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¡Santos contadores públicos, Batman!

por E. J. Valdés

Este artículo contiene spoilers

Luego de ver en el cine The Accountant, el más reciente largometraje estelarizado por Ben Affleck, mi amigo, el señor Álvarez, señaló que el personaje de Christian Wolff era un mejor Batman que el de Batman v Superman y Suicide Squad, interpretado también por Ben Affleck (el New York Times acaba de incluir estos dos filmes en su lista de los diez peores de 2016, por cierto). Pienso que este comentario fue de lo más acertado, y es que el personaje principal de la película de Gavin O’Connor y Bill Dubuque posee un buen número de tratos propios del Hombre Murciélago, como listaré a continuación.

La identidad secreta

Tras presenciar el asesinato de sus padres cuando era un niño, Bruce Wayne decidió enfrentar al crimen de Gotham y al crecer se convirtió en Batman, cuyas actividades de vigilantismo oculta tras la fachada del millonario, playboy y filántropo consentido de la ciudad. Christian Wolff por igual lleva una doble vida: detrás del contador público que presta sus servicios en un pequeño despacho de Illinois se oculta el misterioso asesor fiscal de emporios criminales. Según nos revela la película, Wolff ha utilizado antes otros nombres para evitar ser detectado, todos en homenaje a genios matemáticos.

The Accountant - Imagen pública
The Accountant – Imagen pública

El entrenamiento superior

Bruce Wayne se preparó durante años para alcanzar un nivel físico y mental casi sobrehumano, cualidad también presente en Christian Wolff, a quien su padre entrenó en distintos estilos de combate desde la niñez y cuyo autismo altamente funcional le confirió un intelecto prodigioso. Así, lo vemos neutralizar a una docena de hombres armados sin un rasguño como el hombre murciélago ha hecho en cómics, películas y videojuegos.

La guarida secreta

Batman utiliza como base de operaciones la Baticueva, construida en los cimientos de la Mansión Wayne; las historietas y sus numerosas adaptaciones nos muestran que allí guarda sus vehículos, artefactos, equipo de cómputo y otras curiosidades. Christian Wolff también tiene un lugar secreto en donde almacena su arsenal y otros objetos de valor, como documentos, divisas y hasta arte: un remolque oculto en un conjunto de bodegas como suelen haberlos en muchas ciudades de los Estados Unidos.

El aliado en la policía

Uno de los principales aliados de Bruce Wayne en su cruzada contra el hampa es el comisionado James Gordon del GCPD, a quien a menudo provee inteligencia que le permite estar un paso adelante de los villanos y ponerlos tras las rejas. Christian Wolff hace prácticamente lo mismo con Raymond King (J.K. Simmons), un agente de la Red de Control de Crímenes Financieros (FinCEN) a quien, en secreto, suministra información de sus clientes. Gracias a ello, King asciende hasta el puesto de director tras asestar importantes golpes al crimen organizado, y así como en algunas de sus encarnaciones Gordon aparenta una cruzada para detener a Batman, King persigue al Contador sin la intención de detenerlo, sino de asegurarse de que su sucesora sea capaz de aprovechar ese cuestionable nexo.

The Accountant - Imagen pública
The Accountant – Imagen pública

El oráculo

En el imaginario de Batman, Barbara Gordon se vio forzada a dejar el rol de Batgirl tras ser baleada por el Joker y quedar paralítica. No obstante, ella permaneció activa en la defensa de Gotham gracias a su genio informático y se convirtió en Oracle, quien al lado de Alfred provee a Batman con inteligencia y labores de espionaje cibernético. En los últimos años, la serie de videojuegos Arkham la presentó como el aliado más valioso del encapotado. No hay que ser un genio para darse cuenta de que Justine (Alison Wright), la chica a quien Christian conoce en el Instituto Harbor cuando es niño, juega un papel idéntico como “La Voz”. El paralelismo con Barbara es tal que las dos están confinadas a una silla de rudas y operan computadoras con tecnología de punta desde locaciones remotas.

El amor imposible

Bueno, en el caso de Batman valdría expresarlo en plural: a lo largo de su historia, se ha vinculado al Hombre Murciélago con varias mujeres sin que en realidad llegue a tener una relación estable con alguna de ellas; Bruce Wayne sabe que en su línea de trabajo eso no es posible. Christian Wolff parece tener una convicción similar, pues aunque es claro que se identifica con Dana (Anna Kendrick),se siente atraído por ella e incluso pone en riesgo su identidad —y la operación entera— con tal de protegerla, decide dejarla atrás luego de resolver lo de Living Robotics. Como nota personal: ese fue uno de los pocos puntos de la historia que rompieron con las películas de acción convencionales, en las que el héroe siempre se queda con la chica.

El aliado perdido

Quizá este punto ya sea un tanto exagerado, pero pienso que Braxton (Jon Bernthal), el hermano de Christian, se equipara un poco a Jason Todd, el segundo Robin que tras una serie de eventos desafortunados se convirtió en Red Hood. Christian y Braxton crecieron y entrenaron juntos, y aunque es visible que las habilidades del primero son superiores, el segundo cierra la brecha con frialdad y agresividad. En algún punto de su historia, los dos tomaron caminos distintos y no supieron el uno del otro hasta el clímax de la película. El momento en el que Christian descubre que el matón al servicio de Lithgow es su hermano perdido me recordó aquella escena en Arkham Knight en la que Batman, tras mucho tormento, descubre que Jason Todd está vivo (aunque estos reencuentros culminan de maneras muy distintas).

Desconozco qué tan consciente esté Bill Dubuque de estos paralelismos, pero me sería difícil creer que se tratara de graciosas coincidencias. ¿Quizá era su deseo explorar el legendario de Batman desde otro ángulo, aterrizarlo en otro contexto? Es probable que nunca lo sepamos. Sin embargo, lo que sí sabemos es que The Accountant tuvo una recepción crítica bastante tibia, y es que a pesar de que la historia y la ejecución tienen cierto encanto, termina sintiéndose como un producto mediocre. Por supuesto que la intención de O’Connor era explotar el actual estatus de Ben Affleck como Batman (hasta los afiches se parecen), pero pienso que buena parte de las malas críticas que obtuvo esta cinta las debe a la asociación de Affleck con un Hombre Murciélago que no convenció dos veces en el mismo año; muchos entraron a esta película predispuestos a odiarla. Creo que Anna Kendrick lo hace incluso peor (en general me parece una pésima actriz). ¿Habría funcionado mejor con otro elenco? Pienso que sí, aunque no cambiaría ni a Simmons ni a Bernthal, pues son geniales. ¿Veremos una secuela de The Accountant? Aunque yo desearía que no, la película hizo dinero, y ya saben que con eso baila el perro.

