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El propósito – La canción

Amado Nervo - Imagen Pública
Amado Nervo – Imagen Pública

por Marcos Solache

I- La mal pagada canción.

Para terminar mis comentarios sobre algunos poemas de Amado Nervo, y continuando las secciones pendientes de “El estanque de los lotos”; prosigo con la nombrada “El Panorama”, y de ella su primer poema: “La mal pagada canción”.

El día 2 de Septiembre de 1905, Nervo tomó posesión del cargo de segundo secretario de la legación de Madrid y Lisboa. Aproximadamente tres años después, sería promovido al cargo de primer secretario en la misma legación. Conservará este puesto, y su presencia en España, hasta el año de 1914.Después de una intermitencia por cuestiones revolucionarias, se reintegrará en nuevo lapso, de 1916 a 1918, bajo el gobierno de Carranza, con el mismo título diplomático. Cabe decirse que entre otros intentos por afianzarse en Europa, fueron los de ser primer secretario en las legaciones de Suiza e Italia. El fenómeno de Europa, estuvo presente en todos los escritores latinoamericanos, quizá acentuado en el tiempo de los modernistas, finales del siglo XIX, y hasta el tercer cuarto del siglo XX con los pertenecientes al boom.

Sin más, y por mayores intentos, México y España, fueron las que siempre abrigaron en el poeta, la cuna de sus hogares. Vale mencionar también, el querer de Argentina y Uruguay hacia el mexicano; esto de 1918 hasta su muerte en Montevideo el 24 de Mayo de 1919. Por lo tanto, y por fuerzas enormemente mayores,comparadas a los deseos de su obra por traspasar el castellano; Amado Nervo, ineluctablemente tuvo que aguardar y aceptar la inmanencia de su poesía, en Latinoamérica y España.

Lo anterior como preludio de lo que significa “El Panorama” en “El estanque de los lotos”, que es sin duda,un pequeño y breve homenaje a la cultura española, significada por un mexicano.

“La mal pagada canción”, es un cantar que pretende a lo delos siglosXIII yXIV, contarnos una historia retomada de aquellos caballeros heroicos y sus cuitas de amor. Quizá a intento de serenata por lo de la primera estrofa, aunque yo diría en general, musical a lo trovador. En cuanto a la estructura del poema, presenta un metro constante de siete y ocho sílabas, rima consonante que llama la atención por resolverse únicamente con las vocales a y o. Si hay que hablar de división temática, debo decir que presenta solamente unión la tercer y cuarta estrofa, las demás espaciadas con congruencia en su libertad estrófica. El poema abre entonces, con una alusión a la serenata, y un lenguaje muy romántico y clásico.

            La trémula serenata

            que en la noche azul y plata

            (…)

Importante en esta primera estrofa el tema del desdén, actitud en la cual gira la memoria del caballero.

La segunda estrofa es geográfica, al indicarnos dónde se encuentra escrita.

            (…)

            en pergamino rugado

            en un archivo de León.

            (…)

Muy al estilo del Cantar de Mío Cid, bajo una descripción tal vez de monasterio, se encuentra el pergamino, entre muros ulcerados y hierros labrados.

La tercera y cuarta estrofa, también locativas, aunque quizá más generales al no otorgar coordenadas de ciudad; nombran los espacios donde descansan los amantes.

            (…)

            donde duerme en paz la augusta

            infanta que cerró, adusta,

            sus oídos al cantar.

            (…)

 

Sobre la actitud de la infanta, vale imaginarse otra historia, que dada la especificación de la época, podemos tomar acorde. Las noticias de las batallas en las que los valientes caballeros, que defendían la religión y la patria, solamente eran comunicadas, embellecidas y exageradas a lo más, por los trovadores de la época. Situación que nos coloca claramente en la escena, en que el cantador acude a la dama a narrar fiel hazaña, mas regresará con la sorpresa de que aquella ingrata cerró sus oídos al cantar. Por el lado del caballero, colocado en lóbrego crucero, reza la siguiente inscripción:

 

            (…) en lides el primero,

            defendiendo con su acero,

            contra el muslín algarero,

            la Patria y la Religión.

            (…)

 Una nota y posición clásicas sobre lo que la época exigía, que no era otra cosa que serle fiel a la cruz combatiendo a los moros. La última estrofa cierra con la disposición de esta canción de amor, que nos deja con las palabras del trovador y el perfume de aquella leyenda mal pagada.

            (…)

            aquella cuita de amor.

 

V- Propósito.

 

La última sección de “El estanque de los lotos”, es “La catástrofe”, de la cual tomo el quinto poema intitulado “Propósito”. Aunque la producción poética de Nervo agregó póstumamente dos obras, “El arquero divino”, y quizá una de aquellas por la cual es más recordado, sobretodo porque nos transporta a su más profundo e íntimo dolor, “La amada inmóvil”.

“La catástrofe” es una serie de poemas que aluden a la pesadez, tragedia, con una visión entre apocalíptica y profética, como algunas veces gustó el poeta, siempre sobre lo nefasto, pero con una positiva solución. Nervo gustaba de ver las estrellas,y en su departamento en Madrid tenía un hermoso telescopio, del cual decía: “encontré en el cielo de la noche, un oasis de serenidad”. Escribo lo anterior, porque parece que muchas de las predicciones fatales colocadas en “La catástrofe”, invocan el modo de los antiguos, leyendo las estrellas oaugurando maldiciones en los eclipses.

De muchas fuentes se sabe lo depresivo que fue Nervo, las innumerables crisis por las que pasó: la muerte de sus padres, la de dos hermanos, uno de ellos por suicidio; esto aislado de la noche más espantosa de su vida, aquella del 6 de Enero de 1912, en la que la amada inmóvil agonizó. Por esto no sorprende que haya elegido, para terminar sus publicaciones, una serie, que si vale decir algo ecléctico, sería entre “Plenitud” y “Perlas Negras”. “Propósito” es un poema dividido en dos estrofas, que no respetan la división interna que tiene el poema, si bien, también en dos secciones.

 La primera de ellas, hasta el séptimo verso, enmarca el escenario, a guisa, catastrófico, en el que vivimos.

            (…)

            borracho de crueldades,

            (…)

            la destrucción del débil,

            el aniquilamiento

            de todos los pequeños,

            (…)

 La segunda parte, a partir del octavo verso de la primera estrofa, y dando sentido al título, encausa el propósito más noble que debe tener un poeta.

            (…)

            tú, poeta, (…)

            ¡sé misericordioso!

            ¡sé cordial, sonriente,

            humano, siempre humano!

            (…)

Contra la maldad del mundo, y la debilidad de aquellos pequeños, en la libre conciencia de la que debe gozar todo hombre o mujer dedicados a la poesía; sean misericordiosos. En lo anterior Nervo es directo y exclamativo: sean lo contrario al mundo, sean buenos.

