Be y Pies, el relato sin atarse a géneros: entrevista a Gabriel Wolfson

Gabriel Wolfson y José Luis Dávila - Fotografía por Gerson Tovar
Gabriel Wolfson y José Luis Dávila – Fotografía por Gerson Tovar

De reciente aparición bajo el sello de Tumbona Ediciones, ve la luz el nuevo libro de Gabriel Wolfson, Be y Pies, el cual funciona como un díptico que se deja llevar por la escritura sin pretender formarse bajo las denominaciones que etiquetan  a los relatos. Aquí les tenemos una enstrevista con el autor, quien profundiza más al respecto.

José Luis Dávila: En Puebla se te conoce muy bien, hay muchas cosas que se han dicho de ti, desde muy buenas hasta muy polémicas, cuando fue lo de Carlos Velázquez, por ejemplo,  y ahora con Be y Pies, ¿cómo sientes que ha avanzado tu literatura? Ya habíamos visto antes publicaciones tuyas pero leyéndolo, al menos en lo que pude leer en estos días, es un poquito diferente a lo que has trabajado, pero ¿qué avance representa para ti Be y Pies?

Gabriel Wolfson: Pues mira, a lo mejor no es muy fácil de ver eso para mí, ¿no?, porque yo creo que es más fácil ver eso desde fuera, entonces no lo tengo así como muy claro. Para mí estos dos relatos, junto con otros cuatro que tengo por allí, que los escribí más o menos en la misma época, son textos de hace 3, 4, 5 años, éstos específicamente son de hace 4 años, sí son relatos donde de alguna manera continuaba un poquito lo que había hecho antes de eso, que era un libro que se llama Los restos del banquete, con la idea de hacer relatos, es decir, no hacer ni novelas ni cuentos, no escribir algo que de antemano estuviera fijado en un género, sino a ver: yo escribo relato sin que sea de la extensión que sea, y pues irme como dando más libertades para hacer cosas que a lo mejor pueden resultar, de entrada, un poquito complicadas o un poquito extrañas pero digamos que si a mí me funcionan, si yo les encuentro un sentido, si es un poco lo que estoy buscando, está bien; es como darme más chance de eso, de pensar menos en “a ver, qué va a pasar con estos relatos”. No sé qué va a pasar, porque creo que los escribo y esto es lo que quiero hacer, ¿no? Es muy claro que escribiendo así cuesta trabajo después publicar. Pero, bueno, aunque hayan pasado algunos años ya está y va a salir también ahora en un mes otro libro, con otros de esos relatos, y pues a todo dar, no hay prisa.

JLD: Y ya que hablas de eso, ¿qué tan difícil ha sido en tu carrera como escritor publicar, encontrar los medios para publicar?

GW: Yo diría que no mucho, sinceramente, pero creo que eso es porque no he tenido mucha prisa para hacerlo. Si estuviera un poco ansioso con el tema, sí te diría que es difícil, porque digamos lo último que yo publiqué antes de esto es un pequeño relato en una editorial cartonera, La Cleta Cartonera, salió hace ya casi como 4 años y antes de eso el libro de Los restos del banquete salió en 2009, ya tiene, ¿no? Entonces, en el sentido de que publico poco, no ha sido difícil, para mí ha sido más bien como muy agradable que la mayoría de los casos de mis libros más bien ha sido una propuesta de los editores o de la editorial: “Oye nos interesa, ¿tienes algo?” “¡A, cómo no!”. Digamos, en el caso de Be y Pies fue más bien porque una de las dos editoras, Vivian Abenshushan, nos conocimos en una beca a FONCA, leyó mis textos y a partir de ahí hubo este interés mutuo: yo quería publicar ahí, a ellos les interesó y, bueno, pues adelante. En el caso de los otros libros pues ha sido así más bien, el otro que sale ahora en noviembre sale en el CONACULTA, en la colección de El guardagujas y fue más bien porque me escribió el que era editor hasta hace pocos meses de esa colección, Daniel Saldaña Paris, dijo “Oye, no te conozco pero he leído cosas tuyas, me interesaría mucho publicar algo tuyo tienes algo?”, “Mira, pues sí, tengo unos cuentos, ahí están”. Con el libro anterior fue así, con el de Los restos del banquete fue así, entonces, a ver, no sé si esto sea común, pero para mí ha estado muy bien. Además de eso me parece que está muy bien porque creo que así tendría que ser, es decir, creo que son los editores los que tendrían que buscar qué les interesa publicar de acuerdo a su línea, de acuerdo a cosas como:“Me interesas tú, tienes algo, ¿te interesa conmigo? Pues órale”.

