos, la mustia buenona de la cuadra, la putona que ha desvirgado a tres generaciones de calenturientos, la teporochita que se anda cayendo en cada esquina y nos remite a la entrañable “Corcholata”.

LAS FICHERAS-IMAGEN PÚBLICA
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2. Tropicalísimo Apache: Llorá corazón llorá, llorá corazón llorá que tu lagunero no vuelve más, ya se va tu lagunero negra se va para no volver…” Ya olvidé la cantidad de veces que he cantado esta canción, cada vez que me he ido de mi tierra lo hago. Yo nací y crecí en la polvosa y bien amada Comarca Lagunera, de niña escuchaba la música de mis mayores, casi toda la deseché al llegar a la adolescencia, renegué de la escasa educación musical que me dieron y adopté gustos propios, sin embargo hubo una pequeña gloria local llamada Tropicalísimo Apache que por más que lo intenté no pude dejarlos atrás y hasta la fecha forma parte mi playlist. Este grupo musical adapto cumbias colombianas al léxico e imaginario no solo mexicano, sino lagunero, sus ritmos y letras eran la mejor crónica de lo que pasaba y se vivía en la Laguna en aquellos dorados años 80’s. Ahora a mucho tiempo y distancia de aquellos años, recuerdo las tardes en las que mis tías en aquel entonces adolescentes, ponían sus cassettes de Apache y bailaban cumbia lagunera mientras limpiaban la sala. Y como pequeña anécdota sentimental, hace un par de meses al abordar un microbús no pude evitar derramar un par de lágrimas cuando en las bocinas de la unidad comenzó a sonar la melodía de mi niñez, el recuerdo de mis primeros años y de las primeras canciones que aprendí de memoria, me emocioné muchísimo al sentir un pedacito de la Laguna tan cerca, su mayor gloria local después del equipo de fútbol, en estas latitudes en las que nadie los conoce y no significan nada.

TROPICALÍSIMO APACHE-IMAGEN PÚBLICA
TROPICALÍSIMO APACHE-IMAGEN PÚBLICA

1. Mis vidas adoradas, tesorotes, chacalones y mis mujeres engañadas. Ya llegó su majestad la cumbia,  la Tesorito, el Huracán Tabasqueño, saquen un Tv y Novelas por si no saben quién soy mendigas.Rebeca Valderraín no sería nadie sin Laura León (o cualquiera de sus vestidas), su carisma e inigualable estilo han hecho de ella un referente cultural único e irrepetible. Adorada por la comunidad LGBT y uno que otra jota-dependiente como yo, Laura León es la señora buena onda, la tía vulgarzona y cariñosa que todos tenemos. El personaje se comió a la mujer y valía reside justamente en eso, en el personaje que construyó de sí misma, sus ostentosos vestidos, medias de nylon, vestidos de lamé, plumas, chaquirones, pelucas platinadas, su actitud positiva, la miel que escurre cada vez que habla y mi elemento favorito que me hace adorarla profundamente: su falsete y el dramatismo que le pone a todo lo que hace. Laura León es una de las personalidades que más admiro por su autenticidad, su naquez es algo secundario, ella es toda actitud y para eso se necesitan huevos; al fin y al cabo “es caramelo, tesoro, caramelo, papawww…”

LA TESORITO-IMAGEN PÚBLICA
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So Kitsch me (segunda parte)

KITSCH-IMAGEN PÚBLICA
KITSCH-IMAGEN PÚBLICA

Por Carolina Vargas

“El kitsch se muestra vigoroso durante la promoción de la cultura burguesa, en el momento en que esta cultura asume el carácter de opulenta, es decir de exceso de los medios respecto de las necesidades, por lo tanto de una gratuidad limitada, y en cierto momento de ésta, cuando la burguesía impone sus normas a la producción artística. El kitsch por eso nace con cachetes de amorcillo, de bebedor tirolés, de Monalisa impresa en un plato.”  – Abraham Moles

Abarrotamiento, acumulación, sinestesia, mediocridad, confort, denominadores comunes de la vulgaridad y la cartonería poética, el adorno fácil y barato para evocar distinción y aristocracia, un espejismo barato, como una bandeja de plata repleta de galletas de animalitos, nada valioso pero altamente disfrutable. Esto queridos lectores son solo algunas de las características de la actitud kitsch.

A finales del siglo XIX el auge en la industria, la colonización y el pujante nuevo siglo llenó a Europa de muchísimos “nuevos ricos” quienes buscaron a toda costa un lugar dentro de la decadente burguesía, estas personas elevaron notablemente su calidad de vida, gracias a su cambio de “estatus social” y para poder ser aceptados de manera oficial dentro del armatoste burgués, los nuevos ricos dieron rienda suelta a su nueva capacidad de consumo “adoptando” el estilo de la gente rica, para demostrarle a los odiosos riquillos que ellos ahora eran tanto o más pudientes. El resultado, como era de esperarse fue desastroso, llevaron la opulencia a términos excesivos abusando de espacios, texturas e intención, el consumo prevaleció por encima del valor estético producto de la idealización del lujo, la comodidad y sobre todo el poder. Fue así como surgió el término kitsch, que es una derivación del verbo alemán kitschen que básicamente se refiere a la mugre callejera, lo vulgar o que te den gato por liebre, en pocas palabras: aparentar. Quizá lo que rescata un poco a esta forma de consumo en el arte, es su dignidad, el eterno sentimentalismo y la ternura que provoca ver el reloj cucú colgado de la pared. Admitámoslo todos tenemos un lado cursi y añejo que se niega a morir.

