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Compartir la creatividad: Entrevista a Maruch Sántiz Gómez

Maruch Sántiz Gómez - Fotografía de Jessica Tirado Camacho
Maruch Sántiz Gómez – Fotografía de Jessica Tirado Camacho

Este sábado se inauguró la exposición América Latina: Fotos + Textos, durante el recorrido tuvimos la oportunidad de conversar brevemente con Maruch Santiz Gómez, quien es una de las 71 artistas que la integran.

Maruch es originaria de Cruztón, Chiapas y actualmente vive en San Cristóbal de las Casas. En esta muestra que alberga el Museo Amparo, en conjunto con la Fundación Cartier, se presenta su serie Creencias, un cruce entre objetos arraigados en la cultura tradicional de la región a la que pertenece y textos en tzotzil sobre los usos e interpretaciones que se les da, con lo que genera una fuerza identitaria que pocos logran, además de que las imágenes evocan el día a día de una comunidad en cambio y la relación que sostienen pasado y presente en los objetos respecto a los textos.

Maruch Sántiz Gómez y José Luis Dávila - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Maruch Sántiz Gómez y José Luis Dávila – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

José Luis Dávila: ¿Cómo sientes que se recibe el arte en comparación con San Cristóbal?

Maruch Sántiz Gómez: Aquí veo otro ambiente, bastante organizado en esta galería; además, aquí valoran el trabajo de los artistas: está muy lleno, con la gente viendo y escuchando. No es igual que en San Cristóbal, allá es un poco más cerrado. Siempre es importante que se tome en cuenta al arte, porque es parte de la vida también. Es bien difícil ser artista pues muchas veces no hay apoyo y uno quiere trabajar o realizar sus creaciones, pero no hay. Tampoco se vende y es nada más para mostrar al público. A mí me interesa compartir la experiencia de dónde viene la información y creatividad de cada artista y cada obra.

Serie Creencias, texto perteneciente a Cristal - Fotografía de Jessica Tirado Camacho
Serie Creencias, texto perteneciente a Cristal – Fotografía de Jessica Tirado Camacho

JLD: ¿Cuál crees que es la importancia social del arte y cómo influyen las políticas para mejorar el lugar del arte en San Cristóbal?

MSG: Muchas veces en política todo es sobre el dinero y no sabemos cómo se gaste el dinero. Realmente me gustaría que los jóvenes aprendan sobre el arte, que se quiebren un poco la cabeza, porque no es fácil; tiene uno que rascar, tiene uno que buscar la información, tiene que pensar un poco, porque sin eso no hay creatividad. Si a todos les interesa en dinero, no habría nada de creatividad, pero si uno, por su propia intención, hace un buen trabajo, creo que vale la pena para mostrar quién es la persona y que está luchando para su vida.

JLD: ¿Cómo ves el futuro del arte en San Cristóbal?

MSG: Para mí es difícil, por ejemplo, tengo una exposición allá pero casi no hay visitantes; falta crecer mucho.

Serie Creencias, texto perteneciente a Mora - Fotografía de Jessica Tirado Camacho
Serie Creencias, texto perteneciente a Mora – Fotografía de Jessica Tirado Camacho
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Energías y sensibilidades: entrevista con Gabriel de la Mora

Memoria, de Gabriel de la Mora - Fotografía por Victoria Sandoval
Memoria, de Gabriel de la Mora – Fotografía por Victoria Sandoval

por José Luis Dávila

En el marco de la inauguración de Ruta mística, pudimos platicar con Gabriel de la Mora, uno de los diez artistas que se unen en esta exposición gracias al curador Gonzalo Ortega, con quien ya tuvimos la oportunidad de conversar hace unos días. Gabriel de la Mora, originario de Colima, ha sido reconocido dentro y fuera del país como uno de los grandes exponentes del arte contemporáneo mexicano; su obra entreteje lo personal con reflexiones sobre la pertinencia de lo esotérico y lo espiritual en la actualidad.  

José Luis Dávila: ¿Cómo mezclas lo esotérico con lo místico, que ambas posturas se conjuguen en tus obras?

Gabriel de la Mora: No sé si lo esotérico o lo místico, pero, básicamente, a mí me llama mucho la atención el paralelo que existe entre un vidente y un artista, o entre un médium y un artista; son dos personas que trabajan con diferentes sensibilidades, diferentes percepciones, y algo que me llama la atención es que en el arte cualquier obra por más conceptual o formal que sea, siempre el primer impacto es a través de los ojos. Me llama la atención estar explorando y experimentando otras formas de ver que no sea a través de los ojos, sino de energías, sensibilidades y demás, o partes esotéricas o místicas, y los invidentes, que es por medio de sensibilidades del tacto, de colores, energías de otra forma.

Gabriel de la Mora - Fotografía por José Luis Dávila
Gabriel de la Mora – Fotografía por José Luis Dávila

JLD: En este trabajo con las sensibilidades, ¿cómo entra el retrato familiar que presentas en esta muestra?

GdlM: Esa es una obra muy compleja, hecha en el 2007; bueno se inicia todo el proceso en el 2005, duró dos años. Lo que me llamaba la atención era hacer un retrato familiar haciendo tres tiempos distintos. Curiosamente, mi papá era filosofo, escritor, y en 1993, cuando muere, descubro que fue trece años sacerdote, y eso genera un cambio muy fuerte en muchos sentidos, de una forma personal. También sabía que había muerto una hermana cinco horas antes de nacer, que era un proceso inverso: morir antes de que uno nace. Me interesaba integrar a esta hermana en el retrato familiar, a mi papá conociendo a sus nietos catorce años después de muerto, cómo creció la familia, de alguna forma, sin él, él nunca me vio como artista. Entonces, lo que me interesaba de exhumarlos era que el único elemento que iba a encontrar posiblemente era el cráneo y el pelo, de los cuales se hicieron Memoria I y Memoria III, como parte de la serie Brújula de Cuestiones –que es un título que saco de un libro, El manumiso, publicado en 1967, de mi papá– y, bueno viene un rollo muy complejo: la idea es integrar a esta hermana, que es 1971, a mi papá, 1993, y la familia al 2007, que eran 17 miembros, bueno, 19, pero había dos de un año que por cuestiones de salud y cosas así, decidimos no ponerlos. Es interesante como con la tecnología y un permiso para la exhumación, se hace una tomografía, se hacen impresiones tridimensionales escala 1:1, se ponen a la altura de cada uno de los miembros, y lo que llama la atención es que sin la información, es un tzompantli, como bien lo dice Gonzalo Ortega, pero puede ser tan particular o tan universal como quieras. Es mi familia, estoy yo, engloba muchos aspectos, cómo conviven vivos y muertos en un punto, en un retrato que nunca sucedió pero que ahí está. El factor energético es muy fuerte y hay muchas cosas detrás.

Plafones, de Gabriel de la Mora
Plafones, de Gabriel de la Mora

JLD: Con todas estas ideas que reflejas en tus obras, las energías, la sensibilidad, el punto de vista no religioso pero sí de alguna manera espiritual, ¿qué tan difícil es para ti entrar en el circuito del arte viendo que actualmente el arte se dedica más bien a conceptos muy alejados como la relación del hombre con su pasado y su vena mística?

GdlM: Ahí hay un punto interesante. Básicamente, Brújula de Cuestiones fue una exposición donde el retrato, desde el inicio de mi carrera, era una constante. Me interesaba irme al límite o a las últimas consecuencias del concepto que me gustaba manejar como ‘retrato’, y me interesaba, como tú lo dices, hacer un cierre en la parte autobiográfica. Creo que hoy por hoy, lo importante en la obra es la pieza, el artista o la persona que la genera es lo menos importante, jamás se va a ver una firma; o sea, el artista va un paso atrás o diez pasos atrás, lo que importa son las ideas, los conceptos y las piezas en sí, y todo lo que esto activa. Realmente, Brújula de Cuestiones lo que hizo fue cerrar una etapa, la etapa de la figuración, del retrato, y vienen todas estas demás series. Una empieza en 2006 y otra empieza en 2006, justo cuando estaba el proceso de los cráneos, y es interesante como Gonzalo une tres series distintas para esta exposición, que creo que tiene un sentido muy particular, pero una es el final de una etapa y una es la apertura de otra etapa, que justo sucede al mismo tiempo. Trabajo sobre periodos y cada periodo va de tres a siete u once años.

Memoria, de Gabriel de la Mora - Fotografía por Victoria Sandoval
Memoria, de Gabriel de la Mora – Fotografía por Victoria Sandoval

JLD: Finalmente, ¿qué proyectos tienes en mente ahora, qué conceptos quieres trabajar en los años que vienen?

GdlM: Hay una cosa muy importante, en el mundo del arte como que la gente trata de alejarse de los aspectos místicos, espirituales, que podrían resultar cursis o pasados de moda, o no sé que podrían ser, y también se tratan de alejar de todos los aspectos autobiográficos. Yo creo que el arte en sí es el espejo de lo que sucede en este momento, el espejo de la sociedad, el espejo de uno mismo, y todo lo que sucede a la persona que genera ideas, o que genera piezas, no le puede ser ajeno. Entonces, por más que uno quiera alejarse del aspecto autobiográfico, ni en siete reencarnaciones lo vas a hacer; es algo que tú verás si lo tomas o no. Hay aspectos emocionales, místicos, energéticos, y demás, en las piezas, pero, básicamente, lo que sucede con Memoria I es cerrar esto y abrir lo que viene en Papeles quemados, o Plafones; ahorita se está preparando una individual muy interesante, para octubre, que va a estar muy, muy fuerte, y que va a itinerar en México, Estados Unidos y quizá en Brasil, y varias exposiciones colectivas en México y en el extranjero; varios proyectos que van ligados con el desecho transformado en algo más.