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Suicide Squad/Disaster Squad

por E. J. Valdés

Este comentario contiene spoilers, ¿pero a quién le importa?

Cuando fui a ver Batman V Superman salí encabronado del cine. De Suicide Squad salí disgustado solamente; eso ya es ganancia.

Suicide Squad es escrita y dirigida por David Ayer y cuenta con un reparto de ensamble en el cual destacan Margot Robbie, Will Smith, Jared Leto Joel Kinnaman y Viola Davis. La crítica ya lo ha dicho hasta el cansancio: la tercera entrega del universo cinematográfico de DC no es precisamente la peor, aunque padece de los mismos males que su antecesora: un exceso de personajes sin desarrollo, argumentos secundarios que no van a ninguna parte, mala narrativa y ejecución sub par. El público ha sido mucho más benevolente, y antes de que comenzara la proyección pensé que saldría convencido, como muchos de ellos, de que la prensa fue demasiado dura; que todo mundo amó odiar Batman v Superman y que, como consecuencia, deseaba odiar esta película también. Pero no fue el caso: si el anticlimático duelo entre el último hijo de Krypton y el murciélago de Gotham merecía un 3/10, esta nueva aventura amerita, cuando mucho, un 5/10.

Suicide Squad - Imagen pública
Suicide Squad – Imagen pública

La premisa ya nos la sabemos: tras la “muerte” de Superman, el gobierno de los Estados Unidos está preocupado por la existencia de otras amenazas sobrehumanas y decide conformar un equipo que sirva como plan de contingencia y chivo expiatorio; un equipo de talentosos villanos que pueda meter las manos donde las autoridades no y asumir la responsabilidad si algo sale mal. Así, Amanda Waller (Davis) propone la creación de la Fuerza de Tarea X y recluta a algunos de los criminales más peligrosos que tiene a la mano, como Harley Quinn (Robbie), Deadshot (Smith), Killer Croc (Adewale Akinnuoye-Agbaje), El Diablo (Jay Hernandez), Captain Boomerang (Jai Courtney) y Enchantress (Cara Delevingne), quienes quedan a las órdenes de Rick Flag (Kinnaman), un militar top-notch especializado en… seguir las instrucciones de Waller, supongo. Este peculiar escuadrón deberá enfrentar una amenaza que el propio gobierno ha traído, sin querer, sobre sí mismo, mientras el Joker (Leto) persigue su propia agenda de manera simultánea.

Como toda película, Suicide Squad tiene sus pros y sus contras. Comenzaré con los pros. Primero que nada, el personaje más valioso de este título (no por nada casi toda la publicidad giró en torno suyo) es Harley Quinn; Margot Robbie hace un estupendo papel dando vida a la psiquiatra convertida en secuaz del Joker y nos brinda una interpretación que a todos nos recordará a esa atractiva, ingenua y peligrosa chica de la serie animada de los 90 y de la saga de videojuegos Arkham (aunque se extraña la vocecilla chillona de Tara Strong). Will Smith también hace un buen trabajo como Deadshot, y no pudieron elegir una mejor actriz para hacer a Amanda Waller que Viola Davis. Estos tres personajes son, por mucho, los mejor escritos de toda la película. El guión es bastante más humoroso que el de Batman v Superman, y eso se agradece después de una película que fracasó en su intento de ser más oscura que Watchmen y la trilogía de The Dark Knight juntas. Hay también algunos guiños hacia la siguiente entrega de este universo (Justice League), mucho mejor ejecutados que las grabaciones que tenía Lex Luthor en su computadora; esta película sí se siente como parte de algo más grande.

Y eso es todo lo bueno que puedo decir al respecto.

Suicide Squad - Imagen pública
Suicide Squad – Imagen pública

Ahora lo malo. Primero que nada: Batfleck. El mismo Batman burdo y torpe está de regreso, y aunque su participación es muy breve, el guión no le ayuda para nada: dos segundos después de que aparece, Deadshot ya le pegó un tiro y lo tiene en el suelo, a su merced. ¡Una niñita tiene que pararse frente a él para salvarlo de otro disparo! Así que va la misma queja que en BvS: Batman no atacaría a un hombre armado de frente, y mucho menos cuando hay un menor a menos de un metro de distancia. ¿De verdad no se le ocurrió otra cosa que llegar y decir: “Eh, Deadshot, estás bajo arresto”? ¡Qué patético! Y luego esa escena en donde persigue a Harley y Joker por las calles de Gotham; en la película anterior no tuvo ningún reparo en utilizar el arsenal del batimóvil para hacer estallar los vehículos de Lexcorp (con lo cual seguro mató a los tripulantes), ¿pero aquí le faltaron los baticojones para hacer lo mismo contra su archienemigo? ¿Ese hombre que estuvo a un instante de aniquilar a Superman quiso asegurarse de a atrapar con vida al asesino de JasonTodd? ¡No se los compro ni aunque lo metan a una caja de FrootLoops!

Eso me lleva a mi segunda queja: Joker. Jared Leto no me parece un mal actor, pero desde que vi su caracterización (para la cual seguro le dieron libertad absoluta) presentí que no me iba a gustar. Mi pronóstico se cumplió. Chris Stuckmann dice que hasta ahora no existe un Joker deficiente en el cine, pero considero que éste es el que más se ha acercado a ese adjetivo; al verlo no encuentro al payaso rey del crimen por ninguna parte, sino a un gánster con una pose de estrella de hip-hop y más joyería encima que Mr. T; un espantoso híbrido entre el Joker de Heath Ledger y el de Mark Hamill; un Joker que no me transmite absolutamente nada con sus escuetas carcajadas.

Suicide Squad - Imagen pública
Suicide Squad – Imagen pública

¿Se dan cuenta de lo terrible que se lee eso? En una película en donde aparecen Joker y Batman, ellos están entre los elementos más flojos.

Y si hemos de continuar con los personajes, el resto del escuadrón suicida se antoja gratuito: quita a Killer Croc y Captain Boomerang de la película y no pasa nada. ¿Katana? Lo mismo. ¿Slipknot? ¡Con razón ni se molestaron en incluirlo en la publicidad! En una película cuyo objetivo es hacer que el público sienta empatía por un grupo de villanos, la mayoría de ellos son irrelevantes. Es increíble que entre este elenco menor sólo El Diablo tenga una historia que nos diga quién es, de dónde viene y por qué busca redimirse. En el caso de Enchantress, da la impresión que se pasa media proyección haciendo hula-hula, a su hermano también pudimos ahorrárnoslo, y Rick Flag es opacado por Deadshot como una linterna de mano pierde su haz bajo los rayos del sol.

