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Un viaje

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Por Carlos Morales Galicia

Si tuviera que hablar de una persona que es completamente opuesta a mí, sin duda, sería de mi amigo Alberto. Si existiera una lista de cualidades en las que aparezcan amabilidad, sensibilidad, generosidad y honestidad, y nos pidieran que señaláramos cuáles poseemos, él podría colocar una palomita junto a todas.

Hace unas semanas me llamó para invitarme al Vive Latino. Alberto había comprado un par de boletos para asistir con su novia, pero en el transcurso entre diciembre y abril, terminaron. En 2012 fuimos juntos. Si hay algo importante dentro de esta amistad es la música.

– Voy por Natalia Lafourcade y Bunbury, dijo.

Yo había escuchado los discos más recientes de ambos y parecía que la pasaríamos bastante bien, además habría cerveza gratis durante el trayecto. Alberto es una persona que bebe poco y son contadas las ocasiones en que lo he visto ebrio. Lo anterior ha sido algo raro entre nosotros, pues cuando se trata de alcohol, nunca me mido y es él quien termina trayéndome a casa.

El autobús partiría hacia el DF a las nueve de la mañana. Alberto es un virtuoso de la puntualidad y yo, fiel a mi costumbre, llegué cuando la caravana estaba a punto de salir. Por fortuna, no fui el único y eso amainó un poco su molestia. El responsable de la empresa Quanax, nos entregó nuestros gafetes, cilindros y tazas. En la primera parada del viaje, comenzaron a servir cerveza y él dijo que prefería esperar hasta llegar al estacionamiento del Foro Sol y beber antes de ingresar. Por mi parte, hice caso omiso a sus advertencias sobre romper el ayuno con alcohol y empecé a tomar.

– Tú eres vegetariano y la cebada es nutritiva, sentencié.

Ya en el estacionamiento del Foro, Alberto bebió su primera cerveza y estoy seguro que yo llevaba al menos cuatro refiles. Mi amigo dijo que el disco de Natalia Lafourcade le servía como una especie de medicina. Que lo escuchaba todos los días y que le había servido para superar la ruptura con su novia. Pensé que era una cursilería sublime, pero me abstuve de comentarlo. Si bien no soy lo que llaman una buena persona, tampoco iba a arruinarle lo que parecía significar demasiado. Además, creo que pocas veces lo había visto tan seguro de sí mismo cuando miré su reflejo en la cubierta metálica del autobús.

Ingresamos al estadio a las dos de la tarde para ver el documental de Bunbury: El camino más largo. Como a mí no me gusta tanto, le dije que iría a dar una vuelta por el festival en lo que terminaba la proyección.

Para esa hora ya me moría de hambre y lo primero que compré fue una hamburguesa doble con papas. Después caminé alrededor de los locales de mercancía y vi un puesto de máscaras, así que no me resistí a comprar una. De esta manera pude jugarle una broma a Alberto y pasearme tres o cuatro veces cerca de él mientras contemplé su cara de desesperación al no verme llegar.

– Te pasas de agradable, refunfuñó.

A pesar de que siempre molesto a Alberto, el tipo tiene un cierto tipo de agallas de las que carezco. Dejó el cigarro y la carne. Puede llorar y conmoverse ante cosas por las que yo necesitaría al menos cuatro o cinco mezcales. Descree de quienes piensan que las vidas de los animales no son equiparables con las vidas humanas. Escucha atentamente, a pesar de no estar de acuerdo con otras personas. Piensa mucho antes de enunciar palabras.

Nos enfilamos hacia el escenario Indio para ver a Todos tus muertos. No esperaba mucho, pero debo decir a pesar de los años, siguen siendo una banda con una gran presencia en el escenario y conectaron muy bien con los pocos que nos animamos a verlos. Más tarde, Two Door Cinema Club, la única banda que sí me emocionaba ver, mató de aburrimiento a Alberto y antes de que terminara su presentación, nos movimos hacia el escenario Tecate para ver a Natalia Lafourcade. Él es una persona que pone mucho énfasis en las letras, mientras que yo prefiero la música.

A favor de Natalia Lafourcade debo decir que ha madurado en varios aspectos. Aún recuerdo lo mal que le fue cuando iniciaba su carrera y se presentó en el festival. Pero en esta ocasión, el recibimiento de la gente sacó lo mejor de ella y sus músicos. Las lágrimas de mi amigo no se hicieron esperar cuando tocaron “Hasta la raíz” y “Lo que construimos”. Alberto afirmó que pocas veces había contemplado un atardecer así en el DF. Lo único que pude hacer en ese momento fue guardar silencio.

Terminando la presentación de Natalia, nos fuimos a ver a Bunbury. No cabía ni un alfiler y aunque el tipo puede ser detestable en varias de sus acciones y palabras, tiene muchos seguidores. Alberto y yo nos emocionamos cuando escuchamos las canciones de Héroes del Silencio, pues recordamos el primer concierto al que fuimos juntos. El cierre con “La chispa adecuada”, no fue como en aquella ocasión, pero le dio un toque de nostalgia al recital.

Después fuimos a ver a Plastilina Mosh quienes, sin tener un disco en casi diez años, fueron capaces de poner a cantar a todos los que abarrotaron el escenario Tecate. Cerramos la noche escuchando algunas canciones de Los Auténticos Decadentes y bailamos un poco, aprovechando que él ya estaba medio entonado.

Caminamos hacia el autobús y llegar a nuestros lugares, se quedó dormido. Pocas veces recuerdo haberlo visto así, pero tras la catarsis, había un dejo de paz en su rostro. Dejé la máscara en la mochila y bajé a buscar un poco de comida. Al volver, contemplé su cabeza recostada en el vidrio. Mientras volvíamos a Puebla, pensé que después de todos estos años siendo amigos, hay un sentimiento oscuro que guardo hacia él: la envidia. Envidio profundamente su honestidad. Creo que hay mucha de ésta en las personas que buscan reponerse de los episodios amargos. A veces pienso que me gustaría ser más como él. ¿Y si no pudiera? Entonces, quizá necesite bastantes años de esta amistad. Aprender a escuchar la voz interior. Olvidar la rigidez o el miedo al ridículo. Si algún día lo consigo, puede que también me instale en el lugar privilegiado de los sinceros y logre dejar a un lado las máscaras; prescindir de los ejemplos.

