Archivo de la categoría: Camino Caracol

Sobre Luis Cardoza y Aragón

Luis Cardoza y Aragón
Luis Cardoza y Aragón

Por Marcos Solache

En 1936, tres años antes de la publicación de Muerte sin fin; el guatemalteco Luis Cardoza y Aragón, dio a la luz el poema Soledad de la fisiología.

Es difícil saber si Gorostiza leyó este poema antes de escribir el propio, lo que es cierto es que existe una clara conexión entre ambos.

Cardoza y Aragón siempre estuvo relacionado con México; vivió aquí varios años, tuvo cargos diplomáticos correspondientes de su nación hacia la nuestra, y en general estuvo muy cerca del medio literario poético de la época.

Aunque era de la edad de Gorostiza, Cardoza representó más bien un puente de acercamiento entre los jóvenes y los consagrados; quizá porque nunca gozó de una fama abrumadora, aunque tampoco pasó desapercibido.

Antes de comenzar el breve comentario sobre este poema, paralelo en algunos aspectos a Muerte sin fin, debo incluir una frase que define la visión de Cardoza y Aragón sobre la poesía:

“La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre”.

Frase contundente, entre lo alentador y lo pesimista, no absoluta, sesgada al gusto; pero tampoco negable lo asertiva en el aspecto de que cualquier arte puede llegar a imprimir un toque concreto en la eternidad.

Ahora bien, en términos generales, “Soledad de la fisiología” es un poema hecho, meditado, bien estructurado, en partes demasiado cargado, en otras figurativo, en muy pocas falto de precisión, como en algunas más enmendado, extraño; por supuesto hay versos sobresalientes, y un final alentador.

La idea de concepción es buena, y diría que está bien congregado en ella; aunque creo que el punto que le sobra de lenguaje poético, le falta en condensación, precisamente sobre el tema principal: la soledad. El comentario que haré se divide en las cinco partes mayúsculas del poema: Yo he visto, sí, yo he visto

Esta primera parte, que va de la primera estrofa a la quinta, es una inspección exterior e interior, organoléptica mayor y menor de cómo reaccionan nuestro organismo y sentidos, al encuentro con la soledad.

            (…)

            y todo gime o canta, mas con tristeza siempre

            (…)

La inmortalidad de la tristeza, aquella que se mira en las rocas, los inviernos, los acasos y los nuncas; esa tristeza que siempre es silenciosa, es la misma con la que el poeta mira sus pies y humildes huesos.

Un detalle que resalta desde estas primeras estrofas, es el encuentro con la mujer; sobresaliendo en esta ocasión, su primera mención.

            (…)

            sobre tu piedra cierta de eternos sacrificios,

            (…)

No es nuevo el acotar al sexo femenino como espacio de sacrificios, lo que tiene de sangre y placer, la colocan prontamente como lugar de rito para cualquier hombre. Quizá lo que tiene de sobresaliente es que los versos posteriores, inmediatamente congelan el calor ganado.

 

            (…)

            buscando nieves que besar, cristales,

            (…)

Muestro este verso, no solamente por la contraposición mencionada, sino por el sumo parecido que alcanza con uno de los últimos en este poema; lo que reitera la hermosa imagen del principio del hombre, buscando a la mujer en los pasos entre la nieve.

En la siguiente estrofa se nos muestra una descripción física, aunque ambigua, de lo que es la soledad.

            (…)

            Esas masas opacas de pústulas y podres,

            nocturnos lodos hondos, turbias materias mudas,

            de máculas y oprobios, (…)

 Esta descripción fermentada de sombra, es la que será referente para el resto de la composición; escenario que claramente se ve cerrado en el penúltimo verso de todo el poema.

La soledad es un fantasma que acaba con todo, a un ritmo de mar contra playa, geométrico y exacto; termina por quemar ojos y bocas, aunque se revistan en trajes de palabras.

            (…)

            Con terquedad hermosa y amplia,

            he sentido en mi cuerpo golpear tu propio cuerpo

            (…)

Esa misma consistencia que tiene la soledad, también la poseen las relaciones amorosas, que finalmente, y como se verá en una estrofa posterior, son las que materializan con mayor voracidad el sentimiento más cruel del abandono.

Luis Cardoza y Aragón
Luis Cardoza y Aragón

Lo que hay de divino en el trigo

La segunda parte comienza con una enumeración muy contrastante, de lo macro a lo microcósmico, de la suavidad de la flor, a la dureza del zafiro.

            (…)

            lo cantan las entrañas con sus voces sin rumbo

            de sordomudos ángeles rebeldes,

            (…)

A diferencia de la primera parte, que podría catalogarse como humana, esta segunda sección tiene un acercamiento entre lo vegetal y mineral, que igualmente corresponde a la oscura sombra que aparece en las entrañas sin voz de luz sepulta y forma olvidada.

La siguiente estrofa, que es la última de esta segunda parte, sirve más bien de nexo y total complemento de escenario, en el que el poeta se dispone a congregar la soledad en una suave y cruel imagen de niña helándose.

            (…)

            que casi es una niña debajo de la nieve

            soportando en la frente, herida y humillada,

            el peso de la vida y la ingrávida muerte.

            (…)

De nuevo aparece la imagen de la fémina y la nieve, aunque esta vez no se presenta como escena fija, sino como auxiliar para describir otro rodeo; el dolor dulce que en realidad sangra, de todo aquello en donde está lo divino.

Minucioso engranaje de lodo que medita

La tercera parte, como se espera en posición de núcleo, es la de mayor extensión y también pretensión, ya que finalmente envuelve el mundo entero, sea menor o mayor, en negrura soledad.

            (…)

            de lágrimas fatales no vertidas,

            de gloria y de inmundicia, (…)

Algo que sobresale, aparte de la contraposición entre la estrella amarga y el gusano rastrero, es que no solamente aquella tristeza va del silencio a la aurora, sino también de la gloria a la rosa mustia; es decir, tarde o temprano, en donde quiera que se esté, sea un estado de felicidad o aliento, ahí llegará la imperdonable soledad.

La estrofa que sigue podría resumirse en aquello que anhelamos, pero que por decenas de circunstancias desconocidas, no logramos.

            (…)

            Matrices infecundas sin lucero,

            (…)

            yerta su pasión que germinó en el trigo,

            (…)

            y sueño bajo la cal de la frente.

            (…)

Antes de esto había matices de oscuridad, pero ahora es explícito que la noche es tan cerrada como la del borborigmo. Esa negra y profunda oscuridad, es la que arrebata la pasión, la fecundidad, y el sueño que se gesta bajo la cal de la frente.

Con las rodillas vencidas, las manos naufragadas, la feroz impaciencia de estar solos porque los ángeles y las estrellas acaban de marcharse; solamente desemboca en una vista opaca en medio de llantos y sollozos.

            (…)

            Muda materia opaca, sin forma ni sollozo,

            (…)

            con memoria de muerte, y de vida y muerte nuevamente,

            (…)

            En mis manos os veo dividiros,

            más allá de los dedos y su tacto,

            (…)

            Aquí aparece una similitud innegable con “Muerte sin fin”.

Aunque la idea de la muerte como estado intermitente entre la vida, no sorprende en ninguno de los dos poemas, sí decir que en Cardoza no es eje como lo es en Gorostiza.

 Que dicho sea un poco más, y de nuevo remarcando el parentesco con la obra del mexicano, sobre esta misma estrofa, pero al final, encontramos lo inasible del mundo al sentido del tacto; eso que parece veda el vaso, aquí también se intenta, auque tampoco se consigue; entonces se mira como lejano, más allá de las uñas y miradas.

Esta tercera parte termina redondeando el frío e imposible escenario que crea la soledad.

            (…)

            final como la noche maciza de los muertos,

            dura noche sin límites de párpados,

            han germinado en mí su soledad de piedra,

            me han cubierto de ciprés enlutado.

            (…)

Antes fue el ruiseñor y el sapo, la pasión sin medida, el fuego y la locura; ahora son inmóviles y estupefactos los paisajes que rodean con solemnidad y cantidad de ojos, la enorme negra soledad.

 A propósito, y aunque sea un poco reiterativo, “Muerte sin fin” también se desenvuelve en el enigma de la noche; pero esto es muy poco para considerarlos parientes.

Luis Cardoza y Aragón
Luis Cardoza y Aragón

En mis brazos tu soledad en fiesta    

En simetría adecuada, esta cuarta sección debió de abordar la perspectiva desde la inmensidad y variedad de la segunda sección; sin embargo se va desencadenando desde la figura humana, con una serie que termina por ser más diversa y variada que las anteriores.

Podría decirse que a partir de ahora, la composición toma una perspectiva caleidoscópica, mucho menos rígida de cómo se lee en las secciones pasadas.

 

            (…)

            sus hiedras confundiendo, su saliva y sus sueños,

            (…)

La primera estrofa marca muy claramente la frontera entre secciones, como también regresa al tema de los cuerpos enamorados, la profunda soledad que provocan al fundirse desde la saliva y sueños, como alientos anonadados por esta vida que llegará a muerte.

Las siguientes estrofas parecen extrañas al tono de todo el poema, esto porque nunca antes se había prolongado un lenguaje romántico.

 

            (…)

            Isla de soledad, dolor y pasmo,

            muerta mi veces, mil, mil veces muerta,

            (…)

La isla de soledad es una alegoría del espacio entre los dos enamorados; que por cierto está rodeado de un silencio mudo de gemidos.

Más triste es saber que aunque nos encontremos frente al otro, nos sentiremos solos en el otro y en sí mismos, abandonados doblemente.

Continuando esta estrofa, de nueva cuenta aparece el ciclo repetido de la muerte, mil veces muertos. Esto sin duda recuerda “Muerte sin fin”, aunque no permaneciendo desde el fondo, sino otra vez como una similitud superficial.

            (…)

            nuestro sueño absoluto nos ha creado

            la soledad sin fin de nuestra mano.

            (…)

Para finalizar esta estrofa, y aparentando que desde aquí se toma toda la tesis del poema en comparativa; aparece una idea muy recurrente por la ficción, al afirmar que somos producto de un sueño absoluto, detectado por los sentidos, y en específico por la mano inútil, que no puede asir nada real; porque la extremidad ase la pura ausencia, lo que no es.

            (…)

            tangible crueldad sin penumbra!

            (…)

Después de manotear en un infinito vacío, termina esa estrofa en alto, con una contraposición de imágenes y sentimientos; ya que hasta ahora nada se veía en lo negro de la penumbra, y lo que se trataba de tocar no se tocaba.

Ahora a través de una luz que no se menciona, se toca la verdad: y qué cruel es.

La última estrofa de esta cuarta sección, es la descripción del final destructivo que ha propiciado la soledad; no basta la zanja que se ha abierto entre los enamorados, como entre uno mismo, sino que ahora caen las guirnaldas y las violetas.

            (…)

            solos en el asombro del gemido,

            dulce piedad de carne amontonada,

            entre el astro y la hierba, (…)

Un grito que no se escucha, las vísceras que se pensaban eternas, ahora se pudren, se descomponen como simple carne amontonada; pero lo más cruel es que hay piedad, hay esperanza entre todo este escenario desalentador; hay algo que pesará en la balanza hacia el amor, para que no nos perdamos en el olvido.

Luis Cardoza y Aragón
Luis Cardoza y Aragón

Mundos ancestrales anteriores al hombre

La última parte comienza con un escenario de recuento, colmado de viscosidades y sensaciones somnolientas.

            (…), de noche derretida,

            lejana, hacia futura presencia enamorada

            (…)

 Antes el mundo fue oscuridad obsesionada por una chispa, la luz que le diera vida; ahora es un recuerdo humano esperanzado en la progenie, esa futura presencia del amor que multiplica.

De esta espera que flotó en panoramas y se gastó como cantos rodados entre sueños y arena, de pronto y súbito, estalla el sol en la ciénega y aparece la figura esperada:

            (…)

            Alegría de los primeros pasos

            de mujer en la nieve!

            (…)

Como ya lo adelantaba, la imagen de la mujer en la nieve es un símbolo de génesis; que en este preciso caso no se refiere a uno material ni menos universal, sino al masculino.

La mujer es el centro y punto de creación del hombre; en donde se ve nuestra forma, el retorno a la patria y el ansia desbordada sin cristal ni medida.

            (…)

            la libertad total de su blancura.

            (…)

Una penúltima paradoja: el hombre se encontró ajeno a todo forma real, esa que se le escapa de los dedos, aquello que como resultado le provoca tristeza y melancolía.

Esa misma sensación es la que le hace buscar con esperanza, la luz entre las tinieblas, a la mujer, quien inevitablemente le retorna a una nostalgia material: de nuevo soledad.

El hombre ha muerto, sabiendo que lo que debía hacer para acercarse al infinito y despegarse de la cloaca oleosa y solitaria, no lo puede hacer, porque no puede despegarse del amor, que sería la flor de esta fatalidad.

            (…)

            esa montaña fétida en donde el lirio alza

            su pura, blanca llama!

Todo quedó en un grito o en un suspiro; más cerca del seno de la mujer y de la poma del paraíso, que del mismo Edén perfecto.

Nos quedamos aquí, sabiendo que lo que pasa en nuestra dimensión es fatal y solitario; sabiendo que habremos de tener una muerte sin fin, generación tras generación, muriendo sin ver el lirio alzado, prefiriendo morir en el amor, que conocer la eternidad.

Anuncios

Canciones para cantar en Bogotá

José Gorostiza - Imagen pública
José Gorostiza – Imagen pública

por Marcos Solache

Sobre José Gorostiza, a quien la historia de la literatura mexicana e hispana lo ha colocado como uno de los mayores y mejores referentes de la poesía de mitad de siglo XX; un pequeño aborde a sus obras:“Canciones para cantar en las barcas” y “Declaración de Bogotá”.

Canciones para cantar en las barcas

Aunque podría decirse que la primera es una obra prematura, ya que el poeta tabasqueño tenía apenas 24 años de edad; “Canciones para cantar en las barcas”, ya expone cualidades innatas de poeta: sensibilidad, muchas veces melancolía, y también seriedad enaltecida con finura en el lenguaje.

Esta colección de 25 poemas, nos acerca al calor tropical de Villahermosa, como también al septentrional de Aguascalientes; ambas ciudades importantes en su primera formación juvenil.

Después se trasladaría a la Ciudad de México, en donde hizo hogar, carrera, y después de su mesurada manera de publicar, una gran historia como uno de los mejores poetas de nuestro país.

Fragmentos interesantes

Una de las primeras preguntas que me hago, y valdría para introducirse a este poemario, es acerca de la tristeza:

¿La tristeza es sensibilidad, o más bien, a través de ella como sentir profundo, se expresa poesía?

Respuesta difícil, que seguramente no es absoluta, y que seguramente también, desafina muchas composiciones por el simple envuelto solemne que da este tono.

No es el caso total de esta obra; sin embargo creo que sí hay una mezcla importante de imaginación con experiencia, lo que sin duda conlleva, al buen manejador del lenguaje, a colocar tácitamente un mundo que nunca ha vivido, y quizá por eso, en medida de uso, falso y con poco alcance certero sensitivo.

Esto le pasa a los poemas de corte realista, como son estos, situación que claramente no le sucede a “Muerte sin fin”, que tiene un corte completamente espiritual, y algo aventurado en lo metafísico.

Como los poetas hechos al canon de época, en un principio, Gorostiza honró la forma y los temas que comúnmente se consideraban poéticos, que dicho sea de paso, no disminuye en ningún grado su calidad; pero si cabe la expresión, parece que deja embadurnadas las hojas de una sustancia espesa, a veces tristeza, a veces miedo, o a veces canto alegre.

“Canciones para cantar en las barcas”, no es una obra ni pesada ni ligerea, es más bien unaestela fangosa en la que el poeta se perdió por más de 10 años, hasta la culminación y entrega de “Muerte sin fin”.

Antes de pasar a los fragmentos, habrá que mencionar el buen motivo del título, que aunque parezca tentativo, años más tarde, en 1954, cuajará en ese importante texto llamado “Notas sobre poesía”.

