Casa de citas

Por Gabriel Burgos

“Disfruta de la vida. Hay mucho tiempo para estar muerto”

Hans Christian Andersen

Con los nervios de punta, por ser mi primera vez en hacer esto, marqué el número y esperé respuesta, cuando pregunté por el nombre de la casa que me dieron, la respuesta fue “aquí no es” seguida del fin de la llamada. Corregí mi error de dedo, marqué y recibí la respuesta deseada: me dieron los nombres de las profesionales disponibles, sus días con horario abierto, su costo por hora y su especialidad; después de considerar las cosas y la distancia de mi trabajo elegí ir el miércoles a las 5.00 pm para liberarme del estrés.

Gracias a google maps ubiqué la casa sin problemas, discreta, bonita, sobria, en una zona segura y junto a un parque, nada que ver con lo que esperaba encontrar. Toqué el timbre y una voz por el interfon me preguntó a quién buscaba, al darle el nombre de la profesional que me esperaba y me dieron acceso. La sala de espera, confortable y tranquila, fue lo que vi al pasar, la recepcionista con una sonrisa me ofreció café y me hizo una charla ligera en lo que bajaba mi cita.

Una mujer joven, sonriente y de rostro amable, me llevó consigo a un cuarto armónico y sereno, justo lo que necesitaba, y su primera pregunta fue ¿cómo te sientes? Después de un largo suspiro, ante lo cual la profesionista sonrió, me solté a decirle todo lo que me pasaba a lo largo de una hora. Al terminar, decidió canalizarme de inmediato con el psiquiatra porque necesitaba saber si era necesario medicarme o no, sobre todo, por los problemas que le conté.

Ese día le confesé a mi nuevo psiquiatra mi deseo de suicidarme y me recetó de inmediato pastillas para bajar mi ansiedad y tratar mi depresión, una vez en mi poder, decidí investigar sobre ellas y descubrí con amarga ironía que tomarme la caja entera más una botella de vino bastaban para suicidarme. Reí ante semejante idea y pensé “tengo el mejor psiquiatra del mundo, o confía mucho en mí o sutilmente consideró como complacer mi deseo.”

Me programaron cita para dentro de dos semanas, recibí mi receta y pagué con la tarjeta de crédito la consulta, al salir de la clínica hice cuentas, y entre la consulta con la terapeuta, el psiquiatra y las drogas bien podría haber pagado la misma hora y media con una scort clase AA con motel y condones incluidos, aunque me temo ellas aún no aceptan pago con tarjeta.

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