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Los sonidos del mundo: Rafael Galdámez y Ezequiel Ortega en la FGE

Muchas veces los colores y las formas del mundo se nos hacen tan comunes que no nos detenemos a ver la belleza de su armonía, es por eso que algunas veces es casi necesario que el arte tome por asalto los lugares menos esperados, que sin darnos cuenta invada nuestro quehacer cotidiano, que por un segundo detenga el tiempo moderno y que silenciosamente nos saque de nuestra zona de confort.

La exposición que actualmente se encuentra en la Fiscalía General del Estado de Puebla es uno de esos “ataques” de arte que nos invitan a mirar más allá de lo obvio; los artistas plásticos Rafael Galdámez y Ezequiel Ortega pintan animales en peligro de extinción, con colores brillantes y escenarios llamativos, así interrumpen las pláticas cotidianas durante el recorrido de todo el edificio.

Es imposible no sentirse atraído por la textura de la obra. Cuando se mira a la distancia cada animal en su cuadro, parecen tener movimiento, estimulan la imaginación a tal punto que al irse acercando a la obra y descubriendo los elementos ocultos en su textura, los sonidos del agua, la selva y del propio espécimen, se van haciendo más presentes en la mente, el mundo que habitamos se va apagando poco a poco, las pinturas, se vuelven ventanas.

Entonces recorrer el edifico se vuelve una aventura: puede suceder que tal vez al principio las preocupaciones del mundo moderno nos hacen pasar en el lobby de acceso principal en el primer piso con tanta prisa que apenas somos capaces de saber qué es aquello que nos llama la atención, un atisbo de color y forma está ahí pero su sonido aún no es tan fuerte, subiendo en elevador o por las escaleras hasta el auditorio de la Institución, tranquilos los animales esperan ser vistos; y así sucede, uno se acerca por curiosidad y el día cambia, estás más atento, más perceptivo a la belleza que encierra cada obra. La exposición no sólo es capaz de emocionar al espectador, sino de transformar el espacio y la percepción que tenemos de él, se hace un puente entre el mundo cotidiano y aquello a lo que pocas veces tenemos oportunidad de mirar durante un día de trabajo.

La oportunidad de hacer este viaje a una obra de movimiento y sonido está abierta a todo el público, se puede agendar la visita al 2117900 extensión 4035, de lunes a viernes, de 9:00 a 18:00 hasta el 15 de Mayo.

Snoopy el aviador

por E.J. Valdés

Durante más de medio siglo, Peanuts ha sido una de las tiras cómicas más difundidas y queridas del género. La gran mayoría de las compilaciones del vasto trabajo de Charles Schulz describen a los personajes como “los más adorables del mundo”, y hay quien incluso los toman como exponentes de una curiosa filosofía de vida —“happiness is…”—. Snoopy es, por mucho, el más célebre y versátil del elenco, y con el paso del tiempo su creador lo llevó a imaginar una serie de vidas de fantasía, como la de Joe Cool, un popular estudiante universitario, la de un autor de novelas no muy bien recibidas, y también fue, entre otras tantas cosas, el mundialmente famoso practicante de leyes, el mundialmente famoso detective y el también mundialmente famoso portero de hockey. Pero no cabe duda que su encarnación más famosa es aquella que lo muestra pilotando su casa roja con gorra, gafas y hasta bufanda de aviador: el As de la Primera Guerra Mundial.

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Precisamente en este personaje, y en su rivalidad con Manfred von Richthofen, “el Barón Rojo”, se centró la más reciente exposición temporal del Museo Charles M. Schulz en Santa Rosa, California: Snoopy and the Red Baron. Esta muestra de tiras cómicas y toda clase de artículos promocionales del universo Peanuts se inauguró el 24 de octubre de 2015 y concluyó el pasado 24 de abril y sirvió para conmemorar los 50 años de la creación del As aviador de la Primera Guerra Mundial, además de promocionar The Peanuts Movie, que se estrenó en noviembre del año pasado y fue la primera cinta animada por computadora de los famosos personajes de Charles Schulz (y, de hecho, su primer largometraje desde Bon Voyage, Charlie Brown en 1980). No por nada Twentieth Century Fox y Blue Sky Studios, desarrolladores de la película, patrocinaron la exposición.

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A manera de souvenir, les traigo la traducción del texto introductorio tal como lo publicó el sitio oficial del Museo Charles M. Schulz, y que explica de manera muy breve el origen del personaje:

Snoopy se imaginó a sí mismo como un as aviador de la Primera Guerra Mundial por primera vez el 10 de octubre de 1965, de modo que 2015 es el 50 aniversario de esta popular personalidad. Cuando se le preguntó sobre el origen del papel de aviador de Snoopy, Charles Schulz mencionó la afición de su hijo Monte por el armado de modelos plásticos de aviones como su principal inspiración. Dijo haber dibujado un pequeño casco en Snoopy después de ver sus modelos a escala de la Primera Guerra Mundial y “de repente se me ocurrió”. También citó eventos en los 60 que conmemoraban el inicio de la Primera Guerra Mundial y películas como The Dawn Patrol. De inmediato advirtió el potencial del as aviador, y llegó a reconocer: “Supe que tenía una de las mejores cosas que se me habían ocurrido en mucho tiempo”.

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A través de las décadas, Snoopy abrazó cómicamente su papel de piloto de combate para beneplácito de los lectores de Peanuts. Cuando Snoopy se proyectaba surcando las nubes en persecución de su némesis, el infame Barón Rojo, estaba en realidad sentado sobre su casa, la cuál él imaginaba como un auténtico biplano británico conocido como Sopwith Camel (Schulz alguna vez dijo: “¿se les ocurre un nombre más gracioso para un aeroplano?”). Deambulaba por partes de Europa que los aviadores de la Primera Guerra Mundial, efectivamente, atravesaron, haciendo escalas en cafés para beber cerveza de raíz y coquetear con señoritas francesas. Schulz apuntaba a la autenticidad en todo lo que dibujaba, un punto que probó en especial con sus historias del as aviador.

Más allá de las tiras cómicas, Snoopy en su persona del as aviador motivó la manufactura de incontable memorabilia, incluyendo juguetes, juegos, cajas musicales e incluso un kit para hacer cerveza de raíz. Los fans disfrazaban a sus perros con gorras y gafas de piloto, y escuadrones de la Fuerza Aérea adoptaron a Snoopy como un símbolo de su patriotismo.