José Gorostiza, fiel al principio órfico, creía que la poesía es música, un canto verbal; por eso quizá que dentro de la música culta mexicana, se encuentren precisamente algunos arreglos sonoros a pocos poemas de “Canciones para cantar en las barcas”, como ese famoso dedicado a Carlos Pellicer:“¿Quién me compra una naranja?”.

Sobre los cantos, y que estos se deban cantar en barcas, habrá que subrayar la posible influencia francesa.

No olvidemos al marino Baudelaire, o el mismo “Le cimetièremarin” de Valéry, o “Le Bateauivre” de Rimbaud.

Sí, definitivamente, el mar siempre ha acompañado a toda expresión poética; y me parece de lo más justo, ya que en ese inmenso espacio de agua, sin duda percibimos el inicio de lo que hoy es vida en nuestro planeta.

Pero “Canciones para cantar en las barcas”, no es solamente la serie de “Dibujos sobre un puerto”; es también meditación de temas profundamente filosóficos, como el tiempo:

            (…)

            y el reloj descompuesto parece una dolida

            conciencia de caoba en la pared.

            (…)

Una pregunta que surge de este par de versos, es si el tiempo es una dolida conciencia. Sorteo difícil de abordar, que más bien se debe meditar en esa buena imagen del reloj descompuesto en la pared.

Este tono solemne, continúa en otros fragmentos interesantes; como en el inicio del poema “El enfermo”:

            Por el amplio silencio del instante

            pasa un vago temor.

            (…)

¿Poesía hecha excelsa narración?. No lo sé, pero sí algo cercana a ella.

La abrupta, pero silenciosa colocación del temor en la estancia del enfermo, me hace imaginar un salto de Poe a la página.

Canciones para cantar en las barcas - José Gorostiza
Canciones para cantar en las barcas – José Gorostiza

Para reforzar esta importante cualidad de narrador, que no sería completa si no tuviera la agudeza de un observador, y la delicadeza de un detallista, aparece “La luz sumisa”:

             (…)

            al trepar en los muros, por ligera,

            dibuja la imprecisa

            ilusión de una blanda enredadera.

            (…)

Un hombre atento, que de esa bella simpleza que proyecta la luz de la naturaleza, encuentra expresiones precisas que nos trasportan en imagen, calidez y tranquilidad solar.

Aunque la mayoría de este primer poemario, se enlaza con la voz más seria del poeta, no por eso elimina creencias y modos de su vida más íntima:

            (…)

            ¡Pez de luna bruñida no se pesca,

            pescador!

No he podido precisar el origen de esta creencia, pero sí queda claro que Gorostiza escuchó de ella, y la trasladó al poema “Pescador de luna”.

Distinto a este, el poema “Borrasca”, me recuerda las influencias poéticas humanas, a veces en vida, o veces a través de obra.

Alguien de esa influencia para el tabasqueño, sin duda fue el zacatecano López Velarde;a quien por cierto, en 1921, dedicó una elegía bien compuesta.

Sin embargo, ahora transcribo parte del poema citado:

             (…)

            Cuando llegue el minuto negro de mi borrasca,

            hazme sufrirlo aquí, junto a la orilla

            del agua amarga.

            (…)

Al contrario de Velarde, que sin duda hubiera pedido sufrirlo al lado de Fuensanta; Gorostiza contrasta por hacerlo a la orilla del agua, subrayada de amargura.

Los ejemplos anhelantes siguen, como en el titulado “Romance”:

            (…)

            tu voz anula mi ausencia;

            mástiles, jarcias y viento

            se confunden con tan lenta

            sencilla sonoridad,

            (…)

Profunda y romántica estrofa, metáfora hiperbólica, imantada al estado de zozobra de la barca, que ahora puede caerse en cuenta que no es más que el alma humana; sola e imaginada.

También un interesante uso de elementos técnicos en una embarcación, acompañados de la hermosa trasposición paralela de la voz, sencilla sonoridad, que fluye al lado del viento para anular la ausencia.

Otro poema que se emplaza muy bien, y muy parecido en tono y tema al anterior, es “Otoño”, del que rescato la siguiente estrofa:

            (…)

            Y al roce inmaterial de nuestras pausas,

            en los atardeceres del otoño,

            nunca sabremos si cantaba el mástil

            o el viento mismo atardeció sonoro.

            (…)

De nueva cuenta un escenario callado en voz, pero sonante por el viento marítimo que confunde con silbar libertario, o en choque de mástil.

“Canciones para cantar en las barcas”, que enmarca sus primeros años serios como poeta,nos deja un espacio de existencia plena en la inmensidad del mar, sostenida por una barca, sus aparejos, y una susurrante ausencia.

Declaración de Bogotá

José Gorostiza Alcalá, entendió y amoldó la poesía, de una manera muy personal.

Su deber y gusto como diplomático, fueron realmente los años de carrera tozuda que deseó labrar; pero nunca dejó a un lado la poesía, o lo que hubiera sido peor, dejar de pensar en ella.

Y aunque su legado poético es realmente poco, no por eso disminuye su alcance ni grandeza.

Fue un poeta que enmendó aquello de que publicando se hacen los poetas, e introdujo de manera subliminal un método que medita la poesía, mejor que escribirla.

En 1948, casi diez años después de publicar “Muerte sin fin”, y ostentandoalgún cargo diplomático, visita Colombia, y de ese encuentro nace este muy inusual y postrero poema.

“Declaración de Bogotá” es una sentida expresión de su paso por esa ciudad; panorama encantado y corazón hecho grumos de azúcar.

Pero la pregunta sigue siendo, ¿por qué sorprende este poema?:

Lo primero es que sucede a “Muerte sin fin”, que como tal, parece no puede librarse de la estructura insoslayable e imponente del poema más ambicioso del tabasqueño.

La segunda se deriva de esto, y de la poesía que no logró transgredir a su gran obra; ya que de nueva cuenta se enfrenta a un proceso de cambio poético, que no logró superar.

Me parece bueno que “Declaración de Bogotá”  sea un intento y un freno a la vez.

Buscó cambiar su poesía, pero no encontró camino; fue mejor así que seguir escribiendo lo mismo repetidas veces.

Este es un poema postrero que pierde el interés de ser un poema largo y estructurado, esos que tanto reclamó el poeta, y que en esta ocasión cae en vicio.

Aunque no se manchan sus ideales, porque esta composición es una aproximación hacia algo nuevo que quiere explorar, y de lo que finalmente nunca vio senda para continuar.

¿Un poema en prosa, o prosa poética?

Sí, el poeta ha roto el canon, y no sabe si esto es poesía, o una declaración sagaz.

Sea lo uno o lo otro, primero hay que dejar muy en claro que es una composición muy agradable, aunque como portal de dudas, también intermitente.

Sin duda hay una pared que no se atrevió a derribar, aun estando en frente de ella.

José Gorostiza - Imagen pública
José Gorostiza – Imagen pública

El poema comienza con un verso, que parece bíblico.

Me recuerda Juan I,23: “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto”.

Mientras que Gorostiza escribe: “Ha silbado una ráfaga de música.”

Aunque el parecido no es literal, percibo que hay esbozos claros de una voz lejana.

Se sabe, por los epigramas de “Muerte sin fin”, que Gorostiza fue un lector conciente de la Biblia; por lo que esta trasposición, un tanto subconsciente, se afianza.

Sin pasar a detalle algunas secciones del poema, me gustaría generalizarlo de la siguiente manera:

Esta es una composición de despedida hacia la poesía; José Gorostiza mira en ese atardecer y noche de lluvia en Bogotá, las últimas palabras que le dieron los númenes.

La encuentra ahí, omnipresente, y la ve llegar desde la negra montaña tempestuosa.

            (…)

            Tropieza en la esbeltez de tu blancura

            como topa la luz, allá en la plaza,

            (…)

La hace sonar el aire, porque es flauta, música, pero también es hombre, por eso el brazo que corta la marcha.

             (…)

            Y en nobles giros de cristal te ajustas

            a frenos de pedales y sordinas.

            (…)

Pero vuelve a transformarse, delicadamente, como los giros del cristal, en pausa musical.

Y cambia otra vez al cuerpo humano, ahora a los labios, instrumento de voz, en un té que se azucara.

            (…)

            y te erige, por fin, sonora estatua,

            en el rigor de un martinete insomne

            (…)

Aquel doloroso amor habrá de batirse en delirio de alas prisioneras; ampliando el sufrimiento del cual todos los poetas son heridos.

Finalmente el poema empieza a caer cuando se devela Bogotá detrás de la figura del arte musical:

            (…)

            en un tenue plumaje de llovizna.

            (…)

De súbito, cambia de sentir y se convierte en gallardos hechos, que finalizan, vaya el título, con una declaración.

            (…)

            he aquí mi voz

            en medio de la ruina y los discursos,

            (…)

Anticipa duda, precaución, y un cruce de humo a lo claro.

 Sin más palabras, buscando la compasión, searrodilla ante la poesía:

             (…)

            Me has herido en la flor de mi silencio.

            (…)

Se rinde, sabiendo que esta herida no tiene voz: es blanca, es silencio; lo que encontró Mallarmé y Paz alabó.

He ahí el brote de sangre, inspiración pura.

Sin embargo gotea en un suelo metafísico que él no puede asir, pero la ciudad sí; Bogotála toma en su caña dulce y dúctil, como un sonido.

            (…) un grumo, no más, de poesía

            para cantar el salmo de tus bodas.

Finaliza así, esta hermosa declaración; remitiéndome de nueva cuenta a la Biblia, esta vez al “Cantar de Cantares”.

Este encuentro nupcial, donde esposo y esposa se cantan por medio de salmos, simplifica el encuentro que después se determinará como de Cristo con la Iglesia, su esposa, unión infalible e inquebrantable.

Por lo tanto, la poesía que deja José Gorostiza, concluye en amor; que el poema sea el eslabón entre amados, la unión más fuerte de existencia;que ahí, en medio de ellos, solamente la fusión se haga concreta, a través y únicamente, de la poesía.

Mis pecados fueron saber y ser mujer

Retrato de Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana
Retrato de Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana

Por Marcos Solache

Introducción

Ser mujer, socialmente, nunca ha sido sencillo; no quiero decir que alguna otra condición sexual lo sea, pero no se puede negar que el sexo masculino sigue, y seguirá dominando el mundo y sus contrarios.

Ahora imaginemos a una mujer que se para enfrente, de igual a igual, contra un hombre, una sociedad, y un mundo entero; es imposible sostenerlo.

A Sor Juana la mató el hombre, y es un homicidio con el que cargamos todos de manera inconciente, al reprimir, quizá también inconcientemente, a las mujeres que nos quieren dar par, o nos muestran errores.

El sexo débil, el que molesta, el que da placer, el sexo que tentó al recto y lo hizo caer en el pecado mortal.

¿Acaso no fue Eva quien, indirectamente, sacó a Adán del Paraíso?, o mejor esta, ¿no fue Sor Juana quien mostró al arzobispo Aguiar y Seijas que una mujer era mucho más entera en conocimientos sacros, que el mejor teólogo jesuita de la época?.

Si Sor Juana hubiera sido hombre, que ciertamente hubo un intento de travestirse para poder acudir a la Universidad, nunca hecho al parecer; sin embargo, si lo hubiera sido, como Góngora o Lope, sacrílegos de muy poca reputación religiosa, quizá hubiera vivido treinta años más, escrito cientos de poemas más, y quizá igual o más reconocida de lo que es; mas quién hubiera hecho lo que ella, quién hubiera afianzado a la mujer en un lugar digno dentro del raciocinio humano, quién hubiera sido primero feminista que poeta.

Yo creo que nadie, como también creo que lo más sobresaliente de su vida es el haber sido de la forma que fue, siendo mujer.

Todo está con mesura

Mucho de lo que escribió Sor Juana, fue por encargo y para figurar ante la Corte y la Iglesia.

Ambos, los organismos más importantes de la época; acción entonces, que políticamente la dejaba muy bien parada tanto a ella, como al convento de San Jerónimo.

Parte de los encargos de la Corte, y quizá especialmente de las virreinas con las que convivió, fueron las puestas teatrales, resaltando por supuesto, el resaltadísimo auto sacramental del Divino Narciso, que bien valdría un comentario completo.

Por ahora solamente me ocupo de una loa, no precisamente la que se incluye en la dicha obra.

La loa es una composición breve, anteriormente en verso, hoy inclusive puede ser un monólogo, con la importante característica de escenificarse antes del primer acto; una especie de prólogo recitado, y muchas veces acompañado de música.

En el caso que comentaré, Sor Juana hace cinco cuartetos en octosílabos.

Por ahora esta es muestra de la diversidad de la poetisa, faltando que el lector se interese por los romances, las redondillas, los villancicos, los epigramas, y por supuesto, la obra magna: Primero Sueño.

Regresando a esta loa, comenzaré por escribir que el propósito es mostrar la perfecta Obra de Dios, la que está con tal mesura y orden, en perfecto eslabón, que el concierto que da el mundo, es armoniosamente ideal, donde no sobra ni átomo al aire, ni centella al fuego.

La tercera estrofa, en esta escena reiterativa sobre la perfección del mundo, esboza ligeramente una de las razones por las que Bruno fue quemado, Galileo abjurado, y Copérnico comprometido a medias.

            (…)

            Que con esférica forma

            a la Tierra el mar rodea,

            (…)

Aunque no dice categóricamente que la Tierra es redonda, sí es muy claro que el mar, que lo rodea, lo es.

Lo anterior demuestra que Sor Juana siempre tuvo interés por cuestiones de ciencia, lo más actualizada que pudo, aunque dada la época y situación de ser colonia española, nunca estuvo al día.

Cuando mi error y tu vileza veo

A continuación comentaré un soneto, con la confesión de que mi primer encuentro con Sor Juana ha sido a través de ellos, y no de otras y muy diversas composiciones que practicó.

Quizá lo que decía Eliot sobre los grandes poetas sea parcialmente cierto; ya que para serlo, han de ser excelentes, diversos y abundantes.

Sor Juana cumple con todo, aunque como es obvio, la abundancia no está llena de excelencia, mas si se tiene una visión crítica y propia de la obra, se podrá destilar de ella, lo excelente.

Desde mi muy personal punto de vista, y en vía de adentrarme más y seriamente a su obra, creo que sus sonetos son una de las formas más en molde. El soneto le iba muy bien a su lenguaje, intelecto, y propósitos.

Este soneto, de corte pasional, aunque mediano en sentimiento, será porque aparece el nombre Silvio y no el Lysi, expone uno de los temas predilectos y más versados de su poesía: el desplante del hombre hacia la mujer.

Aquí valdría apuntar la famosísima redondilla, sátira filosófica, que incluso aparece como leyenda en los billetes de doscientos pesos:

            Hombres necios que acusáis

            a la mujer sin razón,

            (…)

Famosos versos que, como vemos, hasta el momento han sido la primera moneda de presentación para inmortalizar a la poetisa; que sin embargo surgen como una fuerte respuesta a la actitud masculina, a quien tanto se entregó, al menos verbalmente, en muchos otros poemas.

En general la estructura del soneto le quedó a Juana Inés, como proemio de formas más largas; ya que gran parte de estas composiciones gozan de solidez y redondez, pero en casos como este, de precipitación final, aunque no pierden la fuerza ni hilaridad con la que comienzan.

Sería muy arriesgado decirlo, pero me parece que la extensión ideal de Sor Juana, está entre el soneto y la libertad que presenta la silva o el romance; sin embargo no una libertad tan extensa, ya que caería en el intento, muchas veces infructífero, de levantar poemas que van cayendo naturalmente, porque dicho sea de paso, la estructura de cualquier poema es la caída, con un pequeño retuerzo vivaz en el final.

Regresando específicamente a esta composición, debo empezar diciendo que el núcleo es una experiencia que parece fundarse en la imprudencia en palabra de mujer.

Todo gira alrededor de la búsqueda, no del perdón del hombre, y el entendimiento íntimo que imposibilita a la mujer a dejarlo a un lado.

            Contemplo mi error y tu vileza veo,

            contemplo, Silvio, de mi amor errado,

            (…)

 Un golpe de frente contra la pared, sabiendo del error y la vileza masculina; mas de todo aquello, lo más fuerte es el deseo de seguir pensándolo.