JLD: Hablando sobre Be y Pies, ¿cuál fue el criterio para juntar estos relatos en un solo volumen? Si tienes como cuatro o varios relatos con este mismo tema, mismo tenor, de que solamente son relatos, y no hay que saber realmente si son novelas o cuentos, o no hay que ponerles un género como tal. ¿Cómo fue el criterio para unir Be y Pies y no otros relatos?

GW: Pues mira, la verdad es que el criterio en este caso sí fue de la editora, ella fue la que tuvo muy buen ojo para decir: “Estos dos van juntos, hay un libro que son estos dos”. Y bueno, me argumentó y a mí me pareció que tenía razón. Ya que los veo yo así, pues lo veo muy claro, son dos relatos formalmente parecidos, relacionados, tienen sus búsquedas similares y luego para colmo resulta que temáticamente también tienen un montón en común, o sea los dos relatos son casi la misma historia nada más que en distintas situaciones y así. En los dos relatos hay un personaje que está a punto de quedarse sin trabajo o que ya se quedó sin chamba, en un caso es un profesor de prepa y en otro es un reportero que trabaja en un periódico donde no les importa en lo más mínimo lo que hace, es un trabajo gacho y al final lo corren; en los dos casos hay un personaje así, que se topa con una especie de empresario medio gangster, prepotente, que les intenta proponer un negocito o una chamba a estos dos, al profesor y al reportero y, en fin, en los dos casos resultan chambas absurdas o desagradables y la conversación, digamos, o el encuentro entre estos tipos de personajes: un tipo de personaje que es lo más parecido a mí, un profesor o un reportero, con estos empresarios muy truculentos diría yo, que se han dado cada vez más en nuestra ciudad y en nuestro país. Yo no los escribí pensando que iban a ir así pero claro, ahora me doy cuenta y en realidad hasta es lo mismo.

Gabriel Wolfson - Fotografía por Gerson Tovar
Gabriel Wolfson – Fotografía por Gerson Tovar

JLD: Estos dos relatos tienen un eje, ¿tú crees que haya un eje en todo lo que has escrito, algo que sea una constante?

GW: Yo creo que sí, debe haber por ahí cositas, una sería digamos un tipo de personaje que está en una situación límite, una situación difícil, que está a punto de renunciar a algo. Recuerdo los relatos más viejos que tengo, los de mi primer libro Ballenas, bueno mi primer libro en serio digamos, incluso hay uno de estos relatos que se llama Renuncia, y hay varios en ese libro que son de pianistas o de estudiantes de música que están a punto de abandonar eso porque no pueden más, y luego, en este caso, personajes que están a punto de renunciar a su trabajo y que no saben muy bien qué va a pasar. Pero más que eso, yo creo que la constante sería más formal, del tipo de escritura, de la idea de escritura, qué es escribir, para qué se escribe, yo creo que por ahí iría un poco más la cosa.

JLD: Ya que lo mencionas, ¿qué es escribir para ti?

