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La agitación es el estado natural de la materia: Arturo Hernández

Por Frida Calvo Ollola y Marcos Calderón Azalea

Tras realizar una lectura meticulosa de la obra disponible de Arturo Hernández, solicitamos una entrevista para conocer e indagar en torno a sus ideas sobre la escritura. Nos reunimos en un café en el centro histórico de Bogotá y hablamos alrededor de treinta minutos. Pese a ser reacio con las entrevistas, nos sorprendió conocer a un pensador astuto, que nos brindó una charla muy inteligente sobre literatura y la situación social de su país.

M.C: Maestro, estamos muy felices de poder entrevistarlo.

A.H: Dime Arturo, por favor.

M.C: Bien.  Arturo, le han preguntado antes en la radio argentina si se define como un escritor o un poeta o un docente. Sabemos que tiene estudiantes en muchos países y que ha llevado a cabo diversas labores de promoción cultural. Dirige la revista Noche Laberinto y, por supuesto, escribe. ¿Cómo se define Arturo Hernández?

A.H: Yo creo que el escritor debe ser un filósofo al que le resulte indispensable comunicar sus preocupaciones a través de ejemplos, de ficciones.

M.C: Entonces, ¿se considera usted de esta manera?

A.H: Creo que me es necesario escribir. Todo pensamiento o conceptualización precede al acto mismo de la escritura, aunque a veces ocurre que escribiendo –felizmente acaso- se encuentra uno mismo frente a la necesidad de plantear sus preocupaciones humanas a través de sus personajes y en el caso de la poesía, a través del lenguaje. La docencia, en este caso, es el arte de permitirle al otro descubrir su mundo y su lenguaje.

M.C: Algunos críticos han señalado que en sus cuentos (especialmente) el lenguaje es un protagonista. ¿Cree que el lenguaje sea no solo la materia prima de su escritura poética, como ya lo ha dicho, sino también en otros géneros?

A.H: Habría que ver primero el contexto desde el que escribe ese crítico. En la poesía, el lenguaje es el universo. Cada palabra define al mundo y lo crea, con la ayuda del lector, claro. No podría negar que en alguna lectura de mis cuentos, se pueda concluir que el lenguaje sea un personaje o que le sea tácito cierto protagonismo, pero no es mi primera intención consciente.

M.C: En sus textos políticos no esta tan marcada esta preocupación filosófica o lingüística ¿A qué cree que se deba esto?

A.H: Pues tú estás haciendo una afirmación, un juicio de valor axiológico, válgase el pleonasmo. Lo que significa que en tu lectura, esa “preocupación” no se hace manifiesta. Sin embargo, creo que al hablar de problemáticas políticas o sociales, el lenguaje es el vehículo del pensamiento porque se trata de la deconstrucción de conceptos individuales y su posterior diálogo con diversas fuentes de información. El fin último de todo esto es una comunicación efectiva de esas ideas. En la poesía por ejemplo, el lenguaje. La palabra es la imagen y viceversa. Pero en una columna o un ensayo debe primar el debate de ideas y la claridad en el desarrollo de los puntos planteados.

M.C: Hablando de política y de lenguaje, ¿qué opina de los diálogos de paz aquí en Colombia?

A.H: Ya lo he mencionado antes, la paz, como concepto, es irreal y subjetivo. Existen definiciones generales pero no un significado universal. Por ejemplo, no creo que la paz halle el mismo significado para una persona que lleva años internado en la selva y que ha asesinado y que ha violado y que ha robado, que para la sociedad civil de la capital, por ejemplo. Todavía más si estos ciudadanos pertenecen a una generación joven que no presenció la época de la violencia y que no estuvo ahí cuando lo del club El Nogal o las “pescas milagrosas” o los secuestros y las desapariciones forzadas. Colombia es un país sin memoria histórica. Marchamos hacía un horizonte individualista, sin una consciencia de nuestra identidad. Es decir, no sabemos lo que queremos pero deseamos tener la razón a toda costa. El país es, a un mismo tiempo, una realidad y muchas realidades. No es lo mismo vivir en Bogotá que en zonas más azotadas por la violencia, la inseguridad, el hambre y la falta de educación.

M.C: ¿Qué es para usted la paz?

A.H: Es una pregunta complicada. No creo que la paz sea real. La agitación es el estado natural de la materia, nada permanece inerte, ni las partículas subatómicas que vibran, ni los procesos naturales de la materia que siempre cambia y se transforma.

M.C: Entonces, ¿lo que prefiere es la calma?