La más famosa de las personalidades de Snoopy aún trae humor y una gozosa nostalgia a los fans de Peanuts todo alrededor del mundo. “No creo que haya en la memoria reciente un personaje animal que haya realizado todas las distintas cosas que Snoopy ha hecho”, reflexionaba Schulz en una ocasión. “Es un abogado. Es un cirujano. Es el as aviador de la Primera Guerra Mundial”.

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Sueños y trazos: sobre Matices, de Alejandro Komori

por José Luis Dávila

De alguna manera, las obras de Alejandro Komori me hacen sentir como si despertara a un sueño de trazos. Como si las formas de la realidad no importasen, porque más allá de ellas se encuentran los entrecruzamientos del espacio y la pintura, y en éstos reside lo íntimo de uno mismo: Komori plantea el juego del significado propio que se esconde en el rumor que le llega al espectador desde el lienzo, un rumor personal, subjetivo, privado.

Todos esos rumores que resultan de la visión de cada uno de los que se acercan a las piezas, son matices de las mismas. Precisamente así se ha nombrado a su nueva exposición, la cual es albergada por La Josefina (2 sur, 1103), un nuevo espacio propicio para que se establezca diálogo entre las singularidades de las pinturas y el edificio en que son expuestas, el cual pertenece al siglo XVII y fue rescatado recientemente. Dichas singularidades se encuentran en la idea del tiempo y la memoria: la recuperación de un estilo y su conjugación con la actualidad. En todo caso, en el neobarroco de Alejandro y la atemporalidad resultante de donde están sus piezas.

Matices es una muestra de diversas etapas que se combinan, de diferentes intereses, todos en una imbricación bellamente narrada sobre las paredes del sitio bajo el cuidado del mismo artista. La exposición va de la reinterpretación de lo religioso a lo antropogénico y antropocéntrico de nuestra actualidad, de la formación de lo mítico-religioso poblano a lo mítico-social del mundo; de vírgenes del Tepeyac sobre cartón a dioses griegos usando Mac, todo entramado como techo antiguo, con las vigas del estilo característico que posee Komori a modo de sostén, un estilo formado por la preocupación hacia el cuerpo y sus realizaciones como parte de algo más, de la música, del entorno, de la moda, del arte mismo.

Se debe resaltar que, pese a que habría quien pueda marcar a la sucesión de salas de esta exposición como evoluciones de la curaduría o pasos hacia otras formas de abordar el estilo mismo del pintor, es evidente que más allá de evolución, denota una seria construcción del espacio como una más de sus ´piezas, con esa sensibilidad que tiene Alejandro para no obstaculizar al aire que rodea a cada figura que plasma, aire mismo que en las salas funciona como un descanso del mar de significado que es cada cuadro.

De tal modo, Matices es una exposición imperdible que se tiene que explorar por cuenta propia para poder entender cómo es que Alejandro Komori ejerce el poder del trazo para transportarnos a ese sueño que re-crea a lo que ya somos por dentro cada uno de nosotros.

Entre historia, libros y fotografía

por Isaías Tovar

Con la unión de grandes esfuerzos, el Museo Amparo, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y Acción Cultural Española presentan fotos & libros. España 1905-1977, una exposición que tiene, como indica el titulo, su eje temático en historia, libros y fotografías que muestran el desarrollo del siglo XX español, con una selección de fotolibros.

A grandes rasgos, esta exposición hace una revisión de la fotografía española desde una perspectiva histórica; sin embargo, nos muestra temas generales, los cuales están relacionados con el desarrollo cultural de la época en la sociedad. En ese sentido, la fotografía es una ventana al pasado, conformando parte de un inconsciente colectivo y de tal manera estamos en contacto con la construcción de prejuicios. Como muchos autores señalan, ese prejuicio es una primera manera de acércanos a las cosas, por tanto, no tiene una connotación negativa. Así mismo, el carácter fotogénico de la realidad nos permite reinterpretar constantemente la historia.

La exposición está distribuida en varias temáticas que atraviesan la profunda trasformación de una sociedad azotada por la guerra, y la transición hacia un desarrollo moderno: nos muestra la metamorfosis de la imagen de la mujer constreñida por lo patriarcal, un intento objetivo e imparcial sobre las guerra -desde la perspectiva de la propaganda del momento-, y, entrelazando todo, la relación entre palabra e imagen.

Cordialmente invitamos a los aficionados de la fotografía, y al público en general, a disfrutar esta exposición, que estará presente hasta el 15 de agosto en Museo Amparo.

Wo-od: el diseño inteligente de Patrick Schneider

Patrick Schneider - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Patrick Schneider – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

por José Luis Dávila

Piensen en madera. Piensen en todo lo que les rodea que está hecho de madera. Seguramente, no digan que no, lo dan por sentado, que la existencia de esos objetos son sólo para obedecer a fines utilitaristas: mesas, sillas, bancos, juguetes, determinados por sus capacidades materiales: la madera como elemento primario de la producción está fuera del alcance creativo para muchos, como si únicamente sirviese para dar a luz elementos inertes que se usan dentro del hogar con un fin univoco. Pero, ¿cómo eso? La madera es uno de los materiales más versátiles que la mente puede usar, no por nada es que la mayoría de lo que amuebla nuestras casas está hecho de ella, sin embargo, eso mismo le ha causado un mal. Tan cotidiana la tenemos que dejamos de prestarle atención.

Afortunadamente, no piensa así Patrick Schneider –arquitecto, ebanista y diseñador–, quien evoca a la madera con respeto y admiración, haciendo de ella un motivo para la creación y concreción de nuevas miradas sobre la funcionalidad de los objetos, pasando de estantes a sillas, de juguetes a mesas de trabajo, todo ello en busca de revivir la ebanistería en México, una habilidad creativa que se ha olvidado. Las ideas de Patrick están encaminadas a lograr armonía entre uso, función y estética, tres elementos que sabe combinar muy bien para resultar en la comodidad del usuario final de sus creaciones. Porque eso son, creaciones, no meros accesorios de uso cotidiano sino artefactos concebidos para satisfacer las necesidades no exploradas por lo común, anclados en la idea del diseño ergonómico, ideales para todo público, desde oficinistas de ocho horas en la misma postura sobre el mismo escritorio hasta  amas de casa que necesitan un descanso.