GW: Pues no lo sé, pero, a ver, me gustaría decir que a mí me interesa que la escritura tenga un poquito de problema, que sea una especie de problema al que hay que enfrentarse, no que sea algo natural y agradable sino que sea algo problemático, eso de entrada. Y que sea una actividad en la cual sepas algo, es decir, yo creo que un escritor es alguien que debe ser muy diestro técnicamente pero que al mismo tiempo desconozcas mucho. Cuando yo empecé a escribir no me pasaba así ni lo pensaba así, sino que pensaba que sí tenías que saberlo todo, que tenías que tenerlo todo muy claro y no, ahora más bien pienso lo contrario, que hay que saber algunas cosas pero hay que desconocer muchas cosas justamente para que escribiendo sea la manera en que investigues un poco eso que no sabes sobre el mundo o sobre la escritura, eso que no sabes sobre qué es escribir para ti, es decir, que cada cosa que escribas sea un poquito volverte a plantear esa pregunta: ¿qué es escribir?, y volver a intentar responderla provisionalmente. Entonces para mí escribir sí supondría esa condición provisional, inestable, difícil y, sobre todo eso, problemática. Problemática en el sentido como de “¡Chin!, esto está difícil, esto no sale” pero también en el sentido positivo de un problema, como cuando hablas de un sistema de investigación, tener algo que quiero saber, algo que me interesaría aprender, conocer, meterme por ahí.

Be y Pies - Portada
Be y Pies – Portada

JLD: Hablando igual del proceso de escritura y todo esto, ¿tú qué piensas sobre el rumbo que va tomando la literatura? No solamente la literatura en México, la creación, la figura del autor, sino también a la figura de las editoriales, por ejemplo que me dices que Be y Pies fue una selección de la editora y también ¿qué piensas de la injerencia de los editores en la literatura?

GW: Yo diría que podemos hablar de cuatro tipos de editores, que podríamos ir de los mejores a los peores, o al revés: los peores serían aquellos que, digamos, cobran como editores y viven como editores pero que en realidad no editan, que son más como gente de relaciones públicas que consiguen autores que sepan que van a vender bien, dentro del rubro de cada quién y que después no hacen nada con los libros, los maquilan y ya está. Y eso provoca libros, más allá del contenido, que pueden ser buenos, malos, regulares, pésimos, provoca libros muy mal hechos, muy mal hechos en su sentido material. Luego los editores que solamente cuidan ese sentido material, editores que no se meten más pero sí cuidan al menos que no haya erratas y que salga más o menos limpio el texto. Luego ya editores que sí intervienen un poquito en los textos pero que son ya como los de editoriales más comerciales que lo hacen con el parámetro de que esto se venda mejor: “Oye, te sugiero cambiar el título”, eso lo he oído 20 mil veces, “porque ese título está bueno pero no va a vender, no va a jalar a la gente, no va a caber en la portada, entonces por qué no éste otro”. Y por último los editores editores, que hay muy pocos en el medio literario en México, hay muy pocos que vean qué es lo que quieren publicar, no solamente porque se los mandaron o porque es lo que saben hacer, sino qué les interesa, que vayan trazando una línea editorial, y que después trabajen el texto con el autor, no en el sentido solamente de corregirlo o no en el sentido solamente de que quede mejor en función de la venta sino en función de lo que el texto es en sí. Ese trabajo puede ser mucho, puede ser nada, a lo mejor el texto ya así como está y adelante, y aun así siempre hay pequeños detallitos que el editor puede trabajar. Pero hay muy pocos así, muy muy pocos.

JLD: Para finalizar, ¿qué esperas que se diga de Be y Pies?

GW: ¡Qué es un gran libro! (ríe) Eso me gustaría. Pues no lo sé, me gustaría que resultara inquietante, no en el sentido de una novela de vampiros sino en el de: “Oye, ¿qué cosa es esto?, ¿qué cosa rara, por dónde va?”, que no se entregue a la primera pero que tampoco deje de entregarse, que sí encuentre lectores que después de esa extrañeza o junto, o debido a esa extrañeza digan: “Esto me interesa, esto me gusta”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s