Arte y misticismo: Entrevista a Gonzálo Ortega

Gonzalo Ortega - Fotografía por Victoria Sandoval
Gonzalo Ortega – Fotografía por Victoria Sandoval

por José Luis Dávila

Este 8 de maro se inaugura la exposición Ruta mística, en las salas del Museo Amparo. Estuvimos con el curador de la muestra, Gonzalo Ortega, quien nos permitió una entrevista sobre su trabajo y las salas que podrán estar visitando durante los meses siguientes.

José Luis Dávila: ¿Cómo fue la experiencia de armar esta exposición?

Gonzalo Ortega: Es una experiencia enriquecedora y sumamente entretenida porque, a pesar de que uno tiene que ser muy riguroso y no fallarle a las lecturas de cada uno de ellos, se conoce la pasión que han tenido para ir formulando lo que van a hacer y cómo han sido capaces de traducir sus investigaciones en enunciados plásticos totalmente únicos. Para mí, fue ir descubriendo cómo lo místico en la actualidad ya no es una imagen que es compartida entre todos, cada individuo es responsable de encontrar o no esa imagen y cómo todos esos artistas que son conceptuales e investigadores, a pesar de estar inmersos en un entorno de ferias internacionales, exposiciones, el mercado de arte, no pudieron evitar -casi por una necesidad ontológica, personal-, el decir “vamos a investigar sobre esto”, un poco encontrar una búsqueda de identidad personal, o una curiosidad en general sobre cómo está la situación. Para mí fue eso, mi manera de hacer curadurías no es tener una idea y empezar a buscar sino que estoy abierto a muchos temas y no es sino hasta que yo detecto ciertas similitudes que ya hago algo con eso.

JLD: Esta yuxtaposición, encontrando lo místico en lo actual, ¿también lo podríamos encontrar en alguna otra forma que se apegue por ejemplo, en alguna intervención de la cultura pop?

GO: Yo creo que hay muchas maneras de entender el misticismo en la actualidad; hay muchos ejemplos muy especiales del cine. El cine tal vez sea actualmente uno de los lenguajes que más fácilmente puede hacernos llegar imágenes místicas con una carga espiritual fuerte. Pero sin duda de arte contemporáneo también, no sé si hablando de Carl Jung o de Sigmund Freud, sino hablando de los diez exponentes que tenemos. Ahí está la prueba, son diez personas que no tienen una cuestión oportunista, ni grandilocuente, ni nada; son personas muy enfocadas, que entienden y saben mucho de arte contemporáneo y que han encontrado una manera de decir que lo espiritual continua vigente. Justamente eso es esta exposición, ninguna de estas formas es histórica, no son imágenes tomadas del pasado mezcladas, todas son creaciones de los artistas. Desde mi punto de vista, y así espero que sea para los demás; cada uno lo logra a su manera especial, muy diferentes una de otra.

Memoria I, de Gabriel de la Mora - Fotografía por Victoria Sandoval
Memoria I, de Gabriel de la Mora – Fotografía por Victoria Sandoval

JLD: En ese sentido ¿cuál sería como el hilo narrativo de Ruta mística?

GO: Que no hay una visión universal del misticismo, como no la hubo en el pasado aunque se creía que sí; que esta necesidad sobre lo trascendental continúa presente en los seres humanos, incluso metidos en un momento, al parecer, de extremo consumo y medios de comunicación, es una necesidad básica para los seres humanos. Aquí solamente hay diez ejemplos para entender por dónde va lo místico pero la exposición plantea también una diferencia con las corrientes esotéricas que se viven actualmente. El esoterismo se ha convertido en una herramienta de control y de  consumo, productos como el reiki y masajes son mercantiles, capitalistas, que generan esa ilusión de misticismo y el misticismo está en otro lado. Entonces sí establece una línea muy marcada con esa creencia popular de que el misticismo está en el esoterismo.

JLD: ¿En algún momento se te ha ocurrido buscar alguna otra exposición alterna a Ruta mística que tenga un poco más que ver con aspectos religiosos católicos o cristianos, por ejemplo?

GO: No porque, te digo, yo no empiezo una exposición a partir de una idea mía sino de lo que voy encontrando entonces por ahora no, si surgiera pues tal vez.  Lo que sí te puedo decir es que después de Ruta mística, por mi trabajo cotidiano, han surgido otros dos o tres trabajos que podría incluir pero así como está yo creo que se tocan diferentes aristas y está bien.

Gonzalo Ortega - Fotografía por Victoria Sandoval
Gonzalo Ortega – Fotografía por Victoria Sandoval

JLD: Los artistas mostrados, ¿se conocen?¿conocen la obra unos de otros?

GO: Ahora ya, ya se conocieron en Monterrey pero antes de esa primera inauguración no, y fue muy curioso ver cómo, de no conocerse, en el espacio de ocho días que estuvimos en el montaje se establecieron conversaciones  sumamente interesantes entre ellos y sé, ahora, que hay incluso amistad. Esto justamente porque ellos se sentían replegados por esta situación: hablar de lo místico en esta época pareciera como prohibido; nadie se siente cómodo con la idea del misticismo, en el mundo de arte contemporáneo al menos.

JLD: Para terminar, ¿cómo ves esta idea de misticismo en un futuro dentro del arte?

GO: La misma constante, como te digo, que es una necesidad básica en los seres humanos, esta exposición tal vez va a mostrar el tipo de cuestionamiento que se estaban haciendo los artistas en esta época en Latinoamérica pero yo no te sé decir si va a aumentar o a decrecer esta situación, sencillamente me resultaría interesante hacer el mismo ejercicio en veinte años y ver.

La Trola estrenando disco: Entrevista con Arturo Muñóz

por Victoria Sandoval

La Trola en vivo
La Trola en vivo

El grupo de rocanrol poblano La Trola está estrenando disco, un álbum grabado de forma independiente que retrata fielmente lo que la banda ofrece en sus presentaciones en vivo.

Cinco centros estuvo en la presentación oficial de La Trola este sábado en Rockutla, presentación que fue grabada para después ser lanzada en un DVD del recuerdo. Durante el evento tuvimos la oportunidad de hacerle una breve entrevista a Arturo Muñoz, mejor conocido como Carcará.

Victoria Sandoval: Cuéntanos sobre la decisión de grabar este disco ustedes mismos y no en un estudio.

Carcará: Pues lo hicimos sobre todo por la experiencia, para agarrar experiencia a la hora de grabar. Pensamos que con los estudios es muy limitado: pagas, son dos o tres horas y pues es un tiempo es muy limitado, entonces como la mayoría de nosotros no sabemos tocar bien… (ríe) pues necesitamos más tiempo, tener todo el que queramos para encontrar los sonidos y aparte para que suene chido, que suene cuadrado y bien, como debe ser un disco. No queríamos estar a expensas de ningún ingeniero que, en lo particular luego sí me caen medio mal (ríe). Pues los ingenieros fuimos nosotros, lo chido es que Gustavo, Gary y Erick son muy nerds y luego luego le agarran la onda a los programas de grabación entonces lo hicimos muy chido, con la ayuda de ellos quedó pocamadre.

VS: ¿Qué opinas sobre el mercado y las formas de distribución de la música, sobre todo aquí en la ciudad?

C: La verdad es que también estamos conscientes de que ya no es un business vender tu disco, ¿no? Es un trámite de nostalgia y trámite para con los cuates, de rolarselo. En realidad es muy significativo el precio, 100 pesos o menos, acá lo estamos reventando en 80. Entonces más bien lo que queremos es que estos discos rolen como fanzine, que la banda lo vea, lo oiga, lo sienta y lo demás es promocionarnos como banda en escena, donde más transmite la trola es tocando en vivo.

VS: En relación a esto de que es más bien un trámite la venta del disco, ¿qué piensas sobre las personas que en vez de comprarlo lo bajan de internet?

C: A pues chingón, bien recibido, y pues ya que se lo robaron pues rólenlo, por mí está chido.

VS: Por último, ahora que La Trola tiene su primer álbum, ¿cómo cambia esto a la banda?

Desde hace rato la banda ya tiene como una personalidad medio de atrabancada, con todo. De hecho este disco se nos atoró como dos años, entonces nos deja sentimiento más bien de liberación, de que ya está, pudimos sacar al hijo. Ya después de esto vienen cosas más chidas como grabar otro disco o tocar en lugares más chonchos, tener tocadas con mucha más gente.

Bajo constelaciones: Entrevista con Regina Silveira

El sueño de Mirra y otras constelaciones - Foto por Victoria Sandoval
El sueño de Mirra y otras constelaciones – Foto por Victoria Sandoval

por José Luis Dávila

Pocas veces se tiene la oportunidad de estar dentro del arte, y eso mismo es lo que nos ha traído Regina Silveira al Museo Amparo, la posibilidad de experimentar no ser parte de la experiencia sino de estar en la misma y contemplar desde dentro, un dentro proyectado por la propia orientación espacial, a la otredad que somos.

