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10 CUENTOS PARA RECOMENDAR

Por Emanuel Bravo Gutiérrez

Somos adictos a las listas, a los catálogos, a los tops y a las enumeraciones, se conjuga con nuestra  afición a las colecciones y la acumulación. Muchos de mis amigos me han comentado que han querido una lista de cuentos o novelas que recomendaría; pues bien, estos son los diez cuentos que recomiendo en mis andanzas como lector, la lista no tiene un orden particular, son cuentos conocidos y que se encuentran disponibles en la red.

  • La dama del perrito. Antón Chejov.

Recuerdo que leí este cuento en una computadora de un cyber café a unos treinta minutos de que cerraran. Sí, lo sé, no es el ambiente más adecuado para leer el amor imposible de Dimitri Gurov y Ana Sergueyevna. Chejov, como un buen cuentista, no necesita cientos de páginas para transmitir la fuerza de una pasión, un mundo construido a partir de pequeños detalles y con uno de los finales más poderosos de la literatura contemporánea.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/rus/chejov/la_senora_del_perrito.htm

  • La última pregunta. Isaac Asimov.

El encanto primigenio del cuento radicó en su oralidad, esa virtud que tiene la pieza  al ser relatada en voz alta. Muchos de los cuentos los conocemos no por haberlos leído, sino por haberlos escuchado. Curiosamente, el cuento más importante de uno de los más grandes escritores de ciencia ficción, lo escuché antes de leerlo. Asimov nos plantea un dilema irresoluble, una última pregunta que abarca millones y miles de millones de años a través de distintos avatares que en vano gastan sus existencias para encontrar una respuesta. Yo recomiendo escuchar este relato en el siguiente audio de Ivoox.

http://www.ivoox.com/la-ultima-pregunta-isaac-asimov-audios-mp3_rf_3828356_1.html

  • Vendrán lluvias suaves. Ray Bradbury.

Una casa inteligente repite una y otra vez una rutina. Programada para dar un gran confort a sus habitantes ha desarrollado un programa exacto a cada hora del día, desde el desayuno, la limpieza, los platos de la comida y el cuidado del jardín… pero no sabemos nada de sus habitantes. Pocos cuentos han retratado de manera tan fría y matemática la soledad y el abandono.

http://narrativabreve.com/2013/10/cuento-breve-bradbury-lluvias-suaves.html

  • Conejos blancos. Leonora Carrington.

Junto con Remedios Varo, Leonora Carrington fue una de las más grandes artistas plásticas del surrealismo, pero además de sus pinturas y esculturas, Carrington expresó sus delirios a través de la narrativa. El cuento posee una atmósfera mórbida donde los conejos blancos son los guardianes de una terrorífica mansión donde el tiempo parece haberse detenido.

https://docs.google.com/document/d/1DuFWPLfsGa6Qk-7xITS3eIVvGi_n1ZcnKPdeIZDr2DU/edit?hl=es

  • Las ruinas circulares. Jorge Luis Borges.

Borges es uno de mis escritores favoritos, fue muy difícil decantarme por uno de sus cuentos, elijo este por el contenido mágico de su historia, un antiguo sacerdote consagrado a conocimientos secretos llega a las ruinas de un templo para soñar un hombre. El desarrollo general del cuento nos sumerge en un mundo lleno de alusiones arcanas, ritos ignotos, con uno de los finales más bellos en la literatura universal.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/borges/las_ruinas_circulares.htm

  • El viaje a la semilla. Alejo Carpentier.

La vida de un hombre, desde su nacimiento hasta su muerte… o desde su muerte hasta su nacimiento. Carpentier invierte el orden total de la manera en que concebimos las historias, más prodigiosa que todas las historias que comienzan in extremis. Su lenguaje resucita la realidad que en el principio creíamos moribunda, la vejez rejuvenece y como el mayor sortilegio concebido el tiempo corre sobre sus pasos.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/carpen/viaje_a_la_semilla.htm

  • Sueño de un hombre ridículo. Feodor Dostoievski.

