Archivo de la categoría: Columnas

Snowpiercer

Snowpiercer - Imagen pública
Snowpiercer – Imagen pública

por E. J. Valdés

La primera vez que vi el avance de Snowpiercer pensé: “esto es una mierda”. Reconozco que me equivoqué; sin duda es una de las películas más interesantes que me he topado últimamente.

Este thriller de ciencia ficción es una producción sudcoreana de 2013 dirigida por Bong Joon-ho y estelarizada por Chris Evans, Song Kang-ho, Tilda Swinton, Jamie Bell, Octavia Spencer, John Hurt y Ed Harris. En un futuro distópico, el mundo entero se congeló tras un fallido intento por remediar el calentamiento global, aniquilando la vida casi por completo. Los remanentes de la humanidad viven ahora en un tren blindado que recorre una buena parte del mundo sin detenerse. Allí, su creador y propietario, el ministro Wilford, ha conseguido desarrollar un pequeño ecosistema dividido en estratos sociales, con las clases más afortunadas al frente, ocupando casi la totalidad del tren, y las más bajas aglomeradas en lo últimos vagones. Es precisamente en estos sucios rincones que Gilliam (Hurt), Curtis (Evans) y Edgar (Bell) han planeado minuciosamente una revuelta contra el régimen de Wilford y los suyos. Decididos a tomar la locomotora a como dé lugar con la ayuda de Namgoong Minsu (Kang-ho), en el camino no solamente descubren siniestras realidades en torno al tren y a sí mismos.

Snowpiercer - Imagen pública
Snowpiercer – Imagen pública

Snowpiercer es dos horas de suspenso y acción en un entorno limitado mas no por ello poco atractivo; conforme avanza la trama se nos revelan detalles sobre el funcionamiento e historia del tren así como de los eventos que orillaron a lo que quedó de la humanidad a refugiarse en él. Debo señalar, y subrayar, que la historia está magistralmente contada: el guión es imaginativo, ambicioso e inteligente; de principio a fin, la información y las sorpresas no paran de fluir. Los personajes, inusitadamente profundos, enriquecen bastante este pequeño mundo y en general están bien desarrollados; sobre todo es loable el trabajo de Chris Evans y su coestrella, Song Kang-ho, quienes vagón tras vagón pasan de la euforia a la desesperanza, de la ira al temor, de la sorpresa al vacío. La tensión y el misterio acumulados a lo largo de la proyección desembocan en un acto final impredecible y cargado de adrenalina.

Es una de esas cintas inteligentes en las que hay sobresaltos hasta para aventar, y eso se agradece. Al mismo tiempo, Snowpiercer es una enorme alegoría al modelo económico capitalista en su más cruda expresión. En serio: lo pone a uno a pensar.

Aunque el argumento se puede antojar pretencioso, Snowpiercer es una tremenda pieza de ciencia ficción y no puedo sino agradecer que me la hayan recomendado y así pueda también recomendarla a ustedes. Échenle un ojo ahora que está disponible en Netflix.

Anuncios

Un cuarto de gráfica, en Cooperativa AVE

 

Un cuarto de gráfica - Exposición Colectivo AVE
Un cuarto de gráfica – Exposición Colectivo AVE

 

por Gerson Tovar Carreón

“Ha llegado a ser obvio que ya no es obvio nada que tenga que ver con el arte, ni en él mismo, ni en su relación con el todo, ni siquiera su derecho a la vida.” Con esta frase arranca Adorno su teoría estética. ¿Qué implica esta pérdida de la esencia del arte? ¿Cuál es sentido del arte para la vida de sus productores, sus estudiantes o sus conocedores implacables que deciden su futuro? ¿Cuál es el sentido del arte para la gente común, o no tan común, la que camina sobre la acera y divaga sobre las formas y líneas del ocaso cuando puede respirar de su vida?

Es incierto que el arte sigue siendo posible, es incierto si habrá socavado sus reglas y prendido fuego a sus propios presupuestos. Pero la presencia de éste sigue dando vueltas como demonios sobre nuestra contemplación del absoluto, de la vida. La presencia de lo que podemos llamar arte cada vez va desapareciendo en esta ciudad gracias a los estrafalarios especialistas y los perros falderos que sólo critican lo que no pueden crear. Sin embargo, y no siempre, resaltan espacios honestos, con propuestas serias y libres.

 

Este es el caso de la cooperativa AVE, que inauguró la exposición Un cuarto de gráfica, una carpeta de 30 artistas del Taller de gráfica libre de Oaxaca que nos muestra un dialogo entre el aprendizaje y la libertad. Las obras están contenidas en un cuarto de papel guarro súper alfa y fueron concebidas con distintas técnicas, consolidando la libertad y la creatividad que la gráfica proporciona. Cada pieza busca un encuentro con las constelaciones personales del espectador y el artista. Se lanza a intimar con la contemplación e invita a la imaginación a romper con lo ordinario del mundo.Los invito a visitar esta exposición que estará presente hasta el 31 de enero y a seguir cuidadosamente el trabajo de cooperativa AVE.

