Rondalles Mallorquines

Rondalles Mallorquines no. 3: 4 breves rondalles

por Antoni Maria Alcover i Sureda
traducción de María Mañogil

Continuando mi paseo por l’Aplec de Rondalles Mallorquines de Jordi des Racó y haciendo escala en el fascinante mundo de las leyendas y las supersticiones, he encontrado cuatro pequeños cuentos que deseo compartir con los lectores de Cinco Centros, pues son parte de la cultura de mis ancestros, y que aún en algunos pueblos de Mallorca se escuchan rumiar.  Como decimos por aquí: coses que conta sa gent, cosas que cuenta la gente.
Espero que disfrutéis de la lectura.

EL AGUA, EL VIENTO Y LA VERGÜENZA

Un día, estos tres se toparon y tuvieron una larga charla.
Cuando hubieron de separarse, dijeron:
-Tendríamos que volver a vernos alguna vez.

-Pues mirad -dice el agua-: a mí siempre me encontraréis en los lugares más bajos.

-Y a mí -dice el viento-, siempre es seguro encontrarme en las hojas de algún ciprés o de un olmo.

-Y a mí -dice la vergüenza-, no sé si me encontraréis si nos separamos, porque quien me pierde una vez ya no me vuelve a encontrar.

El caballo de Mahoma - Imagen pública
El caballo de Mahoma – Imagen pública

EL CABALLO DE MAHOMA

Mahoma tenía un caballo que, siempre que salía el sol, relinchaba.

-Es que saluda al sol -decía Mahoma a los suyos, que se lo creían de veras.

Y es que el bribón escondía una yegua un poco más lejos, y el caballo sentía el olor, y ya lo creo que soltaba unos buenos relinchos. Y los tontos de los moros nunca se percataron, porque ellos, al salir el sol, se ponen a orar con la cabeza gacha y la cara pegada al suelo, y así no podían ver la artimaña de Mahoma.

CÓMO ES QUE EN CUARESMA SE TOCAN LAS VÍSPERAS ANTES DEL MEDIODÍA

Dicen que el demonio le pidió una vez a Dios que le dejase llevarse a todas las almas de quienes muriesen en Cuaresma entre el mediodía y el atardecer.

-Bien -dijo el buen Jesús*- , te las puedes llevar.

Y enseguida decretó que durante toda la Cuaresma tocasen las Vísperas justo al lanzar a Dios al oficio, mucho antes del mediodía. Y el demonio no se pudo llevar a ninguna de aquellas almitas.

¡Vaya qué desengaño que se llevó! Podéis imaginar la rabia que le entró. Los pobres condenados lo debieron pagar.

Sa Sopegada des gegant - Imagen pública
Sa Sopegada des gegant – Imagen pública

EL TRASPIÉ DEL GIGANTE

Entre Llucmajor y Algaida hay una serranía que baja hacia la ciudad, y dentro de la posesión de Galdent forma una cresta que configura una especie de cavidad, algo así como una ranura de una veintena de palmos. Desde Llucmajor se puede ver perfectamente.

¿Sabéis cómo se hizo esa grieta?

Cuentan que fue que un gigante, que habitaba por allí, le tenía mucha tirria a otro gigante de la isla de Cabrera. Un día se apedreaban y se tiraban unas rocas como un par de carrozas engalanadas. Una de ellas cayó en el interior de Son Julià** y aún sigue ahí, que da hasta miedo de lo grande que es.

El hombre hizo tal esfuerzo al lanzarla, que resbaló, trastabilló, y con el dedo pequeño del pie formó aquella cresta: al expandirse el pedazo de tierra se quedó aquella sima, que por eso se llama Sa Sopegada des gegant, El traspié del gigante.

*Aunque parezca un anacronismo, referirse a Jesucristo como Dios, algo muy común en Mallorca, es correcto según la teología sistemática, ya que se contempla el nacimiento de Jesús sólo como humano en la Tierra, pero se le considera creador de ésta. (Nota de la traductora).

**Son Julià es una mansión construida en el siglo XV y que fue restaurada; hoy es un hotel rural. (Nota de la traductora).

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