Hay un proceso de privatización del lenguaje: entrevista a Vivian Abenshushan

Vivian Abenshushan -Fotografía de Andrea Garza Carbajal
Vivian Abenshushan -Fotografía de Andrea Garza Carbajal

Por José Luis Dávila y Carlos Morales Galicia

¿Cómo fue que se editó Be y Pies de Gabriel Wolfson?

Yo conocí el libro hace varios años, en el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, de la que fui tutora una generación, y uno de los libros más sobresalientes, probablemente el que tenía más contundencia en términos de escritura, era un libro de Gabriel Wolfson, entonces me interesé mucho en seguir su proceso y en preguntarle qué tenía, que me enviara a la editorial. Y los dos relatos largos, no los llamaría cuentos, creo que es un error considerarlos cuentos porque son justamente dos relatos que, por sus estrategias, por el tipo de recursos que provienen de otros géneros, están todo el tiempo haciendo una crítica de las convenciones del cuento como género. Entonces por eso no los llamo cuentos, no lo considero propiamente un cuentista sino un narrador que está abriendo las posibilidades de la narrativa. Y nuestra editorial, Tumbona ediciones, es una editorial pequeña, independiente, con una búsqueda estética particular que tiene que ver justamente con hacerse la pregunta, que es una pregunta que no podemos dejarnos de hacer quienes escribimos, quienes leemos, quienes editamos, que es ¿qué es la escritura y qué podría llegar a ser? Seguir pensando a la escritura como un organismo vivo, que muta, que se va modificando, que dialoga con los contemporáneos y, a veces, la industria editorial más comercial impone una serie de criterios que estandarizan la misma producción literaria.

En México, como en muchas partes del mundo, el género hegemónico, llamémosle así, es la novela, porque sigue siendo el género con mayor prestigio, a veces en términos literarios pero sobre todo en términos de rentabilidad; es lo que te piden las editoriales cuando eres un escritor, a mí me lo han pedido mis editores y les digo “Bueno, pero si a mí la novela como género me parece un género que dejó de mutar, que dejó de dialogar con el presente, que después de un proceso de experimentación en los años 60 se replegó en convenciones que ya no dialogan con lo que está pasando, con la lectura en internet, con las modificaciones incluso políticas del mundo, me parece que hay que buscar otros géneros”.

Hay una frase de Walter Benjamín que leí recientemente, de su ensayo El autor como productor donde dice: “No siempre hubo novelas, no siempre tendrá que haber novelas”, es decir, ¿cuáles son esos otros géneros distintos, esas otras formas que están emergiendo, que están surgiendo en este momento? Creo que una editorial independiente puede abrir los espacios para que esa exploración, esa experimentación y esa búsqueda formal sean posibles. Porque ni en los espacios de los suplementos, que además son muy exiguos -sobreviven muy pocos suplementos en México-, generalmente publican cosas muy acotadas, artículos, poemas, no hay posibilidad para explorar otras formas de escritura. Entonces las editoriales independientes surgimos como una necesidad vital de la cultura y de la escritura para abrir otros caminos.

Vivian Abenshushan -Fotografía de Andrea Garza Carbajal
Vivian Abenshushan -Fotografía de Andrea Garza Carbajal

En ese sentido, por ejemplo lo que tú dices sobre la novela, ¿está en tu trabajo?  Tenemos entendido que tú tienes un proyecto de novela.

Es una no-novela (ríe). En realidad no sé cómo llamar a lo que estoy haciendo y creo que eso es lo más importante de la exploración en la que me he metido en este momento porque es precisamente una pregunta sobre qué otras formas pueden surgir. Y esta exploración nació de la dificultad fundamental mía de escribir una novela y de la presión que sentía por el medio, por las editoriales de escribir una novela, y entonces todo el libro me estoy preguntando ¿por qué me resisto  la novela, de dónde proviene esa resistencia?, en términos formales, estéticos, intelectuales y también mucho más personales. Es un libro que no es un libro tampoco, que en realidad es un archivo que estoy escribiendo, no en cuartillas sino en tarjetas, es un tarjetero, que no tiene lomo, que no se lee de manera lineal y continua como se lee un libro, sino de manera aleatoria, azarosa, permutante, donde el lector es también un creador, un productor, porque cada lectura, cada vez que el lector elige una tarjeta produce una lectura distinta a la de cualquier otro lector, entonces hay una idea también creativa de la lectura. Esto no es nuevo, este proyecto al que todavía no llamaré novela, le he puesto el nombre de novela inexperta, y se llama Novela inexperta: título provisional, o sea la frase forma parte del título, la gente cree que es porque es un título provisional, pero me interesa jugar con la idea de lo provisional, de lo provisorio, de lo que no está todavía clausurado, de lo que está en exploración, en proceso. Yo lo llamaría la historia o el relato de un proceso de escritura, eso es lo que estoy haciendo; una parte del archivo que es un tarjetero, que está dividido, como todos los archivos, en distintos ficheros, uno es un cuaderno de escritura donde describo todo este proceso de interrogación, es como un cuaderno donde me voy preguntando cuál es mi relación con la novela, cuál es mi relación con el fragmento, cuál es mi relación con el plagio, cuál es mi relación con la cita, con la idea de la comunidad de lengua.

