Dechado de virtudes - Fotografía cortesía de Museo Amparo

El dechado como reflexión estética: entrevista a Mayela Flores

En el Museo Amparo se encuentra la exposición Dechado de virtudes. Historias de labores femeninas. Siglos XVIII-XX, la cual es una reconstrucción del sentido que poseen los dechados como objetos de arte desde su reflejo de una ideología estética. Para saber más al respecto, entrevistamos a la curadora Mayela Flores.

Dechado de virtudes - Fotografía cortesía de Museo Amparo
Dechado de virtudes – Fotografía cortesía de Museo Amparo

José Luis Dávila: ¿Cómo se les ocurre hacer esta primera exposición sobre dechados?

Mayela Flores: El proyecto parte de la necesidad de generar información y conocimiento acerca de ese tema, debido a que estas piezas se encuentran en los acervos de los museos que participamos en este proyecto y, sin embargo, no conocíamos mucho sobre ellas. Entonces a partir de la obligación que tenemos como instituciones de catalogarlas, de investigarlas, estudiarlas y difundirlas, emprendimos la tarea de realizar un estudio en extenso que resultó en estas exposiciones. El punto de partida es la pieza que abre la exposición, un dechado realizado por María de Jesús Martínez. Esa pieza fue la primera que estudiamos, al contener tantos elementos tanto en formas como en texto; de hecho, ella misma comprende un texto que da pauta sobre cuándo se hizo, quién la hizo, en qué lugar lo hizo: una niña antes de cumplir los seis años de edad. Eso nos guió en el camino de la investigación y de ahí presentamos el proyecto en colaboración con todas las instituciones que participamos.

JLD: ¿Por qué considerar a los dechados como piezas de arte? Obviamente tienen un gran trabajo en el bordado, pero entendemos que son muestrarios aparte, entonces, ¿por qué se les puede llegar a considerar arte?

MF: Estas piezas, en el sentido más general, podrían considerarse como muestrario pero realmente son obras que resultaron de un proceso creativo de reflexión personal y con relación a un marco estético referido a cada época en que fueron realizadas. En ese sentido, nos permiten conocer sobre intereses personales y estéticos de sus autoras. También se presentan como un vehículo de expresión, de anhelos, de creatividad, de un trabajo con una técnica en específico con lo cual nos podría llevar a considerarlo como una obra que se presta para su exposición en un museo. Cabe mencionar que estas piezas, en el punto de partida en cuanto al Museo Franz-Mayer, que es digamos la institución de la que partió la curaduría en esta ocasión, pues está considerado dentro de nuestro acervo y se caracteriza por estar integrado por piezas catalogadas como de artes decorativas y diseño. Es en este sentido que en estas obras observamos, por un lado, muchísimos ejemplos del diseño, de trabajos de bordado y destilado, diseño textil de alguna manera y también puede encontrarse como parte de este grupo que se le ha llamado artes decorativas al muchas veces funcionar no sólo como una mera referencia, sino que son creaciones que en muchos de sus casos las hicieron para la exhibición, desde sus lugares, modo de enmarcado, se presentaron como parte del ajuar de la casa, etc. Representamos estas características en cuanto a forma pero también en discursos muy ricos; las presentamos como obras que se prestan para su exhibición, inclusive muchos las han contado como obras de arte.

JLD: En este sentido, no limitándose a lo estético, sino dentro de toda la investigación que hicieron para llevar a cabo la curaduría, ¿qué tan importantes podrían ser como un registro histórico, digamos, del México del siglo XIX?

MF: Son una evidencia y son sobrevivientes de, por un lado, el gusto de esa época, dan cuenta del gusto y las inclinaciones en cuanto a tendencias de la educación de la mujer de esa época, los métodos de instrucción de las mujeres y en ese sentido residen en el marco más amplio de la historia de la vida cotidiana de niñas y mujeres abarcando un periodo desde finales del siglo XVII hasta el primer tercio del siglo XX. Además de apegarse a ese marco general, también nos dan ejemplo de particularidad muy específica, como, por ejemplo, las tendencias de cada uno de estos periodos en relación con el ámbito político e impacto en las imágenes que se presentan es estos dechados. Los dechados nos enseñan, por ejemplo, símbolos patrios o imágenes religiosas, o también fantásticas, mitológicas e inclusive con alusión a episodios históricos que de alguna manera llevan el contexto, política e historia de los periodos que representan.

JLD: Decías en la conferencia también que los últimos dechados eran del 70, ¿cierto?

MF: Los últimos que conocemos que fueron elaborados en este contexto de instruir a las mujeres a través de los dechados fueron elaborados en la década de los 70, sin embargo los que presentamos en la exposición son anteriores, son alrededor de la década de 1930 los más recientes.

Dechado de virtudes - Fotografía cortesía de Museo Amparo
Dechado de virtudes – Fotografía cortesía de Museo Amparo

JLD: Respecto al tiempo de hechura de los dechados, ¿crees que este tipo de registros familiares y personales se estén dando todavía? Digo, ya no como dechados pero sí en otras circunstancias y en otros objetos que puedan tener este tipo de educación o que lleven no solamente las mujeres sino toda la familia o algún sector familiar.

MF: Sí, yo creo que a final de cuentas los dechados son un objeto que responde a una necesidad o intención que se mantiene como modelo y que encuentran distintas maneras de solucionarse, en ese sentido actualmente podrían relacionarse por, no sé, elaboración de ciertos álbumes familiares o tal vez en los compendios de dibujos de la familia que dibujan, tanto niños como niñas en las escuelas, no sé, en algún ensayo o de cualquier manera que de alguna forma indique una reflexión que ligue valores sobre la educación transformados a un objeto, ya sea a una imagen o aun objeto más en el sentido de cultura material. Entonces, en ese sentido, podríamos encontrar muchísimas cosas que, sobre todo en las escuelas y a partir de las tendencias más recientes en arte y educación, resultan en muchísimas cosas que ahora se les ha llamado como de manualidades, clases de manualidades en donde se realizan obras retomando esta vocación de elaborar una reflexión sobre la educación a través de un objeto en específico que resulte en un material u objeto estético.

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