El retorno de la serpiente. Mathias Goeritz y la invención de la arquitectura emocional - Fotografía por Gerson Tovar

Goeritz y una reconstrucción del espacio emocional

Isaías Tovar Carreón
Gerson Tovar Carreón

En el Museo Amparo se puede visitar la exposición El retorno de la serpiente. Mathias Goeritz y la invención de la arquitectura emocional, la cual fue inaugurada el 24 de octubre y permanecerá hasta el 15 de febrero de 2016 en la sala de exposiciones temporales; esta es una muestra organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid, España) en colaboración con Fomento Cultural Banamex, A.C. y Fundación Amparo, con motivo del centenario de nacimiento del artista.

Hablar de Mathias Goeritz es discutir de un artista en toda la extensión de la palabra. Sus trabajos muestran múltiples caras; el escultor, el pintor, el arquitecto. Podemos decir que fue un erudito en las expresiones plásticas. Además, originó la llamada arquitectura emocional, misma que postula el entrecruzamiento de la funcionalidad del espacio con su valor estético.

Cabe mencionar que Goeritz nació en Alemania, en 1915, donde se doctoró en filosofía e historia del arte en la Universidad de Berlín. Fue hasta 1949 cuando llegó a México, donde dejaría gran parte de su legado arquitectónico. En 1953 inauguró el Museo El Eco, en la Ciudad de México. Este fue uno de sus trabajos más emblemáticos y, para muchos críticos, un hito en el arte moderno en México, pese a su corta vida activa. 

El trabajo de Goeritz cobra dimensiones colosales en Mexico. Él no buscó el lienzo como espacio del desenvolvimiento creativo, más bien presentó una síntesis entre arquitectura y arte. Un ejemplo de esto fueron las Torres Satélite del Estado de México. Podemos ver en esa obra la relación entre el artista y la sociedad. En la época de los 60’s dichas torres representaron en México la agenda del progreso. Este monumento pertenece al proyecto teórico-estético de la renovación del espacio vital humano, como lo pretendía la ya mencionada arquitectura emocional.

Ahora, ¿qué podemos esperar de la exposición? Es una retrospectiva de su obra que reúne 400 piezas de su obra donde converge la arquitectura, el color, lo sublime, lo bello y lo extravagante. Cada pieza, boceto y fotografía significan destrucción y negación, pero también creación y reconstrucción del espacio. Goeritz hizo propia la geografía urbana y nos presentó la sensibilidad de un alma anclada a dos mundos, a saber, el misticismo de la religión y la abstracta sinfonía de las formas y las medidas. Cada sala de la exposición representa una parte del alma de Mathias, y cada pieza, simboliza vestigios de su creatividad única y eterna.

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