Hay otro archivo, al que llamo “el archivo de los artistas de la ficha”, donde hago una investigación de todos los escritores y artistas que han usado la ficha como recurso estético, desde Duchamp hasta Walter Benjamin, David Markson, un escritor muy cercano, contemporáneo, filósofos como Roland Barthes, Wittgenstein, artistas como el neoyorkino Matta Clark, etc. El recurso de la ficha como formato estético ha existido durante mucho tiempo, entonces elaboro una pequeña investigación sobre esos artistas de la ficha o sobre artistas que se negaban a publicar, o que escribían en papeles dispersos y no en la idea del libro como algo lineal, como una hoja que sigue a otra, que sigue a otra, como un discurso continuo sino como un discurso más bien fragmentario, aleatorio, un poco de caracoleo, en el movimiento de la lectura.

Otro de los archivos es lo que yo llamo la novela inexperta propiamente dicha, que es el origen de la novela que alguna vez quise escribir, que es la historia o el relato de los negros literarios en la industria editorial, pero lo introduje en una especie de espacio ficticio que es un barco, como los barcos negreros que realmente existieron, donde se traficaban esclavos, pero aquí son esclavos de la letra, entonces son negros literarios que se dedican a escribir los libros de otros pero no cuenta una historia, lo único que se escucha son testimonios, algunos de los cuales extraje de otros libros, de internet, de entrevistas, sólo se escuchan voces de negros literarios contando esta relación compleja, ambigua, distorsionada de la escritura y de la explotación dentro de la escritura. Otro de los archivos es una historia del libro, digamos desde sus orígenes, es un libro totalmente desbordado que podría ser infinito, como cualquier archivo podría seguir y sí estoy un poco enloquecida con el proyecto (ríe), temo no llegar nunca a un fin porque no es un libro que tenga un principio y un fin, que va acumulando información. Otra de las cosas importantísimas que quisiera decir ya para terminar de hablar de este proyecto es que uno de los recursos centrales que estoy usando es la reescritura, la copia, la falsificación, el plagio, extraer recursos de distintos lugares, usar citas sin comillas, a veces junto el fragmento, el pedazo de una frase, qué se yo, de Macedonio Fernández, combinado con una frase, qué sé yo, del periódico que leí en la mañana, hago lo que hoy se llama mashups. Entonces junto lo alto con lo bajo, la cultura popular, la cultura de todos los días, la información frenética y la sobreabundancia textual en la que vivimos con la búsqueda de sentido al mismo tiempo, entonces hay muchas exploraciones simultaneas en el libro, es uno de los proyectos, digamos, en algún sentido más ambiciosos en los que me he involucrado en los últimos tiempos y está en proceso.

Vivian Abenshushan -Fotografía de Andrea Garza Carbajal
Vivian Abenshushan -Fotografía de Andrea Garza Carbajal

Ya que mencionas todo eso, me hace pensar en muchas cosas, desde Milorad Pavic con Diccionario Jázaro o Pieza única, que son dos libros en un libro o Vila Matas con Bartleby y los suyos que son estos pequeños como fragmentos de historias, y toda esta experimentación me lleva a pensar de todo lo que dices, ¿realmente crees que el panorama literario en México o al menos el panorama que tenemos cerca esté buscando hacer estos formatos?, ¿realmente crees que estos formatos sean algo que va a incidir o que ya esté incidiendo en la literatura en México, que se está buscando o incluso que el público está preparado para ello desde un escritor mexicano?

