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Palabras sobre Corazón de jade

Nezahualcóyotl - Imagen pública
Nezahualcóyotl – Imagen pública

por Marcos Solache

Aunque sea de jade, se quiebra.

Existen dos recopilaciones muy importantes para referir la poesía de Nezahualcóyotl: “Los Romances de los Señores de la Nueva España” y “Los Cantares Mexicanos”.

En esta primera aproximación a la poesía, de quien oficial y públicamente se puede considerar el primer poeta de México, nombraré algunos poemas incluidos en los recopilados por Fray Bernardino de Sahagún, “Los Cantares Mexicanos”.

Es sabido que el paralelismo entre el náhuatl y el español es prácticamente nulo, por lo que resultaría infructífero hacer un análisis estructural sobre los poemas traducidos al español; por lo tanto solamente atenderé a realizar una aproximación temática sobre ellos.

Por cierto, debe dársele crédito a Miguel León-Portilla como traductor de “Los Cantares”, y vivo impulsor del náhuatl y su poesía en nuestro país.

Este primer poema, “Aunque sea de jade, se quiebra”, debe su título a parte de la estrofa final:

            (…)

            Aunque sea jade se quiebra,

            aunque sea metal precioso se hace pedazos,

            la pluma preciosa se rasga.

            (…)

Subraya uno de los temas más utilizados en la poesía de Nezahualcóyotl, la brevedad del ser humano en la Tierra, comparada con la permanencia milenaria de las rocas, como el jade; que por cierto tiene una dureza cercana a la del diamante.

También agregar que la figura de una piedra preciosa, como lo es el jade, alude a joyas o ajuares únicamente utilizados por los reyes o príncipes.

Así entonces, poniendo en altavoz el tema en la época, es realmente controversial, ya que a los reyesse les consideraba como nexos directos entre los dioses y los hombres, por eso perturba la voz de que aunque sean príncipes de jade, pasarán de este mundo, perecerán y morirán.

Otro tema expuesto en este poema, es la actitud que se debe tomar ante la verdad anterior:

            (…)

            No para siempre en la tierra,

            sólo un poco aquí.

Debemos estar alegres, como el príncipe Nezahualcoyótzin, tomemos prestadas las flores de Aquél por quien vivimos, y vivamos.

 

 

Continuando en retrospectiva sobre los diversos temas, tenemos que la relación de la flor y el canto en la poesía náhuatl es muy intima, al grado de que como un diafrismo, pierde legibilidad propia y se mezclan en un solo significado más elevado.

 

            (…)

            Se separan, se esparce,

            amarillean las flores,

            ya son llevadas

            al interior de la casa del ave zacuan.

            (…)

 

El final de esta estrofa y los versos que continúan a ella, exponen un acto ceremonial en el cual se esparcen y separan las flores, por eso se secan y amarillean, y son llevadas al interior de la casa del ave.

Es una imagen que posee un fuerte fondo metafórico al considerar, como lo he escrito, símil el canto y la flor; por lo tanto es como llevar de un lugar, al mismo lugar, la flor y el canto, el pétalo y la pluma.

 

Los atavíos como brazaletes y aretes, eran muy comunes en la clase real, dígase una especie de distintivo contra la clase marginal; este poema deja muy en claro esta distinción de ornato, y uniendo significados a lo ya mencionado del jade, tenemos:

 

            (…)

            Brazalete de jade pulido,

            brilla vuestro corazón,

            vuestra palabra,

            vosotros señores.

            (…)

 

Vale decir que cae muy bien la adjetivación del brillo del corazón con el brillo del brazalete de jade, ya que une este elemento al otro, y así caen unidos al compás de la muerte y la quebradura.

 

 

Comencé el comentario de este poema con el final del mismo, así que lo justo sería terminarlo con el principio de éste, por lo que, primeramente, hay que decir que el escenario de apertura de las tres primeras estrofas, es un sitio en el que se celebra un canto con baile y música, envueltos por el “Dador de la vida”.

 

Debo apuntar que la tradición poética en la época de Nezahualcóyotl era originalmente oral, acompañada de bailes y musicalización.

 

Así, los cantos y las flores se ofrecen en un lugar específico, que posteriormentese advierte, metafóricamente, como la casa del ave zacuan, pero que previamente es descrita de manera más abundante:

 

            (…)

            Donde están los brazaletes,

            en casa del metal precioso,

            esparce sus hojas el árbol xochincuáhuitl,

            (….)

 

Apuntar que el árbol xochincuáhuitl, es un árbol florido mitológico, el cual conecta este mundo con el inframundo.

Aparece la imagen de los brazaletes como elementos distinguidos en el baile, alusión a la celebración que alegremente se lleva acabo, y ante la cual se esparcen las hojas del árbol xochincuáhuitl.

 

La estrofa que prosigue a esta, interesantemente menciona que Nezahulacóyotl, protagonista inmerso en el poema, se convierte en el árbol mitológico, meciéndose, inclinándose, y finalmente irguiéndose ante Dios.

 

Lo anterior concluye que el cantor se convierte en la conexión entre lo conocido y lo desconocido, escenario del canto donde se alegra el pueblo y se conecta con su destino final; aquél que preocupó tanto al nacido bajo el presagio del sacrificio:

 

            (…)

            Nos iremos,

            alegraos,

            lo digo yo Nezahualcóyotl.

            (…)

Sin título - Fernando Andriacci
Sin título – Fernando Andriacci

 

 

 

 

En el cielo del Anáhuac vive mi corazón.

Ahora vale mencionar la polémica sobre la autoría de Nezahulacóyotlen ciertos poemas.

 

Decir entonces que después de casi un siglo de su muerte en 1472, se intentó por primera vez conservar sus poemas de manera escrita; por lo tanto, y en este amplio tiempo en que continuaron manteniéndose en el uso popular, no sorprende que se le hallan abonado muchas palabras e ideas que quizá él nunca ahondó.

 

Una de las temáticas profundas a las que está más enraizaday expuesta la poesía de Nezahualcóyotl, es precisamente de aquellos que se aventuraron a recuperarla: y quién si no los frailes católicos.

En el poema que prosigue en este comentario, “Palabras que curan”, veremos el corte de un cantar meramente sincrético, entre el origen náhuatl y la continuación en la tradición católica.

 

“En el cielo del Anáhuac vive mi corazón”, es un canto de despedida; nuestro querido poeta Nezahualcóyotl se apunta hacia el más allá.

 

Aunque lo anterior es la idea que mantiene el fondo de la composición, está es complementada por otras escenas y escenarios.

 

 

La primera estrofaevoca muy atinadamente, y con sentencias breves, parte de lo que comenté en el poema pasado.

 

            Yo ave (…)

            ofrendo la plenitud de la fiesta,

            soy un canto.

            (…)

 

El ave es relacionada con el canto, que es flor, y que compone la exposición completa de época, bien imaginado como una fiesta.

 

Esta primera estrofa continúa con los versos que le dan título al poema, de los cuales debo advertir que personalmente son de los que encuentro más bellos.

            (…)

            En el cielo, en Anáhuac, vive mi corazón.

            En los labios de los hombres, esparzo mis flores.

            (…)

 

Parece un epígrafe sobre la tumba omnipresente del poeta, de donde nos vendrá toda su inspiración; caerán sus flores a los labios de los hombres, y ahí vivirá él que es su poesía.

 

Las siguientes dos estrofas abren el triste escenario en el que se encuentra, melancólico por pensar en la muerte, hacia el camino al amortajamiento.

 

            (…)

            En la orilla de las nueve aguas,

            en Xochitlalpan, vosotros mis amigos,

            que sea ya el amortajamiento.

            (…)

El número nueve en la cosmogonía mexica, representa, refiriéndose al agua, el infinito, la vastedad; por otro lado la palabra Xochitlalpan evoca el paraíso, el lugar de las flores.

Estamos entonces ante la puerta al otro mundo, a un paso del paraíso, avance que se dará únicamente con la muerte.

 

Pero este pensamiento no valentona al poeta, antes bien lo sumerge en una estadía de tristeza que solamente puede ser contrarrestada con la embriaguez que recibe de su canto.

 

            (…)

            sólo de mi interior sale mi tristeza,

            el canto, embriaga mi corazón.

            Sobre Xochitlalpan se es amortajado.

            (…)

La penúltima estrofa versa muy soberbiamente, la manera en la que el poeta nunca morirá; con la cual su presencia en la tierra, mientras existan labios humanos que lo puedan cantar, vivirá:

 

            (…)

            con cantos seré recordado,

            vosotros que me sois extraños,

            me iré, iré a perderme,

            (…)

Finaliza este poema, con el lugar en donde serán esparcidas las flores últimas, que son su canto, que son él mismo; cerca de la ribera del agua amarilla.

El amarillo, como lo vimos en el poema anterior, representa la muerte; contrariamente al color verde que representa la vida, la fecundidad; esta visión entera de la vida, muerte y regeneración, era muy bien representada por las estaciones del año.

 

            (…)

            Sufro,

            soy llevado al lugar de Tlapallan

            donde el humo se está elevando, allá iré,

            iré, iré a perderme,

            en estera de plumas preciosas iré a tenderme.

 

El Tlapallan en la mitología mexica, representa el lugar del fuego; sobre esto debe saberse que una manera común de honrar la muerte de un personaje importante, sea un rey o un príncipe, era incinerándolo.

Se entiende entonces lo del humo, y se cae en cuenta, que lo de la estera de plumas preciosas, es una metáfora sobre la estadía en el paraíso.

 

 

 

 

 

Poesia - Imagen pública
Poesia – Imagen pública

Palabras que curan.

 

“Palabras que curan”, como lo anticipé, es un poema con corte católico; lo que confirma a su vez, que no todos los poemas en náhuatl de la época responden al autor nacido en el año conejo.

 

Concluyo que Nezahualcóyotl es más bien una imagen omnipotente representante de toda la poesía náhuatl de la época; es decir su condición de personaje de la realeza, le hereda la autoría de toda la poesía náhuatl del siglo XV y parte del XVI.

 

 

Las tres primeras estrofas anuncian el regreso de Nezahualcóyotl, el faisán blanco, al sitio de las columnas de turquesa: México.

Tenía que ser un ave, y una muy bella como el faisán, la que representará el canto del poeta; y tenía que ser Acolhuacan, el valle deAnáhuac, el destino de su llegada.

La cuarta estrofa es crucial en la composición, ya que une el nombre de Motecuhzoma, es decir Moctezuma, a la piedad católica.

 

            (…)

            Él, Dios, te vio con piedad,

            sintió compasión de ti, Motecuhzoma,

            por eso tu guardas su estera, su sitial de Dios.

            (…)

 

Moctezuma representa la transición entre la antigüedad y la era colonial, por eso es tan importante colocarlo en la mitad de la tradición religiosa mexica, y la tradición religiosa católica; en él se cumple plenamente el sincretismo.

Así mismo, vemos en esta estrofa una característica importantísima que delata la presencia apostólica romana: la piedad.

Característica ampliamente exaltada en la doctrina de Jesucristo, ante todo y por todo, se muestra como un hombre-dios piadoso, con la facultad de perdonar y aceptar en el Reino, a todo aquél que se arrepienta de veras.

Por último, la figura de Moctezuma es colocada muy dignamente guardando el sitial de Dios; si se mira lo anterior con ojo ortodoxo, se encontrará profano, pero si se hace pensando en el proceso de evangelización, se entenderá que la intención es colocar a Moctezuma al nivel de Dioses perfectamente adecuada.

 

 

Las siguientes tres estrofas versan del llamado a las flores, los cantos, que broten entrelazados de belleza.

 

Hay una imagen importante dentro de estas tres estrofas de evocación, que versa lo siguiente:

 

            (…)

            La flor que es la luz está brotando,

            (…)

 

Juan el Evangelista deja muy en claro que Cristo es la luz; por lo tanto, la alusión se mantiene veraz al intentar mezclar la poesía, representada por la flor, con la luz, el hijo de Dios.

 

 

La novena estrofa tiene una peculiaridad paralela con la segunda, mas con la adición de la Virgen María; figura por demás importantísima en la evangelización de México, a saber que la Virgen de Guadalupe es la patrona del país.

 

            (…)

            Columnas de turquesa se hace Santa María,

            columnas del cielo se hace Él, Dios.

            Gobierna Él la tierra,

            en brazo tiene al Anáhuatl, al cielo.

            (…)

 

Solamente para recordar, el uso en la segunda estrofa de las “columnas de turquesa”, son aquellas que marcan las coordenadas donde se encuentra México.

Si hacemos el paralelo con lo que se dice en la novena estrofa, vemos muy claro que ellas son María, por lo tanto México se encuentra donde y por gracia del sostén de la Virgen misma.

Esta estrofa, por más, es digamos la más abierta al declarar la tradición católica, y con ella hundir la indígena;¿dónde quedaron Huitzilopochtli, Quetzalcóatl, Coatlicue o Tezcatlipoca?.

 

 

La última estrofa vuelve a ser una lección de catecismo que coloca a estos importantes personajes, Nezahualcóyotl y Moctezuma, descaradamente en el paraíso católico.

 

            (…)

            A ti Nezahualcóyotl, a ti Motecuhzoma,

            os forjó el Dador de la vida,

            os forjó nuestro padre Dios,

            en el interior del cielo.

