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Historietas e identidad latinoamericana: entrevista a Nava

Taco de ojo: Tlacuilo Latino Toons - Fotografía por Job Melamed
Taco de ojo: Tlacuilo Latino Toons – Fotografía por Job Melamed

Durante la inauguración de Taco de ojo: Tlacuilo Latino Toons, en Museo Amparo, una exposición que aborda la cultura de la historieta en entrecruzamiento con el imaginario y la  iconografía de las culturas originarias de América Latina, tuvimos la oportunidad de platicar con Nava, curador y editor de este proyecto.

José Luis Dávila: ¿Cómo fue el proceso para juntar a los artistas?

Nava: Llevamos con taco de ojo tres años y medio, más o menos, y la idea es publicar a autores latinoamericanos que ya trabajan en la auto publicación, dicho de otra forma, todos son fanzineros. Taco de ojo se fundó con Marco Tóxico, de Bolivia, Ernán Cirianni, de Argentina, Tomás Ives, de Chile, Jorge Pérez Ruibal, de Perú, y, en México, Mr. Glaubitz y yo, como editor. Entonces, yo iba invitado a una feria del libro y decidí hacer una revista en un mes; para eso les pedí ocho páginas por cada país latinoamericano a mandar colaboraciones. Después de esa presentación más gente se acercó y se formó el colectivo tal cual, donde podemos decir “vamos a hacer una temática sobre los pueblos originarios y vamos a trabajar con esta perspectiva durante un rato”. Y lo otro es que imprimir en risograph define la estética. Aquí no hay trabajos que tengan un look de superhéroes porque, no sólo no nos interesa el tema, pero ese estilo de aerógrafo no se reproduce bien en risograph, sino más bien aquí hay plastas, línea, hay tramas para generar colores, y eso está más cercano al grabado y la gráfica.

JLD: ¿Cuál es la distinción entre el trabajo que se tiene aquí y el de un cómic tradicional, como en el que muchos de los artistas de aquí han trabajado?

N: Todos siguen auto publicando sus fanzines, y hay festivales independientes de historieta donde se presentan las publicaciones. Sin embargo, la antología y la muestra de Taco de ojo es un esfuerzo colectivo y queremos que la gente responda en otros lugares, como en Argentina, donde dicen que no hay tantos pueblos indígenas pero la historieta de Edu Molina crítica esa visión simplista de ser un país conquistado donde ya no hay gente indígena.

JLD: ¿Cómo fue traer a personas de la ilustración o el diseño a hacer arte en forma?

N: Lo que pasa es que se está revalorizando la historieta en general, tal vez no por la historieta comercial, sino por la historieta underground que ganó aceptación y ahora se reconoce la novela gráfica como un género propio. Yo doy el diplomado de novela gráfica en San Carlos, antes daba clases en la Casa de Francia, antes en otra universidad, siempre con un perfil latinoamericanista, e invito a los que son buenos dibujantes a probar su mano y contar historias que tengan un pie en identidad latinoamericana, porque muchas veces tenemos esa alienación presente de ser como tercermundistas pero “ay, los tercermundistas son más abajo”, y yo no creo que sea así, más bien hay mucho en común y viéndolo en conjunto se puede apreciar que hay una relación real. Hacer cómics así es una forma de expresar mucho en poco espacio; es más difícil que la simple ilustración y tiene esa narrativa, y de manejo de tiempos está complejo. Nos tardó medio año hacer la de Mictlán en pixel; el códice del Popol Vuh también fue muy largo el proceso para hacer pocas páginas, no es lo mismo que una revista vaquera que, según dice, se producía veinticuatro páginas en un día.

JLD: Respecto a eso, hablamos de narrativa en cada una de las piezas, pero como curador, ¿cómo armaste la narrativa de la sala?

N: La narrativa de la sala pretende reflejar zonas geográficas e impulsos que ya se registran en los colores; si los colores en las historietas no son arbitrarios, sino simbólicos, relacionados a cierta cosa, sólito se organiza. El Taco de ojo, cuando saqué la primera publicación, era sólo rojo y negro, entonces intercalábamos rojo, negro, luego una sección roja y negra, para dar el deleite, y se repetía así, por una lógica de imprenta. Ahora, en la sala hay un muro de la vida y un muro de la muerte que se contraponen y generan tensión; hay una obra de grabado en medio que se llama Un mundo donde quepan todos los mundos, para generar esa noción de centro y diversidad; hay un muro que se enfoca a Brasil, a la amazonia como tema, otro que es el desierto, el norte de Chile, Bolivia, y un lado que se enfoca a los peruanos. Las figuras arriba tienen que ver como si fueran dioses o ejes que jalen a la narrativa hacia allá: hay un perro, una serpiente y un puma, un poco reflejan en el pensamiento que siempre había un predador de una zona, el alto, el valle o el cielo, que gobernaba, y, en este caso, la calavera en el subsuelo. Hay una parte humor, de cosas más ligeras, hay otra que es de terror. Creo que se resolvió. Esperamos que la gente saque sus propias conclusiones y que interprete porque, si bien no todas las historietas tienen texto, eso no quiere decir que sean mudas, al contrario.

JLD: ¿Qué sigue en el proyecto?