Entrar a El sueño de Mirra y otras constelaciones es darse cuenta de lo pequeño que se es frente a la monumentalidad de aquello tan simple, tan poca cosa, que es para muchas personas un bordado, es inevitable. Sobre todo porque al final del recorrido no queda más que un lío de pensamientos sobre si no seremos un bordado también. Y claro que lo somos, a cada momento una aguja nos traspasa con hilos de los colores que son todas las cosas que nos rodean y nos influyen.

Esta es una breve entrevista con Regina, hecha días antes de que se inaugurara su exposición durante un recorrido de prensa, mientras nos rodeaba una de las piezas que presenta aparte de la intervención principal en el vestíbulo del museo. Una entrevista hecha bajo una constelación de insectos.

Regina Silveira conversando con José Luis Dávila - Foto por Victoria Sandoval
Regina Silveira conversando con José Luis Dávila – Foto por Victoria Sandoval

José Luis Dávila: La primera pregunta, Regina, sería ¿cómo ve el futuro de las intervenciones e instalaciones como arte?

Regina Silveira: Depende tanto de la calidad este arte, y dónde está puesto. La instalación es toda una categoría muy amplia, no sé si llamar a este trabajo mío una instalación, es más bien una intervención, pero también hago instalaciones, como las que se pueden encontrar en mi website, en las que se se compone un discurso con las partes que se agregan. No veo un mal futuro para las instalaciones, pero no se puede predecir.

JLD: ¿Qué nos puede decir respecto al museo como espacio?

RS: El museo es un espacio protegido para los artistas, y cuando se encuentra la posibilidad de un diálogo como encontré en este museo, y con el curador, que hace tanto tiempo nos relacionamos, el trabajo sale bien, y se puede disfrutar aunque no es un trabajo tranquilo poner una instalación, ¿verdad?, debe tenerse cierto grado de apertura para el artista.

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JLD: Para usted, ¿cuál ha sido la diferencia entre intervenir un museo e intervenir un espacio público, como muestra en las maquetas que presenta en la exposición?

RS: Muchos de esos son edificios de instituciones privadas o públicas. Hago muchas intervenciones en la calle, por ejemplo, son todo un agregado al discurso del arte que me interesa, y me interesa llegar a distintos públicos también. Esto está dentro del museo, y la gente que lo viene a ver entra en el museo para ver también otras colecciones, pero cuando están en la calle abordan, y se meten a la vida de las personas de otra forma.

JLD: Finalmente, ¿cómo ha visto que es la interacción de su obra con el público, como por ejemplo en la experiencia que nos contaba sobre los niños jugando en la vitrina que instaló en Brasil?

RS: Eso fue sorprendente, pero normalmente no son cosas de participar activamente, como mover dispositivos, son imágenes para percibir, para estar involucrado en ellas, para estar adentro de ellas si es posible, recibir proyecciones encima, sea color, sea luz, cuento siempre con este puente de la percepción.

El sistema al que sirve Bono: Entrevista a Harry Browne

Harry Browne - Imagen pública
Harry Browne – Imagen pública

por Alejandro Vázquez

El último evento de la Sexto Piso del pasado año fue la presentación del libro Bono: En el nombre del poder. En este evento pudimos conversar con el autor.

Alejandro Vázquez: ¿Cuál fue tu motivación para escribir este libro, precisamente sobre Bono?

Harry Browne: Me incomodaba mucho la idea de escribir un libro que fuera a ser algo negativo sobre una persona. Sabes, no soy una persona muy negativa; escribí mi primer libro sobre un grupo de personas que amo, un grupo de activistas que hicieron una acción en contra de la guerra, cosa que yo admiro profundamente. Me gustaría seguir escribiendo sobre personas que amo, pero este libro me lo pidió una editorial a la que le tengo mucho respeto: Verso, una editorial inglesa, y también Sexto Piso a quien igual respeto mucho. Yo vi el hecho de que me lo pidieran ellos como una gran oportunidad, fue un honor, así que fue una decisión simple que no tuve que pensar mucho. Superé mis prejuicios de escribir un libro de ataque. No sabía que iba a haber traducciones de mi libro, de hecho está a punto de salir en italiano. Pero también he estado observando a Bono por mucho tiempo y entendí que es un argumento que ya se ha hecho antes en muchas formas: el argumento de Bono y su rol en la estructura de poder ya lo han hablado los activistas, lo han hablado algunos investigadores académicos también, pero nunca se ha hablado de ello en un libro, de una forma que lo pueda entender el público en general, aún si sólo fuera en inglés. Pienso que el sistema al que sirve Bono, la forma en que le sirve y el origen de su poder, lo hacen diferente a otras figuras públicas. Me refiero a que yo amo el rock n’ roll y una de las cosas sobre las que más he escrito a lo largo de los años es sobre la música; no escribo mucho sobre música en este libro pero la idea de una figura que proviene del reino del rock n’ roll, del mundo de la cultura, alguien cuya música se dice que le habla a la gente y lo hace en una forma profundamente moral -como lo dije hace un rato, él habla en el nombre del amor-, la idea de que ese poder fenomenal que tiene un músico, que es un poder maravilloso para que lo asumamos y crea un sentido de energía y pasión, ese poder puede ser empleado por otros, lo pueden tomar prestado Bill Clinton, Bill Gates, Tony Blair, George Bush, yo creo que eso es lo que diferencia a Bono de figuras como George Clooney, y hasta John Lennon, pues ellos no prestan su poder de la misma forma. Esto es de lo que estamos hablando, es lo que queremos entender: esta evolución particular de una figura proveniente de la cultura con un propósito profundamente moral en su música que sirve como cubierta para otras actividades

AV: ¿Qué piensas de Bono? ¿Crees que él está entregando su poder a estos políticos o está sólo actuando como un títere?

HB: Es una pregunta interesante; no creo que las opciones sean mutuamente exclusivas, no necesariamente. Creo que él tiene poder en su propia esfera, en algunas formas es un poder parecido al que tiene un político. Por otra parte, él ha entrado en el reino de ellos por lo que inevitablemente su poder se reduce, pero los políticos quieren hacer uso del reino de él, y del poder que tiene allá en su área. Esto es fundamentalmente una historia de comunicación política y es sobre cómo los políticos usan a un comunicador como Bono, alguien cuyo poder pertenece a un reino distinto pero puede ser utilizado. Entonces: ¿es un títere? Sí y no, creo que es algo intermedio, creo que tiene un gran poder pero tal vez no tan grande como él cree. Él se ve a sí mismo entrando a una transacción donde da un poco y recibe un poco. Si lees las memorias de Tony Blair, te darás cuenta de que tiene muy claro que él, Tony Blair, es quien tiene el poder, y también de que usa a Bono para vender una versión de su poder.

Bono y Blair - Imagen pública
Bono y Blair – Imagen pública

AV: En este caso, ¿está Bono justificando al sistema o está peleando contra el sistema?

HB: No cabe duda de que está justificando al sistema. En sus entrevistas más recientes, Bono dice: “Estaría bien que existiera una alternativa, pero no la hay”, de acuerdo a él, pero algunas veces todavía construye sus ideas dando una noción de que está protestando. De hecho, el año pasado, en una convención de GA, en el norte de Irlanda, en verano, su organización creo un cd de canciones viejas de protesta, las interpretaron algunas bandas nuevas y luego básicamente se convirtió en un regalo para los líderes de la GA. Para mí, esto es como una paradoja. ¡Es como un travesti en realidad! Algunas veces yo quiero decir que él es inocente, pero cuando hace algo así, su cinismo me parece muy cercano a la superficie, digo, ¿hacer un cd de protesta y después dárselo como un regalo a los poderosos? Eso me parece que no tiene sentido; John Lennon debe estar revolcándose en su tumba, ¡es increíble! Esto me entristece, no es que quiera sobredramatizar a figuras alternativas como John Lennon, pero él sí se unió a un movimiento y eso es lo que significa ser un activista: te unes a un movimiento; no pretendes crear uno sino que tomas una posición. Cuando eres activista y tienes suerte, entonces consigues hablar con personas poderosas y puedes iniciar negociaciones y discusiones con los poderosos. Es una parte importante del activismo, algunas veces, si tienes un movimiento lo suficientemente fuerte, ganas acceso a ello, pero es sólo cuando tienes un movimiento lo suficientemente fuerte, cuando tienes el poder de ocasionar un cambio.  Mi padre era un activista, bueno, yo también lo soy, pero mi padre era un activista mucho mejor que yo; él era un cura católico en Nueva York durante los años sesentas, yo fui el hijo secreto de un padre católico, pero él trabajó para conseguirle hogares a los pobres y también trabajó en contra de la guerra de Vietnam. Mi padre era tan prominente en su trabajo que cuando llegó un nuevo alcalde en 1967, este alcalde lo puso en la comisión en contra de la pobreza. Mi papá trabajó en esta comisión durante un año, negociando para conseguir fondos, entonces renunció e hizo un escándalo al respecto. Dijo que todo era una mierda y que el alcalde no tenía ninguna política para los pobres. Él supo que no iba a desaparecer si se alejaba de los poderosos, sino que tendría su lugar por sí mismo. Creo que Bono teme que desaparecerá de la vista publica si se aleja de Barack Obama, David Cameron y de los otros poderosos. Un activista real siempre sabe que su poder verdadero yace en el movimiento y no en su propia vanidad, en su propia fama.

AV: Tú decías que Bono está promoviendo su mensaje justificando al sistema. ¿Cuál es la implicación semántica, en tu opinión, de la palabra amor que él está promoviendo, y en la palabra amor que nosotros debemos abstraer para comenzar un cambio?

