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Luna Escondida

Luna Escondida - Imagen pública
Luna Escondida – Imagen pública

Por Jessica Tirado Camacho

Luna escondida es una comedia romántica que no tiene una propuesta realmente buena, por momentos está cargada de surrealismos mal logrados, de errores de continuidad y fotografía o de telenovelismos ya muy vistos, es decir, si no se busca más allá de la superficie es una película espantosa, pero tiene algo rescatable.

La historia es muy simple, Miranda es una mujer que quiere ser actriz, para eso se va a Los Ángeles a cumplir su sueño americano, pero pronto se da cuenta que las cosas no son como en las películas y se ve en la necesidad de hacer un “último trabajo” como actriz para regresar a México, pero ella no regresa al país lleno de violencia, corrupción y groserías sin sentido a la que recurren la mayoría de películas que buscan “realismo”, ella llega a un México colorido y sano.

Luna Escondida - Imagen pública
Luna Escondida – Imagen pública

Luna escondida puede verse como una metáfora del propio sueño americano que ha tenido el cine mexicano, muchas de las formulas para hacer películas vienen de clichés viejos en Estados Unidos, los efectos especiales también, pocas veces nos encontramos con argumentos originales o propuestas realmente novedosas, pero al igual que Miranda, Luna escondida regresa la mirada a México y lo presenta de una forma que pocas veces lo hemos visto en el cine moderno, las calles de Guanajuato, la dulcería y el taller de ceras, están preparados para ser admirados, es una película paisajista en todos los sentidos. ¿Parece falso? Sí, pero de eso se trata una comedia romántica, de endulzarlo todo, de mostrar lo mejor del mundo, de hacerte creer que el amor todo lo puede.

Luna Escondida - Imagen pública
Luna Escondida – Imagen pública

Desde los tiempos del cine de oro mexicano no se ha explotado la belleza natural de una ciudad como en Luna escondida y qué mejor pretexto para algo tan noble como el amor, desde el tráiler Miranda deja claro que regresa no porque haya visto que la vida en Estados Unidos no fue tan “alegre” como imaginaba, sino porque descubre que dejó todo lo que amaba por un espejismo, y tal vez si dejamos de ver las películas como si pretendiéramos que estamos viendo Hollywood seríamos capaces de ver la belleza de nuestro propio cine, encontrar esa luna escondida que está ahí.

Luna escondida es para los que gustan de las comedias románticas, o tal vez (y sólo tal vez) para aquellos que buscan un cine sano y paisajista.

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La Cabaña del Terror: El Gore del Nuevo Siglo

La Cabaña del Terror - Imagen pública
La Cabaña del Terror – Imagen pública

Por Jessica Tirado Camacho

El cine de terror, y específicamente el cine gore, ha ido evolucionando a veces a marchas forzadas y otras en sutiles cambios, sin embargo, siempre en una misma dirección, mostrar al monstruo más repugnante y maldito de todos: el ser humano.

No es que los monstruos, fantasmas y zombies hayan pasado de moda, ni que estén demasiado vistos y la gente ya no les tenga miedo, lo que pasa es que al igual que las películas de fantasía perdieron fuerza después de los horrores de la guerra. Hoy en día la gente ha aprendido que el mayor enemigo se viste de traje y te embarga la casa, te corre del trabajo o te cobra las deudas, la crisis mundial nos enseña que hay que temerle más a los vivos que a los muertos.

El inicio de La cabaña del terror recuerda a esas películas de los 90’s protagonizadas por estereotipados chicos universitarios, pero estos tienen algo que los hace “especiales”: son listos.

La Cabaña del Terror - Imagen pública
La Cabaña del Terror – Imagen pública

Sin temor a hacer mas spoiler del que hace su trailer, la escena de la estación de gasolina es típica de este tipo de películas, el temor radica en lo desconocido, en las típicas frases como “tienes gasolina suficiente para ir, pero no para regresar”, “he estado aquí desde hace muchos años”, y la pregunta obvia es ¿por qué nos dicen tanto (y tan típico de película gore) desde el primer acto? Simple: ese es el contexto, no el verdadero giro de tuerca de la película, aunque es arriesgado mantener la sorpresa hasta la mitad del 2do acto, Drew Goddard (Cloverfiel, 2008) ha madurado en su escritura, deja que el espectador sepa más que los protagonistas y logra crear un suspense digno de una película de Alfred Hichcock, claro que como buen guionista se guarda sorpresas bajo la manga.