La palabra más adecuada para el trabajo de Patrick Schneider es comodidad. Cada una de sus ideas, sean propias o rediseños de algo que ha visto y sabe que puede mejorar, redefine ese concepto, llevándolo a adaptarse a cualquier contexto en el que se inserten sus muebles, desde oficinas hasta casas, pues la cualidad de éstos es el rendimiento sobre la persona que lo usa, no sobre el espacio que usa el mueble, dando mejores resultados para cualquier caso en que sea usados.

Sumado a todo eso, Patrick también trata de despertar el desarrollo de la ebanistería en otros, ofreciendo talleres en los cuales está al pendiente de cada alumno que llega a él, considerando que una formación completa no está sólo en lo formal académico, sino también en lograr que haya complementación con las habilidades más practicas.

En fin, Patrick Schneider, y su marca wo-od, es una forma extraordinaria de acercarse a la producción de diseño inteligente en Puebla, un diseño que es para todos y busca ampliarse en el uso cotidiano de las personas, que busca expandirse para demostrar que es posible cubrir cada una de las necesidades que los muebles y objetos de madera cumplen sin dejar de lado el aspecto íntimo y estético de la madera, combinándolo a la perfección, algo que es de gran valor en estos días y lo será siempre.

Exvotos: fe y arte en el Museo Amparo

por José Luis Dávila

La fe es un motor en nuestro país. Desde la colonia hasta la actualidad, el catolicismo permea la sociedad mexicana, funciona como una especie de lugar ideológico que nos protege y nos anima, no importando realmente si se es creyente o no, porque debemos aceptar que la religión en la actualidad existe más bien como un vehículo de la moral que como un sistema mítico. Asimismo, como parte de la sociedad, la religión siempre ha dado frutos artísticos, directa o indirectamente relacionados a, precisamente, lo mítico y lo moral de ésta, dependiendo del caso.

Sin embargo, hay los cuales poseen intrínsecas las dos características, pues no están hechas por la interpretación de la religión por la religión, como en la mayoría de arte sacro, sino por la interpretación de la fe en una figura religiosa por parte del creyente. Tales son los exvotos, representaciones informales del agradecimiento por la ayuda divina en una situación de conflicto, de esas situaciones en las cuales se considera un milagro su resolución.

Al respecto, en el Museo Amparo, se encuentra la exposición Testimonios de fe, la cual reúne la colección que posee el mismo museo de estas piezas, una exposición que da cuenta de cómo nunca se deja atrás la necesidad de un pensamiento mítico-religioso que sostenga al creyente en momentos de crisis.

Pero, ¿por qué importarnos respecto a esto? Lo estéticamente trascendental de los exvotos se encuentra en que son objetos donde participa la capacidad de condensación de una sociedad entre la relación con sus preceptos diarios de creencias y la relación con sus costumbres de convivencia general. Pero mejor dicho de otra manera, los exvotos son imágenes que se ofrendan a una entidad que está en contacto con lo divino por no tener mejor manera de agradecer cualquier favor que se crea que ha venido de ésta a modo de viñeta narrativa que no necesita más que un espacio mínimo donde simbolizar la unión entre el donante y el donado.

Testimonios de fe es una muestra que no debemos perdernos, debido al gran detalle en la selección y la disposición curatorial, sin mencionar más de lo que ya se ha hecho el valor de las piezas para la comunidad, sobre todo en una ciudad eternamente barroca como nuestra Puebla.

El dechado como reflexión estética: entrevista a Mayela Flores

En el Museo Amparo se encuentra la exposición Dechado de virtudes. Historias de labores femeninas. Siglos XVIII-XX, la cual es una reconstrucción del sentido que poseen los dechados como objetos de arte desde su reflejo de una ideología estética. Para saber más al respecto, entrevistamos a la curadora Mayela Flores.

Dechado de virtudes - Fotografía cortesía de Museo Amparo
Dechado de virtudes – Fotografía cortesía de Museo Amparo

José Luis Dávila: ¿Cómo se les ocurre hacer esta primera exposición sobre dechados?

Mayela Flores: El proyecto parte de la necesidad de generar información y conocimiento acerca de ese tema, debido a que estas piezas se encuentran en los acervos de los museos que participamos en este proyecto y, sin embargo, no conocíamos mucho sobre ellas. Entonces a partir de la obligación que tenemos como instituciones de catalogarlas, de investigarlas, estudiarlas y difundirlas, emprendimos la tarea de realizar un estudio en extenso que resultó en estas exposiciones. El punto de partida es la pieza que abre la exposición, un dechado realizado por María de Jesús Martínez. Esa pieza fue la primera que estudiamos, al contener tantos elementos tanto en formas como en texto; de hecho, ella misma comprende un texto que da pauta sobre cuándo se hizo, quién la hizo, en qué lugar lo hizo: una niña antes de cumplir los seis años de edad. Eso nos guió en el camino de la investigación y de ahí presentamos el proyecto en colaboración con todas las instituciones que participamos.

JLD: ¿Por qué considerar a los dechados como piezas de arte? Obviamente tienen un gran trabajo en el bordado, pero entendemos que son muestrarios aparte, entonces, ¿por qué se les puede llegar a considerar arte?

MF: Estas piezas, en el sentido más general, podrían considerarse como muestrario pero realmente son obras que resultaron de un proceso creativo de reflexión personal y con relación a un marco estético referido a cada época en que fueron realizadas. En ese sentido, nos permiten conocer sobre intereses personales y estéticos de sus autoras. También se presentan como un vehículo de expresión, de anhelos, de creatividad, de un trabajo con una técnica en específico con lo cual nos podría llevar a considerarlo como una obra que se presta para su exposición en un museo. Cabe mencionar que estas piezas, en el punto de partida en cuanto al Museo Franz-Mayer, que es digamos la institución de la que partió la curaduría en esta ocasión, pues está considerado dentro de nuestro acervo y se caracteriza por estar integrado por piezas catalogadas como de artes decorativas y diseño. Es en este sentido que en estas obras observamos, por un lado, muchísimos ejemplos del diseño, de trabajos de bordado y destilado, diseño textil de alguna manera y también puede encontrarse como parte de este grupo que se le ha llamado artes decorativas al muchas veces funcionar no sólo como una mera referencia, sino que son creaciones que en muchos de sus casos las hicieron para la exhibición, desde sus lugares, modo de enmarcado, se presentaron como parte del ajuar de la casa, etc. Representamos estas características en cuanto a forma pero también en discursos muy ricos; las presentamos como obras que se prestan para su exhibición, inclusive muchos las han contado como obras de arte.