Yo sí le tengo envidia a Sean Penn

por José Luis Dávila

Yo sí hubiera querido entrevistar a El Chapo en su tiempo prófugo. Pero antes de que me insulten, de que descalifiquen mi opinión, de que intenten agredirme, o que lleguen realmente a hacerlo, quiero aclarar algo: me gusta considerarme una persona crítica y honesta, y me gusta la imprudencia que eso me permite. No creo en las correcciones políticas porque no creo en las tendencias políticas, pues son sólo eso, tendencias, como de la moda, como del espectáculo. Creo que todos estamos inmersos en un sistema, y que ese sistema apesta, pero no por eso creo en las instituciones extremo-izquierdistas falaces y pseudocomprometidas con el pueblo, porque todos sabemos que no lo están; todos sabemos que son la misma basura contra la que disputan aquello que llaman poder, pero que en realidad podríamos llamar solamente posición social. Porque el poder se ejerce, y ellos no saben cómo. Mucho menos tengo ideas partidarias de la derecha, porque históricamente ha demostrado ser el fracaso idealista de una clase fundamentada en abstracciones económicas. Por todo eso me puedo permitir repetir: yo sí hubiera querido entrevistar a El Chapo en su tiempo prófugo.

Sean Penn y El Chapo - Imagen pública
Sean Penn y El Chapo – Imagen pública

Es más, yo hubiera estado contento de conocerlo. De poder sentarme frente a él y pedirle la libertad de hacerle las preguntas que tengo rondando mi cabeza. Y hay que aceptar esto: todos tienen preguntas para ese hombre. Desde el por qué lo hace, pasando por el posible sentimiento de culpa, hasta la pregunta que creo fundamental para un traficante, es decir, cómo es su día laboral, su cotidianidad. Hay que ser muy imbécil para tragarse la romántica visión del druglord siempre en sus aposentos, rodeado de mujeres y sin hacer más en todo el día que mandar a matar a unos cuantos. Quiero decir, los tipos como él son unos criminales, marginados de toda la sociedad, buscados por todas las fuerzas policiales, y aún así Joaquín Guzmán Loera se las arregló para ser amado por demasiadas personas que en un mundo menos cínico deberían haber ayudado desde el inicio a capturarlo. Estar siempre escapando, siempre escondiendo lo que haces, debe ser cansado, incluso si tienes comprada a la policía. Qué fastidio tener que cerrar un restaurant sólo porque nadie te debe ver. Qué porquería de vida tener que pagarle a las personas de un pueblo entero para que puedas caminar un rato por la calle y tomar un poco de aire fresco.

¿Es lo que podemos decir una “mala persona”? Por supuesto. ¿Merece un castigo? Claro. No estoy en contra de su captura y no le tengo compasión. Ha hecho cosas terribles, y se han hecho cosas terribles en su nombre (dos posturas que son completamente distintas), pero no por eso todo lo que le rodea es su culpa.

El Chapo, Sean Penn y Kate del Castillo - Imagen pública
El Chapo, Sean Penn y Kate del Castillo – Imagen pública

El grueso de las personas que conozco han alzado un grito de indignación al saber que Sean Penn y Kate del Castillo lo entrevistaron secretamente en octubre, pero también estoy seguro de que la mayoría de esa mayoría tan sólo se han quedado con la información que traducen los diarios mexicanos, que sabemos están igual de vendidos al gobierno que el gobierno a los narcos, o peor aún, opinan solamente desde el conocimiento de los titulares. Pocos deben ser los que han ido al artículo original. Y si es el caso contrario, me disculpo, pero las aseveraciones que hago, deben comprender, están fundadas en que como pueblo hemos dado pie a que se hagan ese tipo de conjeturas. Estamos acostumbrados a la falta de reflexividad de nuestros semejantes porque sus actitudes se centran en la instantaneidad de las cosas, en buscar la comodidad antes de la humanidad, y eso lo vemos reflejado en las licenciaturas que más se estudian y el concepto cultural que se tiene de cada una de ellas. Como sea, ese no es el punto. La reacción ante esa entrevista publicada por la Rolling Stone ha sido de insultos y desaprobación no sólo por la población común, sino que muchos líderes de opinión se han manifestado en contra de ambos actores, a quienes incluso se les ha tratado de culpar por encubrimiento de información. Siento estar en contra de ello, pero realmente hay que tratar de ser un poco más abiertos al respecto. Sean cuales sean los motivos que los llevaron a realizar la entrevista (porque aquí estamos hablando únicamente del hecho de la entrevista y no de posibles relaciones interpersonales entre los actores y El Chapo, algo que realmente no nos compete porque no podemos determinarlo de primera mano) hay que ponerse a pensar en que, como producto, ha dado un artículo periodístico de gran valor cultural que en próximos años tendrá relevancia histórica. Además, y de mayor importancia, a pesar de ser actores, el ejercicio periodístico no se limita a quienes hayan estudiado o ejerzan como forma de vida la profesión, por lo que tampoco se limita la practica ética de la misma, y entonces es cuando el derecho de la fuente a permanecer en secreto tiene que ser respetado, sobre todo siendo que dicha entrevista da un panorama objetivo de la situación de Guzmán Loera y no incurre en apologizar su figura delictiva. Pero aquellos que los acusan de aliarse con la delincuencia, y muchos de ellos se hacen llamar periodistas, entienden esta cuestión desde un sistema moral sin tomar en cuenta lo mencionado.

