Archivo de la categoría: ¿y la nariz de la esfinge?

Guatsap

Adicción - Imagen pública
Adicción – Imagen pública

por Carolina Vargas

“¿Me estás poniendo atención?”

Nunca me había sentido tan culpable ante esta pregunta. Confieso que me sentí muy avergonzada pero fue algo que no pude evitar. Los contextualizo un poco: en días pasados me vi en la necesidad de cambiar mi teléfono celular por uno nuevo, ya que mi equipo anterior sólo me servía de pisa papeles, no me llegaban los mensajes y las llamadas se escuchaban horrible. Por consejo de muchísimas personas, opté por solicitar un plan tarifario ya que gasto muchísimo en recargas y el plan es mucho más accesible, así que después de tres días, una visita a domicilio y una consulta a mi historial crediticio -el cual no tengo- la empresa RadiomovilDipsa consideró adecuado otorgarme el beneficio de la duda y me soltó mi nuevo teléfono nuevecito y de paquete.

Entre las virtudes de mi equipo, según la vendedora, tiene un montón de tecnología que incluye letras y numeritos, pero no tan divertidos como el álgebra -soy ñoña y disfruto mucho este tipo de problemas-, tiene botón de prender y apagar, camarita con flash, cargador y audífonos. Para redondear un poco la idea, un teléfono común y corriente disfrazado de navaja suiza.

Honestamente la tecnología no es lo mío; soy una persona muy elemental, me duele reconocerlo pero así es. En un principio pensé que dada mi falta de créditos bancarios me iban a autorizar un pisapapeles igual al que acabo de botar, pero no, la verdad es que tengo un equipo bastante decente, que si bien no es lujoso ni está en el Top ten de la tecnología hipster, es un modelo bastante funcional y accesible, pero con todo y eso me tardé casi dos días en configurarlo completamente. Cuando al fin supe moverle al aparato, comencé a depurar mi agenda, pasar los contactos al nuevo teléfono, lo cual fue rápido porque no tengo muchos amigos y los teléfonos de la familia pues sólo tengo unos cuantos, y como en la más enferma de las distopías Orwellianas, todas mis cuentas tanto de redes sociales y de correo se enlazaron de manera siniestra en mi teléfono. Hasta el día de hoy sigo leyendo el manual de usuario y no he encontrado el apartado en el que expliquen por qué pasa esto, así que cada 15 minutos recibo alarmas de mi correo electrónico, que a su vez me da notificaciones de Facebook, Twitter, Google+ y por supuesto de mi blog y el más reciente y siniestro de todos, el WhatsApp.

Whatsapp - Imagen pública
Whatsapp – Imagen pública

Es la primera vez que tengo un teléfono con Android -la versión no importa, por regla general la versión más reciente es peor que la anterior- por petición de mi madre, y con el fin de “estar más cerca”, descargué dicha aplicación firmando con sangre el pacto que llevaría mi último dejo de cordura al más negro e insondable abismo virtual.

Mensajes ilimitados, sin costo el primer año, con sonido, imagen, smileys, me recuerda tanto a las aplicaciones que poco a poco iba teniendo Messenger, pero ahora desde la comodidad de mi teléfono, no lo pude evitar fue un reencuentro con el pasado, además que fue mi regalo de cumpleañosdiadelasmadresnavidadyreyes atrasado, perdón si me emociono con mi nuevo juguetito, pero hubiera sido lo mismo si alguien me hubiera regalado un Playmobil o una consola de Atari, fue algo que se me quedó de la prepa y de otros tiempos mucho más simples. Todavía le sigo encontrando cualidades a los mensajitos instantáneos aunque tengo muy poquitos contactos y uno de ellos de plano ya me dijo que no lo estuviera chingando.

“¿Me estas poniendo atención?”, ahí fue cuando me di cuenta que empiezo por mal camino y que si bien es cierto me emociona saludar a mis amigos que están lejos, el mundo real seguirá ahí y no me puedo abstraer de él así que he decidido dejar mi whatsapeo en paz por un tiempo, creo que es lo mejor, antes de que me enganche peor. Para muchos de ustedes esto que les digo es tan del 2013 o antes, pero les repito, nunca había tenido un smartphone, sigo considerándolo innecesario, adictivo sin duda alguna, pero innecesario.