N: Se convoca al cuarto Taco de ojo que abordaría el tema de los migrantes; queremos invitar a la gente a pasar anécdotas, escritos, gráfica, y vamos a tratar de hacer un libro grande sobre la migración, que es Taco de ojo: Caminante. Y la otra es que esta muestra siga circulando, que se vea en distintos lados para recibir impresiones de la gente y que pueda llegar a comunidades más inaccesibles para que ellos nos compartan sus impresiones.

El lugar menos libre en Estados Unidos

por Greg Lukianoff

Traducción de E. J. Valdés

El siguiente apunte sirve como complemento a la opinión de Greg Lukianoff que traduje antes para este espacio: ¿La libre expresión te ofende? Al igual que aquel comentario, el presente se grabó como un vídeo para el canal de YouTube de Prager University y aborda la complicada situación que vive la libertad de expresión en las instituciones de educación superior de los Estados Unidos; un fenómeno que se nos puede antojar ajeno, insignificante, quizá hasta bobo, pero que tiene una enorme posibilidad de atravesar la frontera e impregnar nuestras universidades. La desmedida corrección política que impera sobre todo entre los jóvenes es alarmante, pues si hemos de creer y aceptar que la pluralidad es el camino a la grandeza (E PLURIBUS MAXIMUS), el obligar a las masas a adoptar pensamientos y actitudes basadas en no herir la susceptibilidad de los otros es la ruta equivocada.

El enlace al vídeo original en inglés está al final del texto.

¿Cuán importante es la libre expresión en un campus universitario? Esto es lo que la Suprema Corte dijo en 1957 en el notorio caso de Sweezy contra New Hampshire: “Docentes y alumnos siempre deben tener la libertad de indagar… de lo contrario, nuestra civilización se estancará y morirá”. Palabras emotivas y acertadas. Es por esto que lo que sucede en colegios y universidades estadounidenses resulta tan perturbador. Un estudio llevado a cabo por la Asociación de Colegios y Universidades Americanos[1] en 2010 reveló que solamente 30 % de los graduados concordaban con la pregunta “¿es seguro tener opiniones impopulares en este campus?”. Peor aún: el estudio halló que la confianza que los alumnos sienten al tener opiniones impopulares disminuye del primer al último año. ¿Cómo es posible que en una universidad, un lugar en donde la expresión debería ser libre, los jóvenes tengan miedo de albergar —ya no se diga expresar— opiniones impopulares? El motivo es que durante décadas las universidades han transmitido un mensaje claro a sus estudiantes: expresen opiniones disidentes, violen la corrección política o incluso critiquen a la administración bajo su propio riesgo. Después de trabajar durante doce años en la Fundación para los Derechos Individuales en la Educación[2], he visto cientos de ejemplos de alumnos en riesgo. He aquí sólo algunos.

Students in front of the mail library on the campus of Northwester University in Chicago, Ill., Aug 1,1947. (AP Photo/Edward Kitch)

En la Universidad de Purdue, un campus de la Universidad de Indiana, en Indianápolis, un alumno y empleado fue hallado culpable de “acoso racial” por leer en público un libro que a algunos de sus compañeros les pareció ofensivo. El libro era Notre Dame vs. The Klan[3] y estaba disponible en la biblioteca de la escuela. Éste relata y celebra la derrota del Ku Klux Klan cuando sus miembros marcharon dentro de la Universidad de Notre Dame en 1924. ¿Qué le pareció ofensivo a la universidad? La imagen en la cubierta.

En la Universidad de Delaware, los alumnos fueron sometidos a “reeducación ideológica” como parte del programa de orientación de la escuela. El programa era descrito como “tratamiento” para estudiantes con actitudes y creencias incorrectas. Se les enseñó a adoptar puntos de vista aprobados por la universidad en cuanto a política, raza, sexualidad, sociología, filosofía moral y medio ambiente. También se les requería asistir a entrevistas con sus asistentes residentes en las que los obligaban a responder preguntas personales, intrusivas, minuciosas e irrelevantes como: “¿cuándo descubriste tu identidad sexual?”

Y cada vez un mayor número de escuelas intentan alejar a los alumnos religiosos de sus campus. La Universidad de Vanderbilt, por ejemplo, ha promulgado una política que prohíbe a los grupos estudiantiles religiosos elegir miembros y líderes basándose en su fe. Como resultado, catorce grupos cristianos fueron desconocidos por la universidad.

Luego están los “códigos de lenguaje” en la mayoría de los colegios y universidades de Estados Unidos. ¿Qué es un código de lenguaje? Es una regulación o política de la universidad que limita o prohíbe la expresión escrita o verbal que protege la primera enmienda. Estos códigos se aplican con una deslumbrante doble moral contra lenguaje religioso, conservador o políticamente incorrecto, o sencillamente contra el lenguaje que a la administración le resulte desagradable. En otras palabras, hay cosas que puedes decir o escribir con toda libertad fuera del campus pero que pueden traerte severos problemas si las dices o escribes en él. Estos códigos incluyen políticas que prohíben expresiones que los administradores encuentran injuriosas u ofensivas. Un código absurdo que apareció en múltiples universidades prohibía la “risa dirigida inadecuadamente”, y de un modo orwelliano algunas escuelas limitan la libre expresión a diminutas secciones denominadas “zonas de libre expresión”. Hace poco, en la Universidad de Arkansas Central, un alumno era sometido a acción disciplinaria si decía o hacía algo que le resultara molesto a otro alumno. En el estudio más amplio conducido hasta ahora respecto a los códigos de lenguaje en los campus, FIRE halló que el 62 % de los colegios más prestigiados del país tienen severas restricciones contra la expresión verbal o escrita, lo cual viola las garantías de la primera enmienda. ¿Cuáles son las consecuencias de toda esta censura? Las explico a detalle en mi libro Unlearning Liberty: Campus Censorship and the End of American Debate, pero para nuestros fines me enfocaré solamente en tres de ellas:

Greg Lukianoff - Imagen pública
Greg Lukianoff – Imagen pública

La primera es que la censura en los campus enseña a los alumnos que tienen derecho a no sentirse ofendidos. El momento en el que la sociedad declara que la gente tiene derecho a no sentirse ofendida es el momento en el que anuncia el fin de la libre expresión.

La segunda es que la censura en los campus inculca a los alumnos hábitos intelectuales pobres. Les enseña a no pensar críticamente so riesgo de llegar a una conclusión o a la expresión de un pensamiento que pueda ofender a alguien. Peor aún: a los alumnos se les enseña a ignorar el principio de que la gente educada debe buscar de manera activa a otros individuos inteligentes con cuyas ideas no concuerda para el debate y la discusión.

Y la tercera es que enseña a los alumnos que tienen menos derechos de los que poseen en realidad, que deben someterse a una autoridad arbitraria. Una generación de estudiantes que no conoce sus derechos y que cree que debe tener permiso para expresar lo que hay en su mente no piensa como parte de un pueblo libre, y eso es una amenaza a la sociedad libre.

Los derechos incluidos en la primera enmienda moldean a la sociedad estadounidense. Fomentan el pluralismo religioso y cultural, promueven la innovación escolar y científica y aseguran una notable prosperidad. Pero las universidades de hoy, con su censura, sus códigos de lenguaje y su corrección política, están poniendo en riesgo el futuro de este experimento único. Esto es justo lo contrario de lo que la educación superior estadounidense debería hacer.

Video original:

https://www.youtube.com/watch?v=dJaM8IOev7E&list=WL&index=15

[1] Association of American Colleges and Universities (N del T).

[2] Foundation for Individual Rights in Education (FIRE, por sus siglas) (N del T).

[3]Notre Dame vs. The Klan: How the fighting Irish defeated the Klu Klux Klan.De Todd Tucker. Este libro relata un conflicto violento entre miembros del KKK y alumnos de la Universidad de Notre Dame en mayo de 1924, y cómo este hecho fue crucial para la caída del grupo supremacista (N del T).

Carcoma, poesía de aquello que vemos y nos mira

Carcoma - Portada
Carcoma – Portada

por José Luis Dávila

De a poco todos quedamos un día rendidos ante esa incertidumbre que provoca ver a nuestros pies polvo de lo que somos –¿o fuimos?–, remanentes de las acciones y pensamientos que los años han acumulado, y nos espanta, por supuesto, porque a veces son reflejo que nos obliga a conocer aquello que no queremos conocer y, otras, son fantasma que acosa el hogar en el cual nos creíamos a salvo del acecho de la memoria.

Sin embargo, siempre queda un breve lugar para recomponerse de hacer consciente estos resquicios; ese lugar es el lenguaje. Lenguaje que toma forma de texto, texto que toma forma de escotilla para el escape a discreción. Aunque dicho escape es sólo una ilusión porque esos restos las vamos dejando a cada paso, pese a que no los volteemos a ver.

Casquillos
Casquillos

Carcoma (La Chifurnia, 2017), de Josúe Andrés Moz, es una representación de todo lo anterior, funciona como una imagen de aquello que se transita en dualidad, como un adentro y un afuera, como el sentido completo frente a la seguridad de que sólo es gracias a las partes que lo construyen.

El libro es poesía que explora los resabios que se van dejando de lado en la vía que se elige, lo que le da un valor agregado de movimiento y búsqueda de sentido a través de preguntas simples que surgen en la experiencia misma.

Carcoma es un trabajo que muestra una voz salvadoreña nueva que, si bien, no aborda grandes cuestiones, hace que los pequeños temas íntimos se conviertan en puntos de reflexión para todo aquél que llega a leerlo.

Rondalles Mallorquines No. 2: De cuando Lutero y Séneca estudiaban en la cueva de Salamanca

 

por Antoni Maria Alcover i Sureda

Traducción de María Mañogil

De todas las leyendas que forman parte de la literatura española, quizás la de la Cripta de la Iglesia de San Cebrián, en la provincia de Salamanca -desaparecida hace ya cinco siglos-, sea de las más conocidas y también de las que disponen de más variantes dependiendo de la región en la que se divulgue la historia. Su origen también es confuso, si bien se atribuye a Hércules el haber fundado una escuela en el interior de una cueva, donde el Diablo impartía clases de magia y esoterismo a sus alumnos.