La Cabaña del Terror - Imagen pública
La Cabaña del Terror – Imagen pública

La cabaña del terror nos da un recorrido panorámico por todas esas películas clásicas del cine gore, desde aquellas donde por ley se obligó a los cineastas a usar sangre de cualquier color menos rojo (para no dañar la susceptibilidad de algunos que se aventuraban a verlas), pasando por la mal lograda 13 fantasmas (2001) y la acertada Saw (2005), hasta las magnificas The evil dead de Sam Raimi (que recientemente fue lanzado el trailer de su remake). Totalmente recomendable, para aquellos que quieran tener pesadillas.

Los Juegos del Destino: un nuevo tipo de comedia romántica

Los Juegos del Destino - Imagen pública
Los Juegos del Destino – Imagen pública

Por Jessica Tirado Camacho

Resulta interesante que en los últimos meses se han estado estrenando películas arriesgadas, con historias complejas y personajes entrañables que recuerdan la vieja escuela, cuando al cine le importaba el qué y no tanto el cómo contar algo; sumado a esto, en la mayoría de los casos puede verse en los créditos que son adaptaciones de obras literarias, tal vez esto se deba a que los productores buscan arriesgar lo menos posible, asegurando el éxito de la película presentando una formula que ya ha comprobado su eficacia, pero esto, mas allá de marcar una tendencia en el cine actual, está cambiando el tipo de espectadores porque las películas cada vez son más largas, tienen personajes demasiado complejos y esto hace que las historias (en la mayoría de los casos) sean muy densas.

Aunque al adaptar una novela el guionista esta modificando la historia a las construcciones del cine, que suelen simplificar y explicarlo todo, las películas comerciales están empezando a tener una característica básica del “cine de arte”: espera una reflexión mas allá de lo mostrado, lo cual puede llegar a dividir la opinión del público; mientras los iniciados en el cine no-comercial y la literatura consideran a estas películas como grandes logros cinematográficos, los espectadores menos reflexivos no entienden la historia presentada, se confunden y la califican como muy mala. Es muy temprano para decir si estos cambios son algo positivo o negativo, tal vez en el futuro se encuentre un punto medio, se presenten historias originales que contar o los espectadores aprenderán a distinguir las películas que deben evitar, pero por lo mientras sólo nos queda entrar a la sala de cine dejarnos sorprender por películas audaces como Los juegos del destino que, dicho sea, es adaptación de la novela Silver Linings Playbook de Matthew Quick.

Los Juegos del Destino - Imagen pública
Los Juegos del Destino – Imagen pública

En esta época de comedias románticas es muy común encontrarnos con películas que tienden a repetir lo ya visto antes y contar historias monótonas y predecibles, pero Los juegos del destino nos presenta personajes que sobrepasan la complejidad de su “romance”. Por un lado tenemos a Pat Solitano (Bradley Cooper) un hombre que al iniciar la película se prepara para salir de una institución mental, por el momento no sabemos cuáles fueron las causas que lo llevaron a estar 8 meses ahí, pero su salida es precaria y sospechosa, sabemos que “algo grave” hizo y poco a poco iremos conociendo mas de él y su disfuncional familia.

Los personajes secundarios que normalmente en las comedias románticas sólo son detonantes para la acción de los protagonistas (y aunque se les muestre con esa pinta) no tienen nada de común, su perspectiva profunda y sus diálogos hacen que Pat tenga un cambio interno como ser humano, que nada tiene que ver con convertirlo en el cliché romántico.

La antagonista de Pat es Tiffany (Jennifer Lawrence), una joven viuda con problemas de depresión que entabla una relación poco común con él; los motivos de ella son claramente opuestos a las metas de él, sin embargo, ella es la que más se le parece en complejidad y situación. Para que Pat logre visualizar su deseo, debe aprender a verse en el espejo que representa Tiffany, entenderla para encontrarse a sí mismo.

Los Juegos del Destino - Imagen pública
Los Juegos del Destino – Imagen pública

En Los juegos del destino nos encontramos a un protagonista que presenta un lado muy humano de lo masculino: Pat es un hombre fuerte, atlético, inteligente, pero que a su vez puede ser vulnerable, puede enojarse y sentirse perdido, esto hace que al final sea capaz de encontrar un camino sincero que seguir, al que cualquier ser humano aspira en la vida real.

Esta comedia romántica es recomendable para cualquier tipo de espectador, pero sin duda los iniciados podrán disfrutarla mas, tiene gags de literatura y cultura general que pueden resultarles muy divertidos.