Smartphone - Imagen pública
Smartphone – Imagen pública

Iba pensando en todo esto mientras caminaba, había ido al centro de atención a clientes de Telcel a reclamar una falla en la recepción -tan pronto y luego luego sacando el cobre con el mal servicio- y en esta selva de asfalto, la fauna se comportaba de manera extraña, al parecer ya nadie se fija por dónde camina, todo mundo está al pendiente de su teléfono; no miento, caminé exactamente las tres calles que separan mi casa del módulo Telcel y conté por lo menos 15 personas atendiendo un mensaje instantáneo, el silbidito era inconfundible, confieso que me perturbó muchísimo. Yo pensé que el mío era un caso excepcional, porque -lo reitero- soy una persona simple, que durante mucho tiempo se negó a pertenecer a las redes sociales, tan es así que la primera en la que milité fue Facebook, resistí lo más que pude hasta que la corriente me arrastró, aún andan por ahí espíritus libres y soberanos, ajenos al chismógrafo de los rostros, no saben cómo los envidio. Bienaventurados los libres de smartphones y aplicaciones baratas, porque de ellos es el reino de los cuerdos.

Sigo leyendo el manual de usuario y el contrato de arrendamiento de la línea con todo y sus letras chiquitas, para ver si encuentro alguna clausula o vacío legal que me permita demandar protección ante tanto bombardeo comunicativo.

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Avisos clasificados

Avisos Clasificados - Imagen pública
Avisos Clasificados – Imagen pública

por Carolina Vargas

Van pocos días del 2014 y mucha gente sigue anclada en el balance general del año anterior, como si eso sirviera realmente de algo. En una semana ya he leído al menos como 40 listas de lo mejor y lo peor del 2013 según, claro está, la opinión de quién escribe dichas listas. Y no es que tenga algo de malo hacer un recuento de los daños, de las experiencias se aprende –al menos eso sería lo natural– y es común que al inicio de año, muchos hagan su lista de propósitos, sus reflexiones o algo que desean; la verdad yo no lo hago, en primera porque me parece algo sumamente neurótico y en segunda porque prefiero vivir en el aquí y en el ahora. Sin embargo, ese ejercicio de reflexión y de análisis es digno de ser tomado en cuenta y en algunas ocasiones hasta vale la pena prestarle atención para enriquecer nuestra concepción y entendimiento sobre algunas cosas.

Pero creo que yo soy alguien muy elemental, no es que no me guste la reflexión, por el contrario, es con lo que me ejercito a diario, pero yo creo que todos los días es necesario analizar y aprender, por esa razón no sucumbo tan fácil a la neurosis de fin de año. Aún así, gracias a muchas horas de análisis concienzudo me he dado cuenta que aprovechar el espacio virtual para exponer reflexiones y necesidades no es tan mala idea. Y es precisamente por eso que me permito hacer mi enunciación de avisos clasificados, porque hay un par de cosas que necesito con urgencia –sigo con el aquí y el ahora– y agradecería mucho la colaboración de ustedes queridos lectores.

Van pues los avisos parroquiales:

1. Necesito con urgencia renovar mi teléfono celular y opté por un plan tarifario, si alguno de ustedes me pudiera explicar ¿qué coño es 3G, 4GLTE, GSM? Porque honestamente no lo sé y no le entiendo al folleto. Supongo que mi ignorancia se debe a que estoy peleada con la tecnología desde hace mucho tiempo, pero yo creo que la mayoría también lo ignora y nadie lo confiesa. No me interesan los jueguitos, ni las aplicaciones pendejas para convertir kilómetros en yardas, no necesito un termómetro, ni saber a cómo amaneció el tipo de cambio en Kuala Lumpur, no tengo cuenta en Instagram así que la resolución de la cámara tampoco importa mucho, para empezar ya me parece una idiotez que los teléfonos tengan cámara, la fotografía es un arte, no un pretexto para andar presumiendo pendejadas en las redes sociales. Sólo quiero un teléfono funcional, que pueda usarlo justamente como teléfono, no como navaja suiza. Si alguien me puede orientar para escoger la mejor opción, lo agradeceré; confío más en la experiencia de los usuarios que en las recomendaciones de los vendedores.