 La segunda estrofa, continúa a tono con la anterior, que fue dividida, sencillamente, por el corte enfático que da a sus últimas palabras.

            (…)

            amordaza el vocablo

            irónico, prefiere

            cortar las alas de oro

            a las abejas áticas

            del epigrama; (…)

Elegí esta parte singular y medular de la segunda estrofa, porque contiene una alusión a un personaje, quizá poco recordado: Jenofonte.

 

Este personaje, famoso en Atenas, de ahí lo de ático, fue alumno de Sócrates, de ahí lo de que llegó a crear diálogos filosóficos, si bien no filosos como los de su maestro, sí suaves y apacibles, no dulces, pero quizá por ello; abeja.

 El mensaje es claro entonces, aquél que quiera ser poeta, bajo el influjo de la venia de Nervo, debe de cortar las alas a la abeja de oro, si bien, y por supuesto, estudiar la época clásica, mas no estancarse en ella; avanzar. Encontrar el propio y único estilo en la soledad y muda composición del invierno. Permanecer sin afectación por los malignos alfilerazos, que sin duda serán lanzados. Y ante todo, aunque sea en parte:

            que (…)tu corazón sea

            urna que guarde un poco

            de la piedad de Cristo!

 

Esta es una de las ideas que más está desarrollada en “Plenitud”; debo insistir que aunque el final de este poema es un mensaje cristiano, no lo es en la ortodoxia; esto porque el poeta retoma y aclara al Cristo humano, en los sentimientos y accionares más nobles: piedad, misericordia, caridad; todos estos muy pegados en significación, pero como dice el título del poema, con el propósito de hacer a los de buena voluntad, más humanos.

El día 14 de Noviembre de 1919, Amado Nervo fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón de Dolores de la Ciudad de México. Ignoro intencionalmente cual es el epitafio que tiene; pero a manera de guardar el epigrama inicial del poema comentado:lo sugiero como tal.

            Et s´ilne reste qu´un

            jeseraicelui-là!

                        Victor Hugo.

Nervo - Imagen por Marcos Solache
Nervo – Imagen por Marcos Solache
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La conquista de los lotos

Amado Nervo - Imagen pública
Amado Nervo – Imagen pública

por Marcos Solache

VI- El Dios Interior.

La última obra de Amado Nervo publicada en vida, es “El estanque de los lotos”, que continúa la tradición de “Plenitud”, y afianza, lo que él llamó, su prosa poética.

Cabe la posibilidad de que “El estanque de los lotos”, se haya escrito en paralelo con “Plenitud”, ya que hay textos desde 1916, hasta los postreros meses de 1918.

Por lo tanto, pero guiados por muy distintos propósitos, estas dos últimas publicaciones, muestran los intereses finales del poeta.

Como lo comenté en Plenitud, mucho más allanado y cerca del simple sentido de la vida.

“El estanque de los lotos”, se divide en cuatro secciones, que al igual que en “Los jardines interiores”, marcan su médula poética con las secciones que dan el título; en este caso “Los Lotos”.

El primer poema que voy a comentar, pertenece a la serie previa a “Los Lotos”, llamada “La Conquista”.

Esta sección está conformada por nueve poemas, que inevitablemente recuerdan la serie “Damiana”.

Cuando comenté la premonición que parecía “Damiana”, sobre su mal lograda relación con Margarita; ahora en “La Conquista”, parece que retoma, con más fuerza, ese amor desdichado, y como la primera vez, lo supera desde el interior, pero ahora con una voz mucho más contundente.

No es de sorprender entonces, antelando el tema del título, que “El Dios Interior” seael adentro de uno mismo.

Aunque el poema respeta internamente su división exterior de tres estrofas, quizá solamente valga comentar sobre esto, que los dos primeros versos de la tercera estrofa, están en paralelo con el final de la segunda.

Por lo tanto, las dos estrofas que flanquean el mensaje central, son complementarias y aclarativas, de aquello que le dice la sugestiva y fuerte voz.

Sobre la primera estrofa, que funciona como preludio a la voz que hablará el resto del poema; hay que comentar un par de situaciones.

El narrador del primer verso está en tercera persona, y refiere al poeta, persona principal en cuestión.

La mayor parte de la serie de “La Conquista”, está dedicada a la negación de Helena, nombre que por todos lados aparece, masautocreándose una barrera de superación sobre ella.

El cambio en la segunda estrofa es notable, al identificar rápida y seguramente el origen de la voz.

           (…)

            Era el yo que en el fondo del alma vive quieto,

            (…)

Después de la identificación, y como prevé la primera estrofa la efectividad de que surgió una voz de los profundos senos de su vida; ésta habla:

            (…)

            ¿Ansías, por ventura, saber si tu heroísmo

            puede vencer a Helena? Pues véncete a ti mismo

            primero; (…)

Antes de comentar ligeramente el significado del propósito del vencimiento a uno mismo, debo decir que este poema conserva rima y metro, condiciones que tal vez para Nervo sean indispensablemente necesarias para poder llamar a una obra; poética.

Lo que salta en esta composición, de quince sílabas, con rima consonante aabb, es la decadencia pausal que posee.

Un ejemplo claro lo vemos en los versos previamente transcritos, donde el “Pues véncete a ti mismo / primero”, se nota completamente desacompasado.

El segundo comentario, sobre este claro mensaje, es el secreto:

            (…); si en tu espíritu dominas este amor,

            para el dominio de ella tendrás fuerza mayor.

            (…)

Está muy claroque la búsqueda y conocimiento espiritual interior, harán que todo lo demás, sea lo que sea, y lo fuerte que parezcan, nunca puedan sobreponerse a la fortaleza que se adquiere con el conocimiento propio; pero como lo veremos más adelante, lo que determina ese conocimiento, es la negación del yo.

Lo que prosigue al mensaje neto en esta segunda estrofa, y silenciando por un instante la voz, es una especie de adagio que bien circula en el tema anterior:

            (…)

            La voluntad lo externo subordina y domeña

            si con antelación de sí misma se adueña.

            (…)

En lo que continúa, retoma suavemente la voz, y en crecimiento, prepara con fuerza la última línea que versa así:

            (…)

            ¡No seas, y podrás más que todo lo que es!

            (…)

Esta antiquísima idea, bien se puede poner en similar con la que profesó Jesucristo, al decir a todo aquel que deseara seguirlo, antes de hacerlo, deberá dejar todo lo material que posee.

Esto ha sido tomado, principalmente por los grupos cristianos, no precisamente como una donación económica, sino como una pérdida del “yo”, una anulación del “sí mismo”.