JLD: En este sentido, no limitándose a lo estético, sino dentro de toda la investigación que hicieron para llevar a cabo la curaduría, ¿qué tan importantes podrían ser como un registro histórico, digamos, del México del siglo XIX?

MF: Son una evidencia y son sobrevivientes de, por un lado, el gusto de esa época, dan cuenta del gusto y las inclinaciones en cuanto a tendencias de la educación de la mujer de esa época, los métodos de instrucción de las mujeres y en ese sentido residen en el marco más amplio de la historia de la vida cotidiana de niñas y mujeres abarcando un periodo desde finales del siglo XVII hasta el primer tercio del siglo XX. Además de apegarse a ese marco general, también nos dan ejemplo de particularidad muy específica, como, por ejemplo, las tendencias de cada uno de estos periodos en relación con el ámbito político e impacto en las imágenes que se presentan es estos dechados. Los dechados nos enseñan, por ejemplo, símbolos patrios o imágenes religiosas, o también fantásticas, mitológicas e inclusive con alusión a episodios históricos que de alguna manera llevan el contexto, política e historia de los periodos que representan.

JLD: Decías en la conferencia también que los últimos dechados eran del 70, ¿cierto?

MF: Los últimos que conocemos que fueron elaborados en este contexto de instruir a las mujeres a través de los dechados fueron elaborados en la década de los 70, sin embargo los que presentamos en la exposición son anteriores, son alrededor de la década de 1930 los más recientes.

Dechado de virtudes - Fotografía cortesía de Museo Amparo
Dechado de virtudes – Fotografía cortesía de Museo Amparo

JLD: Respecto al tiempo de hechura de los dechados, ¿crees que este tipo de registros familiares y personales se estén dando todavía? Digo, ya no como dechados pero sí en otras circunstancias y en otros objetos que puedan tener este tipo de educación o que lleven no solamente las mujeres sino toda la familia o algún sector familiar.

MF: Sí, yo creo que a final de cuentas los dechados son un objeto que responde a una necesidad o intención que se mantiene como modelo y que encuentran distintas maneras de solucionarse, en ese sentido actualmente podrían relacionarse por, no sé, elaboración de ciertos álbumes familiares o tal vez en los compendios de dibujos de la familia que dibujan, tanto niños como niñas en las escuelas, no sé, en algún ensayo o de cualquier manera que de alguna forma indique una reflexión que ligue valores sobre la educación transformados a un objeto, ya sea a una imagen o aun objeto más en el sentido de cultura material. Entonces, en ese sentido, podríamos encontrar muchísimas cosas que, sobre todo en las escuelas y a partir de las tendencias más recientes en arte y educación, resultan en muchísimas cosas que ahora se les ha llamado como de manualidades, clases de manualidades en donde se realizan obras retomando esta vocación de elaborar una reflexión sobre la educación a través de un objeto en específico que resulte en un material u objeto estético.

Butch Vig, Nevermind y la infinita mediocridad contemporánea

traducción por E. J. Valdés

Si hay un productor legendario en la escena del rock, ése es sin duda alguna Butch Vig. El también baterista de Garbage saltó a la fama en 1991 tras trabajar en la grabación del legendario Nevermind, de Nirvana, y puesto que este año el álbum cumple un cuarto de siglo en el mercado —un cuarto de siglo de haber reinventado el rock—, Marlow Stern de The Daily Beast se lanzó a la más reciente edición de SXSW para entrevistarlo. A continuación va mi traducción de esta prolongada, pero muy interesante, conversación.

Butch Vig - Imagen pública
Butch Vig – Imagen pública

Marlow Stern: Hay una escena en The Smart Studios Story en donde, luego de que Nirvana aparece en la portada de una importante revista, pareces particularmente orgulloso de la decadencia del hair metal. ¿Fue aquello un punto a favor tuyo y de todos los involucrados en la escena grunge?

Butch Vig: Antes de que hiciera Twenty Point Buck [con Killdozer], estuve en una banda llamada Fire Town. Fuimos a Nueva York y pasamos alrededor de cuatro meses en Atlantic haciendo un disco bastante costoso para aquel tiempo. Éramos una suerte de banda pop desafinada del medio oeste, como Tom Petty o los Byrds, pero Atlantic estaba teniendo mucho éxito con actos como Quiet Riot, Twisted Sister y Skid Row. Nos ignoraron por completo cuando aparecimos. Salimos de gira y descartaron el disco seis semanas después. Odiaba el hair metal. Así que cuando Nirvana surgió y puso el clavo final en el ataúd del hair metal, hubo allí algo de satisfacción y revancha.

MS: ¿Te sientes así respecto al EDM ahora? Yo pensé que a estas alturas ya se habría extinto, pero tal parece que no se va a ningún lado.

BV: Es popular en este momento, pero pienso que se extinguirá. La música club siempre ha existido. El EDM sencillamente convirtió a muchos DJ’s en superestrellas que pueden llegar con su laptop y cobrar medio millón de dólares por presionar play durante noventa minutos. Hey, hay que darles más poder. ¡Yo quisiera poder hacer eso!

MS: Pareciera tener un impacto en la música, sin embargo. Ahora, parece menos probable que los jóvenes formen bandas de rock cuando pueden hacer música en su habitación con una laptop y presionar botones para crear hi-hats, tambores y guitarras sintéticas.

BV: Creo que hay mucha música mediocre allá afuera —no solamente EDM, pero música folk y hip-hop— porque hay demasiada música allá afuera. Antes era difícil difundir la música, así que, ultimadamente, tenías que lanzar algo que fuera bueno. Ya sea EDM o música folk, si va y resuena, encontrarás un público de alguna manera. ¿Cuántas bandas hay en YouTube en este momento? ¿Diez millones? Date una vuelta por SoundCloud y escucha todas las pistas de EDM que hay allí y de tanto en tanto alguna sonará interesante, pero la gran mayoría carecen de alma. No hay pasión humana en ellas; es sólo una mezcla de sonidos interesantes. Pienso que la gente se aburrirá de eso. Nirvana ocurrió a finales de los 80 porque mucha de la música que dominaba las listas de popularidad era muy compleja, y cuando Nirvana llegó tenía un sonido tan visceral y primitivo que impresionó a la gente, ¿sabes? Pensaban: “eh, esto es la onda”. El motivo por el que aquel disco fue tan grande fue la sincronización. Si Nirvana surgiera con Nevermind ahora, ni remotamente tendría el mismo impacto.