A.H: ¡Peor! Hay un poema de Mario Ochoa titulado así (lo recomiendo). La calma no es natural, es meramente literaria. ¿La mar está en calma? Jamás, es una falacia. La mar no está agitada, se mueve lentamente, sus convulsiones nos son tan violentas. Eso es diferente. La mar política de este país no estará en paz. Con un poco de suerte y mucho trabajo, se moverá con más justicia, con más honestidad y con más equidad.

M.C: ¿Esa agitación es su estado natural también? Me refiero a que se dice que usted trabaja mucho y da la impresión de estar siempre ocupado. Al respecto, algunos críticos han señalado que uno de sus ensayos sobre Alejo Carpentier, publicado en la revista Noche Laberinto, tenía muchos problemas de desarrollo y que el estilo es descuidado. ¿Qué tan cierto es que esto se debió a que estaba enfermo y cansado?

A.H: Comencé a escribirlo cuando estaba terminando de releer El Siglo de las Luces. Había leído durante los primeros días del mes Los Pasos Perdidos, Los Fugitivos, El Viaje a la Semilla, El Acoso y El Reino de este Mundo. Luego estuve enfermo y posteriormente hospitalizado. Seguí escribiendo poco y mal durante todo el mes y el día que me dieron de alta caminé hasta la biblioteca Julio Mario Santo Domingo, que está relativamente cerca de ahí, para escuchar los textos de Carpentier leídos por otros escritores en la fonoteca. Fue un pésimo texto, es verdad. Quizá todo tenga que ver con mi escritura y no con la enfermedad. Nadie debería leer eso. Pero leer a Carpentier, eso es un placer.

M.C:¿En qué está trabajando en este momento?

A.H: Pues tengo en mente algunos textos. Estoy escribiendo un libro de poesía que ya he desarrollado bastante, se llamará La Carta Robada. Mi relación con la escritura es complicada. No tengo tiempos, escribo cuando necesito hacerlo, no puedo forzarme a escribir. Viven en mi mente las ideas de mis textos, que ya he venido trabajando previamente a través de la imaginación, luego cuando algo me resulta inevitablemente mágico, como un pasaje de Onetti o un poema de Vallejo, me pongo a escribir. Tengo fundamentalmente dos grandes periodos de angustia mental: cuando estoy escribiendo y cuando no.

M.C: ¿Qué puede recomendarnos a los lectores jóvenes que queremos comenzar a escribir?

A.H: En el acto de escribir, al igual que en el acto de vivir, coincide un elemento fundamental: se es terriblemente frágil. Debe buscarse la voz propia y como lo dijo alguna vez Onetti, decirse únicamente lo que es más valioso que el silencio. Lo que es íntimamente verdadero para un hombre. Puede ser el eco vital en el alma humana y mancomún. Lo íntimo y lo universal deben fundirse para alcanzar la más alta poesía.

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10 CUENTOS PARA RECOMENDAR

Por Emanuel Bravo Gutiérrez

Somos adictos a las listas, a los catálogos, a los tops y a las enumeraciones, se conjuga con nuestra  afición a las colecciones y la acumulación. Muchos de mis amigos me han comentado que han querido una lista de cuentos o novelas que recomendaría; pues bien, estos son los diez cuentos que recomiendo en mis andanzas como lector, la lista no tiene un orden particular, son cuentos conocidos y que se encuentran disponibles en la red.

  • La dama del perrito. Antón Chejov.

Recuerdo que leí este cuento en una computadora de un cyber café a unos treinta minutos de que cerraran. Sí, lo sé, no es el ambiente más adecuado para leer el amor imposible de Dimitri Gurov y Ana Sergueyevna. Chejov, como un buen cuentista, no necesita cientos de páginas para transmitir la fuerza de una pasión, un mundo construido a partir de pequeños detalles y con uno de los finales más poderosos de la literatura contemporánea.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/rus/chejov/la_senora_del_perrito.htm

  • La última pregunta. Isaac Asimov.

El encanto primigenio del cuento radicó en su oralidad, esa virtud que tiene la pieza  al ser relatada en voz alta. Muchos de los cuentos los conocemos no por haberlos leído, sino por haberlos escuchado. Curiosamente, el cuento más importante de uno de los más grandes escritores de ciencia ficción, lo escuché antes de leerlo. Asimov nos plantea un dilema irresoluble, una última pregunta que abarca millones y miles de millones de años a través de distintos avatares que en vano gastan sus existencias para encontrar una respuesta. Yo recomiendo escuchar este relato en el siguiente audio de Ivoox.

http://www.ivoox.com/la-ultima-pregunta-isaac-asimov-audios-mp3_rf_3828356_1.html

  • Vendrán lluvias suaves. Ray Bradbury.

