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¡Santos contadores públicos, Batman!

por E. J. Valdés

Este artículo contiene spoilers

Luego de ver en el cine The Accountant, el más reciente largometraje estelarizado por Ben Affleck, mi amigo, el señor Álvarez, señaló que el personaje de Christian Wolff era un mejor Batman que el de Batman v Superman y Suicide Squad, interpretado también por Ben Affleck (el New York Times acaba de incluir estos dos filmes en su lista de los diez peores de 2016, por cierto). Pienso que este comentario fue de lo más acertado, y es que el personaje principal de la película de Gavin O’Connor y Bill Dubuque posee un buen número de tratos propios del Hombre Murciélago, como listaré a continuación.

La identidad secreta

Tras presenciar el asesinato de sus padres cuando era un niño, Bruce Wayne decidió enfrentar al crimen de Gotham y al crecer se convirtió en Batman, cuyas actividades de vigilantismo oculta tras la fachada del millonario, playboy y filántropo consentido de la ciudad. Christian Wolff por igual lleva una doble vida: detrás del contador público que presta sus servicios en un pequeño despacho de Illinois se oculta el misterioso asesor fiscal de emporios criminales. Según nos revela la película, Wolff ha utilizado antes otros nombres para evitar ser detectado, todos en homenaje a genios matemáticos.

The Accountant - Imagen pública
The Accountant – Imagen pública

El entrenamiento superior

Bruce Wayne se preparó durante años para alcanzar un nivel físico y mental casi sobrehumano, cualidad también presente en Christian Wolff, a quien su padre entrenó en distintos estilos de combate desde la niñez y cuyo autismo altamente funcional le confirió un intelecto prodigioso. Así, lo vemos neutralizar a una docena de hombres armados sin un rasguño como el hombre murciélago ha hecho en cómics, películas y videojuegos.

La guarida secreta

Batman utiliza como base de operaciones la Baticueva, construida en los cimientos de la Mansión Wayne; las historietas y sus numerosas adaptaciones nos muestran que allí guarda sus vehículos, artefactos, equipo de cómputo y otras curiosidades. Christian Wolff también tiene un lugar secreto en donde almacena su arsenal y otros objetos de valor, como documentos, divisas y hasta arte: un remolque oculto en un conjunto de bodegas como suelen haberlos en muchas ciudades de los Estados Unidos.

El aliado en la policía

Uno de los principales aliados de Bruce Wayne en su cruzada contra el hampa es el comisionado James Gordon del GCPD, a quien a menudo provee inteligencia que le permite estar un paso adelante de los villanos y ponerlos tras las rejas. Christian Wolff hace prácticamente lo mismo con Raymond King (J.K. Simmons), un agente de la Red de Control de Crímenes Financieros (FinCEN) a quien, en secreto, suministra información de sus clientes. Gracias a ello, King asciende hasta el puesto de director tras asestar importantes golpes al crimen organizado, y así como en algunas de sus encarnaciones Gordon aparenta una cruzada para detener a Batman, King persigue al Contador sin la intención de detenerlo, sino de asegurarse de que su sucesora sea capaz de aprovechar ese cuestionable nexo.

The Accountant - Imagen pública
The Accountant – Imagen pública

El oráculo

En el imaginario de Batman, Barbara Gordon se vio forzada a dejar el rol de Batgirl tras ser baleada por el Joker y quedar paralítica. No obstante, ella permaneció activa en la defensa de Gotham gracias a su genio informático y se convirtió en Oracle, quien al lado de Alfred provee a Batman con inteligencia y labores de espionaje cibernético. En los últimos años, la serie de videojuegos Arkham la presentó como el aliado más valioso del encapotado. No hay que ser un genio para darse cuenta de que Justine (Alison Wright), la chica a quien Christian conoce en el Instituto Harbor cuando es niño, juega un papel idéntico como “La Voz”. El paralelismo con Barbara es tal que las dos están confinadas a una silla de rudas y operan computadoras con tecnología de punta desde locaciones remotas.

