Taco de ojo: Tlacuilo Latino Toons - Fotografía por Job Melamed

Historietas e identidad latinoamericana: entrevista a Nava

Taco de ojo: Tlacuilo Latino Toons - Fotografía por Job Melamed
Taco de ojo: Tlacuilo Latino Toons – Fotografía por Job Melamed

Durante la inauguración de Taco de ojo: Tlacuilo Latino Toons, en Museo Amparo, una exposición que aborda la cultura de la historieta en entrecruzamiento con el imaginario y la  iconografía de las culturas originarias de América Latina, tuvimos la oportunidad de platicar con Nava, curador y editor de este proyecto.

José Luis Dávila: ¿Cómo fue el proceso para juntar a los artistas?

Nava: Llevamos con taco de ojo tres años y medio, más o menos, y la idea es publicar a autores latinoamericanos que ya trabajan en la auto publicación, dicho de otra forma, todos son fanzineros. Taco de ojo se fundó con Marco Tóxico, de Bolivia, Ernán Cirianni, de Argentina, Tomás Ives, de Chile, Jorge Pérez Ruibal, de Perú, y, en México, Mr. Glaubitz y yo, como editor. Entonces, yo iba invitado a una feria del libro y decidí hacer una revista en un mes; para eso les pedí ocho páginas por cada país latinoamericano a mandar colaboraciones. Después de esa presentación más gente se acercó y se formó el colectivo tal cual, donde podemos decir “vamos a hacer una temática sobre los pueblos originarios y vamos a trabajar con esta perspectiva durante un rato”. Y lo otro es que imprimir en risograph define la estética. Aquí no hay trabajos que tengan un look de superhéroes porque, no sólo no nos interesa el tema, pero ese estilo de aerógrafo no se reproduce bien en risograph, sino más bien aquí hay plastas, línea, hay tramas para generar colores, y eso está más cercano al grabado y la gráfica.

JLD: ¿Cuál es la distinción entre el trabajo que se tiene aquí y el de un cómic tradicional, como en el que muchos de los artistas de aquí han trabajado?

N: Todos siguen auto publicando sus fanzines, y hay festivales independientes de historieta donde se presentan las publicaciones. Sin embargo, la antología y la muestra de Taco de ojo es un esfuerzo colectivo y queremos que la gente responda en otros lugares, como en Argentina, donde dicen que no hay tantos pueblos indígenas pero la historieta de Edu Molina crítica esa visión simplista de ser un país conquistado donde ya no hay gente indígena.

JLD: ¿Cómo fue traer a personas de la ilustración o el diseño a hacer arte en forma?

N: Lo que pasa es que se está revalorizando la historieta en general, tal vez no por la historieta comercial, sino por la historieta underground que ganó aceptación y ahora se reconoce la novela gráfica como un género propio. Yo doy el diplomado de novela gráfica en San Carlos, antes daba clases en la Casa de Francia, antes en otra universidad, siempre con un perfil latinoamericanista, e invito a los que son buenos dibujantes a probar su mano y contar historias que tengan un pie en identidad latinoamericana, porque muchas veces tenemos esa alienación presente de ser como tercermundistas pero “ay, los tercermundistas son más abajo”, y yo no creo que sea así, más bien hay mucho en común y viéndolo en conjunto se puede apreciar que hay una relación real. Hacer cómics así es una forma de expresar mucho en poco espacio; es más difícil que la simple ilustración y tiene esa narrativa, y de manejo de tiempos está complejo. Nos tardó medio año hacer la de Mictlán en pixel; el códice del Popol Vuh también fue muy largo el proceso para hacer pocas páginas, no es lo mismo que una revista vaquera que, según dice, se producía veinticuatro páginas en un día.

JLD: Respecto a eso, hablamos de narrativa en cada una de las piezas, pero como curador, ¿cómo armaste la narrativa de la sala?

N: La narrativa de la sala pretende reflejar zonas geográficas e impulsos que ya se registran en los colores; si los colores en las historietas no son arbitrarios, sino simbólicos, relacionados a cierta cosa, sólito se organiza. El Taco de ojo, cuando saqué la primera publicación, era sólo rojo y negro, entonces intercalábamos rojo, negro, luego una sección roja y negra, para dar el deleite, y se repetía así, por una lógica de imprenta. Ahora, en la sala hay un muro de la vida y un muro de la muerte que se contraponen y generan tensión; hay una obra de grabado en medio que se llama Un mundo donde quepan todos los mundos, para generar esa noción de centro y diversidad; hay un muro que se enfoca a Brasil, a la amazonia como tema, otro que es el desierto, el norte de Chile, Bolivia, y un lado que se enfoca a los peruanos. Las figuras arriba tienen que ver como si fueran dioses o ejes que jalen a la narrativa hacia allá: hay un perro, una serpiente y un puma, un poco reflejan en el pensamiento que siempre había un predador de una zona, el alto, el valle o el cielo, que gobernaba, y, en este caso, la calavera en el subsuelo. Hay una parte humor, de cosas más ligeras, hay otra que es de terror. Creo que se resolvió. Esperamos que la gente saque sus propias conclusiones y que interprete porque, si bien no todas las historietas tienen texto, eso no quiere decir que sean mudas, al contrario.

JLD: ¿Qué sigue en el proyecto?

N: Se convoca al cuarto Taco de ojo que abordaría el tema de los migrantes; queremos invitar a la gente a pasar anécdotas, escritos, gráfica, y vamos a tratar de hacer un libro grande sobre la migración, que es Taco de ojo: Caminante. Y la otra es que esta muestra siga circulando, que se vea en distintos lados para recibir impresiones de la gente y que pueda llegar a comunidades más inaccesibles para que ellos nos compartan sus impresiones.

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