2. Busco desesperadamente un lugar donde vendan buenas hamburguesas en esta ciudad –Búfalo, McCarthy’s, Musa, Yealo, ya han sido previamente evaluados obteniendo notas regulares– porque digan lo que digan, son una vergüenza y la carne muchas veces es de las congeladas que vienen en cajita. De tamaño decente –no bimbollo–, el pan que sea artesanal y otro punto importante, las hamburguesas no llevan quesillo, no es una cemita. (Para los que no sepan lo que es una cemita http://es.wikipedia.org/wiki/Cemita). El quesillo no es otra cosa que el queso Oaxaca, pero los poblanos a todo le quieren cambiar el nombre. Así que por favor, si alguien sabe en dónde se pueden comer buenas hamburguesas hágamelo saber, pueden dejar un comentario o un mensaje directo en la redacción de Cinco Centros.

Avisos Clasificados - Imagen pública
Avisos Clasificados – Imagen pública

3. Se venden tortillas de harina caseras. Sí, la crisis nos pega a todos y cada quien busca el modo de ganarse la vida. Como buena norteña, tragona y amante de los antojitos de mi tierra me veo en la necesidad no sólo de sacar una lana extra sino de promover al burrito y a la gordita de harina prácticamente desconocida por estas latitudes. Se venden por docenas, hagan sus pedidos, juro que no saben a oblea almidonada como las tortillinas.

4. Bares, restaurantes, cines o cualquier otro lugar para solteros, si alguien por ahí conoce a algún empresario inteligente y visionario dispuesto a invertir en la cada vez más pujante industria de los foreveralone, por favor, hágame saber inmediatamente. Cada día somos más. Friendzoneados absténganse.

5. Facebookeros, Twitteros, Instagrameros, Bloggeros –insertar cualquier red social– etc. Se les invita al grupo de rehabilitación Cibernautas anónimos, en el que por medio de 12 pasos encontramos la claridad y recuperamos nuestra vida de las garras de esta terrible adicción. Abierto las 24 horas los 365 días, informes por inbox o watsapp.

6. Se necesita roomie para compartir habitación en el centro de la ciudad, todos los servicios, excelente ubicación, sólo chicas de amplio criterio, mochas absténganse.

7. Chica muy agradable, 28 años, verborreica y un poco dipsómama busca a caballero elegante, cinéfilo y mayor de 25 años para intercambiar experiencias. No hipsters.

8. Un poco de tiempo perdido, no importa si son minutos o segundos, lo compro por pacas o lotes, preferentemente nuevo, si es usado único dueño. Si no, nos ponemos de acuerdo con el precio; podemos agregar un intercambio, a escoger entre: canas, arrugas o vivencias.

Avisos Clasificados - Imagen pública
Avisos Clasificados – Imagen pública

9. Se busca amigo imaginario. Requisitos: experiencia mínima 1 año, excelente presentación, liderazgo, capacidad para resolver problemas, disponibilidad de horario, edad y sexo indistinto. Ofrecemos sueldo más comisión, prestaciones superiores a las de la ley entre las que se incluyen –pero no exclusivamente– bonos por productividad y vales de despensa, oportunidad de ascenso a mediano plazo, buen ambiente de trabajo y sobre todo la seguridad de que nunca se aburrirá desempeñando tan noble labor. Interesados dejar currículum vitae en la psique de Kurá, importante que todos los aplicantes dejen fotografía tamaño postal, teléfono y medida de zapatos –por si les tengo que seguir los pasos.

10. Por último, y la más importante de todas: si alguno de ustedes ha vivido o viajado a otro país, me gustaría hacerles una entrevista para una columna de varias entregas que más adelante publicaré en este espacio.

Eso es todo, por hoy y si alguno de ustedes está interesado en ayudarme en cualquiera de los puntos arriba citados, lo agradeceré infinitamente, pueden dejar un mensaje al pie de este texto para ponernos en contacto su ayuda y cooperación serán bien recibidas.

Memes

Chichis pá la banda - Imagen pública
Chichis pá la banda – Imagen pública

Si la cultura existe, es porque existen pueblos que la van creando desde su propia cotidianidad, ya sea para mantenerse, para recrearse o innovarse de acuerdo a los cambiantes condicionamientos de la historia

Luis Fernando Botero

por Carolina Vargas

Han sido días fríos, medio locos, abundantes en recalentado, colmados de interminables listas sobre lo mejor y lo peor del año, como si haberlas padecido no fuera motivo suficiente. Se acabó un ciclo, comenzó otro así sucede desde que tenemos memoria y así seguirá y seguirá y seguirá…el eterno retorno, el equilibrio perfecto entre el cambio y la permanencia.