 

 Me parecen versos claros como para agregarles comentario alguno; lo que sí debo subrayar es la tristeza que personalmente encuentro en ellos.

 

 

Alguna vez, un gran hombre me dijo que el progreso de un país depende del amor hacia el propio.

Amemos a Nezahualcóyotl y a la obra náhuatl, porque son un pedacito de México, y un pedacito de nuestro progreso se encuentra en estos versos.

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El propósito – La canción

Amado Nervo - Imagen Pública
Amado Nervo – Imagen Pública

por Marcos Solache

I- La mal pagada canción.

Para terminar mis comentarios sobre algunos poemas de Amado Nervo, y continuando las secciones pendientes de “El estanque de los lotos”; prosigo con la nombrada “El Panorama”, y de ella su primer poema: “La mal pagada canción”.

El día 2 de Septiembre de 1905, Nervo tomó posesión del cargo de segundo secretario de la legación de Madrid y Lisboa. Aproximadamente tres años después, sería promovido al cargo de primer secretario en la misma legación. Conservará este puesto, y su presencia en España, hasta el año de 1914.Después de una intermitencia por cuestiones revolucionarias, se reintegrará en nuevo lapso, de 1916 a 1918, bajo el gobierno de Carranza, con el mismo título diplomático. Cabe decirse que entre otros intentos por afianzarse en Europa, fueron los de ser primer secretario en las legaciones de Suiza e Italia. El fenómeno de Europa, estuvo presente en todos los escritores latinoamericanos, quizá acentuado en el tiempo de los modernistas, finales del siglo XIX, y hasta el tercer cuarto del siglo XX con los pertenecientes al boom.

Sin más, y por mayores intentos, México y España, fueron las que siempre abrigaron en el poeta, la cuna de sus hogares. Vale mencionar también, el querer de Argentina y Uruguay hacia el mexicano; esto de 1918 hasta su muerte en Montevideo el 24 de Mayo de 1919. Por lo tanto, y por fuerzas enormemente mayores,comparadas a los deseos de su obra por traspasar el castellano; Amado Nervo, ineluctablemente tuvo que aguardar y aceptar la inmanencia de su poesía, en Latinoamérica y España.

Lo anterior como preludio de lo que significa “El Panorama” en “El estanque de los lotos”, que es sin duda,un pequeño y breve homenaje a la cultura española, significada por un mexicano.

“La mal pagada canción”, es un cantar que pretende a lo delos siglosXIII yXIV, contarnos una historia retomada de aquellos caballeros heroicos y sus cuitas de amor. Quizá a intento de serenata por lo de la primera estrofa, aunque yo diría en general, musical a lo trovador. En cuanto a la estructura del poema, presenta un metro constante de siete y ocho sílabas, rima consonante que llama la atención por resolverse únicamente con las vocales a y o. Si hay que hablar de división temática, debo decir que presenta solamente unión la tercer y cuarta estrofa, las demás espaciadas con congruencia en su libertad estrófica. El poema abre entonces, con una alusión a la serenata, y un lenguaje muy romántico y clásico.

            La trémula serenata

            que en la noche azul y plata

            (…)

Importante en esta primera estrofa el tema del desdén, actitud en la cual gira la memoria del caballero.

La segunda estrofa es geográfica, al indicarnos dónde se encuentra escrita.

            (…)

            en pergamino rugado

            en un archivo de León.

            (…)

Muy al estilo del Cantar de Mío Cid, bajo una descripción tal vez de monasterio, se encuentra el pergamino, entre muros ulcerados y hierros labrados.

La tercera y cuarta estrofa, también locativas, aunque quizá más generales al no otorgar coordenadas de ciudad; nombran los espacios donde descansan los amantes.

            (…)

            donde duerme en paz la augusta

            infanta que cerró, adusta,

            sus oídos al cantar.

            (…)

 

Sobre la actitud de la infanta, vale imaginarse otra historia, que dada la especificación de la época, podemos tomar acorde. Las noticias de las batallas en las que los valientes caballeros, que defendían la religión y la patria, solamente eran comunicadas, embellecidas y exageradas a lo más, por los trovadores de la época. Situación que nos coloca claramente en la escena, en que el cantador acude a la dama a narrar fiel hazaña, mas regresará con la sorpresa de que aquella ingrata cerró sus oídos al cantar. Por el lado del caballero, colocado en lóbrego crucero, reza la siguiente inscripción:

 

            (…) en lides el primero,

            defendiendo con su acero,

            contra el muslín algarero,

            la Patria y la Religión.

            (…)

 Una nota y posición clásicas sobre lo que la época exigía, que no era otra cosa que serle fiel a la cruz combatiendo a los moros. La última estrofa cierra con la disposición de esta canción de amor, que nos deja con las palabras del trovador y el perfume de aquella leyenda mal pagada.

            (…)

            aquella cuita de amor.

 

V- Propósito.

 

La última sección de “El estanque de los lotos”, es “La catástrofe”, de la cual tomo el quinto poema intitulado “Propósito”. Aunque la producción poética de Nervo agregó póstumamente dos obras, “El arquero divino”, y quizá una de aquellas por la cual es más recordado, sobretodo porque nos transporta a su más profundo e íntimo dolor, “La amada inmóvil”.

“La catástrofe” es una serie de poemas que aluden a la pesadez, tragedia, con una visión entre apocalíptica y profética, como algunas veces gustó el poeta, siempre sobre lo nefasto, pero con una positiva solución. Nervo gustaba de ver las estrellas,y en su departamento en Madrid tenía un hermoso telescopio, del cual decía: “encontré en el cielo de la noche, un oasis de serenidad”. Escribo lo anterior, porque parece que muchas de las predicciones fatales colocadas en “La catástrofe”, invocan el modo de los antiguos, leyendo las estrellas oaugurando maldiciones en los eclipses.

De muchas fuentes se sabe lo depresivo que fue Nervo, las innumerables crisis por las que pasó: la muerte de sus padres, la de dos hermanos, uno de ellos por suicidio; esto aislado de la noche más espantosa de su vida, aquella del 6 de Enero de 1912, en la que la amada inmóvil agonizó. Por esto no sorprende que haya elegido, para terminar sus publicaciones, una serie, que si vale decir algo ecléctico, sería entre “Plenitud” y “Perlas Negras”. “Propósito” es un poema dividido en dos estrofas, que no respetan la división interna que tiene el poema, si bien, también en dos secciones.

 La primera de ellas, hasta el séptimo verso, enmarca el escenario, a guisa, catastrófico, en el que vivimos.

            (…)

            borracho de crueldades,

            (…)

            la destrucción del débil,

            el aniquilamiento

            de todos los pequeños,

            (…)

 La segunda parte, a partir del octavo verso de la primera estrofa, y dando sentido al título, encausa el propósito más noble que debe tener un poeta.

            (…)

            tú, poeta, (…)

            ¡sé misericordioso!

            ¡sé cordial, sonriente,

            humano, siempre humano!

            (…)

Contra la maldad del mundo, y la debilidad de aquellos pequeños, en la libre conciencia de la que debe gozar todo hombre o mujer dedicados a la poesía; sean misericordiosos. En lo anterior Nervo es directo y exclamativo: sean lo contrario al mundo, sean buenos.

 La segunda estrofa, continúa a tono con la anterior, que fue dividida, sencillamente, por el corte enfático que da a sus últimas palabras.

            (…)

            amordaza el vocablo

            irónico, prefiere

            cortar las alas de oro

            a las abejas áticas

            del epigrama; (…)

Elegí esta parte singular y medular de la segunda estrofa, porque contiene una alusión a un personaje, quizá poco recordado: Jenofonte.

 

Este personaje, famoso en Atenas, de ahí lo de ático, fue alumno de Sócrates, de ahí lo de que llegó a crear diálogos filosóficos, si bien no filosos como los de su maestro, sí suaves y apacibles, no dulces, pero quizá por ello; abeja.

 El mensaje es claro entonces, aquél que quiera ser poeta, bajo el influjo de la venia de Nervo, debe de cortar las alas a la abeja de oro, si bien, y por supuesto, estudiar la época clásica, mas no estancarse en ella; avanzar. Encontrar el propio y único estilo en la soledad y muda composición del invierno. Permanecer sin afectación por los malignos alfilerazos, que sin duda serán lanzados. Y ante todo, aunque sea en parte:

            que (…)tu corazón sea

            urna que guarde un poco

            de la piedad de Cristo!

 

Esta es una de las ideas que más está desarrollada en “Plenitud”; debo insistir que aunque el final de este poema es un mensaje cristiano, no lo es en la ortodoxia; esto porque el poeta retoma y aclara al Cristo humano, en los sentimientos y accionares más nobles: piedad, misericordia, caridad; todos estos muy pegados en significación, pero como dice el título del poema, con el propósito de hacer a los de buena voluntad, más humanos.

El día 14 de Noviembre de 1919, Amado Nervo fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón de Dolores de la Ciudad de México. Ignoro intencionalmente cual es el epitafio que tiene; pero a manera de guardar el epigrama inicial del poema comentado:lo sugiero como tal.

            Et s´ilne reste qu´un

            jeseraicelui-là!

                        Victor Hugo.

Nervo - Imagen por Marcos Solache
Nervo – Imagen por Marcos Solache

La conquista de los lotos

Amado Nervo - Imagen pública
Amado Nervo – Imagen pública

por Marcos Solache

VI- El Dios Interior.

La última obra de Amado Nervo publicada en vida, es “El estanque de los lotos”, que continúa la tradición de “Plenitud”, y afianza, lo que él llamó, su prosa poética.

Cabe la posibilidad de que “El estanque de los lotos”, se haya escrito en paralelo con “Plenitud”, ya que hay textos desde 1916, hasta los postreros meses de 1918.

Por lo tanto, pero guiados por muy distintos propósitos, estas dos últimas publicaciones, muestran los intereses finales del poeta.

Como lo comenté en Plenitud, mucho más allanado y cerca del simple sentido de la vida.

“El estanque de los lotos”, se divide en cuatro secciones, que al igual que en “Los jardines interiores”, marcan su médula poética con las secciones que dan el título; en este caso “Los Lotos”.

El primer poema que voy a comentar, pertenece a la serie previa a “Los Lotos”, llamada “La Conquista”.

Esta sección está conformada por nueve poemas, que inevitablemente recuerdan la serie “Damiana”.

Cuando comenté la premonición que parecía “Damiana”, sobre su mal lograda relación con Margarita; ahora en “La Conquista”, parece que retoma, con más fuerza, ese amor desdichado, y como la primera vez, lo supera desde el interior, pero ahora con una voz mucho más contundente.

No es de sorprender entonces, antelando el tema del título, que “El Dios Interior” seael adentro de uno mismo.

Aunque el poema respeta internamente su división exterior de tres estrofas, quizá solamente valga comentar sobre esto, que los dos primeros versos de la tercera estrofa, están en paralelo con el final de la segunda.

Por lo tanto, las dos estrofas que flanquean el mensaje central, son complementarias y aclarativas, de aquello que le dice la sugestiva y fuerte voz.

Sobre la primera estrofa, que funciona como preludio a la voz que hablará el resto del poema; hay que comentar un par de situaciones.

El narrador del primer verso está en tercera persona, y refiere al poeta, persona principal en cuestión.

La mayor parte de la serie de “La Conquista”, está dedicada a la negación de Helena, nombre que por todos lados aparece, masautocreándose una barrera de superación sobre ella.

El cambio en la segunda estrofa es notable, al identificar rápida y seguramente el origen de la voz.

           (…)

            Era el yo que en el fondo del alma vive quieto,

            (…)

Después de la identificación, y como prevé la primera estrofa la efectividad de que surgió una voz de los profundos senos de su vida; ésta habla:

            (…)

            ¿Ansías, por ventura, saber si tu heroísmo

            puede vencer a Helena? Pues véncete a ti mismo

            primero; (…)

Antes de comentar ligeramente el significado del propósito del vencimiento a uno mismo, debo decir que este poema conserva rima y metro, condiciones que tal vez para Nervo sean indispensablemente necesarias para poder llamar a una obra; poética.

Lo que salta en esta composición, de quince sílabas, con rima consonante aabb, es la decadencia pausal que posee.

Un ejemplo claro lo vemos en los versos previamente transcritos, donde el “Pues véncete a ti mismo / primero”, se nota completamente desacompasado.

El segundo comentario, sobre este claro mensaje, es el secreto:

            (…); si en tu espíritu dominas este amor,

            para el dominio de ella tendrás fuerza mayor.

            (…)

Está muy claroque la búsqueda y conocimiento espiritual interior, harán que todo lo demás, sea lo que sea, y lo fuerte que parezcan, nunca puedan sobreponerse a la fortaleza que se adquiere con el conocimiento propio; pero como lo veremos más adelante, lo que determina ese conocimiento, es la negación del yo.

Lo que prosigue al mensaje neto en esta segunda estrofa, y silenciando por un instante la voz, es una especie de adagio que bien circula en el tema anterior:

            (…)

            La voluntad lo externo subordina y domeña

            si con antelación de sí misma se adueña.

            (…)

En lo que continúa, retoma suavemente la voz, y en crecimiento, prepara con fuerza la última línea que versa así:

            (…)

            ¡No seas, y podrás más que todo lo que es!