Tweet - Imagen pública
Tweet – Imagen pública

En esa última línea va todo el asunto real: la moral que les hace considerar a Penn y del Castillo como traidores a la justicia, casi como adeptos del delincuente más buscado, parte de una sociedad que ve normal escuchar corridos en los que se hace de los narcotraficantes unos héroes, en los que se implica a la mujer (casi siempre) como un artículo desechable o la causante de la desgracia amorosa, de una economía que no genera estabilidad para nadie, orillando a muchos a emplearse justo en la delincuencia organizada, y de una cultura en la que la corrupción en cualquier estrato llega a la naturalidad. Estamos jodidos como nación debido a esa moral mercenaria que nos hace considerar a los otros como el mal pero no podemos ver lo que hay de mal en nosotros; queremos culpar a dos personas que hicieron una entrevista a un narco, investigándolos desde la PGR, cuando, del otro lado, ni siquiera parece que alguien los haya amenazado por el arresto del jefe (de lo contrario, estoy convencido, ya lo habrían hecho público ellos mismos, mínimo por seguridad). Lo más ridículo es que todos ahora están pidiendo y aplaudiendo tal investigación a un gobierno en el cual se supone que no confían –that’s just retarded– y contra el que por mucho tiempo han pedido que se abran juicios y los altos cargos renuncien. Son unos hipócritas. Sí, así de jodidos estamos; aunque todavía queda la esperanza de buscar una solución a esta contradicción que es México, una solución que sea viable y aplicable, una solución que parta de lo individual y pueda contagiar a todos. Hay que esforzarse en encontrarla, supongo.

Y no, las marchas no resuelven nada, por si estaban pensando en esa gran idea.

Anatomía de un cabello

por Gerson Tovar Carreón

No me sorprende que mi frente le gane terreno a mi cabello. Las consecuencias las miro día a día frente al espejo. En mi almohada hay resto de pequeñas fibras que se soltaron de sus aposentos. Nadie los extrañará, sólo las fotos de épocas pasadas se preguntarán por su paradero, por su suicidio genético. Y sí, es genético este asunto, alimenticio posiblemente, pero en su mayoría es genético. Mi padre era calvo, su padre fue calvo y el padre de su padre también lo fue. No me quedan muchas esperanzas de que desaparezca su herencia. Es extraño sentir esa ausencia, aun puedo ver mi cabello y no es que me guste, pero el hecho de pensar en su ausencia me desconcierta. Esa sensación de perderlo lentamente, de acariciar la nada con un peine, y de aceptar lo inevitable de la tradición me hace pensar si puedo soportar la triste realidad: soy calvo.

No me alimento sano, bebo constantemente, tengo sobrepeso y el único ejercicio que hago es correr detrás del trasporte público. Ser gordo y calvo no es sencillo. Pero, la verdad, estoy aprendiendo a vivir con ello. Recuerdo a un tipo de la universidad. Daba señales de calvicie y ahora se rapa para disimular su ausencia cabello. Nunca me agradó del todo ese individuo, era un ridículo, pero sólo pensar en tomar la decisión de rasurarme me pone los nervios de punta. No sé si es posible hablar filosóficamente sobre la caída del cabello; mi hermano decía que la discusión radica en el concepto pelón y su diferencia con la categoría calvo. ¿Quién los define? ¿A qué le podemos llamar pelón y a qué le llamamos calvo?

Italo Calvino - Imagen pública
Italo Calvino – Imagen pública

Pienso que el primero en diferenciar entre estos dos conceptos fue Italo Calvino, hombre de su tiempo y de la bella signora. Fue novelista, poeta y entusiasta del análisis crítico de las fibras capilares mejor conocido como cabello. Una de las frases que mejor define su estudio critico es “a veces uno se cree incompleto y es solamente la pérdida del cabello”. Y aunque no defina claramente su postura entre lo pelón y lo calvo, los lectores de Calvino aseguran que el escritor diferenciaba estas dos categorías al confrontar su contenido capilar sobreviviente. A más sobrevivencia de la fibra capilar, se definirá como calvo, y la nula existencia de la ya mencionada fibra se le considerará como pelón.

T. W. Adorno - Imagen pública

Otro gran teórico de la fibra fue el filósofo y sociólogo T. W. Adorno, su análisis político sobre el holocausto es deudor de sus reflexiones en sus primeros años de pelón. A diferencia de Italo, Adorno consideraba que pelón y calvo eran conceptos peligrosos y que se debían abrir conceptualmente al implante de cabello. Estas concepciones son lo que el mismo concepto no es. Esto significa que no se definen como pérdida de cabello sino como ausencia de este. Lo que a mi juicio lleva la discusión a un plano teórico más elevado debido a la ausencia de peluquerías en su estudio. Una vez más se demuestra que Adorno, literalmente, “no tenía un pelo de tonto”. Un colega suyo defendió esta idea durante mucho tiempo. Me refiero a Walter Benjamin, quien presentó su tesis doctoral con el título “El origen de la tragedia de la calvicie alemana”. Lamentablemente fue rechazada por Max Horkheimer, quien terminó aborreciendo al berlinés por sus teorías sobre la reproducción técnica de la calvicie, además de que éste se atrevió a defender un tema del cual no tenía ni la menor experiencia. Hasta el día de su muerte, Benjamin fue conocido por su amplia cabellera y por el uso de enjuague aurático.