Eso me lleva a hablar del conjunto de todos estos personajes: el Escuadrón Suicida es como la Liga de la Justicia de los villanos, pero en ningún momento se siente como un equipo; no hay cohesión, no hay vínculos, no se forman lazos de ninguna índole. Incluso, cuando llega la hora del combate final, da la impresión de que son un puñado de personas que no se conocen, no se agradan entre sí y que preferirían estar en cualquier otro lugar y no volver a verse nunca. Sí, ya sé que son los tipos malos, pero no consiguen que se me antoje verlos juntos en otra aventura; denme una película en solitario de Harley Quinn, una de Katana si quieren, e incluso una secuela más de Ocean’s Eleven, pero no me traigan Suicide Squad 2.

La narrativa es un desastre como lo fue en el caso de Batman v Superman: se siente apresurada y muy mal presentada; un segundo tienes a Enchantress y Rick Flag en un apartamento y al siguiente están en las vías del subterráneo sin que te sugieran, cuando menos, que la explicación vendrá después; el escuadrón es recibido por una horda de violentas criaturas tan pronto asoma a Midway City, y poco más tarde entra a tomar un trago a un bar que se encuentra a sólo unas cuadras de una amenaza sobrenatural…

Suicide Squad - Imagen pública
Suicide Squad – Imagen pública

Por último, me parece inverosímil que únicamente la troupe de Amanda Waller haya atendido la emergencia en Midway City; cuando Zod decidió convertir a la Tierra en el nuevo Krypton, Bruce Wayne viajó a Metropolis tan aprisa que olvidó el batitraje en casa; cuando LexLuthor hizo su propia abominación kryptoniana (a Doomsday, pues), Diana Prince dejó el retiro voluntario para esgrimir espada y escudo junto a Batman y Superman; pero cuando una antigua hechicera convierte a civiles inocentes en su ejército de zombis y amenaza con subyugar a todo el planeta, sólo la Fuerza de Tarea X se presenta. Me pregunto qué estarían haciendo Batman, Wonder Woman y Flash en ese momento… En definitiva, no estaban tratando de convencer a Aquaman de que se uniera a su club…

Juro que no entré al cine con la intención de odiar Suicide Squad, pero no puedo pasar por alto el hecho de que es una película un poquito menos mediocre que Batman v Superman. DC tiene planes para su universo cinematográfico los siguientes cuatro años; si Wonder Woman y Justice League resultan igual de malas, quizá esos planes no lleguen tan lejos. ¿Y saben? Lo curioso es que en el terreno de animación sucede justo lo contrario: sus producciones son muy bien recibidas, mientras que las de Marvel son espantosas (basta ver ese horrendo anime de los Avengers). Batman: Assault on Arkham fue todo lo que Suicide Squad debió ser; ¿por qué cintas como ésa, como Justice League vs. Teen Titans, e incluso The Killing Joke —cintas que sí dan resultados— no han de llegar más allá del formato casero? ¿Por qué la necedad de imitar lo que Marvel hace cuando le llevan una increíble ventaja en otro terreno, cuando podrían hacer algo diferente?

No lo entiendo.

Ghostbusters y la absurda obligación de ser incluyente

por E. J. Valdés

Ya es por todos sabido que la nueva cinta de Ghostbusters, a estrenarse en julio, ha atraído un odio como no se había visto en los años recientes del cine. Hoy por hoy, el primer avance que mostrara Columbia Pictures es el más denostado de cuantos se pueden encontrar en YouTube, y la conversación en torno al mismo está tan caliente como las llamas del infierno: los detractores, por un lado, dan por hecho que la película será un fiasco, e incluso youtubers como James Rofle han llamado a boicotearla, mientras que otros tantos usuarios afirman que no se puede juzgar la calidad del producto por un avance y que hay que esperar a verla para emitir un veredicto.

Ghostbusters - Imagen pública
Ghostbusters – Imagen pública

También se ha dicho bastante sobre la decisión de los productores de relanzar la franquicia con un equipo conformado por mujeres, y es justo este punto el que me trae a escribir estas líneas: muchos defensores de la cinta sostienen que la reacción al avance ha sido machista, que todo aquel al que le desagrada es un misógino que no tolera ver a un cuarteto de féminas hacerse de los uniformes y los proton packs. Absurdo; a todos ellos les diría que antes ya hubo una chica en las filas de los Cazafantasmas: Kylie Griffin, en la serie animada Extreme Ghostbusters (la cual, por cierto, sí servía como secuela a las dos cintas originales).

No, el coraje de los fans hacia esta nueva producción no tiene que ver con un conflicto de género, sino con lo que el estudio y el director han hecho con una de la franquicias más queridas del cine y la animación; Ghostbusters y su secuela de 1989 fueron comedias brillantes, mientras que la nueva… Vaya, parece cualquier otra película de Melissa McCarthy, con un humor tan burdo y simplón que hasta da pena.

Ghostbusters - Imagen pública
Ghostbusters – Imagen pública

Sin embargo, ha poco me topé con un comentario que sí denosta al elenco femenino, y éste fue escrito por una mujer. Pero no se emocionen, pues la que pudiera escucharse una opinión interesante es en realidad una de las más estúpidas que me he topado al respecto: Janessa Robinson, de The Guardian, afirma que la cinta no es incluyente porque no hay mujeres latinas, asiáticas y nativas americanas en el equipo. También señala racismo implícito en el personaje de Leslie Jones, pues no sólo es la única Cazafantasmas afroamericana, sino que es la única que no tiene un grado académico. Me queda claro que Robinson no ha visto las películas anteriores, pues, si no me falla la memoria, en el equipo original también había un solo integrante afroamericano (Ernie Hudson) y éste, a diferencia de sus compañeros, no era un científico. Y tengo la certeza de que nadie llamó racistas a Dan Aykroyd ni a Harlod Ramis, ni les reclamó la ausencia de Cazafantasmas filipinos, iraquíes o salvadoreños. Y eso fue porque ellos escribieron así a los personajes. Punto. Tal parece que hoy toda película debe tener una cuota de minorías para ser socialmente aceptable.

Según lo razona Robinson, era obligación de los escritores inventar a una Cazafantasmas latina, a una Cazafantasmas asiática, a una Cazafantasmas india, a una Cazafantasmas lesbiana, a una Cazafantasmas musulmana, a una Cazafantasmas madre soltera, a una Cazafantasmas adolescente embarazada, a una Cazafantasmas vegana y a una Cazafantasmas transgénero para que todos se vieran representados. ¡Qué estupidez!

Ghostbusters - Imagen pública
Ghostbusters – Imagen pública

Lo peor del asunto es que tal parece que opiniones como la suya son las que ahora regulan a Hollywood, pues no sólo una queja de Will Smith puso en jaque la última ceremonia de los Academy Awards, sino que ahora hay movimientos que pujan porque el siguiente James Bond sea interpretado por una mujer o porque en la próxima entrega de Star Wars se revele que Poe Dameron es homosexual. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cuál es el problema con aceptar a los personajes como los escribieron sus creadores? Considero que ellos no tienen la obligación de dar gusto a todo mundo, porque si así fuera, yo quiero que revivan Beverly Hills Cop con un actor blanco en lugar de Eddie Murphy, o que hagan de nuevo The Fresh Prince of Bel-Air con una chica rubia en lugar de Will Smith. ¿Cuánto apostamos a que eso no sería llamado inclusión?