HB: Me encantó la forma en que hiciste esa pregunta, me gustaría poder contestarla igual de bien, porque sí, es algo fundamental. Creo que estaría mal, como cuando Bono dice “es a mi manera o nada”; yo no podría decirte ahora “es mi manera o nada”.

Bono y Obama - Imagen pública
Bono y Obama – Imagen pública

AV: ¿Y es la manera de Bono o la de los poderosos?

HB: No estoy sugiriendo que no sea la manera de los poderosos, pero creo que lo que trato de decir es que no puedo hablar por cómo terceras personas abordan su amor. Las personas tienen diferentes capacidades, se unen a diferentes tipos de movimientos, tienen diferentes nociones de lo que constituye una lucha. Lo importante en lo que quiero enfatizar en relación a Bono es que no hay sustituto para estar dentro del tren de lucha, ciertamente no hay un sustituto en forma de una estrella del rock que dice estarse haciendo cargo de las cosas; ése es el mensaje de Bono, él dice “Ya estamos en ello, Bill Gates y yo resolveremos las cosas” y realmente es eso, es extraordinario lo cerca que está de decir “Bill Gates y yo vamos a resolver la pobreza en el mundo”. Yo no estoy aquí para decir cuál es la forma correcta, claro que tengo mis ideas propias: yo soy socialista con tendencias un poco anarquistas que vienen de las circunstancias en las que crecí, pero no pretendo nada de eso; me acercó a este trabajo como un investigador, como un periodista que trata de ser veraz y apegarse a los hechos. Me acerco a mis políticas de otra forma, me refiero a que tu concepción de lo que es amor y la mía son muy distintas y ahí está el misterio. Fue gracioso ver a Bono con Peña Nieto hoy, porque claro que el mensaje de Bono es que la privatización es buena, así que es un gran momento para que Peña Nieto aparezca con Bono estando en medio de esta reforma. Pero, por otra parte, el movimiento en la calle aquí, esta semana, ha sido decepcionante. Digo, está bien, lo amo, es genial, mucho mejor que en Irlanda, no me malentiendan, pero pareciera que ya estan listos para perder. Los números no corresponden a lo que uno espera de la Ciudad de México. El domingo en la mañana yo estaba caminando por el centro y parecía haber un millón de personas caminando por la calle, yendo a la plaza de la constitución a ver la pista de hielo, después fui al paseo de la reforma y había más granaderos ahí que personas protestando. Algo estaba mal, alguien no está luchando por comunicar.

AV: Es como si la gente aceptara su derrota.

HB: Sí, y eso es justo lo que pasa, eso significa que Bono está ganando.

AV: Bono tiene algunas buenas intenciones, sí, pero ¿qué es mejor: la caridad o la justicia social?

HB: Verás, lo gracioso sobre Bono es que él diría “Yo me ocupo de la justicia, la caridad es para otros”. Bono sabe cómo hablar, es como Barack Obama; él sabe cómo hablar el lenguaje de los movimientos, pero al final de su discurso, su mensaje es “confía en el capitalismo, confía en los ricos, ellos van a encontrar la forma”. Él de hecho escribió eso mismo en el New York Times: “confía en el capitalismo, econtraremos la forma”. Bono lo dijo, pero Obama podría haber dicho la misma cosa y eso es lo que digo sobre Bono, que es una figura ideológica, un mensajero reflejando el poder liberador que tiene el rock n’ roll, da la imagen de que le hace eco a movimientos como el de Martin Luther King; luchar en nombre del amor es lo que hacía Martin Luther King, que es un héroe. Lo ves con Mandela; Mandela siempre será un héroe popular de la resistencia por lo que hizo. Es esta capacidad de aproiarse de los mejores sentimientos: la solidaridad, el amor, la hermandad, la fe en el cambio, tomar todo este lenguaje y ponerlo en los intereses de Motorola, de Apple, de Bill Gates… vivimos tiempos difíciles porque permitimos que los movimientos sean reducidos a sus sentimientos y no a su base material.

AV: Todos estos factores, ¿no hacen que Bono sea un gran hipócrita?

HB: Sí pero no. Es una mala respuesta, pero no creo que la hipocesía sea una crítica importante, digo, por supuesto que Bono es hipócrita y no sólo por las razones ya mencionadas. La razón principal que menciona la gente en Irlanda es que él le dice a los gobiernos que den más dinero para ayuda a extranjeros mientras que mantiene su propio dinero fuera del sistema de impuestos. Así que claro que es hipócrita, pero tal vez tú eres perfecto, tal vez todas tus acciones siempre corresponden a tu sistema de creencias y nunca has hecho nada que no puedas decirle a las personas que amas, viéndolas a los ojos y siendo honesto respecto a todo lo que haces, y bien por ti si así es, pero yo no soy así. La hipocresía es parte de la naturaleza humana. Cuando las personas en Irlanda me dicen que Bono es un hipócrita yo les contesto “¿ Y qué? Dime algo que no se aplique a cualquier persona”. Yo creo que la hipocresía es algo con lo que tenemos que aprender a vivir, obviamente siempre debemos tratar de mejorar, pero no debemos reducir nuestra crítica a eso, yo preferiría tener a un revolucionario hipócrita que a uno puramente capitalista.

Bono y Bush - Imagen pública
Bono y Bush – Imagen pública

AV: Claro, pero hay algunos hipócritas cuyas acciones sólo los afectan a ellos, las acciones de Bono afectan a millones.

HB: Estoy de acuerdo, pero mejor hablemos de sus acciones y no de la hipocresía. La cosa que debemos entender, criticar y analizar son las acciones y sus consecuencias, el hecho de que ellos crean que puedes encontrar alguna desconexión entre las acciones, sus consecuencias y los supuestos sentimientos detrás de ellas, eso está bien, quizá puede ayudar políticamente señalar que es un hipócrita, pero espero que encuentren algo más allá, porque hay algo más allá que eso. Nunca tendremos un mundo sin hipocresía, pero sería bueno que tuviéramos un mundo sin capitalismo liberal.

AV: ¿Cuáles son tus fuentes? ¿De dónde viene toda la información del libro?

HB: La información en el libro tiene un pie de nota, hay más de 400 de ellos. Hay todo tipo de fuentes, la mayoría son información pública, hay algunas entrevistas que son anónimas, pero la mayoría no.

AV: Si quieres saber, por ejemplo, sobre las ganancias de U2 ¿lo buscas o..?

HB: Depende de lo que te refieras con las ganancias, por ejemplo el boletaje de los tours sí lo puedes buscar, pero la mayoría de las compañías operan en jurisdicciones que son mucho menos transparentes. Digo lo que puedo respecto a todas las finanzas de U2, pero ultimadamente es muy difícil.

AV: ¿Y sobre la campaña?

HB: Una campaña no está obligada a nombrar todas sus fuentes; aprendí más sobre cómo se financia a través de las organizaciones, aprendí más desde el reporte anual de la fundación Gates de lo que aprendí del reporte anual de una campaña, porque Gates es más transparente que Bono.

Bono performs at the Clinton Foundation - Imagen pública
Bono performs at the Clinton Foundation – Imagen pública

AV: ¿Cómo te sientes respecto a que tu libro esté siendo traducido a varios idiomas?

HB: Lo amo porque, en primera, Sexto Piso hizo una edición hermosa. La portada de la edición italiana también es muy buena, no he visto el resto pero seguro que son buenas. Para ser honesto, una parte de mí está muy orgullosa, pero sé que la razón por la que el libro está siendo publicado en español no es que el nombre Harry Browne esté en la portada, sino porque el nombre Bono lo está. Atrae el interés, y hago entrevistas no porque cause interés yo, sino la figura de quien hablo, así que es interesante. Creo que soy increíblemente afortunado de tener la oportunidad, en primera de escribir un libro y que lo publique Verso, sin duda la mejor editorial del mundo de habla inglesa, y después de tener la oportunidad de que Verso me apoye, pues ellos hicieron la labor de venderlo por todo el mundo; Sexto Piso es una empresa fascinante, pero todo es sólo buena suerte. En la edición italiana, la traducción está siendo supervisada por Wu Ming, su verdadero nombre es Roberto Bui y es una figura política muy importante, él escribió novelas políticas exitosas. Ahora lo voy a conocer en Roma y pienso que tener su nombre en un libro que yo escribí es todo un honor. Estuve en el lugar correcto en el momento adecuado, aunque sea una expresión muy americana, así que se siente increíble. Sólo pero espero que mi ego no esté creciendo demasiado por ello, porque sé que las razones para todo esto no tienen mucho que ver conmigo.

AV: En este caso yo creo que el resultado es lo que importa.

HB: Escribí el libro como activista, de hecho perdí dinero escribiendo el libro; bueno, obviamente venir a México es un beneficio increíble, pero fundamentalmente escribí el libro para abrir una discusión política, no por dinero. Yo trabajo como profesor así que no necesito escribir mierda, y estoy agradecido; me refiero a que escribí mierda mucho tiempo como periodista para pagar las cuentas, pero ahora tengo un trabajo como profesor y así es como me gano la vida, ahora puedo elegir escribir cosas que son importantes para mí, cosas que espero que hagan una pequeña contribución en el reino de la ideología, en el reino de las ideas para buscar un entendimiento político. La filantropía es algo que yo he investigado mucho y creo que continuaré con eso en Irlanda, de hecho estaré en Irlanda en un programa de radio debatiendo sobre filantropía, no sobre Bono, sino sobre la filantropía.