Debido al énfasis colocado en el último verso de esta segunda estrofa, la funciónactúa como una pausa para dividir a la siguiente; aunque realmente veo el cambio temático, hasta el tercer verso de la última.

El final del poema, en presencia de la voz augusta, habla de la espera en múltiples ejemplos; tedioso tiempo al que se debe someter el poeta.

            (…)

            ¡ Como se ven las ramas en marzo, y se presiente

            la savia milagrosa que sube ocultamente,

            (…), y a cada rayo

            responde con promesas de frondas para mayo!

            (…)

Así será entonces, si no es la espera a la primavera, será hacia el estío, pero siempre aguardando convertir aquella búsqueda, en plenitud interior.

Para terminar esta tercera estrofa, el poeta no se queda con la ganas de impulsar en la fe, sobre el difícil y pesado rumbo en que se convierte el nuevo camino.

            (…)

            ¡Marcha derechamente detrás de tu destino,

            sin inquirir los días que faltan de camino,

            (…)

Sin duda, más que el directo y verboso consejo de seguirse o anularse a sí mismo, el cambio real se palpará en la espera, que se traduce en batalla contra los colmillos del tedio, y la conserva de la ecuanimidad.

El estanque de los lotos - Imagen pública
El estanque de los lotos – Imagen pública

XXIX- No más música.

El poema “No más música”, pertenece a la serie “Los Lotos”, que como dije, es la parte medular de la obra en cuestión.

Conformada por 58 poemas, esta parte central del poemario, se enfoca en la superación de cuestiones importantes, tanto filosóficas como religiosas.

Cuenta con secciones de pocolenguaje metafórico, considerando que después de “Los jardines interiores”, difícilmente se encuentra un Nervo cargado de imágenes, lo que al contrario, nunca dejara de ahondar en su misticismo; como en este caso que sobresalen las alusionesmísticas orientales y antiguas, principalmente hindúes y romanas.

“No más música” es una moneda de cambio entre dos importantes valores, una cara es la poesía, y la otra el amor.

Para alguien que no ama la poesía, el trueque parece de lo más simple; pero para otro que ha dedicado su vida a buscar, querer y serle devoto a la expresión primera, el perder la música es una cambio muy costoso; trágico como lo expone la primer parte del poema, pero finalmente gustoso por saber que lo que realmente vale de este mundo, es el amor, el puro amor.

En cuanto a la estructura interna de este poema, puedo decir que se divide en dos claras secciones.

La primera conformada por las dos estrofas iniciales, versa de la pérdida de la facultad para poetizar.

            Tú ya no eres poeta. (…)

Este primer verso es contundente, considerando que los últimos años de su vida, aunque siendo el poeta moderno más importante de Iberoamérica, Nervo perdió el respeto de muchos de los críticos y jóvenes bardos.

De antemano él sabía que su prosa, bajo la calificación de seudomoderna, no podía catalogarse, osadamente, como poesía.

La segunda estrofa de esta primera sección, comienza con el sobresaliente espacio que se le digna a la palabra “Nada” , por demás poco novedoso en la poesía Nerviana, pero sí peculiar en este poemario.

Aunque vuelve aparecer este desfasamientode margen e indicación alada, en el inicio de la tercera estrofa, con la palabra “Pero”.

Retomando la condena de la voz que le grita al poeta, que ha perdido todos sus dones y mercedes, hay unpar de imágenes griegas que son importantesde señalar.

La primera es que la Pitia o Pitonisa, era la enervada mujer que en los Oráculos revelaba los destinos; situación que deja muy en claro la influencia greco-romana, tan característica de los modernos, como también, en lo personal, la inclinación de Nervo por aquesto supersticioso, y en grado, místico.

La segunda es la mención de Sócrates, el máximo exponente de la filosofía clásica de Occidente; mención importante, porque un poeta, es quizá no tan estructurado como un filósofo, pero obligadamente también un pensador de la vida.

Todo esto para que la voz femenina, en paralelo, contunda con un estruendo:

            (…)

            “¡Y ahora, amigo mío,

            no más música…!”

            (…)

Si en esta primera parte el escenario parece ser de lo más melancólico, la segunda sección, de golpe abre con esperanza, como ya se dijo, con la preposición por excelencia apelativa: “Pero”.

Así continúa el intercambio diciendo que si perdió aquel sortilegio, es porque se le dará algo mejor, inclusive tratando con desdén al arte, diciendo que es un “ingenuo artificio, nimio a veces”.

Por la importanciay giro temático, a continuación de esto, se presenta el primer quiebre interno de esta segunda sección.

            (…), y se llama

            el amor, el amor por todo, a todos;

            (…)

Los siguientes tres versos, continúan la segura justificación de que el amor al que se refiere el poeta, es aquel en el que es de veras Dios.

El segundo quiebre interno, menor que el anterior, pero considerable por el hecho de que hay un cambio de temática, al presentar una comparación, está en los versos en que se confrontan,el Dios del amor, contra el Dios de la poesía; este último menor.

            (…) que aquel Dios menor, pomposo,

            triste o regocijado, que lloraba

            o creía en tu “música de cámara”:

            (…)

Importante el tono irónico que presenta en la frase marcada entre comillas; esto como si pareciere una mofa, reiterada, hacia el género poético.

Los dos versos que prosiguen, aunque de la segunda estrofa, marcan el penúltimo quiebre de esta segunda sección, y afianzan la nueva guía en la vida íntima y literaria del poeta.

            (…)

            El dictará desde hoy tu simple, grave

            (y acaso alada) prosa.

            (…)

Interesante en lo anterior, la determinación y zanja total contra el verso medido, que ahora denso y extendido, se anida en la prosa alada.

Lo que continúaen la parte media de esta tercera y última estrofa, es el diezmo que recibirá del amor:

            (…)

            de todo inútil fardo tan ligero,

            tan ligero de planta

            que los caminos no guarden tus huellas…

            (…)

Una promesa muy suave y muy bella, si tomamos un momento para meditar un poco lo positivo y sanador que imprime el amor en aquellos que aman.

El final de este poema, regresa a los hábitos de “Perlas Negras”, enigmático y saltando el ritmo y tema; de aquí que los últimos tres versos representen el último quiebre .

            (…)

            ¡Pero mirando mucho en la espesura,

            por ver si hay un dolor, una negrura

            que puedas alumbrar con luz de estrellas!

Conservo lo que escribí: al modo de “Perlas Negras”; lo que es insoslayable es que ahora se nota el cambio polar, del negro al blanco en el sentido.

Ahora Nervo cree en la luz, a la que se aferra tercamente para guiar su vida, para alumbrar sus dolores.