Autores como Manuel García Blanco o Miguel de Cervantes gustaron de plasmar entre sus obras esta fantástica y versátil leyenda, y en Mallorca se reprodujo desde la pluma de Jordi des Racó, incluyéndola en su recopilación de cuentos populares llamado Aplec de Rondalles Mallorquines.

Espero que os guste.

Cueva de Salamanca - Imagen pública
Cueva de Salamanca – Imagen pública

DE CUANDO LUTERO Y SÉNECA ESTUDIABAN EN LA CUEVA DE SALAMANCA

En otro tiempo, a todos los muchachos que demostraban tener buena cabeza para los estudios los enviaban a la cueva de Salamanca, que era la primera escuela del mundo, para que aprendiesen todo lo que se debe aprender.

Me la contaron Miquel Martí Racó, en el cielo esté, y otros que no recuerdo porque hace mucho tiempo.

La fama internacional de la Universidad salamantina y la confusión que el pueblo tenía en aquella época entre la verdadera ciencia y las artes mágicas, dieron origen a lo de la cueva de Salamanca como escuela famosa y de magia; creencia que llegó a Mallorca y se extendió firmemente., como lo prueba esta tradición y otras rondallas tan conocidas y contadas por la gente mayor. He dejado una muestra en mi Aplec de Rondalles Mallorquines, Tomo III, pág. 175-192.

Esto de mandar a Lutero y Séneca a estudiar a Salamanca y suponerlos contemporáneos, y otros anacronismos por el estilo, es muy propio de los pueblos de todos los siglos. El pueblo medieval, y hay que tener presente que éste duró en muchos lugares hasta la Revolución francesa, personificaba la sabiduría humana en Séneca. Por otro lado, entre los pueblos católicos, Lutero fue desde el siglo XVI la personificación de la herejía.

Teniendo esto en cuenta, se explica muy bien que se crease esta tradición y la otra que vendrá.

Debían ir con mil ojos estos estudiantes, porque cada año, cuando cerraban la escuela por culpa del calor, iba el demonio y se llevaba al último, al que se daba más a la vida alegre. Los más aplicados salían delante y los otros así como podían; el demonio estaba en el portal y arramblaba con quien iba detrás de todos y, ¡pataplum!, al infierno con él.

Cueva de Salamanca - Imagen pública
Cueva de Salamanca – Imagen pública

A Lutero y Séneca los pusieron en esta escuela para que saliesen letrados. Allí se conocieron, aun sin tenerse simpatía alguna. Séneca los superaba a todos con diferencia; y a Lutero, el primero, que se creía el mejor y el más avispado del mundo, y que por burlarse de los otros no se molestaba en abrir ni un libro. Y lo bueno es que todos le llevaban ventaja.

Ya fuese por sus aires de grandeza, ya por mal estudiante, lo cierto es que comenzó a quedarse atrás, atrás, y acabó por ser el último. Cuando el hombre vio que se acercaba el momento de cerrar las escuelas y él estaba a la cola de todos, se puso triste y abatido; perdió el ánimo, las ganas de reír, el apetito, bajó de peso y llegó a tener un aspecto escuálido.

Séneca se le acerca un día y le dice:

-¡Pero, hombre! ¿Y qué son este malhumor y esta desgana que tienes? Pareces un alma en pena. A ver, ¿qué te pasa?
-¿Y aún me lo preguntas? -dice Lutero-, ¿no ves que voy detrás de todos? ¿Qué será de mí cuando se presente el demonio al final de las clases, cuando todos salgamos de la cueva?
-¿Y eso es todo cuanto te preocupa? -le suelta Séneca.
-¿Te parece poco? -responde el bellaco.
-No vale la pena ni hablar de eso.
-Sí, tú te ríes porque saldrás el primero.
-Pues mira, para que veas que yo no soy tan fácil de amedrentar como tú, el día que tengamos que salir yo ocuparé tu lugar.
-¿Lo dices de verdad, que querrás salir el último?
-Vaya que sí. Ya no importa hablarlo más: así quedamos.

Llegó el día de cerrar la escuela y de la salida de los estudiantes. Era por la mañana; el sol pegaba en la boca de la cueva y el demonio estaba allí, esperando entusiasmado a que saliesen. El maestro dijo:

-¡Hala! Salid en orden. Los más aventajados primero.

Empezaron a enfilar hacia afuera, y os aseguro que bien ligeros iban. Séneca fue haciéndose el remolón a propósito y salió en último lugar. El demonio ya le iba a echar mano, pero él le reclama:

-¡Poco a poco, querido! No soy yo el último; es ésta.

Y apuntó a su sombra, que lo seguía detrás; y continuó diciendo

-Es a ésta a quien te tendrás que llevar.

El demonio tuvo que llevarse a aquella sombra, y Séneca se quedó sin ella.

Y así fue cómo Séneca no volvió a hacer sombra nunca más.

Mente de principiante

por Amalia Matas Heredia

A la mente del principiante se le presentan posibilidades. A la del experto, pocas.

Qué se quiere decir con eso. La mente principiante, por así decirlo, está siempre abierta a conocer, a mejorar y aprender día tras día. No le importa si esa lección ya la sabe o no.

La mente del experto muchas veces está cerrada a aprender, a conocer, hasta incluso a escuchar sin saber lo que le van a decir o enseñar. Y ese es el gran error y problema.