            (…)

Esta antiquísima idea, bien se puede poner en similar con la que profesó Jesucristo, al decir a todo aquel que deseara seguirlo, antes de hacerlo, deberá dejar todo lo material que posee.

Esto ha sido tomado, principalmente por los grupos cristianos, no precisamente como una donación económica, sino como una pérdida del “yo”, una anulación del “sí mismo”.

Debido al énfasis colocado en el último verso de esta segunda estrofa, la funciónactúa como una pausa para dividir a la siguiente; aunque realmente veo el cambio temático, hasta el tercer verso de la última.

El final del poema, en presencia de la voz augusta, habla de la espera en múltiples ejemplos; tedioso tiempo al que se debe someter el poeta.

            (…)

            ¡ Como se ven las ramas en marzo, y se presiente

            la savia milagrosa que sube ocultamente,

            (…), y a cada rayo

            responde con promesas de frondas para mayo!

            (…)

Así será entonces, si no es la espera a la primavera, será hacia el estío, pero siempre aguardando convertir aquella búsqueda, en plenitud interior.

Para terminar esta tercera estrofa, el poeta no se queda con la ganas de impulsar en la fe, sobre el difícil y pesado rumbo en que se convierte el nuevo camino.

            (…)

            ¡Marcha derechamente detrás de tu destino,

            sin inquirir los días que faltan de camino,

            (…)

Sin duda, más que el directo y verboso consejo de seguirse o anularse a sí mismo, el cambio real se palpará en la espera, que se traduce en batalla contra los colmillos del tedio, y la conserva de la ecuanimidad.

El estanque de los lotos - Imagen pública
El estanque de los lotos – Imagen pública

XXIX- No más música.

El poema “No más música”, pertenece a la serie “Los Lotos”, que como dije, es la parte medular de la obra en cuestión.

Conformada por 58 poemas, esta parte central del poemario, se enfoca en la superación de cuestiones importantes, tanto filosóficas como religiosas.

Cuenta con secciones de pocolenguaje metafórico, considerando que después de “Los jardines interiores”, difícilmente se encuentra un Nervo cargado de imágenes, lo que al contrario, nunca dejara de ahondar en su misticismo; como en este caso que sobresalen las alusionesmísticas orientales y antiguas, principalmente hindúes y romanas.

“No más música” es una moneda de cambio entre dos importantes valores, una cara es la poesía, y la otra el amor.

Para alguien que no ama la poesía, el trueque parece de lo más simple; pero para otro que ha dedicado su vida a buscar, querer y serle devoto a la expresión primera, el perder la música es una cambio muy costoso; trágico como lo expone la primer parte del poema, pero finalmente gustoso por saber que lo que realmente vale de este mundo, es el amor, el puro amor.

En cuanto a la estructura interna de este poema, puedo decir que se divide en dos claras secciones.

La primera conformada por las dos estrofas iniciales, versa de la pérdida de la facultad para poetizar.

            Tú ya no eres poeta. (…)

Este primer verso es contundente, considerando que los últimos años de su vida, aunque siendo el poeta moderno más importante de Iberoamérica, Nervo perdió el respeto de muchos de los críticos y jóvenes bardos.

De antemano él sabía que su prosa, bajo la calificación de seudomoderna, no podía catalogarse, osadamente, como poesía.

La segunda estrofa de esta primera sección, comienza con el sobresaliente espacio que se le digna a la palabra “Nada” , por demás poco novedoso en la poesía Nerviana, pero sí peculiar en este poemario.

Aunque vuelve aparecer este desfasamientode margen e indicación alada, en el inicio de la tercera estrofa, con la palabra “Pero”.

Retomando la condena de la voz que le grita al poeta, que ha perdido todos sus dones y mercedes, hay unpar de imágenes griegas que son importantesde señalar.

La primera es que la Pitia o Pitonisa, era la enervada mujer que en los Oráculos revelaba los destinos; situación que deja muy en claro la influencia greco-romana, tan característica de los modernos, como también, en lo personal, la inclinación de Nervo por aquesto supersticioso, y en grado, místico.

La segunda es la mención de Sócrates, el máximo exponente de la filosofía clásica de Occidente; mención importante, porque un poeta, es quizá no tan estructurado como un filósofo, pero obligadamente también un pensador de la vida.

Todo esto para que la voz femenina, en paralelo, contunda con un estruendo:

            (…)

            “¡Y ahora, amigo mío,

            no más música…!”

            (…)

Si en esta primera parte el escenario parece ser de lo más melancólico, la segunda sección, de golpe abre con esperanza, como ya se dijo, con la preposición por excelencia apelativa: “Pero”.

Así continúa el intercambio diciendo que si perdió aquel sortilegio, es porque se le dará algo mejor, inclusive tratando con desdén al arte, diciendo que es un “ingenuo artificio, nimio a veces”.

Por la importanciay giro temático, a continuación de esto, se presenta el primer quiebre interno de esta segunda sección.

            (…), y se llama

            el amor, el amor por todo, a todos;

            (…)

Los siguientes tres versos, continúan la segura justificación de que el amor al que se refiere el poeta, es aquel en el que es de veras Dios.

El segundo quiebre interno, menor que el anterior, pero considerable por el hecho de que hay un cambio de temática, al presentar una comparación, está en los versos en que se confrontan,el Dios del amor, contra el Dios de la poesía; este último menor.

            (…) que aquel Dios menor, pomposo,

            triste o regocijado, que lloraba

            o creía en tu “música de cámara”:

            (…)

Importante el tono irónico que presenta en la frase marcada entre comillas; esto como si pareciere una mofa, reiterada, hacia el género poético.

Los dos versos que prosiguen, aunque de la segunda estrofa, marcan el penúltimo quiebre de esta segunda sección, y afianzan la nueva guía en la vida íntima y literaria del poeta.

            (…)

            El dictará desde hoy tu simple, grave

            (y acaso alada) prosa.

            (…)

Interesante en lo anterior, la determinación y zanja total contra el verso medido, que ahora denso y extendido, se anida en la prosa alada.

Lo que continúaen la parte media de esta tercera y última estrofa, es el diezmo que recibirá del amor:

            (…)

            de todo inútil fardo tan ligero,

            tan ligero de planta

            que los caminos no guarden tus huellas…

            (…)

Una promesa muy suave y muy bella, si tomamos un momento para meditar un poco lo positivo y sanador que imprime el amor en aquellos que aman.

El final de este poema, regresa a los hábitos de “Perlas Negras”, enigmático y saltando el ritmo y tema; de aquí que los últimos tres versos representen el último quiebre .

            (…)

            ¡Pero mirando mucho en la espesura,

            por ver si hay un dolor, una negrura

            que puedas alumbrar con luz de estrellas!

Conservo lo que escribí: al modo de “Perlas Negras”; lo que es insoslayable es que ahora se nota el cambio polar, del negro al blanco en el sentido.

Ahora Nervo cree en la luz, a la que se aferra tercamente para guiar su vida, para alumbrar sus dolores.

Plenitud

Amado Nervo - Imagen Pública
Amado Nervo – Imagen Pública

por Marcos Solache

A partir de 1910, con el ensayo “Juana de Asbaje”, se nota un Nervo, aunque apoyado en la prosa, no prosaico, pero sí extendido, claro, y supeditado a la simpleza a primera vista.

El proceso periodístico que obligó la situación económica del nayarita, cultivó un pensamiento y una prosa muy claras y simples, lo que mentalmente requiere de un crecimiento intelectual bastante complejo.

 Complejidad que sin duda, pasados los 40 años, Nervo tiene y expone, en varios de sus ensayos periodísticos.

Un ejemplo es “Brevedad”,de 1917, en donde el poeta comenta la simplicidad que busca en su poesía, cada vez  más cerca de la gente, pero arriesgando la aprobación de los antonomásticos intelectuales.

Sobre lo anterior, un pensamiento que compartió con Darío, en acuerdo, aunque quizá sin el tiempo o el gusto de haberlo practicado tan profundamente, como lo hizo Nervo.

“He llegado a la planicie de la montaña, entre picos y abismos… Ahora escuro el borrador, pero el verso claro…Llamo al pan, pan, y todo el mundo me entiende”1.

Sobre la denominada prosa poética de Amado Nervo, y más específicamente, sobre “Plenitud”, publicada en España en 1918, con un Nervo, después de la muerte de Darío en 1916, consagrado como el poeta moderno del momento;más que escribir un breve análisis sobre algunos de estos escritos, surgen algunas preguntas mucho más interesantes:

La primera es la que plantea la académica de la Universidad de Toulouse, Ana Vigne Pacheco; “Plenitud de Amado Nervo, ¿prosa aforística o poemas en prosa?”1.

Las siguientes, quizá mucho más subjetivas,son: ¿Qué es la poesía en prosa?, o más enigmática aún, ¿Qué es la poesía?.

La Srita. Vigne, en el respectivo ensayo citado en la bibliografía, determina una repuesta, que aunque diversamente documentada, me parece tajante y carente de perspectiva.

“No podemos decir que Plenitud es poesía, ya que de los 60 escritos incluidos en él, si acaso 3 o 4, arrebatan y elevan el sentimiento del lector a un plano poético”1.

Esta conclusión está respaldada por la opinión, igual, o en algunos casos mucho más severa, de críticos y entendidos de la poesía.

Daré el ejemplo de Rafael Cansinos Assens, y el de Luis Ignacio Helguera.

El primero argumenta que: “Plenitud es un adiós severo a la poesía de Nervo”1; mientras que el segundo dicta en una crítica mucho más segura: “La pretensión (de Plenitud) por el ahondamiento filosófico, acaba casi siempre en la superficialidad, la ingenuidad intelectual, o el sofisma más burdo”1.

Con estos ejemplos, queda muy claro que “Plenitud” tiene dos cabezas de jueces; por un lado, están los venenosos y pocas veces satisfechos, críticos de literatura; y por otro, el público general, lectores sin pretensión intelectual.

Amado Nervo - Imagen Pública
Amado Nervo – Imagen Pública

Para los primeros, “Plenitud” es la decadencia poética de Nervo; para los segundos, es quizá una obra filosófica cursi, amigable a la moda de época, directa y llena de practicidad en la comunidad.

 Si nos detenemos con estos argumentos,se puede concluir que la poesía es una institución de metro, rima y metáfora; y si aún sedesea ser más hermético, se puede decir que tiene algo de interno y evocador sentimental, inexplicable.

 Con lo anterior queda claro, que la poesía tiene un código invisible e invencible, en manos de los doctos literarios; que parece fueron designados de manera incógnita, para proteger los santos dogmas poéticos.

 Sobre los dogmas poéticos, hay que hablar de aquellos valientes que se han enfrentado a ellos, y nos han dejado un camino de libertad.

Al momento se me ocurren dos: Withman y Mallarmé.

 

Si la lengua inglesa y francesa tienen a estos grandes representantes, creo que la nuestra debe de incluir a Nervo como un serio presente, contra la roca draconiana de estudiosas e inamovibles formas.

Es cierto que con el tiempo, Withman, Mallarmé y Nervo, han sido considerados indiscutiblemente como grandes poetas.

Quizá en el caso del primero, reconocido póstumamente; encontramos una aceptación de su prosa,completamente poética.

Sobre los dos últimos, podemos dividir su obra en la normalmente guiada por los patrones de la época, y la experimental desde el planteamiento significativo de la poesía.

Aquellas composiciones dedicadas a Lincon, la volatilidad en el espacio, o la idiosincrasia de vecindad enmarcada como filosofía patronal;¿pueden ser consideradas obras poéticas?

Amado Nervo - Imagen Pública
Amado Nervo – Imagen Pública

Algunos, los severos, dirán que no del todo, o contundentemente que no; otros, la mayoría, que lo ignoran, y algunos despistados dirán que sí, sin saber por qué lo dicen; otros argumentarán su sí, con todo un respaldo dudoso, pero solamente ellos tres, los mismos autores, supieron si lo que hicieron fue, o no poesía.

En lo personal, soy de los que defienden a capa y espada, que para la poesía no hay juez que valga, únicamente la voz interna en el estado más sereno y seguro, respondiendo sí, o respondiendo no.

Ahora, casi cumplido el centenario de “Plenitud”, creo que encuentro entre los monósticos y dísticos que abundan en él, no solamente el propósito de exhortar al conocimiento de uno mismo, y reflexionar sobre los grandes enigmas universales, como Dios y la muerte; sino también un manotazo en la mesa que se niega a aceptar el dictado, que tristemente, Octavio Paz hizo sobre el poeta:

“La poesía de Nervo perdió con el cambio, sin que ganara la religión o la moral”1.

 

Estoy en acuerdo con la mitad de lo que argumenta Paz, no ganó ni la religión ni la moral, pero no perdió la poesía, al menos no la personal, que es finalmente por la cual escribe el poeta.

Lo anterior porque creo firmemente que Nervo se atrevió a escribir esto, y de esta manera, no solamente porque creía en la verdad simple y directa, sino porque la practicaba, y era un fiel representante.

Si “Plenitud” es un manual rosacruz o no, es secundario; lo cierto es que con este compendio, y el siguiente, “El estanque de los lotos”, Nervo marcó, tal vez para su vida, tarde ya, pero para los que quedamos, un vestigio temprano de interioridad y paz.

Sencillo y práctico, como ese respirar que debe sentirse en la plenitud. 