Plenitud

Amado Nervo - Imagen Pública
Amado Nervo – Imagen Pública

por Marcos Solache

A partir de 1910, con el ensayo “Juana de Asbaje”, se nota un Nervo, aunque apoyado en la prosa, no prosaico, pero sí extendido, claro, y supeditado a la simpleza a primera vista.

El proceso periodístico que obligó la situación económica del nayarita, cultivó un pensamiento y una prosa muy claras y simples, lo que mentalmente requiere de un crecimiento intelectual bastante complejo.

 Complejidad que sin duda, pasados los 40 años, Nervo tiene y expone, en varios de sus ensayos periodísticos.

Un ejemplo es “Brevedad”,de 1917, en donde el poeta comenta la simplicidad que busca en su poesía, cada vez  más cerca de la gente, pero arriesgando la aprobación de los antonomásticos intelectuales.

Sobre lo anterior, un pensamiento que compartió con Darío, en acuerdo, aunque quizá sin el tiempo o el gusto de haberlo practicado tan profundamente, como lo hizo Nervo.

“He llegado a la planicie de la montaña, entre picos y abismos… Ahora escuro el borrador, pero el verso claro…Llamo al pan, pan, y todo el mundo me entiende”1.

Sobre la denominada prosa poética de Amado Nervo, y más específicamente, sobre “Plenitud”, publicada en España en 1918, con un Nervo, después de la muerte de Darío en 1916, consagrado como el poeta moderno del momento;más que escribir un breve análisis sobre algunos de estos escritos, surgen algunas preguntas mucho más interesantes:

La primera es la que plantea la académica de la Universidad de Toulouse, Ana Vigne Pacheco; “Plenitud de Amado Nervo, ¿prosa aforística o poemas en prosa?”1.

Las siguientes, quizá mucho más subjetivas,son: ¿Qué es la poesía en prosa?, o más enigmática aún, ¿Qué es la poesía?.

La Srita. Vigne, en el respectivo ensayo citado en la bibliografía, determina una repuesta, que aunque diversamente documentada, me parece tajante y carente de perspectiva.

“No podemos decir que Plenitud es poesía, ya que de los 60 escritos incluidos en él, si acaso 3 o 4, arrebatan y elevan el sentimiento del lector a un plano poético”1.

Esta conclusión está respaldada por la opinión, igual, o en algunos casos mucho más severa, de críticos y entendidos de la poesía.

Daré el ejemplo de Rafael Cansinos Assens, y el de Luis Ignacio Helguera.

El primero argumenta que: “Plenitud es un adiós severo a la poesía de Nervo”1; mientras que el segundo dicta en una crítica mucho más segura: “La pretensión (de Plenitud) por el ahondamiento filosófico, acaba casi siempre en la superficialidad, la ingenuidad intelectual, o el sofisma más burdo”1.

Con estos ejemplos, queda muy claro que “Plenitud” tiene dos cabezas de jueces; por un lado, están los venenosos y pocas veces satisfechos, críticos de literatura; y por otro, el público general, lectores sin pretensión intelectual.

Amado Nervo - Imagen Pública
Amado Nervo – Imagen Pública

Para los primeros, “Plenitud” es la decadencia poética de Nervo; para los segundos, es quizá una obra filosófica cursi, amigable a la moda de época, directa y llena de practicidad en la comunidad.

 Si nos detenemos con estos argumentos,se puede concluir que la poesía es una institución de metro, rima y metáfora; y si aún sedesea ser más hermético, se puede decir que tiene algo de interno y evocador sentimental, inexplicable.

 Con lo anterior queda claro, que la poesía tiene un código invisible e invencible, en manos de los doctos literarios; que parece fueron designados de manera incógnita, para proteger los santos dogmas poéticos.

 Sobre los dogmas poéticos, hay que hablar de aquellos valientes que se han enfrentado a ellos, y nos han dejado un camino de libertad.

Al momento se me ocurren dos: Withman y Mallarmé.

 

Si la lengua inglesa y francesa tienen a estos grandes representantes, creo que la nuestra debe de incluir a Nervo como un serio presente, contra la roca draconiana de estudiosas e inamovibles formas.

Es cierto que con el tiempo, Withman, Mallarmé y Nervo, han sido considerados indiscutiblemente como grandes poetas.

Quizá en el caso del primero, reconocido póstumamente; encontramos una aceptación de su prosa,completamente poética.

Sobre los dos últimos, podemos dividir su obra en la normalmente guiada por los patrones de la época, y la experimental desde el planteamiento significativo de la poesía.

Aquellas composiciones dedicadas a Lincon, la volatilidad en el espacio, o la idiosincrasia de vecindad enmarcada como filosofía patronal;¿pueden ser consideradas obras poéticas?

Amado Nervo - Imagen Pública
Amado Nervo – Imagen Pública

Algunos, los severos, dirán que no del todo, o contundentemente que no; otros, la mayoría, que lo ignoran, y algunos despistados dirán que sí, sin saber por qué lo dicen; otros argumentarán su sí, con todo un respaldo dudoso, pero solamente ellos tres, los mismos autores, supieron si lo que hicieron fue, o no poesía.

En lo personal, soy de los que defienden a capa y espada, que para la poesía no hay juez que valga, únicamente la voz interna en el estado más sereno y seguro, respondiendo sí, o respondiendo no.

Ahora, casi cumplido el centenario de “Plenitud”, creo que encuentro entre los monósticos y dísticos que abundan en él, no solamente el propósito de exhortar al conocimiento de uno mismo, y reflexionar sobre los grandes enigmas universales, como Dios y la muerte; sino también un manotazo en la mesa que se niega a aceptar el dictado, que tristemente, Octavio Paz hizo sobre el poeta:

“La poesía de Nervo perdió con el cambio, sin que ganara la religión o la moral”1.

 

Estoy en acuerdo con la mitad de lo que argumenta Paz, no ganó ni la religión ni la moral, pero no perdió la poesía, al menos no la personal, que es finalmente por la cual escribe el poeta.

Lo anterior porque creo firmemente que Nervo se atrevió a escribir esto, y de esta manera, no solamente porque creía en la verdad simple y directa, sino porque la practicaba, y era un fiel representante.

Si “Plenitud” es un manual rosacruz o no, es secundario; lo cierto es que con este compendio, y el siguiente, “El estanque de los lotos”, Nervo marcó, tal vez para su vida, tarde ya, pero para los que quedamos, un vestigio temprano de interioridad y paz.

Sencillo y práctico, como ese respirar que debe sentirse en la plenitud. 

Nervo - Manipulación digital por Marcos Solache
Nervo – Manipulación digital por Marcos Solache

 

Bibliografía.