Juego de Identidades: Entrevista a Arturo Elizondo sobre Anónimo

Arturo Elizondo - Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri
Arturo Elizondo – Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri

por José Luis Dávila

Fotos de Lizbeth Cervantes Neri

La semana pasada tuvimos la oportunidad de entrevistar de nuevo a Arturo Elizondo, quien tiene una nueva exposición en La Galería Lazcarro

José Luis Dávila: Antes que nada le agradecemos la oportunidad de volverlo a entrevistas; creo que ahora la primera pregunta sería ¿cómo fue el proceso que lo llevó a crear Anónimo, siendo tan reciente su exposición Estrictamente Público?

Arturo Elzondo: Bueno, de hecho es el resultado –el proceso mismo– en cuanto a trabajar con el público a través de los cuentos de Rulfo, el taller que se hizo en la galería, y después la recopilación de los dibujos que hicieron los participantes. El resultado de eso es la creación de un grupo de obras basado entre los dibujos anónimos, digamos, que hicieron los participantes, los tomo y a partir de ellos hago una reconfiguración de ellos. El resultado es que ya no es Rulfo, ya no soy yo como artista, y tampoco es el público en exclusiva; o sea, no estoy repitiendo los dibujos que hicieron, sino reinterpretándolos, y ese es el sentido por el cual estoy tratando de lograr un aspecto anónimo del trabajo.

JLD: En esta nueva exposición, se resalta un poco más la figura femenina, como en algunos dibujos o collages; ¿por qué es eso?

AE: Lo que pasa es que los collages que hay son otro proyecto que se genera a partir de una pieza principal que es el collage que está en cruz y que se llama New Religion, Nueva Religión, y es un poco la destructuración de lo que es el concepto de la moda, cómo la moda está condicionándonos, forjando nuestras identidades, es decir, la moda tiene patrones de belleza, de comportamiento, de look, que estamos aceptando sin ningún filtro, entonces pasan a ser un patrón a seguir en la sociedad sin que realmente haya un vinculo directo con estos, porque se generan desde los centros económicos más poderos, es decir, desde París, de Nueva York, de Berlín, de Milán; pero esa moda que va enfocada a las clases más pudientes, resulta que determina toda la estructura social. Así, los collages son una destructuración de este sentido de belleza hacia lo bizarro y hacia la hibridez, que también es parte de nuestra identidad. Son dos juegos de identidades: uno que viene de los valores establecidos por la moda y otro que viene de los valores establecidos por la nuestra sociedad a través de su propia idiosincrasia.

Arturo Elizondo - Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri
Arturo Elizondo – Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri

JLD: Ya que estamos hablando de la moda, ¿qué opina de cuando el arte se convierte en moda, de la tendencia a usar el arte como un prendedor más en la ropa, como un accesorio, y ya no como objeto de contemplación?

AE: Es inevitable este fenómeno. No es de ahorita, sino desde hace ya varias décadas que el arte se convirtió en una moda, una moda vinculada con la cinematografía, con el mundo del fashion y con el mundo de la música: los artistas ahora más bien parecen como rockstars, como estrellas de cine o algo así. El sentido del arte se perdió, yo pienso, desde los 60’s, y se empezó a hacer arte a través de producciones. Cuando tienes una producción masiva de algo, se genera la mediocridad. El arte hoy por hoy está más relacionado con la repetición de valores, de lo que estábamos hablando anteriormente, y de lucro. Se volvió un valor de comodidad, de especulación comercial. Es muy difícil poner un límite o marcar una frontera entre una cosa y otra. Yo mismo estoy involucrado en el sistema de las galerías, porque dependo de eso. La única alternativa que he encontrado, irónicamente, para salirme un poco de eso, son las becas y los premios que las instituciones gubernamentales están apostando a los artistas.

JLD: Hablando de las galerías, ¿cuál es la diferencia entre exponer a principios de año Estrictamente Público en La Galería del Palacio, que es pública, y ahora, a finales, en La Galería Lazcarro, que es privada?

AE: Son dos principales. Básicamente que la afluencia de gente en una galería institucional es enorme, yo tuve 23 mil visitantes. Aquí, en esta galería creo si llegan a venir doscientos va a ser un éxito; esa es la diferencia en cuando a exposure, en cuanto a exponerte al público. Pero, la parte interesante de un espacio privado es que es como ir en tu casa: estás con todo el tiempo disponible, estás en silencio contemplando las cosas, puedes regresar las veces que quieras, entonces la relación con la obra se convierte en algo más personal. Puedes escucharte más a ti dando la opinión de lo que estás viendo, o analizando las reacciones que estás teniendo, a diferencia de un espacio público dónde estás rodeado de una masa que gente que te implica cierto comportamiento.

Arturo Elizondo - Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri
Arturo Elizondo – Fotografía de Lizbeth Cervantes Neri

JLD: Para terminar, creo que debe ser preguntado: entre lo público y lo privado del arte, ¿cómo se puede conjuntar estos dos polos en el artista? En que el artista pueda exponer en ambas, sea invitado a eventos cerrados y al tiempo pueda ser cercano al público en general.

AE: Eso no determina el arte. Eso pertenece más al espectáculo: quién te ve, quién no te ve, en qué revista apareces, etc., es más como el fenómeno en que se ha convertido. En esencia, el arte, hablando en términos puristas, tiene la responsabilidad de ser algo revolucionario, algo que trascienda tu momento o cuando menos refleje que estás al tanto de lo que está pasando. No estoy hablando de política, ni de economía, ni de problemas sociales, todo eso ya está vinculado en tu posición como artista. Las propuestas que tú hagas van a tener un mayor o menor acceso al público en la medida en que tú llegues a tener coeficiente artístico. Es la intención que tienes de expresar algo pero no lo logras, como algunos que creen que están haciendo algo revolucionario y realmente están repitiendo cosas de hace cincuenta años. Cualquiera que en este momento esté haciendo ready-made, está haciendo algo que Duchamp hizo en 1917. Hay que estar con la atención en 360 grados de lo que se está haciendo. Y ese coeficiente artístico lo va a determinar el público que se acerque a tu obra, porque ese público es el que en la posteridad va a valorar o revalorar tu trabajo. Un ejemplo: El Grego. El Greco estuvo durante, si no me equivoco, 250 años olvidado porque se consideró un mal pintor; después fue rescatado y es uno de los artistas universales. A este grado es la importancia del público para la posteridad. Los proyectos actuales son proyectos que tienen una caducidad inmediata; cada vez es más inmediato hacer una instalación que al cabo de un mes ya no tiene ningún mérito, ni ninguna repercusión. En este sentido, yo le apuesto más a un arte individual, producido por una persona, pero filtrado a través de lo social, un trabajo que involucre a un hombre social.

Este coto sagrado de la ficción: Entrevista a Cristina Rivera Garza

Cristina Rivera Garza - Fotografía por Lizbeth Cervantes Neri
Cristina Rivera Garza – Fotografía por Lizbeth Cervantes Neri

por José Luis Dávila y Andrea Garza

El pasado viernes 8 de noviembre, en el marco del IV Coloquio de Literatura Hispanoamericana Contemporánea, el cual fue dedicado a la obra de Cristina Rivera Garza, tuvimos la oportunidad de platicar brevemente con la homenajeada; aquí les presentamos la entrevista completa.

Andrea Garza: Dentro de tus novelas se ven insertados diferentes géneros, como el ensayo literario o el histórico; en este sentido, ¿qué dificultad te representa esto en cuanto a mantener la línea de la ficción en la obra?

Cristina Rivera Garza: Yo no sé si quiero mantener la línea de la ficción en la novela, creo que muchas de las conversaciones más importantes de las escrituras contemporáneas tienen que ver precisamente con el cuestionamiento acerca de qué es el género y para qué sirven los géneros. A mí me parece que usualmente las búsquedas, que son lo suficientemente complejas y profundas como para generar libros, son búsquedas que no pueden limitarse, y que no se limitan por naturaleza, a ciertos géneros; si se es realmente fiel al proceso de la exploración personal, ese tipo de búsqueda, por necesidad, toca distintas estrategias de construcción y no todas esas estrategias están atadas a géneros específicos. Entonces, digamos que por una parte es una cuestión de la pregunta inicial, de la búsqueda inicial, que es asunto de todo creador y, por otra parte, sí creo que el momento que vivimos, en términos de desarrollo tecnológico, entre muchas otras cosas, ha dinamitado los fundamentos mismos sobre los cuales se erigían estos grandes monumentos de apariencia natural que son los géneros. Finalmente no son naturales, hay un proceso de jerarquización y de prestigio literario, que es a lo que sirven, no necesariamente a un proceso de creación y de búsqueda personal. Entonces sí, tienes razón, yo no solo de libro en libro, sino que he estado haciendo cosas dentro de cada libro: en el centro de La muerte me da hay un ensayo que puede ser denominado como académico, tiene sus pies de página, tiene todo, y antes del final hay un libro de poemas también incluido ahí.

Pero estas no son cuestiones que a mí se me hayan ocurrido como gestos interesantes, era parte de la búsqueda del proceso de la novela, en la novela hay un diálogo con Alejandra Pizarnik, en cuyos diarios la relación entre la prosa y la poesía es central, es fundamental. Hay un proceso de encarnación en la novela misma, de lo que es la búsqueda y la pregunta que me estoy haciendo; si eso es ficción o no, al final a mí me tiene sin cuidado.

