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Tradición/Transformación: sobre Éxtasis y Abundancia

Éxtasis y Abundancia - Fotografía por Jessica Tirado
Éxtasis y Abundancia – Fotografía por Jessica Tirado Éxtasis y Abundancia – Fotografía por Jessica Tirado

por José Luis Dávila

¿Cómo se crean las tradiciones? ¿Cómo cambian? Para ser mucho más justos, habría que empezar por saber qué cosa es una tradición. La tradición o la costumbre, o la usanza, o el arraigo, en fin, cuántas maneras no hay para nombrar a ese sentido de apropiación inculcado desde la infancia. Lo que nos rodea nos lo apropiamos, lo hacemos nuestro, interiorizamos sus características, desarrollamos un sentido de pertenencia a un lugar a través de vivirlo cada día, de experimentarlo en sus dimensiones, ya sea una calle, una ciudad, la casa a la que todas las noches regresamos para dormir.

Y luego de eso, hallar la forma de expresar lo que somos con esos elementos. Recomponernos en ellos y mostrarlos en lo que hacemos: en la forma en que hablamos con las personas, en cómo vemos una película, en el modo de saludar cuando recién se conoce a una persona, bien diferente a cómo lo hacemos con quienes se lleva años de trato. ¿Somos todo eso siempre o vamos cambiando de pieles a lo largo de la vida? Si aquello que nos apropiamos no muta cuando se le añade algo nuevo, no se transforma, entonces para qué queremos seguir caminando cuando de todos modos no avanzamos. Por otro lado, ¿avanzar es olvidar lo anterior? Olvidemos y tampoco habrá avance, porque cómo avanzar cuando no hay un lugar de dónde partir.

Antonio Álvarez Morán, Liliana Amezcua y Arturo Elizondo - Fotografía por Jessica Tirado
Antonio Álvarez, Liliana Amezcua y Arturo Elizondo – Fotografía por Jessica Tirado

Cuando se pone un pie dentro de las salas que albergan la exposición Éxtasis y Abundancia. El movimiento neomexicano en Puebla, albergada en San Pedro Museo de Arte, las anteriores son, entre muchas otras, cuestiones que saltan a la vista, porque es la vista aquello que no deja de maravillarse a cada paso sobre la duela, es la vista la que se colma de colores y formas representativas de lo que uno es en esta ciudad que se habita, en este país que se respira, pero sobre todo en esta cultura tan mestiza, más mestiza de lo que nos damos cuenta.

Éxtasis y Abundancia - Fotografía por Jessica Tirado
Éxtasis y Abundancia – Fotografía por Jessica Tirado

De la mano de Liliana Amezcua Álvarez, Antonio Álvarez Morán y Arturo Elizondo Amadorsalu, podemos encontrar la experiencia de la reconfiguración propia reflejándonos en sus obras, encadenadas y encadenando, tanto al pasado como al presente, para desentrañar lo que ellos son y también lo que fueron, acercando al espectador a ellos como artistas pero al mismo tiempo a la introspección sobre sí, sobre si eso en los muros, en los estantes, en todas las salas de la exposición, no es también parte de lo que él mismo está siendo y fue, y quizá será, preguntándose por la posibilidad de su identidad hecha de identidades emanadas de aquello con lo que interactúa sin darse cuenta.

Éxtasis y Abundancia es una muestra que no pueden dejar pasar, su valor está en las piezas y su construcción dentro del espacio del museo, en la forma en que se contacta con cada una, logrando acercarse un poco más a lo que es el otro que vive en uno mismo desde afuera.

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Juego de Identidades: Entrevista a Arturo Elizondo sobre Anónimo

Arturo Elizondo - Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri
Arturo Elizondo – Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri

por José Luis Dávila

Fotos de Lizbeth Cervantes Neri

La semana pasada tuvimos la oportunidad de entrevistar de nuevo a Arturo Elizondo, quien tiene una nueva exposición en La Galería Lazcarro

José Luis Dávila: Antes que nada le agradecemos la oportunidad de volverlo a entrevistas; creo que ahora la primera pregunta sería ¿cómo fue el proceso que lo llevó a crear Anónimo, siendo tan reciente su exposición Estrictamente Público?

Arturo Elzondo: Bueno, de hecho es el resultado –el proceso mismo– en cuanto a trabajar con el público a través de los cuentos de Rulfo, el taller que se hizo en la galería, y después la recopilación de los dibujos que hicieron los participantes. El resultado de eso es la creación de un grupo de obras basado entre los dibujos anónimos, digamos, que hicieron los participantes, los tomo y a partir de ellos hago una reconfiguración de ellos. El resultado es que ya no es Rulfo, ya no soy yo como artista, y tampoco es el público en exclusiva; o sea, no estoy repitiendo los dibujos que hicieron, sino reinterpretándolos, y ese es el sentido por el cual estoy tratando de lograr un aspecto anónimo del trabajo.

JLD: En esta nueva exposición, se resalta un poco más la figura femenina, como en algunos dibujos o collages; ¿por qué es eso?