 

1.-Ana Vigne Pacheco. (2005). Plenitud de Amado Nervo, ¿prosaaforística opoemas en prosa?.Octubre 2014.UNAM, portal de revistascientíficas y arbitradas.Sitio web: http://www.revistas.unam.mx/index.php/rlm/article/view/26542

Damiana y El mago

Amado Nervo - Imagen pública
Amado Nervo – Imagen pública

por Marcos Solache

IX- Damiana se casa

La colección de “Los Jardines Interiores”, incluye una serie, entre segmento premonitorio autobiográfico, y narración poética sobre un amor ficticio mal logrado, llamada “Damiana”.

Lo cierto es que los poemas que giran alrededor de esta figura femenina, son un viaje completo en la experiencia del amar, con el sentido positivo de sobreponerse a la culminación mal lograda.

Sobre la vida personal, y más precisamente, amorosa, de Amado Nervo; sabemos que para estos años, me refiero a la publicación de “Los Jardines Interiores”, en 1905,  estaba apenas comenzando el idilio junto Ana Cecilia.

Curioso es, que esta serie parece una premonición a lo que viviría con Margarita, la hija de Dailliez.

Escribo lo anterior, tratando de prever el acto de solvente locura, que Amado Nervoen años posteriores, después de la repentina muerte de Ana, le proponga a Margarita, cumplidos apenas sus 18 años, que contraigan matrimonio.

Fue Margarita, presagio en Damiana; no lo podemos precisar justamente, quizá simplemente esto es parte de la imaginación y creación del poeta.

Al final de este triste paso, como muchos otros, seguramente, la sangre cumplió los cuidados que le brindó la familia Nervo a la hija de Larguillier, y termina por contraer nupcias con un sobrino del Nayarita.

Hube que haber escrito todo lo anterior, porque en lo personal encuentro en “Damiana”, una narración directa, leal y sincera, de este acontecimiento en la vida futura de Amado.

El noveno poema, intitulado: “Damiana se casa”, está dividido en dos secciones.

La primera la conforman las tres estrofas iniciales, y la segunda las últimas dos.

 

La primera sección, muy claramente, enmarca una serie de tres aparejos en la boda, aún no consumada: el ramo, la iluminación en el altar, y la bendición nupcial.

Las tres son cambiadas por el autor, por moneda de dolor.

 

El ramo no será esa flor, predilecta por muchos poetas, el azahar; sino los amargos pensares y desdichas.

 

            Con mis amargos pensares

            y con mis desdichas todas

            haré tu ramo de bodas,

            (…)

 

La iluminación que abrillantará los semblantes en los novios, no será del fuego que sostiene la parafina; sino los ojos velados y angustiosos.

 

            (…), serán dos mustias

            antorchas para tu altar.

            (…)

 

Si esto no fuera poco, para el momento cúspide de la unión, que es la bendición, el presbítero echará mano del agua bendita, que no será simple compuesto aguado; sino el llanto de la cuita que sin tregua brota en el poeta.

 

            (…)

            tu frente pura ungirá

            como con agua bendita.

            (…)

Toda la primera parte, comprendida en las primeras tres estrofas, se anticipa en tiempo, a la consumación de la boda; por lo tanto, y como se espera, la segunda parte se lleva acabo en tiempo, unos minutos antes de que Dios bendiga esta unión.

 

La segunda sección cuenta con dos estrofas, acomodadas a modo de diálogo, bien respetados los tiempos de intervención alternados de cada uno.

 

La primera estrofa de esta segunda parte, abre con la voz de Damiana, tratando de detener la serie de reproches en pena del poeta.

 

            (…)

            -Señor, no penes tu ceño

            me duele como un reproche.

            (…)

 

Ante esto, súbitamente, la voz del bardo, cambia la temática de la conversación, y exclama por el aspecto de la novia.

 

La respuesta con la que termina esta estrofa, es interesante porque parece que deja el espacio para creer. que la novia ha vivido una noche cautiva del amor.

 

            (…)

            -Es que pasé mala noche:

            el amor me quita el sueño.

            (…)

 

 Un amor que se insinúa subliminal hacia el poeta.

 

 

La última estrofa de esta segunda parte, continúa y termina con el encuentro conversacional entre la Damiana y el poeta.

 

Interesante es que los dos primeros versos estén espaciados a modo vertical, conformando una conversación frontal.

 

            (…)

            -¡Y te vas!…

                                   -Me voy, es tarde,

            (…)

 

 

Lo que prosigue esta última estrofa, es la despedida completa de Damiana, excusada en que el templo arde a la espera de su llegada.

A esto no podían faltar los buenos, pero quizás hipócritas deseos de ambos; tal vez más evidente el mal sentimiento por parte del poeta.

 

            (…). ¡Tu mal mitiga,

            señor, y Dios te bendiga!

            (…)

 

A lo que el poeta responde.

 

            (…)

            -Damiana, que Dios te guarde…

 

 

Atrasando un poco en perspectiva temporal, este poema, cabe decirse que el poeta estuvo desesperado en letra, por el amor de Damiana.

 

Y adelantando la perspectiva, se debe decir, que después de esta despedida, se sabe que ella lo busca arrepentida, rogando de vuelta su interés.

 

A lo que el poeta, orgulloso y soberbio, como no dudo, haya sido la personalidad de Nervo, se niega rotunda y felizmente, porque ha hallado algo mucho más grande, abolir su ego, y encontrarse plenamente.

Amado Nervo - Imagen pública
Amado Nervo – Imagen pública

I-El Mago

Para terminar estos breves comentarios sobre algunos poemas de la obra “Los Jardines Interiores”, escribiré acerca de uno que conforma la tercia con la que finaliza el poemario.

 

 Esta última sección del libro orbita con un mensaje diverso: “El Mago, El Retorno y Condenación del Libro”.

 

Estos tres últimos poemas no son seriados, ni aluden a la temática de la médula que conforma “Los Jardines Interiores”.

 

Aunque podría decir que el tema general de éstos, es la poesía; su presencia, continuidad y futuro en el mundo humano.

 

 

En el preciso caso de “El Mago”; este ser mágico, camaleónico, omnipresente en todo lugar que el poeta considera poético, sea como forma o simple presencia, que aparece con fuerza y belleza, no puede ser otro más que el Verso.

 

Presencia enigmática que guiará toda la composición, y no será, sino hasta el final, que revele su identidad.

 

 

Sobre la división de este poema, podemos decir que está conformado por dos partes; la primera, la más sustancial y diversa, se cimienta en las tres estrofas iniciales, que se encadenan a los dos primeros versos de la cuarta estrofa.

 

De manera súbita, aunque sin un quiebre significativo, la segunda parte la conforman los últimos dos versos de la cuarta estrofa.

 

 

La primera parte, con un estilo egocéntrico muy bien subrayado, enumera diversas presentaciones.