En las rocas (las cortinas)

Cortinas - Imagen pública
Cortinas – Imagen pública

por Eims Miranda

Una desgarradora lagrima
resbaló por tu camisa;
yo miraba al suelo,
miraba las cortinas;

y nos decimos mutuamente
“Madonna ha sacado un nuevo video”
y es todo
ya no hay nada, te decía:
sobra tanto hielo en la cocina,
tanto hielo en el baño del bar;
tantas lagrimas recogidas
en el cenicero, en el desván;

las lechugas están frescas en la ensalada César
y parece todo tan excelente
que nada más podría desear
sólo rueda el aire frío
en las cornisas
las cortinas danzan, viven, vienen y van.

Un mudo grito
filtraba tus pupilas
creando tormentas;
lo noté, en tus parpados se batían
la dialéctica del “ya no puedo”, “¿¡por qué me miras!?”

y encendí un cigarrillo
y miraba las cortinas
se asomaba el olvido
en forma de ventisca.

Donde se exige el fuego
ya no siento agonía
ya no siento ganas
ya no siento ni risa.

En las rocas derretidas
se reflejaba mi sonrisa;
derramaba el vaso una sola gota,
resbalando por tu camisa
hasta que dije por siempre
“¡ya no te quería!”

El Tango del Espacio

Tango - Imagen pública
Tango – Imagen pública

por Eims Miranda

Mentiste;
Tú me dijistes que eras una alienígena ancestral
sodomita y bien parecida;
que tu gran clítoris era normal;
que era parte de tu anatomía
astronautal;
y me dijistes;
que tus labios
estaban abajo,
en el ano;
que ahí te debía besar;
pero mientes,
¡ah! como mientes;
yo me llegué a enamorar;
abdujiste mis emociones
y ya al cielo no puedo mirar;
miro las colisiones de galaxias
y pienso que ahí;
muriéndote, cegándote de miedo
estarás.

Y te toqué
tus ardientes pectorales
espaciales,
donde veo en ellos
cada hebra de estúpido amor,
de ahí, amor mío
sostenés mi corazón.
Y yo por qué,
Te divertís y decís sin razón
que soy tuyo
pero yo sé que no.

Bis

Trapecio - Imagen pública
Trapecio – Imagen pública

por Eims Miranda

Buen día amigos;

Me place darles la bienvenida a Bis. la nueva columna de Cinco Centros, por Eims Miranda, que les presentará algunas de sus producciones, quizá no sean muy buenas, pero lo que publico es lo que más he querido o lo que he escrito con total entrega y amor. Me alegra haber sido invitado a publicar en la revista, espero permanezcamos largo tiempo publicando y claro, que les agraden mis publicaciones.

El tema principal de la columna será el espectáculo, así que siéntanse como si estuvieran a la vez en las gradas de un circo y al propio tiempo tras bambalinas. Espero disfruten este viaje a través de la lluvia generada por el fluir de los actos en el trapecio.

Cantos de risa y desesperanza

Contra, digo, a Rubén Darío

Yo soy aquel que no más reía

entre musas y ninfas la canción cortesana

que te llevare a desear mis labios

como si fuera fluir de vida

plegaría de esperanza.

Yo fui aquel que eterno azul reía

que entre mis manos contemplaba anillos que decían:

amarrada a la piedra

¡por siempre, por siempre serás mía!

Eres lo absoluto

que a mi espíritu aspira,

la voluntad que impulsa

a respirar el alma mía.

Yo seré aquel que entre campos rosas recogía

herido como el príncipe

que corre a despertarte del sueño de la vida

¡Oh eterno amado tú eres ese campo de espinas

que ocasiona reír, canto de esperanza

perdida!

¡Oh ,yo he nacido para ver morir esta nostalgia tuya!

tan cercano el labio,

tan cercano el día

de verte bailar con la duda desprendida

¡De que eres un ídolo, un tótem

tribal fantasía!

Que acerco con invocación en la despedida

¡Desprendiendo mis despojos

del alma herida!

When you see me laughing, I’m laughing just to keep from crying

Let Them Talk -  Imagen pública
Let Them Talk – Imagen pública

por Edgar Hoover

Bien se podría decir que bastan ciertas notas para enamorarse de cualquier sátira que levante los pies, cante de forma aguerrida y luzca traje a la old school. De otra forma, no se puede entender que Hugh Laurie, actor, escritor, director, tres cuartas partes de guionista, fan de The Who e inglés, porque si no rompería el esquema de toda obra improvisada, deje casi todo por lo que es conocido y se haya aventurado a cantar blues de buenas maderas.