Nervo - Manipulación digital por Marcos Solache
Nervo – Manipulación digital por Marcos Solache

 

Bibliografía.

 

1.-Ana Vigne Pacheco. (2005). Plenitud de Amado Nervo, ¿prosaaforística opoemas en prosa?.Octubre 2014.UNAM, portal de revistascientíficas y arbitradas.Sitio web: http://www.revistas.unam.mx/index.php/rlm/article/view/26542

Damiana y El mago

Amado Nervo - Imagen pública
Amado Nervo – Imagen pública

por Marcos Solache

IX- Damiana se casa

La colección de “Los Jardines Interiores”, incluye una serie, entre segmento premonitorio autobiográfico, y narración poética sobre un amor ficticio mal logrado, llamada “Damiana”.

Lo cierto es que los poemas que giran alrededor de esta figura femenina, son un viaje completo en la experiencia del amar, con el sentido positivo de sobreponerse a la culminación mal lograda.

Sobre la vida personal, y más precisamente, amorosa, de Amado Nervo; sabemos que para estos años, me refiero a la publicación de “Los Jardines Interiores”, en 1905,  estaba apenas comenzando el idilio junto Ana Cecilia.

Curioso es, que esta serie parece una premonición a lo que viviría con Margarita, la hija de Dailliez.

Escribo lo anterior, tratando de prever el acto de solvente locura, que Amado Nervoen años posteriores, después de la repentina muerte de Ana, le proponga a Margarita, cumplidos apenas sus 18 años, que contraigan matrimonio.

Fue Margarita, presagio en Damiana; no lo podemos precisar justamente, quizá simplemente esto es parte de la imaginación y creación del poeta.

Al final de este triste paso, como muchos otros, seguramente, la sangre cumplió los cuidados que le brindó la familia Nervo a la hija de Larguillier, y termina por contraer nupcias con un sobrino del Nayarita.

Hube que haber escrito todo lo anterior, porque en lo personal encuentro en “Damiana”, una narración directa, leal y sincera, de este acontecimiento en la vida futura de Amado.

El noveno poema, intitulado: “Damiana se casa”, está dividido en dos secciones.

La primera la conforman las tres estrofas iniciales, y la segunda las últimas dos.

 

La primera sección, muy claramente, enmarca una serie de tres aparejos en la boda, aún no consumada: el ramo, la iluminación en el altar, y la bendición nupcial.

Las tres son cambiadas por el autor, por moneda de dolor.

 

El ramo no será esa flor, predilecta por muchos poetas, el azahar; sino los amargos pensares y desdichas.

 

            Con mis amargos pensares

            y con mis desdichas todas

            haré tu ramo de bodas,

            (…)

 

La iluminación que abrillantará los semblantes en los novios, no será del fuego que sostiene la parafina; sino los ojos velados y angustiosos.

 

            (…), serán dos mustias

            antorchas para tu altar.

            (…)

 

Si esto no fuera poco, para el momento cúspide de la unión, que es la bendición, el presbítero echará mano del agua bendita, que no será simple compuesto aguado; sino el llanto de la cuita que sin tregua brota en el poeta.

 

            (…)

            tu frente pura ungirá

            como con agua bendita.

            (…)

Toda la primera parte, comprendida en las primeras tres estrofas, se anticipa en tiempo, a la consumación de la boda; por lo tanto, y como se espera, la segunda parte se lleva acabo en tiempo, unos minutos antes de que Dios bendiga esta unión.

 

La segunda sección cuenta con dos estrofas, acomodadas a modo de diálogo, bien respetados los tiempos de intervención alternados de cada uno.

 

La primera estrofa de esta segunda parte, abre con la voz de Damiana, tratando de detener la serie de reproches en pena del poeta.

 

            (…)

            -Señor, no penes tu ceño

            me duele como un reproche.

            (…)

 

Ante esto, súbitamente, la voz del bardo, cambia la temática de la conversación, y exclama por el aspecto de la novia.

 

La respuesta con la que termina esta estrofa, es interesante porque parece que deja el espacio para creer. que la novia ha vivido una noche cautiva del amor.

 

            (…)

            -Es que pasé mala noche:

            el amor me quita el sueño.

            (…)

 

 Un amor que se insinúa subliminal hacia el poeta.

 

 

La última estrofa de esta segunda parte, continúa y termina con el encuentro conversacional entre la Damiana y el poeta.

 

Interesante es que los dos primeros versos estén espaciados a modo vertical, conformando una conversación frontal.

 

            (…)

            -¡Y te vas!…

                                   -Me voy, es tarde,

            (…)

 

 

Lo que prosigue esta última estrofa, es la despedida completa de Damiana, excusada en que el templo arde a la espera de su llegada.

A esto no podían faltar los buenos, pero quizás hipócritas deseos de ambos; tal vez más evidente el mal sentimiento por parte del poeta.

 

            (…). ¡Tu mal mitiga,

            señor, y Dios te bendiga!

            (…)

 

A lo que el poeta responde.

 

            (…)

            -Damiana, que Dios te guarde…

 

 

Atrasando un poco en perspectiva temporal, este poema, cabe decirse que el poeta estuvo desesperado en letra, por el amor de Damiana.

 

Y adelantando la perspectiva, se debe decir, que después de esta despedida, se sabe que ella lo busca arrepentida, rogando de vuelta su interés.

 

A lo que el poeta, orgulloso y soberbio, como no dudo, haya sido la personalidad de Nervo, se niega rotunda y felizmente, porque ha hallado algo mucho más grande, abolir su ego, y encontrarse plenamente.

Amado Nervo - Imagen pública
Amado Nervo – Imagen pública

I-El Mago

Para terminar estos breves comentarios sobre algunos poemas de la obra “Los Jardines Interiores”, escribiré acerca de uno que conforma la tercia con la que finaliza el poemario.

 

 Esta última sección del libro orbita con un mensaje diverso: “El Mago, El Retorno y Condenación del Libro”.

 

Estos tres últimos poemas no son seriados, ni aluden a la temática de la médula que conforma “Los Jardines Interiores”.

 

Aunque podría decir que el tema general de éstos, es la poesía; su presencia, continuidad y futuro en el mundo humano.

 

 

En el preciso caso de “El Mago”; este ser mágico, camaleónico, omnipresente en todo lugar que el poeta considera poético, sea como forma o simple presencia, que aparece con fuerza y belleza, no puede ser otro más que el Verso.

 

Presencia enigmática que guiará toda la composición, y no será, sino hasta el final, que revele su identidad.

 

 

Sobre la división de este poema, podemos decir que está conformado por dos partes; la primera, la más sustancial y diversa, se cimienta en las tres estrofas iniciales, que se encadenan a los dos primeros versos de la cuarta estrofa.

 

De manera súbita, aunque sin un quiebre significativo, la segunda parte la conforman los últimos dos versos de la cuarta estrofa.

 

 

La primera parte, con un estilo egocéntrico muy bien subrayado, enumera diversas presentaciones.

Para ser exactos, son siete apariciones que lapidan con un sonoro “Yo”.

La primera estrofa de esta primera parte, es muy sólida y física, al enmarcarse entre mamíferos y aves.

            Yo marcho,

            y un tropel de corceles piafadores

            (…)

                                               Yo vuelo,

            y me sigue un enjambre de cóndores

            (…)

 

Dos detalles aquí: la primera, y muy interesante, es el desfasamiento que da a la segunda parte, trasladando a margen contrapuesto el segundo “Yo”.

La segunda, es la sensación mutante que provoca la palabra enjambre unida a cóndores; vocablo en su primera acepción relacionado con las abejas, aunque en su segunda, a cualquier conjunto de animales o personas.

 

Estos detalles, como es de esperarse en un poeta entrado en la mitad de su treintena, nos muestran directamente el cuidado y precisión que coloca en cada palabra y espacio.

 

 

La segunda estrofa de esta primera parte, vuelve la presencia del protagonista más suave, y convierte al Verso en viento que toca en la frondosa selva y florestal.

 

            (…)

            Yo canto,

            (…)

            y es arpa inmensa el florestal.

                                   Yo nado,

            y una lírica tropa de sirenas

            va tras mí por el mar alborotado.

            (…)

 

Como leemos, repite la estructura de la primera estrofa, y la remata, alejando más al Verso de una identidad terrenal, colocándolo en un plano netamente mitológico.

 

 

La tercera estrofa de esta primera parte, conserva la estructura de las anteriores, y como es de esperarse, suaviza, a punto de éter y espíritu divino, al Verso.

 

            (…)

            Yo río,

            y de risas se puebla el éter vago,

            (…)

                                   Yo suspiro,

            y la aurora riza suspirando al lago;

            (…)

 

Interesante la segunda imagen, que se encadena al último verso de esta estrofa, y coloca un escenario, entre romántico y solemne, al ver temblar en suaves ondas, la superficie del lago al amanecer.

 

 

Aunque ya escribí que esta tercera estrofa conserva la estructura de las anteriores, esto desde el siguiente punto de vista: seis versos, con rima consonante, aunque muy específicamente, no conservada en el par del primer y tercer verso de cada una.

Es importante comentar que esta estrofa se distingue, no por la estructura externa, sino por el interior, al sustraer el alargamiento de la segunda parte, y complementar con un determinismo portentoso divino, a lo más.

 

            (…)

            yo miro, y amanece cuando miro.

            (…)

 

La idea del amanecer en la poesía, es un recurso muy usado en la poética de cualquier nación, y en esta serie, específicamente en “Condenación del Libro”, también empleada con este determinismo.

 

 

La última estrofa, en sus dos primeros versos,que conforma unión con la primera sección, contiene un resumen, a manera repetitiva, de las acciones del protagonista, que antes de revelar su enigmática y mágica identidad, agrega un acompañante:

 

            (…), y me acompaña el Universo

            como una vibración: (…)

 

Importante al Verso, adjuntarle el escenario infinito, aunque por lo expresado en sus acciones, en el planeta Tierra parece una escala microcósmica.

 

 

Decidí dividir este poema en dos partes, porque ciertamente, todo lo anterior es un preludio para la súbita presentación del protagonista, en el penúltimo verso.

 

            (…): Yo soy el Verso,

            ¡y te busco, y me adoras, y eres mío!

 

 Si la presencia del sustento creador en la poesía, no es suficiente para dividir el poema en dos secciones, lo es la voz externa del último verso, propia del poeta, hasta ahora desaparecida, reclamando su trabajo y posesión.

 

Trabajo que se revela como macro y mico, cambiante y riguroso, alto y bajo vibrante.

 

 

                                   TODO

                                   verso

                                   bella poesía.

Místicas

Amado Nervo - Imagen pública
Amado Nervo – Imagen pública

por Marcos Solache

XXXI- En el Camino

 

A la par de “Perlas Negras”, Amado Nervo publicó “Místicas”.

Una serie de poemas enmarcados claramente en el misticismo; tópico que será recurrente en el ideario de Nervo.

En esta ocasión, y con un cambio súbito, aunque no desmembrado del fondo, Nervo intenta aluzar su oscuridad, y se vuelve mucho más religioso; aunque no alcanza la espiritualidad que logrará en años postreros.

Cabe el apunte de que Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo y Ordaz, cual era su nombre oficial, y no el seudónimo por el cual lo conocemos todos, estudió el primer año de leyes en el Seminario de Zamora, Michoacán.

Situación que evidencia su plena formación católica; aunque muy pocas veces, como en este par de poemas, sacada a relucir en su poesía.

El poema “En el Camino”, está dedicado a uno de los héroes literarios más importantes del poeta: Leopoldo Lugones.

No solamente de Nervo, sino de muchos otros, como Borges, Cortázar, Alfonso Reyes, López Velarde; y casi cualquier otro que se quiera nombrar, ha leído y amado la obra del Cordobés.

Existe una triple visión de las figuras de Lugones, Dios, y la Poesía.

La aparición de Lugones es determinante en el epitafio de la dedicatoria, pero con un sentido encubierto hacia la Poesía; el Padre-Dios.

El poema está dividido en tres actos.

El primer acto, “Resuelve tornar al padre”, comienza con un mensaje de confort hacia Cristo Rey.

            No temas, (…), si descarriado

            tras locos ideales he partido:

            (…)

Sintetiza los daños y dolores del mundo en que ha vivido el poeta, constituido entre fantasmas, que ahora, frente a la verdad, se han vuelto escombros.

Ahora que quiere regresar al Padre, se ha animado a formar en su ánima un nido auténtico.

            (…)

            olvidando los sueños que ha vivido

            y las tristes mentiras que ha soñado.

            (…)

Este par de versos, en especial, son muy fuertes desde el punto de vista que las vidas humanas, están pensadas en sueños humanos.

Perder los sueños, o peor aun, develarlos como mentiras, es un enfrentamiento realmente profundo.

Este primer acto termina con la llegada al monte místico.

Viejo, con un báculo, no espera llegar a la punta de la montaña, se conforma con la falda, estar pegado alo menos reluciente del ente divino.

            (…)

            con andrajos de púrpura en los hombros,

            con el haz de quimeras a la espalda.

Un símbolo de humildad y de grandeza a la vez, el utilizar el color de los Césares, pero hechos jirones.

Cabe aclarar que lo de viejo, es quizá una asimilación a la madurez temporal, y hartazgo terrenal que espera el poeta del mundo, ya que con 28 años, es muy difícil pensar que lo ha logrado.