Yo creo que hay dos momentos, dos respuestas. Una sería no, que sería la respuesta tradicional, la literatura mexicana es muy convencional, está todavía atada a una tradición en el libro, en el prestigio que existe, pero también desde hace 10, 15 años hay una recombinación en las formas de lectura y de escritura que en otras generaciones, aunque también en la mía, tiene ya repercusiones concretas, reales, visibles. Hay muchos proyectos híbridos, hay muchos escritores, artistas, poetas que están combinando lenguajes, que están haciendo literatura digital, hay ahora mismo en la Ciudad de México todo un congreso sobre literaturas electrónicas, lo cual significa que ya hay un espectro y unas coordenadas creadas para que esa literatura y esas formas de escritura mutantes, llamémoslas así, tengan un público, tengan lectores, tengan retroalimentación, diálogo, discusión. Y yo creo que sí existe sin duda, porque además tecnológicamente los medios ya están ahí y creo que las formas de lectura, por ejemplo el de ustedes, ya no sienten esa tensión o ese rechazo ante los textos más simultáneos que produce internet, o la capacidad de trasladar enormes cantidades de texto de un archivo a otro simplemente con hacer copy paste, algo que era impensable cuando se usaba todavía la máquina de escribir, aunque la copia es un recurso que viene desde los sesenta y desde las vanguardias. Entonces yo creo que es la continuación de una línea experimental de la literatura que ha existido desde la modernidad, desde principios del siglo XX, quizá desde antes con Mallarmé, y que siempre ha sido de algún modo periférica, marginal y luego con la poesía concreta, con la poesía sonora, y que en estos momentos de algún modo sigue siendo periférica y marginal pero encuentra sus propios circuitos.

Vivian Abenshushan -Fotografía de Andrea Garza Carbajal
Vivian Abenshushan -Fotografía de Andrea Garza Carbajal

Eres una de las pocas escritoras en México que trata de sostener en su obra un diálogo con la situación que se vive en el país, constantemente haces una labor activista sobre esta situación tan horrible en la que vivimos, ahora con este acuerdo transpacífico en el que sobre todo se pone en mira el tema como del plagio, el derecho de autor, ¿ese tipo de recursos crees que lleguen a afectarse con este tratado, que ya está a punto de firmarse si no es que ya se firmó y no lo sabemos?, ¿tú como editora y escritora qué piensas sobre esto y cómo tratar de remar en contra de este monstruo que va a venir a poner aquí un pie en torno a la actividad creativa y editora?

Acuerdo transtrágico diría yo. Bueno, la escritura usualmente se ha abierto paso como la mala yerba, en las peores circunstancias, es decir, los procesos de censura bajo los que ha vivido la escritura desde la inquisición, desde la persecución, no son nuevas; lo que pasa es que vivimos en una falsa democracia liberal donde se supondría que este tipo de persecuciones y censuras no tendrían que existir y que ahora, digamos que en lugar de venir de un estado totalitario y censor provienen del capitalismo mismo. Hay que estar muy alertas, hay que entender este proceso y combatirlo con las herramientas que siempre ha usado la escritura que es la frase, la palabra, el lenguaje, la discusión, la argumentación, el pensamiento crítico, la imaginación. Y que por supuesto que este tratado transtrágico es parte del proceso necrocapitalista; hay una definición de capitalismo este colectivo invisible que nunca sabe uno de dónde viene pero que tiene publicaciones subversivas muy importantes y filosóficas, ha llamado al capitalismo como un proceso de demolición de todo lo existente, estamos en un proceso de demolición de todo lo que existe, de la vida misma que se ha puesto en suspenso, donde los cuerpos y las personas son también mercancía, son traficables.

También hay un proceso de privatización del lenguaje. Hay que entender que todas las leyes antiplagio, todas las leyes de los que yo llamo derechistas de autor, porque me parece una forma de reacción anticultural, toda la forma en que las grandes corporaciones mediáticas han presionado para modificar las leyes de derechos de autor, usando chantajista y manipuladoramente a los autores como a las personas a las que defienden, en realidad lo que están haciendo es asfixiar a la cultura, encerrarla, reducirla a un mero producto, cuando esto lo ha discutido ampliamente Cristina Rivera Garza, en México, y en otros lugares muchos otros colectivos muy importantes y varios de los autores que hemos publicado en nuestra antología contra el copyright en la Tumbona, y que además se puede descargar de manera libre, gratuita y distribuirse, fotocopiarse, deformarse, plagiarse y los etcéteras que quieran poner, el lenguaje, lo que dicen todos estos autores, es un espacio común, las palabras, estas palabras que estoy usando no son mías, son de todos. El lenguaje en un espacio público, es un espacio político, es un espacio que habitamos todos. Cuando yo escribo, no escribo a solas, aunque esté escribiendo yo, tratando de abstraerme del mundanal ruido, estoy precedida por todas las lecturas que he hecho de todos los escritores y escritoras, no procedo, digamos no nazco de la nada como escritora sino de un diálogo permanente con los otros. Entonces, este cerco alrededor de la escritura, la publicación y la simulación del conocimiento producida por las nuevas leyes de patentes y de propiedad intelectual lo que hacen es privatizar el lenguaje, privatizar la cultura como también quieren privatizar el agua, privatizar el aire, privatizar la tierra, despojarnos de nuestras tierras, de nuestras semillas, de nuestros alimentos, es parte de un proceso, de una voracidad y una depredación brutal frente a la que la literatura tiene una batalla que librar en el territorio de la literatura que es el lenguaje.

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