Un mundo surge, otro acaba y es precisamente desde que tuvimos conciencia del ello, el hombre ha ido modificando su entorno y ha buscado desde su cotidianidad plasmar esa transformación, generando formas de comunicación para expresarse. La cultura no es más que una respuesta dialéctica de la vida. La cultura vista como producción humana posibilita un acercamiento mucho más vital a los seres concretos que la generan.

Si bien es cierto que también somos depredadores, el instinto de supervivencia siempre nos hace ir hacia adelante. Es parte de nuestra naturaleza innovar, crear y construir. Vivimos dentro de un círculo creativo y para muestra un botón: la revolución digital, esto sólo por nombrar el caso más cotidiano. Es el ejemplo perfecto de cómo hemos ido cambiando al crear cosas nuevas que para bien o para mal modifican nuestro comportamiento, la manera en la que nos relacionamos y hasta la forma en la que percibimos el mundo; por esta razón la cultura siempre se nutre de la vida que le permite crear elementos simbólicos, entonces hablamos de algo que está en un cambio constante y que muchas veces es imperceptible.

Did you hear that? - Imagen pública
Did you hear that? – Imagen pública

La revolución tecnológica modificó nuestra forma de comunicarnos, nuestras capacidades creativas y las maneras de acceder, difundir y apropiarse de la información; pese a que en este momento no podemos hablar de una cibercultura democrática –es decir, al alcance de todos–, esta ha influido en la generación de ideas políticas, económicas y, por supuesto, sociales. Se ha creado todo un lenguaje en torno a ella y también ha sido un cambio dramático en la forma de cómo interactuamos, desde un simple mensaje de texto hasta una videollamada, las formas de conectarnos, el orden social, el lenguaje, nuestra relación con el medio ambiente, jamás volverán a ser la mismas.

La enajenación que va de la mano con todos estos avances ha marcado los primeros años del siglo XXI. Cada día nos cuesta más trabajo relacionarnos con otras personas sin pantallas ni teclas de por medio. Estamos expuestos a múltiples estímulos de carga audiovisual que enriquecen o adornan el lenguaje, dotándolo de nuevas interpretaciones. Pero toda esta revolución se gestó desde muchos años atrás y lógicamente al igual que el hombre han estado en constante movimiento. Desde 1976, Richard Dawkins desarrolló una hipótesis sobre la transmisión cultural a la que llamó “hipótesis memética de transmisión cultural” en su libro The Selfish Gene (El Gen Egoísta), acuñando el término “meme” y haciendo una analogía con los transmisores de la información genética, siendo definidos como unidades teóricas de información cultural, o la base mental de la misma. Como ya expuse, la cultura es producto de una construcción humana, así Dawkins plantea que hay rasgos de ella que se replican, por lo tanto los memes –en la hipótesis de Dawkins– se agrupan e incrementan las nuevas adquisiciones culturales dando como resultados un subproducto de las mismas.

Luis Miguel - Imagen pública
Luis Miguel – Imagen pública

Por naturaleza, los memes, como de cualquier otra manifestación de la cultura, evolucionan. El día de hoy tenemos memes informáticos, producto de la revolución tecnológica: una idea, concepto, expresión acompañado de apoyo audiovisual –imagen, video, sonido- que se difunden a través de internet de forma viral. Los hay de todos tipos y son usados como estrategias de marketing, bromas o mensajes muy concretos.

Si bien es cierto que a mucha gente no le gustan, el uso de memes informáticos cada día es más común, quizá porque las imágenes ya no son suficientes y el peso de las palabras siempre será determinante en nuestra forma de comunicarnos. El meme no es sólo un dicho adornado con imágenes, es el sincretismo de todo un bagaje cultural, una idea nutrida de muchísimas experiencias que da como resultado una idea/imagen muy concreta, incisiva, mordaz, y en muchos casos graciosa.

The orginal stimulus - Imagen pública
The orginal stimulus – Imagen pública

La cultura evoluciona, sus manifestaciones cambian, no olvidemos que muchas de las imágenes que acompañan a los memes las conocíamos desde antes y ahora tienen una interpretación distinta, porque así es el mundo y el hombre en su afán de crear siempre buscará nuevas formas para interpretarlo. No defiendo ni repruebo estas manifestaciones, pero algo sí es cierto: no será la última transformación que sufrirá nuestra forma de expresarnos. Los memes llegaron, no sé si para quedarse pero sí para influirnos y si no me creen, al cierre de esta columna sigo esperando impaciente el dictamen de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) sobre el término más importante en español del año 2013, pues está “meme” entre los candidatos a competir. Suertea sus favoritos y que gane el mejor.