El objetivo de este primer acto, se enfatiza en el último verso, que es una figuración clara de quien lo llevará al Padre, es la poesía.

El haz de quimeras que carga; pero no pesa, porque es un hermoso y brillante fardo.

El segundo acto; intitulado, “De cómo se congratularán del retorno”, enmarca, como desde el título se prevé, un tiempo futuro, inclusive inexistente en el tiempo lineal del poema.

Si en el final de el primer acto, ha determinado por asistir hacia el contorno bajo de la montaña, este acto se convierte en ficción sobre el posible logro de llegar ahí.

La primera estrofa se separa de las siguientes tres, por ahondar en el pensamiento del poeta, previo al encuentro.

            Tornaré como el pródigo doliente

            a tu heredad tranquila; (…)

La similitud con la parábola del hijo pródigo es inevitable, como también lo es, en este sumergimiento antes del beso que le dará Cristo en la frente, las tinieblas en las que se concentraba el poeta.

                                    (…), y al inclemente

            resplandor de los soles tengo miedo.

            (…)

Las siguientes tres estrofas están encadenadas, y describen, como ya se mencionó, el encuentro con Cristo, que es un compromiso de unión eterna, por medio de un anillo de casamiento.

            (…)

            y dejarás un ósculo en mi frente

            y un anillo de nupcias en mi dedo;

            (…)

Tal como en la parábola de Lucas XV, 11-32; el regocijo del Padre por ver a su hijo resucitar después de haber muerto, se celebra con una gran comida.

            (…)

            y congregando del hogar en torno

            a los viejos amigos del contorno,

            mientras yantan risueños a tu mesa,

            (…)

El tercer acto; titulado, “Pondera lo intenso de la futura vida interior”, es digamos el inicio del poema, desde el punto de vista en tiempo.

En esta sección, el poeta piensa lo que será, si un día se atreve a dirigirse hacia su Padre.

El móvil para esta futura vida, es la idea de la posibilidad en Cristo, en paz y aislamiento.

Inclusive menciona la Cartuja, como posibilidad, me atrevo a decir real en su vida, de en algún momento internarse en el monasterio.

 

Coincide que la espera en la llegada al Padre, debe ser un encuentro íntimo, y en silencio.

 

            (…)

            Ahí, solo por fin conmigo mismo,

            escuchando en las voces de Isaías

            tu clamor insinuante que me nombra.

            (…)

 

Importante mención sobre el gran profeta judío, ya que se confirma que la preparación católica de Nervo, no se quedó únicamente en el dogma, sino que ahondó en la Sagrada Escritura.

El poema termina con un grito de alegría, perdido entre los pasillos de aquél monasterio callado que espera encontrar en su interior.

 

            (…)

            cómo voy a perderme en las crujías,

            cómo voy a fundirme en la sombra!

 

El último verso ratifica el comentario sobre que “Místicas”, está pegado a “Perlas Negras”, al punto de que la poesía de Nervo, en este tiempo, clama luz, pero solamente le responde la oscuridad.

Místicas - Imagen pública
Místicas – Imagen pública

XXXIII.- Ultima Verba

 

El título de este poema, como vemos, está en Latín.

Llama la atención, en esta serie, un poema entero escrito en este idioma muerto: Hymnus.

Sabemos que Amado Nervo era un hombre culto, dominaba el francés, tenía esbozos de griego, y como vemos, algún conocimiento del Latín.

Hay otro poema, de la serie dedicada al amor de su vida, Ana Cecilia Luisa Dailliez, Gratia Plena, que entona con la tradición de titular en esta lengua.

Ultima Verba, es un poema corto, que consta de dos intervenciones alternadas.

Abre el poema, con un manifiesto en dos estrofas del Alma, y continúa con una respuesta de Cristo en un terceto, y un espacio en cursivas que funge como escenario; y termina con una oración, netamente, de cada uno.

La primera sección, del Alma, está formada por la misma cuestión, que expresamente se enmarca en el libro de Job.

 

            Señor, ¿Por qué si el mal y el bien adunas,

            para mí sólo hay penas turbadoras?

            (…)

Lo que varía, a diferencia de la amarga experiencia del de Idumea, es que en esta ocasión, el principal reclamador, el Alma, recuerda, aun en el espasmo más desesperado, que hay bien, aunque por ahora solamente le corresponda mal.

 

Esta pregunta-reclamo, que en esta ocasión no hace el favorecido por Yahvé, sino el Alma, desde un sentido genérico, se enriquece con el correr de la primera estrofa, y el continuar de la segunda.

 

            (…)

            El látigo fustiga, pero alienta;

            el incendio destruye, pero arde,

            (…)

 

Esboza escenarios únicos, en donde se presenta la dualidad que afirma que con la destrucción, hay creación.

 

 

Después de la pregunta con que abre el poema, y la serie de ejemplos que sustentan el reclamo, es muy interesante el cambio de ritmo que obtiene al final de esta serie, al abonar un doble verso, para ejemplificar la tormenta y el arrebol en las nubes.

 

Ante esto, la respuesta de Cristo no se hace esperar:

            -¡Insensato!, y yo estoy en tus dolores,

            soy tu mismo penar, (…)

 

El dolor en Nervo fue una experienciamuy germinativa en su poesía, y como lo vemos, a partir de ahora, será tornada en aceptación, porque Cristo no solamente se encuentra en la tranquilidad, sino también, en la desesperación.

 

Lo que prosigue, es nuevo en la poesía de Nervo, ya que a margen coloca una descripción de escenario, en letras cursiva.

 

Detalle por demás, que evoca una construcción dramática, acorde con el diálogo que nos muestra.

 

            (…)

            Se pueblan los espacios de fulgores

            y se desgarra sus velos el abismo.

            (…)

 

Antes de esta precisión, era muy difícil imaginar que la plegaria del Alma era nocturna.

 

De nueva cuenta una conexión con la turbia oscuridad de “Perlas Negras”.

Como bien se indica en anterior, el desgarre de los velos, presume el amanecer.

 

Y así el Alma exclama: – ¡Luz!…

 

 

Interesante por demás, el final desfasado en margen de la sentencia de Cristo.

 

            (…)

            -Yo enciendo las albas.

 

                        Amanece.

 

Lo sobresaliente, no es totalmente porque parece que el verso está en movimiento con el girar de la Tierra, y el aparecer del Sol en el horizonte, sino también por la significancia plena que da al poema, ya que de nuevo, y ante toda la serie de ejemplos generativos que expone el Alma en las primeras estrofas, se guarda el más común, aquél que vivimos todos los días, el amanecer, como señal de que Cristo, siempre, absolutamente siempre, regresa a nosotros.

Perlas Negras

Perlas negras - Imagen pública
Perlas negras – Imagen pública

por Marcos Solache

XVII

“Perlas Negras y Místicas”, fue el primer libro de poesía publicado por Amado Nervo, en el año de 1898, con apenas 28 años.

No se puede decir que es un libro precoz, ni maduro, porque ciertamente, para la poesía no hay edad, ni pensamiento: solamente sentimiento.

El título de esta primera mitad, que es una serie numerada de poemas, muestra poesía figurativa y oscura.

Una vida tan negra como la de Nervo, fue la de Rubén Darío, que por cierto, aparte de influencia en el Nayarita, fue un gran amigo.

Sus vidas compartieron hechos fatales, que expusieron al crudo sus sentimientos.

En muchas épocas, como esta lo demuestra en Amado, ennegrecieron sus poesías.

Como poetas se entendían, y en el nacer poético de Nervo, se nota una gran influencia del Nicaragüense; será por la pasión francófila que compartieron, y el azur poético que martilló en sus primeras estrofas.

Diecisiete es un poema con paso; dedicado a la poesía que contesta a la pregunta: ¿Eres sombra?.

Si lo es, el poeta quiere cubrirse de esa penumbra perpetua.

Está conformado porcuatro estrofas, de las cuales podemos decir que las dos primeras son intentos a la puerta de la definición, y las dos últimas un encuentro sobre laprivada de luceros.

En estos primeros años, distingo un Nervo de época, modernista y preciso en sus versos.

Este poema, en toda su extensión, presenta una peculiaridad en la pausa, al agregar una sangría en todos los versos pares de cada estrofa.

Esto es muy interesante por el silencio, pero sobre todo por la marcación que da a ciertos complementos, que siempre nutren al anterior puesto en margen.

La primer estrofa pregunta a la poesía si es ave, porque el espíritu del poeta es un árbol macilento y desnudo por el soplo del cierzo.

            (…)

                        ni parlotea entre el ramaje el céfiro.

            No puedes reposar en este árbol.

                        Prosigue, pues, tu vuelo.

            (…)

Si la poesía es ave, no podrá posarse en el poeta, porque el viento del norte ha destruido la frondosidad con la que el viento suave de las alas del canario invocado, podrían cantar.

La segunda estrofa vuelve a la pregunta; esta vez suavizando más la presencia de la musa, cuestionando si es aquella rocío matinal, frescura, límpidos destellos, o llanto del cielo.

            (…)

            No hay un cáliz siquiera en donde puedas,

                        como diamante trémulo,

            lanzar, cuando el sol surge esplendoroso,

                        tus límpidos destellos.

            (…)

Para que llegue esa frescura al páramo seco que es la vida del poeta, habría que fecundar lo infecundable; por lo tanto, y como es de esperarse, la musa poética de Nervo, no es aquesto.

Como es anticipado, si no es nada de lo que se ha tocado, es porque el poeta, en esta época de su vida, encuentra todo negro y envenenado, aunque bello, por eso “Perlas Negras”.

Así invita a la sombra:

            (…)

                        anida en mi cerebro;

            protectora de lívidos fantasmas,

            (…)

Ciertamente, en esta ocasión, la poesía se viste de noche, aunque con un espacio de luz, astro, solo e imposible, que figura en el inefable ensueño.

Es esto, más bien un escenario de soledad, como lo afirma Rilke, único espacio en el cual la poesía germina.

Importante notar que esta tercera estrofa, termina con una peculiaridad gráfica, al unir las siguientes palabras con un apóstrofe: s´emboza.

Tiene importancia por la métrica octosílaba de los versos pares, como del ritmo y abolición cacofónica en el mismo.

Esto sin pensar, que se muestra claro que la terminación e inicio de ambas, son los generadores que movilizan esta seña.

La última estrofa es un sacrificio encadenado en la oscuridad; donde el poeta y la poesía, harán un caos, y quizá Dios, compadecido, haga surgir un mundo de esperanza, ventura y consuelo.

El poema termina siendo una buena y fervorosa intención desde la poesía.

Perlas negras - Imagen pública
Perlas negras – Imagen pública

XXXVIII.

 Es un tema recurrente en las mitologías de diversas culturas, el figurar la transición del día a la noche, como una batalla, y una retirada del guerrero luminoso.

Para este poema, numerado como treinta y ocho, tenemos una representación muy sutil y contundente de esta transición, que por pertenecer a las “Perlas Negras”, la mayor parte de él, la pasaremos en la noche.

El poema está dividido en tres partes, de dos estrofas cada una.

La primera parte es la lucha del sol agonizante, el cual culminasiendo un escudo de bronce abandonado.

            (…)

            y su disco anaranjado

            (…)

            en el campo sangriento, tras la brega…

            (…)

En la segunda estrofa deesta parte, el escenario es más bien nocturno, donde abren las castas flores, estrellas, y el espacio es de la luna, queinvade con nacarado coche.

            (…)

            y brega con los trasgos de la noche

            la rutilante cuadriga del día.

            (…)

Efectivamente, la última parte de esta estrofa, esboza los últimos esfuerzos de la brillante caballería del astro rey, contra aquellos duendes, paseantes nocturnos.

La segunda parte, como es de esperarse, enmarca el tema principal del poema, que no puede ser, sino música, canción, poesía envuelta en el bamboleo de las palmas, que más adelante generará como Naturaleza.

            (…)

            y en el palmar qu´enhiesto se divisa

            cada palma es laúd, en que la brisa

            (…)

Vemos el mismo recurso de pegar dos palabras en esta estrofa, así como en la siguiente, un rescate en el anticuario del vocabulario, de nuevo para ajustar sílabas al metro, el uso de la contracción do, por donde.

Hay que puntualiza muy bien el escenario de la brega, que es exactamente en el horizonte, donde la línea del crepúsculo violado, pierde su último hálito.

Es aquí donde la parte final de esta segunda sección, exclama la queja mortal.

            (…)

            una queja de duelo: ¡cada fronda

            suspira la salmodia de la muerte!

            (…)

La tercera parte, hace una pausa futura, al imaginar lo que haría el Sol al despertar la mañana.

            (…), con sus centellas

            asaetando el piélago sonoro;

            (…)

Veamos esto como una orquesta nocturna, surgida por la virtud del silencio en la noche.

Resalto el final de esta estrofa, por la nutrida imagen que nos da de la aurora estrellada.

            (…)

            cuando entronen sus párpados de oro

            con pudores de virgen las estrellas.

            (…)

La última estrofa de esta tercera parte, sin que amanezca, en el mismo estado futurista comentado en la anterior; el poeta pide sobre el ara del cielo, que se cambie el son de duelo, por un himno santo de vida.

            (…)

            donde fulgura el sol como custodia,

            en vez de su tristísima salmodia,

            cantará el himno santo de la vida.