Para ser exactos, son siete apariciones que lapidan con un sonoro “Yo”.

La primera estrofa de esta primera parte, es muy sólida y física, al enmarcarse entre mamíferos y aves.

            Yo marcho,

            y un tropel de corceles piafadores

            (…)

                                               Yo vuelo,

            y me sigue un enjambre de cóndores

            (…)

 

Dos detalles aquí: la primera, y muy interesante, es el desfasamiento que da a la segunda parte, trasladando a margen contrapuesto el segundo “Yo”.

La segunda, es la sensación mutante que provoca la palabra enjambre unida a cóndores; vocablo en su primera acepción relacionado con las abejas, aunque en su segunda, a cualquier conjunto de animales o personas.

 

Estos detalles, como es de esperarse en un poeta entrado en la mitad de su treintena, nos muestran directamente el cuidado y precisión que coloca en cada palabra y espacio.

 

 

La segunda estrofa de esta primera parte, vuelve la presencia del protagonista más suave, y convierte al Verso en viento que toca en la frondosa selva y florestal.

 

            (…)

            Yo canto,

            (…)

            y es arpa inmensa el florestal.

                                   Yo nado,

            y una lírica tropa de sirenas

            va tras mí por el mar alborotado.

            (…)

 

Como leemos, repite la estructura de la primera estrofa, y la remata, alejando más al Verso de una identidad terrenal, colocándolo en un plano netamente mitológico.

 

 

La tercera estrofa de esta primera parte, conserva la estructura de las anteriores, y como es de esperarse, suaviza, a punto de éter y espíritu divino, al Verso.

 

            (…)

            Yo río,

            y de risas se puebla el éter vago,

            (…)

                                   Yo suspiro,

            y la aurora riza suspirando al lago;

            (…)

 

Interesante la segunda imagen, que se encadena al último verso de esta estrofa, y coloca un escenario, entre romántico y solemne, al ver temblar en suaves ondas, la superficie del lago al amanecer.

 

 

Aunque ya escribí que esta tercera estrofa conserva la estructura de las anteriores, esto desde el siguiente punto de vista: seis versos, con rima consonante, aunque muy específicamente, no conservada en el par del primer y tercer verso de cada una.

Es importante comentar que esta estrofa se distingue, no por la estructura externa, sino por el interior, al sustraer el alargamiento de la segunda parte, y complementar con un determinismo portentoso divino, a lo más.

 

            (…)

            yo miro, y amanece cuando miro.

            (…)

 

La idea del amanecer en la poesía, es un recurso muy usado en la poética de cualquier nación, y en esta serie, específicamente en “Condenación del Libro”, también empleada con este determinismo.

 

 

La última estrofa, en sus dos primeros versos,que conforma unión con la primera sección, contiene un resumen, a manera repetitiva, de las acciones del protagonista, que antes de revelar su enigmática y mágica identidad, agrega un acompañante:

 

            (…), y me acompaña el Universo

            como una vibración: (…)

 

Importante al Verso, adjuntarle el escenario infinito, aunque por lo expresado en sus acciones, en el planeta Tierra parece una escala microcósmica.

 

 

Decidí dividir este poema en dos partes, porque ciertamente, todo lo anterior es un preludio para la súbita presentación del protagonista, en el penúltimo verso.

 

            (…): Yo soy el Verso,

            ¡y te busco, y me adoras, y eres mío!

 

 Si la presencia del sustento creador en la poesía, no es suficiente para dividir el poema en dos secciones, lo es la voz externa del último verso, propia del poeta, hasta ahora desaparecida, reclamando su trabajo y posesión.

 

Trabajo que se revela como macro y mico, cambiante y riguroso, alto y bajo vibrante.

 

 

                                   TODO

                                   verso

                                   bella poesía.

Místicas

Amado Nervo - Imagen pública
Amado Nervo – Imagen pública

por Marcos Solache

XXXI- En el Camino

 

A la par de “Perlas Negras”, Amado Nervo publicó “Místicas”.

Una serie de poemas enmarcados claramente en el misticismo; tópico que será recurrente en el ideario de Nervo.

En esta ocasión, y con un cambio súbito, aunque no desmembrado del fondo, Nervo intenta aluzar su oscuridad, y se vuelve mucho más religioso; aunque no alcanza la espiritualidad que logrará en años postreros.

Cabe el apunte de que Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo y Ordaz, cual era su nombre oficial, y no el seudónimo por el cual lo conocemos todos, estudió el primer año de leyes en el Seminario de Zamora, Michoacán.

Situación que evidencia su plena formación católica; aunque muy pocas veces, como en este par de poemas, sacada a relucir en su poesía.

El poema “En el Camino”, está dedicado a uno de los héroes literarios más importantes del poeta: Leopoldo Lugones.

No solamente de Nervo, sino de muchos otros, como Borges, Cortázar, Alfonso Reyes, López Velarde; y casi cualquier otro que se quiera nombrar, ha leído y amado la obra del Cordobés.

Existe una triple visión de las figuras de Lugones, Dios, y la Poesía.

La aparición de Lugones es determinante en el epitafio de la dedicatoria, pero con un sentido encubierto hacia la Poesía; el Padre-Dios.

El poema está dividido en tres actos.

El primer acto, “Resuelve tornar al padre”, comienza con un mensaje de confort hacia Cristo Rey.

            No temas, (…), si descarriado

            tras locos ideales he partido:

            (…)

Sintetiza los daños y dolores del mundo en que ha vivido el poeta, constituido entre fantasmas, que ahora, frente a la verdad, se han vuelto escombros.

Ahora que quiere regresar al Padre, se ha animado a formar en su ánima un nido auténtico.

            (…)

            olvidando los sueños que ha vivido

            y las tristes mentiras que ha soñado.

            (…)

Este par de versos, en especial, son muy fuertes desde el punto de vista que las vidas humanas, están pensadas en sueños humanos.

Perder los sueños, o peor aun, develarlos como mentiras, es un enfrentamiento realmente profundo.

Este primer acto termina con la llegada al monte místico.

Viejo, con un báculo, no espera llegar a la punta de la montaña, se conforma con la falda, estar pegado alo menos reluciente del ente divino.

            (…)

            con andrajos de púrpura en los hombros,

            con el haz de quimeras a la espalda.

Un símbolo de humildad y de grandeza a la vez, el utilizar el color de los Césares, pero hechos jirones.

Cabe aclarar que lo de viejo, es quizá una asimilación a la madurez temporal, y hartazgo terrenal que espera el poeta del mundo, ya que con 28 años, es muy difícil pensar que lo ha logrado.

El objetivo de este primer acto, se enfatiza en el último verso, que es una figuración clara de quien lo llevará al Padre, es la poesía.

El haz de quimeras que carga; pero no pesa, porque es un hermoso y brillante fardo.