Quiera Júpiter que esta Era del absurdo en el cine en pos de la inclusión termine antes de que nos llegue el remake de El Padrino con una afroamericana lesbiana en el papel de Vito Corleone, o la nueva biografía de Rosa Parks con Woody Harrelson en el papel estelar.

Lightning para Louis Vuitton

Traducción por E. J. Valdés

El mundo de la moda es espacio de toda clase de excentricidades, y una de las más recientes corresponde a la firma francesa Louis Vuitton que, a finales de 2015, presentó a Lightning, la heroína de los videojuegos Final Fantasy XIII y Lightning Returns, como el rostro de la más reciente colección de bolsos diseñados por Nicolas Ghesquière. De esta manera, el aclamado personaje de Square-Enix se ha convertido en el primero que incursiona en este terreno para sorpresa de críticos y consumidores. Las reacciones de la comunidad gamer, sobre todo de quienes siguen con entusiasmo una de las más exitosas franquicias de RPG’s, no se hizo esperar y ha sido bastante dividida: algunos han aplaudido la arriesgada e inusual campaña publicitaria y otros (quizá la mayoría) rechazan la banalización de uno de los personajes más queridos de la serie.

En lo personal, me parece una jugada un tanto absurda de parte de las dos empresas; ¿quiere Square-Enix acercar sus videojuegos a los opulentos clientes de LV o quieren éstos llevar sus carísimos productos a los jugadores? Si me lo preguntan, es como echar una bola de helado encima de un pollo rostizado; una cosa no va con la otra. Al mismo tiempo, creo que es una interesante manifestación del poder y alcance que ostenta actualmente la industria del videojuego, la cual se ha posicionado como la más lucrativa en la esfera del entretenimiento, incluso por encima de la música y el cine. Hace veinte años una marca de lujo como Louis Vuitton jamás hubiera tomado una decisión así; ¿significará esto que en adelante veremos a Mario ofreciéndonos el nuevo Toyota, a Link diciéndonos cuál es el mejor pan del supermercado, o a Sonic recomendando que nos inscribamos a un gimnasio? Francamente, espero que no, y deseo también que no ocurran cosas como la que informaré a continuación.

Aprovechando el ardid mediático en torno a esta “modelo virtual”, el Daily Telegraph publicó en su portal una entrevista realizada a Lightning por su editora de modas, Olivia Lidbury, en la cual la heroína de FFXIII habla de lo bien que se siente utilizando ropa y accesorios de cientos y hasta miles de euros. Bien amerita un facepalm, ¿no? Aquí la tienen traducida en su totalidad:

¿Es esta tu primera campaña? ¿Cómo te sientes siendo parte de la familia de la moda junto con Jennifer Connely, Michelle Williams y Alicia Vikander?

Ellas están en un mundo completamente distinto. Me siento parte de la familia, pero tengo mucho qué aprender para alcanzar a estas mujeres radiantes que están a años luz de donde me encuentro. Espero que algún día podamos compartir el mismo escenario, que diferentes mundos puedan unirse. Pero, ¿quién sabe? Quizá eso es ambicioso incluso para mí. Por fortuna, no me doy por vencida. Una de mis fortalezas es la experiencia. No soy ajena a superar retos y terminar lo que me he propuesto. Puedo encarar cualquier tipo de prueba siempre y cuando recuerde las siguientes palabras: “no es cuestión de poder o no poder. Algunas cosas en la vida sencillamente las haces”.

¿Qué piensas de la visión de Nicolas Ghesquière y sus colecciones? ¿Te identificas en sus creaciones?

Aunque su estilo era nuevo para mí, en el momento que puse los ojos en su colección sentí que como si me golpeara un relámpago. Supe que con aquello la gente podía cambiar. Que yo podía cambiar. Resultó que tenía razón. Su colección me llena de una sensación de orgullo y serenidad. Todo este tiempo creí que el único estilo que iba conmigo era el que reflejaba quién soy: dura y fuerte. Pero me equivoqué: él cambió la manera en que me veo a mí misma. Quizá finalmente estoy aprendiendo quién soy en realidad.

¿Qué se siente convertirse en una embajadora de Louis Vuitton?

Mi ropa no era más que una armadura que me mantenía con vida; “arreglarse” era un concepto que no conocía. Quizá eso me hacía una improbable opción de embajadora. Pero esta experiencia me ha abierto los ojos. La moda no es algo que te brinden o te enseñen; viene de tu propio gusto y tus propias elecciones. Proyecta la esencia de quién eres a las personas que te rodean. Me emociona; es una sensación similar a cuando me aventuro en tierras desconocidas. Es un estremecimiento que yo, que he enfrentado mi parte de peligro, jamás había experimentado. Louis Vuitton es una nueva aventura —una nueva fantasía— que disfrutaré desde el fondo de mi corazón.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Ahora estoy descansando tras una larga aventura. Mis días son pacíficos; lo que siempre he soñado. Espero que sean así un largo tiempo. Pero siempre busco dar más de mí, superarme. A veces siento el impulso de jugarme la vida de nuevo y probar mis límites. Un día no muy lejano estaré allá afuera de nuevo, en un mundo de contienda. Pero no seré la misma persona que era antes. Volveré a mis orígenes, como una banda de Möbius, pero seré una nueva yo, una que haya evolucionado. Ansío el día en que nos volvamos a encontrar.

***

Cabe señalar que ésta no es la primera vez que Square intenta llevar a uno de sus personajes más allá de los videojuegos, pues en 2001 quisieron hacer de Aki Ross, la protagonista del largometraje Final Fantasy: The Spirits Within, la primera “actriz virtual”, es decir, que interpretara diversos papeles en cintas animadas. Aquel mismo año, Aki posó para una edición de Maxim, y en 2002 obtuvo el que sería su primer rol fuera del universo de Final Fantasy en el corto Final Flight of the Osiris, producido para la colección The Animatrix. Puesto que Square suprimió su división de películas tras el pobre desempeño en taquilla de The Spirits Within, los productores terminaron por utilizar a un personaje más o menos parecido llamado Jun y la doctora Aki Ross quedó solamente en el recuerdo.

¿Le deparará el destino algo parecido a Lightning?

Las tres de ley

por Gerson Tovar Carreón

No juegues limpio.
No idealices.
Ni esperes mucho.