Aunque negro, Nervo sembró, desde esta época, un resquicio de esperanza, y eso lo demuestra claramente en estos dos poemas.

La suave patria (Parte II)

López Velarde - Imagen pública
López Velarde – Imagen pública

por Marcos Solache

Para 1921, la situación de identidad nacional era de lo más confusa.

La Patria estaba devastada, desacomodada, los grandes terratenientes habían perdido grandes porciones de tierra, la clase marginada seguía siendo la explotada; mas dentro de todos estos cambios y regularidades, se asomaba la clase media baja, para dirigir al país.

Hacían falta ideas, un gran artista o pensador que diera la fórmula para la nueva Patria; que redondeara el pasado azteca, la época colonial, la turba antiporfirista, y las demandas revolucionarias.

Que pusiera todo el pasado ideológico demandado, y le diera una nueva veleta.

Una guía íntima.

 Esa es la propuesta de “La Suave Patria”; un concepto de nueva Nación, unida e interior.

Amar los paisajes, la flora, la fauna, todo la cornucopia generosa y variada que ofrece esta tierra; pero ahora desde adentro.

Un enfoque directamente espiritual.

En esta ocasión, y como su función lo amérita, López Velarde hace una pausa a la enumeración gráfica escénica del país, transportándonos en un breve y general recorrido, a la caída de Tenochtitlán.

Utiliza el ejemplo más representativo, el último tlatoani, el águila que desciende: Cuauhtémoc.

Esta sección se conforma de cuatro estrofas.

Abre con un dístico que introduce enalteciendo y justificando al antepasado, por eso abuelo, pero joven por haber sido asesinado a corta edad.

Comenzando la segunda estrofa, desde mi punto de vista, eyectan de orden los adverbios del primer verso; prescindibles quizá.

Continúa con el encuentro entre el blanco y el indígena; esta vez enalteciendo el nopal sobre el rosal.

            (…)

            a tu nopal inclinase el rosal;

            (…)

Lo que prosigue en esta segunda estrofa, es una imagen extraña, al insinuar que a la muerte del guerrero mexica, serán llenadas sus cenizas con responsos victoriales.

Cabe decir que el responso es un canto católico fúnebre, y la precisión de los intelectuales en el uso del latinismo victorial.

Como Octavio Paz lo anticipaba; López Velarde nunca fue un mexicano comprometido ni importado en nuestro pasado prehispánico, al grado, como ahora lo vemos, de insinuar una ceremonia católica fúnebre para la última gran imagen de Texcoco.

La tercera estrofa es un desliz para poder introducir la imagen de la moneda en la última.

Sobre esta difícil parte, que funciona como coyuntura hacia el final del Intermedio, vemos engendrarse en el borrador, un dístico anterior, alusivo a Cortés y al México castellanizado con j.

Creo que sale bien logrado el poeta, al eliminar lo anterior, y salvar en la línea la continuidad hacia la última estrofa.

Quizá vale comentar la comparación con los dirigentes-dioses romanos, en donde el Joven abuelo, sale altivo y gallardo, desnudo y bravo.

            (…)

            tu cabeza desnuda se nos queda,

            hemisféricamente de moneda.

            (…)

Cierto es que el perfil del héroe mexica, ha estado en diversas monedas, en distintas épocas.

Pero esto no es lo que interesa al poeta, sino la moneda espiritual en que se ha fraguado el dolor que sufrió agonizando.

López Velarde - Imagen pública
López Velarde – Imagen pública

Ahora bien, no es el dolor físico que le provoca reducir sus plantas a cenizas, sino como bien lo intuye el Jerezano, son los anómalos detalles que rodearon la caída.

                                   (…): la piragua

            prisionera, el azoro de tus crías

            el sollozar de tus mitologías,

            la Malinche, los ídolos a nado,

            (…)

Imágenes que directamente enmarcan el derredor devastado de la antigua Tenochtitlán, sitiada en noventa días.

Todo lo anterior terminó con la esperanza del mandatario azteca, pero López Velarde quiso darle una estocada más profunda, y por encima de todo, enaltece al amor y aquellas relaciones simbióticas que vitalizan, o en su ausencia, asesinan.

            (…), haberte desatado

            del pecho curvo de la emperatriz

            como del pecho de una codorniz.

Para Velarde, y el derecho poético con el que cuentan todos, fue la separación de Ichcaxóchitl, lo que mató a Cuauhtémoc.

 

Segundo Acto

Se cuenta que Jorge Luis Borges sabía de memoria “La Suave Patria”.

No es de sorprender, es un gran poema.

Quizá como en ningún otro, vemos el ideario de Velarde fijo, sabiendo premeditadamente el propósito de la composición completa.

Aquí no hay una exposición de sentimientos personales, sí internos, sí de incumbencia por ser la Patria el tema primoroso en cuestión, pero no de aquellos que desgarraron su vida entera.

Toda la madurez poética, estilística y estructural de López Velarde, está perfectamente sintetizada en esta obra.

El Segundo Acto, como es de esperarse, continúa las escenas encaminadas desde el Primero.

Las primeras tres estrofas enmarcan muy claramente acontecimientos de provincia.

La segunda por ejemplo, se dedica a la vestimenta del mujerío; con la blusa corrida hasta la oreja, y la falda bajada hasta el huesito.

Imágenes por demás hechas, a la mujer católica, piadosa y moral.

Subrayo el paralelismo de la falda hasta el huesito, con el poema ya comentado “El Sueño de la Inocencia”.

Así entonces, Ramón toma recuerdos de Jerez, para comenzar la última parte de su obra magna.

Como en la tercera estrofa; en donde muy colorida, y aunque parezca solemne escena, nos transporta a la madrugada de la mejicana, que muy apurada, con el tápalo lleno de dobleces, lleva el estreno que se pondrá en la mañana.

Antes de continuar de la provincia a la Capital, quiero comentar los símbolos interesantísimos que aparecen en la primera estrofa:

            (…)

            tus hijas atraviesan como hadas,

            o destilando un invisible alcohol,

            vestidas con las redes de tu sol,

            cruzan como botellas alambradas.

            (…)

La imagen es hermosa, si comenzamos a poblarla desde las botellas alambradas, refractando los rayos del sol, con el leve olor a alcohol; todo eso compuesto sobre un tono mágico, al magnificar los envases como seres místicos: hadas.

La suave patria, manuscrito - Imagen pública
La suave patria, manuscrito – Imagen pública

Después de insinuar la pobreza de la Patria, quien vive al día, esperando el milagro de la lotería, esta vez igualada con la suerte de la sota moza; situación por más contemporánea en cualquier época; Ramón cambia abruptamente el escenario, y quiere raptar a la Nación, desde la Capital.

Antes de pasar por el mercado y ver a la vendedora de chía, en la cuaresma opaca, y subirse al garañón con matraca entre los tiros de policía, comentaré el dístico previo.

            (…)

            Te dará, frente al hombre y al obús,

            un higo San Felipe de Jesús.

            (…)

Leemos como enlaza la imagen del Palacio Nacional, al menester del patrono de la Ciudad de México, quien se cuenta, el día de su muerte, una higuera seca, reverdeció y dio frutos.

Ya con la Patria en ancas, desde las entrañas que no niegan asilo, el poeta comenta, a son del oficio, el análogo de todos los bardos mexicanos, con los cadáveres hechos poma, de los cuales no olvidamos sus cantos de ave; a quienes la juventud llora y la Suave Patria oculta.

Dentro de las muy peculiares cosas por las que se distingue este Segundo Acto, es porque es un sube y baja de emociones; después de la pensativa estrofa que acabo de comentar, entona la diversidad climática de México.

            (…)

            Si me ahogo en tus julios, a mí baja

            (…)

            frescura de rebozo y de tinaja,

            y si tirito, dejas que me arrope

            en tu respiración azul de incienso

            y en tus carnosos labios de rompope.

            (…)

Termina la encrucijada de imágenes, con un canto alto, que no podía ser de otras, sino de su grande tormento y pasión: las mujeres.

            (…), con bravío pecho

            empitonando la camisa, han hecho

            la lujuria y el ritmo de las horas.       

            (…)

Ciertamente es una imagen de prostitución, muy al estilo decoroso y temeroso del poeta, que nos deja saber que esa alegría y tristeza que viven estas duras mujeres, también forma parte del Himno no escrito de nuestro País.

Toda esta escenografía, termina con la petición más sincera hacia la Patria:

            (…)

            sé siempre igual, fiel a tu espejo diario;

            (…)

Recordar o vivir una época de oro, es pedir la permanencia; aunque lo interesante de esta petición no es la solución en un tiempo, sino el redondeó de una historia cambiante, conservando todos los rasgos tradicionales, desde los indígenas, hasta los más modernos.

            (…)

            Sé igual y fiel;

            (…)

El mensaje principal está muy claro, pero López Velarde no nos iba permitir cerrar “La Suave Patria” sin tener una cara de duda.

Así, y como es de esperarse a través de varios ejemplos que he dado, el final de este poema es de los más herméticos, al punto de tener varias suposiciones, inclusive me atrevo a decir, todas vanas.

            (…); y un trono

            a la intemperie, cual una sonaja:

            ¡la carreta alegórica de paja!

Comentarios de peso sobre estos versos, tenemos por ejemplo el de José Emilio Pacheco quien afirma que la carreta alegórica de paja es la inexistente en el pasaje de Ruth.

Otros, como el del compilador de esta obra, José Luis Martínez, respaldado en la amistad del pintor Saturnino Herrán con el poeta, lo relaciona al tríptico del Bosco, “El Carro de Heno”.

Ciertamente más cercano a la escena por ser carreta que aunque se nombra de heno, por el color dorado, asimila a la paja.

Otros puntos en común, son el trono que representa la alta carreta a la intemperie, con una extraña escena de seres cantando, bajo la mirada de Cristo.

Parece más acertado, aunque ciertamente, en lo personal me parece abrupto creerlo del todo.

En el borrador tenemos la pista de que en el Primer Acto, específicamente en la séptima estrofa, escribe entre paréntesis “la carreta de paja”.

A esto lo envuelve una escena de mortaja, el trono, y el aire libre.

Vemos ya gran parte del final, desde antes de que se concibiera la mitad del poema.

En lo personal encuentro esta escena alegórica, muy propia del artista, indescifrable para los demás, y por esta cualidad, adaptable para todos.

Esa es la magia de la poesía, un escenario propio y diferente para cada par de oídos y par de corazones que la miren.

 

Bibliografía:

 

López Velarde, Ramón.  (1994). Obras, compilado por José Luis Martínez.  Serie de Literatura Moderna, Pensamiento y Acción. Fondo de Cultura Económica, México.

La suave patria (Parte I)

La suave patria - Imagen pública
La suave patria – Imagen pública

por Marcos Solache 

Proemio

Como ya he mencionado, en los últimos años de su vida, Velarde dejó todos sus cargos burocráticos y se dedicó a la docencia y publicación en revistas.

Para estas fechas, redactaba en la respectiva, llamada “El Maestro”.

En este espacio, que por cierto será cual publique “La Suave Patria”, primera y póstumamente, en el número de Junio de 1921; encuentro también, un resquicio previo y muy claro al poema, en el número de Abril del mismo año.

Un ensayo que está presente en la recopilación de “El Minutero”, “Novedad de la Patria”, donde claramente leemos concepciones anteriores, e ideas fundamentales que se desenvolverán en el último poema corregido por Velarde.

El poema está dividido en un Proemio, un Primer Acto, un Intermedio, y un Segundo Acto.

La declaración comienza con la voz del poeta, alzándose en el foro, a la manera de un tenor, para contar una parte de nuestra historia, cortar a la epopeya un gajo.

Deja muy en claro que por unos momentos, su canto ya no será dirigido a la exquisita partitura del íntimo decoro.

Aquí no hay mujeres amada, ni religión a cual postrarse.

Nos prepara para navegar, andar, volar; de cierto y directo modo, abarcar la Patria entera.

La virtud de contar con el borrador completo de este poema, nos permiten apreciar e intuir, no sólo la génesis de esta pieza, sino la corrección y depuración que llevaban sus obras.

El caso del inicio del poema, no es dudoso, aunque tenga una rotación en los últimos dos versos de la primera estrofa.

Un caso sobresaliente es la tercera estrofa que es cortada de tajo; de los cinco versos que la componían, termina haciendo un suave y bien acompasado dístico.

             (…)

            Diré con una épica sordina:

            la Patria es impecable y diamantina.

            (…)

 Resalto la palabra sordina, porque será parte fundamental del tono suave que nos conducirá al interior propio de nuestra Patria.

 Termina el corto proemio, con la primera de las varias alusiones a la Nación Mexicana.

            (…)

            Suave Patria: permite que te envuelva

            en la más honda música de selva

            (…)

Específicamente la alusión a la selva, se refleja paralela en el poema “El Son del Corazón”, donde el alma suena a son de selva, donde él se encuentra envuelto por la fronda parlante, ahora desea envolver a la Patria, pero recordando que ella fue quien lo moldeó a él primero.

Desde el inicio de esta serie de opiniones sobre parte de la obra de Velarde, remarqué la dificultad, no sólo para el poeta de cerrar sus composiciones, sino de terminarlas por comprender.

 Parte del propósito de la poesía es hacerla pensativa, no con un alto grado intelectual, sino personal expulsiva.