Walter Benjamin - Imagen pública
Walter Benjamin – Imagen pública

Podría seguir aumentando gente a la lista, desde Lenin hasta Vin Disel. Todos tienen algo que decir sobre el tema. Menos Stalin, el bigotón nunca sufrió más que un par de atentados a su peinado por los activistas sin cabello, pero triunfó al mandarlos al gulag como peluqueros. Los especialistas han dejado las cuestiones político-sociales sobre la pérdida de cabello y se han concentrado en sus implicaciones culturales. En todas las artes, como en el espectáculo, los calvos y pelones se diferencian de la gente con cabello. Reivindican su pérdida con grandes actuaciones, cuerpos fornidos y barbas tupidas. En el peor de los casos, podríamos remitirnos a Homero Simpson, y hasta él sale bien librado.

Adorno y Horkheimer - Imagen pública
Adorno y Horkheimer – Imagen pública

En este punto se va mostrando un leve desdoblamiento de los conceptos calvo y pelón, sin embargo, debemos profundizar en un análisis cultural y político de lo que implica la pérdida de cabello, incluso psicológico. La pérdida de cabello no es una broma, no es simplemente la destrucción de las células capilares lo que impide la renovación celular de la fibra conocida como pelo, cabello o melena, sino que las consecuencias en los sujetos varían y es prudente intervenir en este mal moderno que aqueja a los individuos y los obliga a usar gorros y sombreros ridículos.

Un triste cuento de navidad

Navidad - Imagen pública
Navidad – Imagen pública

por Gerson Tovar Carreón

Actualmente la “navidad” es una de las fiestas más celebradas en todo el mundo. Gracias a Coca-Cola y el capitalismo, esta festividad se ha incluido en los imaginarios de la gente con mal gusto. Además, es la época del año que acumula más capital: la gente se vuelve loca por comprar regalos de último hora, hay más trabajo para los desempleados frecuentes -como los filósofos-, y, lo más importante, se vende mucho alcohol. Esta época te incita a mirar a tus semejantes y no querer matarlos; también, representa el inicio del fin del año fiscal, lo que quiere decir que el próximo año habrá recortes a los presupuestos y aumento de impuestos.

Entonces, ¿cuál es el significado de la navidá? A mi juicio, e imagino que es un juicio genérico, el significado es que el hiperconsumismo le ha ganado terreno al comportamiento humano de reunirse en familia y celebrar un año más de vida y miseria. Esto último me recuerda que hace mucho tiempo no festejo estas fechas con mi familia; eso se debe a la muerte de mi abuela, la cual nunca me agradó. Después de este acontecimiento, toda mi familia se dio cuenta de su propia hipocresía y su falta de compatibilidad, o por lo menos eso pienso que sucedió. Agradezco no volver a ver personajes patéticos como el tío que se hace el chistoso y tiene la gracia de una papa o la tía impertinente y su clásica pregunta: “¿Cuándo te casas?”. Sucede hasta en las mejores familias.

Sin embargo, y dejando de lado los absurdos lazos de sangre, recuerdo dos experiencias decembrinas que me conmovieron y recuerdo con nostalgia. Primero les hablaré brevemente de la navidad con G, una mujer increíble, carismática y llena de vida. En una ocasión me invitó a pasar la fiesta con ella y su familia. Recuerdo la comida y el alcohol, pero, sobre todo, bailar con sus sobrinas. G tenía la fiesta en las venas, bailó con todos, hasta con mi hermano, un apático del baile. Pasé dos navidades con ella y han pasado dos desde que G no está, y la extraño.

Por otro lado, tengo el recuerdo de L, uno de los recuerdos que más me gustan por el hecho de sentirme incluido en una familia o algo parecido a una. Recuerdo el frío en mi cara, las risas de los niños, el aroma de la carne, el sabor del tequila en mis labios y la sonrisa de L. Sin embargo, no recuerdo más, sólo ese sentimiento de calidez, lo que podríamos llamar hogar. Mi memoria nunca ha sido buena, divago y mezclo recuerdos. Pero esa noche con L y su familia es de eso recuerdos que aprecias, pero sabes que son únicos y no volverán jamás.

Navidad - Imagen pública
Navidad – Imagen pública

Me desvié un poco sobre el significado de la navidad. Pienso que el mexicano ha sido acondicionado y guiado para que acepte esta festividad, pero la niega y le da otro significado sin que él mismo se dé cuenta. No es una contradicción, tampoco es que confunda el significado de esta “mágica” fecha, sino que encuentran en el engaño un valor. El deseo de reunir a la familia feliz, que imagino es el verdadero significado, es un engaño: no conozco familias felices, incluso no pienso que no existen. Sólo es un pastiche, una burla de lo que los medios a construido. Y eso me da esperanzas de entender porque la gente se forma para comprar regalos a gente que no quiere, con dinero que no quiere gastar, dinero que ganó en un lugar en el que no le gusta trabajar.

Y mientras eso pasa, les comento que escribí este texto mientras escuchaba via spotify a los Beatles; sé que es de mal gusto, pero finalmente podrán escuchar al cuarteto de Liverpool vía streamain’. Una señal más de que con dinero hasta baila el perro. Feliz navidad, beban, coman y olviden.

 

KyloRen: hechos y especulaciones

Kylo Ren - Fotograma de Star Wars: The Force Awakens
Kylo Ren – Fotograma de Star Wars: The Force Awakens

por E. J. Valdés

ADVERTENCIA: este apunte contiene muchos spoilers.