Como digo siempre, actuar como si no supieras nada, con la inocencia de un niño, como la primera vez en todo. Eso a mí me hace aprender y, sobre todo, mi vida la hace más intensa y productiva.

Creo que a lo largo del tiempo la repetición diaria hace que perdamos el sentido de lo esencial. El sentido a lo que hacemos. Como si eso que hacemos fuera de nuestra obligación hacerlo siempre bien, sin el margen de fallar. Como si de robots nos tratásemos. Entonces, ya no actuamos como mentes principiantes y adoptamos la postura de mentes expertas. Y así nos va…

Lo importante es tener la mente vacia (no nos juzguemos más), es mejor tenerla vacia que tenerla cerrada. Cuando la mente está vacia, se encuentra siempre dispuesta a cualquier cosa, abierta a todo.

Cuando uno discrimina demasiado, se limita. Cuando se es demasiado exigente, o demasiado ambicioso, la mente no es rica ni autosuficiente. Cuando la mente original deja de ser autosuficiente, se pierden todos los preceptos. Cuando la mente se torna exigente, cuando se anhela algo, se termina por hacer todo aquello que al final no quieres hacer…

En la mente de principiante no surge el pensamiento: “he alcanzado algo, necesito alcanzarlo, si no consigo esto, fracasaré, etc”.

La mente del principiante es compasiva. Y cuando la mente es compasiva, es infinita.

Y por eso, sencillamente, lo más difícil de todo es mantener siempre la mente de principiante.

…Creer, Crear, Crecer…

Unicornio tecnicolor

Traducción de E. J. Valdés

El Internet tiene un potencial infinito para el mame, y el tema de ocio que más recientemente se apoderó de las redes fue el Unicorn Frappuccino de Starbucks, una bebida de temporada que causó tal furor que no solamente se agotó en las sucursales mexicanas para desmayo de los consumidores (situación que me recordó un poco aquel episodio de los Simpson en donde el Krusty Burger introducía la “costillita” o Ribwich), sino que detonó una suerte de debate sobre cuán responsable, absurdo o inteligente es vender y beber una bebida conformada en su mayoría por azúcar, grasa, jarabes y colorantes artificiales. Bueno, de entre todo lo que se dijo y quizá aún se dirá sobre este producto nada encontré más curioso que este artículo de Tyler Schmall, redactado como si fuera una irónica carta de Rutherford Q. Starbucks, imaginario fundador de la cadena de cafeterías. Aquí se las comparto en español. Al final encontrarán el enlace al texto original en Mashable.

Soy el fundador de Starbucks y les ruego que dejen de comprar el Unicorn Frappuccino

Hola. Mi nombre es Rutherford Q. Starbucks y soy el fundador de Starbucks.

Cuando un empleado vino a mí por primera vez con la idea del Unicorn Frappuccino le dije que no. Le dije que en Starbucks respetamos a nuestros clientes y ellos, a su vez, nos respetan a nosotros. Nuestra misión es brindar a nuestros clientes una deliciosa bebida con cafeína para complementar su día.

Le expliqué que nuestra misión no es llenar un vaso con alguna patraña innecesariamente azucarada y con los colores de un arcoíris para venderla por cinco dólares. Que nuestros clientes son inteligentes. Que no comprarían eso. Creí en ustedes. Pero él insistió.

Así que, en contra de mi buen juicio, hicimos la prueba en una tienda. ¿Y saben qué? Se vendió como loca. Vendimos tanta de esa bebida de unicornio que no tuve más opción que incorporarla al menú de todo el país.

¿Qué en el nombre de Dios tienen en la cabeza, gente? ¡Santa María, madre de Dios! ¿Qué les pasa?

Comencé Starbucks con una sencilla misión: vender café ordinario a precios considerablemente más elevados que otras tiendas. Tuve éxito. Pero, ¿y ahora? Ni siquiera sé quién soy. Me he vuelto cínico con el éxito de la horrenda bebida de unicornio. ¿Cuándo menos tiene cafeína esa cosa? No lo sé. No me importa. Y a ustedes tampoco; la comprarán y la beberán. ¿Por qué? Porque nosotros les dijimos que lo harían.

¿Tienen idea de cuánto nos cuesta hacer un Unicorn Frappuccino? Nada. Nos cuesta cero dólares. Es Splenda, hielo y colorantes. Ya sé, yo tampoco puedo creerlo.

Nuestros baristas les ruegan que no compren esta monstruosidad. Ha hecho de sus vidas en un infierno. “Toma cuarenta y cinco minutos prepararla”, se quejan. “Ni siquiera sabe bien”, dicen. ¿Y ustedes les hacen caso? ¡No!

Puercos. Son unos salvajes, salvajes puercos.

Todos los días despierto en una cama hecha de dinero. Literalmente: en lugar de plumas o algodón, está rellena con fajos de billetes de cien dólares. No es cómoda y no duermo a gusto, pero lo hago porque puedo, porque el capitalismo prospera.

Ustedes son hormigas y yo un niño con una lente que se ha vuelto loco.

Me enferman, al igual que esa agua de unicornio que vendo por cinco dólares la onza.