MS: La sincronización pareció perfecta. Nevermind salió en el 91 y pareció marcar el final de los 80, un periodo de excesos culturales y financieros personificados en Wall Street, y el inicio de los 90.

BV: Sí, fue el final de Ronald Reagan. Tuvimos mucha suerte en el aspecto de haber aterrizado en una escena que parecía estallar en Madison a nivel local, y que después se hizo algo regional. Fue muy buena sincronización. La sincronización en el arte es importante porque es un reflejo de la cultura, y no puedes pronosticar eso.

MS: Sabes, hay bares en algunos sitios, incluso en París, en los que llega un punto de la noche en el que pondrán Nevermind y todo mundo perderá la cabeza. Los discos van y vienen, sobre todo hoy. ¿Por qué crees que Nevermind se ha sostenido tan bien después de veinticinco años?

BV: Parte de ello tiene que ver con las interpretaciones, que se escuchan increíble, son realmente intensas y muy enfocadas. Pero las canciones también son súper atrapantes. Son canciones pop gloriosamente atrapantes revestidas de actitud punk, de modo que puedes cantar junto con cada una de ellas a todo pulmón. Coros geniales. Una producción realmente sencilla. Yo sé que la gente se quejó en su momento de que eran canciones demasiado pulcras, pero no lo son. Son solamente batería, guitarra y bajo en una habitación. En ocasiones duplicábamos la pista de la guitarra, y a veces añadíamos algunas cuantas harmonías y Kurt duplicaría la pista de su voz, pero fue una producción endiabladamente sencilla.

Butch Vig - Imagen pública
Butch Vig – Imagen pública

MS: Leí que convenciste a Kurt de que duplicara la pista de su voz, como en “In Bloom”, diciéndole que “John Lennon lo hacía”.

BV: Tuve que convencerlo de que lo hiciera, sí. Pero regresando a lo que venía diciendo, cuando grabas algo tan sencillo como aquello, dudo mucho que caduque. Creo que el EDM va a escucharse sumamente fechado en cinco años porque hay ciertos sonidos que utilizan que pasarán de moda. Pensarás: “Oh, esto es tan 2015 o 2016”. Pero si grabas con instrumentación real —bajo, batería, guitarra, como se ha hecho tantas veces— y lo haces sonar bien, no se escuchará como algo caduco.

MS: Hubo sesiones en Smart Studios para Nevermind en 1990 y se realizaron de nueva cuenta el año siguiente para grabar el álbum luego de probar mucho del material.

BV: Creo que grabamos unas ocho pistas durante las sesiones de Smart Studios, y “Polly” fue la única que llegó al álbum. También hicimos un par de covers, incluyendo “Here She Comes Now”, de The Velvet Underground.

MS: ¿Cuál fue tu primera impresión de Kurt y los muchachos cuando entraron al estudio?

BV: ¡Lucían bastante desaliñados y sucios cuando llegaron! Habían viajado en la van de Sub-Pop —Sub-Pop siempre tuvo una van que las bandas utilizaban, pues muchas bandas no tenían una propia, y estaba bastante jodida— y habían dado algunas presentaciones, y cuando arribaron al estudio les hacía falta un baño y una comida caliente. Pero estaban en forma, hombre. Era increíble trabajar con Kurt, pero tenía muy mal genio. Ése era el detalle: saber en qué momento estaría concentrado o cuándo desaparecería en sí mismo.

MS: Así es. Escuché que Kurt tenía estos periodos de inspiración, en los que estaría sumamente concentrado durante una hora o más, y luego otros en los que se recluiría en la esquina de la habitación y no hablaría con nadie.

BV: Exacto. Tuve que aprender a elegir esos momentos y determinar cuál era el adecuado para grabar. Cuando hice Nevermind, me forjé una idea de cómo sería. Sabía que debía estar listo y que cuando Kurt estuviera al 100 % había que presionar record.

MS: ¿Y trabajaban duro en el estudio, cierto? Contrario al “ethos” del grunge, estos chicos trabajaban de ocho a diez horas al día perfeccionando lo suyo.

BV: ¿Sabes? Algunas canciones fueron de último minuto. “Come as You Are” y “Teen Spirit” fueron escritas muy poco antes de que las grabáramos. No las escribieron en el estudio —las habían ensayado bastante durante pre-producción— y la banda se escuchaba muy unida. Habían ensayado a diario. No eran flojos y realmente invertían tiempo en ello. Cuando hicimos pre-producción, no quería que ensayaran a diario durante dos semanas. Era una pérdida de tiempo. Hicimos tres días de ensayos, y solamente ensayaríamos un par de horas. Preparábamos las cosas y ellos las ejecutaban. Hice algunos cambios menores en los arreglos que trabajarían, pero bastante simples, ajustando las cosas aquí y allá. Y la mayoría de las canciones del álbum las logramos en dos o tres tomas.

MS: Hay reportes contradictorios sobre la relación entre Kurt y Dave. Algunos la equiparan con la relación entre Michael Jordan y Bill Cartwright, con Kurt siempre criticando su calidad interpretativa, mientras que otros afirman que estaban en mejores términos. ¿Cómo interactuaban en el estudio durante la grabación de Nevermind?

BV: Dave era un respiro de aire fresco porque tenía este bobo sentido del humor. Era muy joven. Trajo una gran energía, cantó muchos de los acompañamientos y tenía una gran voz. No había tensión alguna entre Dave y Kurt. Todo lo que teníamos que hacer era capturar los momentos en que Kurt estaba al 100 %.

MS: ¿Y, en apariencia, Kurt no estaba feliz con la manera en que Nevermind resultó? Famosamente dijo una vez: “Al mirar atrás a la producción de Nevermind, me avergüenza. Se parece más a un disco de Mötley Crue que a una grabación de punk rock”.