He de confesar que Kylo Ren no fue el villano que yo esperaba, aunque ciertamente es el que The Force Awakens necesitaba. El personaje interpretado por Adam Driver ha dado de qué hablar desde que se lanzaron los primeros avances, y antes del estreno mucho se especuló sobre su identidad y el papel que jugaría en la continuación de la historia. Algunos están contentos con lo que esta nueva entrega nos mostró de Kylo Ren, otros no tanto. La interpretación de Driver ha sido tanto aplaudida como criticada. En mi opinión, todo iba excelente hasta que se quitó la máscara y el villano rompemadres dio paso a un niño inseguro y berrinchudo. Como sea, mientras más lo analizo, más le encuentro una inusitada profundidad, y espero con ansias el capítulo VIII para descubrir más al respecto. Mientras tanto, quiero compartir con ustedes una lista de lo que sabemos del personaje y lo que especulo sobre su pasado y su futuro.

Kylo Ren - Fotograma de Star Wars: The Force Awakens
Kylo Ren – Fotograma de Star Wars: The Force Awakens

Hechos:

• KyloRen es hijo de Han Solo y LeiaOrgana, y su verdadero nombre es Ben, indudable homenaje a Obi-Wan Kenobi.

• Ben/Kylo entrenó para convertirse en caballero Jedi con su tío, LukeSkywalker, pero fue seducido al lado obscuro de la Fuerza por el Líder Supremo Snoke. Este fracaso orilló a Luke a exiliarse mientras la Primera Orden adquiría poder.

• KyloRen tiene una gran fijación con su abuelo, Anakin Skywalker/Darth Vader, y el contorno de su máscara evoca ligeramente su emblemático casco. Durante su primera confrontación con Rey, ella lo saca de quicio al señalarle que teme no ser tan poderoso como Darth Vader.

• Tiene en su poder los restos chamuscados del casco de Darth Vader.

• Es el comandante de la Primera Orden y maestre de un grupo conocido como los Caballeros de Ren.

• Exhibe talentos inusuales con la Fuerza; es capaz de inmovilizar o dejar inconscientes a sus adversarios, escrutar la mente, e incluso, durante su incursión a Jakku, le vemos interrumpir la trayectoria de un tiro de Poe Dameron como cualquier cosa. Pese este aparente virtuosismo, Rey parece superar sus habilidades ampliamente.

• Su sable de luz es único en el universo de StarWars: posee dos guardas laterales que prueban su utilidad durante su combate con Finn. Su diseño rudimentario hace pensar que lo fabricó él mismo, así como la aparente inestabilidad del haz. Nuevamente, Rey pareciera superarlo en el combate de manera natural.

• Kylo Ren menciona en dos ocasiones el conflicto que siente al verse atraído tanto por la luz como por el lado obscuro de la fuerza. “I’m being torn apart”, le confiesa a Han Solo durante su encuentro final. Para salir de este dilema y entregarse de lleno al lado obscuro, asesina a su padre en la Base Starkiller: “I know what I have to do, but I don’t know if I have the strenght to do it. Will you help me?”.

• Es propenso a destructivos arranques de ira como cuando Poe Dameron y, posteriormente, Rey escapan de su cámara de interrogación. Esta inestabilidad emocional le ocasiona ser herido por Chewbacca y posteriormente por Finn y Rey, inexpertos en el uso del sable de luz. Considero que este trato de su personalidad es consistente con el famoso dístico de Yoda: “Fear leads to anger. Anger leads to hate. Hate leads to suffering”.

• Parece llevar una relación antagónica con el general Hux. Las interacciones entre ambos recuerdan las de Darth Vader con Wilhuff Tarkin en A New Hope.

Kylo Ren - Fotograma de Star Wars: The Force Awakens
Kylo Ren – Fotograma de Star Wars: The Force Awakens

Especulaciones:

• Pese a su fanatismo por Darth Vader, pienso que podría no estar al tanto de la redención de Anakin Skywalker al salvar a Luke y destruir al Emperador Palpatine. Quizá el descubrimiento de este hecho sea crucial para el posterior desarrollo de su personaje.

• Puesto que de ninguna manera pudo haber estado presente cuando Luke quemó el cadáver de Darth Vader en Endor, imagino que Luke conservó los remanentes del casco como reliquia y que Ben los obtuvo de él.

• Han Solo cuenta cómo Luke intentó revivir la orden Jedi hasta que uno de sus aprendices, Ben, sucumbió al lado obscuro y lo destruyó todo. Una de las visiones que experimenta Rey al descubrir el sable de luz de Anakin muestra a Kylo Ren al frente de otros personajes sombríos —¿acaso los Caballeros de Ren?—; se me ocurre que este grupo pudo haber asesinado a los padawans de Luke, entre los cuales habría estado Rey, quien fue la única sobreviviente y fue “abandonada” en Jakku por seguridad, tal como Yoda ordenó se ocultara a Luke y Leia antes que él mismo se exiliara en Dagobah.

• En este mismo tenor, ¿será posible que Ben y Rey sean hermanos mellizos igual que Luke y Leia? ¿Los dos entrenaron con Luke y, por ende, ya se habían encontrado antes? Posible pista: tras enterarse que el androide BB-8 escapó de Jakku acompañado por Finn y una chica, KyloRen pregunta muy interesado “¿cuál chica?”.

