Serie Hombres rotos, de Andrés García Silva - Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Hombres rotos: André García Silva en Galería Liliput

Serie Hombres rotos, de Andrés García Silva - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Serie Hombres rotos, de Andrés García Silva – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

por José Luis Dávila

¿De qué estamos hechos para los demás? Poco a poco generamos un espacio en la memoria de los otros, conformándonos de voz, de acciones, de actitudes, pero sobre todo eso, está la imagen. Somos profundamente una imagen en los recuerdos de los que nos rodean. Remarcando eso: profundamente una imagen. No somos sólo lo visual, sino la imbricación de todo aquello que somos y convertido en un espectro visible; nuestras historias, esas que nos cruzan y muchas veces nos definen, están explícitas en la forma que nos vemos, la forma primaria que recibe el espectador de nuestra vida, quiero decir, cualquiera que nos mira.

Existe una forma estética de entender esto que digo. Para eso hay que ir a ver Hombres rotos, exposición de Andrés García Silva. Voy a ser honesto al respecto: pocas veces me siento tan sin palabras frente a la obra de alguien. Por lo común puedo escribir sobre lo que veo, encontrarle un sentido en sí mismo y partir de ahí para presentar una opinión –porque ante el arte no se puede considerar la idea de reseña, pues cómo reseñar la experiencia sensible personal, cómo ponerla en una esquematización de señalamientos como es la reseña– que invite al goce de la obra en cuestión. Sin embargo, es frente a las fotografías de García Silva que esto no es posible de primera intención. El sentido de las imágenes que nos presenta en Galería Liliput está más bien en la relación que establecen desde ellas (y no en ellas) con el espectador y con la historia que son capaces de contar, con los lazos que tienden hacia la experiencia de cada uno.

Hombres rotos explora el rostro que se encuentra dentro de nosotros a través del rostro de quien está en la fotografía. García Silva tiene una dedicación admirable hacia el instante; cada una de sus capturas es una forma de detener la materia, cada foto que compone la muestra es en quien la mira una nueva apreciación a la derrota ajena que evoca a la propia, una derrota ante los recuerdos, ante las imágenes que hemos sido para los demás, lo cual es, a fin de cuentas, de lo que estamos hechos.

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