Exposición Renasentimiento en Rene Nieto Gallery

René Nieto Gallery, una regeneración del arte y su mercado

Rene Nieto Gallery - Inauguración
Rene Nieto Gallery – Inauguración

por José Luis Dávila

Puebla es una de las ciudades con más vida cultural en el país, es decir, vida cultural ajena a la cultura que se genera desde el entretenimiento turístico, pues esa última tiende a funcionar sólo como un producto social para comercializar la imagen de la entidad. Si lo pensamos un poco, cada día hay algo nuevo que ver y que criticar; hay movimiento intelectual constante, y quienes se dedican o gustan de ello pueden fácilmente acercarse al arte de modo directo, e incluso elegir el arte que más les acomode a su gusto estético, pues con la enorme cantidad de capital cultural activo viene también la diversificación de espacios y la apertura de espacios independientes privados que son, lamentablemente, en la mayoría de las ocasiones un centro de decrecimiento del mismo arte.

El problema real de una ciudad con un crecimiento cultural desmedido, como a lo que se está acercando Puebla, es que mientras el arte se lleva más a la ciudadanía –lo cual es una tarea que el gobierno debe asumir desde sus institutos correspondientes y que en el caso de esta ciudad se cumple casi desastrosamente a nivel municipal, contrastando con el nivel estatal, desde el cual ha habido grandes logros en esta materia–, y se permite la creación de los mencionados espacios independientes, se corre un riesgo doble: el primero es la comercialización vacua del arte, dejándolo en un mero proceso de intercambio entre producto y moneda, falto del aura benjaminiana que le brinda su cualidad de arte, sin la que sólo queda de la idea, el ornamento físico que nada transmite. El segundo de los riesgos, y quizá el más dañino de los dos, está en que esos espacios buscan estar dentro de un circuito que compita tanto con la iniciativa privada en la que están inscritos para tener mayor audiencia y a la par crecimiento en ventas, como con los aparatos institucionales que tienen la validación social de lo que se muestra como arte, y en ese afán, los espacios se dan a la tarea de enarbolar nombres de llamados artistas que no poseen la calidad necesaria para estar incluidos en proyectos curatoriales en forma.

Las dos vertientes anteriores son una de las más grandes enfermedades del arte en la actualidad. Dan a entender a las personas que lo estético es un trabajo de lo bonito, es una apreciación de gusto por aspectos físicos y no al gusto como la relación entre la manifestación ideológica del autor (entendiendo ideología como la construcción expresada dentro de la obra, no como una tendencia política, algo de lo que suele abusarse en las tergiversaciones del arte) cruzada por la apreciación subjetiva del espectador. Al mismo tiempo, dejan que crezca la población que considera al artista como un elemento estereotípico y al arte como un objeto creado desde un proceso meramente técnico, y no como la concreción de un proceso crítico y reflexivo.

Sin embargo, a veces, entre toda esta compleja situación, surgen ideas que deben ser evaluadas de acuerdo al tiempo, a los objetivos que cumplan mientras se encuentren activas. Es el caso de Rene Nieto Gallery, ubicada en el centro de la ciudad, donde ahora se gesta un proyecto que pareciera buscar dar una solución a la problemática expuesta. Junto con su exposición de apertura, titulada Renasentimiento, René Nieto apuesta por un modelo de difusión del arte que convence sobre la necesidad de volver a la privatización del mismo como una forma para regresarle la fuerza que está perdiendo, y eso se nota en la selección curatorial que se ha hecho para la muestra, la cual va de Pedro Friedeberg a Arturo Elizondo y Antonio Álvarez, de Marco Samaniego a Lilia Martínez, de Alex Dorfsman a José Luis Cuevas, por mencionar algunas de las tantas transiciones que pueden notarse en el recorrido construido dentro de las salas. Todos artistas de gran reconocimiento, siendo expuestos con el fin de mostrarlo a quienes sepan apreciarles. El fin último de este modelo en el cual el arte no es público sino que se especializa a la audiencia, y también a los expositores, es lograr una recuperación del sentido elitista del arte para bien, es decir, para poder ofrecer un espacio de calidad realmente superior al de aquellos que buscan sólo vender sin saber si lo que están vendiendo podría trascender realmente como arte.

Sin duda es una apuesta arriesgada, pero la propuesta de René Nieto, con los vacíos que pudiera tener al encontrarse en una ciudad donde las disputas sobre el arte como producto, además de las implicaciones que precisar al arte como producto contrae, no faltan, tiene un halo prometedor que esperamos pueda lograr cumplirse por el bien de, como lo connota el titulo de su primera exposición, un renacimiento de las formas comerciales del arte siendo arte y no la artesanía que otros lugares gustan por adornar de más.

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