• Hacia el final de la cinta, el Líder Supremo Snoke ordena a Hux retirarse de la Base Starkiller y llevar a Kylo Ren consigo para completar su entrenamiento. ¿Es Snoke un señor de los Sith? ¿Aparecerán los Caballeros de Ren en las secuelas?

• A pesar de que nadie sabe que el sable de luz de Anakin Skywalker aún existe, Kylo Ren exige a Finn se lo entregue como si estuviera al tanto de su valor histórico: “That lightsaber belongs to me!”.

• En uno de los primeros avances puede escucharse a Luke decir: “The Force is strong in my family. Myfather has it. I haveit. My sister has it. You have that power too”. Estas líneas eran el único rastro que se tenía de Luke hasta antes del estreno y no se las escucha en toda la película; ¿sería Ben Solo a quien Luke se dirigía? ¿A Rey?

• Lor San Tekka, el personaje interpretado por Max von Sydow al comienzo de la película, está familiarizado con Kylo Ren, su identidad y su historia. Este último comenta al verlo: “look how old you’ve become”, revelando que se conocen de tiempo atrás. ¿Estaría implicado este personaje en su entrenamiento? Quizá veamos más de él que sus breves escenas en The Force Awakens.

• Visualizo a Ben Solo como una figura trágica en las secuelas: el poderoso Jedi que, tras entregarse al lado obscuro de la fuerza y cometer toda clase de barbaridades, encuentra la redención muy tarde al caer en cuenta de sus errores. Tal como sucedió a su abuelo, Anakin Skywalker.

Luego

Por María Mañogil

Recuerdo una anécdota del año pasado: por estas mismas fechas,  en una de mis clases de literatura, el profesor nos pidió a cada uno de los alumnos que nombráramos a algunos de nuestros escritores favoritos. Cuando tocó mi turno, nombré a una mujer y a tres hombres; entre estos últimos a José Luis Dávila.

Una compañera se interesó por él. Al no sonarle para nada su nombre, me preguntó el título de algún libro suyo que yo hubiera leído. Tranquilamente le respondí que eso no se lo podía decir porque aún no había publicado ninguno. Y me quedé tan ancha mientras todas las personas allí presentes,  menos el profesor, me miraban con cara de sorpresa.

Espero, y sé que así será, que algún día algunos de mis sorprendidos compañeros recuerden el nombre que yo pronuncié, al menos el apellido, al leerlo en alguna librería,  justo debajo del título Entre Paréntesis. ¿Quién sabe? Quizás  tengan que comprarlo porque lo necesiten sus hijos en un futuro para leerlo en alguna clase de literatura.

Nunca ha caído un libro en mis manos por casualidad. De hecho,  creo cada vez menos en las casualidades, aunque en el destino tampoco me apetece creer. Así que diré que he leído Entre Paréntesis por un efecto de algo,  de lo que sea.

José Luis Dávila no se ha convertido en escritor por arte de magia ni por haber publicado un libro hace unos meses. Lo es desde que yo lo conozco y, probablemente y a pesar de su juventud, desde mucho antes.

Aunque quisiera, aprovechando la oportunidad que se me ofrece de hablar sobre su libro en la propia revista que dirige, no podría hacer una crítica mala sobre él después de haberlo leído porque sería injusto hasta para mí y sería una crítica falsa.

No voy a hablar ni bien ni mal de Entre Paréntesis y me voy a limitar únicamente a hacerlo de una manera objetiva para que así cada quien decida si le interesa leerlo o no, que es lo que me gusta a mí sentir cuando veo una reseña de otro libro: no sentirme presionada a leerlo ni que nadie me convenza de ello.

Ni siquiera me voy a dejar motivar por la ilusión o la “gracia” que pueda hacerme (según se interprete) que José Luis me dedicara un capítulo de ese libro por el cual aún no sé si debí darle las gracias por el detalle o enfadarme con él al suponer que su intención pudiera ser llamarme maleducada. En cualquier caso lo soy.

Pero lo personal no encaja aquí, así que ni el cariño que le tengo como persona, ni el enfado (también cariñoso) que pudieran provocarme esas tres páginas, van a influir en la  opinión que tengo sobre su libro.

Me enganché a este libro en el mismo momento en que empecé a leerlo en el avión, durante el trayecto desde México a España. El título me parece muy acertado porque precisamente empieza así,  abriendo un paréntesis que no cierra el autor, sino que deja abierto para que sea el propio lector quien lo haga cuando lo crea oportuno o bien lo mantenga abierto y se quede así mientras dure la lectura. En mi caso decidí no cerrarlo.

Y a partir de ahí, empiezan una serie de historias . Más que ensayos,  a mí me parecen parte de diferentes paisajes. Me atrevería a decir que son trozos de fotografías completas tomadas desde un ángulo diferente, vistas desde una perspectiva distinta a cómo las vemos cuando las observamos sin movimiento o en dos dimensiones.

Entre Paréntesis no capta sólo la imagen de algo que puede ser un acontecimiento o una simple opinión para luego describirla. Es un libro en el que, en cada uno de sus capítulos se consigue transformar lo habitual, como puede ser una mirada, una pieza de fruta, tomarse un café o un simple paseo, en algo único y especial. Y algo tan abstracto como la muerte o el tiempo, en la más simple expresión y sin utilizar más símbolos que las acertadas palabras del escritor.