Es más, hace poco escribí un ensayo sobre este autor noruego, Knausgård, que decía que le parecía que en un mundo en donde todo es ficción, la ficción juega un papel absolutamente irrelevante, y que en los únicos géneros en los que creía era en la autobiografía y el ensayo. Yo de repente estoy tentada a decir lo mismo, tal vez no con las mismas palabras. Pero creo que este coto sagrado de la ficción es algo que estamos cuestionando cada vez más, por eso vemos más novelas del yo, por eso cada vez vemos más trabajos testimoniales de los que se decía antes “basado en un hecho real”, cosas por el estilo.

Cristina Rivera Garza - Fotografía por Lizbeth Cervantes Neri
Cristina Rivera Garza – Fotografía por Lizbeth Cervantes Neri

José Luis Dávila: En esta delimitación del género/no género, si realmente puede llegar o no a tener una ficción, por ejemplo, se me ocurre aparte de tus novelas, Canción de tumba de Julián Herbert o tratar de ver en el personaje del “Zurdo” Mendieta, de Élmer Mendoza, algo así.

CRG: O en la novela de Lina Meruane que ganó el Sor Juana el año pasado, también, Sangre en el ojo.

JLD: Sí, entonces, qué opinas de este ejercicio en el que de alguna manera es la literatura del norte la que se está abriendo esta conciencia histórica o hermenéutica en las novelas, y que se esté entonces tomando a la literatura del norte como un género y una parte de la ficción de México.

CRG: Bueno, primero contesto la primera parte, que me parece que en términos del regreso del yo, y de las literaturas del yo, en un inicio estuvieron –ustedes no se acuerdan están demasiado jóvenes para acordarse de esto– la poesía confesional y la novela testimonial eran sobre todo territorio de mujeres, en los sesentas, y por eso, porque era territorio de mujeres, se le consideraba que no era literaria y que luego entonces no era relevante, pero de aquellas épocas eran los testimonios de Rigoberta Menchú, los de Domitila Barrios de Chungara, un poco antes los de Anne Sexton, todas estas poetas confesionales y demás, a quienes el establishment de la época criticaba por su falta de calidad literaria porque tenían otra relación con la experiencia personal. A mí me parece muy interesante que cuando los escritores varones finalmente descubren que hay un cuerpo, que hay un yo, entonces ahora eso sí tiene un valor literario, es así como que come on!

Y ciertamente, lo que se está haciendo con el yo sí es distinto, ya no es un yo identatario, es un yo que está mucho más fluido y en yuxtaposición con contextos más amplios, etcétera, se entiende todo eso. En términos de las conversaciones literarias contemporáneas hay dos vertientes: por una parte, este trabajo autobiográfico con la literatura del yo, y por otra parte, los trabajos que son de no ficción como la crónica, que usualmente el territorio latinoamericano tiene que ver con ella, que están tomando una relevancia que no me sorprende, y que creo que corresponde a nuestro momento actual.

Sobre la literatura del norte, no creo que sea un género, cuando hablamos de género hablamos de cosas mucho más complejas, los autores que mencionaste, que son autores a quienes quiero y he leído mucho también, son amigos personales y demás, corresponden a un periodo de producción literaria mexicana en que finalmente se distribuyeron los focos de producción cultural, hubo condiciones económicas y de inversión que permitieron que lugares como Tijuana o Monterrey se transformaran en áreas de producción independiente e interesante. Hay una crítica a la centralización económica y sobre todo a la centralización cultural, y esa es una de las resultantes. Que finalmente se convirtieron en libros exportables como parte de una identidad más amplia, a mí me parece que es parte de una incorporación de otros sectores y otras experiencias a un corpus literario que había sido centralista, muy elitista, muy snob, muy clasista. Lo que vienen a hacer estos escritores del norte es criticar este canon clasista, elitista, muy misógino, aunque la del norte tampoco se distingue por su paridad de género.

JLD: Al respecto, en una conferencia me tocó escuchar a Élmer decir que la “literatura del norte” la hicieron los del centro al decir que eran del norte los demás, pero que él solamente era un escritor.

CRG: Sí, claro, y me parece fundamental ir ampliando un diálogo como este, que había estado con participaciones muy acotadas.

Cristina Rivera Garza - Fotografía por Lizbeth Cervantes Neri
Cristina Rivera Garza – Fotografía por Lizbeth Cervantes Neri

AG: ¿Tú crees que los escritores deben adoptar una postura crítica ante la realidad que vive el país?

CRG: Pues a mí me parece que escribir es una postura crítica, yo no concibo de ninguna otra manera el ejercicio de la escritura si no es para compartir un pensamiento crítico y para invitar a prácticas críticas, o esto sería aburridísimo. Si escribir es para confirmar el estado de las cosas, entonces es una postura no crítica pero que se está tomando partido, es lo que quiero decir. Pero si lo que me estás preguntando es si un escritor se debe pronunciar por tal o cual partido, y demás…

AG: Sí, me refiero a cómo evitar que las obras se vean opacadas por tomar cierta postura.

CRG: Las obras se ven opacadas o tomadas por miles de otras cosas, uno publica un libro y los libros son apropiados de maneras, con suerte, que uno ni ha imaginado, para empezar. Y por otra parte, los que no se ven “opacados”, es decir, cuyas posturas políticas no afectan su trabajo literario, son los que están a favor del establishment, porque pareciera ser que no tienen una postura política cuando sí tienen una postura política. Pero se debe a esta ideología de “el arte por el arte”, como si el arte o la escritura fuera, alguna vez, neutra. No sé, en mi manera de ver el arte y practicarlo, me parece inconcebible pensar en una obra cuya génesis no sea en sí misma una toma de partido, es decir, cuando uno está pensando en decidir entre un personaje masculino o femenino, decidir entre personajes poderosos o personajes cuyas voces no hemos escuchado comúnmente en nuestra sociedad, todas esas son decisiones políticas, son estéticas por supuesto, pero son decisiones fundamentalmente políticas.

JLD: En relación a esto, hace unas semanas hicimos una entrevista a Edgardo Aragón, quien está exponiendo en el Museo Amparo, y él nos decía que sentía envidia de los escritores porque siempre están considerados como quienes hacen una crítica social a través de su obra, por lo que consideraba que el arte plástico estaba siendo relegado y que necesita tomar partido en ello. Entonces, ¿qué opinas de las otras artes en relación a la escritura? ¿Cómo se podría crear un proyecto más grande?

CRG: No sé, será que uno vive la experiencia desde este lado, y me parece que hubo un momento en la producción literaria, por allá de mediados del siglo XX, donde la persona pública de los escritores latinoamericanos estaba ligada a la opinión pública, y me parece que los años de liberalismo que hemos vivido han ido despegando esa conjunción, a veces para bien, es decir, tampoco creo que uno tenga como profesión opinar de todo, uno no es un opinólogo profesional, ni nada; el tipo de crítica a la que me refiero es más de raíz, tiene que ver con la imaginación.

En relación a la literatura con las otras áreas, creo que es un poco lo que pasa con lo de los géneros, finalmente el tipo de proyectos y de preguntas que nos estamos haciendo, o sobre las cuales estamos conversando, invitan y convocan por lo regular a otro tipo de disciplinas. A mí me interesan ese tipo de trabajos, esas convergencias, son productos de nuestro tiempo, aunque claro que se ha producido esto desde mucho antes, tampoco es algo novedoso.

Cristina Rivera Garza - Fotografía por Carlos Morales Galicia
Cristina Rivera Garza – Fotografía por Carlos Morales Galicia

AG: Hablando de las nuevas tecnologías, ¿cómo se han insertado éstas en tu obra? ¿Han tenido alguna influencia?

CRG: Como lo decía durante la charla de ayer, me interesa mucho; cuando empezó el blog, tuve un blog, tengo Twitter, no me gusta el Facebook, etcétera, etcétera. Pero nunca, ni me he propuesto ni he querido hacer una novela con tuits. Yo creo que hay una influencia menos visible, pero que va más al corazón, de lo que implica trabajar con cinco o seis ventanas abiertas en la computadora, con una conciencia muy aguda de que esto es un proceso dinámico e interactivo, con lectores que son también escritores en el momento mismo. Creo que va más bien por ahí el asunto, más que a la utilización directa de ciertos elementos de estas plataformas. Pero creo que sí, han cambiado muchísimo no solo en lo que hago, sino en cómo pienso acerca de mi oficio y qué es lo que pienso de la escritura hoy. Y todo eso lo pueden ver en Los muertos indóciles, ensayos sobre necroescritura y desapropiación.

JLD: Habría que hacer una última pregunta. Nosotros venimos de una revista electrónica, nos gustaría saber ¿qué opinas de esta explosión de los medios virtuales para llegar a más personas, y cómo se está generando ahora la escritura? Por ejemplo, ahora hay más e-books de autores jóvenes, en vez de que las editoriales se preocupen por que se publiquen en papel.

CRG: Yo creo que estamos viviendo momentos interesantes; hay un proceso de democratización que me interesa mucho y que veo con mucho ánimo; creo que hay ahí una energía que ojalá no termine siendo cortada, porque finalmente alguien es dueño de todos estos medios, hay capital de por medio; y el trabajo intelectual y material está continuamente siendo reciclado y reutilizado, entonces es algo que requerimos pensar con mucho cuidado.