Los tercetos, caen en un profundo razonamiento, sin perder el toque intelectual más que sensible, del porqué, si ese amor es infame, no se niega, o mejor aún, se aparta.

            (…)

            Yo bien quisiera, cuando llego a verte,

            viendo mi infame amor, poder negarlo,

            (…)

Interesante que la advertencia de esa negación, provenga de la razón y no del sentimiento, ya que parece que Sor Juana intentaba, debido a su vocación científica, a racionalizarlo todo, en veces tan soberbia, que anula la influencia de Dios.

Aunque en sus obras se lea como una mujer de esta altivez, no olvidemos que en el final de su vida, tuvo que doblar las manos y abjurar a media lengua todo lo que creía.

Una buena pregunta sobre lo anterior sería, si en los últimos años hubo dignidad o no; difícil contestarlo, aunque a sabiendas de que estos hechos la llevaron a diezmarla en cuerpo, no sorprende que haya sido también en espíritu, que es donde se conserva esta fuerza vital.

El último terceto advierte, como muchos de sello profano, la trasposición de un amor que pudo vivir Sor Juana, inclusive con la misma Condesa de Paredes.

            (…)

            porque el gran delito de quererte,

            sólo es bastante pena, confesarlo.

El amor es lo más sublime a lo que puede aspirar el ser humano, podría decirse inclusive, que el amor es lo menos humano que tenemos al alcance; por eso parecen absurdas todas esas leyes morales e intentos de posesión que damos a todas las cosas y estados, creyendo también que el amor lo podemos poseer en una persona y a todo tiempo.

El complejo sexual de Sor Juana, como ella toda, es evidente, y no tengo el alcance para enmarcarlo; mas escribiré lo obvio:

El amor que profesó a María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, fue el más auténtico, genuino y elevado que le ofreció la vida.

 Cuando la Marquesa de la Laguna tuvo que regresar a España, imagino que Sor Juana, de alguna manera supo que su corazón se quedaría huérfano por siempre de amor, debido a que había puesto una cota muy alta en su sentir.

Seguro este fue el tiempo para autentificar los versos anteriores; ya que no hubiera sido mucho el que ambas permanecieran el resto de su vida juntas, pero era imposible, porque su amor no podía confesarse.

Inés, yo con tu amor me refocilo

Termino mi primer aborde, muy somero por cierto; no sin antes incluir un soneto de corte muy variado, se dice sátiro burlesco, y yo le agregaría: picarón.

La variedad poética en la poetisa nacida en lo que hoy es Estado de México, es indiscutible, tal como lo demuestra esta composición, que por cierto pierde toda seriedad de monja católica.

Esto concluye que Juana Inés tenía sentido del humor; en su vida habían risas y juegos, alegría para poder jugar con las palabras, cumplir con las normas compositivas, y no siempre hacer de la poesía un medio serio y profundo, sino también un espacio lúdico para cualquier lengua.

El soneto tiene como presa de corazón a Inés, de la cual se podría pensar, en acto muy narcisista, que alude a la monja jerónima perseguida por sí misma.

El hispanista alemán Ludwig Pfandl, escribió que la personalidad de Sor Juana se inclinaba hacia lo maníaco depresivo, masculino y narcisista.1

Comentario muy fuerte y me parece poco aguzado; ya que parece dejar a venda científica la capacidad de juzgar a alguien de manera determinista, sobretodo, y únicamente, apoyándose en sus textos.

Aunque este poema hace pensar, efectivamente en el narcisismo de Sor Juana, no lo creo del todo tal; pero sí decir que todas las personalidades de creación artística, en grados, lo tienen.

Unos de los mayores narcisistas, sin duda fue Salvador Dalí.

Interesante que esta composición emplee palabras muy populares de la época, ya que precisamente, la dirección de este poema, es hacia la gente que se divertía con composiciones burlescas, y si se me permite una dirección más fina, hacia las mujeres de libido extenso y algo expuesto. El final de este poema, quizá sonrojó a mismas virreinas.

Este soneto es una persecución en pasado, con muchos estados; los hay de contemplación, de celos, de gracia, de enojo y de angustia.

Todos, finalmente graciosos, y con el tanteo de rematar las risas en el último terceto:

            (…)

            y espero, Inés, que entre esto y entre aquello,

            tu amor, acompañado de mi vino,

            dé conmigo en la cama o en el coso.

Parece que la última palabra detiene lo desenfrenado que cayó la práctica de embriagarse y follarse a Inés; que por cierto, denota a conclusión que la misma Sor Juana reparó en sus propias palabras.

Conclusión

Averiguar que la monja jerónima silenció sus más verdaderos pensamientos, me parece hasta cierto punto, tan obvio como necesario.

Al principio de este texto, he dado muestras de ello.

Eso no la diferenció de cualquier otro ser humano, Sor Juana buscó el poder y la fama, y en buena medida tuvo ambos.

Entre todos estos agrados y palmares, sembró fuertes y encarnados enemigos, los cuales, en mayor parte por envidia y complacencias reprimidas, tuvieron la satisfacción de verla morir.

Situación también, muy en acuerdo con el negro sentir humano.

Mas, ¿cuál es el mayor valor de su obra? Aquel papelillo que llaman El Sueño”, que por cierto, en sus palabras fue el único que escribió por voluntad y gusto propio; no lo creo, y no del todo.

Lo que más vale de la obra de Sor Juana, es la perseverancia en ella.

Si de toda su obra, podemos reducir a la excelencia unos cuantos poemas, suficiente; pero conservemos más el ardor con el que, por cualquier medio, deseó conocer el mundo, saber de él; entenderlo a la medida, y amoldar la palabra para poder llegar a emparejar lo que sentía con lo que quería expresar.

El gran valor de Sor Juana, es que como cualquier ser humano, tuvo dudas, miedos, deseos y esperanza; pero de todos ellos, hizo un solo y verdadero camino de salvación: la poesía.

Bibliografía:

1.- Octavio Paz. Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. Editorial Seix Barral. 12 da Reimpresión. México. 1998.

Poesía transgresora

Homero - Imagen Pública
Homero – Imagen Pública

por Marcos Solache

Transgresión

El cambio es el elemento primario y vital de la creación.

A base de cambios se crea el mundo, nos creamos nosotros, y por lo tanto el Universo entero.

Este mundo y nosotros mismos, no seríamos nada sin esos intentos, que hoy podemos llamar evolutivos, de cambios y modificaciones.

Mas los cambios, como todo el mundo, presenta una dicotomía; entre buenos y malos.

Juzgamiento muy complejo, en el cual no deseo ahondar, mas sí aplicar el uso popular; por lo tanto decir que si el cambio es malo, se le llama transgresión, de lo contrario progresión.

Sobre estas palabras, muy acomodadas a lo social e interés político, deben decirse al menos dos cosas:

La primera es que por definición el progreso es avance, mas este avance precisa su origen en una transgresión.

La segunda es el estigma que se le ha colocado a la palabra transgredir, que precisamente viene de su definición:

            “Quebrantar, violar un precepto, ley o estatuto.”1

Queda muy claro que el discurso actual, no espera transgresiones, porque directamente falsearían, tal como lo indica la definición: preceptos, leyes o estatutos.

Mas los discursos cambian, lo que ahora se acepta como una reforma, o concordancia al margen, primero y sobretodo, fue una transgresión.

Ordenaría entonces lo previamente dicho, afirmando y arriesgando mi credibilidad con lo siguiente:

El origen de todo cambio, por lo tanto de la vida, es una trasgresión a la existencia misma.

Trasladando un poco la teoría astrofísica del “Big Bang”, debería decir que por sí misma es una enorme transgresión al orden que imperaba en el Universo previo; por lo tanto y concluyente a todo esto, nuestro primer segundo de existencia universal, aquella explosión, fue sin duda, una transgresión.

La divina comedia - Imagen Pública
La divina comedia – Imagen Pública

Poesía

De la poesía, quizá lo más certero que se sabe, es que es un intento.

Un tratado entre este mundo y el otro, el yo y el otro, un camino hacia el portal sin marco de la otredad.

Hay que decir también que su propósito más ambicioso es ser el puente deformado que conduce a la verdad auténtica y desconocida, que por supuesto, está inmersa en la paradoja de la inefabilidad.

Aunque quizá el poder creativo y recreativo de la poesía, reside en que precisamente no se puede capturar su total autenticidad.

Es una persecución, correr tras la palabra, aquella que contunde, que abarca y dice todas las palabras; esa lapidante respuesta que le dio la zarza ardiendo a Moisés:

            YO SOY EL QUE SOY.

                        Fragmento del Éxodo III, 14.

Por lo tanto, también se podría decir que la poesía es huir de la palabra.

Ignorar para ignorarse, y así encontrarse ante la nada, reflejo traslúcido del ser mismo y completo; aquella entera anulación que se logra, justamente entre la palabra uno y la dos, el hasta finales del siglo XIX, pequeño espacio en blanco.

Ahora la poesía intenta ser más espacio, palabra más significada, ser dupla de las palabras de Yahvé:

SER lo que ES, un encuentro con la nada.

Individuo

Aunque lo siguiente se lea como una oración egoísta, poco fraterna, y en contra de lo que parece el único propósito leal humano, que es el dar; debo escribirla porque creo en ella.

El ser humano es individual.

Ser individuo en medio de una sociedad, valdría toda la extensión y profundidad de la palabra; que me parece, sin temor apostarlo todo, sería realmente y en síntesis, el superhombre de Nietzsche.

Y si un individuo lo es todo, todas las etiquetas de filosofía, ciencia, arte o poesía, quedan muy superfluas, y casi inservibles.

Porque ese individuo auténtico, estaría, aunque inmerso en el mundo social, al mismo tiempo en una vacuidad, lo suficientemente abierta a tendencias actuales y pasadas, como también estoica en lo auténtico original.

Ante esto, y bajo estrictos conceptos formativos de la palabra, este ser presenta una dualidad de enfoques indivisibles:

El primero es estar en constante y permanente recreación hacia sí mismo.

Lo segundo es lo contrario, estar en constante y perpetua transgresión, valga la paradójica y dual indivisión, social.

Un ser humano de estas características, no se apegaría a corrientes artísticas ni partidos políticos, parecería un completo desentendido de toda obligación civil.

Sin embargo, me parece que su mayor aportación comunitaria, sería propiamente la nula intromisión directa social.

Que no debe confundirse con la ignorancia, ni con la oposición; ya que de la primera nunca estará en parte, como de la segunda será factor preponderantemente activo .

Encontramos entonces, bajo características pilares, al individuo, aquel conocido, pero con fundamentos subversivos suficientes como para ser ignorado.

Ser indivisible, y aunque invisible, inconfundible y siempre resonante.

Nietzsche - Imagen Pública
Nietzsche – Imagen Pública

ÉL / LA —-Individuo—- Poeta—-Transgresor/A

Si no se escribiese lo que se dice que es poesía; la poesía, por sí misma, existiría.

Definitivamente no nos necesita, y aunque parezca obvio que nosotros sí la necesitamos, tampoco es cierto.

La razón, muy sencilla, no sabemos lo qué es poesía, no sabemos, ni estamos, ni estaremos seguros, si lo que hacemos, es realmente o no, simple y compleja poesía.

Si no la intentamos, andaremos con un hueco, un sabor que nos conduzca a intentarla una y otra vez; pero sí la hacemos concientes o creyentes, seguramente también percibiremos el mismo hueco que nos deje completamente insatisfechos.

Porque la poesía no es una finalidad, es como nosotros ante ella, un medio, un paso para otro estado, que no se me ocurre nada más, residente de la absoluta y completa luz y paz.

El mundo de los hombres, ha intentado ceñirla, acotarla a una hoja, una cuenta de sílabas, y una paridad de consonantes o vocales.

Mas la poesía no es sonetos ni romances; ni tampoco me acomodaría para decir que es una expresión profunda del sentimiento humano, ya que sería igual de inútil.

Qué en el humano es profundo, y qué vano.

Ya mencioné que para mí la poesía es un intento, pero no un intento sobre ella, sino sobre uno mismo.

El intento, y retomando otro punto del texto, es individual, por ende imposible de exponer, ya que la fuerza y existencia del arte poético es únicamente momentánea e intransferible.

El empezar, corregir y rehacer un poema, esos momentos efímeros de lectura pausada que duran menos de un minuto, eso es lo que hace y nos da la poesía, como un momento humano eterno.

No las palabras de Homero o Virgilio a través de los siglos, sino ese síncope ínfimo de tranquilidad, en el cual sabemos que lo que hemos escrito puede y debe estar mejor, pero de una manera que desconocemos.

Nos sucede una revelación, al estilo de las religiosas, porque valga la comparación; la poesía también es religión, aunque diría más bien que es espiritualidad religiosa.

Solamente por un momento, nos muestra un jirón de velo; y con ese pedacito de tela quedamos maravillados y conectados a su encanto y belleza insostenibles.

¿Cuál es el camino entonces?

Sin duda la ruta es la transgresión.

Esa vitalidad que se gana con el cambio, no con la destrucción, sino con la reconstrucción.

Esa pujanza que no se dará en la palabra moteada como poética, sino sobre el individuo apalabrado poéticamente.

Esa poesía transgresora se está haciendo, y si se publica o no, es secundario, porque antes ha cumplido con lo que etimológicamente es el arte:

Se ha hecho y creado.

En el momento ha transgredido los fundamentos que se creían más esenciales para considerar algo como tal o cual.

A partir de todo, ha creado algo, no diferente, pero sí auténtico.

Valga la palabra, el individuo se ha poetizado un instante no repetido, más por otros igualmente hecho, por lo tanto sí recreado, pero no abolido, sino colocados, los verdaderos, en la misma estela traslúcida del Universo.

Recurso en línea:

1.- Diccionario en línea de la Real Academia Española. Definición de “transgredir”. Disponible en http://lema.rae.es/drae/?val=transgredir . Diciembre 2014.

Obsesión infinita

Infinity Mirror Room- Phalli┬┤s Field
Infinity Mirror Room- Phalli┬┤s Field

por Marcos Solache

Introducción.

La fama de Kusama en Asia, Europa y Norteamérica, cuenta con décadas de afianzamiento, mas nunca había existido una aproximación a su obra para Latinoamérica.

En esta ocasión, y por primera vez, el Museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo, coloca en sala hasta el 15 de Enero 2015, un sucinto recorrido de más de cincuenta años por la obra de Yayoi Kusama.

La exposición, curada por Frances Morris y Philip Larratt Smith 1 para Latinoamérica, es llamada, muy acorde y en síntesis de su obra:

“Obsesión Infinita”.

I´m here but nothing
I´m here but nothing

Accumulations- Sex Obsession.

La serie de esculturas denominadas “Accumulations”, retoman el patrón repetitivo / obliterativo de Kusama; pero esta vez, y en particular la serie “Sex Obsession”, partiendo desde el fundamento sexual.

Mucho se dice sobre el trauma sexual de Kusama, y lo que representa en su obra la figura fálica; por ella misma aceptado como un encuentro catártico ante la subyugante figura sexual masculina.

Esta serie cuenta con elementos típicamente acertados a la mujer, como charolas para hornear, espátulas de cocina, zapatos con tacón, sillones de sala, entre otros; con la peculiaridad del estar cubiertos de figurines fálicos de color plateado.

Mensaje claro y absorbente, de cómo el hombre es quien domina todos los aspectos laborales y existenciales de la mujer, inclusive aquellos en los que parece más alejada.

Es un fuerte encuentro de sexos, trasladado hasta el borde viral e inevitable, en el que el hombre sigue siendo la figura predominante y dominante del mundo entero.

Infinity Mirror Room-Filled with the Brillance of Life
Infinity Mirror Room-Filled with the Brillance of Life

Aggregation: One Thousand Boats Show.

No perteneciente a la serie “Accumulations”, pero sí fincada en el mismo concepto de repetición compulsiva de esculturas fálicas; la obra “Aggregation: One Thousand Boats Show”, cuenta precisamente como objeto de disociación, con una barca repleta de esculturas fálicas.