Es una forma diferente de ver el mundo del que formamos parte, no desde nuestra propia perspectiva, sino desde fuera de nosotros mismos. Sin perder, sin embargo, la capacidad de seguir sintiéndonos ahí mismo, pero no ya como protagonistas, sino como observadores.

He de decir también que,  sin ser demasiado aficionada a la fotografía, uno de los capítulos que me llamó más la atención y que más disfruté, fue precisamente el que lleva ese título: “Fotografía”.

Esa es una de las razones por las que Entre Paréntesis me parece excepcional, porque está escrito de tal forma que el lector se siente “obligado”, por decirlo de algún modo, a seguir leyendo incluso si el tema sobre el que lee no es del todo de su agrado, no le interesa lo suficiente o no se siente identificado con él.

Si yo me hubiese sentido totalmente identificada con este libro en todo momento mientras lo leía, no podría estar haciendo una reseña de él, pues de eso se trataba, de abrir un paréntesis y quedarme en su interior para mantenerme al margen de lo que estaba leyendo y poder opinar después sin que me afectase y poder contar a otros mi experiencia  En este caso ha sido una experiencia inmejorable y sería una lástima privar a esos otros de la oportunidad de atreverse a leerlo,  porque, sinceramente, vale la pena hacerlo.

Ahora cierro el paréntesis y espero al próximo libro. Pero eso, como dice José Luis en el último capítulo, será luego.

Sicario: Tierra de nadie

Sicario - Imagen del film
Sicario – Imagen del film

por Gerson Tovar Carreón

Hace tiempo que no escribía algo sobre cine. Tengo tarea por hacer, mi computadora esta en proceso de putrefacción y estoy respaldando toda mi información en drive –y con mi conexión de internet eso llevará miles de años–. En resumen, la vida apesta y por eso decidí ir al cine. Esta semana fui a ver Sicario: Tierra de nadie y tengo que decir: “me gustó”. Quizás sea banal describir una película con un “me gusta”, pero me entretuvo, y me gustó más que la súper producción del 007: Espectro. Tampoco quiero decir que Sicario sea perfecta, sin embargo, cumple muy bien el papel de mantenerte sentado y olvidar tus problemas –en mi caso, mis problemas digitales.

Sicario narra las aventuras de Kate Macy, interpretada por Emily Blunt, una agente federal idealista –por cierto, bastante desesperante– y su pesquita en el mundo del narco mexicano. No pasa de la primera escena cuando podemos ver un tiroteo, cadáveres, explosiones y un desmembrado. Además, la trama sigue el conflicto ético de la agente federal al enfrentar al crimen organizado sin tener idea de los obscuros intereses que hay de fondo. Esto, a mi juicio, tiene más contras que pros. El personaje es un poco plano y carece de carisma, aparte su idealismo por las leyes estadounidenses llega a cansar y prefieres que la maten a la mitad de la película. Pero como ya dije, ella es el personaje principal, por lo que me aguanté su actuación y me enfoqué en lo positivo: se ve increíble sin maquillaje y en topless.

Ahora, lo más ganador de la película no es ella sino la actuación de Benicio del Toro. En una palabra, mejor en dos: se mamó. No será el mejor papel que le he visto, pero vaya que rescata la película. Él interpreta a un personaje obscuro, invadido por el odio pero ecuánime, frío y calculador. No diré más, el desarrollo de su personaje fue el mejor de toda la película. Ustedes juzguen su actuación. Otro momento que me pareció destacado fueron las escenas grabadas con cámaras de visión nocturna, este recurso no es nuevo, pero le sienta muy bien en las escenas finales de la película.

Sicario - Imagen del film
Sicario – Imagen del film

En general, Sicario: Tierra de nadie es una película con bastante acción, no mucha, como la ya citada 007: Espectro, pero a diferencia de ésta, tiene un guión claro, bien trabajado y con argumentos decentes. Sin embargo, algo que no me termina de agradar del todo es la intención de la película por presentar una propuesta seria, realista y políticamente correcta. Lamentablemente se queda a medias y eso la mete en el saco de “una película más sobre narco”.

Me parece buena opción para aquellos que buscan dominguear un miércoles y tienen una computadora por arreglar.

HIT EMOCIONAL, de Juanjo Sáez

Juanjo Sáez
Juanjo Sáez

De Sonic Youth a Los Planetas, de Radiohead a Animal Collective, de Lcd Soundsystem a Arcade Fire, de The Smiths a The StrokesJuanjo Sáez retrata sus pasiones musicales y su educación sentimental en este libro inconmensurable, destinado a perdurar. Como él mismo confiesa en estas páginas: «Yo, hace veinte años, ya era un nostálgico cuando todavía no había perdido casi nada».

Hit emocional no es solamente un manifiesto de amor absoluto al rock, sino, muy especialmente, una emotiva reflexión sobre las maneras que tiene la música de deslizarse en nuestras vivencias y redimensionarlas. Así, al hablar de los grupos que le gustan (o que le gustaron), Juanjo Sáez esboza una sentida autobiografía en la que la música se convierte en el hilo conductor que remite a lugares, momentos y personas. A lo largo de trescientas páginas memorables, esta novela gráfica, donde encontraremos el inconfundible estilo del autor (y su mezcla de humor y nostalgia), nos recordará por qué amamos tanto la música, y también a aquellos con quienes la descubrimos y la compartimos.

