Federico Vite - Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Carácter, una prueba de oficio: Entrevista a Federico Vite

Federico Vite presentó su libro Carácter el pasado viernes 19 de febrero en Profética Casa de Lectura, y minutos antes del evento conversamos con él sobre la novela misma y su punto de vista sobre la literatura.

Carácter - Portada
Carácter – Portada

José Luis Dávila: Estuve revisando un poco la novela y mi primera pregunta sería ¿por qué en primera persona?

Federico Vite: Bueno, la novela es de hace más o menos 15 años; empezó como una anotación de diario y fue creciendo el relato. Una anotación que tenía que ver con una novela de John O’Brien que se llama Leaving Las Vegas y con Tristessa de Kerouac. En el camino me di cuenta de que se iba a volver una novela, como estaba en primera persona todo me pareció que traicionaba un poco el espíritu del proyecto, pensaba cambiarlo después y después decidí que iba a ser un gran ejercicio ucrónico, es decir, moldear algunos aspectos que no ocurrieron para confabular ese aspecto. Se quedó en primera persona porque me hace mucho sentido la técnica para generar una intimidad con alguien, sobre todo si el personaje es detestable. Entonces empecé a creer que era una gran prueba de oficio ver si se podía volver entrañable el personaje. Así decido que se quede en primera, experimenté en tercera pero era muy lejano, tramposamente lejano, por eso lo decidí dejar en primera.

JLD: Se nota, es como un poco más de ti, un poco más experiencial también.

FV: Sobre todo, digo, puede sonar extraño, me interesa la noción del mal no en el sentido católico sino en estas pequeñas formas de construir los fracasos laborales, sentimentales y por supuesto personales de los personajes, en realidad de las personas, pero como yo me dedico a esto pues son los personajes. Empecé a decidir que sólo alguien que se equivoca mucho puede beber tanto, puede generar una secuencia en efecto de ficha de dominó, a partir de ahí sondeo eso, decido que se llame Carácter justamente porque obedece estas novelas de formación de la personalidad, todo lo que nos heredaron los alemanes.

Federico Vite - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Federico Vite – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: Me dices que es de hace años la novela, ¿por qué publicarla tan después?, ¿cómo fue el proceso? Digo, ganó un premio del 2012…

FV: Así es, ese es el motivo por el que se publica. Antes estuve buscándole casa, no tuve fortuna, le di muchas vueltas, se supone que habría salido en el 2012, no pasó. Se pasaron unos 4 años más, ya no esperaba la publicación porque cambia el gobierno… ya sabes, se pierde todo eso. Sólo aparece acompañada de otros dos libros, hay un cuarto más que está por salir que es así como en camada, pero todos tienen edades distintas. Decido que es bueno que se publique por esa noción, por eso mandé a concurso, aparte del dinero, para que estuviera publicado y bueno, llegó un poco tarde pero finalmente llegó.

JLD: La novela ganó el concurso, pero qué piensas de cómo se llevan éstos, que a veces son un poco turbios, que de repente pasa esto de que va a publicarse en ese año y se empieza a retrasar. No solamente con este, ha pasado con varios concursos.

FV: La idea de los premios me parece muy bondadosa y muy ociosa. Bondadosa en el sentido más claro: el dinero y la publicación, que el 90% dice que funciona así, me parece que es un juego, como sacarte la lotería; a veces tienes un material que tal vez no sea tan bueno pero en el caldo de cultivo de los que compiten permite tenerlo publicado y ganarte un dinero por los derechos de publicación. Me parece sano el juego, hay muchas formas de malinterpretarlo, de dudar de eso, pero insisto, es como sacarte la lotería de pronto, puede que sea considerado ilegítimo por algunos, pero me parece que quien envía a un concurso bajo las reglas a las que se ciñe la convocatoria sabe que pueden ocurrir esas cosas. De pronto también somos muy pocos los que nos dedicamos a esto, somos los mismos que en algún momento seremos jurado y somos los mismos que enviamos a concurso. Entonces, me parece que es una especie de círculo vicioso que mantiene su forma en la medida de lo posible, que hace más bien que daño, creo. Pero finalmente no se trata de ser más escritor por ganar ese premio o esa beca sino simple y sencillamente es un filtro que nos pasa y que nos permite esto, por ejemplo esta charla no la tendríamos si el libro no se hubiera publicado, me parece eso muy generoso, no es algo que esté en el premio pero forma parte del premio.

JLD: Dijiste algo interesante: lo de ser más escritor, ¿cómo se es más escritor, quién podría determinar eso realmente?