Podría decirse, que este es uno de los primeros y más formales escenarios de la obra artística de Kusama, ya que incluye el cuarto tapizado de imágenes de la misma barca en fondo negro, exactamente novecientas noventa y nueve impresiones que se suman a la barca física para lograr el millar.

El número mil, en algunas culturas modernas representa el infinito.

Decir mil, o representar algo repetidamente un millar de veces, es un símbolo que demarca lo incontable o indefinido.

En esta obra, y seguramente por esta precisa opción, Kusama desea sumergir al espectador en la sensación infinita de un bote en un mar de botes repletos de falos.

Al igual que “Sex Obssesion”, la primicia de la obra se fundamenta a través del símbolo más sobresaliente del hombre: el pene.

La artista desea hacer una crítica reflexiva sobre el mando en dirección del sexo masculino.

El Universo es una creación del mundo del hombre para el hombre, en el que la mujer está completamente borrada.

El macho es quien dirige el bote en un mundo de botes.

Es decir, el sexo masculino ha creado un mundo que no es realmente auténtico, pero sí lo suficientemente fuerte como para que de él desaparezca la mujer.

Infinity Mirror Room-Filled with the Brillance of Life
Infinity Mirror Room-Filled with the Brillance of Life

Kusama’s Self-Obliteration.

En una pequeña sala se exhibe este cortometraje, que muestra parte de la vida artística de Kusama en Nueva York.

En este corto filme, la artista recorre de paseos en la naturaleza hasta orgías sexuales.

Un corto y joven material cinematográfico en el que se descubre parte de los modos de trabajar de Kusama, las ideas que generan el abarcamiento del rededor impregnado con puntos o elementos reproductivos absorbentes como hojas de árbol.

Vemos como puntea un caballo o un gato, como también entierra a un hombre desnudo bajo hojas de plantas.

Ambos claros mensajes fundamentales de su obra, ya que primariamente pretende obliterarnos en el Universo, creando una imagen del macro cosmos a nuestro nivel de visión.

Mirar las estrellas, puntos del Universo, en una pared o el tronco de un árbol.

Otro aspecto interesante es el curioso método que utilizaba para pintar en tela en aquella época; sumergiendo el lienzo y dejando caer las gotas de pintura.

Un trabajo no muy limpio ni consistente, que quizá solamente se proyecta de nuevo como una muestra de la conexión natural que espera la artista con el arte.

Por último, y como tema interesante en la obra de Kusama, que ciertamente le valió fama en la capital artística de América del Norte, aparece un breve recorrido por algunos “happenings” llenos de desnudos y pintura.

El fundamento de estos eventos era crear una conciencia de liberación que promoviera, como el título del filme lo indica, la obliteración propia.

El enfrentamiento del ser humano hacia la obliteración, debe hacerse desde el estado más primitivo, precisamente buscando el cambio en el origen propio.

Lo que resulta de ello es la desnudez y desenfreno animal, a través de un panorama de carne fláccida y puntos corridos por el sudor y las manos mezcladas.

El resultado entonces, estaba basado en la confrontación de traumas, a través de un trauma, o una serie de ellos.

El filme es una interesante postura en la que se descubre parte en movimiento de su obra, mas sin dejar nunca un espacio al cambio de estilo, lo cual indica directamente que para finales de los sesentas, Yayoi Kusama ya podía ser considerada una gran artista, porque había alcanzado lo más difícil, un estilo propio.

3.3-Infinity Mirror Room-Filled with the Brillance of Life
3.3-Infinity Mirror Room-Filled with the Brillance of Life

Infinity Mirror Room- Phalli’s Field.

El famoso cuarto que forma parte de la colección permanente del Museo Boijmans Van Beuningen 2, es un espacio pequeño con espejos en las paredes, un pequeño sendero para recorrer la mitad del cuarto, mientras lo demás del suelo está lleno de esculturas fálicas irregulares, impresas con sus también famosos, “polka dots”.

Sobre los puntos rojos en fondo blanco, que parecen ser la marca registrada de la japonesa, una suposición personal sobre su aparición, precisamente, y de nueva cuenta, en las formas fálicas.

Aunque mencioné un poco la intrusión sexual en la obra de Kusama, no he abordado directamente parte de los elementos feministas subliminales expuestos en su obra, que precisamente aparecen en este escenario.

Si antes el pene se imponía como una intromisión en todos los objetos identificados singularmente de uso femenino, apabullando y dominando; esta vez, bajo otra reflexión, la mujer es quien se impone sobre el hombre.

Tal vez la sustancial diferencia de existencia entre el hombre y la mujer, es que ella es el último portal para engendrar vida.

Y qué sino el rojo, la sangre, como símbolo pujante de nacimiento humano.

Aunque Kusama no tiene hijos, ha experimentado la menstruación y ese imperioso deseo del cuerpo por conjurar la vida, contra el otro símbolo del color blanco, que es el semen.

Así parece que los penes blancos son invadidos por gotas de sangre, óvulos muertos, pero potentes mensajeros de que la vida seguirá dándose por su imponente persistencia y repetición.

Lo anterior conceptualizado bajo el reflejo infinito de los espejos, afirma como la vida aparece y se confronta de manera indefinida.

Infinity Mirror Room-Filled with the Brillance of Life
Infinity Mirror Room-Filled with the Brillance of Life

I´m here but nothing.

Una de las peculiaridades más conocidas de Kusama, es que sufre un trastorno obsesivo compulsivo, enfermedad que la ha llevado a recluirse por las noches en un hospital psiquiátrico 3.

El trastorno que sufre la artista, la ha hecho experimentar alucinaciones de orden tal que ha sentido como millares de puntos invaden su cuerpo 4.

Este escenario, “I´m here but nothing”, representa la invasión espontánea de esos puntos que sintió Kusama recorrer por su cuerpo.

Un cuarto cualquiera acomodado al modo del curador, lleno de puntos fluorescentes bajo luces de neón, es el principio de la puntual brillantez que invaden el entorno.

Un recorrido abierto que es preludio de “The Obliteration Room”, en el que el espectador admira como un espacio urbano común, como lo es un cuarto cualquiera, se ve instantáneamente alienado con una serie de puntos.

Es un confrontamiento entre el ser humano y su cotidianeidad, un reinicio de hacer del punto un elemento, de nueva cuenta, obliterativo, basado en la obsesiva compulsión de llenar, al borde de la desaparición, los espacios comunes más básicos, que representan fundamentos sociales.

La peculiaridad de las luces, dan una sensación de suavidad, aunque realmente no puedes despegarte de lo común del escenario.

Aquí no se percibe un cambio sensorial físico importante en el espectador, quizá de ahí el título: “I´m here but nothing”.

Por supuesto que lo anterior no se interpone para reflexionar, a partir de la simpleza, en las percepciones invisibles que la cerrazón citadina no permite admirar.

Esos ligeros puntos de luz, que por ningún lado vemos, pero por todos lados existen.

3.5-Infinity Mirror Room-Filled with the Brillance of Life
3.5-Infinity Mirror Room-Filled with the Brillance of Life

Infinity Mirror Room- Filled with the Brilliance of Life.

Este cuarto, quizá de los más actuales, mandado hacer para el “Tate” en 2011 1, es uno de los escenarios mejor logrados, tanto por la hechura como por el concepto.

El acomodo de espejos es tan sobresaliente, transparencias colocadas una detrás de otra, que efectivamente, dan la impresión del infinito, reproduciendo la imagen de quien está parado junto con las luces LED, decenas de veces.

El pequeño cuarto es un recorrido en zigzag, flanqueado por luces que cambian de color, colgadas al techo.

En las paredes espejos, y en el piso, agua.

Demás decir que el escenario parece una transportación sideral, que precisamente evoca movimiento y traslación a partir del camino que marca el recorrido.

El patrón en zigzag es difícil de afianzar, pero puede deberse a la propiedad curva del Universo, en el cual absolutamente nada, ni siquiera la luz, logran la perfecta rectitud.

Otro elemento fundamental de la obra, como ya lo mencioné, es el agua, primer espejo para el ser humano.

Importantísimo que sea este elemento el que fundamente a partir del suelo, el reflejo infinito en el que nos sumergimos.

En lo personal, aunque imposible de exponer, hubiera sido más significativo llenar el escenario de agua, y permitir que el espectador caminara a partir de esa conexión acuosa, sin ningún patrón, a través de los brillos infinitos de vida.

Sobre el título, la luz representa vida, porque representa esperanza.

Finalmente, y de nuevo jugando con escalas, nosotros somos puntos dentro de otro punto, en una serie infinita de puntos que brillan en el vacío infinito del Universo.

Obliteration Room
Obliteration Room

Últimas Pinturas.

Kusama afirma que si dejará de pintar un día, se suicidaría 4.

La pintura, la mantiene con vida, y con el suficiente cansancio por pintar tantos patrones semejantes, que por las noches, que es cuando no pinta, solamente le queda descansar o ser vigilada en el hospital.

Esta serie de lienzos, cuenta con diversidad de colores y formas, rayando en el terror onírico, que pueden acercarnos al misticismo que rodea, incluso su literatura.

Aquellas redes infinitas y suaves, podrían decirse minimalistas, son contrastadas con decenas de ojos, formas celulares, puntos y colores estrambóticos.

De lo que personalmente más agrada en esta serie, es el primitivismo en sus trazos y conformaciones, todas irregulares y repetitivas hasta el agotamiento.

Un sentimiento, escribiré de retroceso, aunque no acertando en el término, mas sí en la vereda que está dejando Kusama, que como todo gran artista, experimenta el regreso a lo original, aunque parezca disfrazada de elementos cargados.

The Obliteration Room.

The Obliteration Room”, es un acercamiento al público, y una invitación para intentar conceptualizar toda la obra de Yayoi Kusama, en tres de sus fundamentos:

1.- El punto.

2.- La repetición.

3.- La obliteración.

De nueva cuenta la experiencia momentánea no es el enriquecimiento que concluye la intención, sino la reflexión posterior a él.

No borras nada o anulas algo del ser en el momento, sino en el resguardo de la experiencia, la reflexión posterior de ella, y la transfiguración metafísica del espíritu en un humilde punto, poco aditivo, casi nulificado, mas nunca eliminado del equilibrio esencial y perfecto del Universo.

Conclusión.

Brevemente concluyo esta opinión con una reflexión interesante de Kusama, que por cierto, seguramente desde sus primeros años de madurez convirtió en credo:

“I was under the spell of the polka dot nets. Bring on Picasso, bring on Matisse, bring on anybody! I would stand up to them all with a single polka dot!” 5 .

Lo mínimo, sea un punto, una línea, o una forma básica, no son el origen.

El origen es la búsqueda descriptiva del uno mismo creado y reflejado en la sociedad, la obliteración personal de ello hasta encontrar la auténtica individualidad, esa que es totalmente misteriosa, llena de puntos o de uno solo, monocromático o multicolor, pero siempre propia, auténtica y verdadera; por lo tanto infinita y eterna.

Recursos en línea:

1.- Obsesión Infinita. Yayoi Kusama. Museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo. Disponible en http://museotamayo.org/modulario/canal/video/yayoi-kusama.-obsesion-infinita . Diciembre 2014.

2.- Mirror Room Yayoi Kusama – Infinity Mirror Room – Phalli’s Field. Art Museum Boijmans Van Beuningen. Disponible en http://www.boijmans.nl/en/7/calendar-exhibitions/calendaritem/913/mirror-room-yayoi-kusama . Diciembre 2014.

3.- Did You Know Yayoi Kusama Actually Lives in a Mental Institution?. Blouin ArtInfo. Disponible en http://blogs.artinfo.com/artintheair/2012/01/09/did-you-know-yayoi-kusama-actually-lives-in-a-mental-institution/ . Diciembre 2014.

4.- Obsesión Infinita. Yayoi Kusama. Un film de Martín Rietti. Canal Museo MALBA. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=J_Ppf-B9AuQ . Diciembre 2014.

5.- Yayoi Kusama and the Art of Infinity. David Galenson. Huffpost Art and Culture. Disponible en http://www.huffingtonpost.com/david-galenson/yayoi-kusama_b_1173265.html . Diciembre 2014.

Crédito Fotográfico:

* Karyna Illescas Madariaga. Exposición Obsesión Infinita: Yayoi Kusama. Museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo. México, D.F. Noviembre 2014.

Ancestral espectro

Playa - Imagen Pública
Playa – Imagen Pública

por Marcos Solache

El Recuerdo

Sobre la poesía diaria, aquella que se crea sin otro afán que el de exponer sentimientos, y con ellos generar sensaciones; una autora que nos ha permitido conocer seres íntimos, caminar por la noche urbana,y junto con el lector, afianzar sus propios recuerdos.

De ChuchetteCidutier; nombre entre hipocorístico y acrónimo de, María de Jesús Cid Gutiérrez;se sabe poco, pero a decir verdad, ya sabemos mucho, por ese valor de exposición sin empacho ni remordimiento, con el que firmemente crea poesía.

Comenzaré mi comentario con “El Recuerdo”.

Un poema de una sola tira, de metro variable, y rima asonante.

Un detalle sobre la métrica, serían esos dos tercetos inmersos casi simétricos, el primero de diez y el segundo de doce; más variable el último, aunque debido a que utiliza sílabas más largas, poco notable la diferencia.

Aun estos pasajes, el esqueleto del poema es muy variable y agradable.

Sobre la rima, como ya escribí, asonante fuerte, fincada en su mayoría en las vocales a y o.

Tiene algunas paridades internas como los de los versos 17 y 18.

                        (…)

                        Una noche desperté

                        y ya no estabas,

                        (…)

O esta más larga que extiende una caída interna que remata doblemente en el final.

                        (…)

                        cincuenta palabras…

                        trescientas veces…

                        entre las olas…

                        …         llevaba la cuenta.

                        (…)

Esta sucesión no es muy lucida porque se rompe por la intrusión de un verso corto,(cuatro años juntos),aunque aun por esto, deja un buen sabor de boca.

Quizá también, esta sonoridad no reluce porque los versos se extienden tan largo, que se pierde el recuerdo audible de las palabras pares.

Lo que me queda claro es que Chuchette no es, ni mucho menos pretende ser una poeta de formas, cánones, ni estructuras.

Me parecería más acertado escribir que es una poeta de sentimientos traslúcidos.

El poema está dividido en tres partes asimétricas, ya que las dos primeras cuentan con respectivos encauces internos, que no precisamente responde a simetría, ni a extensión.

La primera parte abre el tiempo en el que se suscita el recuerdo: un momento post relación amorosa.

Interesante el primer verso que evoca, a lo griego, la falsedad de la vida común, contra la vida auténtica.

            Tumbo la máscara,

            (…)

Los siguientes dos versos describen un estado depresivo, que se abunda con el primer encauce interno, que precisamente contrastan el estado depresivo presente, con el colorido pasado.

            (…)

            Pensar que antes eran de colores;

            …

            con alegría.

            (…)

Interesante que el verso que termina con este espacio interno, venga de un punto, ya que parece, debido a la marcación de pausa, una frase que por sí sola sobresale, y hasta podría decir que opaca a su similar en puesto de tres versos anteriores.

La segunda parte comienza con la serie numérica de recuerdos:

            (…)

            Seiscientos noventa y cinco abrazos,

            casi dos mil besos,

            (…)

Quizá la descripción de escenas amorosas, en todo parezca una ley común, hasta que la misma autora se detiene, sea la única cuenta que incluye en dos versos, en aquella apacible y muy propia, imagen de los dedos surcando la cabeza.

La serie se extiende hasta el verso trece, el cual abre el segundo encauce, muy corto, pero sustantivo debido al énfasis en él subrayado.

Sobre este, importante por la exclamación y justificación de lo que podría ser la parte central del poema; una cuenta de recuerdos.

            (…)

            ¡¡SÍ!!… llevaba la cuenta.

            Éramos una máquina de amor.  

            (…)

Los dos pares de signos de exclamación, y las mayúsculas en la afirmación, elevan este verso, que como cuerda de horca, baja notablemente el sonido del venidero.