No sé cómo escribir esto; en realidad, no sé escribir bien, tengo muchas faltas de ortografía y no siempre estructuro bien mis ideas. Los títulos de mis textos rara vez concuerdan con su contenido. Como en este momento, ya que lo que escribiré no tiene nada que ver con el título, simplemente me pareció uno bueno; pero no importa, porque existe tanta basura publicada y un poco más no hace daño.

Comenzaré entonces. Empecé a escribir hace dos años, pienso he adquirido un poco de experiencia en esto. Sólo un poco. Me gusta ordenar mis ideas, no siempre puedo; sin embargo, el escribir me ayuda. Recién leí un texto de B, no lo conozco bien, y pienso él sabe más que yo de “la palabra” y su implicación en el papel impreso y en el internet. Y no me gustó su texto, me pareció aburrido. No diré más, ese texto se describe con esa sola palabra. Esta es mi problemática… ¿importa mi opinión? ¿sirve de algo que le diga que su texto apesta cuando no tengo la experiencia de él? ¿alguien le dijo a Rulfo, Borges o Hemingway qué escribían mal, y mejor se dedicaran a la contaduría de una panadería? ¿B realmente es escritor o sólo le gusta recibir atención y becas? Por un lado, según la posmodernidad, todos tenemos la capacidad de opinar, y eso es lo malo. Basado en este argumento, mi opinión no importaría. Pero no me interesa, hablo y escribo porque sé que el otro está mal y odio dejar que su error no tenga alguna buena burla. Se lo merece.

Escritura - Imagen pública
Escritura – Imagen pública

Por otro lado, hay quienes confían en mis juicios como J. Él me ha pedido mi opinión un par de veces, y me gusta leer sus textos, me parecen brillantes, aunque no me gusta su exceso de palabras como: me caga, es pendejo, es estúpido, de la verga, pedo, culo, caca… exagero un poco al final de la lista, pero me parece que sus textos son honestos y reflejan lo jodido y gracioso de la vida. ¿A dónde voy con todo esto? La verdad no estoy seguro, sólo dejo que el ser se despliegue en las teclas. Intentaré ordenar mis ideas de nuevo. ¿Debería decirle a B que apesta su texto? ¿Servirá de algo? ¿Me dirá que coma popo? Correré el riesgo, iré con B y le diré: “Man, tu texto es una mierda, si la mierda estuviera escrita seria como ese cuento feo tuyo, la mierda huele mejor que tu texto” … Miraré a B a los ojos, sonreiré y daré la media vuelta. Me colocaré mis audífonos y escuchare Black Star de Bowie, no es un buen disco, pero fue el último. Te extrañaremos gran D.

Snowpiercer

Snowpiercer - Imagen pública
Snowpiercer – Imagen pública

por E. J. Valdés

La primera vez que vi el avance de Snowpiercer pensé: “esto es una mierda”. Reconozco que me equivoqué; sin duda es una de las películas más interesantes que me he topado últimamente.

Este thriller de ciencia ficción es una producción sudcoreana de 2013 dirigida por Bong Joon-ho y estelarizada por Chris Evans, Song Kang-ho, Tilda Swinton, Jamie Bell, Octavia Spencer, John Hurt y Ed Harris. En un futuro distópico, el mundo entero se congeló tras un fallido intento por remediar el calentamiento global, aniquilando la vida casi por completo. Los remanentes de la humanidad viven ahora en un tren blindado que recorre una buena parte del mundo sin detenerse. Allí, su creador y propietario, el ministro Wilford, ha conseguido desarrollar un pequeño ecosistema dividido en estratos sociales, con las clases más afortunadas al frente, ocupando casi la totalidad del tren, y las más bajas aglomeradas en lo últimos vagones. Es precisamente en estos sucios rincones que Gilliam (Hurt), Curtis (Evans) y Edgar (Bell) han planeado minuciosamente una revuelta contra el régimen de Wilford y los suyos. Decididos a tomar la locomotora a como dé lugar con la ayuda de Namgoong Minsu (Kang-ho), en el camino no solamente descubren siniestras realidades en torno al tren y a sí mismos.

Snowpiercer - Imagen pública
Snowpiercer – Imagen pública

Snowpiercer es dos horas de suspenso y acción en un entorno limitado mas no por ello poco atractivo; conforme avanza la trama se nos revelan detalles sobre el funcionamiento e historia del tren así como de los eventos que orillaron a lo que quedó de la humanidad a refugiarse en él. Debo señalar, y subrayar, que la historia está magistralmente contada: el guión es imaginativo, ambicioso e inteligente; de principio a fin, la información y las sorpresas no paran de fluir. Los personajes, inusitadamente profundos, enriquecen bastante este pequeño mundo y en general están bien desarrollados; sobre todo es loable el trabajo de Chris Evans y su coestrella, Song Kang-ho, quienes vagón tras vagón pasan de la euforia a la desesperanza, de la ira al temor, de la sorpresa al vacío. La tensión y el misterio acumulados a lo largo de la proyección desembocan en un acto final impredecible y cargado de adrenalina.

Es una de esas cintas inteligentes en las que hay sobresaltos hasta para aventar, y eso se agradece. Al mismo tiempo, Snowpiercer es una enorme alegoría al modelo económico capitalista en su más cruda expresión. En serio: lo pone a uno a pensar.

Aunque el argumento se puede antojar pretencioso, Snowpiercer es una tremenda pieza de ciencia ficción y no puedo sino agradecer que me la hayan recomendado y así pueda también recomendarla a ustedes. Échenle un ojo ahora que está disponible en Netflix.

KyloRen: hechos y especulaciones

Kylo Ren - Fotograma de Star Wars: The Force Awakens
Kylo Ren – Fotograma de Star Wars: The Force Awakens

por E. J. Valdés

ADVERTENCIA: este apunte contiene muchos spoilers.

He de confesar que Kylo Ren no fue el villano que yo esperaba, aunque ciertamente es el que The Force Awakens necesitaba. El personaje interpretado por Adam Driver ha dado de qué hablar desde que se lanzaron los primeros avances, y antes del estreno mucho se especuló sobre su identidad y el papel que jugaría en la continuación de la historia. Algunos están contentos con lo que esta nueva entrega nos mostró de Kylo Ren, otros no tanto. La interpretación de Driver ha sido tanto aplaudida como criticada. En mi opinión, todo iba excelente hasta que se quitó la máscara y el villano rompemadres dio paso a un niño inseguro y berrinchudo. Como sea, mientras más lo analizo, más le encuentro una inusitada profundidad, y espero con ansias el capítulo VIII para descubrir más al respecto. Mientras tanto, quiero compartir con ustedes una lista de lo que sabemos del personaje y lo que especulo sobre su pasado y su futuro.