Cada Unicorn Frappuccino que compran paga otra tina de oro (macizo) en mi (enorme) jardín. ¿La necesito? No. ¿La utilizaré alguna vez? ¡Por supuesto que no!

Este fin de semana compraré una isla. No tengo la mínima intención de poner un pie en ella pero tengo los recursos para pagarla y lo haré.

Espero que disfruten del Unicorn Frappuccino que no causa sino sufrimiento a quien lo toca. Me ha devastado como empresario y como amante del café.

Por favor, compren nuestro nuevo Vomit Latte. Sabe a vómito de verdad y cuesta sólo diecisiete dólares.

Texto original: http://mashable.com/2017/04/22/stop-buying-the-unicorn-frappuccino/?utm_cid=mash-com-Tw-main-link#wLy7.y5qhPqS

Rondalles Mallorquines No. 1: LOS TRES HERMANOS PEREZOSOS

por Antoni Maria Alcover I Sureda

Traducción de María Mañogil

Las rondallas son una pieza importante en la literatura balear, ya que nos abre las puertas, de generación en generación, al fantástico mundo de la superposición de leyendas, cuentos, chismes y demás invenciones populares y la más aplastante realidad, donde no se diferencia la linea en la que acaba la ficción y empiezan los hechos verídicos, entremezclados y transmitidos de boca en boca por la gente humilde de los pueblos de Mallorca, aunque el origen de ninguno de estos relatos se puede situar en un lugar determinado, ni siquiera en un tiempo concreto de nuestra historia.

Si bien el autor quiso recopilar estas rondallas añadiendo en cada una de ellas el nombre de quien se lo contó, en verdad pertenecen a todo un conjunto de voces rurales que, con toda seguridad, modificaron o exageraron su contenido original, transformándolas así en eternamente anónimas y patrimonio y riqueza de todos los que nacimos en esta cálida isla del archipiélago balear.

Con mucho gusto iré traduciendo una de ellas cada quincena, para que todos podáis conocer un poco más de nuestra cultura y de nuestra literatura.

Rondalles mallorquines
Rondalles mallorquines

LOS TRES HERMANOS PEREZOSOS

Había una vez un padre que tenía tres hijos. Cierto día cayó enfermo, y estando en su lecho de muerte llamó a un notario para hacer el testamento.

Compareció el notario y dijo:

-Veamos cómo queréis el testamento.

-Yo se lo diré- dijo el enfermo-. No tengo nada más que un asno y tres hijos, y quiero que el animalito sea para el más perezoso, porque tienes que creerme si te digo que lo son con ganas y quiero que se compruebe cuál de ellos lo es más.

Se murió aquel hombrecito, Dios lo haya perdonado, así como todos los difuntos, amén; pero ninguno de los tres hijos se molestó en aclarar lo del testamento.

Al saberlo el alcalde del pueblo, compareció ante ellos y les dijo:

-¿Pero qué clase de burros sois? ¡Vuestro padre os hace herederos y tendréis tanta pachorra que no os preocupareis de ver qué es lo que os toca! Veamos el testamento qué dice.

No hubo más remedio que mostrárselo.

Cuando el alcalde acabó de leerlo exclamó:

-Sí que os conocía bien de cerca vuestro padre. Nada, tenemos que hacer las pruebas para ver quién es el más perezoso de los tres.

Se gira hacia el mayor y le suelta ésta:

-Veamos qué pruebas das tú de tu pereza. Se me hace que no estás demasiado apurado por darme muchas.

-¡Fu!- dice aquel-, ¿y ahora tengo que sacar cosas pasadas?

-Y deprisa- dice el alcalde-, si no quieres dormir en prisión esta noche.

Cuando escuchó algo de prisión, cambió de golpe y soltó ésta:

-Así pues, debe creer y pensar y pensar y creer, señor alcalde, que un día me cayó una brasa ardiendo dentro del zapato, y si no me la sacan, me habría quemado entero, de la pereza que me daba sacudírmela

-¡Bestia, más que bestia!- dijo el alcalde-. Tu suerte fue que yo no estuviese allí. De haber estado, no habría consentido que te sacasen la brasa, para ver hasta donde llegaba tu tozudez.

-¡Hala, tú!- le dice al segundo-, veamos qué proezas has hecho de vago.

-¿Y también me mandará a prisión, si no abro boca?

-Y deprisa- dijo el alcalde-. Y una vez en prisión, ni el demonio, que es demonio, te sacará. ¿Qué te has creído?

-Nada, pues- dice aquel-, diré algo. Dicho esto, señor alcalde, debe pensar y creer y creer y pensar que un día, por desgracia, me caí al mar, y enseguida me entró tal pereza que no tuve ganas de moverme ni de hacer nada para salir. Tuve suerte porque pasó una barca y los marineros me vieron y me sacaron del agua.

-Tu fortuna- dijo el alcalde- fue que yo no estuviera en esa barca, porque no habría consentido que te tocasen de haber reparado en que no estabas haciendo nada para salvarte.

– ¿Y qué quiere que le diga, señor alcalde?- dijo aquel.

-No importa que digas nada, no- dijo el alcalde-, para ver lo vago que eres.

Se gira hacia el último y le dice:

-¡Hala, tú! Veamos qué fantasías has hecho como perezoso. Veamos si aún resultará que lo eres más que los otros dos hermanos, y si te lo llevarás tú ,al asno.