Una buena trasposición de ritmo, que cierra el ciclo maquinal, de esa cuenta llevada en ocasiones a lujo de engrane.

La tercera parte, notable porque abre con un verso cortado por el recuerdo de la partida;el cual redondea perfectamente el clima depresivo del principio, y sublima el instante del comienzo y final de la relación.

            (…)

            Te fuiste como te conocí:

            en un momento.

Playa - Imagen Pública
Playa – Imagen Pública

Espectro Audible

Remarco e impulso, la importancia de que se haga poesía, y sobretodo si viene de mujeres.

Sin duda, por sí misma, la poesía va a continuar por estrechos y de inimaginables modos; siempre encontrará expositores y buena voluntad.

Pero aunque esto, seguramente pase de manera natural, es bueno recordar y laurear a todos aquellos que lo intentan, y lo repito: quéagradable que en esta ocasión toque la oportunidad de comentar a una mujer comprometida con su poesía, y los pacientes tiempos con que transcurre.

Este segundo poema, “Espectro Audible”, es de una hechura en principio muy diferente al anterior; aunque si leemos ambos a detalle, encontraremos en los dos, un estilo casi prosaico.

Quizá lo del verso en prosa, se distingue sobretodo en esta composición que cae muy bien en la narración, valga el título, espectral.

Constituido por dos estrofas mayores y una menor, este poema vuelve a ser muestra de libertad.

De nuevo métrica variable, y rima mayormente inexistente.

Hay algunos versos que suenan en asonante fuerte, pero repito, la mayor parte del texto no posee esa sonoridad que da la repetición de vocales en este caso.

Diría que “Espectro Audible” es una narración fragmentada en verso, vertiginosa y llevada al límite, incluso parecería bajo el influjo sensorial de un alucinógeno.

Es una caída paranoica que huye del sonido, y como narra el final, la vibración se convierte en espectro que penetra cualquier estadio y llena cualquier silencio.

Aunque el poema está dividido en tres estrofas, no presenta ninguna división interna, o giro temático, que se pueda considerar como tal para dividir el poema.

Es una composición monolítica, muy bien encausada al vértigo que es su propósito.

Composición de veinticinco versos, que en realidad transcurren como tal rapidez, que pescan y someten al lector para no percibir pausa alguna.

Quizá la más notoria sea la del verso diez en que utiliza tres puntos; símbolo del veloz y huidizo movimiento en el que va la protagonista.

Lingüísticamente llama la atención la palabra locochón.

Esta palabra parece un modismo viejo, aunque esta afirmación podría contrastarse con el origen: sea mexicano o español; sobre lo segundo retomaré el tema en el último poema.

También sobresale en este tema el siguiente verso, inicio de la tercera estrofa:

            (…)

            un dedo x enciende la radio

            (…)

Esa “x”, puede rompe la norma de lectura, y más bien podría colocarse simplemente “equis”; aunque también puede justificarse desdela modernidad y uso juvenil común de estas tretas.

En conclusión,“Especto Audible” es un poema citadino, de contaminación sonora, rápido, descriptivo, envolvente, y sobretodo, meditante en aspectos fundamentales para el desarrollo intelectual humano: silencio y soledad.

Hoy, difíciles de encontrar.

Playa - Imagen Pública
Playa – Imagen Pública

Color Ancestral

El último poema que comentaré es “Color Ancestral”.

Chuchette nos deja ávidos de su poesía y de esa peculiar forma de acomodar en obra, temas tan diversos, como lo veremos a continuación.

A propósito de lo anterior, valdría también conocer más del medio y génesis, dónde y cómo se desarrolla la obra, ya que esto es tan importante para el lector deseoso, como la obra misma.

Finalmente, la obra por sí misma, cambiará con las épocas y las muy diversas y personales interpretaciones; mas todo aquello que la rodea, será un marco congelado que vale la pena, en cualquier caso, también mirar.

“Color Ancestral” es muy distinto a todo lo anterior, aunque creo que mantiene ese deseo descriptivo y cautivo de momentos que, efectivamente, atisban los modos fijos de aquel fantasma llamado estilo.

Acepto, bajo cualquier cantidad de dudas, que los tres poemas comentados, son de tiempos muy separados de creación; en el primero vemosuna forma compacta, que se extiende en versos a los que les falta poco para ser párrafos, mientras que en el segundo una cambio en estrofas variables, que se notan por su separación, así como la disminución de extensión en versos.

En este tercero, una columna vertebral mucho más corta que los anteriores, que no pasa de las siete sílabas en la mayor parte del poema; separación más notada entre estrofas, al punto de hacer solamente seis con apenas dieciocho líneas.

Por lo tanto, si algo ha cambiado en Chuchette, es el espacio, y por lo tanto la pausa en sus poemas.

Muy agradable notar evolución en cualquier creacionista.

Aprovecho lo anterior para dejar muy claro que con esto no juzgo calidad poética, tema en el que por cierto me siento imposibilitado, y a decir verdad, también absurdo e innecesario; poco propósito tendría este escrito si fuera así.

Al contrario, encamino a la autora, para que quizá encuentre un par de cosas no vistas, o ligeramente ignoradas en su poesía, y así, solamente ella, vuelva a la propia meditación, para seguir haciendo, desde su gusto y visión, mejor poesía.

El poema comienza con una dedicatoria, que quizá sería obvio decir que Eliza Arana Cid es su hija; aunque no por el tono del poema, o la coincidencia de apellido, se pueda determinar totalmente lo anterior.

Como sea es un poema con vista, sino maternal, muy querida hacia la tierna presencia de una niña durmiendo.

Sobre la rima, destacan dos aliteraciones completas: “piel y tierra”.

En esta composición sí podría decirse que existe rima asonante fuerte, de nuevo en las vocales acostumbradas, a y o.

Aunque existe rima, no es del todo clara y guía, ya que lo repito, no me parece que Chuchette sea una poeta de formas ni estructuras.

El poema muestra una visión interesante ante el parado de la voz del observador, por eso es difícil decir que tiene divisiones internas, mas me atrevo a incluirlas como mosaicos separados pero incluidos en el vitral total.

Siendo así tendríamos cinco partes que por una ligera excepción, corresponderían a las pausas de estrofa.

Interesante notar, quizá por detalle de publicación, o error de interpretación, que la primera estrofa, tiene un punto y aparte en el segundo verso, que no continúa con la mayúscula en el respectivo tercero.

Lo anterior es nimio, pero no lo es el encuadre de pausa de la estrofa, ya que esa sección:

            (…)

            observo su piel…

            piel milenaria y buena;

            (…)

Suena a una primera división que debería desfasarse en estrofa de los dos primeros versos; tal como se hace en la sucesión del poema.

La segunda división cae en la tercera estrofa, cuando se detalla la fragilidad de la niña, por eso el deber de cuidarla tanto, cuidado al que se le agrega un detalle claramente influenciado por la Biblia.

            (…), hasta que vuelvas a confundirte con la tierra de que fuiste formado; puesto que polvo eres, y a ser polvo tornarás.     Génesis III, 19.

Frase lapidaria en la expulsión del Paraíso, que retoma Chuchetteen la frágil niña, muñeca de barro.

La tercera división que correspondería a la cuarta sección, de nueva cuenta abre el caleidoscopio y aunque parece que la resolución viene de la duda, por esos tres puntos suspensivos, contunde con que el color de la niña es:

            (…)

            Linaje y nobleza.

            (…)

A continuación de esta corta estrofa, el tercer encauce interno, que marca la sangre identidad de la infanta:

            (…)

            Sangre prehispánica

            (…)

Aquí retomo lo predicho, sobre si Chuchette es española, o mexicana, o criolla, o qué es.

Sería muy fácil preguntarle, y que ella misma lo explique; pero por ahora y por lo que ha mostrado en su obra, me atrevo a decir que es una mujer con ambas banderas en el corazón.

La obra remata en esta ocasión con una faceta que hasta el momento no habíase notado en la poeta: el orden metafísico universal.

            (…)

            meterme en tus ojos

            que encierran

            el universo.

Definitivamente el tema de lo macro en lo micro, es tan relativo, diverso y fascinante, como el Universo mismo.

En esta ocasión, nos regala unos lindos versos que evocan la inmensidad humana, en un espacio tan pequeño y asequible como una mirada, que quizá sorprende más, porque es una mirada cerrada, en la cual la voz descriptiva, intenta adentrarse.

Debo terminar este comentario, con dos peticiones:

La primera es que se lea poesía.

La segunda es que se lea a ChuchetteCidutier, exponente digna de un estilo poético, que vemos se va amoldando a la que seguramente será una digna representante de la madre de todas las artes.

Buena Obra.

Recursos en línea:

1.- Tres Poemas. María de Jesús Cid Gutiérrez, (ChuchetteCidutier). Cinco Centros. Disponible en  https://cincocentros.com/2014/08/20/tres-poemas/ .  4 de Diciembre 2014.

2.- Espectro Audible. María de Jesús Cid Gutiérrez, (ChuchetteCidutier). Cinco Centros. Disponible en https://cincocentros.com/2014/09/10/espectro-audible/ .  4 de Diciembre 2014.

3.- Color Ancestral. María de Jesús Cid Gutiérrez, (ChuchetteCidutier). Cinco Centros. Disponible en https://cincocentros.com/2014/11/05/color-ancestral/ .  4 de Diciembre 2014.

Los Cinco Centros

Escritura - Imagen Pública
Escritura – Imagen Pública

por Marcos Solache

Primer Centro: El Laboratorio

En definición, Cinco Centros es un espacio abierto para todo aquel que desee aportar algo sobre la expresión literaria, pictórica, arquitectónica, fotográfica, plástica, e incluso televisiva.1

Un amplio campo que únicamente está ceñido por el deseo de querer hacerlo. Sobre esto, cada uno en su conciencia social y personal, dictará las razones positivas o justificativas. Sin embargo, el sitio es muy claro en esto:

Lo hacemos porque podemos.

Frase que por cierto, cae perfectamente en ambigüedad; sobretodo porque el poder hacer algo siempre es relativo. Se apega a cuestiones tan elementales como la salud, el tiempo, la disposición, o incluso mucho más simples como el entusiasmo.

En definitiva una serie de cosas, mayormente ideales, determinan las posibilidades para poder hacer algo; pero nada de estas coincidencias valdría la realización, si lo que se hace, no se hace bien.

A todo esto, no basta decir que por poder hacerlo, estará bien hecho; así como tampoco, por querer hacerlo bien, resultará así. Existe un código de trabajo, muy personal en cada individuo para poder hacer bien las cosas. Ni hablar de los límites que tenemos cada uno, que podrían ser los mismos escenarios ya mencionados; salud, tiempo, disposición, entusiasmo; y valdría agregar uno fundamental: el cognitivo. Cada uno tiene un límite cognitivo, que por cierto no se reduce al normalizado coeficiente intelectual, sino más bien, y entrando en terreno metafórico, a la pared que nos veda la luz eterna. Sobre esta pared y nuestros intentos de derribarla, están por cierto, los mismos intentos por escribir.

El escribir es un laboratorio, es experimentar, descubrir, volver a experimentar, volver a escribir, leer, corregir, y hacer todo otra vez; una cadena que puede llevar a muchos a la ilusoria perfección. Perfección que por cierto no se alcanzará, pero sí quedará bien justificada en los intentos y empeños de cada uno.

Seguramente los primeros escritos de cualquier persona, son para otros irrisorios, carentes, o poco dignos. Para mí, cuando vuelvo unos años y leo lo que escribí, solamente noto intentos, como los que hago hoy, y todos los días que trato de escribir.

Concluyo a todo este armazón, medio trabado de terquedad: que nada viene por sí solo, ni mucho menos alcanzamos algo con el sólo deseo de tenerlo. Debemos escribir, y hacerlo decenas de veces; aunque cada vez se vuelve infructífera, si la posterior no refleja las reflexiones de mejora de la anterior.

Es más o menos así, como el propósito de Cinco Centros es la experimentación, más que la creación definitiva. Más que un espacio de expresión, lo repito, es un laboratorio de experimentación expresionista.

Cada comentario de María Mañogil, E.J. Valdés, José Luis Dávila, Alejandro Vázquez, Jessica Tirado, Carolina Vargas, Emanuel Bravo, Chuchette Cidutier; y de todos los que involuntariamente omito, abonan al sitio su compromiso y fundamentación ante el mundo, de ser mejores experimentadores.

Todos observadores del mundo, desde su peculiar punto de vista; todos críticos de lo que sucede alrededor; algunos pesimistas, otros sentimentalistas, otros muy críticos, otros graciosos; pero todos comprometidos a llevar a mechero y matraz, sus opiniones. Así debe de ser: no escribir por necesidad, ni mucho menos por el deseo de que alguien nos lea; escribir con un compromiso personal de ser más auténticos, por lo tanto, mejores seres en el Universo.

 De lo anterior no tengo duda, ni tampoco de lo que siguiente: Cinco Centros es una familia que no se conoce, unidos por distintas pasiones, gustos, diversas formas de ver la vida, y las creaciones en ella.

Pero lo que nos une inexorablemente, es el deseo de aportar algo bueno y sincero, y por lo tanto, mejor al mundo. Todo, siempre, a través del experimento que es la escritura.

Escritura - Imagen Pública
Escritura – Imagen Pública

Segundo Centro: La casa de la moneda

Carlos Fuentes, seguramente de alguna otra manera, decía que el escritor, dentro de la pirámide artística, es el más bajo. Irónico, porque quizá el músico sea quien está más a la mano en el género social. Aunque no lo decía por disponibilidad, sino por el medio de profusión.

La palabra, esto también lo pudo haber dicho de alguna otra manera, es como una moneda de cobre que todo el mundo tiene, usa, gasta y desperdicia, como quiere.

Es entonces que se vuelve, lo que sería para el escultor, un mármol manoseado, vulgar y corrupto desde muchos aspectos; y por lo tanto, tarea extremadamente difícil y compleja de erigirse con laureles realmente artísticos. Tal vez esto le valga a la poesía ser la madre de todas las artes, y no por otra razón, sino porque recoge y recrea, desde lo más básico, cotidiano y hasta vulgar, nuestro auténtico momento eterno. Sin duda, la palabra es todo.

Bastaría recordar dos pasajes bíblicos sobre esto: “Dijo, pues, Dios: Sea hecha la luz. Y la luz quedó hechos.” Génesis I, 3.

 La traducción De la Vulgata Latina al Español, admite otras dos traducciones en este bello pasaje: Sea la luz . Y la luz fue. “Haya luz. Y hubo luz.

Quizá estas últimas dos más sintéticas, tal vez la primera más poética, aunque ambas con el mismo fondo omnipotente de Dios. Aunque lo que atañe a esto, es el enunciado previo: “Dijo, pues, Dios”. Ya que leemos claramente, cómo, según la tradición judía, Dios creó al mundo por medio de la palabra.

Como es someramente comentado por algunos avezados y ortodoxos críticos del Nuevo Testamento; éste, para cumplir con su primer labor, que es autentificar por todos los medios previos al Cristo, sean los abiertos en el Antiguo Testamento, debe afirmar, muchas veces en espejo, lo previamente dicho. Así tenemos, en lo personal del más bello de los Evangelios, el inicio que parece inspirado en el principio del Génesis, por lo tanto del mundo: En el principio era ya el Verbo…” San Juan I, 1.

Se puede seguir discutiendo sobre este pasaje, quizá el más controversial de la historia de la iglesia cristiana, situación que no expondré por ahora, sino me remitiré a mencionar, de nueva cuenta, que la palabra, logos, es el fundamento del mundo. Ejemplos como estos, preponderando la palabra sobre cualquier otra cosa, habrá muchos, y seguramente también se encontrarán en algunos otros libros considerados sagrados.

 Mas no perdamos el fundamento de que son simples pasajes retóricos, que faltan a la importancia real nunca dicha: el mundo humano es una abstracción literaria, pero no el mundo real; la piedra es piedra sin que se le llame piedra.

La mayoría rechaza esta postura, porque desde que el primer homo dimensionó la orfandad y soledad ante la que se enfrentaba, quiso someter y hacer al mundo a su modo.