El segundo acto; intitulado, “De cómo se congratularán del retorno”, enmarca, como desde el título se prevé, un tiempo futuro, inclusive inexistente en el tiempo lineal del poema.

Si en el final de el primer acto, ha determinado por asistir hacia el contorno bajo de la montaña, este acto se convierte en ficción sobre el posible logro de llegar ahí.

La primera estrofa se separa de las siguientes tres, por ahondar en el pensamiento del poeta, previo al encuentro.

            Tornaré como el pródigo doliente

            a tu heredad tranquila; (…)

La similitud con la parábola del hijo pródigo es inevitable, como también lo es, en este sumergimiento antes del beso que le dará Cristo en la frente, las tinieblas en las que se concentraba el poeta.

                                    (…), y al inclemente

            resplandor de los soles tengo miedo.

            (…)

Las siguientes tres estrofas están encadenadas, y describen, como ya se mencionó, el encuentro con Cristo, que es un compromiso de unión eterna, por medio de un anillo de casamiento.

            (…)

            y dejarás un ósculo en mi frente

            y un anillo de nupcias en mi dedo;

            (…)

Tal como en la parábola de Lucas XV, 11-32; el regocijo del Padre por ver a su hijo resucitar después de haber muerto, se celebra con una gran comida.

            (…)

            y congregando del hogar en torno

            a los viejos amigos del contorno,

            mientras yantan risueños a tu mesa,

            (…)

El tercer acto; titulado, “Pondera lo intenso de la futura vida interior”, es digamos el inicio del poema, desde el punto de vista en tiempo.

En esta sección, el poeta piensa lo que será, si un día se atreve a dirigirse hacia su Padre.

El móvil para esta futura vida, es la idea de la posibilidad en Cristo, en paz y aislamiento.

Inclusive menciona la Cartuja, como posibilidad, me atrevo a decir real en su vida, de en algún momento internarse en el monasterio.

 

Coincide que la espera en la llegada al Padre, debe ser un encuentro íntimo, y en silencio.

 

            (…)

            Ahí, solo por fin conmigo mismo,

            escuchando en las voces de Isaías

            tu clamor insinuante que me nombra.

            (…)

 

Importante mención sobre el gran profeta judío, ya que se confirma que la preparación católica de Nervo, no se quedó únicamente en el dogma, sino que ahondó en la Sagrada Escritura.

El poema termina con un grito de alegría, perdido entre los pasillos de aquél monasterio callado que espera encontrar en su interior.

 

            (…)

            cómo voy a perderme en las crujías,

            cómo voy a fundirme en la sombra!

 

El último verso ratifica el comentario sobre que “Místicas”, está pegado a “Perlas Negras”, al punto de que la poesía de Nervo, en este tiempo, clama luz, pero solamente le responde la oscuridad.

Místicas - Imagen pública
Místicas – Imagen pública

XXXIII.- Ultima Verba

 

El título de este poema, como vemos, está en Latín.

Llama la atención, en esta serie, un poema entero escrito en este idioma muerto: Hymnus.

Sabemos que Amado Nervo era un hombre culto, dominaba el francés, tenía esbozos de griego, y como vemos, algún conocimiento del Latín.

Hay otro poema, de la serie dedicada al amor de su vida, Ana Cecilia Luisa Dailliez, Gratia Plena, que entona con la tradición de titular en esta lengua.

Ultima Verba, es un poema corto, que consta de dos intervenciones alternadas.

Abre el poema, con un manifiesto en dos estrofas del Alma, y continúa con una respuesta de Cristo en un terceto, y un espacio en cursivas que funge como escenario; y termina con una oración, netamente, de cada uno.

La primera sección, del Alma, está formada por la misma cuestión, que expresamente se enmarca en el libro de Job.

 

            Señor, ¿Por qué si el mal y el bien adunas,

            para mí sólo hay penas turbadoras?

            (…)

Lo que varía, a diferencia de la amarga experiencia del de Idumea, es que en esta ocasión, el principal reclamador, el Alma, recuerda, aun en el espasmo más desesperado, que hay bien, aunque por ahora solamente le corresponda mal.

 

Esta pregunta-reclamo, que en esta ocasión no hace el favorecido por Yahvé, sino el Alma, desde un sentido genérico, se enriquece con el correr de la primera estrofa, y el continuar de la segunda.

 

            (…)

            El látigo fustiga, pero alienta;

            el incendio destruye, pero arde,

            (…)

 

Esboza escenarios únicos, en donde se presenta la dualidad que afirma que con la destrucción, hay creación.

 

 

Después de la pregunta con que abre el poema, y la serie de ejemplos que sustentan el reclamo, es muy interesante el cambio de ritmo que obtiene al final de esta serie, al abonar un doble verso, para ejemplificar la tormenta y el arrebol en las nubes.

 

Ante esto, la respuesta de Cristo no se hace esperar:

            -¡Insensato!, y yo estoy en tus dolores,

            soy tu mismo penar, (…)

 

El dolor en Nervo fue una experienciamuy germinativa en su poesía, y como lo vemos, a partir de ahora, será tornada en aceptación, porque Cristo no solamente se encuentra en la tranquilidad, sino también, en la desesperación.

 

Lo que prosigue, es nuevo en la poesía de Nervo, ya que a margen coloca una descripción de escenario, en letras cursiva.

 

Detalle por demás, que evoca una construcción dramática, acorde con el diálogo que nos muestra.

 

            (…)

            Se pueblan los espacios de fulgores

            y se desgarra sus velos el abismo.

            (…)

 

Antes de esta precisión, era muy difícil imaginar que la plegaria del Alma era nocturna.

 

De nueva cuenta una conexión con la turbia oscuridad de “Perlas Negras”.

Como bien se indica en anterior, el desgarre de los velos, presume el amanecer.

 

Y así el Alma exclama: – ¡Luz!…

 

 

Interesante por demás, el final desfasado en margen de la sentencia de Cristo.

 

            (…)

            -Yo enciendo las albas.

 

                        Amanece.

 

Lo sobresaliente, no es totalmente porque parece que el verso está en movimiento con el girar de la Tierra, y el aparecer del Sol en el horizonte, sino también por la significancia plena que da al poema, ya que de nuevo, y ante toda la serie de ejemplos generativos que expone el Alma en las primeras estrofas, se guarda el más común, aquél que vivimos todos los días, el amanecer, como señal de que Cristo, siempre, absolutamente siempre, regresa a nosotros.

Perlas Negras

Perlas negras - Imagen pública
Perlas negras – Imagen pública

por Marcos Solache

XVII

“Perlas Negras y Místicas”, fue el primer libro de poesía publicado por Amado Nervo, en el año de 1898, con apenas 28 años.