 Para el final del Proemio hay varias suposiciones:

La primera es un recuerdo infantil de Jerez, y alguna tala importante en el atrio, adonde todo el pueblo acudió.

La segunda, y más elaborada, es de Juan José Arreola, que asegura que la tala de árboles era una costumbre druida, en la que se cosechaba madera, a la madre, como cortar el vellón de la tierra, para resurgir la vida.

Era un motivo de celebración, por eso las risas y gritos de las muchachas.

Con dudas y más, finalmente es una introducción desde el recordatorio, donde Ramón quiere levantar la voz para laurear a la Patria impecable y diamantina.

La suave patria - Imagen pública
La suave patria – Imagen pública

Primer Acto

A la repentina muerte de Ramón, acudieron exaltados las grandes personalidades políticas de la época.

El presidente Álvaro Obregón declaró tres días de luto nacional; y el en ese entonces rector de la Universidad Nacional, José Vasconcelos, se encargó de ser pionero para que Velarde, su obra, y “La Suave Patria”, perdurarán a través de las décadas.

 ¿Con esto se le hizo justicia a Velarde?.

Quizá a la fama que cualquier humano sueña: sí.

Pero el hacerle justicia a su obra, no era precisamente hacer justicia al espíritu del poeta.

Porque quizá para sí mismo, nunca fue el bardo amado por una sola mujer.

Sin duda “La Suave Patria” es un poema ambicioso.

Lo anterior porque intenta abarcar en imágenes oportunas, todo el territorio nacional.

Así, “La Suave Patria” se abre como un abanico policromo de colores, animales, texturas, y escenas de urbanidad.

En el Primer Acto, en doce estrofas, experimentamos un viaje súbito y veloz por diversos paisajes mexicanos.

            (…)

            y tu cielo, las garzas en desliz

            y el relámpago verde de los loros.

            (…)

Después de la primera estrofa, acompasa con un dístico.

Estructura muy común en este poema, sobre todo para suavizar las medianas estrofas, con escenas leves y contundentes.

Aprovecho para dar otra anotación: esta referente a la evolución del borrador, en el cual se nota claramente como la mayoría de las estrofas que son dísticos, experimentaron una transformación de eliminación, siendo primeramente estrofas de mayor número de versos.

Ramón López Velarde - Imagen pública
Ramón López Velarde – Imagen pública

A continuación un muy buen ejemplo de esta estructura:

             (…)

            El Niño Dios te escrituró un establo

            y los veneros del petróleo el diablo.

            (…)

Primero comentar que la alusión al Niño Dios, es un término muy mexicano, de la niñez de Jesús; esto puede aludirse desde el nacimiento en el pesebre, o hasta que se perdió en el templo a los doce años.

A parte a esto, podemos leer la visión del poeta, que por cierto vivimos ahora más que nunca; la lucha por la energía de hidrocarburos, donde las compañías mundiales más grandes, explotarán esos veneros azuzados por el diablo, hasta que reviente la Madre Naturaleza.

 Sobre la Capital, que sabemos vivió por algunos años, y sobretodo los postreros, una pequeña alusión.

                           (…), cada hora vuela

            ojerosa y pintada, en carretela;

                           (…)

La carretela era un automóvil pequeño, en el que en ese entonces se transportaban las cortesanas.

 

Con esto el poeta deja muy en claro, el asombro que siempre le suscitó la Capital, sobretodo en la vida sexual.

 

 

Quizá el discurso del progreso en México se acuñó muchos años atrás, pero no sería sino hasta Porfirio Díaz, que toma realmente una connotación mundial.

 

Y qué mejor ejemplo que conectar a todo país por medio del ferrocarril.

 

Así Ramón alude que aún queda mucho por cubrir; lo que va, es apenas un tren que corre por una juguetería.

 

            (…) tu casa todavía

            es tan grande, que el tren va por la vía

            como aguinaldo de juguetería.

            (…)

 Después de esta estrofa, una continuación especial y referente al progreso ferroviario, también en terceto, como nombré particularmente en la obra de Velarde, tríptico.

 

            (…)

            Y en el barullo en las estaciones,

            con tu mirada de mestiza, pones

            la inmensidad sobre los corazones.

            (…)

 

Continúa el tono de fiesta, con la atractiva tradición provinciana de los fuegos artificiales.

 

            (…), antes de saber el vicio,

            del brazo de su novia, la galana

            pólvora de los fuegos de artificio?

            (…)

Una anotación especial en esta estrofa, es el sentimiento de rompimiento a través del vicio.

 

 En esta ocasión la imagen colorida de la noche que asusta a la rana, es nublada por el futuro que seguramente ahogará al hombre, para no poder nunca más, salir con aquella candidez que tomaba a la novia, a ver los fuegos de artificio.

 

 

Aunque es un poema colorido y festivo, López Velarde no deja de rayarlo tenuemente con su tristeza existencial.

 

Sobre la estrofa que lo sigue, siendo de las más abundantes en color, solamente comentaré una muy personal interpretación sobre el siguiente verso:

 

            (…)

            y con tu pelo rubio se desposa

            el alma, (…)

Imaginar pelo rubio en nuestro país, es imposible, por lo que aludo lo anterior a las hebras güeras que echa el maíz cuando está empezando a jilotear.

La suave patria - Imagen pública
La suave patria – Imagen pública

 

 

Ya aludió al petróleo, una importantísima fuente económica en nuestro país; en la siguiente estrofa menciona otra muy importante, sobretodo por haber nacido en un Estado minero y platero.

 

            (…)

            Tu barro suena a plata, y en tu puño

            su sonora miseria es alcancía;

            (…)

 

El Porfiriato fue uno de los tiempos en los que se acuñómás monedas de plata, aunque siempre este metal, como el oro, han formado parte de la reserva económica nacional, fue en ese tiempo cuando la gente podía decir que tenía una alcancía con monedas de plata, literalmente.

 

En lo que respecta a la sonoridad, resulta fácil relacionar mucho más la del bronce, será por las campanas, que la de la plata; quizá de ahí lo de la sonora miseria.

 

 

Las siguientes dos estrofas, invitan a cualquiera: sea triste o sea feliz, recién nacido o niño; a dejarse abrazar por la Patria.

 

            (…)

            y luego te regalas toda entera,

            suave Patria, alacena y pajarera.

            (…)

 

Con estas dos estrofas, deja muy en claro que México es un país de amor, sin reservas, sin espalda, solamente brazos para adaptar a cualquiera.

 

 

Para finalizar una estrofa de catorce versos.

 

 Realmente atípica por su extensión en todo el poema, aunque bien se pudo haber dividido en tres, esto siguiendo los tres puntos y aparte que mantiene.

 

Aun así, agrada la continuidad que da al tema en cuestión: el trueno.

 

            (…)

            Trueno de nuestras nubes, que nos baña

            de locura, (…)

            requiebra a la mujer, sana al lunático,

            (…)

 

Ciertamente esta es una de las estrofas más abstraídas a la concepción personal, por enlazar diversas escenas humanas, al tronido de la tormenta.

 

            (…)

            Trueno del temporal: oigo en tus quejas

            crujir los esqueletos en parejas,

            oigo lo que se fue, lo que aún no toco

            (…)

            y oigo en el brinco de tu ida y venida,

            oh trueno, la ruleta de mi vida.

 

El vaivén del trueno termina por ensordecer al poeta, escuchando como copula una pareja, su pasado, el futuro, el paso del rayo que viene, y trae consigo el sonido aturdidor.

 

La vida que fue Velarde, un ir y venir, rodar por todos los huecos metafísicos, hasta hartarse de existir, nunca encontrarse, como la bola en la ruleta que siempre gira, y mejor opta por salir del azar, y terminar con su vida.

 

 

 

Bibliografía:

Ramón LópezVelarde, compilado por José Luis Martínez. (1994). Obras. México: Fondo de Cultura Económica. Serie de Literatura Moderna, Pensamiento y Acción.

Zozobra

Zozobra - Imagen pública
Zozobra – Imagen pública

por Marcos Solache

Que sea para bien…

Después de haber publicado la segunda edición de “La Sangre Devota”, la vida de López Velarde, se resume en cuatro años de mucha poesía.

Poco más de setenta poemas, más de las dos terceras partes de ellos, de origen completo en este corto tiempo.

Concluida la mitad de este periodo, sea pues el año 1919, publica su último libro en vida: Zozobra.

Este primer poema en cuestión, “Que sea para bien…”, es un recuerdo muy guardado de Fuensanta.

Por su alto tono profano, inclusive puedo suponer temor a publicarlo.

           Ya no puedo dudar… Diste muerte a mi cándida

            niñez, (…)

Lo comprueba el hecho de que la mujer, siempre fue para el poeta, una transposición religiosa.

Y quién sino Fuensanta, la que robó su niñez con olor a sacristía.

Aun el ultraje, y como claramente lo expresa el título, “Que sea para bien…”.

Esta expresión de sumisión ante lo perdido, o robado, demuestra humildad, uno de los valores más importantes que infunde la Iglesia Católica.

Así de nueva cuenta se comprueba que López Velarde, lleva la religiosidad a un plano profano, por colocar a la mujer como su dios cristiano.

Pero que todo sea para bien.

El poema cuenta con siete estrofas de metro irregular, aunque con rima clara.

Anotaré que lo moderno de López Velarde, aunque le pese al espíritu de Octavio Paz, quien por cierto lo consideró como un poeta medianamente grande, se debe a dos cosas:

La primera es que rompe con la convención del metro en muchos de sus poemas, aunque sin poderlo considerar como verso libre, ya que mantiene algunas nociones rígidas.

Por ejemplo, número de versos por estrofa, y en general no abandona el ritmo.

A lo anterior agregar la innovación en puntuación gráfica, al incrustar pausas cadentes en singulares versos.

En esta composición destaca el uso interno de tres puntos seguidos, o un doblete de guiones, realmente atinado.

Sobre esto repetir que tiene cortes abruptísimos en versos, esto para subrayar últimas palabras, o trastornar el ritmo.

Quizá lo segundo es que introduce un lenguaje metafórico con un considerable grado de abstracción personal.

Aunque nunca ha sido considerado un poeta culto, creo que tiene un manejo abundante de vocabulario.

Quizá en muchas veces no preciso, como lo demuestra en varias ocasiones José Emilio Pacheco.

Lo anterior lo convierte en un poeta de tiempo. Pero qué lo hace inmortal.

Ramón López Velarde - Imagen púbica
Ramón López Velarde – Imagen púbica

El sentimiento

Un punto a favor sobre la innovación de Velarde, y revisando un poco su correspondencia, me encuentro con que el último poema de Zozobra, “Humildemente”, por cierto el único de toda su poesía, dedicado a su madre y hermanas, figuras por todo importantísimas en su vida, fue hecho a deseo de los críticos.

Él mismo confiesa a Fernández Ledesma, que este poema es una creación limpia en técnica y brillantez, como para demostrar a los críticos, que él puede hacer que vean, lo que él quiere que vean.

Actitud de más soberbia del poeta, muy al contrario al perfil de valores que nos muestra en sus poemas.

Situación que nos aclara, que la poesía no es la verdad completa de una persona, por muy profunda y auténtica que sea.

Continuando el recorrido simbólico de este poema, me encuentro un par inscripciones altamente profanas.

El poeta no se detuvo en pequeñas comparaciones, sino que en esta ocasión es descarado a lo más.

            (…) Consumaste el prodigio

            (…), sustituir mi agua clara

            con un licor de uvas… (…)

Quién no recuerda el primer milagro del Nazareno, ahora en manos de Fuensanta.

Si bien todo es literario, subrayo todo, por jugar contra el Evangelista Juan, y pensar que él también poetizo al Hijo del Hombre; me parece que en esta ocasión hubo falta de respeto.

No solamente se queda en la Sagradas Escrituras, sino que abunda en la Tradición, y aventura.

            (…). Y mis ojos te ven

            apretar en los dedos – como un haz de centellas-

            éxtasis y placeres. (…)

 

Recordar aquí la imagen de la Virgen Inmaculada, extendiendo las manos, quizá ahí una ligera variación, pero manteniendo el haz de centellas, aunque profanando descaradamente que los que vienen de Fuensanta son de éxtasis y placeres, y sabido es que los que vienen de la Virgen son de caridad, fe y esperanza.

Las siguientes cuatro estrofas, dan un giro mórbido y oscuro, al colocar la imagen pálida de los últimos días de Josefa de los Ríos.

Ahora convertida en mujer volcánica.

            (…)

            Tu palidez volcánica me agrava.

                                    (…) ¿O, quizá,

            te quedaste dormida en la vertiente

            de un volcán, (…)

El final es un deseo por encontrarse en la vertiente de ese rostro cenizo, pero dador fulgurante de goce

Toda la poesía amorosa de Ramón, espera ser concluida en otro mundo, en lo que para él sería el Paraíso.

Como anotación final y quisquillosa, resalto una serie de sustantivos de la cuarta estrofa.

            (…); emoción, ave, sol…

Me llaman bastante la atención, porque es un estilo de enumeración que repite en el poema “La última odalisca” de 1919, mientras que “Que sea para bien…” está fechado en 1916.

Lo comento porque ciertamente, esta serie de palabras, refleja otro tono y madurez del poeta.

Quizá porque retocó este poema en los límites de la publicación de Zozobra.