Inventamos historias de amor, discursos de abstracta perfección en los que siempre se ve beneficiado, incluso después de la muerte, el propio hombre. Así nacieron las religiones más antiguas, y los sistemas de gobierno, un poco más maleables que las primeras, como los factores cambiantes, aunque siempre mantenedores, del pensamiento humano.

Pero no olvidemos que todo esto es palabra, y con esto justifico un poco al Génesis: en el principio, en el medio y en el final, el hombre dijo, y así se hizo. Si están de acuerdo en lo anterior, también lo estarán en que Cinco Centros es, aparte de laboratorio, una casa de la moneda.

Donde todos los que escriben ahí, cada uno a su tiempo, va y empeña sus monedas, esperando que la próxima entrega no sea de cobre.  Lamento decir que si todo va lo mejor que se puede, algunos lograrán una aleación con otro mineral. Mas todos, impotentemente hundidos en el fundamento común de la palabra que es cobre.

Escritura - Imagen Pública
Escritura – Imagen Pública

Tercer Centro: Nave Espacial

La explosión electrónica se dio en la década de los noventas. El mundo se acercaba al final del siglo XX, lastimado por las grandes guerras, y la imperante rivalidad entre las potencias; pero con un nuevo panorama: la conexión de todo el mundo por medio de la red llamada Internet.

Mi generación, precisamente la de los finales de los ochentas y principios de los noventas, somos quienes tenemos la seña del radical cambio que experimentó y continúa experimentando el mundo, gracias a los avances tecnológicos de todos los días. Reunimos características que ninguna otra época ni generación en el mundo ha tenido. Somos la síntesis y el nuevo intento por mejorar el planeta.

Aunque ante esto solamente estamos frente a una oportunidad; ya que resta en la mente y decisión de cada uno, tomarla, o continuar con la tradición. Algo que distingue a este tiempo, es la disponibilidad de información, quizá no especializada, pero sí en muchos casos, suficientemente importante como para introducir a cualquiera en cualquier tema. Wikipedia puede ser el emblema de lo anterior. No solamente la información, llámese enciclopédica, sino la también, y no menos importante, la de índole social. En los últimos años, hemos visto como Twitter y Facebook se han adicionado a las armas que tiene un pueblo para contrarrestar los regimenes políticos totalitarios; baste recordarse Egipto y Libia. La comunicación entre jóvenes y el mundo, cada vez es más latente, pujante y poderosa. Un nuevo talismán, que renueva el arcaico ambiente político del mundo.

Ahora bien, por estar a la mano y albedrío de cualquiera, esta enorme red de intercambio, en muchas ocasiones, y volviendo a lo de la moneda de cobre, se vuelve un espacio vano, irritante, y en consecuencia, carente de cualquier buen propósito. Lo abordaré en el próximo Centro”, pero la mayoría de quien escribe o simplemente se expresa en estos medios, es por dos razones:

La primera es porque busca la imperiosa y fatídica necesidad de que el mundo vea, admire y adore lo que hace. La segunda es porque no tiene otro medio donde exponerse. Algunos caeremos en la contradicción con lo que acabo de escribir, pero trataré de sortear la propia trampa, afirmando que si lo que se hace es importantemente propio, será auténtico, y si lo es, valdrá dónde y de la manera que sea.

De nueva cuenta viene la pregunta; si están en acuerdo con lo anterior, estarán con lo siguiente: Cinco Centros, aparte de ser laboratorio y casa de moneda, es también una nave espacial, porque lleva con actualidad y responsabilidad el vertiginoso movimiento del mundo.

Actualiza su presencia en el medio electrónico, con interesantes y atractivas propuestas visuales. Importantes coberturas teatrales, plásticas, reseñas fílmicas, opiniones políticas, algo de creación, mucho de música, y todo ligado al sitio moderno y cambiante del mundo.

No sabemos hacia dónde vamos, porque no sabemos de dónde venimos. Cláusula socrática tal vez, que aplica ahora, si creemos que los medios electrónicos y la inmensa información que hay en ellos, nos darán la pista definitiva, a la cual, muy a su manera, se suma Cinco Centros.

Escritura - Imagen Pública
Escritura – Imagen Pública

Cuarto Centro: Arde en Puebla

La historia de Eróstrato siempre me ha parecido fascinante por ser una fiel copia del mayor deseo humano. El recuerdo a través de los tiempos. Cuando el sacerdote de Éfeso se decidió a incendiar el templo de Artemisa, principal diosa de la ciudad, no lo hizo con otra intención que con la de ser recordado por todos los tiempos.

Al inicio fue un mandato, tan soberbio como humano, y como vemos ahora tonto; el vedar por años el recuerdo de Eróstrato. Pasaron los siglos y Éfeso dejó de ser importante en el mapa mundial, quizá la mayor parte de la ciudad original desapareció, y con ella, sin que Eróstrato lo profiriera, el templo reconstruido de Artemisa.

 Pero quedó aquí, y en la memoria de muchos, como la de Sartre, la interesante historia del templo eterno incandescente en Éfeso. Cada vez que se recuerda esto, es como si se pusiera más paja, no sólo al nombre de Eróstrato, sino a la vanidad humana por ser recordados, por todos y por siempre. Esto pudiera tener un simbolismo filosófico, digamos catártico, si lo enfocamos hacia la futilidad del hecho vanidoso propio.

Aunque nadie aceptaría enteramente la catarsis, sabiendo que la paradoja de nuestra existencia, consiste en ser seres individuales, necesitados imperiosamente de compañía. Y no de cualquier compañía, sino de aquella, que muchas veces agrada más, si alimenta el ego y la potencia de la fama. Todos tenemos algo, o mucho, de Eróstrato por tres cosas: La primera es Puebla, en vez de Éfeso. La segunda es Cinco Centros, en vez del templo de Artemisa. La tercera la incluyo en plural, repitiendo lo que escribí arriba: todos somos Eróstrato.

Esto es un comentario no solamente hacia todos los que escribimos y publicamos en Cinco Centros, sino también para todo aquel que tenga deseos de escribir, que lo esté haciendo, y realmente en general hacia cualquier persona que quiera exponer algo a los demás.

Es realmente complejo, como lo escribí líneas arriba, la paradoja de querer compartir nuestra vida o pensamientos, sin caer en el fatídico deseo orgulloso de ceñir al mundo a cada manera. Cualquier persona quiere ser auténtica, cuando realmente, aunque en grados, todos somos seguidores de alguien o algo más. No dudo que un primer propósito de Cinco Centros, sea que lo que se expone en su sitio, llegue y lo haga de la manera más adecuada, a muchos más lectores.

Como lo expondré en el último “Centro, eso es bueno e importante, pero definitivamente no es lo primordial. Lo primordial es que quien escribe, no solamente en Cinco Centros, sino en cualquier sitio, digamos en sus proporciones públicas, debe de eliminar al Eróstrato interno. No utilicemos la publicación, o el sitio, sea el caso de Cinco Centros, como pira de fama, ni viñeta curricular.

Seamos auténticos, y con ello verdaderos, y únicamente así, dignos expositores de quienes somos y lo que pensamos.

Escritura - Imagen Pública
Escritura – Imagen Pública

Quinto Centro: The Mexican Moment

La crítica es buena, pero nunca determinante. Lo que una persona dice y piensa, no debe, bajo ningún aspecto, considerarse como definitivo ni irrefutable. La buena y sana crítica, siempre propone, abre aspectos que para otros estaban tajantemente cerrados.

Alguien que quiere sumar, nunca se presenta como un impositor de ideas ni de modos. Así considérese este texto, como una opinión crítica desde la perspectiva de alguien que regularmente escribe, y que lo hace con la única y no otra intención de mejorarse personalmente.

Que lo anterior no se sesgue al área egoísta, sino que se vea en el intento de publicar en Cinco Centros, o en cualquier otro sitio, una oportunidad, quizá infructuosa, de restituir mi lado ególatra. Ya sondé el área de la fama en la escritura, y lo truculentos que pueden ser los caminos que nos lleven a escribir.

Confieso que de las pocas personas que conozco que escriben, no encuentro alguna que lo haga por el simple y sencillo placer de hacerlo. Todas me dicen que quieren publicar y publicar, ser el próximo Paulo Coelho o E.L. James. Si no es así, tienen a sus intelectuales, cerrados herméticamente al juicio canónico de que lo que hacen o leen, es lo único que vale el desgaste; lo demás es basura. Sí, el mundo literario está igual de podrido que el mundo político.

No sorprende, ni debería de hacerlo, es un fiel reflejo del mundo contemporáneo. Habrá uno cada cien o trescientos años, que venga y cambie nuestra percepción de lo que es la literatura, sea poesía, novela, o real y simplemente, que cambie de cualquier forma el giro del mundo.

Habrá muy pocos seres humanos comprometidos con el Universo, y quizá de manera indirecta con la sociedad, de forma real y auténtica. Para todos aquellos, que espero sean más de diez en Cinco Centros, un impulso para seguir siendo lo que la escritura otorga: Un sinuoso pero siempre victorioso camino de encuentro con uno mismo.

Y permítaseme ensalzar que no es poca cosa, porque no habrá mayor satisfacción humana que aceptarse tal cual se es, que sería lo mismo que saber quién se es. Resuelto en una vida un enigma filosófico fundamental de existencia, seguro tendría como recompensa máxima, la máxima recompensa: Estar en paz con uno mismo.

Espero que esto se replique y sirva para todos aquellos que escriben y publican, no solamente en Cinco Centros, sino en cualquier otro espacio o formato. Que cada uno medite sobre la veracidad y fundamentación de sus escritos. Pero si no se hace, que no se espere entonces, ni revolución ni pensamiento.

Sin meditar, escribiendo sin criticarse, y peor aún, sin recrearse, no espero ni que Cinco Centros cambie, ni que lo haga Puebla, ni México, y mucho más triste, que no lo haga el mundo entero.

Creyendo en lo anterior, confirmo mi crítica por dos razones: La primera es porque escribo, y aunque los pasos vayan sobre el Camino Caracol”, he de continuar haciéndolo, y mejorándome, desde mi personal, y en ocasiones necia, manera de escribir.

La segunda es porque no quiero volver a escuchar lo que el día 27 de Noviembre dijo el Presidente de México: “Falta mucho por hacer”.

No falta nada, este es el coloquialmente llamado “Mexican moment”, el que se escribe cada tres o cinco días en Cinco Centros, el que varía cada treinta minutos en trending topics en Twitter. Este es nuestro momento, el de la generación que por historia o coincidencia tecnológica, puede dar otra veleta al mundo. Un nuevo mundo que sin duda empezará, como empieza el Génesis, con la palabra.

Recurso en línea:

1.- Cinco Centros. ¿Quiénes somos?. Disponible en https://cincocentros.com/quienes-somos/ . 28 de Noviembre 2014.

Rainer Maria Rilke - Imagen Pública
Rainer Maria Rilke – Imagen Pública

por Marcos Solache

XX

Complementaré mi opinión sobre los “Sonetos a Orfeo”; primeramente con un poema más de la primera parte. El vigésimo poema de la primera sección, retoma la peculiaridad del tópico animal en la poesía de Rilke; en esta ocasión el caballo.

Llama mi atención esta palabra del alemán: pferd. Recuerda las adquisiciones verbales indicadas por los sonidos peculiares que emiten los objetos.

Lo que me lleva a otra meditación; la palabra primaria es una impresión concordante sonora.

Como el título de esta colección lo indica, la mayoría de los cincuenta y cinco sonetos, de manera explícita o implícita, están dedicados a Orfeo. El semidios griego es la representación más característica de la personalidad poética en toda la mitología balcánica. Principalmente por su calidad de músico, y secundariamente por su melancolía de vida.

Los primeros dos versos del primer cuarteto, como pocas veces, son una dedicatoria ofrenda al poeta que bajó al Hades.

 

Pero a ti, Señor, ¿qué he de ofrendarte, di

            tú, el que enseña el oír a criaturas?

            (…)

 

Importante aquí, la exaltación a Orfeo como maestro. La enseñanza a las criaturas, por supuesto incluye al hombre dentro de ellas ¿Quién sino el tañedor de la lira, habrá de enseñar los secretos audibles encaminados a la lirismo, al poeta terrenal?

Estas lecciones auditivas, han sido desaprovechadas por el hombre general, y más bien afianzadas en el reino animal.

Por eso, esta ofrenda no es un soneto lírico per se, sino la fundación de una imagen movible y sonora. Los múltiples viajes, y visitas a específicos lugares, marcaron profundamente la sensibilidad del poeta.

Aquella mención de la columna egipcia de Karnak, o la visita algún lugar de la península itálica, donde sacaban las cenizas de los cántaros enterrados en una peña que daba hacia el mar; son solamente ejemplos de imágenes visitadas por el poeta, puestas en su poesía.

En esta ocasión es Rusia, y un paisaje primaveral cualquiera, que sin duda remembra alguna influencia de Dostoyevski.

 

            (…)

            Mi recuerdo de un día de primavera,

            su atardecer, en Rusia, un caballo…

            (…)

 

El segundo cuarteto comienza describiendo el sensible movimiento del caballo.

 

(…)

            Arrastrando una estaca con las patas delanteras,

            vino solo desde la aldea el blanco,

            para estar libre de noche en las praderas.

            (…)

 

 Una imagen de dolor y fuga, que remembra la opresión animal que Fiódor describió en Los Hermanos Karamázov.

El segundo cuarteto termina, con una inclusión imaginativa sobre el elegante movimiento del andar del caballo.

 

            (…)

            ¡Cómo golpeaba la crin de su melena

 

            sobre el cuello al compás de su arrogancia,

            con el torpe galope contenido!

            (…)

 

Recordar que la alusión al torpe galope, es por ir arrastrando la estaca con sus patas. Este sentimiento de libertad desmañada, no aminora la habilidad que posee el animal de escuchar, gracias a las lecciones del maestro Orfeo, ni de manar canciones con su galope.

 

(…)

            ¡Cómo manaban las fuentes del corcel!

           

            Sentía la inmensidad ¡y de qué modo!

            cantaba y escuchaba; (…)

 

Una serie de versos móviles, aireados, que evocan claramente el correr ansioso fuera de lo cautivo del hermoso corcel.

El último terceto termina, como es costumbre en el estilo de estos sonetos, revertiendo el ritmo, y apresurando los propósitos.

 

(…) tu ciclo de leyendas

            había concluido en él,

            es su imagen lo que ofrendo.

Como lo mencioné anteriormente, este soneto es un intento por transportar a Orfeo, destinatario de esta composición, al instante y a la pradera, en la que el poeta vio correr al caballo con torpes pasos, hacia la libertad.

Hasta el momento había olvidado comentar la peculiaridad tipográfica en cada soneto. Usualmente todos los sonetos incluyen una palabra o una serie de dos o tres, en cursiva; situación especial, sobretodo, porque el cambio de orden tipográfico, puede llevar instantáneamente a enaltecer lo destacado.

En este caso, la serie: “enseña el oír”, y el “en” del último terceto, son las subrayadas. Doble amarre sobre la actividad de Orfeo, maestro de lo auditivo, y la conclusión de ello, en la imagen descrita del caballo.

Rainer Maria Rilke - Imagen Pública
Rainer Maria Rilke – Imagen Pública

 

 

 

XIII

 

 

El poema que voy a comentar a continuación, forma parte de la segunda sección de los Sonetos,  división que aunque parece arbitraría, ni siquiera simétrica, puede responder al tiempo de creación de ambos hemisferios.

Seguramente, y guiado por esos halos que le exigían entrega y diligencia extrema en el tiempo de inspiración; es posible que Rilke haya concebido este par de series una seguida de la otra.

Esta segunda parte se distingue, quizá muy personalmente, por un intento de hondura más perceptible que en la primera. Lo anterior no elimina las características principales, como la presencia de Orfeo, o la dedicatoria a la temprana muerte de Wera.

El décimo tercer soneto, comienza como un pasaje entre transpuesto y remarcado de las Cartas a un joven poeta.

 

            Anticípate a toda despedida, como si ella estuviera

            tras tuyo, como el invierno que recién termina.