-Señor alcalde- dijo el último-, métame en prisión, haga lo que quiera, pero yo me aflojo del asno para no tener que hablar.

En ese momento el alcalde exclamó:

-No hay duda. Tú eres el más perezoso. Toma el asno.

Y si no están muertos es que siguen vivos, y si no están vivos es que ya han muerto, y en el cielo nos veremos todos juntos.

ANTONI MARIA ALCOVER I SUREDA
ANTONI MARIA ALCOVER I SUREDA

Nota sobre el autor

ANTONI MARIA ALCOVER I SUREDA

Nació el 2 de febrero de 1862 en Manacor (Mallorca), en una familia rural, de costumbres tradicionales y religiosas. En su adolescencia se trasladó a Palma para realizar sus estudios en el Seminario, donde fue nombrado Catedrático de Historia Eclesiástica, y más tarde, ya licenciado en Teología, Vicario General y Canónigo. Muy dotado para la escritura, se relacionó con personas muy importantes de su época en el mundo de las letras.

Cabe decir sobre él que fue reconocido como uno de los mejores investigadores sobre la filología románica en Europa y que, junto a Francesc de Borja Moll, creó el diccionario Català-valencià-balear, una obra única en la que se recoge el léxico de las tres lenguas. Para publicar la recopilación de rondallas, llamada L’Aplec de Rondalles Mallorquines, en 1886 y que consta de más de cuatrocientas historias, utilizó el seudónimo de Jordi des Racó.

Falleció en 1932 en Palma, dejándonos un inestimable legado literario.

Rulfo, la escritura fotográfica

El fotógráfo Juan Rulfo, exposición en Museo Amparo - Fotografía por Job Melamed
El fotógráfo Juan Rulfo, exposición en Museo Amparo – Fotografía por Job Melamed

por José Luis Dávila

Narrar es un acto creativo intrínseco al humano; no solamente todos somos capaces de ello, sino que lo hacemos gran parte de nuestra vida, a veces hasta sin saberlo. Estamos atados a la narración tanto que incluso tenemos una voz interior de la cual no nos podemos alejar, una voz que nos cuenta a nosotros mismos lo que sucede, lo que pensamos, lo que sentimos, lo que somos. Sin embargo, narrar ha sido discriminado, se le ve como algo lejano, como un ejercicio artístico que vale solamente dentro de ese nicho, e incluso en tal, hay una delimitación de éste hacia la escritura y, recientemente, el cine.

La narración se ha retraído hacia dichos campos que, si bien han dado grandes frutos, en algunas ocasiones le restan la importancia experiencial que conlleva por antonomasia, dejando que se construya una cerca alrededor de la verdadera razón que tenemos para narrar: explicar el mundo que nos acontece desde todos los medios que tengamos a la mano. Afortunadamente, los mencionados razonamientos estereotípicos sobre la narración siempre pueden ser traspasados, como bien demuestra el trabajo fotográfico de Juan Rulfo, mejor conocido por ser autor de Pedro Páramo y El llano en llamas.

Las imágenes que capturó son una forma distinta para su misma escritura; contienen relatos en corto que se suceden como golpes de la máquina de escribir, que embonan como fragmentos de un plato que se ha quebrado al caer, vuelto instantes de un tiempo atrás. Relatos que funcionan por medio de lo que el lector es capaz de reconstruir.

En el año del centenario de su nacimiento, las fotografías que tomó no debieran acercan a la conmemoración, sino a encontrar nuevas lecturas provenientes de su pluma, unas lecturas que muchas veces se pasan por alto pero en las que, gracias al Museo Amparo –donde actualmente se encuentran en exposición–, podemos leer nuevamente a Rulfo.

Al final, estas fotografías son narraciones de un autor que siempre se mantuvo escribiendo, quizá no con tinta pero sí con luz.

¿La libre expresión te ofende?

por Greg Lukianoff

Traducción de E. J. Valdés

No soy partidario de la corrección política. Sostengo que es una tendencia que hace del mundo un lugar cada vez más pusilánime y que en el largo plazo ocasionará gran daño a la civilización occidental. En México sus males no son tan visibles como en Estados Unidos…Todavía. Aunque es un hecho que ya se nos obliga a tener opiniones favorables hacia ciertos grupos sociales, en nuestras universidades aún no hay “zonas seguras” (espacios en donde los alumnos pertenecientes a grupos minoritarios pueden expresarse y desenvolverse libres de interacciones personales no deseadas) o, en su defecto, catálogos de “micro agresiones” como el de la Universidad de Arizona, que prohíbe a los alumnos, entre otras cosas, decir “bless you” (salud) a quien estornuda. Esto último es verídico. Temo, no obstante, que este pensamiento no tarde en llegar a nuestro país, tan propenso a seguir los malos ejemplos de su vecino del norte.

En uno de mis prolongados paseos por YouTube me topé con un comentario que Greg Lukianoff, presidente de la Fundación para los Derechos Individuales en la Educación, grabó para el canal de Prager University (que en realidad no es una universidad, sino un espacio de opinión administrado por el periodista Dennis Prager), mismo que encapsula mucho de lo que pienso respecto a la corrección política y la manera en que ésta coarta la libertad de expresión. Comparto a continuación la opinión de Lukianoff traducida al español. Al final del artículo encontrarán el enlace al video original, fechado el 31 de agosto de 2015.