Kylo Ren - Fotograma de Star Wars: The Force Awakens
Kylo Ren – Fotograma de Star Wars: The Force Awakens

Hechos:

• KyloRen es hijo de Han Solo y LeiaOrgana, y su verdadero nombre es Ben, indudable homenaje a Obi-Wan Kenobi.

• Ben/Kylo entrenó para convertirse en caballero Jedi con su tío, LukeSkywalker, pero fue seducido al lado obscuro de la Fuerza por el Líder Supremo Snoke. Este fracaso orilló a Luke a exiliarse mientras la Primera Orden adquiría poder.

• KyloRen tiene una gran fijación con su abuelo, Anakin Skywalker/Darth Vader, y el contorno de su máscara evoca ligeramente su emblemático casco. Durante su primera confrontación con Rey, ella lo saca de quicio al señalarle que teme no ser tan poderoso como Darth Vader.

• Tiene en su poder los restos chamuscados del casco de Darth Vader.

• Es el comandante de la Primera Orden y maestre de un grupo conocido como los Caballeros de Ren.

• Exhibe talentos inusuales con la Fuerza; es capaz de inmovilizar o dejar inconscientes a sus adversarios, escrutar la mente, e incluso, durante su incursión a Jakku, le vemos interrumpir la trayectoria de un tiro de Poe Dameron como cualquier cosa. Pese este aparente virtuosismo, Rey parece superar sus habilidades ampliamente.

• Su sable de luz es único en el universo de StarWars: posee dos guardas laterales que prueban su utilidad durante su combate con Finn. Su diseño rudimentario hace pensar que lo fabricó él mismo, así como la aparente inestabilidad del haz. Nuevamente, Rey pareciera superarlo en el combate de manera natural.

• Kylo Ren menciona en dos ocasiones el conflicto que siente al verse atraído tanto por la luz como por el lado obscuro de la fuerza. “I’m being torn apart”, le confiesa a Han Solo durante su encuentro final. Para salir de este dilema y entregarse de lleno al lado obscuro, asesina a su padre en la Base Starkiller: “I know what I have to do, but I don’t know if I have the strenght to do it. Will you help me?”.

• Es propenso a destructivos arranques de ira como cuando Poe Dameron y, posteriormente, Rey escapan de su cámara de interrogación. Esta inestabilidad emocional le ocasiona ser herido por Chewbacca y posteriormente por Finn y Rey, inexpertos en el uso del sable de luz. Considero que este trato de su personalidad es consistente con el famoso dístico de Yoda: “Fear leads to anger. Anger leads to hate. Hate leads to suffering”.

• Parece llevar una relación antagónica con el general Hux. Las interacciones entre ambos recuerdan las de Darth Vader con Wilhuff Tarkin en A New Hope.

Kylo Ren - Fotograma de Star Wars: The Force Awakens
Kylo Ren – Fotograma de Star Wars: The Force Awakens

Especulaciones:

• Pese a su fanatismo por Darth Vader, pienso que podría no estar al tanto de la redención de Anakin Skywalker al salvar a Luke y destruir al Emperador Palpatine. Quizá el descubrimiento de este hecho sea crucial para el posterior desarrollo de su personaje.

• Puesto que de ninguna manera pudo haber estado presente cuando Luke quemó el cadáver de Darth Vader en Endor, imagino que Luke conservó los remanentes del casco como reliquia y que Ben los obtuvo de él.

• Han Solo cuenta cómo Luke intentó revivir la orden Jedi hasta que uno de sus aprendices, Ben, sucumbió al lado obscuro y lo destruyó todo. Una de las visiones que experimenta Rey al descubrir el sable de luz de Anakin muestra a Kylo Ren al frente de otros personajes sombríos —¿acaso los Caballeros de Ren?—; se me ocurre que este grupo pudo haber asesinado a los padawans de Luke, entre los cuales habría estado Rey, quien fue la única sobreviviente y fue “abandonada” en Jakku por seguridad, tal como Yoda ordenó se ocultara a Luke y Leia antes que él mismo se exiliara en Dagobah.

• En este mismo tenor, ¿será posible que Ben y Rey sean hermanos mellizos igual que Luke y Leia? ¿Los dos entrenaron con Luke y, por ende, ya se habían encontrado antes? Posible pista: tras enterarse que el androide BB-8 escapó de Jakku acompañado por Finn y una chica, KyloRen pregunta muy interesado “¿cuál chica?”.

• Hacia el final de la cinta, el Líder Supremo Snoke ordena a Hux retirarse de la Base Starkiller y llevar a Kylo Ren consigo para completar su entrenamiento. ¿Es Snoke un señor de los Sith? ¿Aparecerán los Caballeros de Ren en las secuelas?

• A pesar de que nadie sabe que el sable de luz de Anakin Skywalker aún existe, Kylo Ren exige a Finn se lo entregue como si estuviera al tanto de su valor histórico: “That lightsaber belongs to me!”.

• En uno de los primeros avances puede escucharse a Luke decir: “The Force is strong in my family. Myfather has it. I haveit. My sister has it. You have that power too”. Estas líneas eran el único rastro que se tenía de Luke hasta antes del estreno y no se las escucha en toda la película; ¿sería Ben Solo a quien Luke se dirigía? ¿A Rey?

• Lor San Tekka, el personaje interpretado por Max von Sydow al comienzo de la película, está familiarizado con Kylo Ren, su identidad y su historia. Este último comenta al verlo: “look how old you’ve become”, revelando que se conocen de tiempo atrás. ¿Estaría implicado este personaje en su entrenamiento? Quizá veamos más de él que sus breves escenas en The Force Awakens.

• Visualizo a Ben Solo como una figura trágica en las secuelas: el poderoso Jedi que, tras entregarse al lado obscuro de la fuerza y cometer toda clase de barbaridades, encuentra la redención muy tarde al caer en cuenta de sus errores. Tal como sucedió a su abuelo, Anakin Skywalker.

Lukather vs. la música

Steve Lukather - Imagen pública
Steve Lukather – Imagen pública

traducción por E. J. Valdés

En esta época en que pareciera que el futuro de la música es el Internet tanto en creación, comercialización y monetización, y en el que Taylor Swift pareciera pelear por el artista como lo hacía Tron por el usuario, Steve Lukather, fundador de Toto y actual guitarrista de Ringo Starr & his All Starr Band, opina distinto. A través de su página de Facebook publicó el siguiente comentario, que me he tomado la libertad de traducir para los lectores de Cinco Centros. A ver qué opinan ustedes.

Solamente quiero saber una cosa: toda esta pontificación de que Spotify y similares son la “respuesta” y cómo es que “se le paga a los artistas”, etc.

¿Cuánto? ¿En serio? ¿Quién lleva los tabuladores y números?

Tal vez sencillamente no tengo idea. Yo no recibo dinero alguno y tengo muchas cosas allá afuera, producto de más de treinta y cinco años grabando discos.