            Porque entre los inviernos hay uno tan infinitamente invierno

            que si lo pasas, tu corazón al fin resistirá.

            (…)

 

Para empezar, y como se nota la traducción, vemos cada verso muy alargado, rayando más bien en la prosa poética.

Lo que inevitablemente nos trasporta al escritorio del joven Kappus, y la seguramente meditativa imagen que habría tenido al leer estas líneas.

Ahora bien, tomando el tema preciso de este soneto, diría más bien que es variado, aunque siempre encaminado al modo de consejo de superación o creación, específicamente el poético.

El tema anterior de la despedida y su igualación con la imagen del invierno, vienen muy bien a la anticipación preparativa de ambas.

El ser humano, como cualquier animal, fuera del trópico, debe prepararse seriamente para sortear la dura estación fría, como también lo debería de hacer ante las inminentes despedidas.

El segundo cuarteto comienza con una alusión a Orfeo y su amada Eurídice.

Peculiar la aparición literal de la segunda, aunque bien presente en la historia y propósito del hijo adoptivo de Apolo.

 

            (…)

            Permanece siempre muerto junto a Eurídice; con más cantos

            y alabanzas regresa ascendiendo a la pura relación.

            (…)

 

El propósito de vida de Orfeo, fue rescatar a Eurídice del Hades, concedido con la única condición de que no mirará hacia atrás en su regreso. Imagen clara por cierto, que vemos en la portada del último disco de Arcade Fire: Reflektor.

 A propósito, escultura de Rodin, artista no solamente admiradísimo por Rilke; al grado de ser por un tiempo su secretario particular; de lo que valdría opinar en otra ocasión, su poesía francesa.

Desafortunadamente, Orfeo miró hacia atrás, y quedó condenado a salir del inframundo sin su amada. Continuó su vida, tañendo su lira, atrayendo a hombres y animales con su lirismo divino; hasta que un día, las Ménades, hijas de Baco, Dios contrario a los propósitos apolíneos, le dieron muerte, desmembrando todo su cuerpo.

Historia triste, que efectivamente termina con la unión de ambos en la muerte; por lo que el poeta impulsa a Orfeo a permanecer allá al lado de su querida, aunque sabiendo que regresará por medio de los cantos y alabanzas que los poetas de este mundo le ofrecerán.

Los siguientes dos versos del segundo cuarteto, y el inicio del primer terceto, complementan la labor que tenemos los que nos desvanecemos, sobre el legado de Orfeo.

 

            (…)

            Aquí, entre los que se desvanecen, en el reino del fin,

            sé tú un cristal sonoro que ya se quebró al sonar.

 

            Sé la razón infinita de tu vibración más íntima,

            (…)

 

Interesante la imagen del cristal sonoro al quebrarse, como una vibración infinita que permanece en la Tierra, y que nos incita a crear íntimamente, las más bellas composiciones.

El primer terceto termina con una reflexión y exaltación hacia el amado de Eurídice, a conocer lo que por condiciones humanas tenemos vedado.

 

(…)

            de modo que la realices por completo está única vez

            y conoce al mismo tiempo la condición del no-ser.

            (…)

 

Aquello escrito sobre el cristal roto, efectivamente, y como lo afianza en los versos anteriores, solamente lo hará una vez; y en esa condición única se pretende que nos guíe íntimamente en el sonido, y a la vez él, descubra la peculiar condición del no-ser.

Se puede recordar la obra principal de Heidegger: Sein und Zeit, con esta negación, precisamente del ser.

La culminación de este soneto, a diferencia de los comentados, no desvaría del último camino plantado, y continúa impulsando los propósitos no explorados, pero enteramente realizables por Orfeo.

 

(…)

            A las reservas de la naturaleza plena, tanto a las usadas

            como a las sordas y mudas, a las sumas indecibles,

            incorpórate jubilosos y destruye el número.

 

Una invitación a que el marcado con el sino poético, explore lo espacios inaudibles para el hombre, a todo aquello que es indecible para el ser humano, que Orfeo se incorpore, deleite y rehaga.

Y, sobretodo, finalmente, que destruye el número. Tal vez una alusión al metro en la poesía, que ha costado tantos buenos versos, como también los ha matado la rima; ya que muchas veces se pretende cerrar algo a lo clásico, estandarizado y canónico, que innovar en la búsqueda, principalmente sonora, porque la poesía es música antes que cualquier otra cosa.

Sin duda el metro mantiene un acotamiento fiel, y hasta cierto punto seguro, pero no el arte, ya que es imposible hacer este con fórmulas; sí con orden, pero no con un cuentasílabas”.

Rainer Maria Rilke - Imagen Pública
Rainer Maria Rilke – Imagen Pública

 

 

 

XXI

 

Sobre el vigésimo primer poema de la segunda parte de los Sonetos, debo mencionar antes que cualquier otro acercamiento, el gusto de Rilke por la naturaleza, especialmente por los jardines, y por la flor que sería palabra sobre piedra en su epitafio:

 

Oh, tú, rosa

pura contradicción

placer de no ser el sueño de nadie bajo tantos párpados.

 

 

Epitafio escrito por el mismo Rilke, en el que denota gran parte de su carácter poético. Entrelazamiento bello y contradictorio; quizá el único camino para alcanzar la belleza pura; a la cual todos hemos cerrado los ojos, a pesar de estar frente a ella.

El personaje principal de este soneto es el corazón, motor filtrador de las sensaciones y percepciones naturales, que llevan a poetizar aquellas experiencias fundidas en cristal.

 

Canta, mi corazón, los jardines que tú conoces;

            jardines como fundidos en cristal, claros e inalcanzables.

            (…)

 

Interesante la figura, de nueva cuenta, del cristal, elemento inalcanzable para el ser humano, será por su fragilidad y claridad, que en esta ocasión es fundido sobre los jardines límpidos persas.

 

(…)

            Canta y ensalza feliz el agua y las rosas,

            con nada comparables, de Esquira o Ispahán.

            (…)

 

Sobre estas ciudades iraníes, ambas famosas por sus jardines; la primera más moderna (Shiraz), conocida como las ciudad de las rosas, y la segunda aunque más pequeña, igual de importante por tener un palacio (Chehel Sotoon), imagen representativa del jardín persa.

El segundo cuarteto continúa con la dualidad jardines/corazón:

 

(…)

               Muestra, mi corazón, que nunca prescindes de ellos,

               que sus higos al madurar piensan en ti;

               que tú tratas con sus brisas, transformadas

               en rostro al elevarse, entre las ramas florecientes.

               (…)

 

Esta estrofa marca la sintonía que debe tener el corazón con los elementos naturales, especialmente, los productos de alimento y belleza, el fruto y la flor.

El primer terceto se desvía del tópico natural, pero no de los consejos y, como en este caso, precauciones al corazón.

 

               (…)

               Evita el error de que algo falte

               para la decisión ya tomada: esta ¡de ser!

               (…)

 

 Par de versos, cargados de existencialismo, como también de enigma; ¿qué nos puede faltar antes de comenzar la aventura de ser?

 Cuestiones por demás profundamente filosóficas, que no alcanzo a comentar.

En el final del primer terceto, encauzando hacia el cierre del poema, se abre un nuevo panorama, quizá también persa, por su fama de bellos tejidos:

 

(…)

               como un hilo de seda llegaste tú hasta dentro en el tejido.

               (…)

 

Ese tú, por supuesto, refiere al corazón, esta vez metaforizado en un hilo de seda que se incorpora a un tejido total. Elemento de suma atención que cerrará en el último verso.

El último terceto, como se espera por el comentario anterior, está enteramente ligado al verso anterior.

 

(…)

               Cualquiera sea la imagen a la que en tu interior estés unido

               (aunque sea sólo un momento de esta vida de penas)

               siente tú que se trata del tapiz glorioso, del entero.

 

Sobre el primer verso, interesante, primeramente por la diversidad, y de manera seguida, por la espiritualidad a la que cualquier corazón pueda estar unido. El paréntesis utilizado, muy pocas veces visto en la poesía de Rilke, será más bien un uso poco moderno, aunque si bien acompasado, es útil y hasta funcional, como en este caso, que de nuevo resalta lo trágico del muerto en Montreux.

Del último verso, y como ya lo anticipaba, con un toque panteísta, quiere asegurar, a base de una fuerte creencia, que nuestra vida, y en especial nuestra parte eterna, el alma representada por el corazón, está ligada algo mayor y mucho más trascendente que nuestros pensamientos y existencia.

Decidí elegir este último soneto de comentario, que precisamente no tiene pista ni de Orfeo, ni de Wera, ni de alguna otra peculiaridad mítica.

Asemeja una confesión ante la pared filosófica del poeta. mucho más personal y sincera, desde mi personal punto de vista, más auténtica a lo que fue la poesía de uno de los más grandes poetas del siglo XX: Rainer Maria Rilke.

El Perro de Orfeo

Rainer Maria Rilke - Imagen pública
Rainer Maria Rilke – Imagen pública

por Marcos Solache

Sobre“Sonetos a Orfeo”.

En esta ocasión comentaré uno de los poetas más importantes del siglo XX: Rainer Maria Rilke.

Importantísimo, no solamente en la lírica alemana, lengua en la que cultivó mayormente su poesía, sino también en el ámbito filosófico poético.

La importancia de Rilke, esto sin poder criticar el manejo del lenguaje original, reside en la meditación de sus poemas.

No es un autor de formas, ni sonidos, es más bien un pensador de la vida, realmente un filósofo.

Muy conocido que Heidegger, gran aficionado a la poesía, en alguna ocasión haya comentado que toda su obra se encontraba en un par de poemas de Rilke.

Su poesía es muy sustanciosa, no suele ser extendida, al contrario, aplicable al deber de todo poeta, cada versoacortado al sentido buscador de la existencia humana.

Sonetos a Orfeo, obra que comentaré en dos partes, mismas en las que se encuentra dividida la composición, forman parte de la creación final de Rilke.

Creación que quizá se ve precipitada por dos cosas; la primera es que, como “Las Elegías de Duino”, los “Sonetos”aparecen como una revelación divina, a las que Rilke fue tan devoto y orgulloso.

La composición de cincuenta y cinco sonetos, en pocos meses, denota el rapto de inspiración al que el poeta se sometió.

Que los “Sonetos” tengan una manufactura veloz, no diezma en lo mínimo la calidad de ellos, antes bien, y como el poeta lo hubiera confirmado:

Rilke - Imagen por Marcos SolacheRilke – Imagen por Marcos Solache

El subtítulo de los Sonetos es el siguiente:  Escritos como epitafio para Wera Ouckama Knoop.

Wera, fue una joven bailarina a la que conoció Rilke, por ser hija de un matrimonio amigo en München.

Su relación fue hasta cierto punto impersonal, aunque siempre llamativa para el poeta.

La señorita Knoop murió en 1919, tres años antes de la publicación de los “Sonetos”; su muerte fue repentina y curiosa.

Esto sin duda cautivó y sensibilizó en extremo al poeta; al grado de dedicarle una obra y algunos sonetos en ella.

Sobre la temática de los “Sonetos”, se identifica claramente, por las notas de mismo autor, cuales son los poemas dedicados a la bailarina; que me atrevo a decir es una figura aunque sensiblemente en la obra, secundaria en ella.

La figura y el tema principal es Orfeo, mas debo decir que su papel es tácito, aunque en la mayor parte de los poemas presente, siempre parafraseado.

Algunos sonetos son dedicados directamente al favorito de Apolo; son una ofrenda de flores a su labor y tarea pendiente en el mundo.

Otros más variados, dispuestos a los avances tecnológicos de la época, o, como el comentado más adelante, a un animal, entre algunos últimos,a lugares o escenas que impresionaron al poeta.

Pero absolutamente todos, con un hondísimo sentimiento humano, por lo tanto filosóficos.

Rainer Maria Rilke - Imagen pública
Rainer Maria Rilke – Imagen pública

XVI.

Antes de comenzar el comentario preciso sobre el soneto XVI de la primera parte, debo dar crédito a la traducción de Otto Dörr, quien de profesión médico, pero de devoción poética, ha dado una excelente recreación de los “Sonetos” y las “Elegías”; muy bien comentados y documentados, pero sobre todo cuidados en el aspecto sustancial.

No hace una traducción métrica ni rítmica, por lo tanto no musical; a lo que a propósito el alemán parece más bien un idioma filosófico, pensativo, másque poético lírico.

Si bien respeta la composición del soneto, de dos cuartetos y dos tercetos, no las pausas naturales, ni la sintaxis original.

Sobre esto, comentar que Rilke fue un asiduo traductor, principalmente de poesía francesa, su segunda lengua; de lo que decía que la mala poesía no se puede traducir, tampoco la buena, pero la diferencia es que esta última sí se puede recrear.

Creo que Dörr la ha recreado dignamente; puede encontrarse su aportación en la “Colección Visor de Poesía”, de la editorial española “Visor”.

Con la salvedad de que mi guía es una traducción, bajo los comentarios dichos, no precisaré detalles, y me abstendré a  comentar generalidades de los poemas.

Sobre todo estructurales, ya que aunque en apariencia la traducción en español respeta la estructura comentada del soneto, no es precisa en la interior.

El soneto XVI tiene un tema poco usual en el poemario: el perro.

            Tú, mi amigo, estás solo, porque…

            (…)

Esta es la primera mención, un tanto impropia, del protagonista del poema; que por cierto, desde el primer verso encontramos características filosóficas: soledad y justificación.

El primer cuarteto se divide entonces, por la justificación a la soledad que sufre el animal.

             (…)

            Nosotros nos apropiamos paso a paso del mundo

            por medio de signos y palabras

            quizá si de su parte más mezquina y peligrosa.

            (…)

Estos versos, muy extendidos, confirman mi comentario de que el alemán no es una lengua lírica, puesta más bien para la exposición de pensamientos.

Es entonces el ser humano el culpable de la soledad del perro; ¿por qué?, porque se ha apropiado de un mundo irreconocible, inventado en palabras y signos, mezquinos y peligrosos.

Un tema netamente filosófico, y desarrollado por los existencialistas como Heidegger, en el cual la palabra anula la esencia natural del mundo; la palabra, el signo, dispone de manera arbitraria, tradicional y arcaica, significados y propiedades a elementos naturalmente primordiales en el ser humano.

Sobre lo de mezquinos, es tal vez la apropiación de la sociedad sobre el mundo; es decir, cómo las urbes han invadido el planeta, explotando y consumiendo los recursos, sin ningún otro valor que el de la mezquindad, y sobre esta invasión han hecho un discurso de signos y palabras, muy fuera de lo esencialmente verdadero.

Sobre lo de peligrosos, es quizá por encauzar y cerrar temas abstractos, como los religiosos, que ponderan y clausuran tópicos tan relevantes como el propósito del hombre en la Tierra, creencias sobre nuestro origen o destino; discursos ideológicos muy fuertes, encauzados al sometimiento mental social.

El segundo cuarteto, menciona con una pregunta, toda la futilidad de la captura humana anterior:

             (…)

            ¿Quién muestra con los dedos un olor?

            (…)

Es uno de esos versos de corte netamente enigmático, en principio muy simple de asir, pero inmediatamente causador de revuelos.

Ciertamente, nuestra piel tiene la característica de capturar y exponer olores; habrá algunos muy propios, como el sudor o los emitidos por las hormonales sexuales, aunque en realidadla mayoría de nuestros olores naturales, son anulados por los sintéticos perfumes.

Por lo tanto, se puede concluir que el ser humano nunca muestra sus olores verdaderos; otra transposición del apoderamiento falso del mundo.

Pero el significado no se reduce a eso, parece que también hace un cruzamiento de sentidos; es decir, traspone el sentido del tacto con el del olfato.

Lo cual responde, por un camino más austero, a la misma posición; nadie puede tocar un olor y exponerlo de esa manera; otra adjudicación erróneamente adaptada de la apelada equívoca imagen del mundo.

Una última alusión a este interesante verso, nace precisamente igualándolo con el pasaje bíblico que se menciona al final del soneto.