Hit emocional - Portada
Hit emocional – Portada

JUANJO SÁEZ nació en 1972 en La Sagrera, Barcelona. Estudió Arte, Diseño y Pintura en la escuela Massana. Durante los años noventa comenzó a colaborar en fanzines como dibujante y autor. De ahí empezó a trabajar con revistas de carácter cultural, como la revista musical Rockdelux, así como en otros medios editoriales como el suplemento La Luna de El Mundo, la revista Qué Leer, El Periódico de Catalunya o El País. Actualmente colabora en el Diari Ara.

LA POMPA DE JABÓN

Por María Mañogil

Hoy de nuevo me levanto y veo el sol.  Abro la ventana y contemplo un paisaje distinto que me recuerda dónde estoy y cómo llegué hasta aquí.  Las voces de gente al otro lado,  me hacen sonreír. Voces nuevas de gente desconocida hasta hace unos días, pero tan cercanas a la vez, tan parecidas a mí,  a mi familia, que me obligan a extrañar más esos momentos malos,  buenos,  regulares,  imperfectos, de cuando era niña y de cuando ya no lo era tanto

Me pregunto cuántos días he dormido y he soñado que vivía una realidad que no era la mía, lejos de mi mundo, encerrada en otro disfrazado de perfección, de miedo a no ser correcta, a ser yo. A protestar,  a enfadarme,  a escribir y decir lo que siento,  no por necesidad de expresarme,  sino por elección de hacerlo.

Miedo a reclamar mi espacio por no perder a quien quería,  sin entender que nada se pierde en la vida más que la propia dignidad cuando se niega a uno mismo el derecho a ser como es por sentirse integrado en un lugar al que se le impide entrar,  a pesar de haber sido invitado.

Me pregunto en qué parte me perdí cuando llegué a convertirme en huésped molesto e incordiante, mendiga sin voz y sin nombre,  dentro de un hogar del que se me pidió formar parte. Me preguntó qué fue real y qué no. Hasta dónde soñé y qué me ha hecho despertar hoy con la certeza de que quiero vivir en mi mundo imperfecto, inestable,  con la inseguridad y la duda de no saber si voy a tropezar mañana,  si me voy a caer, si me voy a alterar y no podré mantener la calma cuando se me clave una injusticia o un desprecio tras otro en mi propia piel, porque me duela,  porque tengo sentimientos,  porque soy humana,  porque estoy viva.

Desde la ventana veo a un niño haciendo pompas de jabón y una de ellas sube hasta mí y extiendo mi mano para dejarla reposar sobre ella. Se queda ahí,  intacta.

Me imagino en el interior de esa burbuja y creo haberlo vivido ya, quizás hace años en el útero de mi madre,  donde nada ni nadie podía tocarme y dañarme,  donde sólo respiraba, dormía,  me alimentaba,  jugaba tal vez con mis manos o con el cordón que me unía a ella, a su vida, a mi inminente, dependiente y diminuta vida. De repente la burbuja estalla en mi mano y desaparece. ¿Quién querría vivir allí para siempre? Ni siquiera el aire que lucha por expandirse es capaz de resistirlo.

Una pompa de jabón del más bueno,  del más caro, resistente,  del más natural,  de ese que se fabrica aún en algunas casas con el único instrumento que las manos de una mujer,  o de un hombre,  no podría proteger al aire más puro y limpio de ser corrompido por el mundo exterior.  Yo no quiero ser parte de ese aire, rodeado de jabón,  luchando por escapar o, por el contrario,  dejándose fundir en la burbuja hasta morir.

Tampoco quiero ser la burbuja protectora,  perfumada,  limpia,  cuyos restos al estallar puedes lamer y hacerte sentir en tu boca ese ligero sabor entre dulce y ácido. O no sentirlo nunca al desvanecerse en su interior ese aire resignado,  sin ansias de libertad,  fundiéndose lenta y suavemente,  protegido y sin ser consciente de que, en realidad, está muriendo.

Todo merece ver la luz a través de la oscuridad y tener derecho a romper en algún momento golpeando,  rasgando o mordiendo la fina barrera que, aunque suave y bella,  le separa del dolor, del chocar de vez en cuando contra las paredes, de darse de bruces contra el suelo,  de aprender a remontar de nuevo,  del humo tóxico del cigarrillo del que fuma,  de los rasguños de quien inevitablemente le daña,  de otros olores,  de otros colores que sólo son visibles desde el exterior, del amor,  del odio,  de las caricias, de las peleas,  de las discusiones,  de los vientos huracanados,  de la brisa refrescante del final del verano,  de la lluvia,  del sol y de las tormentas. De vivir.

Todo merece conocer eso porque todo eso es vivir.  Por eso se cuenta la vida desde que nacemos,  no porque antes de nacer no estemos vivos,  sino porque no es nuestra esa vida; es de la burbuja que nos rodea y nos protege y aísla del verdadero mundo,  del que nosotros tenemos la elección de crear.

Hoy me he despertado y he mirado por la ventana. He escuchado unas voces muy cerca de mí y no sé cuánto tiempo he estado durmiendo, soñando o muriendo. Sólo sé que estoy viva y despierta y que no quiero perderme nada de lo que me quede por vivir.
Abro la puerta de la habitación donde he permanecido encerrada no sé cuántos días, pongo cara a las voces que he escuchado y sonrío. Una de ellas me devuelve la sonrisa y me dice: Bienvenida a la vida.