FV: Bueno, este es un oficio para viejos, quiero decir un oficio para sabios. No siempre está ligado de la mano y cuando digo sabios quiero decir que sabes que con pocos recursos puedes emocionar a otro humano contándole una historia, imagínate qué irónico es que te vas a parar casi a hacerla de bufón para convencer emotivamente a alguien. Creo que te haces más escritor en la medida que sabes muy bien cuáles son tus habilidades, sabes muy bien cuáles son tus debilidades y puedes hacer una armonía con eso: lo bueno y lo malo de tu trabajo. Finalmente es como hacer muebles, estarlo puliendo constantemente. Creo que en el fondo estamos ensayando sólo para un libro de un tema en específico en toda la vida, las herramientas que utilizas, donde capitalizas muy bien tus lecturas, pero eso no siempre pasa en secuencia, es decir, no en la idea de una competencia deportiva de un libro tras otro sino en la medida de una satisfacción personal. Casi como un sacerdote que oficia, creer en esto, en las cualidades de esto, y uno sabe porque por encima de todo es buen lector o es un lector, sabe si ese libro te ahorra otras lecturas o te permite engarzarte con otras lecturas que te han cambiado la vida, que así son los libros buenos, los libros buenos, por lo menos los que a mí me han cambiado la vida son aquellos que me recuerdan que soy mortal, que en la medida que me hago viejo no me vuelvo sabio y que por mucho miedo que tenga a la soledad estoy mejor solo. Y si eso te hace la literatura, si te acercas a eso con el mejor uso de las herramientas que uno tiene, creo que puede tener uno cierta medida de que vas haciendo bien las cosas. Porque por encima de todo no es una competencia, esto no es un deporte, luego lo vemos así justamente por las becas, por los premios, pero no creo que sea un deporte.

Federico Vite - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Federico Vite – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

JLD: Hablas de un lector-escritor, de un escritor-lector. ¿Actualmente crees que se haya perdido eso? Porque, por ejemplo, tenemos un montón de libros de escritores que no leen, entonces…

FV: Creo que se publica mucho y me parece bien. Se le mucho pero no se lee bien, creo que uno lo puede detectar en la medida que descubre a cierto autor, que raro se ve que este tipo aunque lo conozca no lo leyó bien, porque le ofrecería otra veta. Me parece que leemos mucho y leemos mal, leemos a prisa, estamos tratando de competir en algo que no es una competencia. El ejercicio de las expresiones estético-humanistas tiene que ver con una forma de intimar con uno mismo. En un ejercicio de reflexión si te enamoras de un proyecto por dos años quiere decir que le rindes fidelidad a eso, si no lo haces y llevas cierta prisa, cierto rush, entonces quiere decir que estamos leyendo apresuradamente por acabar. Nos debería dar más, es decir, capitalizar las lecturas y ofrecer lo mejor que se puede sin problemas.

JLD: Finalmente, sobre Carácter, ¿qué va a encontrar la gente en Carácter que no encuentre en algo más?, ¿cuáles son las lecturas aparte que se podrían dar a la novela?

FV:  Yo estoy tratando de poner una historia sobre Acapulco que no se ha mencionado por lo menos en muchísimos, bueno muchos autores del sur que padecieron el arribo y el desastre de un huracán. Me parece que la noción del duelo después de eso, del paso del huracán, no se ha construido especialmente sobre Acapulco, me parece que estoy hablando de los miedos de los que están cansados, tristes, enfermos. Eso es lo que podríamos encontrar en Carácter, cómo recuperarse después de eso, en un solo personaje que ama la posibilidad de encontrarse con otros a través de la lectura, de la poesía, de la música popular y culta. A eso me refiero, a dar un correlato de la tristeza, o de la melancolía en este caso, tomando de la mano la forma de encontrar la belleza de la naturaleza. Como está el planteamiento de la novela parece que se va a matar ese hombre y es curioso que descubre en el camino que siempre se está engañando, no lo hace porque lo único que quiere es recuperar todo eso que ama pero no sabe cómo sostenerlo, que también es otra de las nociones de la literatura. Entonces damos cuenta de eso porque ya lo perdimos, ya no sabemos cómo lidiar en la realidad con ello. Y bueno, esencialmente ofrece un panorama de Acapulco que nos detiene, no es un paisaje estampado en una postal sino es algo que le está doliendo todo el tiempo, reconocerse en una tragedia que puede ser luego muy festivo y luego muy escandaloso pero esa es la única posibilidad ajena a lo que creo que es literatura que vamos a encontrar directamente en la historia.

*Transcripción de la entrevista por Victoria Sandoval

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