El amor imposible

Bueno, en el caso de Batman valdría expresarlo en plural: a lo largo de su historia, se ha vinculado al Hombre Murciélago con varias mujeres sin que en realidad llegue a tener una relación estable con alguna de ellas; Bruce Wayne sabe que en su línea de trabajo eso no es posible. Christian Wolff parece tener una convicción similar, pues aunque es claro que se identifica con Dana (Anna Kendrick),se siente atraído por ella e incluso pone en riesgo su identidad —y la operación entera— con tal de protegerla, decide dejarla atrás luego de resolver lo de Living Robotics. Como nota personal: ese fue uno de los pocos puntos de la historia que rompieron con las películas de acción convencionales, en las que el héroe siempre se queda con la chica.

El aliado perdido

Quizá este punto ya sea un tanto exagerado, pero pienso que Braxton (Jon Bernthal), el hermano de Christian, se equipara un poco a Jason Todd, el segundo Robin que tras una serie de eventos desafortunados se convirtió en Red Hood. Christian y Braxton crecieron y entrenaron juntos, y aunque es visible que las habilidades del primero son superiores, el segundo cierra la brecha con frialdad y agresividad. En algún punto de su historia, los dos tomaron caminos distintos y no supieron el uno del otro hasta el clímax de la película. El momento en el que Christian descubre que el matón al servicio de Lithgow es su hermano perdido me recordó aquella escena en Arkham Knight en la que Batman, tras mucho tormento, descubre que Jason Todd está vivo (aunque estos reencuentros culminan de maneras muy distintas).

Desconozco qué tan consciente esté Bill Dubuque de estos paralelismos, pero me sería difícil creer que se tratara de graciosas coincidencias. ¿Quizá era su deseo explorar el legendario de Batman desde otro ángulo, aterrizarlo en otro contexto? Es probable que nunca lo sepamos. Sin embargo, lo que sí sabemos es que The Accountant tuvo una recepción crítica bastante tibia, y es que a pesar de que la historia y la ejecución tienen cierto encanto, termina sintiéndose como un producto mediocre. Por supuesto que la intención de O’Connor era explotar el actual estatus de Ben Affleck como Batman (hasta los afiches se parecen), pero pienso que buena parte de las malas críticas que obtuvo esta cinta las debe a la asociación de Affleck con un Hombre Murciélago que no convenció dos veces en el mismo año; muchos entraron a esta película predispuestos a odiarla. Creo que Anna Kendrick lo hace incluso peor (en general me parece una pésima actriz). ¿Habría funcionado mejor con otro elenco? Pienso que sí, aunque no cambiaría ni a Simmons ni a Bernthal, pues son geniales. ¿Veremos una secuela de The Accountant? Aunque yo desearía que no, la película hizo dinero, y ya saben que con eso baila el perro.

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El inconsistente Batfleck

por E. J. Valdés

Si bien ya dejé saber a todo mundo que detesté Batman V Superman en la reseña que grabamos el profesor Dávila y yo para este mismo espacio, y tengo la certeza de que será recordada como la peor cinta de superhéroes de 2016, también advertí que, a pesar de mi desagrado, escribiría harto al respecto. Y heme aquí: sentado frente al ordenador para despotricar otro poco contra ese Batman chubby interpretado por Ben Affleck, y es que las fallas e inconsistencias del personaje son mucho más cuantiosas y evidentes cuando se le analiza tiempo después, con la cabeza fría cual cerveza. A continuación listaré algunas de las que más me molestaron.

 Bruce Wayne en la gala

Durante la gala que ofrece LexLuthor en su edificio, Mercy Graves sorprende a Bruce Wayne merodeando el cuarto de servidores. Al verse descubierto, éste argumenta que ha bebido mucho y que se perdió camino al sanitario. ¿De verdad? ¿Éste fue el mejor pretexto que se le ocurrió a dos escritores? ¡Cualquier persona en uso pleno de sus facultades mentales habría llamado a seguridad en ese momento!