¿Alguna vez han hecho cuentas de cuánto recibe un artista por canción vendida en iTunes? Vergonzoso.

Ahora si acaso estás con una disquera es incluso peor, pues ellos se llevan una buena tajada; el residuo luego de que todo ha sido dicho y hecho son centavos.

Demasiadas personas pueden hacer discos. Punto.

Ya no surgen artistas de catálogo en estos tiempos. Abundan los one-hit wonders. Triste, realmente.

Discos - Imagen pública
Discos – Imagen pública

Ahora las disqueras no asignan presupuestos como los de antes, cuando se producían grandes títulos que costaban dinero. Quieren generar ganancias de la nada y ser dueñas tuyas de por vida y de todo aquello que un artista produzca. Puedes vender un millón de dólares y aún así deberles.

Mi hijo de 25 años tiene amigos que han ganado discos de platino y viven en un apartamento-estudio de una sola habitación. Quebrados.

Por supuesto, antes a las disqueras les importaba la música e invertían en artistas con carreras a largo plazo que generaban dinero a largo plazo.

Claro, ellos se quedaban la mayor parte, pero en ese entonces invertían en ellos, creían en ellos y los promovían, de modo que había una justificación.

Ahora todo se basa en descargas y cuánto impacto tienes en Facebook o YouTube, plataformas que o bien no generan dinero o generan una mierda a corto plazo sin que puedas contabilizarlo y que, de hecho, apestan.

¿Qué demonios? La gente quiere ser famosa, no talentosa.

Es muy sencillo jugar a la estrella pop de mentiras hoy en día. Con tanto artificio, auto-tune, corrección de tiempo, cortar y copiar, etc. Joder, la mayoría de los jóvenes no tienen idea de cómo interpretar una canción de principio a fin en un estudio, afinados, en tiempo y con sentimiento. Qué raro.

Estoy en los estudios todo el tiempo y escucho lo que dicen productores e ingenieros, y aún así a nadie le importa que tal o cual, quien vendió una montaña de discos, no sepa cantar o tocar un instrumento.

Fabrican “McDiscos” para gente que ni siquiera escucha. Es música de fondo para que la gente busque pareja o mueva la cabeza mientras textea, llama por Skype o hace otras cosas. Ruido ambiental para el multi-tareas.

Se han ido los días de amar, diseccionar y discutir los contenidos de un disco; sentarse en silencio mientras suena, mirando las notas de la producción y las pocas fotos que compartían desde el estudio; imaginando cuán mágico debe ser el lugar donde se produce la música.

Se han ido.

Ahora necesitas el ocular de un joyero para leer los créditos en un álbum, si es que a alguien le importa. A la mayoría ya no.

Así que si vas a culpar a los “viejos y anticuados” artistas, quienes son los únicos auténticos que quedan, y quienes pueden producir un gran álbum que probablemente pasará desapercibido porque a los medios les interesa más quién se está pegando carne en el cuerpo y otras mierdas y ridiculeces para llamar la atención, en lugar de prestar atención a la música producida, estamos en un lugar totalmente distinto.

Cuando éramos niños (sí, cumpliré 108 este año) había solamente un puñado de artistas que eran grandes porque tenían que serlo.

Puedes elegir no seguir a algunos, pero la mayoría se ganaban y merecían su éxito, y ninguno sonaba igual al otro. Ninguno.

Vivimos en un “McMundo” que se mueve demasiado rápido. Ahora incluso las drogas son un asco. Quiero decir, cuando era joven y las consumía nunca terminaba desnudo, salivando espuma, o intentaba comerme la cara de alguien más.

Hora de poner Dark Side of the Moon y relajarse.

Tengan un buen día y ojalá la buena música regrese a llenar nuestros oídos (hay cosas muy buenas, pero saben a lo que me refiero).

Música real interpretada por músicos reales. Están allá afuera, sólo que ya no reciben mucha atención de la prensa, o no la reciben como tal.

Luke

Kurt Cobain: un montaje basura

Por Gerson Tovar

Kurt Cobain, la voz de una generación, regresa de la manera más deshonrosa posible. En las siguientes líneas desearía expresar una breve opinión sobre el documental de HBO Kurt Cobain: Montage of Heck. Sé que nadie me la pidió, ¡pero qué diablos! La traducción del título sería algo así como Un montaje del diablo. Aún no me familiarizo bien con la expresión, pero si le diera un significado sería de lo más peyorativo. ¿A qué me refiero?

Hace unas semanas, un amigo me dio la noticiada de que se estrenaría un documental sobre Kurt y recordé el bien logrado 20,000 Days on the Earth en donde Nick Cave demuestra su grandeza musical y literaria. Un recorrido fílmico elegante que aborda fragmentos de su memoria y su vida. El documental es casi exclusivo para fans aguerridos del australiano. Hasta ese momento no era fanboy de Cave pero disfrute su documental además de permitirme ver a 20,000 días como un concepto ideal en el terreno de los documentales.

Regresando a Cobain, la producción de HBO es única y exclusivamente para sacar dinero y está lejos de la elegancia que nos entregó Cave. No me malinterpreten. Nirvana marcó un antes y después en mi vida. El enojo en sus letras y el frenetismo de su música lo hace una fórmula ganadora, y si a eso le sumamos problemas familiares y esa época oscura llena de cambios conocida como pubertad, lo que tenemos ante notros no sólo es aire fresco sino unos nuevos pulmones. Y es decepcionante que la rebeldía que logró Cobain y Nirvana en su momento ahora se nos presente como una mercancía barata. Tampoco es que en su tiempo la industria musical no intentara hacer lo mismo, pero hay que tener un poco de respeto hacia los muertos.

Más que documental, lo podríamos definir como un Talk Show con interludios musicales y crestomatías animadas. Nos presentan a familiares y amigos con anécdotas muy personales que exhiben a un Kurt inmaduro, paranoico, necio y adicto, colmado de conflictos debido a una familia disfuncional que lo rechazó. El líder de la mítica banda Nirvana es despojado de todo misticismo y se despliega ante nosotros como un hombre frágil física y mentalmente. ¿Y si lo era, qué importa? El filme omite muchos pasajes de su vida, que bien se pudieron centrarse en su producción artística o resaltar su humanidad. Pero no, sólo se enfocan en intentar conmover a nueva generación de consumidores de la cultura alternativa y revivir el mito del músico de rock.

Tengo que resaltar que el director Brett Morgen no tiene claro qué hacer con este documental. La forma en que nos lo presenta va de la clásica entrevista al empleo de materiales audiovisuales pasando por diferentes tipos de animaciones. Y esto último es su mayor problema. En su afán de experimentar y verse novedoso, pagó un precio alto: dejó al film sin una identidad.  Lo más patético es la aparición de Courtney Love. En las partes finales, el filme se dedicada a consagrar su imagen como compañera y madre abnegada que a pesar de las adiciones y conflictos siguió con su vida. Parece que la honestidad no cabe en el vocabulario de esta mujer.