AE: Lo que pasa es que los collages que hay son otro proyecto que se genera a partir de una pieza principal que es el collage que está en cruz y que se llama New Religion, Nueva Religión, y es un poco la destructuración de lo que es el concepto de la moda, cómo la moda está condicionándonos, forjando nuestras identidades, es decir, la moda tiene patrones de belleza, de comportamiento, de look, que estamos aceptando sin ningún filtro, entonces pasan a ser un patrón a seguir en la sociedad sin que realmente haya un vinculo directo con estos, porque se generan desde los centros económicos más poderos, es decir, desde París, de Nueva York, de Berlín, de Milán; pero esa moda que va enfocada a las clases más pudientes, resulta que determina toda la estructura social. Así, los collages son una destructuración de este sentido de belleza hacia lo bizarro y hacia la hibridez, que también es parte de nuestra identidad. Son dos juegos de identidades: uno que viene de los valores establecidos por la moda y otro que viene de los valores establecidos por la nuestra sociedad a través de su propia idiosincrasia.

Arturo Elizondo - Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri
Arturo Elizondo – Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri

JLD: Ya que estamos hablando de la moda, ¿qué opina de cuando el arte se convierte en moda, de la tendencia a usar el arte como un prendedor más en la ropa, como un accesorio, y ya no como objeto de contemplación?

AE: Es inevitable este fenómeno. No es de ahorita, sino desde hace ya varias décadas que el arte se convirtió en una moda, una moda vinculada con la cinematografía, con el mundo del fashion y con el mundo de la música: los artistas ahora más bien parecen como rockstars, como estrellas de cine o algo así. El sentido del arte se perdió, yo pienso, desde los 60’s, y se empezó a hacer arte a través de producciones. Cuando tienes una producción masiva de algo, se genera la mediocridad. El arte hoy por hoy está más relacionado con la repetición de valores, de lo que estábamos hablando anteriormente, y de lucro. Se volvió un valor de comodidad, de especulación comercial. Es muy difícil poner un límite o marcar una frontera entre una cosa y otra. Yo mismo estoy involucrado en el sistema de las galerías, porque dependo de eso. La única alternativa que he encontrado, irónicamente, para salirme un poco de eso, son las becas y los premios que las instituciones gubernamentales están apostando a los artistas.

JLD: Hablando de las galerías, ¿cuál es la diferencia entre exponer a principios de año Estrictamente Público en La Galería del Palacio, que es pública, y ahora, a finales, en La Galería Lazcarro, que es privada?

AE: Son dos principales. Básicamente que la afluencia de gente en una galería institucional es enorme, yo tuve 23 mil visitantes. Aquí, en esta galería creo si llegan a venir doscientos va a ser un éxito; esa es la diferencia en cuando a exposure, en cuanto a exponerte al público. Pero, la parte interesante de un espacio privado es que es como ir en tu casa: estás con todo el tiempo disponible, estás en silencio contemplando las cosas, puedes regresar las veces que quieras, entonces la relación con la obra se convierte en algo más personal. Puedes escucharte más a ti dando la opinión de lo que estás viendo, o analizando las reacciones que estás teniendo, a diferencia de un espacio público dónde estás rodeado de una masa que gente que te implica cierto comportamiento.

Arturo Elizondo - Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri
Arturo Elizondo – Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri

JLD: Para terminar, creo que debe ser preguntado: entre lo público y lo privado del arte, ¿cómo se puede conjuntar estos dos polos en el artista? En que el artista pueda exponer en ambas, sea invitado a eventos cerrados y al tiempo pueda ser cercano al público en general.

AE: Eso no determina el arte. Eso pertenece más al espectáculo: quién te ve, quién no te ve, en qué revista apareces, etc., es más como el fenómeno en que se ha convertido. En esencia, el arte, hablando en términos puristas, tiene la responsabilidad de ser algo revolucionario, algo que trascienda tu momento o cuando menos refleje que estás al tanto de lo que está pasando. No estoy hablando de política, ni de economía, ni de problemas sociales, todo eso ya está vinculado en tu posición como artista. Las propuestas que tú hagas van a tener un mayor o menor acceso al público en la medida en que tú llegues a tener coeficiente artístico. Es la intención que tienes de expresar algo pero no lo logras, como algunos que creen que están haciendo algo revolucionario y realmente están repitiendo cosas de hace cincuenta años. Cualquiera que en este momento esté haciendo ready-made, está haciendo algo que Duchamp hizo en 1917. Hay que estar con la atención en 360 grados de lo que se está haciendo. Y ese coeficiente artístico lo va a determinar el público que se acerque a tu obra, porque ese público es el que en la posteridad va a valorar o revalorar tu trabajo. Un ejemplo: El Grego. El Greco estuvo durante, si no me equivoco, 250 años olvidado porque se consideró un mal pintor; después fue rescatado y es uno de los artistas universales. A este grado es la importancia del público para la posteridad. Los proyectos actuales son proyectos que tienen una caducidad inmediata; cada vez es más inmediato hacer una instalación que al cabo de un mes ya no tiene ningún mérito, ni ninguna repercusión. En este sentido, yo le apuesto más a un arte individual, producido por una persona, pero filtrado a través de lo social, un trabajo que involucre a un hombre social.