La realidad es que todos vivimos de apariencia y de nostalgia, lo queramos o no, hasta los más duros tiene su lado flaco y arrabalero, nunca he conocido a nadie que no disfrute de un café de cadena –que en sí mismo ya es una grosería- mientras va rumbo a la escuela u oficina en una camión destartalado y sin suspensión trasera, quejándose del costo del pasaje cuando el espresso que se viene tomando cuesta de 4 a 5 veces más. El deslumbramiento por el lujo, el estatus y la sensación de poder que brinda esa agenda con una ilustración de Van Gogh en la portada, el espejo con el gatito guiñando un ojo, el llaverito de la Torre Eiffel, todos son absurdos, no tienen ningún sentido, en realidad su adorno no sirve para nada, un cuaderno mientras funcione para lo que inicialmente fue diseñado no necesita de mayores adornos, pero claro ¿Por qué conformarse? ¿Por qué tomar lo simple, si se puede tener una planilla de calcomanías que jamás usaremos y que automáticamente aumenta el precio de la libreta, agenda o directorio en cuestión?

ESTILO KITSCH-IMAGEN PÚBLICA
ESTILO KITSCH-IMAGEN PÚBLICA

Cada día nos vemos invadidos por más y más artículos de consumo innecesario, de apariencia vistosa, “retro”, rellenos de nostalgia y pastelosidad que nos remiten a esa rancia idea de “todo tiempo pasado fue mejor” y solo por eso hay que tenerlo. El principal problema al que nos enfrentamos es esa delgada línea entre el precio y el valor, las chácharas son baratas, pero el problema es que en casa de todos –y ahí si no nos hagamos pendejos- hay por lo menos un vitrina rellena de chingaderitas sin valor pero de harto contenido sentimental, desde los recuerditos de la boda, bautizo, XV años, los payasitos de lladro, el retablo de la última cena en repujado que hizo la tía Teresita en sus clases del DIF…y así podemos enumerar montones de mugreros arrecholados en la vitrina imitación Luis XV comprada en las rebajas de El Palacio de Hierro y se pagó en 18 cómodas mensualidades sin intereses que llevaron a la señora de la casa directo al buró de crédito, pero ¿qué importa? Es la envidia de todas sus amigas, cuñadas y comadres cuando al llegar a su comedor ven la flamante vitrina repleta de invaluables joyas de colección.

El consumo, la nostalgia, la apariencia y la pretensión todos pecamos de eso, no únicamente con lo que adornamos nuestra casa, también en lo que vestimos, comemos y escuchamos. El arte kitsch tiene múltiples manifestaciones y no somos inmunes a ellas.

El arte kitsch y sus manifestaciones son extensas, pero me gustaría cerrar estas líneas con uno de los teóricos más importantes sobre el tema: Milan Kundera.

 “Kitsch. Cuando escribía La insoportable levedad del ser, estaba un poco inquieto por haber hecho de la palabra kitsch una de las palabras pilares de la novela. Efectivamente, hasta hace poco esta palabra era casi desconocida en Francia o conocida en un sentido muy empobrecido. En la versión francesa del célebre ensayo de HermannBroch, se tradujo la palabra kitsch por ‘arte de pacotilla’. Un contrasentido, porque Broch demuestra que el kitsch es algo más que una simple obra de mal gusto. Está la actitud kitsch. El comportamiento kitsch. La necesidad kitsch del “hombre kitsch” (Kitschmensch): es la necesidad de mirarse en el espejo del engaño embellecedor y reconocerse en él con emocionada satisfacción. Para Broch, el kitsch está ligado históricamente al romanticismo sentimental del siglo XIX. Y como en Alemania y en Europa central el siglo XIX era mucho más romántico (y mucho menos realista) que en otras partes, fue allá donde el kitsch se extendió en mayor medida, allá donde nació la palabra kitsch, donde se sigue utilizando corrientemente. En Praga vimos en el kitsch al enemigo principal del arte. No en Francia. Aquí al arte se le contrapone el divertimento. Al arte de gran calidad, el arte ligero, menor. Pero en lo que a mí respecta, ¡nunca me han molestado las novelas policíacas de Agatha Christie! Por el contrario, Tchaikovski, Rachmaninov, Horowitz al piano, las grandes películas de Hollywood, Kramer contra KramerDoctor Zivago (¡oh, pobre Pasternak!), eso sí lo detesto profundamente, sinceramente. Y cada vez me siento más irritado por el espíritu del kitsch presente en obras cuya forma pretende ser modernista. (Añado: la aversión que Nietzsche sintió por las ‘bellas palabras’ y por los ‘abrigos ostentosos’ de Víctor Hugo fue un rechazo anticipado del kitsch)”

“De eso se desprende que el ideal estético del acuerdo categórico con el ser es un mundo en el que la mierda es negada y todos se comportan como si no existiese. Este ideal estético se llama kitsch. Es una palabra alemana que se extendió después da todos los idiomas. Pero la frecuencia del uso dejó borroso su original sentido metafísico, es decir: el kitsch es la negación absoluta de la mierda; en sentido literal y figurado: el kitsch elimina de su punto de vista todo lo que en la existencia humana es esencialmente inaceptable”*

ESTILO KITSCH-IMAGEN PÚBLICA
ESTILO KITSCH-IMAGEN PÚBLICA

Estoy en casa, escuchando un mix en YouTube de éxitos ochenteros, cada uno más chafa que el anterior, sin embargo tecleo estas notas con una sonrisa en el rostro, mientras mis dedos bailan al ritmo de la música, como mi rebanada de pizza congelada y me doy cuenta de la larga lista de cosas que me hacen ser una recoge basura consumada…pero eso la semana que viene.

Continuará…

*Las definiciones de Kundera aquí citadas han sido extraídas de La insoportable levedad del ser (traducción del checo de Fernando de Valenzuela) y de El arte de la novela (traducción del francés de Fernando de Valenzuela y María Victoria Villaverde)