Batfleck - Imagen pública
Batfleck – Imagen pública

 La gabardina

Una de las secuencias de Batfleck que más ha dado de qué hablar, para bien y para mal, es la del sueño donde ve a Superman convertido en villano, muy al estilo de Injustice. Si bien la principal queja de este segmento es que vemos a Batman disparar armas de fuego, mi conflicto es con la gabardina. Leyeron bien: la gabardina. ¿Para qué necesita Batman una jodida gabardina? ¿Para ocultar su identidad como las Tortugas Ninja en la película de 1990? Luce espantoso y se advierte como un intento por venderle a los niños un muñeco de acción.

 Los metahumanos

Batfleck vive en el mismo universo de Suicide Squad y tiene veinte años de carrera; él ya ha enfrentado a toda su galería de villanos, entre ellos a El Diablo, un pandillero capaz de manipular el fuego, a Enchantress, una hechicera, y a Killer Croc, un asesino deforme con súper fuerza. Es muy probable que también conozca a Talia al Ghul y a su padre en esta continuidad. No hay motivo para que le sorprenda la existencia de metahumanos como Flash, Wonder Woman o Aquaman.

Batfleck y Snyder - Imagen pública
Batfleck y Snyder – Imagen pública

Batman en Lexcorp

La incursión de Batman en Lexcorp para robar el trozo de kryptonita pudo ser la oportunidad perfecta para mostrar a Batfleck en acción en un escenario que lo ameritara, no como en la bodega de los muelles. En lugar de una pelea espectacular, Zack Snyder nos obsequió un batarang. Además, ¿por qué se sorprendió tanto Lex al descubrir que fue Batman quien robó su potencial arma? ¿Su laboratorio no contaba con un circuito de video vigilancia y una alarma que le advirtieran de la presencia del murciélago en su propiedad?

 ¿Headshot?

Durante la pelea con los malosos que tienen como rehén a Martha Kent (secuencia en la que, se supone, debe impresionarnos lo hábil y brutal que es el murciélago para el combate), Batfleck recibe no uno, sino dos tiros a quemarropa justo en la nuca. Éstos ni siquiera lo perturban, pues su capucha y sus guantes están blindados. Para mí, ése fue el momento preciso en el que me convencí de que esta encarnación de Batman era una mierda, pues él no necesita un traje blindado para protegerse de esta clase de disparos porque sencillamente no da ocasión a que sucedan. ¡Es Batman, por el amor de Dios! Además, ¿qué clase de estrategia es ésa de entrar rompiendo huesos cuando en la habitación contigua hay un rehén? Si su estilo de combate de verdad estuviera inspirado en los videojuegos de la serie Arkham, como algunos amantes de la película afirman, él habría entrado con sigilo, cual depredador, para neutralizar la amenaza sin poner en peligro a Martha Kent. ¡El hampón bien pudo haberla ejecutado tan pronto lo escuchó entrar!

Batfleck - Imagen pública
Batfleck – Imagen pública

 El rescate de Martha

Luego de incapacitar a los hombres que tienen cautiva a Martha Kent, Batfleck encara al último de ellos, armado con un lanzallamas que apunta directo a la mujer. Cuando éste amenaza con incinerarla, el encapuchado dispara al tanque de gas para hacerlo estallar y librar a Martha del peligro. Yo me pregunto: si Batlfeck estaba tan seguro de que el matón cumpliría su amenaza y de todas maneras le iba a disparar, ¿por qué coño no lo hizo en la cabeza? ¿Por qué en el tanque, cuya explosión bien pudo herir a Martha?

¿Matar a Superman pero no al Joker?

Batfleck estaba decidido a matar a Superman, un hombre que, dos años atrás, salvó al mundo de una amenaza que ni siquiera él hubiese podido enfrentar. Si su frontera moral está tan desdibujada, ¿por qué no ha matado a Joker? Ronda el internet una teoría que afirma que el Joker de Suicide Squad está muerto, y que las escenas donde le han mostrado son en realidad flashbacks; aunque no es mala idea, dudo mucho que sea el caso. Además, durante su primer encuentro con Clark Kent, Bruce Wayne comenta que Gotham ya ha tenido suficientes problemas con fenómenos vestidos como payasos; el Joker de Jared Leto no parece un payaso, sino una estrella de rock.