No se puede decir que es un libro precoz, ni maduro, porque ciertamente, para la poesía no hay edad, ni pensamiento: solamente sentimiento.

El título de esta primera mitad, que es una serie numerada de poemas, muestra poesía figurativa y oscura.

Una vida tan negra como la de Nervo, fue la de Rubén Darío, que por cierto, aparte de influencia en el Nayarita, fue un gran amigo.

Sus vidas compartieron hechos fatales, que expusieron al crudo sus sentimientos.

En muchas épocas, como esta lo demuestra en Amado, ennegrecieron sus poesías.

Como poetas se entendían, y en el nacer poético de Nervo, se nota una gran influencia del Nicaragüense; será por la pasión francófila que compartieron, y el azur poético que martilló en sus primeras estrofas.

Diecisiete es un poema con paso; dedicado a la poesía que contesta a la pregunta: ¿Eres sombra?.

Si lo es, el poeta quiere cubrirse de esa penumbra perpetua.

Está conformado porcuatro estrofas, de las cuales podemos decir que las dos primeras son intentos a la puerta de la definición, y las dos últimas un encuentro sobre laprivada de luceros.

En estos primeros años, distingo un Nervo de época, modernista y preciso en sus versos.

Este poema, en toda su extensión, presenta una peculiaridad en la pausa, al agregar una sangría en todos los versos pares de cada estrofa.

Esto es muy interesante por el silencio, pero sobre todo por la marcación que da a ciertos complementos, que siempre nutren al anterior puesto en margen.

La primer estrofa pregunta a la poesía si es ave, porque el espíritu del poeta es un árbol macilento y desnudo por el soplo del cierzo.

            (…)

                        ni parlotea entre el ramaje el céfiro.

            No puedes reposar en este árbol.

                        Prosigue, pues, tu vuelo.

            (…)

Si la poesía es ave, no podrá posarse en el poeta, porque el viento del norte ha destruido la frondosidad con la que el viento suave de las alas del canario invocado, podrían cantar.

La segunda estrofa vuelve a la pregunta; esta vez suavizando más la presencia de la musa, cuestionando si es aquella rocío matinal, frescura, límpidos destellos, o llanto del cielo.

            (…)

            No hay un cáliz siquiera en donde puedas,

                        como diamante trémulo,

            lanzar, cuando el sol surge esplendoroso,

                        tus límpidos destellos.

            (…)

Para que llegue esa frescura al páramo seco que es la vida del poeta, habría que fecundar lo infecundable; por lo tanto, y como es de esperarse, la musa poética de Nervo, no es aquesto.

Como es anticipado, si no es nada de lo que se ha tocado, es porque el poeta, en esta época de su vida, encuentra todo negro y envenenado, aunque bello, por eso “Perlas Negras”.

Así invita a la sombra:

            (…)

                        anida en mi cerebro;

            protectora de lívidos fantasmas,

            (…)

Ciertamente, en esta ocasión, la poesía se viste de noche, aunque con un espacio de luz, astro, solo e imposible, que figura en el inefable ensueño.

Es esto, más bien un escenario de soledad, como lo afirma Rilke, único espacio en el cual la poesía germina.

Importante notar que esta tercera estrofa, termina con una peculiaridad gráfica, al unir las siguientes palabras con un apóstrofe: s´emboza.

Tiene importancia por la métrica octosílaba de los versos pares, como del ritmo y abolición cacofónica en el mismo.

Esto sin pensar, que se muestra claro que la terminación e inicio de ambas, son los generadores que movilizan esta seña.

La última estrofa es un sacrificio encadenado en la oscuridad; donde el poeta y la poesía, harán un caos, y quizá Dios, compadecido, haga surgir un mundo de esperanza, ventura y consuelo.

El poema termina siendo una buena y fervorosa intención desde la poesía.

Perlas negras - Imagen pública
Perlas negras – Imagen pública

XXXVIII.

 Es un tema recurrente en las mitologías de diversas culturas, el figurar la transición del día a la noche, como una batalla, y una retirada del guerrero luminoso.

Para este poema, numerado como treinta y ocho, tenemos una representación muy sutil y contundente de esta transición, que por pertenecer a las “Perlas Negras”, la mayor parte de él, la pasaremos en la noche.

El poema está dividido en tres partes, de dos estrofas cada una.

La primera parte es la lucha del sol agonizante, el cual culminasiendo un escudo de bronce abandonado.

            (…)

            y su disco anaranjado

            (…)

            en el campo sangriento, tras la brega…

            (…)

En la segunda estrofa deesta parte, el escenario es más bien nocturno, donde abren las castas flores, estrellas, y el espacio es de la luna, queinvade con nacarado coche.

            (…)

            y brega con los trasgos de la noche

            la rutilante cuadriga del día.

            (…)

Efectivamente, la última parte de esta estrofa, esboza los últimos esfuerzos de la brillante caballería del astro rey, contra aquellos duendes, paseantes nocturnos.

La segunda parte, como es de esperarse, enmarca el tema principal del poema, que no puede ser, sino música, canción, poesía envuelta en el bamboleo de las palmas, que más adelante generará como Naturaleza.

            (…)

            y en el palmar qu´enhiesto se divisa

            cada palma es laúd, en que la brisa

            (…)

Vemos el mismo recurso de pegar dos palabras en esta estrofa, así como en la siguiente, un rescate en el anticuario del vocabulario, de nuevo para ajustar sílabas al metro, el uso de la contracción do, por donde.

Hay que puntualiza muy bien el escenario de la brega, que es exactamente en el horizonte, donde la línea del crepúsculo violado, pierde su último hálito.

Es aquí donde la parte final de esta segunda sección, exclama la queja mortal.

            (…)

            una queja de duelo: ¡cada fronda

            suspira la salmodia de la muerte!

            (…)

La tercera parte, hace una pausa futura, al imaginar lo que haría el Sol al despertar la mañana.

            (…), con sus centellas

            asaetando el piélago sonoro;

            (…)

Veamos esto como una orquesta nocturna, surgida por la virtud del silencio en la noche.

Resalto el final de esta estrofa, por la nutrida imagen que nos da de la aurora estrellada.

            (…)

            cuando entronen sus párpados de oro

            con pudores de virgen las estrellas.

            (…)

La última estrofa de esta tercera parte, sin que amanezca, en el mismo estado futurista comentado en la anterior; el poeta pide sobre el ara del cielo, que se cambie el son de duelo, por un himno santo de vida.

            (…)

            donde fulgura el sol como custodia,

            en vez de su tristísima salmodia,

            cantará el himno santo de la vida.

Aunque negro, Nervo sembró, desde esta época, un resquicio de esperanza, y eso lo demuestra claramente en estos dos poemas.