Siento una gran inclinación por los cuentos que parecen sintetizar un universo, que a pesar de su corta extensión, entre sus líneas podemos vislumbrar la infinitud del tiempo, del espacio o la plenitud de toda una existencia, muchos de los cuentos de esta lista generan este efecto, en sus líneas podemos asomarnos a un mundo complejo. Dostoievski nos relata la manera en que un sueño asalta a un suicida la noche en la que había decidido abandonar el mundo. El sueño parece prolongarse durante siglos y dentro de él está contenida toda la historia del hombre.

https://bibioteca-jaranda.wikispaces.com/file/view/El+sue%C3%B1o+de+un+hombre+rid%C3%ADculo+(F.Dostievski).pdf

El cuento fue adaptado por el animador Alexander Petrov en un cortometraje visualmente alucinante. https://www.youtube.com/watch?v=k8eimDwXAik

  • La luz es como el agua. Gabriel García Márquez.

Supe de este cuento a partir de una ingeniosa campaña televisiva llamada “Imaginantes”, igualmente recomendable. Dos niños rompen un foco, la luz mana clara y fresca por el departamento ¿qué es lo peor que podría pasar?

http://arquitectura.unam.mx/uploads/8/1/1/0/8110907/luz_agua_marquez.pdf

  • La dama de picas. Alexander Pushkin.

Alexander Pushkin, el gran poeta ruso también fue un magnifico cuentista, en sus historias logramos leer la excelente síntesis del mundo aristocrático de San Petersburgo con la magia del mundo eslavo. Herman, un ambicioso general y ávido jugador está enamorado de Lisa, sin embargo, necesita de una gran fortuna para poder casarse con ella, puesto que está prometida al príncipe Yeletski, su ambición y deseos de ascensión social lo llevarán hasta las más extrañas consecuencias.

http://www.biblioteca.org.ar/libros/398.pdf

  • La muerte del estratega. Álvaro Mutis.

Este es uno de los cuentos que me gustaría haber escrito. Álvaro Mutis comienza su relato con un debate teológico sobre la canonización de Alar el Ilirio, Estratega de la Emperatriz Irene, muerto a manos de los infieles en una emboscada en las arenas sirias. A partir de esta referencia Mutis relata la vida de un hombre consagrado a la defensa de la fe y que se ve perturbado por la belleza de Ana la Cretense que lo lleva a reconsiderar toda su existencia.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/mutis/la_muerte_del_estratega.htm

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Los Artamónov

por Emanuel Bravo Gutiérrez

El siglo XIX había sido un siglo excepcional para la literatura rusa, su consolidación en la literatura universal era indiscutible.  En sólo cien años el gran país de los zares levantaba en alto los nombres de Tolstoi, Dostoievski, entre otros. Pero después de la Revolución rusa había que planear la estética de la siguiente era. El nombre que de forma inmediata nos viene a la mente es el de Máximo Gorki, escritor que sirve de eslabón entre la gran novela del siglo XIX y el realismo socialista del siglo XX. Gorki logró la admiración del pueblo con sus descripciones del bajo vulgo, de los vagabundos y méndigos. La madre fue especialmente aplaudida por la crítica y es la novela por la que es conocido en todo el mundo. 

El régimen socialista proclamaría a Gorki como el modelo para la literatura posterior. Sin embargo, en sus últimos años, el novelista mostraría una actitud escéptica frente al triunfo de los valores revolucionarios,  más aún de la premisa del arte al servicio del Estado. No sería descabellado pensar que esta fue la causa de su misteriosa muerte; ya no era útil para el Partido.

Máximo Gorki - Imagen Pública
Máximo Gorki – Imagen Pública

Los Artámonov es una de sus últimas novelas y por lo que he llegado a leer del autor, ésta es su mejor obra. La novela fue publicada en la Unión Soviética en el año de 1925, no es tan popular como sus demás obras, quizá por razones políticas más que literarias.

La novela es una larga saga familiar que inicia dos años después de la emancipación de los siervos en el año 1861 y concluye en los días de la Revolución. Los Artamónov son una modesta familia de mujiks que acaban de recibir la libertad, sus pasos inseguros los llevan a la ciudad de Driómov donde comenzarán a forjar su destino. El mayor de los Artamónov, Ilyá comenzará a trenzar el destino de sus vástagos en torno a una fábrica de lino que proporcionará su posterior fortuna, no sólo a su familia, sino al pueblo entero. Sus hijos y nietos desarrollarán sus vidas en torno al pueblo y a la fábrica.