Laurie, me recuerda a Otis Redding, no por los estilos, sino porque basta escucharlos para que cualquier humor cambie; de inmediato algo en ellos se consuma en el ambiente y dejan un sabor de boca, así, rápido y al grano. Es un sabor íntegro que exige un shot, un Hidalgo a la buena del Santo Batallón de San Patricio con las manos hastiadas de ron. No es para menos, el blues sureño y el soul tienen mucho de “cachondeo”, por tradición.

Sin embargo, Hugh Laurie, ha entendido lo que es convertirse en personaje de su propia banda sonora y explotó el epílogo de ciertos finales en gran parte de los capítulos de House MD, ya fuera con algún piano, guitarra o a dueto, pues siempre mantuvo el porte con el que ahora se presenta en público. Ahí está su rostro, la espalda arqueada y los dedos firmes.

Por eso, Let them talk fue un álbum casi de morbo, porque a punto de terminar House MD, no se esperaba que Hugh Laurie Blues ofreciera algo fuera de lo ordinario y menos una sorpresa en todo lo que involucra a este primer disco; sobre todo, algo que de por sí es extraño ver en una banda como ésta: Cierto dote de originalidad.

Hugh  Laurie - Imagen pública
Hugh Laurie – Imagen pública

Un material así es fresco, incluso, a más de un año de haberse lanzado a la venta no deja de asombrar la estructura con la cual se organizan los tracks, pues no se encuentra en todo el disco algún lapso de protagonismo que no se justifique, ya que los arreglos se hicieron pensando en que la voz agrupa a todo el conjunto y, éste, a su vez, funciona aparte.

Gracias a ello es que puede entenderse que Let them talk sea un homenaje a New Orleans y a James Booker –“piano man”, de quien toma el nombre dicho álbum y la homónima que se incluye en éste-, porque es ahí donde el blues se convierte en fe, sin que ello signifique hacer a un lado la virtud más ajena.

Ahora bien, una de las cosas que es visible en este disco debut es la apuesta de Laurie por un proyecto que enfrentó, en primera instancia, hacer a un lado la figura del actor para darle importancia al material que presenta, es decir, cómo él propio lo mencionó durante la promoción, fue necesario desde el primer “track”, “St. James Infirmary”, dejar en claro de una vez por todas que se acostumbrara el público a verlo tocar el piano, porque desde ese momento no habría de otra.

Por supuesto que es imposible no tomar como referencia su trabajo como actor, pero, inmediatamente, esa imagen se hace a un lado gracias a la producción de “Let them talk”, por eso ya no sorprende que en Argentina y Chile haya tenido un éxito comparado con la gira por Estados Unidos, especialmente, si hablamos de públicos que no se tragan a la primera cualquier nota que se le ponga en frente y más si de este género se trata.

Ahora bien, si hay una canción que muestra la calidad de músico sobre la cual hablamos, es Tipitina, misma que el propio Laurie cataloga como su favorita, en especial, porque lo detona a la mitad del álbum como un pianista consumado con los cambios en el ritmo. Pegando la oreja, se avecina una balada, un jazz a medio estrujar, un blues manoseado, algo de rhythm and blues, todo mezclado en poco más de cinco minutos.

Es necesario decir que gran parte del éxito de “Let them talk” radica en la mano de Joe Henry, productor, quien figura en la narración de este disco. Henry, ha sido letrista, especialmente, productor de Elvis Costello, Allen Toussaint y Jakob Dylan, sólo para que conste que esta joyita puede darle batalla a quien usted guste. ¿Ejemplo? Claro. Un dueto con Tom Jones e Irma Thomas, en “Baby, please make a change”.

let them talk special edition -  Imagen Pública
let them talk special edition – Imagen Pública

Sobre el estilo de Laurie, Jones lo dice con asombro: “Pensé que era Jerry Lee Lewis; me encanta Jerry Lee Lewis. No sabía que Hugh pudiera tocar de esta forma”. Así es que el estilo de “Let them talk” es fresco y bastante cercano a embriagante cuando, en tercer plano, hasta un violín hace recordar que la música sureña, esta música sureña, le pertenece a quien tenga un poco de sangre liviana.

Después de un año de haber sido publicado, “Let them talk”, tiene una esencia propia y, quizá, dos son los aspectos que fuera de toda este mito pueden sobresalir: El enorme respeto por la música que incluye y el sentimiento. Si un inglés puede lograrlo al primer intento, lo menos que se puede exigir a Hugh Laurie Blues es que se consolide como una verdadera “old big band” y, eso, creo, no tardará en pasar.