“Perdóname, Supes”

Durante el entierro de Clark Kent en Smallville, Batfleck dice a Wonder Woman: “Le fallé en vida”. Esto no tiene sentido porque Superman no era su amigo: escasas 48 horas antes estaba convencido de que era una amenaza para el mundo y quería asesinarlo a como diera lugar. No tuvieron tiempo para compaginar porque Superman murió de todas maneras minutos después, y lo único que tenían en común eran las capas y el hecho de que las madres de ambos se llamaran Martha.

Ida, perdida y desaparecida

Gone girl - Imagen pública
Gone girl – Imagen pública

por E. J. Valdés

Gone Girl es el más reciente largometraje dirigido por David Fincher, adaptado de la novela homónima de Gillian Flynn. Viene estelarizada por Ben Affleck, Rosamund Pike (en la que podría ser la mejor interpretación de su carrera) y Neil Patrick Harris en un rol menor. La premisa de la cinta es obscura desde los avances, pues la campaña publicitaria, aunque de tamaño considerable, deliberadamente omitió revelar muchos detalles de la trama para crear e intensificar una atmósfera de misterio en torno a la película. Y vaya que lo consiguieron: cuando entré a verla no tenía idea de qué trataba o qué esperar, y eso me pareció fascinante, pues las sorpresas (que son muchas) son más sorprendentes y los giros inesperados giran más inesperadamente, lo cual es llamativo (y arriesgado) en una época en la que seis de cada diez filmes juegan sus mejores cartas en el trailer o, en algunos casos, cuentan toda la historia entre desvanecimientos. Y, por cuestionable que resulte, Gone Girl se abalanza en pos del misterio a partir de una premisa que se antoja ordinaria: Nick Dunne (Affleck) y su esposa Amy (Pike) son el matrimonio estadounidense perfecto, o cuando menos eso aparentan hasta que, el día de su quinto aniversario, Amy desaparece súbitamente. Siendo ella la inspiración de Amazing Amy, un querido personaje literario infantil, el caso atrae la atención de la comunidad y de los medios nacionales, y pone bajo escrutinio a un Nick que pareciera no estar preocupado por la desaparición de su esposa, sino todo lo contrario. Las sospechas obvias surgen, pero en Gone Girl (y apúntenle bien) nada es lo que parece, y la investigación conducida tanto por la policía, el propio Nick y Desi (Harris), el ex de Amy, revelan cuestiones cada vez más siniestras y retorcidas que, neta, lo tienen a uno en la orilla del asiento, mordiéndose las uñas y aguantándose las ganas de hacer pipí hasta el final.

Gone girl - Póster
Gone girl – Póster

Así de buena está la película y no tengo inconveniente en afirmar que aquí encontramos a Fincher como lo vimos en Se7en o en la muy menospreciada Zodiac; sombrío, cauteloso, paciente, dosificando la información con tacto y cambiando el panorama bruscamente cuando ya nos sentimos cómodos o creemos saber de qué van las cosas. Las actuaciones, quizá salvo por la de Harris, son de primer nivel, y uno que es fanboy no puede evitar pensar que Affleck quiere que lo compremos como Batman con este papel; me sostengo escéptico, pero ya veremos. Quizá los puntos débiles de la película sean su duración (casi tres horas y de pronto se siente lenta), la presencia de personajes que en realidad no aportan mucho a la historia y ciertos momentos cerca del final que, aunque culminantes, estoy seguro dejarán a más de un confundido o con mal sabor de boca. Serán los menos, sin embargo. Así que vayan a verla si aún la encuentranen el cine y no dejen de echarle un ojo (o una oreja) a la banda sonora que, como ya se hizo bonita costumbre, viene compuesta por Trent Reznor y Atticus Ross.