Procesión de Pascua en la región de Kursk (1880-83). Ilyá Repin
Procesión de Pascua en la región de Kursk (1880-83). Ilyá Repin

La novela recoge medio siglo de historia rusa, sin que esta  sea la protagonista, las noticias llegan a Driómov como ecos lejanos. A diferencia de lo que podríamos pensar de la literatura de Gorki, esta novela no es una novela política, lo cual permite al escritor desarrollar personajes antes que ideas. El novelista ruso demuestra su verdadera habilidad de escritor antes que propagandista, al igual que los escritores precedentes de su nación, su interés está en el alma humana. De esta manera, por la novela vemos desfilar a personajes verdaderamente entrañables, de una psicología profunda que liga a Gorki con la mejor literatura del siglo XIX.

La trama es difícil de resumir por su gran complejidad, por su cantidad de protagonistas y los numerosos argumentos que Gorki desmadeja sobre esta estirpe. La historia está llena de amoríos frustrados, secretos mortales, pasiones desbordadas, contiendas generacionales, personajes afables, misteriosos, rebosantes de gran alegría o la melancolía más profunda, la acción se desarrolla rápidamente, simplemente no podemos dejar de leer.

La velada (1880). Ilyá Repin
La velada (1880). Ilyá Repin

Los Artamónov es un gran homenaje a este mundo que dejó de existir tras el movimiento bolchevique, pero más aún es una gran despedida a una tradición literaria, a la gran novela decimonónica. En esta obra encontramos mujiks que bien pudo haber pincelado Turgueniev en Los relatos del cazador, terratenientes e isbas dignas de Las almas muertas de Gogol, protagonistas con una psique dostoievskana, respira la épica familiar de Tolstoi y por sus páginas habitan seres sencillos de gran sensibilidad, hermanos de los protagonistas de los cuentos de Chéjov. Gorki consagra su arte a una gran tradición, demostrando también su propia genialidad, sabe perfectamente que esta llama se verá opacada en las décadas siguientes por el realismo socialista, el Partido se encargará de apagar los grandes talentos del siglo XX por medio de la censura, el exilio y los gulags. Esta novela bien podría servir de broche a un siglo de estética bien perfilada que comenzó con los versos de un joven poeta llamado Alexander Pushkin.

Iván Bunin: Sujodol

por Emanuel Bravo Gutiérrez

Cuando pensamos en los autores más preminentes de la literatura rusa, de forma inevitable, recordamos los nombres de Feodor Dostoievski, León Tolstoi, Nikolai Gogol, Alexander Pushkin, Vladimir Nabokov o Antón Chejov, si somos un poco más aficionados a las letras eslavas vendrán también a nuestra mente los nombres de Iván Turgueniev,  Boris Pasternak, Maximo Gorki, Mijaíl Lermontov, Anna Ajmátova y Alexander Solchenitzin, pero rara vez el nombre de Iván Bunin.

Nos encontramos a finales del siglo XIX, un joven talentoso y uno de los últimos escritores aristócratas comienza a publicar una serie de poemas y relatos, su estilo es fresco y renueva la visión de la vida rural rusa que parecía haberse estancado con Los relatos del cazador de Turgueniev. Iván Bunin le dará el último respiro a la literatura realista decimonónica, la cual se encontrará en vías de extinción con el realismo socialista instaurado por Maximo Gorki. Debido a su condición de aristócrata en 1920 se exiliará de Rusia para trasladarse en un barco de Odessa hacia Estambul. Continuará una vida en París donde los críticos se maravillarán por sus narraciones con un fuerte sabor popular. En 1933 la Academia sueca le concederá el premio Nobel de literatura, será el primer autor ruso que tendrá este premio, sin embargo, su nombre permanece en las sombras, eclipsado por las varias cumbres que esta literatura posee. Podemos intuir y suponer varias razones para este desconocimiento, su rechazo a las ideas socialistas imperantes en su país de origen, un excesivo refinamiento en el estilo, el hecho mismo de escribir literatura realista en una ciudad que alucinaba con los versos surrealistas de André Breton, de las novelas de la generación maldita y la obra de tantos artistas experimentales que hizo que el proyecto literario de Bunin se percibiera como anacrónico.