Una casa inteligente repite una y otra vez una rutina. Programada para dar un gran confort a sus habitantes ha desarrollado un programa exacto a cada hora del día, desde el desayuno, la limpieza, los platos de la comida y el cuidado del jardín… pero no sabemos nada de sus habitantes. Pocos cuentos han retratado de manera tan fría y matemática la soledad y el abandono.

http://narrativabreve.com/2013/10/cuento-breve-bradbury-lluvias-suaves.html

  • Conejos blancos. Leonora Carrington.

Junto con Remedios Varo, Leonora Carrington fue una de las más grandes artistas plásticas del surrealismo, pero además de sus pinturas y esculturas, Carrington expresó sus delirios a través de la narrativa. El cuento posee una atmósfera mórbida donde los conejos blancos son los guardianes de una terrorífica mansión donde el tiempo parece haberse detenido.

https://docs.google.com/document/d/1DuFWPLfsGa6Qk-7xITS3eIVvGi_n1ZcnKPdeIZDr2DU/edit?hl=es

  • Las ruinas circulares. Jorge Luis Borges.

Borges es uno de mis escritores favoritos, fue muy difícil decantarme por uno de sus cuentos, elijo este por el contenido mágico de su historia, un antiguo sacerdote consagrado a conocimientos secretos llega a las ruinas de un templo para soñar un hombre. El desarrollo general del cuento nos sumerge en un mundo lleno de alusiones arcanas, ritos ignotos, con uno de los finales más bellos en la literatura universal.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/borges/las_ruinas_circulares.htm

  • El viaje a la semilla. Alejo Carpentier.

La vida de un hombre, desde su nacimiento hasta su muerte… o desde su muerte hasta su nacimiento. Carpentier invierte el orden total de la manera en que concebimos las historias, más prodigiosa que todas las historias que comienzan in extremis. Su lenguaje resucita la realidad que en el principio creíamos moribunda, la vejez rejuvenece y como el mayor sortilegio concebido el tiempo corre sobre sus pasos.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/carpen/viaje_a_la_semilla.htm

  • Sueño de un hombre ridículo. Feodor Dostoievski.

Siento una gran inclinación por los cuentos que parecen sintetizar un universo, que a pesar de su corta extensión, entre sus líneas podemos vislumbrar la infinitud del tiempo, del espacio o la plenitud de toda una existencia, muchos de los cuentos de esta lista generan este efecto, en sus líneas podemos asomarnos a un mundo complejo. Dostoievski nos relata la manera en que un sueño asalta a un suicida la noche en la que había decidido abandonar el mundo. El sueño parece prolongarse durante siglos y dentro de él está contenida toda la historia del hombre.

https://bibioteca-jaranda.wikispaces.com/file/view/El+sue%C3%B1o+de+un+hombre+rid%C3%ADculo+(F.Dostievski).pdf

El cuento fue adaptado por el animador Alexander Petrov en un cortometraje visualmente alucinante. https://www.youtube.com/watch?v=k8eimDwXAik

  • La luz es como el agua. Gabriel García Márquez.

Supe de este cuento a partir de una ingeniosa campaña televisiva llamada “Imaginantes”, igualmente recomendable. Dos niños rompen un foco, la luz mana clara y fresca por el departamento ¿qué es lo peor que podría pasar?

http://arquitectura.unam.mx/uploads/8/1/1/0/8110907/luz_agua_marquez.pdf

  • La dama de picas. Alexander Pushkin.

Alexander Pushkin, el gran poeta ruso también fue un magnifico cuentista, en sus historias logramos leer la excelente síntesis del mundo aristocrático de San Petersburgo con la magia del mundo eslavo. Herman, un ambicioso general y ávido jugador está enamorado de Lisa, sin embargo, necesita de una gran fortuna para poder casarse con ella, puesto que está prometida al príncipe Yeletski, su ambición y deseos de ascensión social lo llevarán hasta las más extrañas consecuencias.

http://www.biblioteca.org.ar/libros/398.pdf

  • La muerte del estratega. Álvaro Mutis.

Este es uno de los cuentos que me gustaría haber escrito. Álvaro Mutis comienza su relato con un debate teológico sobre la canonización de Alar el Ilirio, Estratega de la Emperatriz Irene, muerto a manos de los infieles en una emboscada en las arenas sirias. A partir de esta referencia Mutis relata la vida de un hombre consagrado a la defensa de la fe y que se ve perturbado por la belleza de Ana la Cretense que lo lleva a reconsiderar toda su existencia.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/mutis/la_muerte_del_estratega.htm