Está de moda decir que Bolaño no está de moda: Entrevista con Daniella Blejer

Daniella Blejer - Fotografía por Balam Ponce
Daniella Blejer – Fotografía por Balam Ponce

por José Luis Dávila y Carlos Morales Galicia

A diez años de la desaparición de Roberto Bolaño, conversamos con Daniella Blejer, quien ha realizado diversos estudios en torno al autor.

Carlos Morales Galicia: A diez años de la muerte de Roberto Bolaño, ¿cuál es la importancia de su obra y por qué es tan vigente?

Daniella Blejer: En él hay un gesto de volver a contar una historia, una historia que no se ha podido dejar de repetir, que es la historia de la violencia en el siglo XX y principios del XXI, y pienso que la manera en que es contada, más que la historia en sí, es sumamente interesante  porque propone una nueva manera de problematizar la posmodernidad sin ser posmoderno, sino que rompe con ella a través de diferentes estrategias y estructuras. Pienso que es vigente porque incluye otros géneros discursivos; juega con otros lenguajes que son pertenecientes a otros medios y que modifican el lenguaje literario, entonces, este juego de intermedialidad es muy fértil y productivo, y nos lleva a entender aquello a lo que pensamos que no nos podemos acercar, porque hay en nuestra era la idea de que el lenguaje y las imágenes no nos representan, no representan la realidad, no representan el pensamiento y lo que logra Bolaño es, a partir de la misma estrategia, iluminar la realidad, iluminar el mundo, por eso pienso que es muy vigente.

José Luis Dávila: En este sentido, ¿qué tipo de iluminación cabría destacar en Bolaño en comparación con cualquier otro autor que trabaje la misma línea de la violencia, no sólo en el caso de Latinoamérica, sino en el caso de los escritores europeos o norteamericanos, por ejemplo Philiph Roth o Norman Mailer, que igual se encarga de los mismos temas?

DB: No te sé decir exactamente de ellos dos, pero si vamos a pensar en Europa habría que mencionar a Georges Perec, quien tiene una novela que se llama W o recuerdo de la infancia, en la que se entreteje la biografía, la vida personal, lo que es la literatura del yo, lo que es la pérdida de sus padres durante la segunda guerra: su madre fue a dar a un campo y su padre murió como soldado y W es una sociedad dedicada al deporte en Tierra de fuego, que es una sociedad fascista, entonces este entretejer lo biográfico con la historia y colocarla a otro lugar es justamente lo que hace Bolaño porque entreteje lo que ocurre en el continente europeo durante la segunda guerra mundial, luego lo traslada al cono sur y termina en la frontera. Pienso que hay, si quieres hablar de propuestas y similitudes sobre cómo narrar la violencia, una fuerte presencia de la literatura de Perec en la de Bolaño, no nada más por W o La historia de la infancia, sino por las estrategias narrativas como los listados, la idea de que el lenguaje es orgánico y es infinito, la red de relaciones, que es algo de lo que Perec utiliza en sus novelas y que Bolaño utiliza en “La parte de los crímenes”, en 2666,  por ejemplo, no sólo existe un contar sino un saber contar, que hay donde se juega todo un plan estratégico, bien pensado, bien armado, que posiblemente surge de Perec.

CMG: Le has dedicado gran parte de tus estudios a Roberto Bolaño, ¿cuál fue tu primer acercamiento a su obra?

DB: Leí Los detectives salvajes, como creo que la mayoría de la gente, y me quedé muy impactada porque de alguna manera ahí se jugaba algo que a mí me interesaba, sin saber de qué se trataba, después leí Amberes y me gustó muchísimo la propuesta de mezclar géneros, de pensar en cine, de utilizar el lenguaje cinematográfico, después llegué a Putas Asesinas a través de la universidad porque eran los textos que estaban planteando los maestros, en ese libro los cuentos son contados por la televisión, después llegué a Estrella distante y ahí fue cuando me atrapó más, ya que se entrelazaba esta imagen cronotópica del panoptismo, que incluye a la Alemania nazi, el golpe de Pinochet y hay algunos artículos de la lógica del capitalismo, entonces ahí yo sentí que se jugaba una historia que de cierta manera me correspondía y que me interesaba conocer y ahondar más en ella, cuando llegué a 2666, que fue escrita en 2003, yo la leí en 2004, y lo que se narraba en esa novela estaba sucediendo pero no lo sabíamos, de alguna manera hay un valor profético en ese poder ver lo que va a pasar y llamó mi atención, así fui interesándome más.

Daniella por Gina Moctezuma 2 2
Daniella Blejer – Fotografía por Gina Moctezuma

JLD: Tocas un punto interesante, el haber llegado a Bolaño a través de los maestros, ¿cuál es la importancia de leer  al autor en la universidad y qué cabida se le debería dar en los estudios literarios?, ya que hay muchos, algunos repetitivos, o se malentienden la lecturas, e incluso se va perdiendo el valor de la literatura por el boom que genera, como cuando se piensa que leer a Roberto Bolaño es sinónimo de cultura o saber.

DB: Por su puesto pienso que leer a Bolaño solo no es suficiente, vale la pena leerlo con otros autores de su generación, que problematizan las mismas cuestiones, el caso de Piglia, Vallejo, Perec, ampliar el abanico. En el caso del lugar común hay dos efectos distintos, por un lado el problema de la recepción; la famosa bolañomanía, como estuvo muy de moda, ahora está de moda decir que no sirve, a mí todo eso me hace ruido porque me interesa su obra, que me parece fascinante, ya que no se ha agotado su sentido, pienso que vale la pena seguirlo estudiando, no creo que porque ahora no está de moda lo voy a dejar de hacer; está muy de moda decir que Bolaño no está de moda. Habrá que ver si a uno le importa todo el ruido mediático que hay: la viuda, la ex novia, la playa, en fin, a mí todo eso no me interesa, realmente lo valioso es tratar de entender cómo se quiso escribir, qué se quiso hacer,  qué pasa con otros autores que tienen las mismas temáticas, el caso de mezclar géneros discursivos, ahí Vila-Matas es una referencia interesante.  Creo que leer a Bolaño es adentrarse en el campo del arte contemporáneo, como en la fotografía.  Hay muchas lecturas que se pueden complementar; actualmente, lo que hago es pensar en la manera en que las artes visuales impactan y modifican el lenguaje en Roberto Bolaño; no lo estoy leyendo solo, sino con las imágenes  y sistemas que utiliza en esas artes.

CMG: En tu labor como académica e investigadora, ¿cuál sería el mensaje que le darías a los estudiantes de letras en torno la obra de Roberto Bolaño?

DB: Hay que ir dispuesto a entender que todo lo que Bolaño articula lo desarticula, que cada vez que te estás acercando a algo, te alejas. Sus lecturas causan molestia porque utiliza la paradoja como recurso constante, cada vez que crees que quiere imponer un discurso no va por ahí, ya que te manda falsas pistas; creo que hay una idea básica que hay que entender: la ironía. Ser ironista no es lo mismo que ser sarcástico, el sarcasmo es la vulgaridad de la ironía, la manera en como él la hace es un esfuerzo, hay que saber apreciar ese esfuerzo.

Otra idea que tengo es que Bolaño no es posmoderno sino que problematiza la posmodernidad, en la medida en que alguien no entienda eso, no lo puede trabajar bien. Hay que entender cómo la problematiza y con sus propios recursos la rompe. Nada es casual en Bolaño a pesar de que nos muestra un mundo caótico regido por el azar; para crear ese mundo hay todo un plan, cada nombre es un centro de imantación semántica poderoso, si alguien se llama Archimboldi, Santa Teresa o Wieder es por algo, hay una etimología, una construcción muy fina de significación.

JLD: En todo este caos que, internamente y para su propio beneficio, tiene la obra de Bolaño, ¿qué es lo que haría falta por investigar al respecto?

DB: Creo que hay muchas líneas de investigación y muchas posibles lecturas. Se ha trabajado mucho el problema del mal, es muy interesante y se puede seguir ahondando en él. Se ha trabajado mucho cómo penetra el cine, la pintura, la música y la pornografía; es algo que aún no se ha agotado. El lenguaje en Bolaño es sumamente interesante, hay una reflexión sobre el mismo. O el tratamiento que le da a la violencia; cuando tú lees “La parte de los crímenes”, en 2666, te vuelves un lector de la revista Alarma, por decirlo así. El acto de leer te convierte en alguien que está haciendo un acto lascivo y de fetichismo. Toda la recepción también podría ser muy interesante, no en el sentido de si está de moda o no, que es poco interesante, sino qué piensa la gente cuando lee el archivo, ¿piensa que ese archivo está haciendo memoria o si ese archivo sólo está repitiendo la manera en que actualmente podemos conformar el conocimiento que es de una manera muy superficial? También cómo logra hacer un movimiento que no es monocéntrico sino policéntrico en su literatura, donde no hay una sola identidad, sino una pluralidad de identidades muy interesante en cuanto a todos los recursos que configuran la obra artística.

CMG: Roberto Bolaño genera una cierta apatía; como estudiosa de su obra ¿qué podrías decirle a los detractores?