 

Mendigo

 

Si bien, nunca se podrá alcanzar una idea completa y clara de lo que es una persona, puedo intuir, a través de diversos escritos, cualidades claras de Velarde.

Siempre he pensado que aquellas personas que leen por gusto, buscan un refugio alterno a la realidad, aunque su aportación, si bien importante, es realmente pasiva.

Efectivamente, aquellos que escriben, lo que sea y como sea que lo hagan, son factores activos en la transformación de la sociedad, y no porque sus escritos vayan a cambiar al mundo, sino porque están cambiando, radicalmente, ellos mismos.

Realmente no puedo imaginar un mundo donde todos sean escritores, porque sería un mundo mejor.

Sin más nostalgias, es muy clara la postura radical de Velarde.

Si bien sus poemas, no tienen ni vísperas revolucionarias, es muy claro, sobretodo en sus críticas y algunos otros escritos en prosa, su postura antigubernamental y en general pesimista del país.

Sobretodo después de que Carranza es asesinado, y Obregón se convierte en Presidente de la República; Velarde decide dejar su función auxiliar en Palacio de Gobierno, y así desentenderse completamente de las cuestiones burocráticas en sus últimos años.

Aprovecho para abundar que es injusto que se llame el Poeta de la Revolución Mexicana, cuando son muy claras dos cosas.

No es víctima directa de estragos de la guerra, y su referencia poética a este tiempo patriótico, es realmente muy poca, serán uno o dos los poemas que toquen suavemente el tema.

Algunos dirán que “La Suave Patria” lo vale todo para ser considerado como tal, pero esto lo discutiré en dos entregas más adelante.

Esto sin decir que su poesía fue personal, de sentimientos asfixiados, no de eventos políticos, ni mucho menos dadora de estandarte ideológico.

En “El Mendigo”, abusa, como en casi toda su poesía, del papel egoísta para vaciarse cósmicamente.

Es una pieza brillante por su tono personal, sufrido, y como en pocos, metafórico.

            Soy el mendigo cósmico y mi inopia es la suma

            de todos los voraces ayunos pordioseros;

            (…)

 

Me parece claramente que estamos frente a una confesión ante el Universo.

Muy pesimista, pero como cualquier pesimismo humano, rociado tenuemente de esperanza.

Recrea imágenes ya comentadas; como la espuma, eterna inexistente, o las cintilaciones de los luceros, explicativas de la intermitencia permanente, sea terrena o idílica.

Con cuatro estrofas largas, en esta ocasión no demuestra afinación estilística, más bien un vómito subyugado a su papel de mendigo en el amplio Cosmos, alargando la estancia en la gravedad universal carente de propósito.

Para embadurnarnos de esta pútrida sensación, abandona todo el poema en un escenario desértico: La Tebaida.

No pierde la similitud testamentaria, y esta vez hace uso de la tradición judía, y se coloca en la misma situación que el gran profeta Elías, sólo que a diferencia de este, Velarde es albureado por los cuervos que manda el Señor para alimentar al llevado en un torrente de fuego.

Interesante que agregue la flor y la mujer al alimento; y las defina como las cargas preciosas que su apetito no deja de saborear.

A todo este escenario, solamente una prueba ínfima, con el único propósito de seguir deseando.

            (…)

            y encima de mi sacro apetito no baja

            sino un pétalo, un rizo prófugo, una migaja.

            (…)

Aunque heteróclito, suave prueba de todo lo que desea el poeta.

Llama la atención que la mención final y nostálgica de la fuente, tonifica la despedida en el cadalso, digo yo, más deísta que de otra corriente religiosa.

Con esto volvemos a encontrarnos frente a un Velarde, como ya se había notado, fuertemente encaminado a deshacerse por cualquier medio de su raíz cristiana.

Para rematar “El Mendigo”, recibimos un fuerte y triste augurio en los tres últimos versos.

            (…)

            y la pródiga vida se derrama en falso

            festín y en el suplicio de mi hambre creciente,

            como una cornucopia se vuelca en un cadalso.

 Resumen poético de la filosofía Velardesca*, sobre el devenir de la existencia humana, cargada de bendiciones, como una cornucopia, aunque expuestas en un falso festín, con un hambre vacía y creciente.

Para que toda ilusión y hambre, terminen en la nulidad de la muerte.

*Algunos autores llaman a la corriente de Velarde, Velardesca, y otros Velardeana. A criterio del lector el gusto por nombrar de alguna especial manera.

Zozobra - Imagen pública
Zozobra – Imagen pública

Ánima adoratriz

Esteban Marcel, fue uno de los seudónimos que Velarde utilizó como firma en algunas notas políticas, consideradas por él de alto grado perturbador.

Sea dicho que el seudónimo es explícitamente afrancesado, y como recurso, cobardón claro.

López Velarde no fue perseguido político, ni sus notas levantaron una revolución.

Si acaso breves ofensas, o acidez consumada en el vericueto natural político periodístico de la época.

Todo quedó en una exageración, y por supuesto, en otra pista de la introspección del Zacatecano.

Razones y costumbres hay para suponer que la labor literaria va acompañada de timidez.

En el caso más leal porque se origina en la soledad e inconformidad a la realidad.

Esto en ocasiones, forma hombres o mujeres que prefieren esconder su realidad, porque encuentran en la realidad literaria un nombramiento distinto.

En ocasiones el seudónimo absorbe su vida entera, y el nombramiento literario desplaza el nombramiento civil.

Ejemplos hay muchos, y en lo personal los creo necesarios cuando vienen del lado místico; aunque a decir verdad, muchos son solamente por moda o admiración, siendo así, ridículos nada más.

En “Ánima adoratriz”, encontramos a un Velarde ensimismado, con un alto grado etéreo, personal, y a lo dicho, místico realmente.

Este poema tiene la firma de Ramón López Velarde, pero aquí aceptaría la de Esteban Marcel o Ricardo Wencer Olivares, porque realmente hay un desplazamiento claro de su poesía acostumbrada.

Once estrofas bien fincadas en rima y metro.

Cumpliendo todo y deseando ser para cualquiera, el poema total.

Lo logra o no, es relativo.

Quizá solamente anotar que la cuarta estrofa tiene una serie de enumeraciones locativas, más bien zafadas de la atmosfera total del poema.

Resaltar los tres importantes dísticos, aplicados como salidas de pausa, si bien no desfasadas, muy bien empleadas, sobretodo la primera y la tercera, ya que la segunda en realidad es un empalme encadenado a la primera.

Dos anotaciones sobre esta estructura:

La primera es que en el tercer dístico, utiliza el galicismo droláticas, ni siquiera registrado en el Diccionario de la Real Academia Española.

Aunque bien de amplio uso poético; en caso de Velare, reafirma su influencia francesa.

La segunda es que en Zozobra hay un poema dedicado a esta estructura, “Fábula Dística”, y subrayar que en “La Suave Patria” es bien acompasado, pero sobretodo no abusado en empleo.

Sin duda llamó profundamente la atención en el poeta, por su característica de inserción, y en mi punto de vista, compás alternativo.

Ahí otra pista moderna.

“Ánima adoratriz” es el camino a la huesa.

La última confesión.

Corriendo a ella, desangrado, esperando la crucifixión sobre un charco de sangre que no lavará.

Sin mirar atrás llegará a la casa de niño, dejando un camino rubí, pesimista de lo que ha hecho.

Fatalidad total.

Un poema realmente triste, y realmente genial.

            (…)

            Mi única virtud es sentirme desollado

            en el templo de la calle, en la alcoba y el prado.

            (…)

 

Aunque hay una ligera insinuación a la mujer en la primer estrofa, este poema se olvida en su mayor instante del fantasma castigador de su vida.

Es el momento del llamado a la otra vida, y quiere hacerlo por medio de su más grande pasión: la poesía.

            (…), mi corazón se inmola

            para hacer un empréstito sin usuras aciagas

            (…)

Fue costumbre de Ramón, acompañar sus poemas de preguntas, y este no es excepción.

Su poesía nació como una cuestión sobre el porqué le sería imposible alcanzar el amor, el reconocimiento.

Sobre por qué él, el destinado a ser abogado, político, o cualquier puesto de noble estirpe, tiene que ser un desgraciado poeta.

            (…)

            ¿Qué brújula se imanta de mi sino?

            (…)

            ¿Qué lecho esquimal pide tibieza en su tramonto?

            (…)

Aun aturdido de dudas, el poeta está listo y pronto para la hora de partir, que dicho sea de paso, será en dos prontos años.El presagio de la granada desgranada por la ánima adoratriz, se convertirá en triste realidad.

Aunque nunca considerado un amante voraz y palaciego de la vida, sí consiente de que ella es grandiosa.

El poeta se deja caer, y con él su legado.

Un legado en la mayor parte de veces hecho para agradar y alcanzar lo que el trabajo natural no le dio.

Pero otras, como en este y algunos más, con vivos destellos personales, sufrientes, y por eso: máximos.

            (…), se derrumbe en la huesa

            el burlesco legado de una estéril pavesa.

Ramón López Velarde - Imagen púbica
Ramón López Velarde – Imagen púbica

La última odalisca

Hasta ahora no he mencionado la influencia de arabismos en la poesía de Velarde.

Si bien, es por más decir que de manera antonomástica, el castellano está súbitamente influenciado por esta cultura, no solamente en vocabulario.

Recordar que Don Quijote instruye a Sancho en el uso de arabismos, con atención en las palabras que inician con la letra zeta.

Sin ahondar en lo replegada que está la obra magna de Cervantes con la cultura árabe, bástese recordar que el escriba de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, es el musulmán Cide Hamete Benengeli.

Así decir que si Velarde escogió el francés por gusto, el árabe está bien mezclado con el idioma castellano.

Y como dije, no solamente de palabras, sino con la cultura entera.

El título se debe entonces, a la tradición de la odalisca, concubina al servicio del harén del Califa.

Si bien el uso de esta palabra no expresa la sustancia del poema, vale la pena rescatarla, por la influencia mencionada, y por el ligero rubor erótico que imprime en esta composición.

Uno de los motivos por el que elegí este poema, es porque va encadenado con “Ánima adoratriz” en el sentimiento de partida.

Son los dos poemas de Zozobra que encuadran el encuentro del poeta con la muerte.

Mencionar que debido a que ambos son del año 1919, es posible que hayan sido concebidos en tiempos creativos muy cercanos.

Sobra decir que la confianza en Velarde a estas alturas es ciega, ya que aunque es uno de los poemas más largos de la colección, está muy bien logrado en rima y metro.

Quizá solamente debo subrayar que técnicas antes experimentadas, ahora son consolidadas y acostumbradas.

Como destacados; alargar el número de versos en la última estrofa, los tres puntos inmersos en versos cortos, la enumeración sustantiva que por posición convierte en adjetivación contextualizada.

Agrego un comentario a la última característica, porque en lo personal me parece el máximo alcance moderno de la poesía de Velarde.

 Un poema dela siguiente colección, “El son del corazón”,específicamente, “Anna Pavlowa”, tiene en la primera estrofa una caída vertical increíble, como si aquellas tres primeras palabras que son los tres primeros versos, fueran los tres primeros dedos de una pierna de la bailarina.

Así se entiende que la evolución de un poeta, cuando es auténtica, y mucho más cuando es innovadora, es muy lenta, y en muchas ocasiones temerosa al grado de nunca poderse concretar.

Si Velarde hubiera vivido treinta años más, estoy seguro que hubiera aportado más a la poesía mexicana, que toda la que se hizo en el segundo cuarto del siglo XX.

Continuando ahora con las imágenes de este poema, debo recalcar que cualquiera que desee abordar el tema de la muerte, debe de empezar por el de la vida.

En este caso Velarde quiso contrastarlos con el placer y la enfermedad, el harén y el hospital.

            (…)

            soy un harén y un hospital

            colgados juntos de un ensueño.

            (…)

Aunque cansado del peso de los cuerpos universales que se han unido con su vida, y consciente de la suspensión de la cuerda de éter, hilo escuálido de seda, a la que está unida la existencia.

 Goza…

Pero a sabiendas que cada año en su cabeza se pintan más canas.

 Padece…

Por lo tanto, el poema está lleno de contrapuestos:

            (…)

            Voluptuosa Melancolía:

            (…)

            el Placer su caligrafía

            y la Muerte su garabato,

Y así, después de que la Lujuria tocó a rebato, las paisanas, esbozadas como las odaliscas, corren tras los cabellos de Absalón,

            (…)

            un día, al entreabrir los ojos,

            antes que muera estaré muerto!

            (…)

Sin palabras, sin salmo que recitar, el poeta esperará a la ánima adoratriz, para llevárselo al Paraíso.

Sabiendo que ante la poderosa muerte, no hay victorias opulentas que hagan eficaz la partida.

Todo queda superfluo y estorboso.

Sin sentido.

Una vida más, arruinada por la incongruente existencia.

Pero antes de partir, el poeta tiene la súplica de perder toda suspicacia y agudeza que caracterizan a cualquier buen creador.

Porque perder la razón en la caída, es mejor que verse caer.

            (…)

            hazme humilde como un pelele

            a cuya mecánica duele

            ser solamente un hospital!

 

 

 

Bibliografía:

 

Ramón López Velarde, compilado por José Luis Martínez. (1994). Obras. México: Fondo de Cultura Económica. Serie de Literatura Moderna, Pensamiento y Acción.