Pero basta de mierda. ¿Qué podemos rescatar de dos horas de documental? A mi parecer algo valioso que aporta la producción es la recopilación de diarios, periódicos y material audiovisual que aportó la familia. La primera parte del documental, que es la más consistente,  rescata muy bien estos materiales. Líneas arriba mencioné que la animación es uno de los puntos más flojos del documental; pero hay una escena que explica el proceso creativo de la primera etapa de Cobain. Ésta es la mejor en la película, mezcla una grabación de audio del mismo Kurt mientras la animación corre y va mostrando actividades que realizaba mientas estaba solo, como ver televisión todo el día,  practicar con su guitarra, grabar audios de su voz o escribir la letra de una canción. Actividades que parecerían inútiles pero que son interesantes para apreciar el vínculo existente entre creatividad, pereza y soledad. Y así podría seguir y seguir con ideas que tengo en la mente sobre este montaje basura.

En fin, estas son mis conclusiones: 1) Si eres fan casual, lo disfrutarás, pero si eres fan de verdad te sentirás ofendido; y si no eres fan, ni lo veas no hay nada nuevo bajo el sol. 2) Es un documental que busca generar un mercado en el público joven. 3) A los muertos se les puede seguir sacando lana. 4) Courtney Love por más que intente limpiar su nombre siempre será una perra que se aprovecha de la fama de alguien más.

Quizás exagere y el impacto no sea evidente en México ni el mundo, pero de que aumentará las ventas de su música, no me cabe la menor duda. Temporalmente, este público no sólo está lejos de la propuesta de rebeldía y libertad de Nirvana, sino también de R.E.M., Faith no more, Alice in Chains o Pearl Jam, y en general del grunge –la última gran ola del rock creativo y rebelde–  y que me disculpe mi estimado J. L. Dávila, pero Blur, Oasis, Radiohead y demás son putitos y sólo vinieron re-matar el ya de por sí podrido cadáver del rock.

Mujeres, literatura y fútbol

Por E. J. Valdés

Nunca he sido fan del futbol. No sigo ninguna liga, no puedo decir que apoyo a un equipo y asistir al estadio se me antoja como una de las actividades menos placenteras de la vida. Soy bastante crítico de este deporte por los estereotipos que genera y los antivalores que promueve (especialmente en la juventud), así como por la obvia corrupción al interior de la FIFA; no se salvan algunos jugadores y personajes asociados con la “cultura” del deporte más visto y redituable del planeta.

Si mis amigos me invitan a ver un partido, acaso con botana y cervezas como es la costumbre, puedo hacerlo, y a lo mejor hasta me divierto, y aunque he visto las finales de los últimos cuatro mundiales, para mí el fútbol se termina al momento de apagar el televisor, cambiar el canal o ponerme a hacer otra cosa.

Francamente no entiendo a aquellas personas que se apasionan al borde de la euforia o el llanto por un equipo, ni a aquellas que sienten aversión por una persona que viste la camiseta del rival y que incluso llegan a agredirlas por este simple hecho (uno de los motivos por los cuales Borges detestaba este deporte). Y en definitiva jamás armaría un alboroto porque no salió victoriosa la escuadra a la que apoyaba ni celebraría en el Ángel de la Independencia una victoria de la selección (mucho menos en eliminatorias, como les encanta hacer). Muy a pesar de todo esto, hoy les escribo para contarles de un libro que recientemente llegó a mis manos, que disfruté y con el que reflexioné buen rato: Las que aman el futbol y otras que no tanto, colección de textos recopilados por Elvira Hernández Carballido y publicada por Editorial Elementum en su colección Creativa Independiente.

Las que aman el futbol y otras que no tanto reúne veintisiete reflexiones y relatos en torno a este deporte, escritos por mujeres desde perspectivas de lo más variadas; lo mismo se puede leer a aquellas que lo aborrecen por ser altamente sesgado a favor del hombre, con todas las connotaciones negativas que ello conlleva, como a aquellas que lo practican o practicaron y miran con entusiasmo la creciente participación de las mujeres en el futbol, que ha dado como resultado la creación de equipos y ligas profesionales y ha arrojado jugadoras reconocidas internacionalmente como Maribel Domínguez.

Sin embargo, hay un término que embruja las páginas del libro de principio a fin, el cual hace las veces de común denominador en estos textos: “el juego del hombre”. En la mayoría de los casos, éste nos recuerda que, desde su concepción en Inglaterra a mediados del siglo XIX, el futbol ha dejado poco espacio a la mujer, a quien incluso se llegó a prohibir practicarlo por motivos tan variados como absurdos. Las autoras señalan, entre otras cosas, que no tiene ni dos décadas que la FIFA instauró el mundial femenil y que éste, al igual que todos los encuentros protagonizados por mujeres, no recibe ni una centésima parte de la atención, presupuesto y cobertura mediática que el de los hombres (si evocan dónde o cuándo fueron los dos últimos califican como eruditos en el tema). Otros textos hablan de las dificultades que enfrenta la mujer al momento de comenzar a patear el balón, ya sea que lo hagan de niñas, adolescentes o adultas, comenzando con los prejuicios sociales (evoco el caso de una chica que dejó de practicarlo por presiones de su propia familia), reforzados por un machismo histórico y por el lugar que la misma industria ha asignado a la mujer en el futbol durante décadas, siendo los casos más citados/criticados en estas páginas los de las reporteras y comentaristas que son más adorno y atractivo visual que fuente de información y observaciones perspicaces (aunque por ahí leí un par de datos sobre Inés Sainz que ni me imaginaba).

La situación no es difícil para la mujer solamente como jugadora, sino también como aficionada o periodista; el futbol, se lo vea por donde se lo vea, le ha dado un lugar no de segunda, sino de tercera, y aunque no soy fan de este deporte, encuentro admirable que muchos de los espacios y logros que la mujer ha tenido en él los ha abierto por su cuenta, sobreponiéndose a adversidades como las descritas aquí y otras que las autoras nos comparten en sus textos.

Los trabajos que conforman Las que aman el futbol y otras que no tanto son breves y están redactados a modo de artículos de opinión, ensayo breve o anécdota, y aunque yo lo leí poco a poquito por aquello de que no es un tema que me quite el sueño (ni me lo provoca, que es lo peor) los encontré interesantes en su mayoría y como excelente material de reflexión. Lo recomiendo incluso si no gustan del futbol como yo, pues tiene un enorme valor de análisis y comentario social que nos hace ver que las mujeres viven el futbol de manera muy distinta, ya sea que lo amen o no tanto.