DB: Se da mucho en el ámbito de las opiniones, porque no voy a decir de la gente que lee. Todo mundo tiene que tener una opinión y mucha gente piensa que decir que si Bolaño y los infrarrealistas eran marginados y apestosos quiere decir que no eran buenos o la poesía no lo era, pero eso no quiere decir que las novelas no tengan calidad. El hecho de que la casa editorial o la viuda hayan abusado de los archivos que quedaron en la computadora y se haya publicado Los sinsabores del verdadero policía, que no he leído, y sin embargo, me han dicho que Patricia Poblete comentó que hay un autoplagio de cosas que él no pensaba publicar y que utiliza en otras novelas. Todo eso opaca lo que sí se publicó y que es bueno; no hay que tirar por la borda todo lo demás, es decir, cuando alguien está en el centro de la conversación y el mercado, genera envidia, pienso que es natural. No se puede estar estudiando lo que está de moda y a los demás les parece correcto, uno tiene que estudiar lo que le parece relevante y a mí me parece que el sentido no se ha agotado. Hasta que éste no se agote es válido analizar la obra, no tiene por qué ser de otra manera.

Daniella Blejer - Fotografía por Balam Ponce
Daniella Blejer – Fotografía por Balam Ponce

CGM: Finalmente, sobre tu trabajo, en otras ocasiones ya has mencionado que no sabes si seguirás estudiando Estrella distante, pero ¿cuál sería la importancia de esa novela en la poética de Bolaño?

DB: Es una obra fundamental y de las mejor creadas. Me interesa muchísimo estudiarla, lo que sucede es que tengo que ver si se dicen cosas nuevas que no se digan en 2666, me parece que sí y que ayudan a entender esa novela. Me interesa descubrir rasgos similares en otros autores latinoamericanos que no almacenan lenguajes sino que los activan para cambiarlos, para cambiar la estructura, entonces, es un fenómeno que resulta interesante estudiar a través de ellos.

Estrella distante es una maravilla porque ahí se muestra cuál es su proyecto literario de una manera más redonda y completa.

Entrevista con Katerina Kolozova

Traducido por Victoria Sandoval

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Katerina Kolozova – imagen pública

Katerina Kolozova es la directora e investigadora superior del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (Institute of Social Sciences and Humanitie – Skopje), profesora de filosofía, estudios de género y teoría sociológica en la University American College-Skopje, es también profesora de estudios de realidad, medios globales y cultura en la facultad de medios y comunicación en Belgrado. Tiene un doctorado en filosofía y también enseña en varias universidades en lo que antes era Yugoslavia y Bulgaria (Universidades de Skopje, Sarajevo, Belgrado y Sofia).

Durante 2009 – 2009 Katerina Kolozova daba clases en el departamento de retórica, programa de teoría crítica de la Universidad de california – Berkeley. Es la autora de The Lived Revolution: Solidarity with the Body in Pain as the New Political Universal” (2010), “The Real and ‘I’: On the Limit and the Self” (2006), “Conversations with Judith Butler: The Crisis of the Subject” con Judith Butler y Zarko Trajanovski (2002), “The Death and the Greeks: On Tragic Concepts of Death from Antiquity to Modernity” (2000) y editora de numerosos libros en los campos de estudios de género y teoría feminista, entre los cuales se encuentra uno co-editado con Svetlana Slapshak y Jelisaveta Blagojevic “Gender and Identity: Theories from/on Southeastern Europe,” Belgrade: Belgrade Women’s Studies and Gender Research Center and Athena Network, (2006). También es Editora en jefe de el diario de política, ciencia y cultura “Identities,” miembro de la Sociedad no-filosófica (ONPHI), de AOIFE y de la Red europea de gérero y estudios de la mujer -ATHENA.

¿Cómo decidiste convertirte en profesora de universidad? 

Cuando era estudiante, lo que quería hacer (y seguí queriendo después de graduarme) era simplemente convertirme en estudiosa, dedicarme al estudio de la filosofía, idiomas y lingüística, psicoanálisis y religión. No tenía planes precisos en términos de una carrera que cumpliera con ese deseo, pero no cabía duda de que necesitaba encontrar un trabajo en la academia para poder ser capaz de buscar una beca. Detesté el hecho de que, para legitimizar una beca de trabajo, ésta debía ser profesionalizada y ser dirigida a un profesor o investigador de una universidad, que tuviera un puesto en la institución académica. Pese a ello, yo supe que debía convertirme en académica para asegurar que mi trabajo “contara”, en el sentido en que pudiera recibir voz y visibilidad. Es sabido que el acceso a becas, a buenas bibliotecas, a la interacción con estudiosos que te importan, son todos “privilegios”, no simplemente derechos, condicionados a ser parte de una institución de educación superior, ya sea como estudiante o como profesor. Esto significaba que yo debía perseguir una carrera como profesora universitaria. De cualquier forma, en mi juventud yo no me veía como una futura profesora, más bien me imaginaba como investigadora y escritora. Yo deseaba poder trabajar como una estudiosa independiente en vez de una afiliada a una institución de educación superior.

¿Quién ha sido la mayor influencia o el mentor que has tenido dentro de tu trabajo y tu carrera?

He tenido la suerte de conocer y de trabajar, tanto formal como informalmente, con personas que han sido las mayores influencias en mi vida y en mi carrera. Cuando tenía 26 años fui alumna, en el doctorado, de Jean Pierre Vernant (como mi supervisor de tesis) quien fue y aún es una de mis más grandes influencias en el campo de estudios de la Grecia antigua y, en particular, tragedia y filosofía. Éste fue mi segundo doctorado, parte de un programa establecido entre ISH-Ljubljana y EHESS-Paris (Centre Louis Gernet). Nunca terminé aquél segundo doctorado (fue formalmente transformado en un “programa de investigación doctoral” y yo continué como estudiosa interina en el EHESS-CLG y el Colegio de Francia). Pero lo que importa es que tuve el privilegio de trabajar bajo la supervisión de Jean Pierre Vernant. Mi segunda supervisora de la misma tesis fue Svetlana Slapsak del ISH-Ljubljana, quien ha sido una de mis mentoras en el área de estudios de género y estudios Balcánicos. En 2009 hice un post-doctorado bajo la supervisión de Judith Butler en la Universidad de california UC-Berkley, Judith ha sido una de las más grandes influencias filosóficas en mi trabajo y una de las personas más inspiradoras que he conocido. Finalmente, y durante los últimos diez años, François Laruelle ha sido mi mentor, mi amigo, y mi modelo intelectual y filosófico a seguir. Él ha tenido un rol más “pasivo” en mi formación, en otras palabras, se ha puesto a mi disposición en términos de intercambiar ideas y proveer apoyo sin la pretensión de enseñarme.

¿Qué efecto tiene la era de la información en la universidad y en la pedagogía?

Yo comencé mi carrera en la “era de la información” y no puedo concebirla de otra forma. También conduje mi investigación de graduada a finales de los 90’s, lo que implica el uso del internet. Supongo que la era de la información puede democratizar el conocimiento radicalmente y crear espacios y formas de autoridad intelectual, mismos que no deben ser necesariamente instituciones de educación superior. Este potencial aún está lejos de ser actualizado.

¿Cuál es el estatus de las disciplinas hoy? ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de los estudios interdisciplinarios?

Creo firmemente en la interdisciplinariedad, o más bien: no creo en las especializaciones disciplinarias. Creo que una disciplina académica es un producto político-económico de las instituciones académicas y que se imponen fronteras estrictas por razones institucionales.

¿En qué te encuentras trabajando actualmente?

Estoy trabajando en una lectura cerrada de los textos de Marx, trato de expandir la idea de radicalización de los conceptos que se encuentran en algunos trabajos de Francois Laruelle.

En Lo real y yo usas el trabajo de Francois Laruelle como punto de partida para producir un trabajo que toca la política y la teoría feminista. ¿Puedes explicar por qué Laruelle es importante para ti? 

Laruelle me provee de posibilidades conceptuales o metodológicas de producir trabajo teórico sin adherirme a ningún legado filosófico en particular, me permite hacerlo sin ser arbitraria o voluntariosa. Su filosofía no estandarizada le permite a uno usar como recurso material derivado de filosofía que no tenga la aprobación de un marco explícito que crea una escuela filosófica o una autoridad para los conceptos que en ella se manejan. Esta no-filosofía ofrece métodos para pensar rigurosamente en realidades y discutir ideas filosóficas. Los métodos de esta cuestión son similares a los de la ciencia por la virtud de ser “tradicionalmente empobrecidos” y también por la virtud de sucumbir a la autoridad de lo real en vez de a la autoridad de la enseñanza o a una gran figura filosófica. La estancia de la teoría no filosófica me ha permitido pensar en la filosofía feminista postestructuralista en formas que pueden considerarse heréticas respecto a lo que se ha desarrollado en su metafísica (aunque en la forma de anti metafísica): la creencia en la dedicación reverente a la idea de multiplicidad (que precede a cualquier relevancia al intento de pensar en términos de singularidad), cancelando fuera de la real o absoluta imaginarización de la realidad, el rechazo de la posibilidad de cualquier forma de estabilidad y desintegración fundamental de el ser. Con la ayuda de la postulación crítica no filosófica de pensamiento he sido capaz de revelar lo que me parece radicalmente productivo en el pensamiento de  Judith Butler, Irigaray y otros filósofos feministas mientras rechazo las interpretaciones dominantes de académicos postestructuralistas o su ortodoxia doctrinal. Yo creo que la postura no filosófica de pensamiento y las posibilidades metodológicas que ésta informa me ha permitido identificar y teoricamente construir y expandir el potencial de una lectura realista de algunos conceptos centrales en los trabajos de los filósofos feministas que se discuten en el libro. 

Fuente:

http://figureground.ca/katerina-kolozova/