Retrato de Iván Bunin - Leonard Turzhansky
Retrato de Iván Bunin – Leonard Turzhansky

Rara vez se prestó atención a la obra de un autor tan importante como Iván Bunin, pero será a raíz de la caída de la Unión Soviética cuando la crítica literaria comenzó a valorar su obra. Sujodol publicada en 1911 es una de las novelas más importantes de este escritor, y después de esta larga introducción, puedo comenzar a hablarles de ella. 

Sujodol es el nombre de una aldea perdida en las estepas rusas, una aldea apresada en un espacio infinito, un mar verde donde naufragan dachas señoriales e isbas de mujiks, el tiempo parece detenerse y encadenar la vida de los pobladores. El mismo inicio de la novela nos transmite una añoranza rural: “Nunca pudimos comprender el cariño de Natalia a la aldea de Sujodol”. El mundo rural de Bunin se diferencia del de Turgueniev o el de Tolstoi por una razón: no es idealista. Sujodol no es una oda a la vida pastoril, la aldea de Sujodol es un mundo oscuro, descarnado, lleno de sombras y sobre todo, asfixiante. Iván Bunin vivió en sus primeros años en una de estas aldeas, conoció de cerca el trato que tenían los amos con sus siervos que no distaba mucho de los tiempos de la Edad Media. 

El lago - Konstantin Yakovlevich Kryzhitsky
El lago – Konstantin Yakovlevich Kryzhitsky

La novela relata la historia de una familia durante tres  generaciones en este entorno cerrado del cual nadie puede escapar. El hilo conductor de todas las historias es Natalia, una sierva liberada que vive muy de cerca el destino de sus amos. Amores secretos, misteriosos asesinatos, traiciones, castigos, matrimonios arreglados, maldiciones, añejas locuras y fugaces alegrías conviven en esta novela que destella por su vivacidad y su dinamismo. Solemos pensar que una gran novela rusa siempre debe poseer un tamaño exorbitante, no así la de Iván Bunin, que apenas logra superar las cien páginas y que sirve de maravilloso aliciente para leer más del escritor.

El medio para conseguir este efecto es la renuncia a la linealidad, la novela se compone de varios recuerdos referidos por los parientes más jóvenes de la familia a través de varias analepsis, el orden se descompone y adquiere más la apariencia de un mosaico de eventos. La nostalgia y el recuerdo dan el tono general de la obra y nos regala fragmentos llenos de un lirismo decimonónico que nos hace recordar la obra de Chejov o de Turgueniev:

“Como una florecilla bermeja nacida en jardines de leyenda, era su amor. A la soledad  de la estepa, a aquella soledad aún más sagrada que la soledad de Sujodol, llevó su amor consigo, para en el silencio, en el aislamiento, vencer sus dulces y ardientes torturas y luego sepultarlo para siempre, hasta su muerte, en las profundidades de su alma de aldeana de Sujodol”

Esta expresión propia del alma rusa nos proporciona el medio para emparentarlo con la gran literatura de su país de origen. Sujodol es esta aldea a la cual nadie puede renunciar, un lugar lleno de supersticiones, de una magia profundamente eslava y que parece prefigurar las sagas familiares de William Faulkner en Yoknapatawpha y de forma más cercana la Comala fantasmal de Juan Rulfo y el Macondo de Gabriel García Márquez.

Campanas al atardecer - Isaak Ilich Levitán
Campanas al atardecer – Isaak Ilich Levitán

Iván Bunin rescata un mundo que dejaría de existir tan solo unos años después con el estallido de la Revolución rusa, un mundo que originó también los cuartetos de cuerda de Alexander Borodin y la pintura de varios paisajistas. Su obra desprende el aroma de los campos de heno y los ecos de la balalaika.

 

Bibliografía

Bunin, Iván (1992). Sujodol. Editorial Gallimard-Promesa. México.

Pinturas (por orden de aparición).

Turzhansky, Leonard. Retrato de Iván Bunin

Yakovlevich Kryzhitsky Konstantin. El lago

Ilich Levitán Isaak. Campanas al atardecer