BV: Cuando terminamos el disco lo amó. Lo amó absolutamente. Lo reprodujimos algunas veces y dijo: “Oh, Dios mío, esto es jodidamente increíble”. Adelántate a un año después, cuando había vendido diez millones de copias, y debes renegar de él. No puedes tener una ética punk y decir: “¡Hombre, adoro cómo se escucha tu nuevo disco y estoy tan feliz de que haya vendido diez millones de copias!”. Dave, Krist y yo hablamos sobre la edición del XX aniversario y estuvimos de acuerdo: “Hombre, eso se escucha jodidamente sorprendente”. Y es verdad. La gente argumentó que la mezcla de Andy Wallace era demasiado pulcra, pero no lo es. Si la comparas con cualquier cosa en la radio, todavía suena muy cruda.

MS: ¿Es verdad que las últimas canciones de Nevermind eran sobre la ex novia de Kurt, TobiVail? Eso es lo que sus biógrafos afirman en Heavier Than Heaven.

BV: Oh, no. Eso solamente fue un rumor. Cada canción tenía lo suyo. Kurt tomaba referencias de todas partes. Obtuvo el título de “Teen Spirit” de la marca de un desodorante que vio pintada en una pared. No significaba nada: ¡él solamente creyó que era algo estúpido!

MS: “Smells Like Teen Spirit” cambió el juego. Con el video musical y todo, parecía simbolizar un cambio de guardia, y fue también, de cierta manera, un llamado a las armas para una generación de adolescentes desilusionados.

BV: Fue un momento muy zetigeist, ¿sabes? Hizo voltear muchas cabezas. Esos discos no aparecen con mucha frecuencia. Siento que el mundo está listo para uno de ellos justo ahora, ¿sabes? Y no sé qué vaya a ser. Podría ser un artista hip-hop que cante como Bob Dylan, o algo así. No lo sé. He estado leyendo mucho sobre The 1975, y a mí solamente me suenan como INXS y todos esos discos grabados en los 80. Pero muchos jóvenes fans jamás los han escuchado, así que para ellos parece algo muy fresco. Pero en realidad es como si reciclaran las cosas que sus padres escuchaban hace veinte años.

Butch Vig y Nirvana - Imagen pública
Butch Vig y Nirvana – Imagen pública

MS: La banda también te apoyó en lo de Nevermind. En un punto la compañía intervino y quería que fueran en otra dirección, pero se quedaron contigo.

BV: Sí, me apoyaron. Se encontraron con otros tantos productores de renombre y no les agradó ninguno de ellos. ¡Sé quiénes son pero no lo diré! A algunos de ellos los conocía, y en un punto me preguntaron si no me interesaba trabajar como ingeniero para uno de esos productores famosos y pensé: “Eh, eso podría ser interesante porque se trata de un gran productor y seguro aprendería mucho”, pero después pensé: “No, no quiero hacer eso”. Me llamaron una semana después y me dijeron que querían que lo hiciera. ¡Así que seguro fue inteligente negarme la primera vez!

MS: Si tú lo dices. Dijiste antes que si Nevermind saliera hoy no tendría el mismo impacto. ¿Por qué?

BV: Es un mundo totalmente distinto. Las bandas son tan astutas ahora que pueden grabar discos en su sótano y arreglar todo a través de la producción. Así que ahora no tienes que ser una banda con un buen sonido para hacer un disco que se escuche bien. En aquel entonces tenías que tocar. Grabábamos en cinta, así que no podías manipular gran cosa, de modo que tenías que hacerlo bien. Ese sentimiento de una banda tocando en el estudio es lo que hace a Nevermind tan poderoso. Muchos de los discos de rock actuales suenan bien, sí, pero a mí no me parecen tan interesantes como aquellos hechos antes de la era digital. La cinta no se trata tanto del sonido, sino del hecho de que debes comprometerte a dar una gran interpretación y capturarla en tiempo real. Una buena parte del sonido de Nevermind se debe a que no fue manipulado digitalmente.

MS: ¿La banda te pidió producir In Utero? Creo que pudieron utilizarte en aquel álbum. Es considerablemente más irregular que Nevermind.

BV: Tuve que rechazarlo porque estaba haciendo Siamese Dream [de los SmashingPumpkins] y ése fue un disco largo. Tomó cinco meses y yo me encontraba en Atlanta cuando fueron a Minneapolis para comenzar las grabaciones de In Utero. Kurt me llamaba y me decía: “¡Butch, tienes que hacer el disco de CourtneyLove [Live Through This]! ¡Tienes que hacerlo!”. Y yo decía: “Vaya, no terminaré con el disco de los Smashing Pumpkins hasta abril o mayo”, cuando quiera que fuera. Y Billy Corgan me preguntó: “¿De verdad quieres trabajar con Courtney en eso?”. Es decir, conozco a Courtney, y que Dios la bendiga pero yo estaba exhausto después de trabajar en Siamese Dream.

MS: Ahora debo preguntar: ¿Kurt escribió Live Through This? Siempre ha existido el rumor.

BV: Es un álbum sorprendente. Pero no sé… Pienso que Kurt pudo haberla ayudado con algo de la música, pero las palabras son totalmente de ella. Y, eh, si tu esposo es un gran compositor, ¿por qué no utilizar un poco de ayuda?

MS: ¿Qué bandas te gustan ahora?

BV: Hubo un par de pistas de Builtto Spill que salieron el año pasado que me gustaron, Best Coast, esta banda británica Wolf Alice, y me encantó el disco de Courtney Barnett. ¿Qué otra cosa tengo aquí? Me encanta Parquet Courts. Hay algunas buenas canciones en el nuevo disco de Silversun Pickups. Y hay una banda llamada Unloved de la que he escuchado algunas cosas. Tiene un sonido muy de los 60, pero está bien.

MS: Todos pasamos por fases musicales, ¿pero qué bandas fueron las más influyentes durante tus años formativos?

BV: Escuchaba mucho rock clásico porque mi madre compraba muchos discos cuando yo era joven, pero siento que hallé lo mío durante la universidad con el New Wave y el punk porque eran mis compañeros. Tenía una banda y aspiraba a hacer discos como ellos. Así que el movimiento New Wave, así como el No Wave, con todas esas bandas de Nueva York como Talking Heads, los Ramones, Television y Patti Smith en verdad me inspiraron. Sentía afinidad por esas bandas. No tenías que ser una superestrella en un pedestal como Jimmy Page para hacer un disco. Podías juntar una banda en tu sótano y hacerlo. Me parecía más ordinario, menos elitista. Los Beatles y los Stones eran estrellas de rock —intocables— y nunca podría ser como ellos. Eran dioses entre los hombres. Pero luego ves a una banda como los Ramones y piensas: “¡Hombre, yo podría hacer eso!”. O algo así.