Libertad de expresión. La habilidad de expresarte. Es una idea valiosa, justo como debería serlo. La mayoría de quienes vivimos en democracias occidentales liberales la consideramos un derecho humano fundamental. Personas han luchado y muerto por ella. Sin embargo, hoy corremos el riesgo de perderla. La amenaza no viene de fuera, de enemigos externos, sino desde dentro. A toda una generación se le está enseñando a no creer en la libertad de expresión, sino en que deben estar libres de dicha expresión; de toda expresión que les disguste. Esto es una amenaza para la pluralidad y la democracia misma. Vemos esto en Europa, donde la censura basada en la sensibilidad intenta vetar todo aquello que se considere odioso o meramente hiriente y prohíbe la crítica religiosa, en especial del Islam. Pero los Estados Unidos, a pesar de sus fuertes garantías constitucionales en la Carta de Derechos, no es inmune a la creciente tendencia de supresión de expresión, o aquello a veces denominado “corrección política”. Esto es en particular cierto en los colegios y universidades estadounidenses, los lugares en donde se educa a nuestros futuros líderes y en donde uno esperaría que la expresión fuera en sumo libre. Los códigos de expresión altamente restrictivos son la norma en los campus hoy en día. De acuerdo con un estudio de mi organización, la Fundación para los Derechos Individuales en la Educación [1] (FIRE por sus siglas en inglés), el 54 % de las universidades públicas y el 59 % de las privadas impone códigos de expresión políticamente correcta a sus alumnos, y gracias a recientes directrices del Departamento de Educación, el 100% de los colegios podrían adoptar esos códigos en los años siguientes.

Greg Lukianoff | Imagen pública
Greg Lukianoff | Imagen pública

¿Cuán malo es esto? El Día de la Constitución de 2013, un campus público de California dijo a un estudiante, quien al mismo tiempo es un condecorado veterano militar, que no podía repartir copias de la Constitución a sus compañeros. La objeción de la universidad no era ideológica, sino una burocracia fuera de control que impuso un límite a su libertad de expresión. Ese mismo día, a otro estudiante de nivel profesional en ese mismo estado le prohibieron protestar contra el espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad [2] (NSA) fuera de una pequeña “zona de libre expresión”, un área que abarca únicamente el 1.37 % de la instalaciones. Meses después, a dos estudiantes universitarios de Hawaii se les dijo que no podían repartir copias de la Constitución, ni quejarse de las prácticas de la NSA fuera de la “zona de libre expresión” de la escuela. FIRE llevó a estas universidades a la corte, pero el sólo hecho de que tuviéramos que hacerlo demuestra cuán mal se han puesto las cosas.

Últimamente, alumnos y docentes han unido fuerzas para excluir de sus campus a conferencistas con cuyas opiniones no comulgan. En FIRE le llamamos la “temporada de desinvitación”; una temporada que dura el año entero. Desde 2009 se ha suscitado un aumento considerable en los esfuerzos de estudiantes y académicos para retirar las invitaciones a personajes que no les agradan. Estos personajes incluyen a la ex Secretaria de Estado Condoleezza Rice, a la feminista somalí y crítica del Islam Ayaan Hirsi Ali, y a Christine Lagarde, la directora del Fondo Monetario Internacional. Y ésa es solamente la parte obvia del problema de las “desinvitaciones”. Pocos conferencistas conservadores son invitados a presentarse en universidades so riesgo de tener que retirarles la invitación posteriormente.

La más reciente amenaza a la libertad de expresión son las llamadas “trigger warnings” o “advertencias de activación”: alertas que advierten a los alumnos que están a punto de leer o escuchar algo que puede detonar una respuesta emocional negativa. Un artículo del New York Times de 2014 citó el caso de un alumno de Rutgers quien solicitaba incluir estas advertencias en la clásica novela norteamericana El Gran Gatsby porque “contiene una variedad de escenas que hacen referencia a abuso y violencia misógina”. Hace poco, el Colegio Oberlin intentó establecer una política que instaba a los profesores a evitar temas difíciles y utilizar “advertencias de activación” para hacer las aulas “más seguras”. La seguridad se ha rebajado a un mero derecho de siempre sentirse a gusto. La demanda de advertencias de activación se ha disparado en las universidades de todo el país. A esto hay que añadir las populares teorías académicas que invitan a los alumnos a escudriñar “micro agresiones” en el lenguaje: cualquier declaración que pueda interpretarse como racialmente insensible, clasista, sexista o políticamente incorrecta. Es claro que los campus enseñan a sus estudiantes a supervisar lo que dicen. Esto es justo lo opuesto de lo que hace falta. Nuestra sociedad necesita franqueza y libertad de expresión, no exención de expresión. La comodidad intelectual no es un derecho. Nunca debe serlo. No si queremos que la libertad de expresión —o acaso la misma libertad— sobreviva.

Video original:

https://www.youtube.com/watch?v=9vVohGWhMWs

[1] Foundationfor Individual Rights in Education (N del T).

[2] National Security Agency (N del T).