En la bendición, que Isaac le da a Jacob, erróneamente, y adquirida por artificios muy ventajosos, aludiendo a lo comentado anteriormente, de manera mezquina, dice:

“Bien se ve que el olor que sale de mi hijo es como el de un campo florido, al cual bendijo el Señor.” Génesis XXVII, 27.

Lo más notable de la bendición, es cuando Isaac toca a Jacob, y este, cubierto por un pelaje de cabrito, pasa por el vello de Esaú.

Por lo tanto, el sentido del tacto es guía principal en el texto; elemento que se ve comprobado por el olor de la ropa de Esaú en Jacobo.

Finalmente, Rilke retoma el elemento principal de la narración, por medio de los dedos, cuestionándolo en el acto anterior; siendo no posible que el patriarca sea engañado a través de este medio, con el del olfato.

Complementan los versos del segundo cuarteto de la siguiente manera, muy separados de los anteriores, pertenecientes al verso con el que abre el poema:

             (…)

            Es cierto que tú sientes muchas fuerzas

            que nos amenazan…Tú conoces los muertos

            y te asustas ante un mágico refrán.

            (…)

Los perros, como los gatos y los caballos, tienen la fama de ver las almas de los muertos; fama que seguramente se les ha hecho sin ninguna peculiaridad, ya que si eso es cierto, debe de serlo para muchos otros animales.

Aunque en esta ocasión Rilke se apoya en los dichos populares, y enmarca la capacidad del perro para conocer las fuerzas espectrales de los muertos.

Primera alusión, un tanto indirecta, pero bien presente, de Orfeo en el poema.

Lo que salta un poco de estos versos, y los mistifican, es lo del mágico refrán, y la reacción del perro ante él.

Personalmente encuentro una mezcla de cualidades humanas racionales y primitivas; ya que la construcción de un refrán, será posible a través del raciocinio y orden de las palabras, mientras que su cualidad de mágico e impactante, serán cualidades instintivas.

Este es tal vez, el verso que une al humano con el perro; construyendo un refrán, y reaccionando temerosamente a él; digamos que las cualidades puras del perro, se han inmerso en el asombro humano.

La mayoría de los “Sonetos a Orfeo”tienen la característica de saltar dramáticamente en los tercetos, y cerrar, en muchos casos, apartadamente.

El primer terceto, conjuga, en un plano posterior a la unión que se comentó, más afable para el protagonista, sobretodo por  su triste situación de soledad:

            (…), se trata de hacer soportar juntos

            piezas y partes como un todo.

            Ayudarte será difícil. (…)

La unión entre el hombre y el perro, el soportar juntos el mundo aparentemente real, significado en palabras mezquinas y peligrosas, es la fuerza sobre la difícil tarea.

Sobre la división del mundo en piezas y partes, pero la mirada de ellas como un todo, más que un consejo al perro, en el último terceto se comprobará porqué, parece un fundamento de accionar filosófico; entender al mundo como infinidad de divisiones un una unidad, un poco panteísta quizá.

El último terceto conserva la conversación entre el hombre y el perro, pero termina, abruptamente separada de ella, en cuestión de un par de versos.

             (…)

            no me siembres en tu corazón. Crecería muy rápido.

            (…)

Este verso contrasta y sustenta la opinión sobre la facultad humana de dividir, mientras que la del perro es deentrega única y fiel; no puede mirar el mundo a través de un caleidoscopio, no tiene la facultad de incluirse en el mundo dividido hacia un todo, sino que hace de un solo individuo su todo.

Por eso lo de “Crecería muy rápido”, facultad innata en el animal de entregarse al amo hombre.

Aunque es una recomendación hacia el perro, como vemos es inútil, y más bien parece un consejo hacia los seres humanos que tienen esta facultad, de entregarse y sembrar en sus corazones rápidamente otros corazones humanos.

Comentario dado, quizá por su condición solitaria, muy huraño hacia las relaciones interpersonales.

Complemento el último terceto con una alusión, pocas veces leída en Rilke, extrayendo un elemento bíblico.

             (…)

            La mano de mi Señor quiero guiar

            y así decirle: Aquí. Este es Esaú, en su piel.

En esta serie es común encontrar alusiones que rayan en devoción divina hacia Orfeo; por lo tanto, se puede suponer que la anterior: “mi Señor”, es hacia él; quien está transpuesto en Isaac y el capítulo XXVII del Génesis.

La salvedad de que el perro es Jacob, revestido con el vello de Esaú.

Final heterodoxo, que abre con poco respeto la tradición judía, sabiendo que Jacob es el nexo patriarcal de las doce tribus.

Por lo demás parece una consideración de Rilke hacia el perro, ante el dios de la belleza poética, Orfeo, única divinidad en la que cree el poeta; al que encomienda que no se pierda, ni mucho menos se maldigala esencia canina, como pasó bíblicamente con Esaú.

Niebla en Texcoco

Estatua de Nezahualcóyotl afuera del Museo del Ejército - Imagen pública
Estatua de Nezahualcóyotl afuera del Museo del Ejército – Imagen pública

por Marcos Solache

Una niebla de dardos se tiende

Complemento mis comentarios sobre la poesía de Nezahualcóyotl; en esta ocasión con algunos poemas incluidos en los “Romances de los Señores de la Nueva España”.

Apunto el reconocimiento que se le debe a Patrick Johansson por ser un fiel interesado en la poesía náhuatl, especialmente en la traducción al español del poemario mencionado, que por cierto, también debería reconocimiento a su primer compilador, Juan Bautista Pomar, bisnieto del poeta.

La traducción de los poemas incluidos en los “Romances”, tienen la peculiaridad de que incluyen en sus versos,algunas onomatopeyas de origen náhuatl.

Más adelante veremos como se conjugan estas expresiones, que en realidad chocan disonadamente con la traducción castellana.

Quizá lo que el traductor quiso recordar, es la tradición músico-teatral en la que están constituidos los poemas.

El primer poema, aunque incompleto, es muy importante por dos características: la primera es que es un canto sobre la guerra, actividad importantísima en la cultura mexica.

Baste recordar las famosas guerras floridas, en las cuales no se combatía para someter al contrario, sino simplemente para la captura de esclavos en honor al sacrificio humano.

Por lo tanto, la guerra, y específicamente el morir en ella, eran rituales comunes y sagrados, a los que cualquier guerrero debía todo respeto y anhelo.

La segunda es la fecundidad lírica en el poema.

            Jade                            ohuaya

            Oro                              oo

            tus flores, oh dios         ahuaya

            ohuaya ayya aya ahuaya

            (…)

Personalmente, de todos los poemas que se adjudican a Nezahualcóyotl, este me parece completamente diferente, será por la traducción, o realmente porque su composición estructural externa e interna, son diferentísimas a cualquier otro.

En su mayor parte compuesto por estrofas de dos o tres versos, prácticamente todas fragmentadas con onomatopeyas, de lo cual lo más interesante es que cada apunte estrófico no es seguido ni antecedido, sino más bien compuesto de manera independiente, una composición reflexiva.

Prácticamente se podrían acomodar las estrofas en el orden que se desee, sin cambiar el fin del poema.

Quizá sea aventurado decir que este es el poema más vanguardista de Nezahualcóyotl, sobretodo porque no se cuenta con el texto completo, que tal vez caiga en la razón usual de aplicar las repeticiones y divagaciones temáticas por las cuales se distinguen sus demás composiciones.

Aun la posibilidad anterior, no resuelta por el momento, realmente vale la pena detenerse un momento en el fragmento disponible.

            (…)

            Las flores de muerte al filo de obsidiana,

            la muerte en guerra                   aya yahuiya

            ohuaya ayya aya ohuaya

            (…)

He escrito que las flores y los cantos en la poesía de Nezahualcóyotl, son prácticamente sinónimos; elemento que en esta ocasión sorprende al usarse como símil humano bajo el sacrificio del filo de la obsidiana, transfigurando el cuerpo en flor.

 Mas sin embargo, la guerra no se establece como un mero concepto poético, sin promete un estado de reconocimiento eterno.

            (…)

            Con muerte en guerra                yehuaya

            se irán dando a conocer.

            (…)

Un tema pilar en la poesía de Nezahualcóyotl es la impermanencia en el mundo;que nuestros nombres sean borrados de la historia del planeta, es una preocupación fatal para el poeta.

Sobre este dilema, encuentra dos pasajes que lo superan: uno es el canto, las flores, en los cuales nuestras voces quedaran perpetuas, y otra, como lo leemos, es la muerte en la guerra, acto que brindará fama eterna.

Como lo he dicho, cada estrofa es independiente pero sin perder el fundamento temático que es la guerra.

            (…)

            Un polvo de escudos se tiende              yehuaya

            Una niebla de dardos se tiende              yehuaya

            (…)

Descripciones completamente del campo de guerra, muy solemnes y evocativas a la acción en la batalla.

El fragmento continúa con el mismo tono apartado en sus estrofas, y para finalizar lo disponible, evoca el más allá, premio interminable para todo aquel que dignamente muera en guerra o sacrificio.

            (…)

            Poco es lo que se lleva uno

            al lugar de los descarnados                   ohuaya ohuaya

 

            Sólo con flores vibrantes                       yahuaya

            Sale…

 Este lugar es el ya citado, “quenamican”, donde el poeta aduce será el lugar real de encuentro.

Comentario encausado a lo que hoy se llama filosofía metafísica, de lo cual el poeta, demuestra una vez más, que las etiquetas modernas, son solamente eso, etiquetas, ya que para las cuestiones fundamentales en nuestra existencia, sabemos no existe clasificación ni encauce, porque son presencias inmemoriales.

Texcoco - Imagen pública
Texcoco – Imagen pública

Nadie es amigo del Dador de la vida

Anteriormente comenté sobre la señalización a Nezahualcóyotl de ser el primer poeta que cante a un dios.

Característica en parte inverosímil, al saber que algunos poemas de la época, se hicieron expresamente como medios para evangelizar.

Dejando a un lado esto, y sobretodo en esta composición que sí parece de un corte reflexivo más que impositivo, encuentro a un Nezahualcóyotl, ambivalente entre la presencia del único dios, y la imposibilidad de conocerlo.

El poema abre con la evocación a la omnipresencia del Sumo Árbitro:

            (…)

            en todo lugar es invocado,

            en todo lugar es venerado:

            (…) su gloria

            en la tierra.

            (…)

Si analizamos esto sesgado hacia la religión católica, encontramos la contradicción de que en ella se infunde la presencia de dios en sus templos, aunque sin la negación de su presencia en todas partes.

Quitando aquel valor dubitativo, Nezahualcóyotl, muy determinista, asegura que no hay lugar donde no se encuentre; por lo tanto, y bajo un pensamiento abierto, pero sobretodo contradictorio a sus propias creencias, concluye que no hay lugar que pueda ser casa del Sumo Árbitro.

No solamente no hay templo que abarque la extensión del Dador de la vida, sino tampoco hay amigos de él, dígase entonces, sacerdotes guías.

            (…)

            nadie puede ser amigo

            del que hace vivir a todo:

            solamente es invocado,

            (…)

Ambas declaraciones por demás transgresoras al orden religioso de su propia cultura, hacen dudar de sus ataduras, y más bien, si esta es de la propia voz del príncipe, aclaran el sentido de que todo real poeta, no solamente es oposición, sino independencia, claridad, y propia posición.

Sin templos ni sacerdotes; ¿a dónde queda pues el refugio religioso humano?

             (…)

            solamente entre las flores

            conocemos a la gente en la tierra,

            en el sitio en que se está junto a ti.

            (…)

La respuesta vuelve a ser la poesía, la naturaleza, de la cual sabemos fue gran aficionado, inclusive referenciado a la construcción de un jardín botánico en Texcotzingo.

Las últimas dos estrofas, en éxtasis pleno de vida, gritan lo siguiente:

             (…)

            ¡sólo un brevísimo instante a tu lado y junto a ti!

            Nos enloquece el corazón,

            aquel que hace vivir a todo,

            nos embriaga aquí…

            (…)

Qué anhelo e insuficiencia de vida.

Aquí se plasma la brevedad existencial que tanto se ha comentado, pero no con un sentido melancólico, sino como un impulso para beber la vida hasta las heces.

Remata este canto con un estatuto, aunque pesimista en lo reservado, lleno del desatino entre lo humano y lo divino.

             (…)

            ¡Nadie quizá acertar pueda

            el que habla sobre la tierra!

Quizás el origen humano se remonte al origen religioso, disímiles siempre, acentuándose porque nunca ha habido, ni habrá, un entendimiento fiel entre ambas partes; característica que de nuevo remembra uno de los fundamentos existenciales de la especia humana.

Códice Xolotl - Imagen pública
Códice Xolotl – Imagen pública

Las flores y los cantos son tu atavío

El mensaje inmortal de la poesía de Nezahualcóyotl es su origen, el canto que es flor.

En este hermoso poema, el poeta concluye,dubitativo de nuevo,que nuestro único propósito real en la tierra es el cubrirnos de cantos y flores.

Este poema, como en ningún otro, el poeta se atreve a pasar del filo de la muerte, y exalta la finalidad de la poesía, su importancia, deber dispersivo y permanencia en este y el otro mundo.

             (…)

            ¿Es verdad que ha de desaparecer

            nuestra muerte en la tierra?                   ahuiya

           

            Yo soy cantor

            con ellos al lugar desolado.

            (…)

Lo anterior deja muy en claro que en esta ocasión el poeta no duda de la respuesta, y afirma que al lugar desolado, llevará los cantos y las flores; atavíos que previamente son magnánimamente descritos:

             (…)

            Ya sea jade,

            ya sea oro,

            ancho plumaje de quetzal,

            lo extiendo aquí en el lugar de los atabales.

            (…)

La siguiente estrofa, retoma el estado de ánimo de aflicción tan característico en el poeta, expresado generalmente, cuando recuerda que habremos de irnos de este mundo.

             (…)

            La verdad quizás la siente nuestro corazón.

            (…)

            por eso lloro, me aflijo.              aya

            (…)

Interesante el verso sobre que la verdad no se será afable a la razón, sino al corazón.

Abunda de nueva cuenta en la levedad humana, y en la siguiente estrofa asegura que el mundo no puede ser destruido por nuestros medios, ya que dios es generoso en su creación.

             (…) nadie

            ha de acabar con

            tu riqueza, tus flores,

            (…)

Versos que quinientos años después se tornan dudosos, a sabiendas del poder destructivo del ser humano.

La siguiente estrofa recuerda una fórmula juarista, pero sin estar fincada en el respeto, más bien en la poesía.

             (…)

            Con flores aquí

            se enreda la unión de naciones,

            la amistad.

            Alegrémonos con ellas.

            (…)

Tal vez la poesía también sea “respeto al derecho ajeno”, aunque lo que indudablemente es: una inclusión en el derecho universal, fraternalmente unida por la amistad.

Por supuesto que la poesía es amor.

Culmina pisando tierra de espectros, en la que afirma que si ambos, el “quenonamican” y la tierra, son lugares desolados; ¿qué nos une a la vida y nos aleja positivamente de la desolación?

             (…)

            Las flores, los cantos,

            perduran aquí                ohuaya ohuaya

            (…)

No hay más respuestas, siempre voltea a la poesía para salvar nuestra existencia e inmanencia terrestre.

Continúa este estrepitoso final, con cuestiones existenciales; preguntándose si en verdad se vivé allá; a lo que sin temor, y rotundamente afirma:

             (…)

            Es en verdad nuestra casa,

            también (allí) vamos a vivir        ohuaya ohuaya

Reafirmo y extiendo mi último mensaje, sin tocar nervios sensibles por la situación actual de México: el progreso de nuestro país está en su cultura y nuestro interés hacia ella.

El día que como una responsabilidad social la tengamos, tal vez una revolución tenga sentido, no antes, como lo dejó perfectamente demostrado la de hace cien años, ni la que se esboza en el presente; ya que sin esto, sin el fortalecimiento interior que engrosa la poesía en cada uno, personalmente encuentro en la manifestación, un sentimentalismo desencarnado sin dirección.

Que la voz remembrada de Nezahualcóyotl, sea apenas la punta, de aquella lanza que todos esperamos rompa con las malas tradiciones.