MS: Estos días se presta mucha atención a un puñado de artistas —Kanye, Beyoncé, Adele, Taylor Swift, etc.— que dominan buena parte de la conversación cultural, así que siento que ahora es más difícil que un acto joven se haga de una rebanada de esa conversación.

BV: Bueno, ¡eso y los 53 millones de dólares de Kanye en el agujero, hombre! No lo creo, pero quién sabe qué tan rápido gaste el dinero.

MS: Bueno, la producción de hip-hop es una bestia aparte. Tienen una docena de productores en diferentes cuartos haciendo lo suyo.

BV: Oh, sí. Tienen todos estos cuartos haciendo ritmos, y es muy costoso. Es lo mismo con un disco de Rihanna o Beyoncé: hay un ejército de personas haciéndolos. Pero es duro, ¿sabes? La gran mayoría ya no vende muchos discos. A menos que seas Beyoncé, Adele o Taylor Swift, muchos ya no pueden vivir de vender su música, así que debes ganar dinero haciendo giras, lo cual es difícil y caro, o puedes intentar licenciarla a la televisión o el cine, cosa que todo mundo intenta hacer hoy día, así que hay mucha competencia. Ser un joven artista, hombre, es duro. Y puesto que hay tantas bandas ahora, para situarte encima de todo el ruido debes ser muy especial y escribir una gran canción, de otra manera te perderás en el mar de la mediocridad.

MS: El productor Hudson Mohawke recientemente criticó a Kanye, Drake y la producción de hip-hop en general. Básicamente dijo que entras al estudio y trabajas mucho para que luego el artista añada algunos hi-hats y lo manipule ligeramente para eliminarte de los créditos de la producción. De allí que tengas a personas como Beyoncé recibiendo crédito de composición cuando en realidad no escriben, sino que recortan a los compositores.

BV: Eso viene de muy atrás, sin embargo. Mira a Elvis. Elvis no escribía ninguna de sus canciones pero era dueño de toda la publicación para que el coronel Parker pudiera decir: “Bueno, podemos decir que Elvis grabó tu canción y será un hit, o podrías decir que Elvis no la grabó y nadie la escuchará jamás”. Así que muchas personas regalaban su composición. Y muchas personas quieren la oportunidad de que Kanye, Taylor Swift o quien sea grabe su canción, pues les dará exposición, y si tienen suerte lograrán colarse en los créditos de la publicación. Es mejor tener una astilla de una canción de Taylor Swift que ninguna canción de Taylor Swift, ¿verdad?

MS: ¿Qué propósito sirven las grandes disqueras hoy día? Las bandas pueden grabar sus propios discos y lanzarlos en línea. Para un acto joven, ¿interfieren más de lo que ayudan?

BV: No sé si sea benéfico para la música, pero son los porteros del pop y la cultura popular. Siempre han existido estrellas pop, desde Elvis Presley y Frank Sinatra, y el público, hasta cierto punto, siempre las ha querido. Las grandes disqueras son excelentes para mercadear masivamente a alguien. Los pueden llevar a la televisión, portadas de revistas, etc. Si no hubiese necesidad de estrellas pop, serían ignoradas. Muchos artistas no necesitan una gran disquera porque ellas no pueden hacer nada que ellos no puedan hacer por su cuenta mediante Internet, marketing digital, redes sociales y plataformas de distribución en línea. Puedes hacer que tu música circule fácilmente, ¿pero cómo lograrás llamar la atención? Puedes escribir una gran canción, o puedes firmar con una gran disquera y que ella te promueva a morir. Y hay muchas canciones pop con gran distribución que son pura mierda, pero siempre será el caso.

MS: ¿Qué sigue para ti? Escuché que viene un nuevo disco de Garbage para el verano.

BV: Viene un nuevo disco de Garbage el 10 de junio. Como en un mes comenzamos ensayos y comenzamos a dar conciertos en mayo. Probablemente hagamos una gira por los Estados Unidos en el otoño. Es un álbum interesante. Es una desviación para nosotros, creo. Es más cinemático y atmosférico. Es muy obscuro. Lo mezclamos de tal manera que sea confesional, casi como una confrontación. En muchas canciones la voz de Shirley se escucha realmente intensa, en tu cara y muy seca. No hay muchos efectos. Hay momentos en el disco que se tornan inmensos, pero la mayoría son íntimos. Creo que nuestros fans lo encontrarán interesante. ¡Podría ser polarizador! La gente probablemente dirá: “Oh, no se escucha como su primer disco”. Pero eso nos sucede en cada álbum.

MS: Los Foo Fighters anunciaron hace poco que se tomarán un tiempo. Tú produjiste un par de sus discos recientes. ¿Esto significa que Dave se va como solista?

BV: Hace poco me topé con Dave y está escribiendo algunas canciones, pero no hay planes para más Foos. Sé que habló sobre otro Sonic Highways, pero nada se ha concretado. ¿Pero viste el clip en línea? Debes echarle un ojo. Es el nuevo disco de Dave como solista. Lanzó un pequeño video y es… Es gracioso. Pero es probable que yo esté de vuelta en el estudio en el otoño. Si estaré de vuelta con los Foo Fighters otra vez… No lo sé.

MS: ¿Hay proyectos que te arrepientas de haber dejado pasar? Digamos, ¿como si David Bowie te hubiese pedido producir su álbum pero estabas muy ocupado como para hacerlo?

BV: He rechazado muchas cosas. Rechacé trabajar con los Rolling Stones y así. Proyectos que sencillamente no sentí que debiera hacer. El único proyecto que me pesa no haber concretado fue que, cuando estábamos grabando Sound City, Dave Grohl estaba invitando a personas a improvisar en el estudio y habíamos programado una sesión para que Krist y Dave de Nirvana tocaran con Neil Young. Eso habría sido jodidamente asombroso. Y sé que si Neil Young hubiera tocado con ellos habría dicho: “¡Oh, hagamos una gira y hagamos algunos shows juntos!”. Sería como Crazy Horse en esteroides. Pero no sucedió. Neil Young iba a publicar un libro, así que estaba de gira, promocionándolo, y Dave tuvo que ir a entrevistarlo a algún lugar. Es una pena, hombre.